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La mejor perspectiva para su salud

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Capuchino de calabaza con curry, jengibre y espuma de avena

Este puré de calabaza con curry, jengibre y espuma de avena es exótico, ligero, delicioso y saludable para las épocas más frías del año.
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veganas cocinadas

55min    75min    baja  
  Agua 90,2 %  63/06/32  LA !:0 ALA


Ingredientes (para personas, )

Haga clic para tablas de nutrientes
Para el puré de calabaza
300 gCalabazas Hokkaido
20 gJengibre crudo
2 Chalotas, crudas (40 g)
1 cda.Aceite de girasol, (65% de ácido linoleico aprox.) (14 g)
1 cda.Curry en polvo (6,3 g)
500 mlCaldo de verduras, con poca sal (496 g)
1 pizcaSal de mesa (0,4 g)
1 pizcaEspecias, pimienta negra (0,1 g)
1 Lima, cruda (67 g)
Para la espuma de avena
250 mlNata de avena (254 g)

Utensilios de cocina

  • batidora manual o batidora de vaso
  • exprimidor de cítricos
  • cazuela
  • cocina (artefacto)

Tipo de preparación

  • cocer
  • rehogar
  • prensar
  • degustar
  • batir
  • hacer puré
  • rebajar
  • mondar

Preparación

  1. Para el puré de calabaza
    Lavar la calabaza, limpiarla y, sin quitarle la cáscara, cortarla en dados pequeños.

  2. Pelar el jengibre y las chalotas, y cortarlos en rodajas muy finas.

  3. Colocar una olla al fuego con el aceite y añadir los daditos de calabaza, el jengibre y las chalotas para que se pochen.

  4. Espolvorear curry en polvo por encima y rebajar con un poco de caldo de verduras. Dejar que cueza todo junto a fuego lento durante unos 20 minutos.

  5. Exprimir la lima con mucho cuidado. A continuación, triturar el puré hasta que quede muy fino y condimentar con sal, pimienta y zumo de lima.

  6. Para la espuma de avena
    Colocar la nata de avena en una olla pequeña y dejar que se caliente (¡pero que llegue a hervir!). A continuación, utilizar una batidora de vaso para batirla hasta conseguir una consistencia espumosa.

  7. Para servir
    Repartir la sopa de calabaza en tazas, añadir la espuma de avena por encima y espolvorear con curry en polvo. Servir caliente.

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Observaciones sobre la receta

Este puré de calabaza con curry, jengibre y espuma de avena es exótico, ligero, delicioso y saludable para las épocas más frías del año.

Calabaza Hokkaido: esta pequeña calabaza, que suele pesar entre uno y dos kilos, se come sin pelar, ya que la cáscara se reblandece durante la cocción. La pulpa tiene una consistencia uniforme sin muchas fibras y un aroma que recuerda al de los frutos secos. El color naranja se debe a que es rica en betacaroteno, una provitamina que nuestro organismo puede transformar en vitamina A. También contiene cantidades significativas de vitamina B1, B2, B6, C, así como ácido fólico, magnesio, hierro y fósforo.

Nata de avena: la nata de avena es una alternativa saludable, ligera y vegana a la nata tradicional. La avena es rica en proteínas, que contienen aminoácidos esenciales. Además, cuenta con gran cantidad de vitaminas y minerales.

Jengibre: el jengibre es muy aromático y tiene un sabor fuerte y picante que se debe al gingerol. El gingerol es un aceite esencial al que se le atribuyen propiedades anticancerígenas y antiinflamatorias. Asimismo, gracias a otros componentes como el borneol y el cineol, el jengibre es digestivo, ayuda a proteger el estomágo, es antiemético y estimula el apetito y la circulación. En cocina se utiliza el rizoma (tubérculo) del jengibre, ya sea fresco, seco o molido. El jengibre joven se denomina al jengibre que se cosecha cuando todavía no está maduro del todo. Este tipo de jengibre no tiene ese sabor leñoso tan característico y es más suave.

Curry: por curry se conoce a los diferentes guisos que utilizan curry en polvo como ingrediente, como es el caso de nuestra receta. El curry en polvo es una mezcla de unas trece especias diferentes cuya elaboración varía enormemente de unos lugares a otros. Algunos componentes, como la cúrcuma, que le da a la especia su característico color dorado, siempre aparece en la composición de la mezcla. Asimismo, especias como el cilantro, el comino, la pimienta negra y la alhova le aportan al curry ese sabor que todos reconocemos y, por lo tanto, también se pueden encontrar en casi todas las mezclas de curry en polvo.

Consejos

Elaboración casera de la nata de avena: preparar uno mismo nata de avena es muy sencillo: para elaborarla hay que combinar una ración de copos de avena (por ejemplo, 100 gramos) por cada cinco de agua (500 gramos, en este caso), además de añadir una cucharada sopera de aceite vegetal (el aceite de nueces le da un sabor muy especial) y una pizca de sal. Para empezar, dejar que los copos de avena reposen durante unos cinco minutos en agua templada con sal. Cuando se haya formado una masa espesa, removerla y después, añadir el resto del agua y el aceite. Mezclarlo todo bien. Dejar que la masa se siga hinchando durante unos diez minutos y pasarla por un colador fino. Para terminar, se puede utilizar una gasa de muselina o de algodón para volver a colarla y separar bien los restos del líquido. La nata de avena se puede conservar en la nevera durante unos seis días en un bote de cristal cerrado.

Omitir la sal en exceso: hemos decidido mantener todas las cantidades de sal que los autores indican en la receta original. Sin embargo, aunque el caldo de verduras sea bajo en sal, la receta ya tiene un porcentaje de sal muy alto, por lo que se puede prescindir de la pizca de sal adicional.

Preparación alternativa

Variante de Extremo Oriente: quien quiera preparar algo más exótico, aunque no por ello menos delicioso, tiene la posibilidad de sustituir la nata de avena por leche de coco. El chile, ya sea en copos o fresco, también combina muy bien con este plato.

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