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Crema cruda de chirivía y tupinambo con leche de avellanas

Esta crema cruda de chirivía y tupinambo con leche de avellanas es perfecta para las épocas más frías del año.
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crudiveganas

20min baja  
  Agua 82,4 %  73/09/17  LA (1.4g) 8:1 (0.2g) ALA


Ingredientes (para personas, )

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Para la crema
250 gTupinambos, crudos
1 ½ Chirivías, crudas (188 g)
600 mlLeche de avellana (588 g)
1 ½ cdas.Miso (26 g)
1 pizcaSal de mesa (0,4 g)
¼ Cebolla, roja, cruda (20 g)
1 cda.Vinagre balsámico (16 g)
1 Dátil, variedad Deglet Noor, sin hueso (7,1 g)
½ cda.Aceite de canola (7 g)
Para el tupinambo marinado
1 Tupinambo, crudo (250 g)
1 cdta.Aceite de avellana (4,5 g)
1 cda.Zumo de limón, crudo (7,3 g)
1 pizcaSal de mesa (0,4 g)
Para decorar
½ ramaPerejil, fresco (15 g)
1 pizcaEspecias, pimienta negra (0,1 g)
½ cda.Aceite de semillas de calabaza (6,8 g)
10 Avellanas (14 g)

Utensilios de cocina

  • exprimidor de cítricos
  • batidora de vaso
  • rallador en V

Tipo de preparación

  • picar o moler
  • plato frío
  • prensar
  • hacer puré
  • lonchear

Preparación

  1. Para la crema
    Lavar el tupinambo y las chirivías. A continuación, triturar todos los ingredientes de la crema con una batidora de alta potencia durante cinco minutos, hasta que la mezcla quede cremosa y algo caliente.

    En la receta original, el autor recomienda utilizar miso de lentejas o miso de altramuz (en lugar de miso tradicional), sal de hierbas aromáticas (en vez de sal normal) y vinagre balsámico de manzana o de pera.

    Además, nosotros hemos reducido a la mitad el aceite de canola y añadido una pizca de sal en lugar de la cucharada o cucharada y media recomendadas por el autor. Encontrará más información en el apartado «Consejos».

    En lugar de emplear media cucharada de sirope de dátiles, nosotros hemos utilizado un dátil.

  2. Para el tupinambo marinado
    Lavar el tupinambo y rallarlo en láminas muy finas. Marinarlo con aceite de avellana, sal y un poco de jugo de limón.

  3. Decorar y servir
    Servir la sopa en seis pequeños recipientes de vidrio.
    Decorarla con el tupinambo marinado, el perejil cortado muy fino, la pimienta, el aceite de semillas de calabaza y las avellanas picadas.

    El autor emplea aceite de semillas de calabaza tostado.

Recetas con tablas de nutrientes


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Observaciones sobre la receta

Esta crema cruda de chirivía y tupinambo con leche de avellanas es perfecta para las épocas más frías del año.

Tupinambo: el tupinambo se puede consumir crudo, en ensalada, o cocido, en forma de sopa. No es necesario pelar el tubérculo antes de comerlo, pero sí lavarlo minuciosamente. Es dulce, tiene una consistencia acuosa y su sabor recuerda al de los fondos de alcachofa. El tupinambo está compuesto por un 16 % de hidratos de carbono en forma de inulina, que no se puede digerir. Esta actúa como si fuera fibra en el intestino. En el intestino grueso empieza a fermentarse, lo que puede provocar flatulencias. El tupinambo se puede guardar durante varios días en la nevera.

Chirivía: la chirivía tiene un sabor dulce y picante, pero también acerbo. No solo estimula el apetito, sino que también tiene propiedades diuréticas.

Miso: desde un punto de vista estricto, el miso no es apto para crudiveganos. ya que durante el proceso de elaboración, lo normal es que la soja se caliente. Esto se debe a que las leguminosas verdes de cualquier tipo resultan tóxicas para los seres humanos por la fasina, una glucoproteína que contienen. La fasina dificulta la absorción de nutrientes en el intestino, puesto que provoca hemaglutinación (agrupación de los glóbulos rojos) y si se consume en grandes cantidades también puede destruir las vellosidades intestinales. Los procesos de calentamiento (cocción, tostado, etc.) destruyen la fasina, lo que nos permite disfrutar de productos elaborados a partir de la soja como el miso. Por lo tanto, los productos de soja no pasteurizados no se pueden considerar alimentos crudos, sino tan solo alimentos cocinados y «revividos» gracias a la fermentación. Además, cuando se elabora miso de otras legumbres o cereales, estas se calientan al inicio del proceso de preparación. Dado que la cantidad de miso es relativamente pequeña en relación con el resto de ingredientes, hemos decidido clasificar esta receta como crudivegana.

Errores sobre la vitamina B12: creer que los productos fermentados suponen una fuente de vitamina B12 es un error muy extendido. Los alimentos que se elaboran por fermentación láctica, como el chucrut o el tempeh, contienen pequeñas cantidad de vitamina B12 y además esta es «análoga», es decir, inactiva. Sin duda, tienen semejanzas bioquímicas, ¡pero el organismo no la puede aprovechar! (En esta entrada del blog encontrará más información sobre la vitamina B12).

Consejos

Reducir la cantidad de sal y aceite: nosotros hemos reducido la cantidad de forma deliberada, ya que nuestro objetivo es emplear la menor cantidad posible de sal sin que se pierda sabor. Sin embargo, la necesidad de sal varía en función de los hábitos de cada individuo, por lo que queda a su elección. También hemos reducido la cantidad de aceite. Si desea saber más sobre este tema, el libro «Sal, azúcar y grasas» aporta muchos datos al respecto.

Preparación alternativa

Consejo de Boris Lauser: En lugar de tupinambo, puede emplear colirrábano.

Bebidas vegetales: si no quiere utilizar leche de avellanas, puede emplear cualquier otro tipo de bebida vegetal, como leche de almendras.

Preparar leche de almendras casera: en el siguiente enlace encontrará una receta para elaborar leche de almendras casera: leche de almendra crudivegana.

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