Un enfoque holístico del reumatismo: consejos prácticos y recetas para una dieta antiinflamatoria como medida preventiva o terapéutica.
Muchas personas con reumatismo se sienten a merced de la enfermedad, pero una dieta adecuada puede ser una vía para recuperar la capacidad de autocontrol.
La nutrición desempeña un papel fundamental en todas las enfermedades reumáticas: tanto de forma preventiva, para reducir el riesgo de desarrollar la enfermedad, como terapéutica, para aliviar los síntomas agudos. Existen enfoques individuales entre estos dos extremos; por ejemplo, la eliminación gradual de los desencadenantes reumáticos típicos20,33 o la promoción específica de la salud intestinal e inmunitaria35,72. Todo esto se puede lograr con una dieta vegana saludable y recomendaciones adicionales específicas (según el tipo de reumatismo). Un componente importante de este enfoque son las recetas que hacen que una dieta antiinflamatoria, equilibrada y basada en plantas sea práctica para la vida diaria. Los efectos van desde un aumento general del bienestar y menos síntomas hasta la reducción de los marcadores inflamatorios.
Para comprender mejor los consejos prácticos, le remitimos a dos artículos complementarios:
Ambos textos constituyen una base sólida para las estrategias que presentaremos a continuación, desde medidas preventivas hasta consejos nutricionales específicos para los síntomas agudos.
Si existiera un paciente típico con reumatismo, las recomendaciones dietéticas serían fáciles de derivar. Sin embargo, en realidad, existe una amplia gama de variaciones, dependiendo de la enfermedad específica y la respuesta individual.
Las personas con un estilo de vida saludable pero con antecedentes familiares de reumatismo suelen estar dispuestas a reducir de forma constante los factores de riesgo sin medicación. Estas personas necesitan educación nutricional sobre cómo una dieta saludable puede prevenir el reumatismo; es decir, una dieta antiinflamatoria, equilibrada y basada en plantas. Se recomienda un cambio hacia el veganismo bien informado10,30,36,55,68 (o incluso el veganismo crudívoro39). Esto conlleva, entre otras cosas, una respuesta inmunitaria reducida a los antígenos alimentarios, disminuye los marcadores inflamatorios y altera favorablemente la microbiota intestinal.17,27,29,36,38,52,68. En general, los veganos que se alimentan conscientemente consumen más antioxidantes que quienes siguen una dieta mixta o vegetariana, lo que se asocia con una menor rigidez articular y menos dolor.10,29 Las dietas más moderadas, como la dieta mediterránea, la dieta DASH (Enfoques Dietéticos para Detener la Hipertensión)10,18,20 o las variantes de dietas vegetarianas11 son menos proinflamatorias y menos desequilibradas que la comida rápida u otras dietas occidentales; sin embargo, aportan ingredientes proinflamatorios en cantidades que no son despreciables. Por lo tanto, las consideramos un paso más allá del escenario ideal.
Al adoptar una dieta vegana, resulta útil un control nutricional médico (que incluya análisis de orina y sangre), ya que revela posibles deficiencias y ayuda a desarrollar un plan nutricional adecuado.
Los suplementos rara vez son necesarios con una dieta equilibrada basada en plantas; ofrecemos más información al respecto en el artículo "Los veganos a menudo comen de forma poco saludable: errores nutricionales evitables".
La documentación es fundamental para una autorreflexión eficaz. Recomendamos llevar un diario de alimentos, incluso antes de realizar cualquier cambio (ya sea impreso o digital). El primer paso es registrar tus comidas diarias (incluidas las bebidas) durante una semana. Anota tus hábitos alimenticios con el mayor detalle posible (qué, cuánto, cuándo, dónde). Incluye cualquier síntoma, tu bienestar, cualquier molestia y cualquier otra cosa que observes (digestión, fatiga, niveles de energía, etc.). Esto te ayudará a identificar posibles intolerancias o alergias. El uso de colores puede ser útil para el análisis, ilustrando la frecuencia de consumo de diferentes alimentos e identificando patrones (con qué frecuencia comes carne, verduras, aperitivos, dulces, bebidas azucaradas, etc.).
Sigue llevando un registro de tus alimentos incluso durante un cambio en la dieta relacionado con la terapia. Esto suele incluir un régimen de ayuno (por tiempo limitado) o una dieta de eliminación, y culmina en una dieta basada en alimentos integrales de origen vegetal. Para perfeccionar aún más este registro, te recomendamos seguir nuestros consejos especiales, adaptados a los diferentes tipos de reumatismo (consulta el capítulo " Nutrición como terapia").
Quienes buscan orientación sobre recomendaciones dietéticas a menudo encuentran escasa información en la literatura sobre reumatismo. Incluso las pirámides alimentarias y las tablas dietéticas comunes para el reumatismo (1, 17, 56) no reflejan de forma consistente los hallazgos. No representan una solución ideal, sino simplemente una versión menos problemática de la dieta occidental. Consulte nuestro artículo «Nutrición para el reumatismo: un tema subestimado» .
En la siguiente sección, definimos pautas para un cambio de alimentación saludable. Enumeramos ejemplos de alimentos que forman parte de una dieta basada en alimentos integrales de origen vegetal.
Una dieta bien pensada, sana y practicada con constancia para combatir el reumatismo es...
El objetivo es evitar los productos de origen animal y adoptar una dieta basada en plantas, es decir, vegana. Si bien una dieta vegetariana tiene ventajas sobre la dieta occidental, generalmente nos aporta más sustancias proinflamatorias que una dieta vegana (siempre que sea equilibrada).
Eso significa:
La interacción de los diferentes componentes de un alimento no procesado es crucial para nuestra salud,62 porque varios procesos bioquímicos tienen lugar simultáneamente en el cuerpo humano.
Eso significa:
Los ácidos grasos omega-3 (ALA = ácido alfa-linolénico), las vitaminas y los fitoquímicos son particularmente importantes. 1,12,16,17,20,28,55
El omega-3 tiene propiedades antiinflamatorias:
Una proporción LA-ALA favorable también es crucial: 1.23.37. Un exceso de ácidos grasos omega-6 (LA = ácido linoleico) conduce a un exceso de ácido araquidónico (AA) proinflamatorio, que el cuerpo produce a partir del LA. Los anacardos , los cacahuetes, los piñones ,las semillas de calabaza, las almendras y las semillas de girasol tienen una alta proporción de ácidos grasos omega-6 (ácido linoleico = LA).
Sigue una dieta rica en vitaminas:
Compuestos secundarios de las plantas y nutrientes importantes:28,56
Más hierbas y especias en lugar de sal:
Esto significa: comer más fruta (las bayas son potentes antioxidantes), más verduras ricas en vitaminas, frutos secos y semillas con una proporción saludable de LA:ALA, pero también ajo y cebollas (Para más información: consulte los consejos contra la AR y los consejos contra la fibromialgia).
La fibra dietética también tiene efectos antiinflamatorios (palabra clave: ácidos grasos de cadena corta; para más detalles, véase Antiinflamatorios específicos en la AR),27,29,55 promueve la digestión y modula el sistema inmunitario.29,31,35,37,52 Favorecen tanto la salud intestinal como la barrera intestinal. y regulan la microbiota intestinal.10,17,27,29,31,38,45,52
Los alimentos ricos en fibra tienen, en promedio, más antioxidantes que los alimentos bajos en fibra.62 Favorecen la pérdida de peso y alivian los efectos del sobrepeso y la obesidad.10,23,25,29,60
Esto significa: Consumir más frutas y verduras sin pelar, frutos secos y semillas, y productos integrales. Los alimentos con mayor contenido de fibra son:
Posible limitación: Se sabe que una dieta rica en fibra aumenta la población de Prevotella . En algunas personas, esto puede estar asociado con un posible empeoramiento de los síntomas de la artritis reumatoide. Sin embargo, el impacto individual depende en gran medida de las cepas específicas de Prevotella, la microbiota intestinal general y la genética personal.44 El estado actual de la investigación aún no es lo suficientemente avanzado como para hacer recomendaciones específicas. Si su digestión es sensible a la fibra, aumente la cantidad gradualmente.
Una dieta baja en grasas es menos inflamatoria y favorece una microbiota intestinal saludable. Por el contrario, una dieta demasiado rica en grasas reduce la población de bacterias intestinales beneficiosas y contribuye a la inflamación, así como indirectamente a niveles elevados de ácido úrico en sangre (hiperuricemia).18,52
Esto significa que, además de las grasas animales (carne, productos lácteos = por ejemplo, mantequilla, huevos), también se deben evitar o reducir considerablemente los aceites y grasas vegetales concentrados:
Los alimentos fermentados (tanto alimentos como bebidas) tienen beneficios para la salud y protegen contra enfermedades metabólicas e inmunomediadas.27
Esto significa: incorpora el chucrut y el kimchi a tu dieta. También puedes aumentar las bifidobacterias y los lactobacilos en tu organismo con kéfir, kombucha, tempeh, natto y miso (consulta los consejos para la fibromialgia).
Sugerimos varias recetas que combinan muchos de los beneficios antiinflamatorios de una dieta vegana. Si bien algunas recetas individuales no abarcan todos los nutrientes mencionados, la combinación consciente de platos diferentes y variados garantiza una dieta equilibrada y rica en nutrientes.
Las siguientes recetas veganas crudas se pueden combinar de muchas maneras. Adapta las recetas a tus preferencias y al tamaño de las porciones (aperitivos como platos principales, platos principales como entrantes, etc.).
Las siguientes recetas se pueden integrar fácilmente en la vida diaria. Presta atención a tus necesidades nutricionales individuales y prioriza los alimentos antiinflamatorios con una buena proporción de LA-ALA. También puedes sustituir algunos ingredientes.
Aquí encontrará más recetas, que podrá filtrar según diversos criterios: Recetas con ingredientes, Buscar recetas veganas.
Un cambio en la dieta es particularmente importante para las personas con dolor reumático agudo, enfermedades concomitantes y reacciones inmunitarias a medicamentos comunes para el reumatismo que habitualmente consumen una dieta altamente inflamatoria.17,20,21,46 Los desencadenantes típicos de las dolencias reumáticas incluyen altos niveles de grasa animal, ácidos grasos saturados,13 altos niveles de aceite, azúcar, sal, aditivos alimentarios, proteína animal, bajos niveles de fibra, vitaminas, ácidos grasos omega-3, fitoquímicos y una falta de alimentos naturales ricos en minerales y oligoelementos. La investigación también está estableciendo cada vez más vínculos entre la obesidad, el síndrome metabólico y el reumatismo72 (ver Consejos para la artritis reumatoide, Consejos para la osteoartritis, Efectos positivos después de un cambio dietético exitoso).
En estos casos, recomendamos un plan nutricional de varias etapas :
A menudo, se trata de una cuestión de viabilidad, ya que el cambio requiere constancia y perseverancia, especialmente cuando se trata de recuperar el sentido del gusto. Los alimentos altamente procesados nos resultan muy atractivos porque contienen mucha grasa, sal y azúcar. Esta atracción está profundamente arraigada en el cerebro. Por ejemplo, se necesitan unos tres meses para acostumbrarse a consumir menos sal y desarrollar una capacidad de disfrute completamente diferente (véase nuestra reseña del libro «Sal, azúcar y grasa»). Las dietas a corto plazo o la cirugía bariátrica para la obesidad prometen un alivio temporal de los síntomas, pero no tienen un efecto duradero. Lo mismo ocurre con las dietas de eliminación pura y el ayuno a corto plazo, que no conducen a un cambio constante en los hábitos alimenticios.26,30,38,71,72
La dieta para las enfermedades reumáticas debe adaptarse individualmente, ya que existen necesidades nutricionales especiales que dependen del cuadro clínico, por ejemplo, en lo que respecta a la ingesta de purinas, la reducción de la inflamación, los requerimientos de nutrientes o las enfermedades concomitantes.
Para obtener más información, consulte los siguientes consejos para cada una de las enfermedades. Tenga en cuenta que estos consejos solo abarcan una selección de enfermedades reumáticas.
En el artículo «Nutrición contra el reumatismo: un tema subestimado » encontrará comentarios críticos sobre el estado actual de la investigación. Nuestro texto «¿Ciencia o creencia? Cómo evaluar las publicaciones» le ayudará a orientarse en el complejo mundo de los estudios.
La investigación coincide en que varios procesos en el cuerpo, en particular la llamada disbiosis intestinal (un desequilibrio de las bacterias intestinales), desencadenan o exacerban la inflamación.6,14,27,29,72 Una microbiota alterada promueve respuestas inflamatorias en la artritis reumatoide (AR), mientras que una dieta adaptada regula el microbioma, reduce la inflamación y, por lo tanto, mejora las respuestas inmunitarias y el curso de la enfermedad.17,27,29,44,47,68 El libro del Dr. Campbell, " El estudio de China " (2005), ilustró cómo nuestra dieta podría prevenir e incluso curar enfermedades relacionadas con el estilo de vida, siempre que la sociedad estuviera dispuesta a centrarse en ello (véase nuestra reseña del libro "El estudio de China" de T. Colin Campbell).
Los ácidos grasos saturados (AGS), presentes principalmente en la grasa de la leche, la carne roja, el aceite de palma y el aceite de coco, se consideran proinflamatorios y desempeñan un papel importante en el desarrollo de enfermedades.2,3,4,13,43 Un alto consumo de AGS promueve los procesos inflamatorios y la pérdida muscular.13 Una dieta rica en grasas altera la composición de la microbiota intestinal, lo que a su vez intensifica los procesos inflamatorios en el organismo. Estos hallazgos subrayan la importancia de una dieta equilibrada que minimice la proporción de ácidos grasos saturados.29 El Colegio Americano de Reumatología también lo recomienda, no solo para tratar el reumatismo, sino también para combatir la obesidad y sus consecuencias.10,13,17
Los productos de origen animal ricos en proteínas promueven diversos procesos inflamatorios crónicos en el organismo. Existe evidencia de que una mayor ingesta total de proteínas aumenta el riesgo de artritis reumatoide e inflamación en el cuerpo.66 Sin embargo, los datos son inconsistentes y contradictorios.
Los alérgenos alimentarios como la leche y los huevos también promueven procesos inflamatorios en la AR. Los estudios confirman que los niveles elevados de anticuerpos de inmunoglobulina se correlacionan con la aparición de AR.57 El sistema inmunitario humano reacciona con sensibilidad a ciertas proteínas (por ejemplo, de la leche y los huevos), las reconoce como "extrañas" y produce anticuerpos. Por lo tanto, los pacientes con AR a menudo presentan niveles elevados de anticuerpos contra proteínas animales.67,68
Además, tanto la leche como los huevos, así como sus derivados, contienen ácido araquidónico (AA). Este es un ácido graso omega-6 que se considera precursor de sustancias proinflamatorias como las prostaglandinas y los leucotrienos. Por lo tanto, reducir el consumo de leche y huevos puede disminuir la inflamación existente (y reducir el riesgo de artritis reumatoide).43
La carne roja, junto con las aves, los huevos, el pescado y los productos lácteos, es la principal fuente de ácido araquidónico en la dieta occidental.43 Una dieta vegetariana proporciona significativamente menos AA, y una dieta vegana ninguna. Por lo tanto, una dieta vegana equilibrada tiene un efecto antiinflamatorio.2,3,4,10,30,43,55
Sin embargo, un alto consumo de ácido linoleico (AL) provoca que el cuerpo produzca más ácido araquidónico a partir de él. Por esta razón, incluso una dieta vegana puede resultar en una alta carga de ácido araquidónico en el organismo. Esto tiene un efecto particularmente proinflamatorio en un entorno con deficiencia de omega-3. Para evitar estos posibles errores dietéticos, lea este artículo: Los veganos a menudo comen de forma poco saludable. Errores dietéticos evitables.
Los estudios han demostrado que, en la artritis reumatoide (AR), un alto consumo de carne se asocia con una aparición más temprana de la enfermedad y síntomas más graves. El consumo diario de más de 100 g de carne roja se asocia con una aparición de AR dos años antes. La carne roja contiene hemoproteínas, que desencadenan reacciones químicas durante la digestión. El hierro hemo liberado en este proceso promueve procesos oxidativos que dañan las células, las proteínas y las grasas. El consumo de mantequilla, refrescos y bollería también activa los síntomas en pacientes con AR.29
Además de reducir el consumo de productos de origen animal, se recomienda aumentar la ingesta de ácidos grasos omega-3 a través de la dieta. Estos ejercen un efecto antiinflamatorio al disminuir la cantidad de AA en las membranas celulares y bloquear los procesos proinflamatorios. La fibra dietética, abundante en las dietas basadas en plantas, favorece un microbioma intestinal saludable, lo que también contribuye a reducir la inflamación.
Existe evidencia de que el exceso de sal libera sustancias proinflamatorias.34 Por otro lado, una dieta baja en sodio puede reducir las respuestas inflamatorias.51
Los enfoques dietéticos pueden aliviar específicamente los síntomas de la artritis reumatoide. Los estudios demuestran que ciertas dietas reducen la inflamación y mejoran la calidad de vida. Las dietas de exclusión, el ayuno seguido de una dieta vegetariana o vegana, y las dietas veganas crudas ofrecen maneras individuales de reducir los síntomas, siempre que el cambio sea constante y a largo plazo.
Dieta de exclusión
La dieta de eliminación se considera una intervención dietética temporal prometedora para la artritis reumatoide (AR). Consiste en eliminar ciertos alimentos de la dieta para determinar si son la causa de los síntomas. En un estudio con 53 pacientes con AR, en el que los participantes fueron asignados aleatoriamente a recibir una dieta específica o un placebo, la dieta de eliminación produjo varias mejoras: menos dolor articular, menos rigidez y una reducción de los marcadores sanguíneos relacionados con la inflamación.39
La dieta de exclusión suele ir precedida de un período de ayuno.
La dieta consta de diferentes fases: Inicialmente, en la "fase de exclusión" ("fase de eliminación"63) los pacientes consumen solo alimentos bien tolerados y no alergénicos durante39 a varias semanas (idealmente al menos 6)63.
En la dieta de eliminación personalizada AIP (Protocolo Autoinmune), diseñada para enfermedades autoinmunes como la artritis reumatoide, se deben evitar los cereales ricos en gluten, las legumbres, las solanáceas, los frutos secos, las semillas, los productos lácteos, los huevos, el café, el alcohol, el azúcar refinado, los aceites, los alimentos procesados, los aditivos alimentarios y los colorantes y saborizantes artificiales. Si bien la carne está permitida en la fuente utilizada, se recomienda evitarla.
En la fase de reintroducción, reintroduce gradualmente alimentos individuales para identificar cuáles empeoran tus síntomas. Comienza con tus alimentos favoritos o con los que te causen menos problemas, y luego amplía tu selección. Elimina permanentemente de tu dieta los63 alimentos que te provoquen una reacción alérgica o empeoren tus síntomas.
El estudio mencionado identificó productos de cereales como el maíz y el trigo como desencadenantes comunes, y más del 50 % de los pacientes informaron que estos empeoraban sus síntomas. La carne de cerdo, los productos lácteos, los huevos, ciertas frutas, los cacahuetes, el cordero, el café y la soja también resultaron problemáticos.
La dieta de exclusión ofrece un enfoque personalizado para reducir la inflamación y los síntomas en la artritis reumatoide (AR), particularmente en pacientes con intolerancias alimentarias documentadas. Aunque los estudios han arrojado resultados inconsistentes, la evidencia actual sugiere que las intolerancias alimentarias y la salud gastrointestinal desempeñan un papel importante en la progresión de la AR.39
Durante la fase de mantenimiento, debe mantenerse la estrategia dietética saludable que reduce las reacciones autoinmunes. Cada paciente implementa el patrón dietético asociado a la ausencia de intolerancias.63
| Precaución: Si bien una dieta de eliminación puede revelar los desencadenantes de síntomas individuales, no debe considerarse un sustituto de una alimentación saludable. Necesitamos una mezcla equilibrada de nutrientes, algo que la simple omisión de ciertos alimentos no garantiza. |
Dieta de ayuno/vegetariana/vegana
En marzo de 2025, la Sociedad Alemana de Reumatología e Inmunología Clínica ( DGRh ) emitió un comunicado sobre el potencial terapéutico de los periodos de ayuno. Concluyó que este método representa un elemento útil en la terapia del reumatismo para ciertos grupos de pacientes. Un artículo sobre nutrición y ayuno de 2024 proporciona más detalles: El ayuno terapéutico clásico de 5 a 10 días es sintomáticamente efectivo contra la artritis reumatoide. Se dice que una "dieta que imita el ayuno" con un contenido calórico ligeramente superior logra resultados similares. Para el ayuno intermitente, se han demostrado principalmente efectos positivos sobre el sistema cardiovascular y el metabolismo.
La experiencia clínica sugiere que el ayuno seguido de una dieta vegetariana ayuda a los pacientes con artritis reumatoide (AR). Una revisión sistemática encontró que un ayuno parcial de 7 a 10 días seguido de una dieta vegetariana durante un año resultó en mejoras significativas en pacientes con AR.39 Durante el ayuno parcial, la ingesta de nutrientes permitida consistió en tés de hierbas, ajo, caldo de verduras, una infusión de papas y perejil, y extractos de jugo de zanahorias, remolachas y apio; no se permitieron jugos de frutas. La ingesta energética diaria durante el ayuno fue de 800 a 1260 kJ (190 a 300 kcal). Después del cambio dietético, se observaron mejoras significativas en las siguientes áreas:2,39
Los beneficios en el grupo que siguió la dieta persistieron incluso después de un año, y la evaluación general del estudio fue positiva en todos los parámetros medidos. Además, se informó que las mejoras logradas mediante el cambio de dieta se mantenían incluso después de dos años.
Según esta y otras publicaciones, el ayuno seguido de una dieta vegana puede ser beneficioso para ciertos pacientes con artritis reumatoide. Esto se debe presumiblemente a que el sistema inmunitario intestinal reacciona con menos intensidad a ciertos componentes alimentarios cuando estos se eliminan mediante el cambio dietético.38,39,68 La falta de estudios fiables a largo plazo es, de nuevo, un obstáculo inevitable.10,71,72
Si es posible, busque la orientación de un nutricionista cualificado durante su ayuno. Los períodos prolongados de ayuno no son adecuados para personas con bajo peso severo o trastornos alimentarios.71
Lo que con demasiada frecuencia se omite: si los cambios en la dieta tras el periodo de ayuno no son permanentes, los síntomas reaparecen. Quienes retoman sus antiguos hábitos alimenticios vuelven a caer en el ciclo de inflamación y enfermedad reumática.26,30,38,46,68
dieta vegana cruda
Un estudio citado con frecuencia investigó los efectos de una dieta vegana cruda en pacientes con artritis reumatoide (AR). Informó que una dieta de alimentos crudos rica en lactobacilos (la "dieta de alimentos vivos") redujo los síntomas subjetivos en comparación con un grupo de control. Los participantes reportaron menor rigidez articular, menor rigidez matutina y menos dolor en reposo, e indicaron sentirse mejor en general. Dado que esta dieta influye positivamente en la microbiota intestinal, se cree que la mejoría en los síntomas de la AR se debe a este efecto microbiológico. El consumo diario de grandes cantidades de lactobacilos vivos también tuvo efectos positivos en las mediciones objetivas de la AR.10,39,65
Nuestros artículos sobre alimentos crudos describen la transición a una dieta vegana cruda.
La fibra dietética, los ácidos grasos omega-3, la vitamina D3, la vitamina E, el selenio y la cúrcuma se consideran antiinflamatorios naturales eficaces en la artritis reumatoide (AR).
Una dieta rica en fibra fortalece la barrera intestinal, promueve la producción de sustancias antimicrobianas y regula la flora intestinal; factores que reducen la inflamación y estabilizan el sistema inmunitario.27
Los ácidos grasos omega-3, como el ácido alfa-linolénico (ALA ), el ácido eicosapentaenoico (EPA) y el ácido docosahexaenoico (DHA), tienen efectos antiinflamatorios y, en muchos casos, reducen la necesidad de medicación; alivian el dolor articular, reducen la rigidez matutina y disminuyen el número de articulaciones inflamadas hasta en un 35 %.29 Estudios recientes confirman una reducción estadísticamente y clínicamente relevante del dolor en la artritis reumatoide (AR) mediante la suplementación a largo plazo con dosis bajas de ácidos grasos omega-3.70 Dado que el cuerpo sintetiza EPA y DHA a partir de ALA, creemos que, en principio, una ingesta consciente de suficiente ALA y una reducción de LA a través de la dieta es suficiente (véase más arriba en ...antioxidante y antiinflamatorio). Sin embargo, se recomienda la suplementación en adultos mayores.
La vitamina D3 regula el sistema inmunitario, inhibe las células proinflamatorias y tiene un efecto positivo en la microbiota intestinal. Los niveles bajos de vitamina D se asocian con una mayor actividad de la artritis reumatoide, mientras que la suplementación contrarresta este efecto. La vitamina E protege las células inmunitarias, reduce el estrés oxidativo y puede aliviar el dolor articular y la rigidez matutina. El tocotrienol, una forma de vitamina E, también inhibe la pérdida ósea.
El selenio posee propiedades antioxidantes, favorece la función de las células T y mejora la flora intestinal. Los pacientes con artritis reumatoide suelen presentar una deficiencia de selenio, lo que puede exacerbar la inflamación.29,42 La cúrcuma, especialmente la curcumina, inhibe las células proinflamatorias, protege contra el estrés oxidativo y regula el sistema inmunitario, lo que representa un enfoque prometedor para la prevención y el tratamiento de la artritis reumatoide.17
Dado que las opciones de tratamiento actuales para la osteoartritis son limitadas, resulta muy beneficioso para quienes la padecen controlar su afección, al menos parcialmente, por sí mismos. La pérdida de peso es especialmente crucial para los pacientes con sobrepeso u obesidad, idealmente combinada con ejercicio. La dieta desempeña un papel potencialmente importante y, además de reducir el riesgo de osteoartritis, también disminuye la gravedad de la enfermedad.30
La relación entre el síndrome metabólico, la diabetes tipo 2 y la osteoartritis explica por qué los cambios en la dieta, en particular el aumento del consumo de ácidos grasos omega-3 de cadena larga (EPA, DHA), son beneficiosos. Además, las articulaciones artríticas acumulan altos niveles de ácidos grasos omega-6. En personas con osteoartritis de rodilla (o con alto riesgo de padecerla), existe una correlación positiva entre los omega-6, el ácido araquidónico (AA) y la sinovitis (inflamación del revestimiento articular), pero una relación inversa entre la concentración plasmática total de omega-3, el DHA y la pérdida de cartílago. Dado que la dieta afecta los niveles sistémicos de lípidos, es plausible que los cambios en la dieta influyan en la composición del cartílago articular y prevengan el daño estructural en la osteoartritis de rodilla.23
Otro aspecto importante es una ingesta adecuada de vitamina K, que desempeña un papel esencial en la mineralización de huesos y cartílagos. Algunas buenas fuentes de vitamina K son la acelga, la col rizada, el berro, las espinacas, la achicoria, las coles de Bruselas y el brócoli .
Las recomendaciones dietéticas adicionales para la osteoartritis son similares a las de la artritis reumatoide, que explicamos con más detalle anteriormente.
Aunque oficialmente no existe una dieta específica para la fibromialgia, una alimentación sana y equilibrada puede ayudar a aliviar los síntomas. Aquí resumimos las recomendaciones más importantes.48,56
Salud intestinal y reducción del estrés oxidativo
Muchos productos animales altamente procesados y pocos antioxidantes de origen vegetal crean estrés oxidativo (estrés celular). Por lo tanto, consuma alimentos ricos en fibra en cada comida, como verduras de hoja verde, vegetales en general, frutas sin procesar, muchas bayas, nueces, semillas y cereales integrales, complementados con frijoles y lentejas. Incluya alimentos ricos en compuestos fenólicos (polifenoles), especialmente bayas, té verde , semillas de lino y cebollas rojas. Use especias ricas en fenoles como clavo, romero, orégano y cúrcuma (esta última combinada con pimienta). Consuma dos o tres cucharadas de alimentos fermentados diariamente (si los tolera), como chucrut o kimchi.
Consuma diariamente verduras crucíferas, como rúcula, bok choy, coles de Bruselas, brócoli, repollo, coliflor, col rizada, rábano, colinabo y nabos . Asegúrese de ingerir suficientes líquidos con agua, infusiones o té verde. Evite el azúcar y los edulcorantes artificiales, especialmente el aspartamo, el acesulfamo K, la sacarina y la sucralosa (véase ¿Dulce saludable? Entre el mito y la realidad).48
Busca alimentos que contengan carotenoides56 (en nuestra descripción general de compuestos vegetales secundarios encontrarás una lista de alimentos típicos ).
Reduce el estrés, ya que afecta al microbioma. Come en un ambiente tranquilo y relajado, siéntate durante las comidas y mastica bien.48
Evite las deficiencias nutricionales.
La directriz citada48 también sugiere carne (pavo, pollo o res, cerdo, pollo) como fuente de selenio y zinc, así como huevos y pollo como fuentes de proteínas.48 No respaldamos estas afirmaciones, ni la necesidad de obtener zinc de los anacardos (véase nuestra descripción de ingredientes: Anacardos, ¿crudos?, ¿orgánicos? ). Abordamos el tema de las proteínas, entre otros, en nuestra reseña del libro "The China Study" .
Sea crítico cuando se utilice el término "grasas saludables" : en nuestra opinión, el aceite de oliva no pertenece a este grupo. Analizamos los detalles en el artículo sobre ingredientes "Aceite de oliva (prensado en frío, crudo, orgánico)" .
Restricción de alimentos problemáticos
Evite la carne roja, los productos lácteos, el gluten, los azúcares refinados, los aditivos y los alimentos altamente procesados, ya que pueden empeorar los síntomas.48,56
| Hacemos hincapié en:
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Las recomendaciones de exclusión son útiles para el tratamiento de la gota, ya que reducen la ingesta de purinas y eliminan los desencadenantes de los síntomas.8,18,19,24
Al mismo tiempo, recomendamos un cambio dietético holístico y duradero que fortalezca la flora intestinal y, por lo tanto, contrarreste la reprogramación epigenética y metabólica de las células inmunitarias:5,6,7,18,19 véase más arriba en Componentes de un cambio dietético saludable y Consejos contra la artritis reumatoide . Los pacientes con gota, en particular, se benefician de una dieta alcalina de origen vegetal. Esta reduce los niveles de ácido úrico (el ácido úrico es el producto final del metabolismo de las purinas).50
| Lo mismo se aplica aquí:
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Lamentablemente, en casos de osteoporosis sintomática, los errores dietéticos previos no se pueden revertir. Analizamos las causas de la osteoporosis en el capítulo sobre gota, pseudogota y osteoporosis, dentro de la descripción general del reumatismo. Para favorecer el bienestar y mitigar la progresión de la enfermedad, recomendamos lo siguiente:
Tanto las medidas preventivas como los enfoques terapéuticos para el dolor agudo producen efectos positivos en la mayoría de los grupos de riesgo o pacientes.
Si se cumplen los componentes mencionados de un cambio de dieta saludable, entonces...
...una conversión exitosa hace que la primera aparición de una enfermedad reumática sea significativamente menos probable20,34
...contribuye de manera importante al alivio de los síntomas en brotes reumáticos agudos o inflamación crónica:34
... retrasa los brotes posteriores de la enfermedad.12
... alivia el ambiente inflamatorio34,37,52,68 y restablece gradualmente el equilibrio sistémico.30
... fortalece las vías inmunitarias antiinflamatorias.17,29
... reduce el riesgo de comorbilidades y complicaciones fatales (incluidas enfermedades cardiovasculares, síndrome metabólico, obesidad y diabetes15,52,62).20 Específicamente, en el caso de la osteoartritis, estas incluyen diabetes, hipertensión, resistencia a la insulina o reacciones inflamatorias (especialmente en la osteoartritis activada).9,17,23,37,52,61
... reduce las implicaciones negativas de la obesidad y el reumatismo,24 p. ej.:1,52,61
...restablece el equilibrio de una flora intestinal alterada.10,17,27,29,34,38,44,52,72
...es de gran ayuda en el camino hacia la remisión, o aumenta las posibilidades de estar libre de síntomas sin medicamentos.
| 1. | ● Kapitel in Buch Ernährungspyramide S. 1106 entspricht nicht konsequent den gewonnenen Erkenntnissen, sondern bringt v.a. eine Abschwächung der schädlichen Faktoren. Omega-3 fatty acids are immunoregulatory. Vitamin D has multiple immunosuppressive effects. Antioxidants can be acquired through the diet. Adipose tissue is metabolically active and has effects on the inflammatory response. Importance of the Balance of n-3 and n-6 Fatty Acids in the Inflammatory Process The balance of AA and EPA can be altered through dietary fatty acid intake. Production of reactive oxygen species (ROS), such as superoxide and hydrogen peroxide, are part of the normal immune response. Acting through transcription factors such as NF-κB, ROS increase production of proinflammatory eicosanoids and cytokines, including PGE2, TNF, and IL-1β. Thus unchecked production of ROS may cause inflammation and tissue damage. Antioxidant enzymes such as superoxide dismutase and glutathione peroxidase remove superoxide, thereby providing protection from oxidative damage. Vitamin C (ascorbic acid), vitamin E (α-tocopherol), and β-carotene are acquired through the diet and can act as ROS scavengers. Obesity might affect disease activity and outcomes in RA. Increased BMI predisposes to gout. Obesity is associated with knee osteoarthritis (OA). Direct biomechanical effects of obesity contribute to OA. Increased leptin provides another link between obesity and OA. Trotzdem ist das Fazit verhalten: Omega-3 fatty acids modestly reduce disease activity and NSAID requirements. There is no evidence for the benefit of antioxidants in the management of RA. Fasting, vegetarian/vegan, and elimination diets are difficult to sustain, and it is difficult to predict which patients may respond DOI: 10.1016/B978-0-323-31696-5.00068-1 Book: moderate evidence | Stamp LK, Cleland LG. Nutrition and rheumatic diseases. In: Firestein GS, Budd RC (Ed.). Kelley and Firestein’s Textbook of Rheumatology. Elsevier; 2017:1096-1114.e5. |
| 2. | * Narratives Review Effects of Dietary Cholesterol and Egg Intake on Lipoprotein Metabolism and Immune Inflammation Diets rich in cholesterol appear to have the capacity to regulate immune function through modulation of cellular cholesterol levels and lipoprotein metabolism . The effects of dietary cholesterol and cholesterol-rich foods, specifically eggs, on plasma lipids have been reviewed by Blesso and Fernandez ; thus, the following sections focus on the effects of dietary cholesterol on immunomodulatory lipid pathways. In interpreting these findings, it is important to note that human studies evaluating the effects of dietary cholesterol often use whole eggs as the intervention treatment. Eggs are considered to be a rich source of dietary cholesterol, providing approximately 186 mg of cholesterol per large egg. Rheumatoid Arthritis RA is a chronic autoimmune disorder characterized by severe joint inflammation and damage. Activated T lymphocytes are found within synovial joint fluid from RA patients, yet they exhibit impaired TCR responsiveness and proliferative capacity [87,88]. Proinflammatory HDL and reduced HDL-mediated cholesterol efflux has additionally been observed in RA patients [94,181,182,183], whereas RA treatment improves markers of HDL function [184] and increases PBMC mRNA ABCA1 expression [185]. Increases in HDL-cholesterol have additionally been associated with improvements in radiographic hand osteoarthritis [186]. However, it is unclear whether cholesterol metabolism or lipid raft formation is modified within activated T cell populations, or whether cholesterol-rich diets can directly modulate HDL dysfunction and T lymphocyte activity in joint tissues of RA patients [24,101]. Interestingly, dietary regimens that are low in cholesterol or cholesterol-free—including medically supervised fasting (7–10 days), vegan diets, and lactovegetarian diets—have been shown to reduce inflammation and improve clinical measures of RA [187]. Hafström et al. [171] demonstrated that a greater percentage of RA patients following a gluten-free vegan diet for at least nine months exhibited clinical improvement according to the American College of Rheumatology 20 (ACR20) criteria, as compared to patients consuming a non-vegan diet. Patients following a 4-week, very low-fat diet (10%) vegan diet additionally experienced improved RA symptoms, including a reduction in pain, joint swelling, and joint mobility [172]. Vegan and vegetarian diets have further been shown to reduce total cholesterol and LDL-cholesterol levels in RA patients [188,189], as well as reduce leukocyte counts and pro-inflammatory CRP [173,174]. Conversely, high cholesterol diets have been shown to exasperate joint inflammation and osteoarthritis development in APOE*3Leiden.CETP mice, potentially due to cholesterol-induced inflammation and joint cartilage degradation [28,190,191]. These findings suggest that dietary cholesterol restriction improves RA outcomes, yet further research is warranted to elucidate the mechanisms by which this occurs. DOI: 10.3390/nu10060764 Study: weak evidence | Andersen CJ. Impact of Dietary Cholesterol on the Pathophysiology of Infectious and Autoimmune Disease. Nutrients. 2018;10(6):764. |
| 3. | * Narratives Review Effects of Dietary Cholesterol from Egg Intake on LDL-C, HDL-C, and the LDL-C/HDL-C Ratio Berger et al. [29] examined the serum lipid responses to dietary cholesterol across 19 intervention trials. Dietary cholesterol intake, which came mostly from eggs, was shown to significantly increase both serum LDL-C (6.7 mg/dL net change) and HDL-C (3.2 mg/dL net change), resulting in only a marginal increase in the LDL-C/HDL-C ratio (0.17 net change) [29]. Using the LDL-C/HDL-C ratio may provide an estimate of how much cholesterol is delivered to plaques via LDL, as well as potentially how much is being removed by HDL [47]. An LDL-C/HDL-C ratio <2.5 is considered optimal based on individual lipoprotein recommendations, while evidence suggests there is an increase in the risk for cardiovascular events above this level in some populations . Table 1 summarizes results from clinical studies examining the effects of added dietary cholesterol via egg intake on serum lipids during weight maintenance in healthy and hyperlipidemic populations. In children and adults with normal cholesterol levels, consumption of 2–4 eggs per day vs. yolk-free egg substitute significantly increased both LDL-C and HDL-C in most studies, with no change in the LDL-C/HDL-C ratio . Healthy men who were classified as hyper-responders (15 out of 40 participants) did show a significant increase in the LDL-C/HDL-C ratio with the consumption of three eggs per day for 30 days, however, the mean ratio (2.33 ± 0.80) was still within the optimal range of <2.5 [45]. Similar responses were observed in hyperlipidemic adults; consuming two eggs per day resulted in elevated HDL-C without a change in LDL-C in hypercholesterolemic adults, while there was an increase in both LDL-C and HDL-C in combined hyperlipidemics (elevated serum cholesterol and triglycerides) [49]. In older adults taking statins, consuming either two or four eggs per day did not significantly increase LDL-C, whereas HDL-C was increased with both doses of eggs. DOI: 10.3390/nu10040426 Study: weak evidence | Blesso CN, Fernandez ML. Dietary Cholesterol, Serum Lipids, and Heart Disease: Are Eggs Working for or Against You? Nutrients. 2018;10(4):426. |
| 4. | * prospektive Kohortenstudie Importance Cholesterol is a common nutrient in the human diet and eggs are a major source of dietary cholesterol. Whether dietary cholesterol or egg consumption is associated with cardiovascular disease (CVD) and mortality remains controversial. Objective To determine the associations of dietary cholesterol or egg consumption with incident CVD and all-cause mortality. Design, Setting, and Participants Individual participant data were pooled from 6 prospective US cohorts using data collected between March 25, 1985, and August 31, 2016. Self-reported diet data were harmonized using a standardized protocol. Exposures Dietary cholesterol (mg/day) or egg consumption (number/day). Main Outcomes and Measures Hazard ratio (HR) and absolute risk difference (ARD) over the entire follow-up for incident CVD (composite of fatal and nonfatal coronary heart disease, stroke, heart failure, and other CVD deaths) and all-cause mortality, adjusting for demographic, socioeconomic, and behavioral factors. Results This analysis included 29 615 participants (mean [SD] age, 51.6 [13.5] years at baseline) of whom 13 299 (44.9%) were men and 9204 (31.1%) were black. During a median follow-up of 17.5 years (interquartile range, 13.0-21.7; maximum, 31.3), there were 5400 incident CVD events and 6132 all-cause deaths. The associations of dietary cholesterol or egg consumption with incident CVD and all-cause mortality were monotonic (all P values for nonlinear terms, .19-.83). Each additional 300 mg of dietary cholesterol consumed per day was significantly associated with higher risk of incident CVD (adjusted HR, 1.17 [95% CI, 1.09-1.26]; adjusted ARD, 3.24% [95% CI, 1.39%-5.08%]) and all-cause mortality (adjusted HR, 1.18 [95% CI, 1.10-1.26]; adjusted ARD, 4.43% [95% CI, 2.51%-6.36%]). Each additional half an egg consumed per day was significantly associated with higher risk of incident CVD (adjusted HR, 1.06 [95% CI, 1.03-1.10]; adjusted ARD, 1.11% [95% CI, 0.32%-1.89%]) and all-cause mortality (adjusted HR, 1.08 [95% CI, 1.04-1.11]; adjusted ARD, 1.93% [95% CI, 1.10%-2.76%]). The associations between egg consumption and incident CVD (adjusted HR, 0.99 [95% CI, 0.93-1.05]; adjusted ARD, −0.47% [95% CI, −1.83% to 0.88%]) and all-cause mortality (adjusted HR, 1.03 [95% CI, 0.97-1.09]; adjusted ARD, 0.71% [95% CI, −0.85% to 2.28%]) were no longer significant after adjusting for dietary cholesterol consumption. Conclusions and Relevance Among US adults, higher consumption of dietary cholesterol or eggs was significantly associated with higher risk of incident CVD and all-cause mortality in a dose-response manner. These results should be considered in the development of dietary guidelines and updates. DOI: 10.1001/jama.2019.1572 Study: moderate evidence | Zhong VW, Van Horn L, et al. Associations of Dietary Cholesterol or Egg Consumption With Incident Cardiovascular Disease and Mortality. JAMA. 2019;321(11):1081–1095. |
| 5. | * Narratives Review Traditionally considered an episodic crystal-induced arthritis, gout is now increasingly recognized as a disease with underlying dysregulation of innate immune memory mechanisms. Growing evidence supports the central hypothesis of this review: that trained immunity, defined as persistent epigenetic and metabolic reprogramming of innate immune cells, plays a critical role in gout pathogenesis and progression, contributing to heightened inflammatory responsiveness even in the presence of urate-lowering therapy (ULT). Understanding these mechanisms opens new therapeutic opportunities by directly targeting the maladaptive immune memory that sustains chronic inflammation [10]. Up to this date, observational studies have demonstrated that innate immune cells can undergo epigenetic, transcriptional, and metabolic reprogramming resulting in a heightened and sustained response to future triggers/stimuli [14–16]. Metabolism and epigenetics serve as fundamental pillars of trained immunity, engaging in a dynamic and reciprocal interplay [17]. Altered metabolic pathways not only provide the energy and biosynthetic precursors for immune activation but also generate key metabolites, such as acetyl-CoA and fumarate, which directly modify the epigenetic landscape by influencing histone acetylation and methylation, thereby regulating pro-inflammatory gene expression [18]. Consequently, recent research increasingly implicates these interconnected pathways in gout and related rheumatic diseases [10]. Despite the growing interest in trained immunity and immune modulation, it is important to emphasize that hyperuricemia remains the essential upstream driver of gout. The innate immune cascade cannot be activated in the absence of elevated uric acid levels, as no MSU crystals form in normouricemic conditions. Therefore, ULT remains the cornerstone of gout management. In parallel with therapies targeting immune pathways, ongoing research into novel agents that modulate uric acid synthesis, renal excretion, and metabolism, including xanthine oxidase inhibitors, uricosurics, recombinant uricase, and newer dual-mechanism agents, offers additional opportunities for comprehensive disease control. DOI: 10.37349/emd.2025.1007103 Study: weak evidence | Gaal OI, Joosten LAB, Crișan TO. Targeting innate immune memory: a new paradigm for gout treatment. Explor Musculoskeletal Dis. 2025;3:1007103. |
| 6. | * Narratives Review The gut microbiota plays a crucial role in chronic inflammation associated with HUA. Dysbiosis increases intestinal permeability, which promotes the translocation of bacteria or their products, such as lipopolysaccharide (LPS), into the bloodstream[8]. High serum levels of LPS induce chronic inflammation, thus increasing the risk of HUA[19]. This information on the underlying mechanisms can provide insights into the complexity of HUA and the potential for targeted interventions[20]. Gout treatment is complex, with the main challenges related to low rates of urate-lowering therapy initiation and continuation, along with the side effects of traditional drugs. These side effects include gastrointestinal toxicity, tolerance, allopurinol hypersensitivity syndrome, nephrotoxicity, and contraindications in patients with other prevalent comorbid conditions[34-36]. About 40% of gout patients are affected by chronic kidney disease and a decrease in glomerular filtration rate[37]. Even the use of NSAIDs, colchicine, and uricosuric medications has limitations[38]. Therefore, safer treatment methods that can effectively intervene in gout development are urgently needed. Several important directions for future research and development have emerged. A well-designed human clinical trial is needed to evaluate the efficacy of microbiome-targeted interventions for treating gout with respect to their effect on clinically relevant endpoints, UA, and inflammation. Personalized treatment strategies for gout based on the makeup of the microbiome of each person should be developed using the capabilities of high-throughput sequencing and machine-learning tools for deducing microbial signatures associated with susceptibility to gout or response to treatment. Future research should focus on elucidating the complex relationships between the gut microbiome and gout pathogenesis, particularly examining specific metabolites and signaling pathways involved in microbiota-host interactions related to UA metabolism and inflammation. Microbiome studies offer promising avenues for developing novel therapeutic agents, including designer probiotics, UA degradation methods, and targeted prebiotics that selectively promote beneficial bacteria growth. In the future, microbiome data analysis and other omics technologies need to be combined to gain deeper insights into the systemic effects of gut microbiota dysbiosis in gout patients.
DOI: 10.3748/wjg.v30.i40.4404 Study: weak evidence | Singh AK, Durairajan SSK, et al. Elucidating the role of gut microbiota dysbiosis in hyperuricemia and gout: Insights and therapeutic strategies. World J Gastroenterol. 2024;30(40):4404-4410. |
| 7. | * Klinische Beobachtungsstudie mit cross-sectional design (Querschnittsstudie) Camilla et al. highlighted that WHO projections suggest that gout mortality may increase by 55% by 2060. Hyperuricemia represents the primary risk factor for gout. However, epidemiological studies indicate that the majority of individuals with hyperuricemia remain asymptomatic throughout their lifetime; only approximately 10% progress to clinically evident gout (14). One-third of patients have normal SUA levels during acute flares of gouty arthritis. Interestingly, the proportion of MSU deposits in patients with early clinical gout (one or two joint flares) seems similar to that in asymptomatic hyperuricemic patients according to ultrasound scans (15). Thus, it is difficult to predict gout attack by monitoring the uric acid level or deposits of MSU crystals, and more factors that have not yet been studied should be considered. An increasing number of studies have shown that the gut microbiota may modulate local immune responses in mice and that the human gut microbiota is linked to inflammatory cytokine production (20, 21). However, few studies have examined the association between the gut microbiota and hyperuricemia in humans. DOI: 10.3389/fendo.2025.1643566 Study: moderate evidence | Wang W, Wang L, et al. The gut microbiome: a vital link to hyperuricemia, gout and acute flares? Front Endocrinol. 2025;16:1643566. |
| 8. | * Narratives Review Today, gout and hyperuricemia are recognized as systemic metabolic disorders associated with a range of comorbidities, including cardiovascular diseases, chronic kidney disease, metabolic syndrome, and hepatic steatosis. These associated conditions, if left unaddressed, can significantly impact the patient quality of life and long-term health outcomes. Thus, the effective management of gout necessitates a comprehensive approach that considers the underlying metabolic disturbances and comorbid conditions, rather than focusing solely on joint pain management. ...and discuss the clinical implications for optimizing patient care. In doing so, we highlighted the need for a holistic approach that addresses both gout itself and its broader health impacts. Hyperuricemia does not necessarily lead to gout. It has been reported that only up to 36% of hyperuricemic individuals develop gout attacks [22]. Many pharmacologic agents influence SUA levels. The drugs that increase SUA levels include diuretics (particularly thiazide diuretics), low-dose aspirin, nicotinic acid, testosterone, xylitol, the anti-tubercular drugs pyrazinamide and ethambutol, and some immunosuppressants, such as ciclosporin, tacrolimus, and mizoribine [80]. Cytotoxic chemotherapy may induce tumor lysis syndrome, which leads to an increase in SUA levels due to the massive breakdown of tumor cells [81]. Tumor lysis syndrome has also been reported following treatment with dexamethasone, zoledronic acid, thalidomide, bortezomib, rituximab, and ibrutinib [82]. Several drugs prescribed for indications other than treating hyperuricemia decrease the SUA levels. These include losartan, calcium channel blockers, high-dose aspirin, leflunomide, statins, fenofibrates, sodium glucose co-transport 2 (SGLT2) inhibitors, and estrogen [83]. Dietary modifications should also be considered. Patients with gout and hyperuricemia should be advised to limit purine-rich foods, such as red meats, seafood, and legumes, and to avoid sugar-sweetened drinks and foods rich in fructose. Alcohol avoidance should be encouraged as well. DOI: 10.3390/jcm13247616 Study: weak evidence | Timsans J, Palomäki A, Kauppi M. Gout and hyperuricemia: a narrative review of their comorbidities and clinical implications. JCM. 2024;13(24):7616. |
| 9. | * Querschnittsstudie (cross-sectional study) in einer Kohortenstudie Results: This cohort included 211 RA patients: D2TRA-PIRRA (n=32), DT2RA-NIRRA (n=34), non-D2TRA (n=145). At least one EULAR comorbidity was present in 46% of patients (range 0 to 4). The most represented EULAR comorbidities were cardiovascular diseases (29.5%), osteoporosis (19.5%) and gastrointestinal diseases (8.0%). The number of EULAR comorbidities was similar across groups (p=0.581 by Kruskal-Wallis test), and it was moderately correlated with age at RA onset (r=0.439, p<0.0001). When separately analyzing each comorbidity, there were no significant differences yet a numerical increase in the prevalence of gastrointestinal diseases (15.6% vs 7.3% vs 0.0%, p=0.162) and serious infections (12.5% vs 6.0% vs 5.9%, p=0.328) in D2TRA-PIRRA compared to D2TRA-NIRRA and non-D2TRA patients (Figure 1A). With regard to comorbidities not encompassed in the EULAR domains, fibromyalgia was highly prevalent among D2TRA-NIRRA (23.5%) compared to DT2-RAPIRRA (3.1%) and non-D2TRA (2.7%) patients (p<0.0001; Figure 1A). Extra-articular manifestations were recorded in 27.2% of non-DT2RA, 25.0% of DT2RA-PIRRA and 17.62% of DT2RA-NIRRA (p=0.787), without significant differences in single manifestations. DT2RA-PIRRA patients had numerically more serositis, inflammatory eye disease, and interstitial lung disease than non-D2TRA, while D2TRA-NIRRA patients only showed features of serositis and Sjogren's syndrome (Figure 1B). DOI: 10.1136/annrheumdis-2023-eular.1864 Study: moderate evidence | Salvato M, Giollo A, et al. Pos1074 comorbidities and extra-articular involvement in persistent inflammatory and non-inflammatory difficult-to-treat rheumatoid arthritis and controls. Annals of the Rheumatic Diseases. 2023;82:859–860. |
| 10. | ● Book: strong evidence | Englert H, Siebert S, eds. Vegane Ernährung. 2., aktualisierte und erweiterte Auflage. Haupt Verlag; 2020. |
| 11. | ● Book: strong evidence | Leitzmann C, Keller M. Vegetarische Ernährung: 74 Tabellen. 3., aktualisierte Aufl. Ulmer; 2013. |
| 12. | * Narratives Review Siehe Tabelle S. 4: Although findings are inconsistent, some studies suggest that fish or fish oil intake decreases the risk of RA, mostly due to long-chain n-3 polyunsaturated fatty acids (PUFAs) content [102–104]. Especially long-term intake of more than 0.21 g/day long-chain n-3 PUFAs was associated with a decreased risk of developing RA [105]. As the estimated dietary intake of n-3 PUFAs may not correlate with their plasma levels, the percentage of long-chain n-3 PUFAs in erythrocyte membranes may serve as a surrogate measure [106]. Higher erythrocyte membrane content of n-3 PUFAs was associated with a lower prevalence of anti-CCP antibodies and RF in subjects at risk for RA and a lower risk of transition from anti-CCP positivity to inflammatory arthritis [107–109]. However, in a large prospective cohort study, no association between n-3 PUFAs, but a significant inverse association with n-6 PUFA linoleic acid levels and risk of RA was described [110]. Other foods are considered in association with the risk of RA, although findings are inconsistent as well. Moderate alcohol intake [111,112], fruit and vitamin C [113], olive oil, cooked vegetables [114], mushrooms, beans, poultry, and dairy products [115] are considered protective in RA. The protective effect of alcohol intake was included in the risk calculation formula of RA development [116]. Interestingly, an inverse relationship between the presence of RA and the consumption of alcohol at or before disease onset was predominantly confined to ACPApositive RA, while a non-significant association was observed for ACPAnegative RA [117]. The possible mechanisms for the protective effect of alcohol are via attenuation of the innate inflammatory response shown in vitro and in vivo or via intrinsic corticosteroid production [112,118–120]. DOI: 10.1016/j.autrev.2021.102797 Study: weak evidence | Petrovská N, Prajzlerová K, et al. The pre-clinical phase of rheumatoid arthritis: From risk factors to prevention of arthritis. Autoimmun Rev. 2021;20(5):102797. |
| 13. | * Bidirektionale Mendelian Randomisation (MR)-Analyse basierend auf grossen GWAS-Datensätzen A recent observational study suggested that excessive SFA intake might trigger inflammation and muscle degradation in patients with RA, possibly leading to sarcopenia and inflammatory processes. The American College of Rheumatology dietary guidelines for RA recommend a Mediterranean diet with limited SFA intake. Nevertheless, given the extant controversies and inherent biases in observational research methodologies, it is imperative to rigorously assess the causative implications of SFAs for RA. DOI: 10.3389/fnut.2024.1337256 Study: weak evidence | Yao X, Yang Y, et al. The causal impact of saturated fatty acids on rheumatoid arthritis: a bidirectional Mendelian randomisation study. Front Nutr. 2024;11:1337256. |
| 14. | * Querschnittsstudie (cross-sectional study) innerhalb einer grossen Kohorte Results: A total of 1,388 participants (mean age 61.3 years, 57.4% women) were included in the study, of whom 72 had symptomatic hand OA (prevalence of symptomatic hand OA 5.2%). Beta-diversity of the gut microbiome, but not α-diversity, was significantly associated with the presence of symptomatic hand OA (P = 0.003). Higher relative abundance of the genera Bilophila and Desulfovibrio as well as lower relative abundance of the genus Roseburia was associated with symptomatic hand OA. Most functional pathways (i.e., those annotated in the KEGG Ortholog hierarchy) that were observed to be altered in participants with symptomatic hand OA belonged to the amino acid, carbohydrate, and lipid metabolic pathways. Conclusion: This large, population-based study provides the first evidence that alterations in the composition of the gut microbiome were observed among study participants who had symptomatic hand OA, and a low relative abundance of Roseburia but high relative abundance of Bilophila and Desulfovibrio at the genus level were associated with prevalent symptomatic hand OA. These findings may help investigators understand the role of the microbiome in the development of symptomatic hand OA and could contribute to potential translational opportunities. DOI: 10.1002/art.41729 Study: moderate evidence | Wei J, Zhang C, et al. Association between gut microbiota and symptomatic hand osteoarthritis: data from the xiangya osteoarthritis study. Arthritis Rheumatol 2021;73(9):1656–1662. |
| 15. | * Querschnittsstudie (cross-sectional observational study) Results. CC were most common in FM, followed by SLE. FM comorbidity was dominated by depression, mental illness, and symptom-type comorbidity (e.g., gastrointestinal and genitourinary disorders). In SLE, there were substantial increases in hypertension, depression, cataract, fractures, and cardiovascular and cerebrovascular, neurologic, lung, gall bladder and endocrine disorders compared with RA. Any current CC reduced the EQ-5D utility by 0.08 to 0.16 units. The lowest EQ-5D score was noted for current psychiatric illness (0.55) and current depression (0.60). Conclusion. Four patterns of comorbidity emerged: that associated with aging; that associated with aging but enhanced by the index condition, as in SLE and cardiovascular disease; comorbidity that is part of the symptoms complex of the index condition; and CC that represent lifetime traits or manifestations of the underlying illness. Depression was the most strongly associated correlate of EQ-5D quality of life, and current depression was present in about 15% of patients with RA or NIRD and 34% to 39% of those with SLE and FM. (First Release January 15 2010; J Rheumatol 2010; 37:305–15; doi:10.3899/jrheum.090781).
DOI: 10.3899/jrheum.090781 Study: moderate evidence | Wolfe F, Michaud K, Li T, Katz RS. Chronic conditions and health problems in rheumatic diseases: comparisons with rheumatoid arthritis, noninflammatory rheumatic disorders, systemic lupus erythematosus, and fibromyalgia. J Rheumatol. 2010;37(2):305–315. |
| 16. | * Prospektive Kohortenstudie her population samples. In this prospective observational study, we have found no strong evidence to suggest that increased dietary intake of antioxidant nutrients protects against the incidence of knee OA. Knee OA progression, however, and the development of knee pain, appears to be reduced in people with high intakes of vitamin C and possibly other antioxidants. The possibility that dietary modification might contribute to the secondary prevention of this public health problem requires further investigation. DOI: 10.1002/art.1780390417 Study: moderate evidence | McAlindon TE, Jacques P, et al. Do antioxidant micronutrients protect against the development and progression of knee osteoarthritis? Arthritis Rheum. 1996;39(4):648–656. |
| 17. | * Narratives Review The most important bioactive chemical constituents of turmeric are curcuminoids, including curcumin, demethoxycurcumin and bis-demethoxycurcumin, which are extracted from the rhizome of the herb Curcuma longa which belongs to the Zingiberaceae family. The best known, curcumin, is a hydrophobic polyphenol which, thanks to its antioxidant and anti-inflammatory properties, seems to be effective in the prevention of various pathologies, including autoimmune and inflammatory ones, going to interact with numerous molecular targets. Curcumin, in particular, has shown an interesting preventive effect, proving effective in the prevention of RA. In vitro, curcumin showed antiproliferative and anti-inflammatory action in fibroblast-like synoviocytes in rheumatoid arthritis (RA-FLS) inducing apoptosis and causing inhibition of COX-2 pathways leading to the production of prostaglandin E2 (PGE2). Furthermore, the exposure of RA-FLS to curcumin led to the decrease of cytokines and growth factors, such as Interleukin-6 (IL-6) and the growth factor of the vascular endothelium and the deactivation of the nuclear factor kB (NF-kB). The influence of curcumin on specific signal transduction pathways is therefore an interesting point, because the activation of these pathways can alter the threshold for immune activation in rheumatoid arthritis. In animal model studies, curcumin has been shown to increase anti-inflammatory cytokines, reduce pro-inflammatory cytokines and activate the antioxidant defense system. DOI: 10.1016/j.clnu.2020.08.020 Study: weak evidence | Rondanelli M, Perdoni F, et al. Ideal food pyramid for patients with rheumatoid arthritis: A narrative review. Clin Nutr. 2021;40(3):661-689. |
| 18. | * Narratives Review High fat consumption can cause excessive accumulation of triglycerides, inducing increased fat mass and obesity. It has been reported that overweight/obesity was connected with 60% of hyperuricemia cases in a clinical trial of 14,624 adults [70], possibly due to lipid metabolic disorder promoting purine metabolism by elevating XO activity [71]. Sugar-sweetened beverages containing high-fructose corn syrup and sucrose or almost equal amounts of fructose and glucose, which account for approximately one-third of added sugar consumption in the diets of American adults [80], have been thought to be closely connected with a high prevalence of hyperuricemia in Western countries [81]. Long-term high sugar consumption has been found to accelerate the accumulation of uric acid and promote MSU deposition in fly renal tubules, suggesting that a similar problem may occur in human excretory systems under dietary challenges [82]. In a follow-up study of 650 participants, the results confirmed that a high-sugar diet participates in kidney dysfunction and uric acid metabolism disorders [82]. For example, the plasma concentrations of vitamin C saturation ranges daily from 200 to 400 mg, implying that exceeding the recommended supplemental dose has little effect on the consequences [120]. More importantly, taking high-dose and long-term supplements of vitamin C may be associated with adverse effects, and the resulting excessive uric acid excretion could elevate the risk of kidney stones in gouty patients [121,122]. The typical dietary patterns include a DASH and Mediterranean diet, both of which are comprised of fruits, vegetables, and low-fat dairy products with reductions in total and saturated fats. Increasing evidence supports that consuming a DASH diet can continuously attenuate SUA in hyperuricemia patients and reduce the incidence of gout in participants [34,45]. Similar SUA-lowering effects have been observed in a research investigations of the Mediterranean diet [58]. Moreover, intervention with the DASH diet combined with adequate sodium and plant-derived protein shows more beneficial functions in reducing SUA levels [33,37]. Therefore, our recommendation is for individuals to follow a healthy diet for prevention purposes, and for patients with mild gout, we recommend the DASH and Mediterranean diet, which focus on plant-based components. Additionally, we recommend a reduction in the consumption of high-fat foods (fast food and cream products), especially foods with trans fatty acids (such as margarine and butter), and for individuals to pay attention to the amount of nutrient supplements consumed. For patients with severe gout, dietary modification and medication should be combined, and health care providers should remind patients of food–drug interactions to achieve synergistic effects. DOI: 10.3390/nu14173525 Study: weak evidence | Zhang Y, Chen S, et al. Gout and Diet: A Comprehensive Review of Mechanisms and Management. Nutrients. 2022;14(17):3525. |
| 19. | * Narratives Review Excessive consumption of products with high fructose content can cause hyperuricemia and gout. In addition, the increase in uric acid resulting from excessive consumption of fructose, and overall and sustained high serum uric acid levels have been shown to cause various disorders that will give rise to metabolic syndrome. In this review, the interwoven relationships between hyperuricemia—an increase in serum uric acid levels—and the resulting gout, as well as metabolic syndrome, and the role excessive fructose consumption plays in these, have been investigated. Alcohol, fructose-sweetened foods and beverages, and purine-rich foods are dietary factors that cause an increase in uric acid levels. Metabolic syndrome is a condition related to type 2 diabetes, hypertension, dyslipidemia, and abdominal obesity. Cardiovascular diseases and NAFLD are also associated with metabolic syndrome. It is stated that the prevalence of gout and metabolic syndrome increases in parallel with each other.40 DOI: 10.5152/cjm.2024.24001 Study: weak evidence | Aydın Ü, Kozanoğlu E, Tuli A. High fructose consumption and metabolic syndrome from gout perspective. Cerrahpaşa Med J. 2024;48(2):191-196. |
| 20. | * Narratives Review Consumption, and Metabolic Syndrome Metabolic syndrome is a condition related to type 2 diabetes, hypertension, dyslipidemia, and abdominal obesity. Cardiovascular diseases and NAFLD are also associated with metabolic syndrome. It is stated that the prevalence of gout and metabolic syndrome increases in parallel with each other.40 DOI: 10.1016/j.autrev.2018.05.009 Study: weak evidence | Philippou E, Nikiphorou E. Are we really what we eat? Nutrition and its role in the onset of rheumatoid arthritis. Autoimmunity Reviews. 2018;17(11):1074-1077. |
| Hemos categorizado estudios y libros sobre nutrición y salud de acuerdo con las siguientes 3 categorías de evidencia: verde = evidencia sólida, amarillo = evidencia media, morado = evidencia débil. El resto de las fuentes están marcadas en gris. Puede encontrar una explicación detallada en nuestro artículo: ¿Ciencia o creencia? Cómo evaluar publicaciones. | ||
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