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Abedul común, flores y hojas

Las flores de abedul (hojas y flores del abedul común o abedul péndulo) se pueden comer crudas, preparar en infusión o aprovechar en distintas recetas.

Las flores de abedul, que en realidad son las hojas y las flores del abedul común (abedul péndulo) se pueden comer crudas, preparar en infusión o aprovechar en distintas recetas.

Del abedul común, también conocido como abedul blanco o abedul verrugoso (Betula pendula) podemos consumir las flores, las hojas y la savia del tronco.

Usos culinarios:

La savia dulce del abedul se procesa para fabricar cervezas, licores, vino o vinagre debido a su alto porcentaje de azúcar. También se puede consumir directamente como bebida mineral revitalizante o espesar hasta conseguir un jarabe (sirope). La salvia se obtiene por perforación. Bajo la parte exterior del tronco, de color blanco y negro, hay una delicada corteza que se puede moler entre los meses de marzo y mayo y utilizar para elaborar distintos pasteles. ¡Tenga en cuenta que retirar dicha corteza puede provocar grandes daños al árbol!

Las hojas, fibrosas y ricas en proteína, pueden añadirse a panes y hamburguesas veganas y están deliciosas también en forma de ensalada o de chucrut. Asimismo, se recomienda añadirlas a mezclas de hierbas aromáticas, zumos y bebidas revitalizantes.

Las inflorescencias (amentos) amarillas, alargadas y masculinas del abedul se recogen en abril y se agregan a masas de pan, hamburguesas veganas y sopas, aunque también se pueden confitar. Como especia, se añaden a vinagres de hierbas aromáticas, aceites especiados o sales de hierbas, pero también se puede utilizar en chutneys o similares.

Los frutos jóvenes y de suave sabor (pequeñas núculas aladas y aromáticas)11 son una deliciosa chuchería, bien confitadas o bañadas en chocolate. También se utilizan para preparar infusiones, ponches o limonadas aromáticas. Asimismo, pueden ser ingrediente de hamburguesas veganas y purés o, simplemente, freírse ligeramente o encurtirse.

Infusión de hojas de abedul:

Receta medicinal (infusión medicinal): Colocar dos cucharaditas colmadas de hoja de abedul en una taza y rociarlas con 250 mililitros de agua hirviendo. Pasados diez minutos, colar las hojas. Beber tres tazas de té de abedul algo caliente al día. Cuando haya drenado el cuerpo, deje el té. 10

La planta silvestre. Temporada:

La temporada de floración del abedul se extiende entre los meses de abril y mayo. En algunas regiones se produce algo antes. En las zonas bajas pero no frías, las hojas tiernas se recogen en mayo y junio y se secan al aire libre. Los frutos son núculas (semillas aladas) de unos 3 milímetros que maduran entre agosto y septiembre.

La savia de abedul se obtiene en primavera, entre marzo y abril, cuando la savia asciende en la corteza. Es entonces cuando el flujo de savia se intercepta y se recoge en recipientes de metal. Otro método es perforar unos 50 milímetros con una broca de 10 y colocar inmediatamente un tubo o un grifo del que colgar un recipiente para que la recoja. El flujo dura unos diez días, siempre según el clima y la temperatura. Al día se obtienen entre uno y cinco litros.10

Composición:

En las hojas encontramos aceites esenciales, saponinas, flavonoides (hiperósido o quercetina, entre otros), taninos, sustancias amargas, resinas y vitamina C, que en total suponen un 3 %.10

La savia de abedul contiene, además de ácidos orgánicos y sales, azúcar invertido, proteínas y sustancias de crecimiento vegetal.

De la corteza de abedul, que se recoge y seca del tronco en primavera, así como de las ramas viejas y ramitas, se obtiene brea de abedul.10 La corteza contiene fenoles, terpenos, betulina (responsable del color blanco), ácido betulínico, luepol y fitoesteroles. La savia de la corteza es rica en azúcar invertido.

Aspectos relacionados con la salud:

En fitoterapia, la infusión de hojas de abedul se consume para aliviar el reuma, la gota y enfermedades metabólicas tales como la artritis, la aterosclerosis, erupciones en la piel y fiebre.4 También son útiles en caso de deshidratación por enfermedades inflamatorias en la vejiga y el riñón. En algunos casos, se ha observado que una cura de esta infusión puede disolver los cálculos renales.

En caso de enfermedades de la piel, lo adecuado es realizar baños o lavados con infusiones o decocciones de corteza de abedul. Los componentes efectivos de la corteza, los terpenos como la betulina, el ácido betulínico y el lupeol, son antiinflamatorios, antitumorales y antivirales.2,3 La savia de abedul se puede utilizar tanto de forma externa como interna en curas de primavera o tratamientos capilares. Es ligeramente analgésica y antimicrobiana.5

El carbón de abedul también puede ser efectivo para tratar la diarrea, ya que une las sustancias nocivas y el agua en el intestino. La brea de abedul (Pix Betulinae) diluida y en pequeñas cantidades puede proporcionar alivio en enfermedades dermatológicas crónicas. La aplicación de distintos componentes del abedul no tiene efectos secundarios conocidos.

Peligros e intolerancias:

Algunas personas alérgicas son muy sensibles al polen de abedul, que contiene potentes alérgenos, pues su sistema inmunológico reacciona a las proteínas del polen. La inhalación o el contacto directo con el polen de abedul hacen que el organismo secrete histamina, lo que puede producir una inflamación del tejido conjuntivo de los ojos y de la mucosa nasal. Esta alergia al polen también se denomina coloquialmente «fiebre del heno». Algunos de sus síntomas son: picor u ojos llorosos, picazón en la nariz, el paladar o las orejas, estornudos, nariz tapada o mucosa y dificultad para respirar. También se producen reacciones cruzadas con el avellano, el aliso, el carpe o algunos alimentos como frutas o frutos secos. Los abedules florecen entre marzo y mayo (según la región) y liberan una gran cantidad de polen, que puede variar enormemente cada año.6

Usos medicinales:

Los componentes de ambas especies de abedul se utilizan con fines medicinales. Las infusiones de hojas de abedul aumentan la cantidad de orina que se produce sin irritar los riñones.

Tanto los urólogos como los médicos de atención primaria recomiendan las infusiones de hojas de abedul para tratar las infecciones en el tracto urinario, aunque estén vinculadas a espasmos. Esta infusión también se recomienda para prevenir la aparición de cálculos renales o para disolverlos. Cuando la retención de líquidos se deba a problemas cardíacos o renales, es mejor evitarla.10

Hay indicios de que la infusión de hojas de abedul reduce los niveles de ácido úrico en el organismo.10 Con estas hojas increíblemente aromáticas obtendrá una infusión para depurar la sangre11

Medicina popular:

En las culturas eslavas y germanas, el abedul tenía un papel muy especial. De aquella época derivan las costumbres del abedul de Pentecostés y Corpus Christi en algunos países. El agua de abedul se administraba para tratar los cólicos gástricos, los abscesos se cubrían con brea de abedul y esta misma se procesaba para obtener pomadas con las que tratar grietas y callos. Para combatir la diabetes se recomienda infusionar la corteza y las hojas. Las hojas frescas de abedul pueden ser un complemento saludable de las ensaladas de primavera, al igual que el diente de león, los berros o los canónigos.10

No se recomienda consumir la savia de abedul sin diluir. En cuando a la brea, su uso externo puede provocar irritaciones en la piel.10

Origen:

El abedul es uno de los árboles paisajísticos más populares del hemisferio norte. Se caracteriza especialmente por su llamativa corteza blanca. Debido a su composición, algunas partes del abedul tienen más aplicaciones que las meramente culinarias. Distinguimos entre el abedul común, abedul de Europa, abedul verrugoso, abedul llorón o abedul péndulo (Betula pendula Syn.: Betula alba, Betula verrucosa), que prefiere entornos secos, y el abedul pubescente (Betula pubescens).10 Los abedules caducifolios de la familia de las Betulaceae incluyen alrededor de 60 especies. Se consideran una especie pionera, ya que es una de las primeras en colonizar ambientes desolados o que han sido alterados (por ejemplo, por un incendio).13

Como especie pionera, los abedules prefieren lugares soleados o parcialmente soleados y suelos porosos (o secos), aunque sobre todo los árboles jóvenes requieren mucha agua. Son poco exigentes y crecen en suelos arenosos, pobres en nutrientes y ácidos, pero no pueden hacerlo en suelos únicamente calcáreos. Se trata de la especie más extendida y utilizada, aunque solo resisten las heladas moderadamente. En Europa Central, el abedul común es la especie pionera más importante, ya que es la primera en colonizar zonas de barbecho o pedregales, entre otros lugares complicados. Se considera un buen creador de suelo forestal y una valiosa especie protectora.

Los abedules comunes no pueden reproducirse de forma vegetativa, por ejemplo, con reproducción de vástagos desde el tocón. Sus frutos son samaras bialadas, lo que garantizan un mejor transporte aéreo y permiten una reproducción generativa (reproducción sexual a través de semillas) rápida por el viento. Cada amento produce aproximadamente 450 frutos. Los abedules empiezan a dar frutos a partir del quinto año.1

Información general:

Según la zona climática, el abedul alcanza alturas de 9-25 metros. Su corteza de color blanco plateado y sus hojas brillantes lo convierten en una de las especies de abedul más elegantes. Tiene las ramas caídas y, cuando estas son jóvenes, presentan una serie de glándulas de resina verrugosas. Por su parte, el abedul pubescente tiene ramas vellosas y sus hojas son más pequeñas.10,11

Para conseguir luz solar en los bosques espesos, el abedul péndulo ha desarrollado una técnica agresiva: con la acción del viento, las ramas colgantes atraviesan las coronas de otros árboles creando verdaderos «pasillos».

El abedul péndulo también recibe los nombres de abedul común, abedul de Europa, abedul verrugoso o abedul llorón. También tiene denominaciones latinas variadas, como Betula pendula, Betula alba o Betula verrucosa.13

En Rusia y Escandinavia, ambos abedules se consideran plantas medicinales importantes al mismo nivel que los tilos o los robles en Europa Central. En el año 2000, el abedul fue nombrado «Árbol del año» en Alemania.

Protección de los animales y de las especies. Bienestar animal:

Brändle y Brandl mencionan unas 500 especies de fitófagos relacionados con el abedul en Alemania. De ellos, 106 son escarabajos, 140 son macrolepidópteros y 105 microlepidópteras. Unas 130 de estas especies están especializadas en mayor o menor medida en los abedules.12 Una especie particularmente apegada es el Cimbex femoratus.

Algunas especies de pájaros con una cierta (que no exclusiva) conexión con los abedules son el pardillo norteño y el pardillo ártico.1

Si quiere proteger a estos animales, puede adquirir diferentes subespecies y utilizarlas como árbol ornamental, como la «Purpurea», con su follaje de color morado oscuro, la «Laciniata», con ramas colgantes y hojas cortadas, la «Tritis», con ramas colgantes y tallo erguido o la «Youngii», que tiene forma de sauce llorón y no cuenta con tronco central. El abedul común o Betula pendula incluye un total de 22 subespecies que crecen en América del Norte, Asia y Europa, excepto en el norte de Escandinavia.

Otras posibilidades de uso:

El abedul común también se usa en la fabricación de cosméticos y se utiliza tanto con fines ornamentales como para producir madera. De la corteza de abedul se extrae el xilitol o azúcar de abedul (E967), un edulcorante. Este tiene un sabor similar y prácticamente el mismo dulzor que la sacarosa7, pero afecta mucho menos a los niveles de insulina.8

Antiguamente, la madera y la corteza de abedul se utilizaban para fabricar distintos objetos cotidianos, como zapatos o mochilas en Finlandia. En Siberia, la corteza de abedul se aprovechaba por sus propiedades antisépticas para fabricar recipientes en los que almacenar harina, pan y té.

El alquitrán de la corteza de abedul, que se producía mediante pirólisis o destilación seca hace ya unos 50 000 años, se considera el primer adhesivo. La producción y el uso de este alquitrán se inició en Campitello (parte alta del valle de Arno), en Italia. Allí se encontraron dos artefactos de piedra con alquitrán de abedul que se han datado como anteriores al MIS 6 (Marine Isotope Stage 6) según los estadiales. Esto suponen más de 200 000 años.9

Este alquitrán también se empleaba para encender antorchas, en la astillería o para sellar el calzado. Hoy en día, es la base del alquitrán que se utiliza para asfaltar las calles y se utiliza para pulir grandes espejos (telescopios).

Bibliografía:

13 fuentes

  1. Wikipedia en alemán: Hänge-Birke.
  2. Kovac-Besović E, Durić K, Kalodera Z, Sofić E. Identification and isolation of pharmacologically active triterpenes in Betuale cortex, Betula pendula Roth., Betulaceae. Bosn J Basic Med Sci. 2009 Feb;9(1).
  3. Yamaguchi C, In Y, Wada S, Yamada T, Tokuda H, Tanaka R. Cancer chemopreventive activity of oleanane-type triterpenoids from the stem bark of Betula ermanii. Chem Biodivers. 2009 Jul;6(7).
  4. Gründemann C,Gruber CW, Hertrampf A, Zehl M, Kopp B, Huber R. An aqueous birch leaf extract of Betula pendula inhibits the "growing" and cell division of inflammatory lymphocytes. Journal of Ethnopharmacology. 2011 Jul;136(3). doi:10.1016/j.jep.2011.05.018. PMID 21619918.
  5. Klinger W, Hirschelmann R, Süss J. Birch sap and birch leaves extract: screening for antimicrobial, phagocytosis-influencing, antiphlogistic and antipyretic activity. Die Pharmazie. 1989 Aug;44(8), ISSN 0031-7144. PMID 2594828.
  6. Stiftung aha! Allergiezentrum Schweiz / Meteo Schweiz. Schweizer Pollenführer. Editorial Arboris. Enero de 2009 (7).
  7. Belitz HP, Grosch W, Schieberle P. Lehrbuch der Lebensmittelchemie. 6. Auflage. Editorial Springer. Berlín 2008.
  8. Natah SS, Hussien KR, Tuominen JA, Koivisto VA. Metabolic response to lactitol and xylitol in healthy men. The American Journal of Clinical Nutrition. 1997 Apr;65(4). doi:10.1093/ajcn/65.4.947.
  9. Paul Peter Anthony Mazza, Fabio Martini, Benedetto Sala et al.: A new Palaeolithic discovery: tar-hafted stone tools in a European Mid-Pleistocene bone-bearing bed. In: Journal of Archaeological Science. Vol. 33, núm. 9, 2006, pp. 1310–1318.
  10. Pahlow M. (Apotheker): Das grosse Buch der Heilpflanzen (Gesund durch die Heilkräfte der Natur), editorial Nikol, 2013.
  11. Div.: Geheimnisse und He8ilkräfte der Pflanzen, editorial Das Beste, 1978.
  12. Brändle M. Brandl R. Species richness of insects and mites on trees: expanding Southwood. Journal of Animal Ecology. 70, 2001, pp. 491–504.
  13. Wikipedia en español: especie pionera.