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Reseña del libro "El Estudio de China" de T. Colin Campbell

El Estudio de China muestra asombrosamente qué podemos mejorar en la alimentación habitual para evitar las enfermedades de la civilización. Un libro importante.

Reseña del libro "El Estudio de China", Campbell, comer menos proteína animal previene enfermedades© CC-by 2.0, Compilation Catalina Sparleanu, PhD, Fundación Salud y Alimentación Suiza

Conclusión

Tras la “revelación”, Saulo de Tarso se convirtió en Pablo de Tarso y su pensamiento y su comportamiento se transformaron... Las pruebas contundentes que nos presentan una serie de reconocidos investigadores concluyen lo siguiente: el consumo de menos proteína de origen animal es el paso más importante para evitar las enfermedades de la civilización que se conocen. Hasta cierto punto, la alimentación también posibilita la curación.

Dado que las industrias de la alimentación y farmacéutica disponen de medios prácticamente ilimitados, e imposibilitan así de forma activa los cambios hacia una alimentación saludable, sólo se puede creer en estas afirmaciones a través de las pruebas facilitadas. La interdependencia entre economía, política, medios de comunicación y sanidad es demasiado elevada. Un buen cuento puede contarse siempre, pero la verdad precisa sensibilidad y capacidad intelectual.

1. Resumen

El autor nos describe de forma convincente cómo confiaba de niño y de joven en las proteínas de origen animal. Su tesis doctoral también apuntaba en dicha dirección. Deseaba ayudar a la humanidad a mejorar su salud abogando por un mayor consumo de carne, leche y huevos. Con esta idea trabajó varios años en Filipinas.

Durante diez años, el objetivo principal de su trabajo consistió en garantizar a través de centros educativos de autoayuda que los niños ingirieran la mayor cantidad posible de proteína de origen animal. No obstante, descubrió que ¡los niños cuyas dietas tenían la mayor cantidad de proteínas eran los que más posibilidades tenían de contraer cáncer de hígado!.

Más tarde, tuvo conocimiento de unos ensayos realizados en la India sobre grupos de ratas que mostraban resultados similares, y que no fueron considerados creíbles. Los experimentos de su propio equipo con ratones transgénicos llegaron a idénticos resultados: no son los genes los que determinan si una persona será víctima de uno de los diez motivos principales que conducen a la muerte, sino lo que come.

Opciones sanas y no saludables para cuando estás en movimiento© CC-by 2.0, Fundación Salud y Alimentación Suiza, Fundación Salud y Alimentación Suiza

Esta fue su experiencia clave:

Los resultados de los ensayos que realizó con su equipo durante 27 años, financiados por las instituciones nacionales más reputadas, fueron comprobados una segunda vez por parte de una serie de prestigiosas publicaciones científicas.

Para los investigadores resultó impactante comprobar que una dieta baja en proteínas inhibía el desarrollo del cáncer producido por la aflatoxina. Esta misma dieta reducía también el crecimiento de un cáncer ya existente.

No todas las proteínas favorecían la aparición del cáncer, pero la caseína, que representa hasta el 87 % de las proteínas de la leche de vaca, fomentaba todas las etapas del proceso cancerígeno. Las plantas, en cambio, proporcionaban proteínas no peligrosas.

Cuatro décadas de investigación biomédica, incluidos los hallazgos de un programa de laboratorio de larga duración, demuestran a través de impactantes resultados que comer adecuadamente puede salvarte la vida ­-escribe Campbell en consecuencia- y enumera los siguientes beneficios:

  • El cambio de dieta puede conseguir que los pacientes diabéticos abandonen su medicación.
  • Las enfermedades coronarias pueden revertirse mediante meros cambios en la dieta.
  • El cáncer de mama se relaciona con los niveles de hormonas femeninas en la sangre, determinadas por los alimentos ingeridos.
  • Consumir productos lácteos puede aumentar el riesgo de cáncer de próstata.
  • Los antioxidantes presentes en frutas y hortalizas promueven un mejor rendimiento mental en la vejez.
  • Los cálculos en los riñones se pueden prevenir mediante una dieta sana. La diabetes tipo 1, una de las enfermedades más devastadoras que puede sufrir un niño, está vinculada a los hábitos alimentarios infantiles.

Esta forma de pensar surgió tras la realización de un estudio global con 6'500 habitantes de un gran número de provincias en la China rural. Se trata de un estudio en el que tomaron parte dos universidades norteamericanas y una china bajo la dirección del autor de este libro el Estudio de China (The China Study Español. El libro de China no es un PDF).

Finalmente, Campbell menciona en su introducción que los límites entre política, gobierno, industria de la alimentación, empresas farmacéuticas, ciencia y medicina se han difuminado a lo largo del tiempo. Los perdedores son la justicia y la salud. Y como no se reconoce, resulta más peligroso que la corrupción.

El resultado es una ingente cantidad de información errónea por la cual el consumidor promedio estadounidense paga dos veces. En primer lugar, contribuyen a que las investigaciones se lleven a cabo mediante el dinero de sus impuestos y, en segundo lugar, pagan cuidados sanitarios para tratarse de enfermedades que se hubieran podido prevenir.

Comentarios, prefacio y prólogo

Las imágenes de esta reseña tienen como función hacer más amena la lectura y posibilitar la anotación de mis observaciones personales. El libro contiene pocas imágenes, pero numerosos gráficos. Las fotografías que he incluido proceden de la Wikipedia, son personales o son de dominio público.

Tras el prefacio y el prólogo de la edición norteamericana (se trata del mismo prólogo para la edición española, no así para la alemana que incluye un prólogo adicional de otro autor), podemos leer la introducción de T. Colin Campbell (enlace en inglés) en la que explica su trayectoria y su motivación, y en la que añade varios datos relevantes de interés.

A continuación, encontramos las cuatro partes diferenciadas del libro: El Estudio de China; Las enfermedades asociadas al bienestar económico; La guía de la buena nutrición; y ¿Por qué nunca habías oído hablar de esto?. A partir de la página 403 se incluyen tres apéndices: Preguntas y respuestas: efectos de las proteínas en estudios experimentales con ratas; Diseño experimental de El Estudio de China; y La conexión de la "vitamina" D. Y para finalizar, las Notas en la página 425 y el Índice temático a partir de la página 471.

El libro comienza con el prefacio de Howard Lyman, autor de Mad Cowboy, que expresa su respeto por Colin Campbell por su coraje y su integridad. Hace referencia a la problemática de ir en contra de la corriente principal o “mainstream”, a pesar de que las evidencias científicas estén de su parte.

Cuando un grupo de ganaderos decidió demandar a Oprah Winfrey después de que esta manifestara su intención de dejar de comer carne de vacuno, Lyman también fue otro de los acusados.

El prólogo de la edición norteamericana y española está escrito por John Robbins (enlace en inglés), autor de “Reclaiming Our Health” y “The Food Revolution”. Robbins señala:

Es más fácil encontrar una chocolatina Snickers, un Big Mac o una Coca-Cola que una manzana. Y tus hijos comen en la cafetería del colegio, donde la idea que se tiene de las hortalizas es el kétchup de las hamburguesas.

A continuación, Robbins se refiere a la vistosa revista titulada “Médico de familia: tu guía esencial para la salud y el bienestar”, que la Academia Americana de Médicos de Familia envía de forma gratuita a los médicos generalistas de los Estados Unidos. Está llena de anuncios de página entera a todo color de McDonald’s, Dr. Pepper, así como de anuncios de pudding de chocolate y galletas Oreo. Algo similar ocurre en Europa, pero probablemente de un modo más refinado. En efecto, los fabricantes de platos precocinados financian la redacción de informes (Relaciones Públicas, RR.PP.) en los que los así denominados dietistas destacan las ventajas de las sopas de sobre y alimentos congelados. Los investigadores más críticos de la Universidad de Yale lo denominan el entorno alimenticio tóxico.

Robbins define El Estudio de China como un libro sabio e inteligente y describe a su autor como una persona de gran humildad y profundamente humana. Según nos dice, siempre te revela cómo ha llegado a sus conclusiones. Por otro lado, Robbins menciona una serie de aspectos que considera importantes y de interés.

En la edición alemana del libro, el prólogo complementario lo escribe el Dr. Gunter R. Neeb, de Idstein, que practica la medicina china tradicional e imparte clases como catedrático invitado.

Neeb señala que los resultados de El Estudio de China no son fáciles de creer a tenor de los estudios epidemiológicos más importantes realizados hasta la fecha sobre el tema de la nutrición. Ni siquiera teniendo en cuenta las pruebas de los cientos de estudios secundarios citados en el libro, que resultan muy convincentes y verosímiles. El resultado es el fruto de las investigaciones efectuadas durante más de 20 años y sobre más de 10'000 sujetos de estudio.

Y añade lo siguiente: Se cita como ejemplo que los derivados lácteos, probablemente a través de la estimulación celular del IGF-1 (somatomedina C), aceleran la división de las células tumorales, y todavía hoy se recomienda a los pacientes oncológicos que combatan la pérdida de peso mediante el consumo adicional de proteínas de productos lácteos concentrados, como el queso o el yogur.

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El IGF-1 es un factor de crecimiento insulínico, también denominado somatomedina C (SM-C).

La Wikipedia indica determinados problemas relacionados con el IGF-1:
"Está ampliamente aceptado que la señalización a través de la ruta de receptores de insulina/IGF-1 es un contribuyente significativo en el proceso de envejecimiento biológico en muchos organismos. (…) La reducción de la señalización IGF-1 también se piensa que contribuye en los efectos “anti-envejecimiento” de la restricción calórica. (…) La ruta de señalización del IGF parece jugar un papel importante en el cáncer. Varios estudios han demostrado que niveles altos de IGF aumentan el riesgo de cáncer”. “Los pacientes con síndrome de Laron presentan un menor riesgo de desarrollar un cáncer”, añade la Wikipedia en su versión inglesa.

Neeb censura las “peroratas” relacionadas con estos datos de la asociación alemana de alimentación, la Deutsche Gesellschaft für Ernährung e.V., entre cuyos miembros se cuentan también representantes del sector económico. Especialmente porque los estudios demuestran que no sólo se ha detectado el factor de crecimiento insulínico IGF-1 de las vacas (IGF bovino) en la sangre humana, sino que además se incrementa la producción del IGF-1 humano debido a la caseína de la leche. Véase la siguiente reseña en relación con las consecuencias nocivas de la leche.

Asimismo, Neeb indica que las explicaciones sobre la diferencia de los efectos -según se trate de la forma activa de la vitamina D de la luz solar o de la vitamina D externa que se añade habitualmente (colecalciferol, enlace en inglés; y calcio)- sobre el cáncer de mama y la osteoporosis no aclaran nada a los consumidores. Supone que el motivo reside en el hecho de que la luz solar es gratuita y que, por lo tanto, no es un negocio para el sector industrial.

El Dr. Neeb cambió su forma de alimentarse tras la lectura del libro "El Estudio de China" por una alimentación casi vegana (incluye una cantidad reducida de pescado) y apuesta ahora por la nutrición “moderna”.

Platos veganos y vegetarianos en escaparate, Vegetarianismo Wikipedia.© Public Domain, Zeetz Jones, Wikipedia
Fotografía de Zeetz Jones
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El calcidiol (25 (OH) vitamina D3) es una prohormona que se produce en el hígado en presencia de la proteína DBP (inglés) y se convierte en los riñones en 1,25 - (OH) 2D3. La mejor manera de conocer las reservas a medio y largo plazo de vitamina D es determinar el nivel en sangre del 25 (OH) vitamina D3. El calcidiol en sangre tiene una vida media de 19 días. El nivel de 25 (OH) vitamina D3 en sangre resalta la absorción de los últimos 3 a 4 meses. En cambio, el nivel de vitamina D3 sólo muestra la de los últimos días y horas.

La luz solar es la mejor fuente para cubrir las necesidades de vitamina D de las personas. Sin embargo, esta es insuficiente en los países nórdicos. En 100 g de alimento, el arenque fresco proporciona 27 µg, el salmón 16 µg, la carne de ternera 3,8 µg, el aguacate 3,43 µg y los champiñones 1,9 µg. Para la vitamina D3 corresponde 1 UI ≙ 0,025 µg vitamina D3 ≙ 65,0 pmol. La UI es la Unidad internacional (IU, International Unit). Se trata de una preparación de referencia de una sustancia determinada en la que se fija arbitrariamente el número de UI que contiene y que se basa en sus efectos, no en la cantidad. La Organización Mundial de la Salud es la encargada de establecerla.

Observaciones personales

Todo esto resulta tan opuesto a las informaciones que recibimos de la industria de la alimentación, del gobierno, de la medicina, etc. que sólo puede aceptarse si ya se había identificado antes, o si se lee realmente el libro con las impactantes pruebas de los estudios realizados por tantos y tan renombrados científicos.

La introducción del libro abarca 10 páginas y resulta interesante por algunas de sus declaraciones, como: Sin embargo, lo científico ha quedado enterrado debajo de un montón de información irrelevante, e incluso perniciosa –ciencia basura, dietas de moda y propaganda de la industria alimentaria.

Los conocimientos que se presentan también son muy extensos

El prestigio del que disfruta su autor principal no se deriva de su libro ni de la investigación efectuada en China. Al contrario, Campbell recibió el encargo de realizar este importante y gran estudio debido a su reputación, su integridad y sus capacidades. No es posible comparar este libro con el de un autor que ha ganado fama gracias a una determinada opinión en particular, porque Campbell es una persona que goza de una elevada credibilidad profesional y humana. Su libro incluye 708 referencias de fuentes bibliográficas ordenadas según los diferentes capítulos.

Para llegar a unas conclusiones definitivas se precisan pruebas adecuadas y convincentes, por eso he redactado una reseña desacostumbradamente larga. Pero los conocimientos que se presentan también son muy extensos.

Cuando escribo el apellido Campbell me refiero a los dos autores, al padre T. Colin CAMPBELL (enlace en inglés) y a su hijo, el doctor en medicina Thomas M. Campbell II. .

En la Wikipedia inglesa encontramos una entrada sobre el Proyecto China-Cornell-Oxford que hace referencia a las instituciones participantes en el estudio.

Las reseñas de los libros "Sal, azúcar y grasas" de Michael Moss, en relación con los EE.UU., y "Mentiras, lobbies, alimentos", sobre las condiciones en la Unión Europea, tratan el problema del elevado consumo de productos terminados, como los platos preparados e incluso la comida basura, entre los lectores más jóvenes.

Puede consultar igualmente la reseña del libro "La mentira de la alimentación" sobre los aditivos en los alimentos.

Sin embargo, la mayor parte de las personas come de forma no saludable, y esto se traduce en una elevada cifra de enfermedades de la civilización, que normalmente surgen al cabo de varias décadas al igual que sucede con el tabaquismo.

Este libro, en cambio, se dirige al “consumidor occidental normal”, que probablemente crea que se alimenta de un modo saludable.

El peligro reside en que no percibimos el empeoramiento de nuestro estado de salud porque este se produce lentamente a lo largo de decenas de años. Por añadidura, nos orientamos según las consideraciones del resto de la sociedad que determinan lo que es adecuado y sano. Y así consideramos las enfermedades de la civilización como algo normal.

Calorías en alimentos de la población mundial, compárese 1961 - 2001© CC-0 1.0, Wikipedia, Wikipedia

2. Reseña

Campbell indica que ha formado parte del sistema durante casi 50 años al más alto nivel (después de todo) y describe por qué nos hallamos en la situación actual. Enumera 14 puntos importantes, entre ellos:

  • Que las sustancias químicas sintéticas presentes en el medio ambiente y en los alimentos no son las causas principales del cáncer.
  • Que los genes no son decisivos a la hora de determinar si se fallecerá por alguna de las diez enfermedades más frecuentes.
  • Que depositamos la esperanza en fármacos altamente efectivos (no siempre remedios que curan) y olvidamos las soluciones eficaces.
  • Que el control obsesivo de la ingesta de nutrientes, p. ej., los ácidos omega 3, no conducen a una buena salud.
  • Los suplementos vitamínicos y de nutrientes no ofrecen protección a largo plazo contra las enfermedades.
  • Los fármacos y la cirugía no curan las enfermedades que matan a la mayoría de los americanos.
  • Probablemente tu médico desconoce lo que debes hacer para estar lo más sano posible”. (P. 2).

Cuatro décadas de investigación biomédica y los hallazgos de programas de laboratorio implementados durante largos años demuestran con resultados sorprendentes que una alimentación adecuada puede salvarte la vida –escribe Campbell y continúa:

El cambio en la dieta puede conseguir que los pacientes diabéticos abandonen su medicación. Las enfermedades coronarias pueden revertirse mediante meros cambios en la dieta. El cáncer de mama se relaciona con los niveles de hormonas femeninas en la sangre, determinadas por los alimentos ingeridos.

Consumir productos lácteos puede aumentar el riesgo de cáncer de próstata. Los antioxidantes presentes en frutas y hortalizas promueven un mejor rendimiento mental en la vejez. Los cálculos en los riñones se pueden prevenir mediante una dieta sana. La diabetes tipo 1, una de las enfermedades más devastadoras que puede sufrir un niño, está vinculada a los hábitos alimentarios infantiles. (P. 3).

Una buena dieta es el arma más poderosa para combatir las enfermedades

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En base a mis propias experiencias con otras personas que decidieron modificar sus hábitos alimenticios, con mi mujer y conmigo mismo, puedo constatar la veracidad de los dos primeros y del cuarto de los puntos citados. Sería "tan sencillo". "Demasiado sencillo", replicaría no obstante la mayor parte de los médicos.

Detrás de esta reacción no se esconde en general la idea de que con ello no se gana dinero sino el desconocimiento. Los estudios de medicina no proporcionan unos conocimientos profundos sobre la nutrición. Por otro lado, los médicos suelen estar claramente influenciados por la industria de la alimentación.

Un médico consciente de sus responsabilidades, y que haya leído "El Estudio de China" o bien esta reseña, debería explicar al menos a sus pacientes lo que podrían hacer por su cuenta. Se trataría de un adyuvante en el tratamiento. Si, a pesar de todo, los pacientes no desean actuar en consecuencia, el médico habrá hecho todo lo posible.

Los resultados de cientos de estudios demuestran que una buena dieta es el arma más poderosa para combatir las enfermedades –señala "El Estudio de China".

Campbell nos explica por qué la información errónea, e incluso la desinformación, se mantienen con tanta insistencia. La mitad de los estadounidenses sufre problemas de salud que requieren una receta semanal de fármacos y cien millones de norteamericanos presentan altos niveles de colesterol.

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En mi opinión, creo que también nos enfrentamos a una situación similar en Europa. Este tipo de libro no llega a manos de la mayor parte de la población. Ni siquiera su información llega a la mayoría de los ciudadanos. Y si llegase, lo habitual sería negarla. Así, la información alcanza tan sólo a un parte muy reducida de la sociedad. Lo fundamental es que el lector sienta la necesidad de leer un libro de estas características, se trataría, haciendo un símil con el derecho, de una “obligación de entrega” en lugar de una “obligación de dar”. En cualquier caso, mi intención es contribuir a su difusión.

Vacas en una gadaneria intensiva, carrusel de ordeño, procesamiento posterior© CC-by 2.0, Fundación Salud y Alimentación Suiza, Wikipedia - Elmist, Gunnar Richter, Mattinbgn

Transformación personal

Campbell escribe en la página 4: Me limité a comer lo mismo que todo el mundo: lo que me decían que era bueno. Todos comemos lo que nos parece sabroso y práctico o lo que nuestros padres nos enseñaron a preferir.

Se crió en una granja de vacas lecheras y la producción de leche formó parte de su vida. Su tesis doctoral en la Universidad de Cornell versó sobre los mejores métodos para lograr un crecimiento más rápido de los carneros y corderos. Pretendía ayudar a la humanidad a mejorar su salud mediante el fomento del consumo de una mayor cantidad de carne, leche y huevos.

Fue el último estudiante de doctorado del profesor Clive Maine McCay (1898-1967) (enlace en inglés). Clive McCay era famoso por sus ensayos sobre ratas que recibían menos alimentos de lo que era habitual. Estas ratas desarrollaban una vida más activa y longeva en comparación con las ratas que podían comer a voluntad. Lo mismo pudo comprobarse en los ensayos que se realizaron sobre perros. McCay falleció víctima de una grave enfermedad.

A continuación trabajó en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) investigando las causas de la muerte de millones de pollos –debido a una sustancia química tóxica desconocida presente en sus alimentos– y descubrió que la razón era la dioxina (policlorodibenzofuranos y policlorodibenzodioxinas), probablemente la sustancia química más tóxica.

Véase asimismo la inquietante historia del desastre de Séveso y lo que ocurrió en este sentido en Ucrania y con Víktor Yúschenko. Así es y así funciona el ser “humano”.

Tras dejar el MIT, se dedicó a investigar la prevalencia inusualmente elevada de cáncer de hígado primario entre los niños de Filipinas. Durante diez años, el objetivo principal de este programa de cooperación al desarrollo fue establecer centros educativos de autoayuda para asegurar la ingestión de una mayor cantidad de proteínas de origen animal entre la población infantil. Sin embargo, descubrió que

¡los niños cuyas dietas tenían la mayor cantidad de proteínas eran los que más posibilidades tenían de contraer cáncer de hígado!. (P. 6).

En esta tesitura, llegó a su conocimiento la existencia de una serie de ensayos con grupos de ratas en la India. Se les administraba una sustancia cancerígena, la aflatoxina. Uno de los grupos obtenía un 20 % de proteínas en los alimentos y el otro solamente un 5 %, ambos con la misma cantidad de aflatoxina. ¡El grupo de ratas con un 5 % de proteínas en la dieta no presentó ningún caso de cáncer! Se trataba de una información que contradecía todo lo que había aprendido antes. Este hallazgo herético se convirtió en la experiencia crucial de su vida.

Los resultados de sus posteriores ensayos durante 27 años, financiados por importantes instituciones norteamericanas, fueron revisados una segunda vez antes de aparecer en algunas de las mejores publicaciones académicas.

Lo que descubrió fue impactante para la comunidad científica: una dieta baja en proteínas inhibía el desarrollo del cáncer cuando se administraba aflatoxina. Además, una vez iniciada la enfermedad, conseguía bloquear notablemente su evolución.

Determinadas proteínas no fomentaban el cáncer, pero la caseína, que supone el 87 % de las proteínas de la leche de vaca, favorecía todas las fases del proceso cancerígeno. Las proteínas seguras eran las vegetales.

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De nuevo puedo constatar estos descubrimientos a partir de mi propia experiencia y de la de otras personas. Me pronosticaron una esperanza de vida, en el año 1978, de 2,6 años. Para un plazo tan breve no deseaba someterme a operaciones quirúrgicas ni tampoco a una quimioterapia, sino intentar una posibilidad diferente mediante un cambio total en mi estilo de vida.

La justicia y la salud se quedan en la estacada

Campbell concluye indicando que los límites entre política, gobierno, industria de la alimentación, empresas farmacéuticas, ciencia y medicina se han difuminado con el transcurso del tiempo. En el mejor de los casos forman una mescolanza de objetivos que tratan de obtener beneficios económicos y promover el bienestar de la sociedad.

La justicia y la salud se quedan en la estacada. Y como los problemas son mucho más sutiles que la corrupción, también resultan mucho más peligrosos.

El resultado es una ingente cantidad de información errónea por la cual el consumidor promedio estadounidense paga dos veces. En primer lugar, contribuyen a que las investigaciones se lleven a cabo mediante el dinero de sus impuestos y, en segundo lugar, pagan cuidados sanitarios para tratarse de enfermedades que se hubieran podido prevenir. (P. 9).

El Estudio de China

En realidad son las 46 páginas del capítulo “Lecciones de China” las que corresponden a lo que se conoce como "El Estudio de China". En las páginas anteriores, obtenemos información interesante sobre cómo Campbell llego a transformarse, haciendo referencia a un símil bíblico, de Saulo en Pablo, un cambio tan radical que pocas personas son capaces de realizar. El resto de esta primera parte se centra en los descubrimientos de "El Estudio de China" y los motivos por los que aún no se ha llegado a un cambio de hábitos en la práctica.

2.1. Los problemas que afrontamos, las soluciones que necesitamos (p. 13)

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