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Pasta crudivegana con salsa de tomate y «albóndigas»

Esta receta de pasta crudivegana con salsa de tomate, albóndigas de frutos secos y «queso parmesano» es la alternativa vegana a los espaguetis tradicionales.
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crudiveganas

40min    100min    intermedia  
  Agua 79,5 %  41/20/39  LA (12.2g) 5:1 (2.4g) ALA


Ingredientes (para personas, )

Para la pasta de verduras
1 Zanahoria, cruda (61 g)
1 Pimiento, rojo, crudo (164 g)
1 Calabacín, con piel, crudo (196 g)
1 cdta.Aceite de oliva (4,5 g)
1 pizcaSal de mesa (0,4 g)
Para las albóndigas de frutos secos picantes
36 gAlmendras crudas (bio?)
25 gNueces comunes, sin cáscara, crudas
2 dientesAjos, crudos (6 g)
10 mlAgua potable (10 g)
1 pizcaSal de mesa (0,4 g)
1 pizcaEspecias, pimienta negra (0,1 g)
1 pizcaComino molido (0,12 g)
1 pizcaSemillas de cilantro (0,2 g)
1 pizcaCúrcuma molida, cruda (eco?) (0,2 g)
1 pizcaPimienta de Cayena (0,1 g)
Para la salsa de tomate
1 Tomate, rojo, maduro, crudo (123 g)
35 gChampiñones comunes, crudos
2 cda. picadaTomates deshidratados o secados al sol (20 g)
50 mlAgua potable (50 g)
½ cdta. molidaAlbahaca, seca (0,7 g)
½ cdta. molidaOrégano, seco (0,9 g)
Para el «parmesano» de nueces
25 gNueces comunes, sin cáscara, crudas
8 gLevadura nutricional
1 pizcaSal de mesa (0,4 g)

Utensilios de cocina

  • robot de cocina (amasar, mezclar, etc.) o picadora eléctrica
  • deshidratador de alimentos o nevera
  • rallador en V

Tipo de preparación

  • deshidratar
  • picar o moler
  • plato frío
  • mezclar
  • refrigerar
  • degustar
  • mondar
  • amasar con las manos

Preparación

  1. Para la pasta de verduras
    Con la ayuda de un cortador en espiral o de una mandolina, sacar fideos muy finos. Puede añadirles un poco de aceite de oliva y de sal y reservarlos para más adelante.

    En la receta original se indica un cuarto de taza con almendras y nueces peladas para dos raciones.

  2. Para las albóndigas de frutos secos
    Triturar en un procesador de alimentos las almendras, las nueces y el ajo hasta conseguir una consistencia similar a la harina. A continuación, sazonar y condimentar al gusto. Después, añadir el agua (o el aceite de oliva) de forma que la masa quede desmenuzada, pero se pegue bien al darle forma.

    En la receta original no se especifican las cantidades de especias, por lo que nosotros solo hemos agregado una pizca. Condimente a su gusto. Por ejemplo, el comino da un toque diferente que, además, nos recuerda a los tacos.

  3. Forme albóndigas con la masa y guárdelas en la nevera durante una hora. Otra opción es secar las albóndigas entre dos y cuatro horas en un deshidratador de alimentos.

  4. Para la salsa de tomate
    Triturar los tomates, los champiñones, los tomates secados al sol, el ajo, la sal y las especias de su elección hasta conseguir una salsa espesa. Agregar agua (o aceite de oliva) para definir la consistencia.

    En la receta original no se especifica la cantidad de agua/aceite. Incorpórelos según la consistencia que desee obtener. Lo mismo sucede con las especias.

    Para dos raciones, la autora emplea media taza de setas picadas, que nosotros hemos sustituido por champiñones, ya que son mucho más fáciles de encontrar.

  5. Para el «queso parmesano» de nueces
    Triturar las nueces de manera que consiga una mezcla poco uniforme y de consistencia harinosa. Agregar el resto de los ingredientes hasta lograr una textura de «queso parmesano». Condimentar con especias, como pimienta o curry en polvo, y probar. 

    Para dos raciones, la receta original lleva un cuarto de taza de nueces sin cáscara (unos 25 gramos).

  6. Decorar y servir
    Verter la salsa de tomate sobre la pasta de verduras y mezclarla bien. Agregar las albóndigas de frutos secos y espolvorear el «queso parmesano» de nueces por encima. 

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Observaciones sobre la receta

Esta receta de pasta crudivegana con salsa de tomate, albóndigas de frutos secos y «queso parmesano» es la alternativa vegana a los espaguetis tradicionales.

Tamaño de las raciones: según la autora, con las cantidades indicadas obtendrá entre dos y cuatro raciones. En nuestra opinión, son más bien dos. Haga los ajustes apropiados si usted o sus invitados tienen buen apetito. Guarde lo que sobre en la nevera para el día siguiente, aunque la consistencia cambiará.

Perfil nutricional: si tomamos como referencia las Cantidades Diarias Orientativas, una ración de esta receta cubre de sobra las necesidades diarias de potasio, vitamina B1 y vitamina C, así como las de ácidos grasos esenciales. También aporta todo el cobre y manganeso que necesitamos. En cuando a la proporción de omega-6 y omega-3, esta es de 5:1, la máxima recomendada.

Zanahorias y vitamina A: las zanahorias son una de las verduras más bajas en calorías. Son especialmente ricas en caroteno, un precursor de la vitamina A. La vitamina A es importante no solo para nuestro sentido de la vista, sino también para el sistema inmunológico.

Pimiento: la variedad de pimientos más empleada en Europa y Estados Unidos es la Capsicum annum. La mayor parte de las variedades cambian de color durante el proceso de maduración y pasan de verde a rojo, amarillo o naranja en función de los carotenoides presentes en el vegetal. Esto se debe a que los niveles de clorofila se reducen en cuanto los carotenoides empiezan a mostrarse. Por eso los pimientos verdes suelan tener un sabor más marcado que los pimientos rojos y amarillos.

Tomates secos: durante el proceso de secado los tomates pierden la humedad y buena parte de los microorganismos que viven en ellos, por lo que también se conservan mejor. De igual manera, la concentración de sustancias aromáticas aumenta, lo que hace que los tomates secos tengan un sabor muy intenso.

Nueces de nogal: en Europa Central, la nuez común (Juglans regia) es muy popular. Las nueces se utilizan para preparar y refinar diversos platos y postres, pero también para producir aceite de nueces. De entre los frutos secos conocidos, las nueces son las más ricas en ácido alfa-linolénico (ALA). Además, contienen tocoferoles (actúan como la vitamina E) y oligoelementos.

Consejos

Conservar las zanahorias: para que las zanahorias se conserven mejor, se recomienda guardarlas en la nevera, retirarles la parte verde y sacarlas del envase plástico.

Conservar los tomates: los tomates no deben refrigerarse, ya que pierden parte de su aroma. Lo mejor es conservarlos a temperaturas que ronden los 12-16 °C y en un lugar oscuro y bien ventilado. Si se almacenan correctamente, se conservan frescos hasta dos semanas.

Preparación alternativa

Porcentaje de grasas: en la receta original, la autora recomienda utilizar aceite de oliva o, en su defecto, agua. Nosotros nos hemos decantado por el agua, ya que nuestro objetivo es mantener el porcentaje de grasas lo más bajo posible, sin que esto afecte al sabor. Si desea saber más sobre el tema, le recomendamos que eche un vistazo a nuestra reseña del libro de Michael Moss Sal, azúcar y grasas.