Fundación Salud y Alimentación

La mejor perspectiva para su salud

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Ácido linoleico; LA; 18:2 omega-6

El ácido linoleico (LA) es un ácido esencial que pertenece a la serie de los ácidos grasos omega-6. El LA implica procesos inflamatorios si comemos demasiado.
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Conclusión:

Utilizar aceites de cocina en exceso hace que se absorban demasiados ácidos grasos omega-6, lo que provoca un desequilibrio con los ácidos omega-3 que afecta en mayor medida a las personas que siguen dietas veganas y vegetarianas que a los omnívoros. ¡Terrible!

El Erb-Müesli está pensado para que compense este desequilibrio. Además, contiene mucho más omega-3 (que es antiinflamatorio) que omega-6, que provoca inflamaciones.

Las mujeres veganas embarazadas o en periodo de lactancia deben tener muy en cuenta estas indicaciones, ya que de lo contrario podrían no producir suficiente DHA.

El ácido linoleico (LA) es un ácido graso esencial que pertenece a la serie de los ácidos grasos omega-6. Esencial significa que nuestro cuerpo no puede producirlo (sintetizarlo) por sí mismo, pero que es necesario en ciertas cantidades.

El cuerpo produce ácido gamma-linolénico (GLA) a partir de ácido linoleico, que en sucesivos etapas de la síntesis dará lugar a ácido dihomo gamma linolénico (DGLA) (enlace en inglés) y ácido araquidónico (AA).

Origen:
Las principales fuentes de ácido linolénico son las semillas, los granos y los frutos secos, tales como las nueces de Brasil (24 g/100g), las pipas de girasol (23), el sésamo (21,4), las almendras (12), las semillas de lino (6), las semillas de chía (5,8), y sus respectivos aceites, como el aceite de sésamo (41) o el aceite de colza (18), así como hierbas aromáticas y vegetales como pueden ser el aguacate (1,7) o el perejil seco (1,3).1

Almacenamiento y pérdidas durante la cocción:
El acido linoleico es muy sensible a la oxidación. Los aceites ricos en ácido linoleico deben conservarse protegidos de la luz solar y del oxígeno y deben consumirse en el menor tiempo posible. Para aprovechar mejor los nutrientes que contienen las oleaginosas, lo mejor es consumir las semillas enteras o molidas. Sin embargo, una vez molidas, las semillas son muy sensibles a la oxidación, por lo que se recomienda no volver almacenarlas, sino consumirlas en el momento. Eche un vistazo al Erb-Müesli.

Absorción y metabolismo:
El ácido linoleico, dentro de la digestión de las grasas, está sujeto a la degradación mecánica y enzimática que se produce en el tracto gastrointestinal (boca, estómago e intestino delgado). Los ácidos grasos fragmentados llegan a través de las micelas a las células del intestino y de ahí parten como lipoproteínas a través de la sangre y la linfa hasta las células del hígado y de otras partes del cuerpo, como del cerebro, el corazón o la piel.2, 3, 4

Almacenamiento, consumo y pérdidas:
La acil coenzima A es una proteína que sirve, entre otras cosas, como piscina intracelular, además de transportar ácidos grasos de cadena larga activados, que permiten la resíntesis de triglicéridos y fosfolípidos en el retículo endoplasmático liso. La degradación de ácidos grasos tiene lugar en todas las células del cuerpo y se localiza en las mitocondrias (beta-oxidación).

Cantidad diaria necesaria a largo plazo:
La cantidad diaria necesaria es de 5,8 gramos al día, lo que implica que el 2,5 % de la energía diaria la obtenemos del ácido linoleico. Durante el embarazo, la lactancia y el crecimiento, esta necesidad aumenta, sobre todo en lo que respecta al ácido gamma-linolénico.
Un consumo adecuado de ácidos grasos omega-6 sería, en relación con los ácidos grasos omega-3, una propoición de como máximo 5:1, en lugar de 10:1 o más, como sucede en las dietas occidentales actuales 2, 3, 4. Lo ideal sería que esta proporción fuese de 2:1, tal y como sucedía antes en Japón o, según otras opiniones (Dr. Greger), incluso de 1:1. 6

Síntomas de deficiencia y causas:
La falta de ácido linoleico y, por lo tanto, de ácido gamma-linolénico puede provocar neurodermitis e intensificar el síndrome premenstrual. También se puede observar una deficiencia de este nutriente por las alergias, la aparición de problemas de cicatrización, de anemia, de infecciones y de enfermedades del sistema nervioso periférico (neuropatías).

A su vez, estas carencias también pueden venir provocadas por un defecto de la enzima delta-6-desaturasa, que es la responsable de la transformación de los ácidos grasos. Asimismo, sus funciones en cuanto a la diabetes, la esclerosis múltiple y la neurodermitis también se ven notablemente reducidas. Para mantener la actividad de la enzima delta-6-desaturasa es necesario aportar suficiente cantidad de determinados micronutrientes, sobre todo de piridoxina (vitamina B6), biotina, calcio, magnesio y zinc.2, 3, 4

Consumo excesivo:
Muchas personas consumen más ácido omega-6 del que necesitan, especialmente ácido araquidónico, que produce inflamaciones. Este consumo se produce sobre todo a través de productos animales, comida rápida y otros hábitos alimenticios muy propios de países industrializados. Incorporar a la dieta ácidos grasos omega-6 en exceso provoca, entre otros problemas, inflamaciones, además de aumentar el riesgo de que se produzcan accidentes cerebrovasculares si la proporción con los ácidos omega-3 no es la adecuada.

Funciones:
El ácido linoleico es importante para el desarrollo y el mantenimiento de las membranas celulares.

El cuerpo sintentiza, a través del ácido gamma-linolénico (GLA) y a partir del ácido linoleico, ácido dihomo gamma linolénico (DGLA), que es muy importante en los procesos inflamatorios.
El DGLA sirve de base para la producción de eicosanoides antiinflamatorios. Estos son precursores del ácido araquidónico (AA), que consta, entre otros componentes, de eicosanoides que favorecen los procesos inflamatorios. Los eicosanoides son hormonas del tejido que tienen diferentes funciones y que pueden tener efectos favorables o desfavorables como intermediarios inflamatorios.

El ácido linoleico, el ácido alfa-linolénico y el ácido oleico compiten para formar parte de un mismo sistema enzimático (delta-6-desaturasa). Cuanto más ácido linoleico haya, mayor será su afinidad con la enzima y, por lo tanto, más GLA podrá sintetizarse. Sin embargo, si la cantidad de ácido linoleico supera notablemente la de ácido alfa-linoléico, esto puede producir una mayor síntesis de ácido araquidónico, que favorece los procesos inflamatorios. Esto no hace sino recalcar la importancia de un buen equilibrio entre las cantidades de ácido linoleico y de ácido alfa-linolénico en nuestra alimentación.

El ácido linoleico es un componente habitual de la piel humana, sobre todo de la epidermis. Esta barrera epidérmica, que resulta esencial para regular la cantidad de agua de la piel, está compuesta de ceramidas, ácidos grasos y fosfolípidos. Las ceramidas son cruciales para esta regulación. En lo que respecta a las cantidades, la ceramida más relevante es la ceramida uno, cuyo principal componente es el ácido linoleico.

El ácido gamma-linolénico, que se obtiene por ejemplo de las borrajas, del aceite de onagra o de las semillas de cáñamo, puede influir de forma favorable en los procesos inflamatorios. Además, el ácido gamma-linolénico es importante para las conexiones cerebrales y disminuye la presión arterial.2, 3, 4

Estructuras:
El ácido linoleico es un ácido graso poliinsaturado que cuenta con 18 átomos de carbono (18:2). Debido a la ubicación de su segundo enlace, pertenece a la serie de los ácidos grasos omega-6.

Documentación:

  1. United States Department of Agriculture (Departamento de Agricultura de Estados Unidos). Información nutricional de los alimentos.
  2. Biesalksi Hans Konrad y Peter Grimm: Taschnatlas der Ernährung; 6ª edición (2015); editorial Georg Thieme, Stuttgart y Nueva York.
  3. Zimmermann Michael, Schurgast Hugo, Burgerstein Uli P.: Burgersteins Handbuch Nährstoffe, 9ª edición (2000); editorial Karl F. Haug, Heidelberg.
  4. Pietrzik K, Golly I, Loew D: Handbuch Vitamine. Für Prophylaxe, Beratung und Therapie. Editorial Urban & Fisher, Munich, 2008.
  5. Claus Letzmann, Markus Kller; Vegetarische Ernährung: 3ª edición (2013); editorial Eugen Ulmer, Stuttgart.


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