Fundación Salud y Alimentación

La mejor perspectiva para su salud

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Saludable ensalada tailandesa de arroz de chirivía con piña

Esta saludable ensalada tailandesa, en la que el arroz es en realidad chirivía, lleva también piña y jengibre.
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veganas cocinadas

25min baja  
  Agua 82,5 %  70/09/21  LA (2.1g) 2:1 (1.3g) ALA
Haga clic para la receta original del libro
( Motivación...)


Ingredientes (para personas, )

Utensilios de cocina

  • rallador
  • pelador
  • robot de cocina (amasar, mezclar, etc.)

Tipo de preparación

  • picar o moler
  • plato frío
  • mezclar
  • mondar
  • pelar
  • rallar

Preparación

  1. Para la ensalada de «arroz»
    Pelar las chirivías. Después, picarlas muy pequeñas con un procesador de alimentos con cuchilla en forma de ese hasta conseguir el «arroz» de chirivías.

  2. Pelar la piña y la cebolla y lavar el resto de la verdura. Picar todos los ingredientes muy pequeños y colocarlos en una ensaladera junto con el arroz de chirivía.

    Si lo prefiere, utilice un rallador para el pepino.

  3. Para el aliño
    Pelar la piña, el ajo, picar el jengibre, exprimir el limón y utilizar solo el jugo. Introducir todos los ingredientes en la batidora y triturar hasta obtener un aliño cremoso.

    En la receta original se indica un trozo de jengibre. Nosotros hemos calculado que debe ser de unos dos centímetros.

    Consejo de Yvonne Zindler: «Añada un poco más de jengibre al aliño, ya que potencia el toque tailandés.

    Para tres raciones, hemos reducido de forma deliberada la cantidad de anacardos de media taza (un puñado) a una cuarta parte, y sustituido el resto de anacardos por otra cuarta parte de taza de nueces de macadamia. En vez de una cucharada de aceite de sésamo, hemos utilizado una cucharadita y añadido media cucharada de aceite de linaza. En cuanto a la salsa de soja, hemos sustituido la tamari por la genen shoyu, que es menos rica en sal. 
    Encontrará los motivos de los cambios (símbolo de la manzana) y un enlace a la receta original justo debajo de la imagen de la receta.

  4. Terminar la ensalada
    Aliñar la ensalada y mezclar bien todos los ingredientes. Para terminar, condimentar con sal y servir.

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Observaciones sobre la receta

Esta saludable ensalada tailandesa, en la que el arroz es en realidad chirivía, lleva también piña y jengibre.

Vegano en lugar de crudivegano: dado que la receta lleva anacardos y salsa de soja, la hemos clasificado como «vegana cocinada» (eche un vistazo al apartado de «consejos» si es crudivegano estricto).

Tamaño de las raciones: en función del tamaño de la ración, podremos servir esta receta como entrante o como plato principal. Con las cantidades que nosotros hemos indicado, puede ser el plato principal de tres comensales.

Nuevo perfil nutricional: si tomamos las CDO como referencia, esta receta cubre más del doble de las necesidades diarias de vitamina C y supera el cien por cien de las de manganeso y vitamina K. Asimismo, también cubre prácticamente las de cobre y ácido fólico. Con 2:1, la proporción de ácidos grasos omega-6 y omega-3 se encuentra bastante por debajo del máximo recomendado, que es 5:1. Asimismo, también hemos reducido la cantidad de sal. Encontrará más información al respecto en: La dieta vegana puede no ser saludable. Errores de nutrición.

Chirivía: las chirivías, que se cosechan sobre todo en invierno, son dulces, picantes y algo acerbas a la vez. Recuerdan un poco a las zanahorias y al apio, también al perejil de raíz, aunque son más suaves que este último. No solo estimulan el apetito, sino que también tiene propiedades diuréticas. En comparación con las zanahorias, las chirivías son mucho más ricas en fibras, potasio, proteínas y vitamina C.

Piña: la piña madura destaca por su sabor dulce y afrutado con unos toques ligeramente ácidos. Su pulpa es muy jugosa. Además, es rica en vitaminas —sobre todo en vitamina C— y contiene gran cantidad de minerales y enzimas, como la bromelina, encargada de deshacer las proteínas.

Cilantro: en cuanto al sabor del cilantro, las opiniones difieren enormemente. Algunas personas rechazan su intenso sabor, que les recuerda al jabón y les provoca nauseas. Según una estadística suiza, el 15 % de las personas alérgicas son sensibles al cilantro. Si ese es su caso, simplemente no lo utilice en sus recetas. Eso sí, hay que tener en cuenta que el cilantro es el que da al plato su toque exótico Sin embargo, el cilantro le da un toque exótico al plato y no hay alternativas que consigan darle un sabor similar. El perejil de hoja plana, muy parecido en apariencia al cilantro, tiene un gusto totalmente distinto

Jengibre: el jengibre es aromático y tiene un sabor picante y sabroso que debe al ginerol, una sustancia picante que tiene efectos anticancerígenos y antiinflamatorios. En cocina, se emplea de distintas maneras: fresco, deshidratado, en polvo, etcétera.

Nueces de macadamia: originarias de Australia, se consideran uno de los frutos secos más sabrosos del mundo por su delicado aroma. Tienen una proporción de ácidos grasos omega-6 y omega-3 de 6:1.
Nueces de macadamia son tóxicas para perros y gatos.

Consejos

Yvonne Zindler sobre el jengibre: Añada un poco más de jengibre al aliño, ya que potencia el toque tailandés.

Receta estrictamente crudivegana:

- Anacardos: los anacardos pasan prácticamente siempre por un proceso de calentado, aunque en el paquete se indique que son «crudos». En este caso, que sean «crudos» significa que el cardol que contienen (una sustancia tóxica) se ha desactivado por vapor, en vez de por tostado. Este alimento solo se puede considerar crudo cuando se especifiquen y controlen todos los pasos del proceso. Encontrará más información al respecto en el artículo sobre el ingrediente.

Salsa de soja: durante el proceso de elaboración, lo normal es que la soja se caliente. Esto se debe a que las leguminosas verdes de cualquier tipo resultan tóxicas para los seres humanos por la fasina. Los procesos de calentado (cocción, tostado, etc.) destruyen la fasina, lo que nos permite disfrutar de productos elaborados como la salsa de soja, el tofu, el miso o el tempeh. Por lo tanto, los productos de soja no pasteurizados no se pueden considerar alimentos crudos, sino tan solo alimentos cocinados y «revividos» gracias a la fermentación.

Preparación alternativa

Reducir la cantidad de sal con la salsa de soja adecuada:
a diferencia de la salsa de soja tamari (receta original) la variedad nama shoyu (nama = sin pasteurizar) contiene no solo sojaaguasal marina, sino también trigo o arroz. Eso hace que tenga un sabor más suave. La genen shoyu, que nosotros hemos utilizado, es una variante de la salsa de soja que puede contener hasta un 50 % menos de sal que la salsa shoyu normal, lo que nos permite beneficiarnos de sus aromas sin tener que preocuparnos porque la cantidad de sal esté dañando nuestro organismo. Sin embargo, a diferencia de la salsa de soja shoyu tradicional, esta puede estar pasteurizada.

Si no tiene genen shoyu a mano, también puede utilizar tamari, pero el porcentaje de sal aumenta de forma considerable.

Mejorar la proporción de ácidos grasos omega-6 y omega-3: en esta versión más saludable de la receta, hemos conseguido mejorar la relación de ácidos grasos omega-6 y omega-3 sustituyendo distintos ingredientes. Por ejemplo, las nueces de macadamia que hemos incorporado tienen una relación de 6:1, notablemente mejor que la de los anacardos (48:1). Por su parte, el aceite de sésamo tiene una muy mala proporción de ácidos grasos omega-6 y omega-3, de 138:1, mientras que el aceite de linaza que nosotros hemos escogido tiene una relación de 1:4.

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