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Ensalada tailandesa de arroz de chirivía con piña y jengibre

Esta ensalada tailandesa, en la que el arroz es en realidad chirivía, lleva también piña y jengibre.
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veganas cocinadas

25min baja  
  Agua 82,4 %  72/10/17  LA (3.7g) !:0 (0.1g) ALA
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Ingredientes (para personas, )

Utensilios de cocina

  • rallador
  • pelador
  • robot de cocina (amasar, mezclar, etc.)

Tipo de preparación

  • picar o moler
  • plato frío
  • mezclar
  • mondar
  • pelar
  • rallar

Preparación

  1. Para la ensalada de «arroz»
    Pelar las chirivías. Después, picarlas muy pequeñas con un procesador de alimentos con cuchilla en forma de ese hasta conseguir el «arroz» de chirivías.

  2. Pelar la piña y la cebolla y lavar el resto de la verdura. Picar todos los ingredientes muy pequeños y colocarlos en una ensaladera junto con el arroz de chirivía.

    Si lo prefiere, utilice un rallador para el pepino.

  3. Para el aliño
    Pelar la piña, el ajo, picar el jengibre, exprimir el limón y utilizar solo el jugo. Introducir todos los ingredientes en la batidora y triturar hasta obtener un aliño cremoso.

    En la receta original, el aliño lleva un trozo de jengibre para tres raciones. En cuanto a los anacardos, hay que utilizar un puñado, es decir, más o menos media taza.

    Consejo de Yvonne Zindler: «Añada un poco más de jengibre al aliño, ya que potencia el toque tailandés».

  4. Terminar la ensalada
    Aliñar la ensalada y mezclar bien todos los ingredientes. Para terminar, condimentar con sal y servir.

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Observaciones sobre la receta

Esta ensalada tailandesa, en la que el arroz es en realidad chirivía, lleva también piña y jengibre.

Vegano en lugar de crudivegano: dado que la receta lleva anacardos y salsa de soja, la hemos clasificado como «vegana cocinada» (eche un vistazo al apartado de «consejos» si es crudivegano estricto).

Tamaño de las raciones: en función del tamaño de la ración, podremos servir esta receta como entrante o como plato principal. Con las cantidades que nosotros hemos indicado, puede ser el plato principal de tres comensales.

Perfil nutricional: si tomamos las CDO como referencia, esta receta cubre más del doble de las necesidades diarias de vitamina C y supera el cien por cien de las de manganeso y vitamina K. Asimismo, también cubre prácticamente las de cobre y ácido fólico. Sin embargo, la proporción de ácidos grasos omega-6 y omega-3 es de 44:1, por lo que supera en mucho el máximo recomendado y el porcentaje de sal es bastante alto, ya que supone casi el 40 % de las necesidades diarias.

Chirivía: las chirivías, que se cosechan sobre todo en invierno, son dulces, picantes y algo acerbas a la vez. Recuerdan un poco a las zanahorias y al apio, también al perejil de raíz, aunque son más suaves que este último. No solo estimulan el apetito, sino que también tiene propiedades diuréticas. En comparación con las zanahorias, las chirivías son mucho más ricas en fibras, potasio, proteínas y vitamina C.

Piña: la piña madura destaca por su sabor dulce y afrutado con unos toques ligeramente ácidos. Su pulpa es muy jugosa. Además, es rica en vitaminas —sobre todo en vitamina C— y contiene gran cantidad de minerales y enzimas, como la bromelina, encargada de deshacer las proteínas.

Jengibre: el jengibre es aromático y tiene un sabor picante y sabroso que debe al gingerol, una sustancia picante que tiene efectos anticancerígenos y antiinflamatorios. En cocina, se emplea de distintas maneras: fresco, deshidratado, en polvo, etcétera.

Anacardos: no hay ningún otro alimento que tenga un porcentaje tan alto de triptófano (uno de los aminoácidos esenciales) como los anacardos. El triptófano es un nutriente imprescindible para la producción de serotonina, un neurotransmisor. Los anacardos, también conocidos como cajús o nueces de la India, son ricos en minerales, entre los que destacan el magnesio y el hierro. Su proporción de ácidos grasos omega-6 y omega-3 es de 48:1, por lo que supera en mucho el máximo recomendado de 5:1.

Cilantro: el cilantro aporta al plato su toque exótico y no hay alternativas que consigan darle un sabor similar. El perejil liso, muy parecido en apariencia al cilantro, tiene un gusto totalmente distinto.

Consejos

Yvonne Zindler sobre el jengibre: Añada un poco más de jengibre al aliño, ya que potencia el toque tailandés.

Receta estrictamente crudivegana:

- Anacardos: los anacardos pasan prácticamente siempre por un proceso de calentado, aunque en el paquete se indique que son «crudos». En este caso, que sean «crudos» significa que el cardol que contienen (una sustancia tóxica) se ha desactivado por vapor, en vez de por tostado. Este alimento solo se puede considerar crudo cuando se especifiquen y controlen todos los pasos del proceso. Encontrará más información al respecto en el artículo sobre el ingrediente.

- Salsa de soja: durante el proceso de elaboración, lo normal es que la soja se caliente. Esto se debe a que las leguminosas verdes de cualquier tipo resultan tóxicas para los seres humanos por la fasina que contienen. Los procesos de calentado (cocción, tostado, etc.) destruyen la fasina, lo que nos permite disfrutar de productos elaborados como la salsa de soja, el tofu, el miso o el tempeh. Por lo tanto, los productos de soja no pasteurizados no se pueden considerar alimentos crudos, sino tan solo alimentos cocinados y «revividos» gracias a la fermentación.

Preparación alternativa

Salud: por motivos de salud, hemos preparado una receta alternativa con algunas variaciones en los ingredientes. Por favor, pinche en el siguiente enlace, en el que encontrará los motivos de los cambios: La dieta vegana puede no ser saludable. Errores de nutrición.