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Tartaletas crudas con hojas de moringa, limón y maracuyá

Estas tartaletas crudas con hojas de moringa, limón y maracuyá no se hornean y convencen por la frescura de su sabor frutal.
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crudiveganas

60min    17h    intermedia  
  Agua 45,4 %  56/13/31  LA (2.3g) !:0 (0g) ALA


Ingredientes (para personas, )

El día anterior
80 gAlmendras crudas (bio?)
40 gAnacardos, ¿crudos, eco? (cajús)
2 cdas.Pulpa de coco, cruda (20 g)
Preparar la base de las tartaletas
4 Dátiles, variedad Medjool, sin hueso (96 g)
Preparar el relleno (crema)
¼ taza, picadaHoja de moringa, cruda (5,2 g)
1 Limón, crudo, con cáscara (121 g)
1 Maracuyá, púrpura, cruda (sin piel) (18 g)
½ Kiwi, verde, crudo (34 g)
½ cda.Sirope de arce (10 g)
1 cdta.Aceite de coco (4,5 g)
1 pizcaSal de mesa (0,4 g)
1 cda.Agua potable (5,8 g)

Utensilios de cocina

  • deshidratador de alimentos o horno
  • picadora eléctrica o batidora de vaso
  • batidora de vaso o batidora manual
  • moldes pequeños (muffins, cupcakes, magdalenas)
  • congelador
  • exprimidor de cítricos
  • colador

Tipo de preparación

  • deshidratar
  • picar o moler
  • plato frío
  • remojo
  • mezclar
  • prensar
  • refrigerar
  • escurrir (colar)
  • hacer puré
  • pelar

Preparación

  1. El día anterior
    Poner en remojo las almendras y los anacardos y dejarlos al menos seis horas (o durante la noche). 

    Rallar la pulpa de coco. Escurrir las almendras del remojo y secarlas en el deshidratador entre ocho y diez horas junto con la pulpa de coco.

    Para ganar tiempo: puede acelerar el proceso si en lugar de utilizar un deshidratador emplea el horno a 50 °C y deja las almendras y la pulpa de coco secando entre una y dos horas. Sin embargo, al superar los 50 °C, esta receta pierde su carácter crudivegano.

  2. Preparar la base de las tartaletas
    Picar las almendras en trozos pequeños. Agregar los dátiles y la piel de coco y mezclar hasta obtener una masa homogénea.

  3. Repartir la masa de forma uniforme entre los moldes de magdalenas y presionar hacia abajo. Guardar los moldes en el congelador mientras se prepara el relleno.

  4. Preparar el relleno (crema)
    Escurrir los anacardos, lavar las hojas de moringa, pelar el kiwi y cortarlo todo en trozos grandes. Exprimir medio limón y agregar una cucharada sopera del jugo, así como el kiwi y el resto de los ingredientes, a una batidora de vaso. Triturar hasta obtener una mezcla homogénea.

    La cantidad de una cucharada de zumo de limón está pensada para seis comensales, por lo que debe modificarse si este número cambia.

  5. Sacar los moldes del congelador y repartir el relleno sobre la base. Después, guardar las «tartaletas» en el congelador durante unas tres horas, hasta que se hayan solidificado.

  6. Decorar y servir
    Servir las tartaletas crudas con hojas de moringa, limón y maracuyá bien cuando se hayan descongelado un poco o justo después de terminar de prepararlas, con una rodaja de limón.

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Autor
Inke Weissenborn, Imagen de año 2017
Inke Weissenborn, Singapore
Gesunde und bewusste Ernährung mit dem Wohl der Tiere im Blick ist mir ein persönliches Anliegen. Als promovierte Tierärztin mit einem Hintergrund in Krebsforschung habe ich ein solides Verständnis der Ernährungsphysiologie. Meine langjährige Asienerfahrung hat mir einen tiefen Einblick in die verschiedenen kulturellen Hintergründe der Esskultur ermöglicht.  Gemeinsam mit meinem Mann und meinen zwei Kindern, lebe ich nun seit einem Jahr wieder in Singapur. Neben der Tätigkeit als Tierärztin arbeitete ich beim Wildlife Rescue Center Acres (Animal Concerns Research & Education Society) in Singapur. Seit 2015 arbeite ich für die "Stiftung Gesundheit und Ernährung Schweiz".  Ich hoffe durch meine Arbeit, einen Beitrag für gesundes Leben und einen verantwortungsvollen Umgang zwischen Menschen und Tieren zu leisten. 

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Observaciones sobre la receta

Estas tartaletas crudas con hojas de moringa, limón y maracuyá no se hornean y convencen por la frescura de su sabor frutal.

Cantidad: con los ingredientes que nosotros hemos indicado para seis comensales obtendrá seis tartaletas.

Moringa: las hojas de la moringa (Moringa oleifera) se conocen por el mismo nombre. En la India, tanto las hojas como los frutos de la moringa (también conocidos como «baquetas») se utilizan en distintas recetas. En comparación con otras plantas, las hojas de la moringa contienen mucho calcio, beta carotenos, potasio y hierro, por lo que esta planta está considerada el vegetal más rico en nutrientes del mundo. Por este motivo, muchos países en desarrollo la utilizan para contrarrestar la desnutrición generalizada.

Maracuyá: la maracuyá, también conocida como fruta de la pasión, tiene muchas variedades diferentes, aunque las más extendidas son la fruta de color marrón y violeta —que se arruga un poco cuando madura— y la verde y amarillenta, que suele ser más grande. Además de ser rica en vitaminas, sobre todo la C y la B, esta fruta también cuenta con cantidades significativas de magnesio y calcio y, gracias a sus semillas, con ácidos grasos insaturados importantes.

Kiwi: el kiwi no solo es muy popular por su característico color verde y su sabor: es rico en vitamina C y aporta muy pocas calorías. Se trata de una fruta dulce y suave, con la excepción de algunas notas más ácidas.

Almendras: aunque son ricas en grasas, tienen una buena proporción: del 49 %, solo un 7,4 % son grasas salturadas y no contienen grasas trans. Además, aportan mucho hierro. Sin embargo, sí que tienen una mala proporción de ácido linoleico (LA) y ácido alfa-linolénico (ALA).

Los siguientes ingredientes apenas se encuentra disponibles crudos:

Anacardos: no hay ningún otro alimento con un porcentaje tan alto de triptófano (uno de los aminoácidos esenciales) como los anacardos. El triptófano es un nutriente imprescindible para la producción de serotonina, un neurotransmisor. Los anacardos, también conocidos como cajús o nueces de la India, son ricos en minerales, entre los que destacan el magnesio y el hierro. No son comestibles crudos, ya que contienen cardol, un aceite tóxico. Por lo tanto, los anacardos que podemos encontrar en los comercios o se han tratado con vapor o se han tostado para desactivar el cardol, lo que hace que no se puedan considerar un alimento crudo desde un punto de vista estricto. Si en el paquete se habla de «anacardos crudos», esto suele indicar que el cardol se ha desactivado por vapor en vez de por tostado. Este alimento solo se puede considerar crudo cuando se especifiquen y controlen todos los pasos del proceso.

Sirope de arce: este jarabe espeso tan apreciado en América del Norte se obtiene de los arces; se trata de un edulcorante vegano que actualmente no cumple con los requisitos para considerarse un alimento crudo debido a su proceso de fabricación. Originalmente, las naciones indígenas perforaban las ramas de los arces y recogían el jugo de estos árboles. Después lo espesaban mediante un proceso de cocción, gracias al cual obtenían su característico aroma (caramelizado y azucarado).

Consejos

Preparación crudivegana: si quiere que esta receta sea apta para crudiveganos, siga las instrucciones que le hemos proporcionado. En el apartado «Preparación alternativa» encontrará una alternativa al sirope de arce. En el caso de los anacardos, deberá prestar atención al procesado. Además, el deshidratador no debe superar los 42 °C de temperatura. Si elige esta opción, necesitará seis horas más que en la variante rápida con el horno, pero la receta será apta para crudiveganos.

Preparación alternativa

Preparación más rápida: si no quiere perder tanto tiempo con el secado en el deshidratador, hay una variante más rápida, pero que no cumple los requisitos para que el plato se considere crudo. En este caso, la pulpa del coco y las almendras se deshidratan en el horno a unos 50 °C durante dos horas, aproximadamente. Sin embargo, el plato no será apto para crudiveganos.

Edulcorante crudo: en lugar del sirope de arce, al que los crudiveganos más estrictos no consideran un producto crudo, puede utilizar cualquier otro edulcorante de su elección. Si quiere evitar añadir más azúcares, también puede emplear dátiles.