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La mejor perspectiva para su salud
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Higo deshidratado

Los higos deshidratados (secos) son una fruta sabrosa y fácil de digerir. Rara vez podemos considerarlos crudos.

Pictograma tablas de nutrientes

Los higos deshidratados contienen hasta un 60 % de azúcar, por lo que hay que consumirlos con moderación. Es habitual deshidratarlos en hornos de convección o al vapor, algo que las personas que siguen una dieta crudivegana deberían tener en cuenta.

Usos culinarios:

Por su dulzor, los higos deshidratados son perfectos como postre. También se trocean o se trituran para refinar pastas, pasteles u otros postres. El popular pan de higos se elabora con higos deshidratados, almendras y especias. Para facilitar la preparación, podemos poner los higos secos en remojo antes de utilizarlos.

Si cortamos en trozos pequeños dos o tres higos deshidratados, podemos dar un dulzor especial al muesli del desayuno. Los higos secos aportan a ensaladas, sopas o guisos un sabroso toque mediterráneo. Preparar confituras de higos a partir de las frutas deshidratados es una buena estrategia para alargar aún más su vida útil. Los higos deshidratados son una bomba energética, ya que, además de un alto porcentaje de hidratos de carbono, también aportan muchos nutrientes. Normalmente, deben consumirse con moderación. En el caso de los deportistas, son perfectos para darles un subidón de energía.

Adquisición:

los higos deshidratados se pueden adquirir en prácticamente cualquier supermercado durante todo el año. En la medida de lo posible, busque productos ecológicos, sin azúcares añadidos ni dióxido de azufre. Los frutos que se comercializan en forma de rollo se prensan con la ayuda de vapor muy caliente. Para poder considerarlos un producto apto para crudiveganos, deshidrátelos en casa a temperaturas que no superen los 42 °C. También puede ir a su tienda de productos ecológicos de confianza y adquirir higos deshidratados naturales. Este tipo de comercios suelen ofrecer además frutas deshidratadas al sol y o que se han procesado respetando al fruto.

A menudo resulta difícil encontrar higos deshidratados que no tengan evidencia de anteriores «inquilinos» (gusanos). Esto se observa en los puntos de color marrón oscuro, que además también son mucho más secos en comparación con el resto de la pulpa brillante y pegajosa. A la mayoría de las personas esto no les molesta. En los países del sur es habitual que se comercialicen productos compactos de higo. En estos casos conviene prestar atención y asegurarse de que no lleven pequeños escarabajos o gusanos.

Elaboración casera:

Los higos frescos y muy maduros son sencillos de deshidratar. Lo mejor es utilizar un deshidratador de alimentos o hacerlo en el horno. Una vez lavados y secos, los higos se colocan sobre la rejilla del deshidratador o del horno. No utilice una bandeja, ya que necesitan el aire para «respirar». Tampoco hace falta que emplee papel de horno. Para reducir el tiempo de deshidratación, puede cortar los higos para que sean más pequeños. Dejar un centímetro de distancia entre los frutos es más que suficiente.

Se recomienda deshidratar los higos a una temperatura de, aproximadamente, 50 °C. Tenga en cuenta que, para que un alimento pueda considerarse apto para crudiveganos, no debe haber sobrepasado los 42 °C. A 50 °C hay que darles la vuelta a las cinco horas, más o menos. Para alcanzar la consistencia deseada deberán estar otras cinco horas más en el deshidratador.

Pasadas diez horas, la mejor opción es comprobar cada hora si ya han alcanzado la consistencia deseada. La superficie deberá estar correosa y no tener líquido.1

En algunos países, los higos también se deshidratan al sol.

Conservación:

Si los higos están lo suficientemente secos, se mantienen en perfectas condiciones durante más o menos un año. Hay que guardarlos en un lugar fresco y hermético como puede ser un frasco de rosca en el sótano, en la despensa o, incluso, en la nevera.

Composición:

Los higos secos contienen tan solo entre un 18 y un 33 % de agua, por lo que el porcentaje de hidratos de carbono (glucosa, fructosa y sacarosa) asciende hasta el 60 %, aproximadamente. Los higos deshidratados presentan concentraciones altas de potasio, calcio, magnesio y fósforo.

Aspectos relacionados con la salud:

El alto porcentaje de fibras que aportan estos frutos deshidratados fáciles de digerir nos ayudan a mantener un sistema digestivo sano. Sus efectos laxantes y diuréticos alivian el estreñimiento. Al igual que sucede con las ciruelas pasas, es importante rehidratar los higos secos para conseguir este efecto.2

También se utilizan para tratar las enfermedades bronquiales: en general, los higos son beneficiosos para tratar infecciones, pero aún más si están secos y rehidratados. Limpian el pecho, alivian el picor de garganta, la tos y, en general, calman las vías respiratorias. La bronquitis crónica y las infecciones agudas en las vías respiratorias debido a la gripe y a los resfriados suelen tratarse con higos deshidratados que posteriormente se han rehidratado en leche (también de tipo vegetal).2

Los antioxidantes presentes en estos frutos secos combaten los radicales libres y hacen que la piel y el cabello tengan un aspecto más saludable. Por su parte, el potasio ayuda a mantener una presión sanguínea estable.

El efecto tonificante de los higos alivia los casos de fatiga, tanto si detrás se esconden causas orgánicas como psicológicas. Se recomienda el consumo de higos para tratar la anemia. Los nutritivos higos deshidratados son especialmente aconsejables durante el embarazo o la lactancia, pero también a deportistas o personas con altas necesidades mentales (estudiantes).2

Peligros / Intolerancias:

Algunas personas sensibles reaccionan a las frutas deshidratas que contienen dióxido de azufre con dolores de cabeza o náuseas. Este tipo de alimentos pueden llegar incluso a desencadenar ataques de asma a quienes padecen el trastorno. Es más raro que se produzcan pseudoalergias. Para las personas sanas, el dióxido de azufre es inofensivo. Aun así, dado que solo se utiliza para mejorar la apariencia de la fruta, deberíamos evitar su uso.3

Medicina popular:

En la medicina popular utilizamos la leche vegetal que se desprende de las hojas rotas para aliviar las picaduras de insectos y eliminar las verrugas. La ficaína, una enzima que contiene este jugo que recuerda a la leche, también se emplea para determinar los grupos sanguíneos, además de como ablandador de carne.4

Origen:

El cultivo de las higueras probablemente sea más antiguo que la agricultura. El higo es nativo de Asia Menor, no de Egipto, como otras variedades (Ficus sycomorus).5 En Jericó (en la orilla oeste del Jordán) encontraron restos de hace 11 400 años. En el año 5000 a. C., los asirios ya cultivaban higueras en sus jardines. A partir del año 700 a. C. hubo higos en Grecia y desde ahí el fruto se expandió por toda la zona del Mediterráneo. Hoy en día, es ahí donde se cultivan la mayor parte de los higos. En menor medida, también se recogen en Sudáfrica, Australia, China, Chile y México.4

Cultivo y recolección:

En función de la variedad, del suelo y de las precipitaciones, se plantan entre 80 y 1200 árboles por hectárea. Si no se reduce las higueras pueden llegar a medir 10 metros. Se trata de un árbol muy sencillo de mantener al que apenas hay que fertilizar. También es muy poco exigente en cuanto al suelo. Se desarrolla en terrenos con pocas precipitaciones. Es sensible al exceso de agua (anegamiento) y a los inviernos muy fríos. En cuando los brotes se abren, las higueras no soportan heladas negras ni de primavera. Las higueras crecen muy lentamente y comienzan a dar frutos a partir de los siete años. Un árbol puede dar hasta 40 kg de fruta (al año) y mantener este rendimiento durante medio siglo.5

Información general:

Las higueras (Ficus carica var. domestica) pertenecen a la familia de las Moraceae. En los comercios, los higos no suelen dividirse por la variedad, sino más bien por su origen. La variedad Esmirna proviene de Turquía, los higos de Bari, de Italia, los higos de Fraga, de España, los higos Kalamata, de Grecia y los higos bouguie (Bugía), de Argelia.

Las higueras son el único representante del género Ficus en Europa. En todo el mundo podemos encontrar unas 1000 variedades del mismo. El árbol más poderoso de la tierra es un Ficus benghalensis, que se encuentra en Calcuta y tiene una copa de 300 metros. Las formas silvestres del higo crecen en el Mediterráneo oriental hasta Crimea y Transcaucasia.5

En la literatura, son varios los países y las religiones que mencionan las higueras, siempre de forma positiva. En Grecia y Roma, pero también en la Biblia y en el cristianismo, los higos y las higueras se vinculan a la fertilidad. En la India se describen como sagradas y se mencionan para hablar de paz y prosperidad. Sin embargo, el higo también tiene connotaciones negativas: se vincula con el suicidio, la tortura, la guerra o como insulto.4

En español, tanto el árbol como los frutos reciben distintos nombres: higuera común, higo común, breva, cabrahigo, Esmirna o San Pedro. Algunos cultivares que podemos encontrar son Kadota, Mission, Adriatic, Brown Turkey, Celeste y Conadria.

Fuentes:

  1. richtig-dörren.de Getrocknete Feigen selber machen.
  2. Papmlona Roger JD. Heilkräfte der Nahrung: ein Praxishandbuch. Zúrich:Editorial Advent; 2006.
  3. 1001frucht.de Der Unterschied zwischen geschwefelten und ungeschwefelten Trockenfrüchten.
  4. Wikipedia en alemán: Echte Feige.
  5. Brücher H. Tropische Nutzpflanzen. Ursprung, Evolution und Domestikation. Editorial Springer: Berlín. Heidelberg. Nueva York; 1977.