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La mejor perspectiva para su salud

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Ensalada de soba rica en proteínas con aliño de anacardos

Esta exótica ensalada de soba rica en proteínas lleva edamame, mango, cilantro fresco y un aliño de anacardos y jengibre. Es fácil de preparar y está deliciosa.
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veganas cocinadas

30min baja  
  Agua 65,8 %  60/17/23  LA (4.5g) 31:1 (0.1g) ALA


Recetas con tablas de nutrientes

Ingredientes (para personas, )

Utensilios de cocina

  • rallador
  • exprimidor de cítricos
  • batidora manual
  • cazuela
  • cocina (artefacto)

Tipo de preparación

  • cocer
  • picar o moler
  • prensar
  • degustar
  • mondar
  • rallar

Preparación

  1. Para la ensalada de soba
    Cocinar la pasta de soba siguiendo las instrucciones del paquete. Mientras la pasta cuece, preparar las verduras (siguiente paso). Cuando la pasta esté lista, escurrir, enjuagarla con agua fría y reservarla.

    En lugar de soba puede utilizar fideos de arroz sin gluten.

  2. Limpiar y lavar la verdura. Cortar las zanahorias en rodajas finas. Cortar los bisaltos (tirabeques) por la mitad. Picar el cilantro. Pelar el mango y cortarlo en trozos que se puedan comer de un solo bocado. Picar los anacardos.

  3. Introducir las edamame en el microondas cubiertas y cocinarlas durante un minuto o utilizar una olla pequeña con dos cucharadas soperas de agua a fuego medio y dejarlas durante dos minutos para que se calienten. Reservar para más tarde.

    Si no tiene edamame frescas, puede utilizar congeladas, pero tendrá que descongelarlas antes de usarlas.

  4. Para el aliño de jengibre y cilantro
    Exprimir las limas, pelar los dientes de ajo y picarlos muy finos junto con el chile. Colocar el zumo de lima, el jengibre rallado y el resto de los ingredientes (excepto el agua) en un recipiente y mezclarlos con un batidor de mano.

    En la receta original se indican tres cuartos de cucharadita de salsa de chile y ajo, que se puede sustituir perfectamente por medio chile y un diente de ajo.

    También hemos reducido de forma deliberada la cantidad de aguamiel (sirope de agave) a la mitad.

    A diferencia de la receta original, en la que emplean salsa de soja tamari sin gluten, nosotros utilizamos una variante baja en sal de la salsa de soja genen shoyu.

  5. Agregar agua templada (unas tres o cuatro cucharadas, según el tamaño de las raciones) para dar consistencia a la salsa. Probar y condimentar más en caso de ser necesario.

  6. Aderezar y servir
    Colocar todos los ingredientes de la ensalada de soba en un gran recipiente, añadir el aceite de sésamo tostado y la salsa de soja y remover. Después, agregar la cantidad deseada de aliño. Decorar con algunos cacahuetes tostados (opcional) y con una rodaja de lima.

    Servir fría o a temperatura ambiente.

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Observaciones sobre la receta

Esta exótica ensalada de soba rica en proteínas lleva edamame, mango, cilantro fresco y un aliño de anacardos y jengibre. Es fácil de preparar y está deliciosa.

Cantidades: según la autora, con las cantidades que nosotros hemos indicado para cuatro comensales se obtienen dos platos principales o cuatro platos de guarnición.

Soba: la pasta de soba, elemento indispensable de la cocina japonesa, es fina, tiene un color marrón o gris y se elabora con trigo sarraceno. En Japón existen incluso restaurantes especializados en soba que solo sirven platos de este tipo de pasta. La soba destaca por su capacidad de absorber sabores y se puede encontrar de distintas calidades, aunque las más baratas llevan harina de trigo y, por lo tanto, pueden contener gluten. La soba fría y en ensalada está deliciosa.

Bisaltos (tirabeques): los bisaltos son un tipo de guisante que pertenece a la familia de las leguminosas. Estas judías tiernas suelen comerse con la vaina. Su sabor recuerda al del guisante, pero son más dulces y jugosos. Además de en guisos y currys, se pueden comer crudos en ensalada, pues no contienen fasina, una sustancia tóxica que en grandes cantidades puede afectar a los glóbulos rojos y a las paredes intestinales. Algunos bisaltos contienen fibras que hay que retirar antes de utilizarlos. Para ello, basta con cortar el final de la vaina y tirar de la hebra. Los bisaltos frescos no tienen una vida útil muy larga, por lo que lo mejor es consumirlos tan pronto como sea posible. Otra opción es escaldarlos y congelarlos.

Edamame: esta judía rica en proteínas es dulce y su sabor recuerda ligeramente a los frutos secos. En japonés, el nombre edamame se traduce como «judía de la suerte» o «alubia de pedúnculo» y se utiliza para designar tanto a la soja recolectada cuando todavía está verde como a los platos resultantes. Incluso en nuestra latitud, las edamame cada vez se consumen más, sobre todo como aperitivo después de escaldarlas y añadirles un poco de sal. Sin embargo, solo se comen las semillas del interior, no la vaina.

Mantequilla de anacardo: la mantequilla de anacardo industrial se elabora principalmente a partir de anacardos tostados u horneados mezclados con aceite y sustancias aromatizantes. Esto hace que la mantequilla de anacardos además de ser rica en proteínas y grasas, también sea muy calórica, por lo que se debe consumir en su justa medida. Cuando la compre, preste atención a que no contenga aditivos ni conservantes (ni sal adicional). Para las personas alérgicas al cacahuete, la mantequilla de anacardo puede ser un gran sustituto de la mantequilla de cacahuete.

Aceite de sésamo tostado: tal y como su nombre indica, este aceite obtiene de las semillas de sésamo tostadas. Entre otros usos, es perfecto para refinar sopas y platos de pasta y de verdura. Sin embargo, esta variante tiene mucho más sabor que la que se obtiene de las semillas sin tostar, por lo que debe utilizarse con prudencia. Además, no es recomendable utilizar este aceite en procesos en los que se alcancen altas temperaturas, como sucede al freír, por ejemplo.

Consejos

Conservación: «Bien envuelta, la pasta que sobre se conserva en perfectas condiciones durante dos días, pero cuando mejor está es recién preparada.»

Reducir el porcentaje de sal: con algunas variaciones (véase el apartado «Preparación alternativa») la cantidad de sal del plato se puede reducir de forma significativa. Si desea saber más sobre este tema, el libro «Sal, azúcar y grasas» aporta datos interesantes sobre este tema.

Preparación alternativa

Reducir el porcentaje de sal: con algunas variaciones, la cantidad de sal del plato se puede reducir de forma significativa. Por ejemplo, puede utilizar anacardos sin sal en lugar de los anacardos salados que se indican en la receta original. Además, también puede emplear salsa de soja baja en sal, conocida como «Genen», cuyo porcentaje de sal es hasta un 50 % inferior en comparación con la salsa de soja tradicional.

Mantequilla de almendra o de cacahuete: si no tiene mantequilla de anacardo a mano, puede utilizar cualquier otra mantequilla de frutos secos que no tenga sal.

Ingredientes frescos: emplee chile fresco y ajo en lugar de la salsa preparada de chile y ajo que se propone en la receta original.

Sustituir la soba: si no tiene soba a mano, Dana Schulz propone sustituirla por pasta de arroz sin gluten. Esta se elabora de manera industrial, ya sea únicamente con harina de arroz o utilizando también tapioca o almidón de maíz para mejorar su aspecto y consistencia. La pasta de arroz en sí misma es uno de los ingredientes más utilizados en la zona asiática.

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