La nata de avena es una alternativa vegetal a la nata tradicional. La avena es rica en proteínas, que contienen aminoácidos esenciales. Además, cuenta con gran cantidad de vitaminas y minerales.
Composición de los copos de avena:
«Los copos de avena son un alimento básico que se prepara a partir de la avena. Se elaboran con el grano del cereal, al que solo se le quitan las partes no comestibles, por lo que se considera integral. Son ricos en hidratos de carbono (≈70 %), proteínas (≈15 %) y contienen un alto porcentaje de ácidos grasos insaturados, de fibras solubles (≈10 g/100 g) y de glucamos, como el mucílago lichenin, y de otros nutrientes como vitaminas B1, B6 y E, cinc, hierro, calcio, magnesio o fósforo. El beta glutano que contiene puede reducir los niveles de colesterol y tener un efecto positivo en el azúcar en sangre *».
Usos culinarios:
La nata de avena se puede utilizar en la cocina como una alternativa a la nata tradicional. Sin embargo, no se puede montar, por lo que se emplea para refinar platos fuertes o dulces, salsas y sopas.
Elaborar nata de avena casera:
Para elaborar nata de avena hay que combinar una ración de copos de avena (por ejemplo, 100 gramos) por cada cinco de agua (500 gramos, en este caso), además de añadir una cucharada sopera de aceite vegetal (el aceite de nueces le da un gran sabor) y una pizca de sal. Para empezar, dejar que los copos de avena reposen durante unos cinco minutos en agua templada con sal. Cuando se haya formado una masa espesa, removerla y después, añadir el resto del agua y el aceite. Mezclarlo todo bien. Dejar que la masa se siga hinchando durante unos diez minutos y pasarla por un colador fino. Para terminar, se puede utilizar una gasa de muselina o de algodón para volver a colarla y separar bien los restos del líquido. La nata de avena se puede conservar en la nevera durante unos seis días en un bote de cristal cerrado.
Nota: * = Traducción del artículo de Wikipedia en alemán.
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