Cómo una dieta baja en purinas puede ayudar a prevenir la gota y los cálculos renales, o a mejorar su salud en general. La versión para profesionales.
Estás leyendo la versión con detalles del estudio y recomendaciones de tratamiento para profesionales. Este enlace te llevará al resumen en formato legible. Las 75 fuentes, en su mayoría estudios científicos, son aplicables a ambos artículos.
Durante décadas, la ciencia nutricional se ha centrado en sustancias individuales, a menudo a expensas de las conexiones holísticas. Esto se aplica incluso a macronutrientes como proteínas, carbohidratos y grasas. También se incluyen vitaminas, minerales, oligoelementos y fitoquímicos. Las purinas reciben poca atención, a pesar de ser componentes fundamentales de la vida. En realidad, desempeñan funciones vitales en el metabolismo celular. Cada célula del cuerpo depende de un suministro estable de purinas. Explicaremos de forma concisa las funciones más importantes de las purinas en la Parte 1.
La ciencia de la nutrición aborda las purinas casi exclusivamente en relación con las enfermedades derivadas de su producto de degradación: el ácido úrico. Cuando se acumula demasiado ácido úrico en la sangre (hiperuricemia), aumenta el riesgo de gota. Los niveles elevados en la orina favorecen la formación de cálculos de ácido úrico, especialmente en orina ácida. En ambos casos, un exceso de alimentos ricos en purinas resulta problemático, al igual que un metabolismo deficiente o una excreción reducida.17,57
La deficiencia de purinas en el organismo suele manifestarse clínicamente con síntomas inespecíficos y rara vez se observa en la práctica médica diaria. Por lo tanto, los estudios que indican una deficiencia de purinas de origen dietético son prácticamente inexistentes. Además, siempre que el organismo funcione correctamente, produce suficientes purinas por sí mismo para cubrir sus necesidades. Las raras excepciones son los defectos genéticos, que describimos a continuación.
Una causa común de confusión radica en confundir las purinas con las proteínas. Si bien el contenido de purinas y proteínas suele ir de la mano en los alimentos, ambas sustancias cumplen funciones diferentes en el cuerpo humano.
En este artículo explicaremos:
Quienes busquen recetas con un contenido moderado o bajo de purinas pueden acceder directamente al título principal 5 a través del índice. El título principal 4 define una dieta baja en purinas. Todo lo anterior explica la importancia de las purinas, incluyendo su absorción, utilización y descomposición. Otro título aborda los posibles problemas asociados con las purinas. Si le interesa especialmente, haga clic en las dos flechas diagonales en la esquina superior derecha, debajo de la barra de navegación. Esto abrirá todas las secciones de ClickFor con explicaciones más detalladas de las conexiones.
Las purinas forman la estructura básica de las denominadas bases púricas, adenina y guanina. Estas bases púricas son moléculas orgánicas que contienen nitrógeno. Como componentes de transportadores de energía universales, moléculas de señalización y coenzimas, las purinas regulan procesos bioquímicos clave en la célula. También sirven como bloques de construcción de la información genética:1,3,56
La adenina y la guanina se unen a bases pirimídicas (como la citosina, la timina o el uracilo). Juntas, forman la estructura del ADN y el ARN (ácidos nucleicos), portando así nuestra información genética. Las células de los mamíferos contienen aproximadamente un 0,3 % de ADN y un 1 % de ARN. Se sabe que alrededor del 50 % de las bases del ADN y el ARN son purinas. Resultado: una masa seca de aproximadamente un 0,65 % de purinas.
Detalle importante: En el contexto clínico-nutricional, "purinas" es un término general que engloba todo aquello que produce ácido úrico en el metabolismo, incluyendo la adenina y la guanina. Las bases pirimídicas también se denominan inespecíficamente "pirimidinas".
Las proteínas, por otro lado, son macronutrientes y están compuestas de aminoácidos. Son responsables de la formación y el mantenimiento de los tejidos: músculos, piel y órganos. También actúan como enzimas en las reacciones metabólicas, así como hormonas y componentes del sistema inmunitario. Sin proteínas, el cuerpo no puede desarrollar músculo, regular las reacciones bioquímicas ni activar las defensas inmunitarias.
Dado que el organismo puede sintetizar y reciclar purinas, estas no se consideran esenciales, a diferencia de ciertos aminoácidos (véase más adelante). Encontrará información detallada sobre la síntesis y el reciclaje de purinas en el apartado principal Ingesta, utilización y degradación.
Las purinas se encuentran frecuentemente en alimentos ricos en proteínas.38 Los mismos órganos desempeñan un papel importante en su descomposición: el hígado y los riñones.
Datos interesantes:
Hoy en día, casi todo el mundo conoce las proteínas, pero prácticamente nadie conoce las purinas. Los investigadores descubrieron ambas clases de sustancias en el siglo XVIII, casi simultáneamente, en contextos completamente diferentes. Una línea de investigación condujo a la química de las proteínas, la otra al estudio de las purinas. El resumen histórico de la investigación está disponible en ClickFor. Solo quienes tengan un interés específico deben hacer clic en ✓ Hitos de la investigación... y ✓ Resumen de la investigación.
La siguiente información está tomada de Eric Martz como resumen del libro *Historia de las proteínas*.4
1789: Antoine Fourcroy distingue entre diferentes cuerpos proteicos como la albúmina, la fibrina, la gelatina y el gluten.
1809: Asparagina, reconocimiento de su pertenencia a las proteínas en 1873; hidrólisis desde 1932.
1819: Leucina, primer aminoácido aislado.
1837: Gerrit J. Mulder determina la composición elemental de varias proteínas. Identifica una sustancia básica común. Para la fibrina y la clara de huevo, formula la fórmula empírica C400H620N100O120P1S1.
1838: Jacob Berzelius acuñó el término proteína, derivado del griego proteios, para describir la sustancia básica de origen animal.
1902: Emil Fischer y Franz Hofmeister descubren de forma independiente el enlace peptídico (la unión de aminoácidos para formar proteínas).
1907-1908: Comités en Inglaterra y Estados Unidos estandarizaron el término proteína. Desaconsejaron el uso del término proteido. Asimismo, se establecieron definiciones de albúminas, globulinas, glutelinas e histonas basadas en su solubilidad.
1920: Hermann Staudinger estableció la teoría de la existencia de macromoléculas estables. Esto contradecía la idea, entonces popular, de que las proteínas consistían en estructuras coloidales laxas de moléculas más pequeñas.
1926: JB Sumner cristaliza una enzima, la ureasa del frijol jack.
1934: J.D. Bernal y Dorothy Crowfoot Hodgkin obtuvieron el patrón de difracción de rayos X nítido de una proteína cristalina (pepsina). Confirmaron su forma globular compacta y la importancia del agua para su estabilidad conformacional.
1936: Identificación de la treonina, el vigésimo aminoácido. En 1903 se conocían dieciocho aminoácidos, y la metionina, en 1922.
1951: Frederick Sanger secuencia la cadena β de la insulina.
1958: John C. Kendrew y sus colegas publican una estructura cristalina de baja resolución de la mioglobina. Esta es la primera estructura tridimensional de una proteína plegada.
Los trabajos preliminares de alquimistas árabes y europeos sentaron las bases de la química experimental. En ellos solo mencionaban sales de ácido úrico, no sustancias puras. A partir de mediados del siglo XVIII, los químicos comenzaron a aislar sustancias orgánicas como compuestos puros. Hilaire-Marin Rouelle (1718-1779) produjo urea a partir de orina humana en 1773 (o 1774). La descripción publicada en el Journal de Médecine, Chirurgie et Pharmacie se considera el primer compuesto orgánico aislado de forma demostrable. Esto marcó el comienzo de la química orgánica.
El farmacéutico y químico sueco Carl Wilhelm Scheele (1742-1786) aisló el ácido úrico de la orina y los cálculos renales en 1776. Este es el producto de la descomposición de las purinas. Independientemente de esto, descubrió el oxígeno.4
La exploración temprana de las purinas fue accidental. Su ácido úrico poco soluble cristalizó fácilmente a partir de fluidos biológicos, facilitando su aislamiento. En 1817, Alexander Marcet identificó la xantina en cálculos renales. Burnstock y Verkhratsky (2012), sin embargo, citan a Leonard Albrecht Kossel como el "descubridor" de la xantina (1879). Posteriormente identificó la adenina y la hipoxantina.5 También aisló las nucleobases adenina, guanina, timina, citosina y uracilo. Heinrich Gustav Magnus (1844) y Franz Unger (1846) describieron la guanina en desechos de aves y peces. En 1850, Johann Joseph von Scherer aisló la hipoxantina (entonces llamada "sarkin") del bazo y del tejido muscular del corazón. Esta fue la primera descripción de esta base como una sustancia independiente. Mucho más tarde, descubrió la xantina, la siguiente etapa de degradación.3,5
Entre 1891 y 1893, Albrecht Kossel reinterpretó la función de estas bases. Reaisló la hipoxantina, la xantina y la adenina de los núcleos celulares y las reconoció como bases nucleicas. Las denominó "cuerpos básicos". El trabajo de Kossel sentó las bases para comprender la estructura del ADN. Por ello, recibió el Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1910.
Emil Fischer acuñó el término "purinas" y describió sistemáticamente la química de estos compuestos entre 1882 y 1906. Recibió el Premio Nobel en 1902 por su trabajo sobre purinas y azúcares. Este premio existe desde 1901.
En 1885, Adolf Pinner describió La condensación/síntesis de Pinner. Un método importante para la síntesis de pirimidinas. En el siguiente paso, los investigadores intentaron determinar el contenido de azúcar de los nucleósidos y nucleótidos. Phoebus Aaron Levene finalmente resolvió este problema entre 1908 y 1931.5
Nota: En relatos anteriores se mencionan a veces descubridores diferentes o fechas posteriores, como Ludwig y van Langenbeck o la década de 1940. No encontramos evidencia de tales fechas en la literatura histórica. Según el conocimiento actual, las descripciones de Marcet (1817) para la xantina y de von Scherer (1850) para la hipoxantina se consideran las primeras descripciones confirmadas.
Las proteínas rápidamente ganaron una buena reputación entre el público en general. El crecimiento muscular y la mejora del rendimiento son algunos de los beneficios más visibles y fáciles de comprender de una ingesta adecuada de proteínas. Las purinas, por otro lado, trabajan entre bastidores, entre otras cosas, como componentes básicos del ADN y el ARN. También permiten que el cuerpo utilice su energía. Estas funciones a menudo resultan difíciles de comprender para quienes no son expertos y, por lo tanto, pasan desapercibidas. Sin embargo, como componentes del ADN, las purinas proporcionan la estructura más esencial de todas.
Si bien los hallazgos de Emil Fischer consolidaron el interés por las purinas en la investigación (véase ClickFor), quedaron eclipsados por la investigación sobre proteínas. Incluso el término «proteína» lo demuestra: se basa en la palabra griega proteios y significa «fundamental», «primario» o «de primera importancia». Los términos «proteínas» y «claras de huevo» se utilizan en el lenguaje científico desde 1838.
La diversidad estructural de ambos grupos de sustancias difiere significativamente. Las proteínas están compuestas por numerosos aminoácidos con propiedades muy variables. Para el cuerpo humano, se consideran relevantes 21 aminoácidos (aminoácidos proteinogénicos). Las purinas, en cambio, constan únicamente de las bases adenina y guanina, y algunos derivados. Este espectro limitado explica por qué la ciencia nutricional y el público en general apenas han percibido las purinas como una clase de nutrientes diferenciada.
Las proteínas han sido fundamentales para la ciencia de la nutrición desde el siglo XIX. El cuerpo humano puede producir de 11 a 12 aminoácidos por sí mismo (según la clasificación). La otra mitad se denomina aminoácidos esenciales. El cuerpo necesita estos aminoácidos, al menos parcialmente, a través de la alimentación. Para los adultos, los siguientes aminoácidos se consideran esenciales: isoleucina, leucina, lisina, metionina, fenilalanina, treonina, triptófano, valina e histidina. Esta última no se clasificaba anteriormente como esencial. De hecho, solo la lisina y la treonina se pueden obtener completamente de los alimentos. El cuerpo no puede transaminarlas.
El cuerpo humano produce aproximadamente dos tercios de sus purinas y obtiene el resto a través de la dieta. Puede sintetizar purinas desde cero mediante la vía de novo, que implica la producción química de moléculas más complejas a partir de unidades estructurales simples. El organismo no requiere bases púricas preexistentes para este proceso, ya que las sintetiza a partir de ribosa-5-fosfato, ciertos aminoácidos, CO2 y grupos formilo. Por lo tanto, no existe una "base púrica esencial" que deba obtenerse de los alimentos. Esta autosuficiencia distingue fundamentalmente a las purinas de los aminoácidos.
El tema de las purinas surge casi exclusivamente en el contexto de enfermedades como la gota o los cálculos de ácido úrico. Esto ha generado una imagen negativa de estas sustancias. Un exceso crónico de purinas generalmente conduce a niveles elevados de ácido úrico (hiperuricemia o hiperuricosuria). La primera causa o favorece la gota primaria.59
Esta enfermedad se consideraba propia de los reyes en la antigüedad.21 Hoy en día, la entendemos como una enfermedad clásica relacionada con el estilo de vida. Está estrechamente vinculada a una alta ingesta de alimentos ricos en purinas, principalmente carne y vísceras, y al consumo de alcohol. Otros factores moduladores, como la síntesis endógena y los problemas de excreción, contribuyen de manera crucial.38,39,57,58 Analizamos los detalles más adelante en el apartado principal «Trastornos del metabolismo de las purinas como causa de enfermedad».
Concluimos estas observaciones con una breve verificación de datos y una perspectiva sobre los próximos temas (véase el recuadro).
Purinas y ácido úrico: los datos más importantes
✓ Las purinas cumplen funciones esenciales como bases púricas para el ADN y el ARN. También regulan la energía (ATP/GTP) y funcionan como coenzimas (NAD⁺, FAD).
✓ El cuerpo sintetiza purinas de forma independiente mediante síntesis de novo o las recicla a través de la vía de recuperación. También ingiere purinas a través de los alimentos.
✓ Las purinas no recicladas provenientes de la descomposición celular y de los alimentos se transforman en ácido úrico en el hígado, entre otros procesos. Los riñones lo excretan. Una dieta rica en purinas sobrecarga principalmente los riñones, y el hígado tiene que trabajar más debido al estrés metabólico.
✓ Los niveles elevados de ácido úrico en la sangre favorecen la gota, mientras que los niveles elevados en la orina favorecen la formación de cálculos de ácido úrico.
✓ Las purinas de origen animal y vegetal tienen efectos diferentes. El factor crucial no es solo la concentración, sino todo el entorno nutricional.
✓ La carne, el pescado y las algas contienen las mayores cantidades; las verduras, ciertos hongos y las legumbres generalmente contienen poca purina por unidad de energía. ¡Tenga en cuenta las excepciones!
✓ Las frutas, las semillas y los frutos secos contienen poca purina (por kcal) y son ideales para una dieta baja en purinas.
Absorción: Además de la síntesis propia del organismo, nuestro cuerpo absorbe purinas como componentes de los ácidos nucleicos (ADN y ARN) a través de los alimentos, principalmente en el intestino delgado. Allí, las nucleasas pancreáticas descomponen el ADN y el ARN en fragmentos más pequeños. Posteriormente, las enzimas del borde en cepillo captan estos fragmentos y los fragmentan en nucleótidos, nucleósidos y bases libres. Algunos ingresan directamente al torrente sanguíneo, mientras que otros sufren transformaciones adicionales en la microbiota intestinal.
En los seres humanos, los nucleósidos de purina y las bases libres se absorben desde el intestino delgado hacia el torrente sanguíneo a través de los enterocitos. Esto ocurre mediante diversos transportadores, tanto activos como pasivos. Detalles:10,42
El cuerpo absorbe las purinas casi por completo en el torrente sanguíneo, aunque no las necesite de inmediato. Esta estrategia parece un derroche. Sin embargo, desde una perspectiva evolutiva, tiene sentido. En épocas de escasez de alimentos, era más ventajoso ingerir todo lo que tenía valor nutritivo que excretar lo que no se utilizaba. Las purinas ingeridas llegan a la vena porta a través de capilares, vénulas y venas. Esta vena transporta la sangre al hígado.
Usos: En el hígado, el cuerpo utiliza las purinas para varias funciones clave. Las utiliza para sintetizar ADN y ARN. También las utiliza para producir transportadores de energía como ATP y GTP, así como moléculas de señalización como el AMPc.
Además de las purinas que se ingieren a través de los alimentos, el cuerpo las recicla mediante la vía de recuperación . Esta vía permite a las células recuperar moléculas valiosas (nucleótidos) a partir de los productos de degradación de los ácidos nucleicos (como las bases púricas). De esta forma, cubre parte de las necesidades del cuerpo sin necesidad de nueva síntesis. Así, el cuerpo se beneficia directamente de las sustancias que consume. Explicamos las funciones básicas mencionadas anteriormente en el apartado "¿Qué significan las purinas, las proteínas y los aminoácidos?".
En resumen, esto significa que el suministro celular de purinas se produce a partir de la síntesis propia del organismo, las purinas de la dieta y el reciclaje interno.
Descripción general de las funciones de las purinas en el cuerpo.
1. Material genético: Componentes básicos del ADN y el ARN.
2. Energía: Transportador en ATP y GTP
3. Señales: Sustancias mensajeras cAMP y cGMP
4. Coenzimas: Componentes de NAD⁺ y FAD
Descomposición: Tan pronto como el cuerpo recibe más purinas y aminoácidos (proteínas) de los que necesita, estos se descomponen. La descomposición de las purinas comienza con la formación de nucleósidos (adenosina, inosina y guanosina). Esto simplemente significa la eliminación de los grupos fosfato. La adenosina desaminasa desamina la adenosina a inosina. La purina nucleósido fosforilasa escinde la guanosina y la inosina en las bases púricas hipoxantina y guanina. La guanina desaminasa (GDA) convierte la guanina en xantina. Posteriormente, la xantina oxidorreductasa oxida las bases púricas hipoxantina y xantina (oxipurinas) a ácido úrico.11,12
En humanos y primates, el ácido úrico es el producto final del metabolismo de las purinas. En la mayoría de los demás mamíferos, la enzima uricasa cataliza la descomposición del ácido úrico en alantoína.11
El ácido úrico se produce principalmente en el hígado y otros tejidos. Desde allí, pasa al plasma sanguíneo. La sangre fluye a través de los riñones, que filtran el ácido úrico (origina). Los riñones regulan la excreción de ácido úrico mediante reabsorción y secreción. Este sistema finamente ajustado determina la cantidad de ácido úrico que permanece en el cuerpo. Aproximadamente dos tercios del ácido úrico se excretan por los riñones y un tercio por el tracto gastrointestinal. Los intestinos transportan activamente el ácido úrico desde la sangre hacia la luz intestinal, es decir, hacia el interior del intestino (vía extrarrenal). Posteriormente, se produce la excreción.
La excreción intestinal de ácido úrico se produce principalmente a través del transportador ABCG2. Este transportador traslada activamente el ácido úrico de la sangre a la luz intestinal. En casos de insuficiencia renal, esta vía asume un papel compensatorio y puede explicar una gran parte de la excreción de ácido úrico. El sudor contiene pequeñas cantidades de ácido úrico. Esta función apenas se ha establecido para la saliva; su detección en ella es muy débil. Teóricamente, parte del ácido úrico también ingresa al sistema linfático, ya que se origina en el plasma intersticial. Esta es un área aún inexplorada, por lo que no la abordaremos aquí.
El hígado también descompone el exceso de aminoácidos. Al hacerlo, libera el exceso de nitrógeno en forma de amoníaco (NH₃). Este se incorpora al ciclo de la urea y la urea se excreta a través de los riñones.14
Vías de degradación: purinas frente a aminoácidos
Purinas = componentes básicos del ADN/ARN
El hígado las convierte en ácido úrico (descomposición de purinas).
Excreción: 2/3 por riñón (orina); 1/3 por intestino (heces)
Un exceso de purinas provoca gota y cálculos de ácido úrico.
Aminoácidos = componentes básicos de las proteínas
El hígado las convierte en urea (ciclo de la urea).
Excreción: Riñón (orina)
Un exceso de aminoácidos (proteínas) provoca una sobrecarga del hígado y los riñones, y favorece el desarrollo de enfermedades en estos órganos.
Comprender los mecanismos de degradación de las purinas y las proteínas revela de inmediato la conexión. Un consumo crónicamente elevado de alimentos ricos en purinas y proteínas sobrecarga el metabolismo. Cuanto más consumimos, más trabajan el hígado y los riñones. Estos órganos no pueden adaptarse mediante el entrenamiento. A diferencia de los músculos, el hígado y los riñones tienen reservas regenerativas y de rendimiento limitadas. El cuerpo puede compensar fácilmente episodios puntuales, pero la sobrecarga constante reduce su vida útil. Por lo tanto, una dieta rica en proteínas y purinas no fortalece, sino que deteriora, el hígado y los riñones. Esto no solo representa un problema para quienes tienen predisposición genética o afecciones preexistentes. En combinación con otras desventajas de una dieta crónicamente poco saludable, estos efectos también se acentúan en personas sanas.
Si bien existen límites mínimos y máximos para la ingesta de proteínas, no existen pautas similares para el consumo de purinas. Esto se debe a razones obvias: el organismo regula los niveles de ácido úrico mediante diversos procesos metabólicos complejos e interconectados. Encontrará más información en los siguientes apartados.
Muchas personas esperan limpiar sus riñones con ciertos alimentos (por ejemplo, espárragos o perejil) o bebiendo más agua. Sin embargo, beber mucha más agua de la que el cuerpo realmente necesita es perjudicial para los riñones.
El estudio de cohortes de Wagner et al. (2022) observó a individuos con enfermedad renal crónica preexistente. En este grupo, se encontró una relación en forma de U entre la ingesta de líquidos y la progresión de la enfermedad. Esto significa que tanto la ingesta insuficiente (< 1 L/día) como la excesiva (> 2,5 L/día) de líquidos aceleraron el deterioro de la función renal. Aún no se dispone de datos comparables para individuos sanos.15
Más importante que intentar "limpiar" los riñones es no sobrecargarlos. Es fundamental reducir conscientemente el consumo de purinas y proteínas. Además, es importante no beber ni muy poca ni demasiada agua. La cantidad recomendada de líquidos depende de la dieta y el estilo de vida. Solo la comida basura requiere la alta ingesta de líquidos que algunos grupos defienden actualmente. Puede encontrar más información sobre este tema en el apartado "Contenido de purinas en los alimentos".
El tracto gastrointestinal, además de la excreción renal, representa una vía importante para la eliminación del ácido úrico. Las bacterias intestinales saludables contribuyen significativamente a la degradación del ácido úrico. Desempeñan un papel fundamental en la regulación del metabolismo de las purinas y también estabilizan nuestros niveles de ácido úrico. Los estudios actuales analizan las interacciones entre el microbioma y el metabolismo del ácido úrico, con el objetivo de desarrollar terapias específicas basadas en la microbiología.52
Kasahara K et al. (2023) y Liu Y et al. (2023) demuestran que varias bacterias intestinales descomponen las purinas en el intestino a través de vías anaeróbicas. Esto reduce la carga de ácido úrico. Al hacerlo, las bacterias convierten el ácido úrico en lactato y ácidos grasos de cadena corta (AGCC). El cuerpo puede entonces excretar o utilizar estos metabolitos. Según Liu Y et al. (2023) argumentan que esta degradación microbiana compensa la pérdida evolutiva de la enzima uricasa en los humanos. A diferencia de otros mamíferos, los humanos no pueden convertir el ácido úrico en alantoína (véase más arriba).47,48
Solo el 20 % de las bacterias intestinales descomponen activamente el ácido úrico. Una deficiencia de estas bacterias intestinales puede provocar concentraciones elevadas de ácido úrico en las heces y la sangre.48 Los antibióticos alteran la flora intestinal, exacerban la hiperuricemia y aumentan el riesgo de gota.49
Un estudio realizado por Li M et al. (2023) en ratones documentó que los probióticos, como las bacterias del ácido láctico, reducen principalmente los niveles de ácido úrico en suero. Esto ocurre mediante la degradación enzimática de nucleósidos y ácido úrico. Por el contrario, la disbiosis conduce a una acumulación de ácido úrico y promueve procesos inflamatorios. Este término describe una flora intestinal con predominio de bacterias patógenas.50 Una dieta rica en fibra también es importante para un microbioma intestinal saludable. Una dieta sin fibra produce niveles persistentemente elevados de ácido úrico, como lo demuestra el estudio FARMM ( Food and Resulting Microbial Metabolites ).48,51
Conclusión: Una dieta rica en fibra y los probióticos fortalecen la flora intestinal. Una microbiota saludable favorece la descomposición del ácido úrico. Esto promueve un nivel equilibrado de ácido úrico en el organismo.52
Los trastornos del metabolismo de las purinas dan lugar a una gran variedad de enfermedades. Algunas son comunes y afectan a millones de personas en todo el mundo, como la gota o los cálculos de ácido úrico (o cálculos renales que contienen ácido úrico; véase la explicación a continuación). Otras son excepcionalmente raras y se originan por defectos genéticos.
La desregulación del metabolismo de las purinas también se asocia con diversos tipos de cáncer. Además, se vincula con enfermedades neurológicas y defectos inmunológicos.1 Furuhasi M (2020) investigó el papel del metabolismo de las purinas en las enfermedades metabólicas. Concluyó que la actividad de la xantina oxidorreductasa no es el factor principal, sino la concentración absoluta de ácido úrico. Esta actividad se correlaciona con el estrés oxidativo y un mayor riesgo cardiometabólico. La xantina oxidorreductasa es una enzima que contiene molibdeno y hierro. En el metabolismo de las purinas, convierte la hipoxantina y la xantina en ácido úrico. Este mecanismo implica la formación de especies reactivas de oxígeno (ROS) y el metabolismo de NAD + /NADH (regulación redox celular), no solo la producción de ácido úrico. Por lo tanto, la inhibición selectiva de la xantina oxidorreductasa ofrece potencialmente un enfoque terapéutico.16
Esta forma de reumatismo se encuentra entre las enfermedades más antiguas conocidas en la historia de la humanidad. Superar el punto de saturación del ácido úrico en la sangre (límite de solubilidad) conduce a la cristalización, es decir, a la precipitación de urato monosódico. Los cristales se presentan principalmente en las articulaciones o en el tejido renal.17,22
La gota se desarrolla como resultado de la hiperuricemia. Este término se refiere a un nivel elevado de ácido úrico en la sangre y otros fluidos corporales. Si el ácido úrico cristaliza en el tejido, puede producirse un ataque agudo de gota. Esto puede ocurrir dentro de las articulaciones (articular) o fuera de ellas (extraarticular), por ejemplo, en las bursas. Con menos frecuencia, ocurre en el tejido conectivo cerca de las articulaciones, en los ligamentos o tendones. La forma articular se denomina artropatía por cristales. Sin embargo, no todas las personas con hiperuricemia desarrollan síntomas de gota. Estadísticamente, menos del 36 % de los afectados experimentan un ataque agudo de gota. Si no se trata, los ataques ocurren con mayor frecuencia y, a menudo, terminan convirtiéndose en gota crónica.18,19,20 En general, la gota es muy dolorosa, produce inflamación y daña las articulaciones.19
Investigaciones recientes destacan los orígenes multifactoriales de esta enfermedad relacionada con el estilo de vida. Los factores clave que influyen incluyen:17,19,20,22,39,45,59,66
La gota se asocia con mayor frecuencia al síndrome metabólico . Este incluye obesidad, hipertensión arterial, lípidos sanguíneos anormales y alteración del metabolismo de la glucosa. Son comunes otras comorbilidades, a menudo relacionadas con enfermedad hepática crónica, diabetes, osteoartritis y enfermedades oculares.20
El sobrepeso y la obesidad actúan como factores cruciales para el aumento de los niveles de ácido úrico. Las personas con obesidad tienden a producir más ácido úrico debido a que el exceso de grasa corporal acelera la descomposición de las purinas. Además, quienes tienen sobrepeso suelen desarrollar una función renal reducida, lo que dificulta la excreción de ácido úrico. Asimismo , la obesidad se asocia con inflamación crónica leve, lo que favorece la desregulación metabólica y, por lo tanto, contribuye a la hiperuricemia. Las personas con sobrepeso suelen consumir habitualmente más alimentos ricos en purinas y bebidas con alto contenido de fructosa.
La fructosa aumenta los niveles de ácido úrico independientemente de la ingesta de purinas. Esto se debe a que la fructosa se fosforila rápidamente a fructosa-1-fosfato, un proceso que consume ATP (adenosín trifosfato). Una alta ingesta de fructosa puede provocar un agotamiento temporal de ATP y una acumulación de AMP (adenosín monofosfato). El cuerpo metaboliza el exceso de AMP a ácido úrico mediante la degradación de purinas. Este es el mecanismo bien conocido de la hiperuricemia inducida por fructosa. El proceso es particularmente potente con la fructosa aislada de jarabes o refrescos . Por el contrario, el consumo moderado de fructosa natural de la fruta generalmente no causa hiperuricemia clínicamente relevante. Según Zhang et al. (2022), un experimento clínico con cuatro pacientes con gota demuestra que la infusión intravenosa de fructosa aumenta la tasa de síntesis de purinas de novo, lo que contribuye a un mayor aumento de los niveles de ácido úrico.45
El alcohol altera el metabolismo del ácido úrico en varios niveles. Su consumo inhibe la excreción renal y, simultáneamente, aumenta la producción de ácido úrico. Por lo tanto, las bebidas espirituosas y la cerveza se consideran factores de riesgo importantes para la gota.57,58,59 Para más detalles, consulte el artículo principal "Alimentación saludable y consciente de las purinas: lo básico».
La hiperuricemia de origen genético o metabólico provoca gota primaria. Esto ocurre, por ejemplo, debido a una menor excreción renal, un aumento en la producción endógena de purinas o una dieta rica en purinas. Cuando una o más enfermedades causan gota, se denomina gota secundaria. Esto puede suceder, por ejemplo, cuando los pacientes desarrollan problemas renales o han sufrido daño renal (por medicamentos o toxinas). Para obtener información sobre la llamada pseudogota, consulte nuestras secciones sobre gota, pseudogota y osteoporosis.
Los cálculos de ácido úrico, un subtipo de cálculos renales, obstruyen las vías urinarias y provocan cólicos dolorosos. Se producen cuando el organismo produce demasiado ácido úrico o los riñones no lo excretan lo suficiente. Las principales causas incluyen el trastorno metabólico hiperuricosuria, la baja producción de orina y, sobre todo, la orina persistentemente ácida. Esta última se considera el factor de riesgo decisivo para la formación de cálculos.17
¿Cálculos de ácido úrico, cálculos urinarios o cálculos renales?
En los trastornos del metabolismo de las purinas, los cálculos de ácido úrico se forman principalmente en los riñones. Por ello, la literatura médica suele denominarlos cálculos renales . Sin embargo, pueden alojarse en el uréter o incluso migrar a la vejiga. En estos casos, también resulta apropiado el término más general de cálculos urinarios. El término cálculos de ácido úrico enfatiza su composición química, una denominación que los distingue de otros tipos de cálculos, como los cálculos de calcio.
Los humanos, los grandes simios y los dálmatas —una raza de perro doméstico— se consideran los mamíferos más conocidos con tendencia a formar cálculos de ácido úrico. En la mayoría de los mamíferos, la enzima uricasa descompone el ácido úrico en alantoína. Esta es de 10 a 100 veces más soluble y no forma cristales.17
Dos factores determinan el riesgo: la precipitación química del ácido úrico en la orina y la influencia del pH urinario. Con un pH ácido, el ácido úrico supera su límite de solubilidad y cristaliza. En conclusión: un pH urinario elevado aumenta significativamente la solubilidad del ácido úrico.
La alcalinización urinaria y una hidratación adecuada constituyen la respuesta terapéutica fundamental. Concretamente, esto implica adoptar una dieta alcalinizante y beber suficiente agua, pero sin excesos. El pH objetivo se sitúa entre 6,2 y 6,8; este rango maximiza la solubilidad del ácido úrico. Medidas útiles:
Con una proporción de tan solo el 8-10%, los cálculos de ácido úrico se encuentran entre los tipos menos comunes de cálculos renales. Los cálculos de calcio (75-80%) son significativamente más frecuentes. Estos se componen principalmente de oxalato de calcio (monohidrato o dihidrato) o fosfato de calcio.
Es bueno saber: El oxalato de calcio es independiente del pH. La orina ácida aumenta el riesgo de desarrollar cálculos de ácido úrico. Por otro lado, la orina alcalina con un pH superior a 7,0 favorece la formación de cálculos de fosfato de calcio y estruvita (estruvita = MgNH₄PO₄ · 6H₂O). Los cálculos de estruvita (amoniaco y fosfato de amonio y magnesio, 7-8%) y los de cistina (1-2%) son los menos frecuentes. Los cálculos de estruvita se deben principalmente a infecciones, y en menor medida a la dieta.
Los siguientes valores de referencia muestran las concentraciones a las que el ácido úrico en sangre y orina provoca la cristalización y la formación de cálculos.
Los niveles normales de ácido úrico en sangre oscilan entre 1,5 y 6,0 mg/dL en mujeres y entre 2,5 y 7,0 mg/dL en hombres. Valores séricos Los niveles superiores a este umbral se consideran hiperuricemia. El riesgo de gota aumenta con la duración y la magnitud de esta superación.12
El ácido úrico tiene baja solubilidad en agua. En los seres humanos, la concentración media de ácido úrico en sangre se aproxima a su límite de solubilidad de 6,8 mg/dL. La hiperuricemia favorece la formación de cristales, lo que desencadena inflamación (ataques de gota). En las articulaciones periféricas, más frías y con niveles de pH más bajos, el umbral de solubilidad efectivo disminuye, lo que favorece aún más la cristalización.
Los nombres típicos para los cristales de gota son: cristales de urato monosódico y cristales de MSU (del inglés monosodium urate crystals).
El estrés severo, por ejemplo, debido a la presión o el movimiento, altera la bioquímica localmente activa en la articulación. Aumenta la tendencia a la cristalización porque prolonga el tiempo de residencia de las soluciones sobresaturadas de ácido úrico. Esto promueve la formación de núcleos de cristalización en las superficies del cartílago. Los componentes de la matriz del líquido sinovial promueven aún más la formación de cristales. Varios estudios informan que los cristales de urato monosódico desencadenan la producción de anticuerpos. Estos anticuerpos, a su vez, potencian la cristalización.12,22
Rangos objetivo: Clínicamente, se consideran deseables los niveles séricos inferiores a 6 mg/dL, y los inferiores a 5 mg/dL para los tofos. Los tofos (singular: tofo) son nódulos gotosos en los tejidos que aparecen en la gota crónica.
Las pruebas de pH se utilizan para evaluar la carga ácida en la orina. Un pH < 5,5 indica orina ácida y favorece la formación de cálculos de ácido úrico. Un pH entre 6,0 y 6,5 se considera óptimo para su disolución y prevención. Sin embargo, a un pH superior a 6,5, la mayor parte del ácido úrico se encuentra en forma de urato aniónico. El urato cargado es más soluble y la cristalización ocurre con menos frecuencia.
Cuanto más basada en vegetales sea la dieta, más alcalina será la orina. Un estudio observacional realizado en Boston con 42 participantes aporta información al respecto. El valor de pH fue de 6,15 para las dietas veganas, 5,90 para los lactovegetarianos y 5,74 para los omnívoros.61
Según mediciones realizadas por una persona vegana estricta, el nivel de pH en una dieta estrictamente vegetal y baja en proteínas suele estar entre 7,5 y 8. Este rango permite que el ácido úrico se disuelva por completo. Sin embargo, aún es posible la formación de cálculos de estruvita o cistina.
Dado que el valor del pH depende en gran medida de la dieta, por sí solo tiene una importancia limitada en lo que respecta a la salud renal.
Las personas con una producción de orina suficiente prácticamente nunca desarrollan cálculos renales. La concentración de sustancias en la orina es demasiado baja. La densidad específica de la orina (peso específico) describe su concentración. Refleja el equilibrio hídrico con mayor precisión que la ingesta de líquidos. Los valores entre 1,010 y 1,030 g/mL se consideran ideales e indican una buena función renal y un equilibrio hídrico adecuado. La orina con una densidad específica superior a 1,030 g/mL se considera altamente concentrada. Esto suele ocurrir como resultado de una baja ingesta de líquidos, un consumo excesivo de proteínas y sal, o ciertas enfermedades.46
Quienes consumen principalmente verduras y frutas ingieren grandes cantidades de líquidos solo con su dieta. Se estima que se necesitan entre 1,6 y 1,8 litros de agua por cada 2 kilogramos de alimentos vegetales no procesados. Esto suele cubrir las necesidades diarias de agua, siempre que los riñones excreten entre 1 y 1,5 litros de orina al día. No es necesario ingerir líquidos adicionales. Abordamos la ingesta de líquidos con más detalle en la sección «Cómo mantener el hígado y los riñones sanos». La cantidad de orina excretada sigue siendo crucial: en personas sanas, la orina clara indica una buena hidratación y una baja concentración de orina.12,17
Valores de referencia del suero sanguíneo
| Objetivo estándar | < 6 mg/dL (360 µmol/L) |
| Gota severa/tofos | < 5 mg/dL (300 µmol/L) |
Valores de referencia de la orina
Los trastornos del metabolismo de las purinas constituyen un vínculo importante entre la gota y los cálculos renales de ácido úrico. En ambos casos, provocan niveles elevados de ácido úrico, según el caso específico, en la sangre y/o la orina. La gota aumenta el riesgo de padecer gota, y los cálculos renales de ácido úrico, de desarrollar cálculos renales.
Además, la gota preexistente es un factor de riesgo conocido para la formación de cálculos renales: un diagnóstico de gota duplica la probabilidad de desarrollar cálculos renales. Los pacientes con gota suelen presentar niveles de pH urinario persistentemente bajos. Los médicos sospechan que la acidez de la orina se debe a defectos en la producción de amoníaco, enfermedad renal crónica o síndrome metabólico. Este pH urinario persistentemente bajo, a su vez, favorece la cristalización del ácido úrico en cálculos renales.64,65
Los niveles elevados de ácido úrico se producen cuando se altera el equilibrio entre su producción y su excreción renal. Una dieta rica en purinas, altos niveles de fructosa libre y el alcohol desencadenan una producción excesiva. Por el contrario, factores como la obesidad, la resistencia a la insulina, una alta carga ácida en la dieta o la predisposición genética pueden reducir significativamente su excreción. Lo mismo ocurre con el consumo de fructosa y alcohol, que, en consecuencia, causan el doble de daño. Todo esto significa que la hiperuricemia puede producirse incluso con una ingesta moderada de purinas.36,54,57,58,59,63,66,69
Por lo tanto, un asesoramiento nutricional sensato considera varios niveles: ingesta de purinas, niveles de ácido úrico (en sangre y orina), producción y excreción de ácido úrico, salud renal, pH urinario y salud metabólica general (comorbilidades, factores genéticos, microbioma intestinal).57,58,59,69
La dieta occidental tiene efectos negativos en todos los puntos mencionados anteriormente (excluyendo las causas genéticas).36,54,57,58,59,63,66 Por lo tanto, recomendamos una dieta natural, basada en plantas, como contrapunto, que se centre en: bajos niveles de purinas, propiedades alcalinizantes y ser rica enfibra, vitaminas, fitoquímicos y minerales.
En la Parte 4, "Redefinición de la dieta baja en purinas", y en la Parte 5, "Comer sano y con conciencia de las purinas: lo básico", se explica qué constituye una dieta que tiene en cuenta las purinas.
Una dieta alcalinizante se basa principalmente en alimentos vegetales naturales ricos en potasio. Reduce la carga ácida de la dieta ( DAL ) y aumenta el pH de la orina.61,67 Al mismo tiempo, investigaciones recientes confirman efectos positivos en los niveles de ácido úrico en sangre. 63,68,69 Evitar la proteína animal contribuye significativamente a la alcalinización de la orina.60,61 Además, una ingesta alta de proteínas (especialmente de origen animal) es perjudicial para nuestro equilibrio de calcio: 61 Explicamos este mecanismo en nuestra sección sobre osteoporosis.
Herramientas como el índice PRAL (Carga Ácida Renal Potencial) o la puntuación NEAP (Producción Ácida Endógena Neta) influyen en los debates sobre la carga ácida.60,67,68,69,71 Sin embargo, se basan en estimaciones: PRAL para la carga ácida en los riñones derivada de nutrientes específicos y NEAP para la producción total de ácido en el organismo. Por lo tanto, solo capturan aspectos parciales y no el potencial general de un alimento natural.
Las tablas PRAL son la principal guía cotidiana para la alcalinización. No proporcionan una medida absoluta de riesgos o efectos, ya que las variables estudiadas son limitadas.60,67,70,71
La fórmula PRAL tiene en cuenta:60,68,70,71
Muchas tablas PRAL tienen fines comerciales, pero son más fáciles de leer que los tratados científicos sobre el tema. Las explicaciones, accesibles y fiables, se basan, por un lado, en los valores originales de Remer y Manz (1995). Por otro lado, tienen en cuenta las críticas modernas, que pueden dar lugar a valores diferentes.67,70,71,72
Es bueno saber: El contenido de minerales esenciales en algunas frutas y verduras ha disminuido significativamente en las últimas décadas. Con excepción del fósforo, las concentraciones de todos los elementos han disminuido. Por lo tanto, según Storz y Ronco (2023)71, es cada vez más importante centrarse en los siguientes puntos:
Las siguientes tablas ilustran la carga ácida estimada por cada 100 g. Los valores inferiores a cero indican acidez básica/alcalinizante, mientras que los superiores a cero indican acidificación. Los alimentos más beneficiosos se muestran en la parte superior y los más acidificantes en la inferior. Para el PRAL: Los valores por grupo de alimentos reflejan fluctuaciones de diversas fuentes (véase el comentario a continuación).
El siguiente resumen enumera los principales alimentos veganos alcalinizantes.
Incluso los alimentos veganos pueden elevar los valores de PRAL. Sin embargo, en el caso de alimentos acidificantes como la avena, el efecto general del alimento es tan importante como el valor de PRAL. A continuación, se enumeran los alimentos más acidificantes.
El ácido úrico actúa como antioxidante en concentraciones moderadas. También activa vías de señalización que protegen las células. Esto conduce a una mayor resistencia al estrés.53,54
Sin embargo, los niveles crónicamente elevados de ácido úrico generan estrés oxidativo y activan respuestas inflamatorias a través del complejo inflamasoma NLRP3. Simultáneamente, deterioran la función endotelial. Estos cambios están directamente relacionados con enfermedades asociadas al envejecimiento, como la hipertensión y las enfermedades cardiovasculares.52,55
Zhao et al. (2025) realizaron un análisis comparativo de los estudios poblacionales NHANES (EE. UU.) y CHARLS (China). Demostraron una correlación entre los niveles elevados de ácido úrico en suero y el envejecimiento acelerado. En la cohorte NHANES, se observó un riesgo de mortalidad significativamente mayor. Esta asociación no se observó en la cohorte CHARLS. Esto sugiere diferencias específicas de la población. Ambos estudios confirman una relación en forma de U entre el ácido úrico en suero y la mortalidad. Por lo tanto, tanto los niveles excesivamente bajos como los excesivamente altos se asocian con riesgos para la salud. El concepto de óptimo, en lugar de mínimo o máximo, es fundamental para la salud. La mayoría de las personas desconocen esto y siguen acríticamente el ejemplo de los demás.
En general, los estudios subrayan la importancia de un equilibrio óptimo del ácido úrico, especialmente para un envejecimiento saludable y la prevención de enfermedades relacionadas con la edad.
Algunos defectos enzimáticos muy inusuales en el metabolismo de las purinas provocan trastornos metabólicos graves.
En la deficiencia de adenilosuccinasa (deficiencia de ADSL), un defecto en la enzima adenilosuccinato liasa bloquea el metabolismo de las purinas. Esto provoca un aumento en la concentración de productos intermedios como SAICAr y S-Ado en sangre, orina y otros fluidos corporales. Los niños afectados desarrollan discapacidad intelectual, convulsiones epilépticas y trastornos del movimiento. Muchos fallecen durante la infancia.23
El síndrome de Lesch-Nyhan se produce por una deficiencia casi completa de hipoxantina-guanina fosforribosiltransferasa (HGPRT). Sin esta enzima, la vía de recuperación colapsa y aumenta la síntesis de purinas. En consecuencia, las personas afectadas producen cantidades extremas de ácido úrico. Entre las consecuencias se incluyen gota, cálculos renales, trastornos neurológicos y graves conductas autolesivas.24
En la deficiencia de adenosina desaminasa (ADA), se bloquea la degradación de la adenosina. Esto produce un exceso de desoxiadenosina y desoxi-ATP. Este exceso es tóxico para los linfocitos y provoca su muerte celular prematura. Esta muerte celular causa inmunodeficiencia combinada grave (IDCG). Este trastorno congénito suele manifestarse poco después del nacimiento y es mortal si no se trata. En algunos casos, se presentan manifestaciones no inmunológicas, como trastornos del neurodesarrollo, pérdida de audición o malformaciones esqueléticas.
A pesar de su rareza, estas enfermedades ponen de relieve el papel fundamental de las enzimas en el metabolismo de las purinas. Influyen en el crecimiento, el sistema nervioso y el sistema inmunitario.
Varios medicamentos actúan específicamente sobre el metabolismo de las purinas y utilizan terapéuticamente estas vías bioquímicas.
El alopurinol inhibe la enzima xantina oxidasa, reduciendo así la producción de ácido úrico. La disminución del consumo de PRPP ralentiza simultáneamente la síntesis de purinas de novo. Esto reduce la reserva total de purinas y alivia la gota y los cálculos de ácido úrico.17
El organismo convierte la azatioprina en 6-mercaptopurina. Ambas son análogos clásicos de las purinas. Imitan las bases púricas, bloquean la síntesis de ADN y, por lo tanto, inhiben la proliferación de células inmunitarias. Los médicos las han utilizado durante décadas en medicina de trasplantes y para enfermedades autoinmunes, como después de procedimientos quirúrgicos para la enfermedad de Crohn. Los efectos secundarios incluyen principalmente un debilitamiento del sistema inmunitario.26
La combinación de azatioprina y alopurinol en dosis bajas altera el metabolismo, favoreciendo la formación de menos metabolitos tóxicos de 6-tioinosina. Esto aumenta la eficacia en enfermedades inflamatorias intestinales crónicas. Este mecanismo permite una dosis menor de azatioprina y previene la formación de metabolitos tóxicos.27 El alopurinol también se utiliza como terapia coadyuvante en la hiperuricemia relacionada con tumores.
El metabolismo de las purinas desempeña un papel fundamental en la investigación del cáncer. Tran DH et al. (2024) analizaron el metabolismo de las purinas en células tumorales, investigando cómo estas células satisfacen sus necesidades de nucleótidos. Las células utilizaron ambas vías de síntesis: de novo y de rescate. La inhibición selectiva de ambas vías de purinas reduce la reserva de purinas, lo que ralentiza el crecimiento tumoral. Xu J et al. (2024) también demostraron que las alteraciones en el metabolismo energético perjudican la reparación del ADN. Este proceso se considera relevante para futuras terapias.
Las intervenciones en el metabolismo de las purinas están adquiriendo cada vez mayor importancia terapéutica. Se utilizan en oncología y no solo en el tratamiento de la gota o las enfermedades autoinmunes.
Como se explicó anteriormente, una dieta consistentemente alta en purinas y proteínas aumenta la actividad metabólica y, por lo tanto, sobrecarga el hígado y los riñones. Si el nivel de ácido úrico en el suero sanguíneo y la orina permanece crónicamente elevado, aumenta el riesgo de gota y cálculos de ácido úrico. Estas afecciones se presentan principalmente con una sobrecarga crónica del metabolismo del ácido úrico (véase Ingesta, Utilización y Degradación y Cálculos de Ácido Úrico). Por el contrario, una dieta baja en purinas y proteínas reduce la carga sobre estos órganos y contribuye a su salud. Esto es beneficioso para la gota, los cálculos de ácido úrico y su prevención.
La mayor parte de las purinas en el organismo se originan mediante síntesis propia o reciclaje interno. Por lo tanto, definir un límite inferior o una ingesta diaria mínima carece de sentido. Del mismo modo, no existen límites superiores estandarizados oficialmente. La influencia de diversos factores sobre el metabolismo de las purinas y los niveles de ácido úrico es demasiado compleja20,52,59 como para establecer puntos fijos claros.
Para obtener orientación general, existen guías nutricionales para personas con enfermedad renal y gota. Estas guías complementan las pautas para la reducción de riesgos.
Las guías nutricionales modernas se alejan cada vez más del concepto de dieta baja en purinas y enfatizan que los mayores beneficios provienen de una dieta equilibrada, basada en plantas y que tiene en cuenta las purinas.57,58,59 Por lo tanto, cuando los nutricionistas anuncian que la dieta tradicional baja en purinas57 está desactualizada, se refieren principalmente a un enfoque más holístico. Un cambio significativo en la dieta requiere más que simplemente evitar los alimentos ricos en purinas.
Las fuentes de purinas de origen animal suelen contener sustancias indeseables que tienden a elevar los niveles de ácido úrico. Los alimentos de origen vegetal ofrecen ingredientes más saludables y suelen tener un efecto protector. Por lo tanto, es importante priorizar evitar las purinas de origen animal.
Las afecciones preexistentes y concomitantes requieren ajustes individuales, especialmente en casos de enfermedad renal crónica (genética o hipertensiva). Estas personas suelen tener niveles elevados de ácido úrico. Por consiguiente, también deberían reducir su consumo de alimentos vegetales ricos en purinas y sustituirlos por alternativas vegetales con menor contenido de purinas.62
Diversas tablas de purinas ayudan a clasificar el contenido de purinas de forma específica.
Lo explicaremos aquí:
Esto te proporcionará los conocimientos básicos para una dieta saludable y baja en purinas. Al final, encontrarás varias recetas veganas deliciosas con bajo contenido en purinas.
Los alimentos ricos en proteínas suelen contener muchas purinas. Esto es especialmente cierto en el caso de la carne, el pescado y las legumbres. Los productos lácteos aportan abundantes proteínas y casi ninguna purina. La leche no está compuesta de tejido celular y, por lo tanto, prácticamente no contiene ácidos nucleicos. Las verduras, las frutas y los tubérculos con bajo contenido proteico suelen contener pocas purinas.
Las excepciones son las espinacas, la coliflor y el brócoli. Si bien su contenido proteico es bajo, contienen una cantidad relativamente alta de purinas. Sin embargo, las sustancias que contienen atenúan significativamente los efectos del ácido úrico.
Las legumbres contienen cantidades moderadas de purinas, pero se consideran bien toleradas debido a sus otros nutrientes. Su fibra y antioxidantes tienen un efecto regulador. Precaución: Muchas tablas de purinas solo muestran valores para legumbres secas, no cocidas. Al cocinarlas, algunas purinas se disuelven en el agua de cocción, reduciendo significativamente el contenido de purinas por cada 100 g.
Una dieta baja en purinas no es automáticamente saludable. Sigue leyendo para conocer el papel de las sustancias acompañantes en los alimentos de origen vegetal y por qué muchas fuentes vegetales de purinas no presentan problemas a pesar de sus altos niveles.
Centrarse únicamente en los niveles totales de purinas pasa por alto otros factores importantes. Si bien todas las purinas comparten la misma estructura química básica, en distintos alimentos predominan diferentes bases de purina. Estas tienen efectos variables sobre el metabolismo (véase más adelante). Además, el entorno es crucial: los productos de origen animal generalmente contienen más proteínas y grasas saturadas. Los alimentos de origen vegetal, por otro lado, aportan fibra, fitoquímicos y, a menudo, vitamina C.
Los datos epidemiológicos confirman que el consumo de carne y pescado aumenta significativamente el riesgo de hiperuricemia y gota. Por el contrario, el consumo moderado de verduras ricas en purinas no conlleva un mayor riesgo.38
Una dieta basada en plantas rica en purinas rara vez desencadena un ataque agudo de gota, según un estudio cruzado de Zhang Y et al. (2012). De manera similar, el quintil más alto de consumo de proteína vegetal se asoció con un menor riesgo de un ataque de gota (-27%) en comparación con el quintil más bajo. Por el contrario, el consumo de productos de origen animal ricos en purinas se correlacionó con un riesgo cinco veces mayor de un ataque de gota.39 Esto sugiere que el cuerpo metaboliza las purinas de los alimentos de origen animal y vegetal de manera diferente por diversas razones.
Las siguientes diferencias explican por qué el cuerpo procesa de manera diferente las purinas de origen animal y vegetal:
En la práctica, existen diversos métodos para presentar los valores de purinas en los alimentos. Quienes siguen una dieta baja en purinas utilizan las tablas de purinas como una herramienta indispensable para la planificación. Estas tablas sirven como guía práctica, no como una predicción exacta de la concentración de ácido úrico. Los valores que contienen son aproximaciones (véase la explicación a continuación). Más adelante, analizamos los malentendidos más comunes en la interpretación de las tablas de purinas.
Los valores en las tablas de purinas suelen diferir significativamente. Esto se debe menos a errores de medición y más a factores biológicos y analíticos. Dependiendo del método utilizado (bases libres o purinas totales), la parte de la planta, el grado de madurez o el método de preparación (crudo/cocido), las cifras varían considerablemente.
Para un mismo alimento, los valores a veces varían en más del doble. Esto depende de la hidrólisis, el contenido de agua y la variedad. A menudo, ni siquiera queda claro si los valores indicados se refieren a alimentos crudos o cocidos. Algunas tablas también incluyen el contenido calculado de ácido úrico.
La variabilidad de estos valores se puede apreciar en el ejemplo del brócoli. Según la fuente de datos, las cifras oscilan entre aproximadamente 41 y 70 mg por 100 g (Tabla 1). Las purinas se liberan en el agua durante la cocción. Por lo tanto, el brócoli cocido se sitúa en el extremo inferior de este rango.
Tablas más recientes, como las del USDA, Souci/Fachman/Kraut y Kaneko K et al., miden directamente las bases púricas individuales. En el estudio considerablemente más antiguo de 1987, Wolfram/Colling realizaron una conversión enzimática de las purinas tras la digestión de la muestra. Posteriormente, informaron la cantidad de ácido úrico así formado. La cantidad de ácido úrico se determinó fotométricamente.
Para ciertos ingredientes, utilizamos el valor de Wolfram/Colling, ya que los estudios más recientes no los abordan. Para facilitar la comparación con los valores de purina, convertimos el valor del ácido úrico utilizando la relación estequiométrica con la purina.
La determinación analítica más precisa se logra mediante la medición directa de las bases púricas individuales. Diversos métodos (hidrólisis de ácidos nucleicos, HPLC, espectroscopia UV, determinación enzimática) permiten la cuantificación diferenciada de adenina, guanina, hipoxantina y xantina a nivel molecular.
Muchas bases de datos nutricionales, incluidas las recopilaciones de datos del USDA, enumeran el contenido total de purinas de los alimentos en mg por 100 g. Estos valores describen la ingesta de purinas, pero no proporcionan una indicación directa de la producción de ácido úrico en el cuerpo.
Existen varios enfoques metodológicos para la estimación teórica de la posible formación de ácido úrico:
El cálculo estequiométrico se basa en la descomposición completa (1:1) de las bases púricas adenina y guanina (a través de hipoxantina y xantina) en ácido úrico. Un mol de base púrica produce un mol de ácido úrico. Según los pesos moleculares, esto resulta en un rango de conversión calculado de aproximadamente 1,1 a 1,25 mg de ácido úrico por mg de base púrica.
El equivalente de ácido úrico sirve como una aproximación de uso común, derivada de las bases púricas medidas. Las purinas totales (adenina, guanina, hipoxantina, xantina) se convierten a las unidades de medida correspondientes utilizando el peso molecular del ácido úrico (168,1 g/mol). En la práctica, un factor de conversión promedio de aproximadamente 1,2 se considera una pauta común.
Además, el nitrógeno púrico proporciona un punto de referencia alternativo. Dado que tanto las bases púricas como el ácido úrico contienen cuatro átomos de nitrógeno, este método permite una estimación cuantitativa simplificada de la degradación de las purinas en función de su contenido nitrogenado. Esto resulta en una proporción aproximada de 1 mg de nitrógeno púrico por cada 3 mg de ácido úrico. Este valor sirve principalmente para simplificar el análisis de laboratorio y no representa un modelo biológico de la formación real de ácido úrico.
Las tablas simplificadas de purinas suelen proporcionar únicamente información categórica (bajo, medio, alto). Su función principal es servir como guía práctica de nutrición. Generalmente, no se ofrece una explicación clara de los métodos de medición y cálculo.
Las tablas suelen indicar el contenido de purinas por cada 100 g. Sin embargo, el contenido calórico de los alimentos varía considerablemente. Por ello, en nuestras tablas encontrará información por kilocaloría, además del valor por cada 100 g.
El valor mg/kcal resulta útil al elegir entre alimentos con un contenido energético similar, por ejemplo, entre diferentes fuentes de proteínas (tipos de carne/legumbres). Esto permite comparar el contenido de purinas por caloría consumida.
Para fines prácticos en el día a día, la información proporcionada se refiere a 100 g. También hay tablas con tamaños de porción disponibles en línea. Al utilizarlas, asegúrese de que las cantidades indicadas sean realistas.
Valores de referencia para las necesidades calóricas: actividades predominantemente sedentarias, poco ejercicio: mujeres ≈ 1800 kcal, hombres ≈ 2300 kcal. El requerimiento real depende del sexo, la edad, la estatura y el peso, así como del nivel de actividad. Quienes mantienen su peso durante un período prolongado consumen tantas calorías como las que queman. Esto describe el principio exacto del balance energético.
Según la OMS (Organización Mundial de la Salud), el Índice de Masa Corporal (IMC) recomendado actualmente se sitúa entre 18,5 y 24,9. Cálculo: peso (kg) / altura (m2). Una evaluación precisa del IMC siempre tiene en cuenta la constitución individual, el estilo de vida, la edad y el porcentaje de grasa corporal. El IMC por sí solo no ofrece una imagen completa de la salud. La relación cintura - cadera se considera cada vez más una medida más precisa, ya que considera la distribución de la grasa corporal. Cálculo: circunferencia de la cintura (cm) / circunferencia de la cadera (cm). Para una salud a largo plazo, es fundamental alcanzar y mantener un peso saludable.
Las vísceras, como el hígado o los riñones, tienen niveles muy altos de purinas.31 Hemos omitido estos alimentos de las tablas en favor de los alimentos de consumo habitual. El pescado, las aves, la carne de res y el cerdo son los principales exponentes de purinas (Tablas 2a-2c). En cambio, los productos lácteos como el yogur y el queso contienen pocas purinas, al igual que los huevos de gallina. Aquí puede consultar por qué seguimos sin recomendar la leche y los productos lácteos: Es mejor evitar la leche. Los beneficios o efectos perjudiciales para la salud de un alimento no están determinados únicamente por las purinas.
Los alimentos de origen vegetal generalmente contienen poca purina. Las excepciones se enumeran en la Tabla 3.
¿Cuánta purina contienen los productos de soja? La leche de soja regular sin azúcar contiene aproximadamente 19,34 mg de purina por cada 100 g. Estos datos provienen de Fukouchi T et al. (2022), quienes examinaron productos japoneses disponibles comercialmente. El estudio no proporciona valores para el tofu. Aquí están los valores para el tofu de la base de datos USDA/ODS-NIH (versión 2.0, 2025): aproximadamente 31 mg por cada 100 g (crudo) y 54 mg por cada 100 g (cocido). Por lo tanto, el tofu se considera un alimento bajo en purinas, comparable a los frutos secos.
A continuación, analizaremos con más detalle los distintos grupos de alimentos de origen vegetal. Podrá ver de un vistazo qué contribuye a una dieta baja en purinas y qué no. En la sección «¿Por qué las fuentes vegetales de purinas parecen más saludables?», explicamos por qué los niveles elevados de purinas en los alimentos de origen vegetal prácticamente no suponen ningún riesgo.
Las legumbres y los cereales tienen propiedades significativamente diferentes a las de las verduras. La mayoría de las tablas muestran sus valores de purinas en forma seca, lo que corresponde a la calidad cruda. Generalmente, las personas consumen legumbres y cereales cocidos. Durante la cocción, estos alimentos absorben agua y se hinchan. Esto reduce significativamente el contenido de purinas de las legumbres y los cereales cocidos por cada 100 g. La ingesta por kcal permanece igual. La Tabla 4 ofrece una visión general de los valores de purinas de las legumbres y los cereales. El germen de trigo contiene niveles particularmente altos de purinas. Esto se aplica generalmente a todos los alimentos germinados, como los brotes de brócoli (130 mg/100 g) o los brotes de rábano (73 mg/100 g).
Por cada 100 g, las legumbres y los cereales (y sus derivados) a veces contienen altos niveles de purinas. Sin embargo, en relación con la energía consumida, esto no supera la cantidad presente en otras fuentes de proteínas vegetales.
El contenido de purinas de la mayoría de las verduras es inferior a 50 mg por 100 g. Ya hemos mencionado algunas excepciones, como el perejil, en la Tabla 3. En la Tabla 5a se pueden encontrar otras excepciones. Entre las verduras con mayor contenido de purinas se encuentran el perejil, las espinacas, los pimientos, la coliflor, la calabaza y el brócoli.
Otras verduras contienen entre 15 y 50 mg por cada 100 g. El calabacín, los pepinos, los tomates, la lechuga, las batatas, los tomates cherry, las patatas cocidas, el maíz y las zanahorias contienen particularmente poca purina (< 15 mg) (Tabla 5b).
El contenido de purinas en los champiñones y las algas varía considerablemente según la variedad y el método de preparación (Tabla 6). Los champiñones y las algas crudas contienen menos purinas por cada 100 g que las secas. La pérdida de agua durante el secado aumenta la densidad de nutrientes, pero no modifica la cantidad por kcal.
Una dieta baja en purinas idealmente debería excluir las setas ostra. Los champiñones crudos, como el enoki o el shiitake, son más beneficiosos. El wakame crudo —por ejemplo, en ensalada— es muy rico en purinas. El alga nori tiene un contenido de purinas ligeramente menor por caloría. Para la deficiencia de yodo, un gramo de wakame seco es suficiente para cubrir la cantidad diaria recomendada.
Algunas semillas contienen una alta cantidad de purinas (por ejemplo, las semillas de amapola y de girasol). Sin embargo, en relación con su contenido energético, el valor de purinas es significativamente menor (Tabla 7). En este sentido, el valor suele ser inferior a 0,3 mg de purinas por kcal. En comparación, las verduras ricas en purinas contienen entre 1,0 y 7,5 mg por kcal. Las semillas no causan problemas en el metabolismo de las purinas y son una buena opción para una dieta baja en purinas, principalmente debido a su abundancia de nutrientes valiosos.
Los frutos secos también son bajos en purinas. Las cifras en varias tablas difieren, a veces significativamente. Para los cacahuetes, el rango es de 10 a 49 mg por 100 g, y para las almendras de 15 a más de 31 mg. Incluso los valores más altos se consideran seguros para una dieta baja en purinas. En términos de ingesta energética (mg/kcal), el contenido de purinas de los frutos secos es menor que el de las semillas (Tabla 8). Con 0,03–0,08 mg/kcal, los frutos secos contribuyen muy poco a los niveles de ácido úrico. Para quienes tienen niveles elevados de ácido úrico o gota, ofrecen una fuente de proteínas y grasas bien tolerada.
La fruta fresca contiene poca purina, generalmente menos de 40 mg por cada 100 g. La fruta deshidratada tiene un mayor contenido de purinas porque todos los nutrientes están presentes en una forma más concentrada.
Bayas de goji deshidratadas: Su contenido de purinas es bajo, de 5,5 mg por 100 g. Debido a su alta densidad energética, esto equivale a tan solo 0,02 mg de purina por kcal, una cantidad insignificante. Por lo tanto, la carga de purinas por caloría se mantiene baja (Tabla 9). En contraste, contienen 8,9 g de proteína por 100 g, lo que las convierte en las bayas deshidratadas con mayor contenido proteico.
Los aguacates, los plátanos y las fresas contienen un poco más de purinas.30
Los zumos de frutas a veces tienen niveles bajos de purinas (1,1 mg de purina/100 g).30 Sin embargo, aumentan el riesgo de gota debido a su contenido de fructosa. Jamnik et al. (2016) analizaron dos grandes estudios de cohortes con un total de 125.299 participantes. El metaanálisis arrojó un riesgo relativo (RR) de 1,62 (IC del 95 % 1,28–2,03, p < 0,0001) para el desarrollo de gota. Esta es una comparación del consumo más alto versus el más bajo de fructosa.36 Desafortunadamente, el estudio no diferencia entre el consumo de frutas enteras y zumos de frutas.
Las personas con gota se benefician al evitar los zumos de frutas. Estos aportan fructosa en su forma libre y sin la matriz natural de la fruta. Como resultado, los azúcares que contienen se absorben rápidamente en el torrente sanguíneo. El procesamiento posterior, principalmente la descomposición de la fructosa en el hígado, puede estar asociado con un aumento en la producción de ácido úrico. Las frutas enteras, gracias a su fibra, vitamina C y fitoquímicos, tienen un efecto completamente diferente. Explicamos esto con más detalle en nuestro artículo «Por qué las fuentes vegetales de purinas son más saludables».
Nunca deje de consumir fruta fresca, especialmente fruta madura y rica en nutrientes. Esto se demuestra en el estudio de cohortes de Rai SK et al. (2024) que incluyó a 122'679 hombres y mujeres estadounidenses. El estudio comparó patrones dietéticos basados en plantas y no basados en plantas con respecto al riesgo de gota. Incluso con una dieta que contenía alimentos vegetales poco saludables, la gota se presentó con menos frecuencia que con una dieta no basada en plantas. Un mayor consumo de una dieta saludable basada en plantas se asoció con un riesgo significativamente menor de gota. Esta dieta consistía en cereales integrales, frutas y verduras frescas, etc. Una dieta basada en plantas particularmente poco saludable resultó en un riesgo ligeramente mayor, especialmente en mujeres. Consistía principalmente en jugos de frutas, dulces, postres, productos de granos refinados, etc.37 Esta última dieta contrasta marcadamente con una dieta natural basada en plantas.
Comprender los diferentes efectos de las frutas, los zumos y los jarabes de frutas es fundamental para evaluar con precisión tu consumo de azúcar. Obtén más información en el artículo "¿Dulce saludable? Entre el mito y la realidad".
En resumen: quienes controlan su consumo de purinas evitan la carne y el pescado. Los huevos, la leche y los productos lácteos contienen poca purina. Sin embargo, su consumo plantea numerosas preocupaciones éticas y de salud. Evite los zumos de frutas y los alimentos que contienen fructosa libre, como el sirope de agave, el jarabe de maíz o las bebidas azucaradas.
Lo ideal es evitar por completo el alcohol, incluidas las cervezas sin alcohol ricas en levadura. Dependiendo de la fermentación y la filtración de la levadura, la cerveza contiene entre 10 y 150 mg de purina por cada 100 g. Las variedades sin alcohol ricas en levadura a veces contienen más purina que las cervezas alcohólicas filtradas. El etanol inhibe la excreción renal de ácido úrico y aumenta los niveles de lactato en sangre. Ambos contribuyen a elevar los niveles de ácido úrico. Las bebidas sin purina, como el vino y el vino espumoso, aumentan los niveles de ácido úrico debido a su contenido de etanol.21,33
Como se mencionó en la sección principal anterior, los alimentos de origen vegetal no deben incluirse en la lista de alimentos que se deben evitar. Sin embargo, especialmente en casos de enfermedad renal y síndrome metabólico, cabe señalar que la carga de purinas en las plantas puede reducirse mediante medidas específicas. Por ejemplo, evitando combinar alimentos ricos en purinas, como las espinacas con ciertos hongos o la coliflor con perejil. No obstante: Si sigues una dieta estrictamente baja en purinas, debes evitar las espinacas, el brócoli, la calabaza, los pimientos, la coliflor, los champiñones y las algas.
Opta por una dieta rica en fibra y consume ocasionalmente alimentos fermentados con probióticos. Estos favorecen una flora intestinal saludable. Una flora intestinal equilibrada promueve la descomposición del ácido úrico en los intestinos.
Los productos veganos de soja contienen poca purina. La leche de soja sin azúcar contiene aproximadamente 19,34 mg/100 g. Según la base de datos USDA/ODS-NIH, 100 g de tofu contienen alrededor de 31 mg en crudo y 54 mg cocido. Estos valores lo clasifican como un alimento bajo en purinas.
Es importante recordar: cualquier dieta puede volverse poco saludable a largo plazo si se producen deficiencias de nutrientes. El artículo enlazado explica los nutrientes más importantes y cómo evitar errores dietéticos comunes: Los veganos a menudo comen de forma poco saludable. Errores dietéticos comunes.
Tanto si te preocupa el consumo de purinas como si buscas una dieta baja en purinas, es posible disfrutar de una alimentación variada y placentera en ambos casos. Los alimentos de origen vegetal combinan de forma natural sabor con bajos niveles de purinas, alta densidad nutricional y sostenibilidad. En nuestra base de datos de recetas encontrarás una selección de recetas deliciosas y saludables con bajo contenido en purinas.
El muesli de Erb proporciona una base nutritiva para el desayuno. Es bajo en purinas por caloría y contiene valiosos ácidos grasos omega-3.
Las ensaladas bajas en purinas son una buena opción como plato principal o guarnición:
Combina tus ensaladas favoritas con frutas y verduras frescas. Aliñalas con un aderezo para ensaladas sin aceite o una vinagreta.
Prueba una de las siguientes recetas para un plato principal sabroso, sustancioso y bajo en purinas:
La fruta fresca es ideal para pequeños tentempiés o como postre. Con un mínimo esfuerzo, puedes preparar postres bajos en purinas, como el postre de resveratrol con uvas negras de Erb.
Muchos postres son deliciosos y bajos en purinas: crema de chocolate cruda, pastel de arándanos vegano crudo o pastel de zanahoria vegano crudo.
| 1. | * Narratives Review Purines are ubiquitous biomolecules that sustain life. Purines are incorporated into DNA and RNA, found as the energy currency of cells (ATP and GTP), used as sig naling molecules (ATP, cAMP, and cGMP), and inte grated into coenzymes (FAD, NADþ, NADPþ, and coenzyme A). These purines are generated by either or both of the two pathways: de novo purine biosynthesis (DNPB) or purine salvage. DOI: 10.1080/10409238.2020.1832438 Study: weak evidence | Pareek V, Pedley AM, Benkovic SJ. Human de novo purine biosynthesis. Crit Rev Biochem Mol Biol. 2021;56(1):1-16. |
| 2. | * experimentelle Studie In mammals, the two primary routes for the synthesis of the adenine nucleotides ATP, ADP and AMP, and, as a consequence, the major bioactive metabolite adenosine, are the de novo purine biosynthesis (DNPB) pathway, and the purine salvage pathway (PSP). Of the two, the PSP dominates in both the mammalian brain and heart. This is because the PSP utilizes the breakdown products of ATP, occasioned by the high energy demands of these organs, to rapidly regenerate adenine nucleotides. This resynthesis route, while efficient and energetically favourable, leaves these organs vulnerable to loss of salvageable metabolites, with the potential for protracted depletion of the means to synthesize ATP, and the ability to deploy neuro- and cardioprotective adenosine. DOI: 10.1016/j.neuropharm.2022.109370 Study: weak evidence | Gessner P, Lum J, Frenguelli BG. The mammalian purine salvage pathway as an exploitable route for cerebral bioenergetic support after brain injury. Neuropharmacology. 2023;224:109370. |
| 3. | ● The dominance of nucleic acids and molecular biology in contemporary biochemistry tends to obscure the fact that biological and chemical knowledge of the purines substantially predated their discovery as nucleic acid constituents and can be traced back over 200 years. The first of these compounds to be isolated was uric acid (1) obtained by Scheele and Bergman in 1776 from bird excreta, human urine and urinary calculi. Undoubtedly this early discovery was greatly facilitated by the relatively low solubility of uric acid and hence its tendency to crystallize easily from biological fluids and extracts. Interest in the chemistry of urinary calculi also led Marcet, some forty years later, to the discovery of xanthine (2). Guanine (3) was isolated by Magnus in 1844 from guano, hence the name, and this discovery was followed in 1850 by Scherer’s isolation of hypoxanthine (4) from beef spleen. The last of the commonly occurring purines to be discovered was adenine (5) obtained by Kossel in 1885-6 from beef pancreas. The dominance of nucleic acids and molecular biology in contemporary biochemistry tends to obscure the fact that biological and chemical knowledge of the purines substantially predated their discovery as nucleic acid constituents and can be traced back over 200 years. The first of these compounds to be isolated was uric acid (1) obtained by Scheele and Bergman in 1776 from bird excreta, human urine and urinary calculi. Undoubtedly this early discovery was greatly facilitated by the relatively low solubility of uric acid and hence its tendency to crystallize easily from biological fluids and extracts. Interest in the chemistry of urinary calculi also led Marcet, some forty years later, to the discovery of xanthine (2). Guanine (3) was isolated by Magnus in 1844 from guano, hence the name, and this discovery was followed in 1850 by Scherer’s isolation of hypoxanthine (4) from beef spleen. The last of the commonly occurring purines to be discovered was adenine (5) obtained by Kossel in 1885-6 from beef pancreas. DOI: 10.1007/978-94-011-4906-8_6 Book: strong evidence | Brown EG. Purines. Ring Nitrogen and Key Biomolecules. 2012:128-166. |
| 4. | ●
Book: moderate evidence | Martz E. Timeline of Protein Chemistry. 2002. Zusammenfassung aus dem Buch Tanford Ch, Rynolds J. Nature's Robots - A History of Proteins. Oxford University Press, 2001. |
| 5. | ● 2.1 Discovery of Purines and Pyrimidines The history of purines and pyrimidines began in 1776 when the Swedish pharmacist Carl Wilhelm Scheele isolated uric acid from bladder stones (Scheele 1776). Almost seven decades later, in 1844, guanine was isolated by Unger from the faeces of Peruvian guano sea birds (Unger 1846). At the end of the nineteenth century, several principal purines (adenine, xanthine and hypoxantine) and pyrimidines (thymine, cytosine and uracil) were discovered by Ludwig Karl Martin Leonhard Albrecht Kossel (1853–1927; see Jones 1953; Bendich 1955; Persson 2012; the original Kossel report appeared in Chem. Ber., 1885, 18, 79). Interestingly, already at that stage it was believed that these substances constitute the main part of cell nuclei; Kossel followed experimental protocols of Friedrich Miescher (1844–1895), who was the first to isolate the nuclear material rich in phosphorus that was called ‘nuclein’ (Miescher 1874; Hoppe-Seyler 1871). In the same period the great Emil Fischer started to investigate the structure of caffeine and related compounds (Fischer 1881). He solved the structures and confirmed them by synthesis. It was also Emil Fischer who, based on his structural studies, introduced the term ‘purines’ (purum uricum) (Fischer 1907); this was one of the reasons for his Nobel Prize in 1902. The term ‘pyrimidines’ was introduced by (Pinner 1885). An arduous task of determining the sugar part of nucleosides (and nucleotides) followed and was finally solved by Phoebus Aaron Levene (Levene and Jacobs 1908; Levene and Tipson 1931). In 1927, Gustav Embden and Margarete Zimmermann described adenosine monophosphate in skeletal muscle (Embden and Zimmermann 1927). Adenosine 50 -triphosphate (ATP) was discovered in 1929, independently by Karl Lohmann in Germany and by Cyrus Hartwell Fiske and Yellagaprada SubbaRow in the USA (Fiske and SubbaRow 1929; Lohmann 1929). Lohman (1898–1978) was in those days working as the assistant of Otto Meyrhoff in Berlin; Fiske (1890–1978) was an associate professor in Harvard Medical School in Boston, and SubbaRow (1896–1948) was Fiske’s PhD student (Fig. 2.1). Lohman’s publication appeared several months earlier (in August 1929) than the paper by Fiske and SubbaRow (which was published in October 1929), and yet the latter had obtained the first evidence for ATP probably as early as 1926. It all came to a climax in August 1929, during the thirteenth Physiological Congress in Boston when Lohman and Fiske discussed the priority matters. Whether Fiske briefed Otto Meyerhof, who was Lohmann’s director, about his discovery (and then Meyerhof pushed Lohman’s publication) or not, remains a matter of doubt (the dramatic history of ATP discovery is described in detail in Maruyama 1991). In the following decade, the role of ATP in cell energetics was firmly established and the concept of the ‘high-energy phosphate bond’ was introduced by Fritz Lipman (Lipman 1941). DOI: 10.1007/978-3-642-28863-0_2 Book: strong evidence | Burnstock G, Verkhratsky A. Early History of Purinergic Signaling. In: Purinergic Signalling and the Nervous System. Berlin/Heidelberg: Springer;2012:7-66. |
| 6. | * Historische Betrachtung und Geschichte zu Protein. Hatte Hofmeister die amidartige Verknüpfung der Aminosäuren in den Proteinen postuliert, so erbrachte Emil Fischer (1852-1919)82 dafür den exakten chemischen Beweis. Emil Fischer erhielt den Nobelpreis für Chemie 1902 für „seine synthetischen Arbeiten auf dem Gebiet der Zucker und der Purine“. DOI: - | Schwenke KD. Vom Eyweiss zum Protein: Zur Geschichte eines Begriffes. Mitteilungen Gesellschaft Deutscher Chemiker. Frankfurt/Main;2007;19:25-49. |
| 7. | ● Proteins are made up of 20 amino acids. Each amino acid has an α-carboxyl group, a primary α-amino group, and a side chain called the R group (see Image. Amino Acid Generic Structure). Unlike other amino acids, proline has a secondary amino group. The side chain varies from 1 amino acid to the other. Nutritionally, amino acids are divided into 3 groups—essential, nonessential, and semi-essential. Semi-essential amino acids are synthesized by the body but are designated essential during periods of stress. Nine amino acids, including histidine, isoleucine, leucine, lysine, methionine, phenylalanine, threonine, tryptophan, and valine, are classified as essential amino acids because they cannot be synthesized by human or other mammalian cells. Therefore, these amino acids must be supplied from an exogenous diet. Besides 20 amino acids that participate in protein synthesis, recently, 2 more new amino acids have been described—selenocysteine and pyrrolysine. Selenocysteine occurs at the active site of several enzymes, including thioredoxin reductase and glutathione peroxidase. Pyrrolysine is not present in humans but is used in the biosynthesis of proteins in some methanogenic species, such as archaea and bacteria. Website | Lopez MJ, Mohiuddin SS. Biochemistry, essential amino acids. In: StatPearls. National Library of Medicine. 2024. |
| 8. | * Narratives Review For at least 60 years, it has been the convention to divide amino acids into two categories: indispensable (or essential) and dispensable (or nonessential). This categorization provides a convenient, and generally useful, way of viewing amino acid nutrition. However, despite the longevity of the convention, as more information has become available, the distinctions between dispensable and indispensable amino acids, at least at the metabolic level, have become increasingly blurred. According to this restricted metabolic definition of essentiality, threonine and lysine (and perhaps tryptophan) are the only truly essential amino acids. the original nutritional definition of an indispensable amino acid was, “One which cannot be synthesized by the animal organism out of materials ordinarily available to the cells at a speed commensurate with the demands for normal growth.“ This is because some indispensable amino acids can be synthesized from precursors that are structurally very similar. For example, methionine can be synthesized both by transamination of its keto acid analogue and by remethylation of homocysteine. In this sense, then, the mammal is capable of synthesizing leucine, isoleucine, valine, phenylalanine and methionine. However, this is not new synthesis, because the branched-chain keto acids and homocysteine were originally derived from branched-chain amino acids and methionine, respectively. According to this restricted metabolic definition of essentiality, threonine and lysine (and perhaps tryptophan) are the only truly essential amino acids.
DOI: 10.1093/jn/130.7.1835S Study: weak evidence | Reeds PJ. Dispensable and indispensable amino acids for humans. J Nutr. 2000;130(7):1835S–1840S. |
| 9. | ● Nucleic Acid Digestion The nucleic acids DNA and RNA are found in most of the foods you eat. Two types of pancreatic nuclease are responsible for their digestion: deoxyribonuclease, which digests DNA, and ribonuclease, which digests RNA. The nucleotides produced by this digestion are further broken down by two intestinal brush border enzymes (nucleosidase and phosphatase) into pentoses, phosphates, and nitrogenous bases, which can be absorbed through the alimentary canal wall. The large food molecules that must be broken down into subunits are summarized in Table 2. Website | LumenLearning: Chemical Digestion and Absorption: A Closer Look. |
| 10. | * Narratives Review Here, we review the current understanding of the intestinal absorption of nucleobases and analogs. This includes recent knowledge about the efflux transport of those compounds across the basolateral membrane when exiting epithelial cells, following brush border uptake, in order to complete the overall absorption process; the facilitative transporters of equilibrative nucleoside transporter 1 (ENT1/SLC29A1) and equilibrative nucleobase transporter 1 (ENBT1/SLC43A3) may be involved in that in many animal species, including human and rat, without any major species differences. DOI: 10.1248/bpb.b20-00342 Study: weak evidence | Yuasa H, Yasujima T, Inoue K. Current Understanding of the Intestinal Absorption of Nucleobases and Analogs. Biol Pharm Bull. 2020;43(9):1293-1300. |
| 11. | ● Kapitel in Fachlexikon (Enzyklopädie-Beitrag) Purine nucleotide degradation starts with nucleoside for mation (adenosine, inosine, and guanosine) through removal of phosphate moieties (Figure 3) mainly catalyzed by the 50 nucleotidase enzymes. Inosine and guanosine, through the action of purine-nucleoside phosphorylase, are transformed into the purine bases hypoxanthine and guanine, respectively. Adenosine is converted into inosine by the enzyme adenosine deaminase. Guanine, on the other hand, is converted to xanthine by guanine deaminase. Finally, the purine bases hypoxanthine and xanthine (oxypurines) are oxidized to urate by the enzyme xanthine oxidoreductase, one of its iso forms being xanthine oxidase, which is a substrate for com monly used urate-lowering gout medications. In general, the activity of these enzymes is regulated by substrate availability. In humans and primates, urate is the final product of purine metabolism, but in most other animals, urate is degraded to allantoin by the enzyme uricase. DOI: 10.1016/B978-0-12-386456-7.04303-3 Book: moderate evidence | Gaffo AL. Crystal Diseases. In: McManus LM, Mitchell RN. Pathobioloogy of Human Disease. 2014:1935-1949. |
| 12. | * Narratives Review At physiologic pH, uric acid is a weak acid with a pKα of 5.8. Uric acid exists majorly as urate, the salt of uric acid. As urate concentration increases in blood, uric acid crystal formation increases. The normal reference interval of uric acid in human blood is 1.5 to 6.0mg/dL in women and 2.5 to 7.0mg/dL in men. The solubility of uric acid in water is low, and in humans, the average concentration of uric acid in blood is close to the solubility limit (6.8mg/dL). When the level of uric acid is higher than 6.8mg/dL, crystals of uric acid form as monosodium urate (MSU). Humans cannot oxidize uric acid to the more soluble compound allantoin due to the lack of uricase enzyme. Normally, most daily uric acid disposal occurs via the kidneys [2]. The production and catabolism of purines are relatively constant between 300 and 400mg per day. The kidneys eliminate approximately two-thirds, while the gastrointestinal tract eliminates one-third of the uric acid load. Almost all uric acid is filtered from glomeruli, while post-glomerular reabsorption and secretion regulate the amount of uric acid excretion. The proximal tubule is the site of uric acid reabsorption and secretion, and approximately 90% is reabsorbed into blood. This is primarily accomplished at the proximal tubular level by transporters that exchange intracellular anions for uric acid. Almost all reabsorption of uric acid occurs at the S1 segment of the proximal tubule. In the S2 segment of the proximal tubule, uric acid is secreted to a greater extent than that which undergoes reabsorption. Post-secretory reabsorption occurs at a more distal site of the proximal tubule, and approximately 10% of the filtered uric acid appears in the urine [1].
The kidneys eliminate approximately two-thirds, while the gastrointestinal tract eliminates one-third of the uric acid load. Almost all uric acid is filtered from glomeruli, while post-glomerular reabsorption and secretion regulate the amount of uric acid excretion. The proximal tubule is the site of uric acid reabsorption and secretion, and approximately 90 % is reabsorbed into blood. Almost all reabsorption of uric acid occurs at the S1 segment of the proximal tubule. In the S2 segment of the proximal tubule, uric acid is secreted to a greater extent than that which undergoes reabsorption. Post-secretory reabsorption occurs at a more distal site of the proximal tubule, and approximately 10 % of the filtered uric acid appears in the urine. DOI: 10.1016/j.ijcard.2015.08.109 Study: weak evidence | Maiuolo J, Oppedisano F et al. Regulation of uric acid metabolism and excretion. Int J Cardiol. 2016;213:8-14. |
| 13. | * Beobachtungsstudie mit 123 anurischen Hämodialysepatienten Serum urate levels (SUAs) are regulated by the balance between production and excretion of uric acid. Urate is excreted via renal and extra-renal pathways, the latter mainly involving the intestinal tract. According to radio-isotope experiments conducted more than half a century ago1,2,3,4,5,6,7,8,9,10,11,12, roughly two-thirds of urate excretion occurs via the renal pathway, and the remaining one-third mainly via the intestine in normal individuals. In the intestine, uric acid is also excreted by several urate transporters including ABCG219,20,21,22. The expression of ABCG2 in the intestine is remarkable compared to other intestinal urate transporters (e.g. SLC2A9, SLC17A4, and ABCC4) (browsed THE HUMAN PROTEIN ATLAS, https://www.proteinatlas.org/, 2022/8/17). Additionally, it has been reported that single nucleotide polymorphisms (SNPs) of ABCG2 have an order of magnitude greater impact on the SUA and gout than do the SNPs of other urate transporters expressed in the intestine in the general population23,24. The impact of ABCG2 SNPs was even greater in chronic kidney disease patients who have lower renal urate excretion than in the general population24,25. Indeed, there are many papers suggesting that ABCG2 is the major exporter in extra-renal urate excretion26,27,28,29,30,31,32. SUA and PoolUA increased significantly with ABCG2 dysfunction, and extra-renal ABCG2 could excrete up to approximately 60% of the daily uric acid turnover in hemodialysis patients. Our findings indicate that the extra-renal urate excretion capacity can expand with renal function decline and highlight that the extra-renal pathway is particularly important in the uric acid homeostasis for patients with renal dysfunction. In other words, extra-renal ABCG2 can excrete up to approximately 60% of the uric acid production in response to decreased renal function. Therefore, ABCG2-mediated urate excretion in the intestine would serve an important role in compensating for the loss of renal urate excretion under conditions of decreased or lost renal function. DOI: 10.1038/s41598-022-26519-x Study: moderate evidence | Ohashi Y, Toyoda M et al. Evaluation of ABCG2-mediated extra-renal urate excretion in hemodialysis patients. Sci Rep. 2023;13(1):93. |
| 14. | ● Kapitel in Buch Book: strong evidence | Matthews DE. Proteins and amino acids. In: Shils ME, Olson JA, Shike M, Ross AC, editors. Modern Nutrition in Health and Disease. 9th ed. Philadelphia: Lippincott, Williams & Wilkins; 1999. |
| 15. | * Prospektive Beobachtungsstudie (Kohortenstudie) DOI: 10.1093/ndt/gfab036 Study: moderate evidence | Wagner S, Merkling T et al. Water intake and progression of chronic kidney disease: the CKD-REIN cohort study. Nephrol Dial Transplant. 2022;37(4):730-739. |
| 16. | * Narratives Review We previously demonstrated that some hyperuricemic patients who were being treated with an XOR inhibitor still had high plasma XOR activities independent of uric acid levels, indicating resistance to an XOR inhibitor (17). Those subjects were being treated for diabetes mellitus and/or had obesity and liver dysfunction. In addition, plasma XOR activities have been reported to be unexpectedly high in some female subjects with uric acid levels of <4.0 mg/dL who had insulin resistance and/or liver dysfunction (18). These findings indicate the possible significance of lowering plasma activity of XOR, not only lowering uric acid level. Rather than reducing uric acid level, inhibiting plasma XOR activity could be a novel therapeutic strategy for cardiovascular and metabolic diseases DOI: 10.1152/ajpendo.00378.2020 Study: weak evidence | Furuhashi M. New insights into purine metabolism in metabolic diseases: role of xanthine oxidoreductase activity. American Journal of Physiology-Endocrinology and Metabolism. 2020;319(5):E827–E834. |
| 17. | * Why most patients with gout present with acidic urine yet only 20% have uric acid stone formation remains unclear. Narratives Review uric acid stones: Hyperuricuria, low urinary output and acidic urine are well known contributing factors. However, the most important factor for uric acid stone formation is persis tently acidic urine.
Uric acid is the end product of purine metabolism in humans. In other mammals uric acid is further broken down into allantoin by the enzyme uricase. Allantoin is 10 to 100 times more soluble compared with uric acid. Humans and Dalmatian dogs are the only known mammals prone to uric acid stone formation. However, the mechanism of stone for mation in the Dalmatian dog is related to an increased frac tional excretion of uric acid
Two factors contrib ute to uric acid solubility: uric acid concentration and solu tion pH. However, the solubility of uric acid in urine is primarily determined by urinary pH. The first pKa of uric acid is at a pH of 5.5, resulting in the loss of 1 proton from uric acid and the formation of anionic urate.17 The second pKa is 10.3, which has no physiological significance in humans. The supersaturation of urine with uric acid occurs whenurinary pHisless than 5.5. In contrast, at a pH of more than 6.5 the majority of uric acid is in the form of anionic urate (fig. 1).
Urinary alkalization with potassium citrate or sodium bicarbonate is a highly effective treatment, resulting in dissolution of existing stones and prevention of recurrence
The primary treatment modal ity is dietary restriction of purine rich foods. If this approach is unsuccessful, allopurinol is the medication of choice. Po tassium citrate is also effective in preventing calcium oxalate crystallization.45 Patients with symp tomatic hyperuricemia or those not responding to dietary modifications should receive allopurinol. Allopurinol is a xanthine oxidase inhibitor that converts hypoxanthine to xanthine and xanthine to uric acid. Xan thine and hypoxanthine are soluble and are excreted by the kidney. Allopurinol also deceases de novo purine synthesis. Inhibition of purine synthesis does not occur in patients with myeloproliferative disorders or hypoxanthine guanine phos phoribosyl transferase deficiency. Therefore, xanthine stones may form during allopurinol therapy in these individu als.77,78 Oxypurinol is a metabolite of allopurinol. High dose allo purinol therapy rarely has been associated with oxypurinol stones or nephropathy.79 In patients with myeloproliferative disorders allopurinol should be given before chemotherapy to reduce the risk of uric acid stones due to cell lysis. DOI: 10.1016/S0022-5347(05)64439-4 Study: weak evidence | Shekarriz B, Stoller ML. Uric acid nephrolithiasis: current concepts and controversies. J Urol. 2002;168(4 Pt 1):1307-1314. |
| 18. | ● Dazu die Unterseiten Fibromyalgie-Syndrom, Morbus Bechterew, Systemischer Lupus erythematodes (SLE), Glossar, Osteoporose, Rheumatoide Arthritis, Psoriasis-Arthritis, Sjögren-Syndrom, Sklerodermie (systemische Sklerose), Juvenile idiopathische Arthritis (JIA), Vaskulitis, Arthrose, Weichteilrheuma, Gicht, Pseudogicht. Website | Rheumaliga ch: Rheuma von A bis Z. |
| 19. | ● Book: moderate evidence | Hettenkofer HJ (Hrsg.). Rheumatologie: Diagnostik – Klinik – Therapie. 5. Aufl. Stuttgart: Georg Thieme Verlag; 2003. |
| 20. | * Narratives Review Gout, the most common inflammatory joint disease worldwide [1], is characterized by the deposition of monosodium urate (MSU) crystals in joints and surrounding tissues, causing acute pain and inflammation. Recognized since ancient times [2] as the “disease of kings” due to its associations with lifestyle factors, gout’s pathogenesis centers on elevated serum uric acid (SUA) levels, or hyperuricemia, which is now recognized as a primary etiological factor for crystal deposition. The importance of managing gout and hyperuricemia extends beyond simply reducing painful joint flares. Hippocrates, who described gout around 400 BC, observed potential associations with broader health issues [6], a notion that research in the 20th and 21st centuries has supported and expanded. Today, gout and hyperuricemia are recognized as systemic metabolic disorders associated with a range of comorbidities, including cardiovascular diseases, chronic kidney disease, metabolic syndrome, and hepatic steatosis. Hyperuricemia does not necessarily lead to gout. It has been reported that only up to 36% of hyperuricemic individuals develop gout attacks. It has, however, been found that only about half of the individuals with SUA concentrations of ≥600 μmol/L (approximately 10 mg/dL) developed clinically evident gout over a 15-year period [23]. It is not completely clear why some hyperuricemic individuals develop gout attacks and others do not. The mechanisms implicated include the overstimulation of cell proliferation and inflammation, the production of genetic variance in chemotactic cytokines, and the internalization of pro-apoptotic and inflammatory factors induced by extracellular uric acid . DOI: 10.3390/jcm13247616 Study: weak evidence | Timsans J, Palomäki A, Kauppi M. Gout and hyperuricemia: a narrative review of their comorbidities and clinical implications. JCM. 2024;13(24):7616. |
| 21. | * Narratives Review Another cause of overproduction of uric acid relates to acceleration of ATP degradation to AMP, a precursor of uric acid (fi gure 1). This overproduction can arise with excessive alcohol or fructose consumption. DOI: 10.1016/S0140-6736(09)60883-7 Study: weak evidence | Richette P, Bardin T. Gout. The Lancet. 2010;375(9711):318-328. |
| 22. | * Narratives Review While hyperuricemia is a clear risk factor for gout, local factors have been hypothesized to play a role in crystal for mation, such as temperature, pH, mechanical stress, cartilage components, and other synovial and serum factors. Interest ingly, several studies suggest that MSU crystals may drive the generation of crystal-specific antibodies that facilitate future MSU crystallization. Using this definition, hyperuricemia occurs at serum urate levels >6.8 mg/dL [4]. Overly acidic urine is also a critical driver of UA stone formation and is an identifiable risk factor in the majority of UA stone formers [53, 54]. Whereas synovial fluid and/or serum pH are maintained within a narrow range, urine pH can varymorewidely. Ataurinary pHofless than5.5,urinary urate exists largely as UA, the undissociated or protonated form. In contrast to ionized urate, UA is more hydrophobic and less soluble. Concentrations of urate that would be under saturated as an ion become supersaturated as UA, allowing crystals to precipitate. Understanding the process of UA stone formation in a patient can guide treatment. In particular, urine alkalinization is an important approach for stone reduction. Increased fluid intake and reduction of urinary urate excretion through urate lowering medications are less important. less than5.5,urinary urate exists largely as UA, the undissociated or protonated form. DOI: 10.1007/s11926-013-0400-9 Study: weak evidence | Martillo MA, Nazzal L, Crittenden DB. The crystallization of monosodium urate. Curr Rheumatol Rep. 2014;16(2):400. |
| 23. | * Narratives Review Adenylosuccinate lyase ADSL) deficiency is a defect of purine metabolism affecting purinosome assembly and reducing metabolite fluxes through purine de novo synthesis and purine nucleotide recycling pathways. Biochemically this defect manifests by the presence in the biologic fluids of two dephosphorylated substrates of ADSL enzyme: succinylaminoimidazole carboxamide riboside (SAICAr) and succinyladenosine (S-Ado). More than 80 individuals with ADSL deficiency have been identified, but incidence of the disease remains unknown. The disorder shows a wide spectrum of symptoms from slowly to rapidly progressing forms. The fatal neonatal form has onset from birth and presents with fatal neonatal encephalopathy with a lack of spontaneous movement, respiratory failure, and intractable seizures resulting in early death within the first weeks of life. Diagnosis is facilitated by demonstration of SAICAr and S-Ado in extracellular fluids such as plasma, cerebrospinal fluid and/or followed by genomic and/or cDNA sequencing and characterization of mutant proteins. Over 50 ADSL mutations have been identified and their effects on protein biogenesis, structural stability and activity as well as on purinosome assembly were characterized. To date there is no specific and effective therapy for ADSL deficiency. DOI: 10.1007/s10545-014-9755-y Study: weak evidence | Jurecka A, Zikanova M et al. Adenylosuccinate lyase deficiency. Journal of Inherited Metabolic Disease. 2014;38(2):231-241. |
| 24. | * Narratives Review Deficiency of hypoxanthine-guanine phosphoribosyltransferase (HPRT) activity is an inborn error of purine metabolism associated with uric acid overproduction and a continuum spectrum of neurological manifestations depending on the degree of the enzymatic deficiency. Several mechanisms can be identified that contribute to uric acid overproduction in HPRT deficiency [27, 28]. a) HPRT catalyses the salvage synthesis of inosine monophosphate (IMP) and guanosine monophosphate (GMP) from the purine bases hypoxanthine and guanine respectively, utilizing 5'-phosphoribosyl-1-pyrophosphate (PRPP) as a co-substrate (Figure 1). The combination of deficient recycling of purine bases with increased synthesis of purine nucleotides explains marked uric acid overproduction in HPRT deficiency. Neurological manifestations include severe action dystonia, choreoathetosis, ballismus, cognitive and attention deficit, and self-injurious behaviour. Compulsive self-injurious behaviour is the most striking feature of Lesch-Nyhan syndrome and is only present in patients with the complete enzyme defect, although some Lesch-Nyhan patients never show auto-destructive behaviour. DOI: 10.1186/1750-1172-2-48 Study: weak evidence | Torres RJ, Puig JG. Hypoxanthine-guanine phosophoribosyltransferase (HPRT) deficiency: Lesch-Nyhan syndrome. Orphanet J Rare Dis. 2007;2:48. |
| 25. | * Narratives Review Adenosine deaminase deficiency (ADA) is a purine salvage pathway deficiency that results in buildup of toxic metabolites causing death in rapidly dividing cells, especially lymphocytes. The most complete form of ADA leads to severe combined immune deficiency (SCID). Adenosine deaminase deficiency (ADA) is a purine salvage pathway defect leading to toxic buildup of the substates adenosine (Ado) and deoxyadenosine (dAdo) and buildup of dAdo nucleotides (dAXP).1 ADA is expressed in almost all cells but has very high activity in lymphocytes because they are rapidly dividing.1,2 ADA deficiency can lead to sensorineural hearing loss, skeletal defects, and neurodevelopmental deficits, but the immunological manifestations are potentially life-threatening.3,4 ADA severe combined immune deficiency (SCID) results from the most complete form of ADA deficiency where there is <1% ADA activity and usually presents near birth.5 Late onset ADA can also be severe with <1% activity and lead to ADA SCID, or it can be less severe with partial activity causing a combined immune deficiency (CID), and either of these may be missed on T cell receptor excision circle (TREC) newborn screening (NBS) which is done in the first days of life.6 Combined immune deficiency from ADA deficiency may present later in life with varying degrees of B cell, T cell, and NK cell dysfunction. To assure that no cases of ADA SCID are missed at least one state, Michigan, now adds ADA enzyme screening to its newborn screening panel. DOI: 10.2147/TCRM.S350762 Study: weak evidence | Secord E, Hartog NL. Review of Treatment for Adenosine Deaminase Deficiency (ADA) Severe Combined Immunodeficiency (SCID). Ther Clin Risk Manag. 2022;18:939-944. |
| 26. | * Systematisches Review Purine analogues such as azathioprine (AZA) and 6‐mercaptopurine (6‐MP) have been used in clinical practice for over five decades. 6‐MP and its prodrug AZA […] are purine antimetabolites that reduce cell proliferation and have immune modulating properties. 6‐MP is metabolised to its active component 6‐thioguanine nucleotide which competitively interferes with nucleic acid metabolism by inhibiting the proliferation of T and B lymphocytes. Moderate certainty evidence suggests that AZA and 6‐MP may be superior to placebo for maintenance of surgically‐induced remission in participants with Crohn’s disease
DOI: 10.1002/14651858.CD010233.pub3 Study: strong evidence | Gjuladin-Hellon T, Iheozor-Ejiofor Z et al. Azathioprine and 6-mercaptopurine for maintenance of surgically-induced remission in Crohn's disease. Cochrane Database Syst Rev. 2019;8(8):CD010233. |
| 27. | * Narratives Review Interest in allopurinol re-emerged in 1965 when it was recognised that it could be used to reduce uric acid levels in patients with gout and tumour related hyperuricemia [20, 26]. DOI: 10.1007/s10620-022-07719-x Study: weak evidence | Turbayne AK, Sparrow MP. Low-Dose Azathioprine in Combination with Allopurinol: The Past, Present and Future of This Useful Duo. Dig Dis Sci. 2022;67(12):5382-5391. |
| 28. | * Tierstudie / Experimentelle Arbeit mit Mäusen Purine nucleotides are vital for RNA and DNA synthesis, signaling, metabolism, and energy homeostasis. To synthesize purines, cells use two principal routes: the de novo and salvage pathways. Traditionally, it is believed that proliferating cells predominantly rely on de novo synthesis, whereas differentiated tissues favor the salvage pathway. Unexpectedly, we find that adenine and inosine are the most effective circulating precursors for supplying purine nucleotides to tissues and tumors, while hypoxanthine is rapidly catabolized and poorly salvaged in vivo. Notably, feeding mice nucleotides accelerates tumor growth, while inhibiting purine salvage slows down tumor progression, revealing a crucial role of the salvage pathway in tumor metabolism. These findings provide fundamental insights into how normal tissues and tumors maintain purine nucleotides and highlight the significance of purine salvage in cancer. DOI: 10.1016/j.cell.2024.05.011 Study: weak evidence | Tran DH, Kim D et al. De novo and salvage purine synthesis pathways across tissues and tumors. Cell. 2024;187(14):3602-3618.e20 |
| 29. | * narratives Review Self-renewal and differentiation are two characteristics of hematopoietic stem cells (HSCs). Under steady physiological conditions, most primitive HSCs remain quiescent in the bone marrow (BM). They respond to different stimuli to refresh the blood system. The transition from quiescence to activation is accompanied by major changes in metabolism, a fundamental cellular process in living organisms that produces or consumes energy. Byproducts from the cellular metabolism can also damage DNA. To counteract such insults, mammalian cells have evolved a complex and efficient DNA damage repair (DDR) system to eliminate various DNA lesions and guard genomic stability. In response to stress, HSCs mobilize out of the niche, entering the cell cycle for division [3]. The transition from quiescence to activation is accompanied by major metabolic and mitochondrial changes that are important for balanced decisions between self-renewal and differentiation to generate enough hematopoietic stem progenitor cells (HSPCs) while preventing HSC exhaustion. Fundamental cellular processes involved in metabolism can also damage DNA through increasing reactive oxygen species (ROSs) or generating toxic byproducts. It has emerged that cellular metabolic regulation not only generates DNA damage but also impacts DNA repair. Cellular metabolism is intimately linked to the maintenance of genomic integrity, with metabolic cues influencing DDR pathways and vice versa [5]. In general, the DNA damage in HSCs is endogenous, majorly induced by reactive oxygen species, aldehydes, and replication stress. Our recent study reveals that FA HSCs exhibit a heightened dependence on OXPHOS and undergo a rapid switch from glycolysis to OXPHOS under oxidative stress to cope with oxidative DNA damage. Mechanistically, the tumor suppressor p53 functions as the key master regulator mediating this transition. p53 regulates energy metabolism at the glycolytic and OXPHOS steps via the transcriptional regulation of its downstream genes, such as the synthesis of SCO2, a member of the COX-2 assembly involved in the electron-transport chain.
DOI: 10.3390/cells13090733 Study: weak evidence | Xu J, Fei P et al. Crosstalk between DNA Damage Repair and Metabolic Regulation in Hematopoietic Stem Cells. Cells. 2024;13(9):733. |
| 30. | ● Website | USDA and ODS-NIH Database: Purine Content of Foods Release 2.0 (2025). |
| 31. | ● Book: moderate evidence | Der Kleine Souci/Fachmann/Kraut, Lebensmitteltabelle für die Praxis. 6. Auflage. Stuttgart: Wissenschaftliche Verlagsgesellschaft; 2023. |
| 32. | * Originalarbeit (Primärstudie, experimentell-analytisch) 4. IN NUTRITIONAL THERAPY FOR GOUT AND HYPERURICEMIA In Japan, lifestyle interventions for patients with hyperuricemia/gout are shown in the Guidelines for the Management of Hyperuricemia and Gout.13) The major points of lifestyle interventions are nutritional therapy, restriction of alcohol consumption and recommendations for physical training. Nutritional therapy suggests an appropriate intake of energy and water and a reduced intake of dietary purines (less than 400 mg/d) and fructose. Education and proper guidance are also thought to play a crucial role in improving the clinical course of the disease with or without drug therapy in the United States.4,5,36,37) In the Japanese guidelines, food is categorized according to the purine amount (very large, large, small, very small). Patient with gout or hyperuricemia are advised to avoid overeating the foods that contain a very large or large amount of purine (Table 9). These foods contain >200 mg/100 g of purines. In several epidemiological studies, the consumption of meat and fish was strongly correlated with elevated uric acid serum concentrations and the risk of gout.6,8–12) In the present review, many meats and fishes contained >100 mg/100 g of purine.
Thus, foods containing small amounts of total purine and those containing mainly adenine and guanine are considered to be beneficial for hyperuricemic patients and those with gout.
5. CONCLUSION Two important points should be taken into consideration regarding nutritional therapy for gout or hyperuricemia with particular respect for the restriction of dietary purines. The first is the amount of total purines in the food and the second is what types of purine bases are included. The consumption of foods that contain >200 mg/100 g of purines, especially with a high ratio of hypoxanthine, is considered to be a high risk for hyperuricemia. This group includes animal meats, fish meats, and some shrimps. Epidemiological studies have shown that a high intake of such foods is related to the elevation of serum uric acid concentrations and thus is correlated with the risk of gout. Because liver and milt also contains a high amount of purines, heavy consumption of these foods is not recommended even if the purines are mainly adenine and guanine. However, moderate consumption of metallic fish that contain a considerable amount of guanine is recommended not only for the management of gout and hyperuricemia but also for decreasing cardiovascular disease risk. High intake of low-purine foodstuffs, such as dairy products, cereals, beans, vegetables, mushrooms, and soybean products, is strongly recommended. DOI: 10.1248/bpb.b13-00967 Study: weak evidence | Kaneko K, Aoyagi Y et al. Total purine and purine base content of common foodstuffs for facilitating nutritional therapy for gout and hyperuricemia. Biol Pharm Bull. 2014;37(5):709-721. |
| 33. | * Originalarbeit (Primärstudie, experimentell-analytisch) DOI: 10.1007/BF02023808 Study: weak evidence | Wolfram G, Colling M. Gesamtpuringehalt in ausgewählten Lebensmitteln. Zeitschrift für Ernährungswissenschaft. 1987;26:205-213. |
| 34. | ● Website | USDA United States Department of Agriculture. FoodData Central. |
| 35. | ● Website | Food Database (fddb info): Kalorientabelle und Ernährungstagebuch. |
| 36. | * Systematisches Review und Meta-Analyse Our systematic review and meta-analysis of prospective cohort studies supports the association between fructose intake and increased risk of developing gout. The strength of evidence for the association between fructose consumption and risk of gout was low, as assessed by GRADE. It means that further research is likely to have a significant impact on our confidence in the effect estimate and is likely to change the estimate. DOI: 10.1136/bmjopen-2016-013191 Study: strong evidence | Jamnik J, Rehman S et al. Fructose intake and risk of gout and hyperuricemia: a systematic review and meta-analysis of prospective cohort studies. BMJ Open. 2016;6(10):e013191. |
| 37. | * Prospektive Kohortenstudie In this cohort study of 122 679 US men and women, adherence to an overall plant-based dietary pattern that includes both healthy and unhealthy plant foods was not associated with gout. However, higher intake of a healthy plant-based diet that specifically emphasizes healthier plant-based foods was associated with lower gout risk, while an unhealthy plant-based diet was associated with higher gout risk, particularly in women. An overall plant-based diet index (PDI), as well as healthy (hPDI) and unhealthy (uPDI) versions of this index that emphasize healthy and less healthy plant-based foods, respectively. Supplement 1 -> foods in diets DOI: 10.1001/jamanetworkopen.2024.11707 Study: moderate evidence | Rai SK, Wang S et al. Adherence to Healthy and Unhealthy Plant-Based Diets and the Risk of Gout. JAMA Netw Open. 2024;7(5):e2411707. |
| 38. | * Prospektive Kohortenstudie Higher levels of meat and seafood consumption are associated with an increased risk of gout, whereas a higher level of consumption of dairy products is associated with a decreased risk. Moderate intake of purine-rich vegetables or protein is not associated with an increased risk of gout. DOI: 10.1056/NEJMoa035700 Study: moderate evidence | Choi HK, Atkinson K et al. Purine-rich foods, dairy and protein intake, and the risk of gout in men. N Engl J Med. 2004;350(11):1093-1103. |
| 39. | * Case-Crossover-Studie The study findings suggest that acute purine intake increases the risk of recurrent gout attacks by almost fivefold among gout patients. Avoiding or reducing amount of purine-rich foods intake, especially of animal origin, may help reduce the risk of gout attacks. We found that the short-term impact of purine from plant sources on the risk of gout attacks was substantially smaller than that from animal purine sources. Also, in a large prospective study of incident gout, the long-term, habitual consumption of purine-rich vegetables was not associated with the risk of incident gout. Interestingly, in that study, the highest quintile of vegetable protein consumption was actually associated with a 27% lower risk of gout compared with the lowest quintile. Our analysis of purine quantities suggests that these findings of small or null effects of purine intake from plant sources can be explained by the substantially lower amounts of purine content in those food items. Other healthy nutrients of vegetable items (eg, fibre or healthy fat) could contribute to reducing long-term weight gain and lowering insulin resistance. DOI: 10.1136/annrheumdis-2011-201215 Study: moderate evidence | Zhang Y, Chen C et al. Purine-rich foods intake and recurrent gout attacks. Ann Rheum Dis. 2012;71(9):1448-1453. |
| 40. | * Narratives Review Uric acid (UA) is produced in the liver and excreted through the kidneys and intestines. If UA is overproduced or its excretion reduces, the concentration of UA increases, leading to hyperuricemia and gout. The high concentration of UA is also related to cardiovascular disease, hypertension, obesity, and other diseases. Fruits are healthy foods. However, fruits contain fructose and small amounts of purine, and the product of their metabolism is UA. Therefore, theoretically, eating fruits will increase the concentration of serum UA. Fruit components are numerous, and their effects on serum UA are complex. According to the current research, fructose, purine, polyphenols, vitamin C, dietary fiber, and minerals present in fruits influence serum UA concentrations. . In most mammals, UA is oxidized to allantoin, which is easily soluble in water, under the action of enzyme UA oxidase. However, humans lack UA oxidase and hence cannot convert UA into allantoin (Wu et al., 2021). Therefore, excessive production or reduced excretion will increase the serum UA concentrations (Maiuolo et al., 2016). Hyperuricemia occurs when the serum UA exceeds its normal concentration. Persistent hyperuricemia can cause the deposition of UA crystals in joints and other places, leading to gout (Li et al., 2019). However, polyphenols can reduce the production of UA by inhibiting the activity of XO. Quercetin can bind to the active center of XO and prevent xanthine from entering the active center of XO; therefore, quercetin can inhibit the activity of XO, and reduce the generation of UA (Ahn et al., 2020; Mehmood et al., 2019). Additionally, gallic acid, epicatechin, catechin, hesperidin, naringenin, genistein, and other polyphenols are also effective XO inhibitors (Mehmood et al., 2019; Mohos et al., 2020). Figure 4 shows the mechanism of polyphenols inhibiting XO. Polyphenols can reduce UA levels by inhibiting XO, reducing the reabsorption of UA, and improving the excretion of UA. Vitamin C can not only reduce the serum UA levels, but also increase the antioxidant capacity of humans. Dietary fiber can slow down the reabsorption rate of UA and promote the excretion of UA. Minerals in fruits also reduce serum UA concentrations. DOI: 10.1111/jfbc.13911 Study: weak evidence | Zou F, Zhao X, Wang F. A review on the fruit components affecting uric acid level and their underlying mechanisms. J Food Biochem. 2021;45(10):e13911. |
| 41. | * Primärstudie, in vitro-Experimente / Laborstudie Various dietary flavonoids were evaluated in vitro for their inhibitory effect on xanthine oxidase, which has been implicated in oxidative injury to tissue by ischemia-reperfusion. Xanthine oxidase activity was determined by directly measuring uric acid formation by HPLC. The structure-activity relationship revealed that the planar flavones and flavonols with a 7-hydroxyl group such as chrysin, luteolin, kaempferol, quercetin, myricetin, and isorhamnetin inhibited xanthine oxidase activity at low concentrations (IC50 values from 0.40 to 5.02 μM) in a mixed-type mode, while the nonplanar flavonoids, isoflavones and anthocyanidins were less inhibitory. These results suggest that certain flavonoids might suppress in vivo the formation of active oxygen species and urate by xanthine oxidase. DOI: 10.1271/bbb.63.1787 Study: weak evidence | Nagao A, Seki M, Kobayashi H. Inhibition of xanthine oxidase by flavonoids. Biosci Biotechnol Biochem. 1999;63(10):1787-1790. |
| 42. | * Narratives Review The SLC28 family consists of three subtypes of sodium-dependent, concentrative nucleoside transporters, CNT1, CNT2, and CNT3 (SLC28A1, SLC28A2, and SLC28A3, respectively), that transport both naturally occurring nucleosides and synthetic nucleoside analogs used in the treatment of various diseases. These subtypes differ in their substrate specificities: CNT1 is pyrimidine-nucleoside preferring, CNT2 is purine-nucleoside preferring, and CNT3 transports both pyrimidine and purine nucleosides. Early studies in isolated mammalian tissues and cell lines demonstrated that nucleoside uptake is characterized by low- and high-affinity systems and that the high-affinity system(s) is active, concentrative, and Na+-dependent. The low-affinity system is now recognized as the equilibrative nucleoside transporter (ENT) family, SLC29, whereas SLC28 is responsible for high-affinity transport. DOI: 10.1007/s00424-003-1107-y Study: weak evidence | Gray JH, Owen RP, Giacomini KM. The concentrative nucleoside transporter family, SLC28. Pflugers Arch. 2004;447(5):728-734. |
| 43. | ● Most patients with nephrolithiasis (75%-85%) form calcium stones, most composed primarily of calcium oxalate (monohydrate or dihydrate) or calcium phosphate. The other main types include uric acid (8%-10%), struvite (calcium magnesium ammonium phosphate, 7%-8%), and cystine stones (1%-2%). Calcium oxalate stones are the most common type of renal calculi, comprising 70% to 75% of all urinary stones. While chemically identical, they may present as 2 different crystalline forms: calcium oxalate monohydrate (whewellite, very hard) or a dihydrate (weddelite, brittle). These stones typically form in acidic urine but may be found with calcium phosphate, forming the central nidus.
Calcium phosphate calculi may be seen as the less soluble carbonate apatite (hydroxyapatite, apatite) and brushite (calcium hydrogen phosphate). They account for about 10% of all renal calculi. Hydroxyapatite is more commonly found than brushite and is the calcium salt that forms bone. In general, calcium phosphate stones tend to grow faster and larger than calcium oxalate calculi. These stones are off-white, grayish-white, or yellowish in color. Calcium phosphate stones form in alkaline urine and are typically associated with abnormal metabolic factors, such as hyperparathyroidism and renal tubular acidosis. Uric acid calculi only form in acidic urine, usually with a pH less than 5.5. This acid is the most common composition of bladder stones and is typically radiolucent. Uric acid accounts for 8% to 10% of urinary calculi, and the incidence is increasing worldwide. This condition is most closely associated with diabetes, morbid obesity, metabolic syndrome, and older age at presentation. This is the only kidney stone that can be reasonably expected to dissolve if the urinary pH is sufficiently elevated and maintained. This type of stone is also more likely to form from excessive urinary acidity rather than hyperuricosuria. Uric acid stones may be yellow, orange, reddish, or brown, depending on the amount of blood-derived pigment they may have accumulated. Preventive treatment involves urinary alkalinization and possibly allopurinol if there is hyperuricosuria. Struvite or triple phosphate (calcium, ammonium, magnesium phosphate) stones are always associated with infection and increased pH levels. They frequently form staghorn stones and comprise 7% to 8% of all urinary calculi worldwide. Struvite stones are caused by the action of urease from bacteria, which increase the urinary pH and generate ammonia, leading to triple phosphate precipitation and stone formation. To treat the infection adequately, complete elimination of all stone material is necessary. Struvite stones appear chalky, white, or grayish. Their surface is usually smooth and relatively brittle, as they can be broken relatively easily. Cystine stones are caused by an uncommon familial genetic defect and account for only 1% to 2% of all urinary stones. They tend to be amber, tan, or yellowish in color with a waxy appearance. Cystine stones may turn somewhat greenish after exposure to air. The stones are not calcified but resistant to shockwave therapy; therefore, laser lithotripsy is usually the preferred treatment. Preventive treatment includes very high levels of hydration (>3 liters of urine/day), urinary alkalinization to a pH of 7.5 or more, and tiopronin, a reducing compound, if necessary. DOI: - Website | Leslie SW, Sajjad H, Murphy PB. Renal Calculi, Nephrolithiasis. Treasure Island: StatPearls Publishing; 2025. |
| 44. | * Primärstudie: Laborstudien The total purine contents of 100 mL of plain soymilk, 100 mL of adjusted soymilk, 100 mL of low-fat milk, and 100 mL of normal milk were 19.34 ± 0.43, 3.47 ± 0.06, 0.15 ± 0.03, and 0.14 ± 0.01 mg, respectively. DOI: 10.1080/15257770.2022.2093362 Study: weak evidence | Fukuuchi T, Itahashi I, et al. Determination of total purine and free purine content in milk, soymilk, and enteral nutritional supplements to assist nutritional therapy for hyperuricemia and gout. Nucleosides Nucleotides Nucleic Acids. 2022;41(12):1287-1295. |
| 45. | * Primärstudie, experimentell: Tiermodell und In-Vitro-Experimente Fructose consumption is a potential risk factor for hyperuricemia because uric acid (UA) is a byproduct of fructose metabolism caused by the rapid consumption of adenosine triphosphate and accumulation of adenosine monophosphate (AMP) and other purine nucleotides. Additionally, a clinical experiment with four gout patients demonstrated that intravenous infusion of fructose increased the purine de novo synthesis rate, which implied fructose-induced hyperuricemia might be related to purine nucleotide synthesis.
In liver, fructose can be metabolized more readily than glucose because of a specific enzyme (fructokinase), which catalyzes the conversion of fructose to fructose-1-phosphate using adenosine triphosphate (ATP) as a phosphate donor (8). Fructokinase is not regulated and phosphorylates fructose as rapidly as it can, leading to depletion of intracellular ATP to generate adenosine monophosphate (AMP). AMP accumulation stimulates AMP deaminase, which results in degradation of purine nucleotide (PNs) to UA, and increases the serum UA level (9, 10): this is a well-known mechanism of fructose-induced hyperuricemia. DOI: 10.3389/fnut.2022.1045805 Study: weak evidence | Zhang P, Sun H, et al. Dietary intake of fructose increases purine de novo synthesis: A crucial mechanism for hyperuricemia. Front Nutr. 2022;9:1045805. |
| 46. | ● Normbereich: 1.003-1.030 g/mL (eventuell höher). Werte der Dichte:
Website | Universität Bern: Dichte (spezifisches Gewicht) und Osmolalität. UroSurf. 2017. |
| 47. | * Primärstudie: Kombination aus Tierexperimenten (gnotobiotische Mäuse) und mikrobiologischen Kulturen. Bezieht zusätzlich eine Human-Kohorte mit Serum-Harnsäure und Koronarverkalkung ein. We asked to what extent UA could serve as a source of carbon and energy for gut bacteria, and to what extent the gut microbiota composition might affect host systemic purine concentrations.
These results again suggested that the gut microbiome modulates abundance of purines both in the gut and systemically and was the impetus for attempts to isolate anaerobic purine-degrading bacteria (PDB).
Our results showing that PDB lower the abundance of some purines in the intestine (Fig. 5) suggest that these organisms may lower circulating UA levels by decreasing the burden of purines bioavailable to the host.
In summary, the work presented here shows that anaerobic purine utilization is widespread among gut-dwelling bacteria and suggests that microbial purine degraders are important modulators of host purine homeostasis in the gut and of UA levels in circulation.
Thus, gut microbes are important drivers of host global purine homeostasis and serum uric acid levels, and gut bacterial catabolism of purines may represent a mechanism by which gut bacteria influence health.
Altogether, these results (i) suggest that phylogeny is a poor predictor of microbial purine utilization; (ii) indicate that the presence of the identified genes does not correlate with the breadth of purines utilized by an organism; (iii) demonstrate effects on purine metabolism of two nutritional parameters–i.e., carbon source and metals availability; and (iv) underscore the need for assessments beyond genomics when making predictions about purine metabolism by the gut microbiota. DOI: 10.1016/j.chom.2023.05.011 Study: weak evidence | Kasahara K, Kerby RL, et al. Gut bacterial metabolism contributes to host global purine homeostasis. Cell Host Microbe. 2023;31(6):1038-1053.e10. |
| 48. | * Primärstudie: Kombination aus mikrobiologischen Kulturen, Genom- und Transkriptomanalysen, Tiermodellen (uricase-defiziente Mäuse) sowie Human-Daten. Uric acid is an intermediate in purine degradation in mammals. In most mammals, uric acid is converted to freely soluble allantoin via urate oxidase (uricase), which is then excreted via the kidney.
Here, we find that anaerobic uric acid metabolism is widespread among members of the human gut microbiome, occurring in ∼1/5 of bacteria from 4 of 6 major phyla.
In contrast to aerobic pathways that rely on oxygen-dependent uricase to initiate uric acid metabolism, we find that anaerobic pathways break down uric acid through action of uncharacterized ammonia lyase, peptidase, carbamoyl transferase, and oxidoreductase enzymes. The genes encoding these enzymatic functions map to a conserved gene cluster that is broadly distributed across distantly related bacterial taxa and are required for anaerobic uric acid metabolism to lactate and SCFAs.
However, the uric acid genes identified in our study are highly predictive of uric acid metabolism activity in gut bacteria, indicating that this gene cluster encodes a predominant pathway for anaerobic uric acid metabolism in the gut. A recent study also identified uric-acid-degrading gut bacteria, the same set of genes, and demonstrated that gut bacteria influence uric acid levels in the host, thus reinforcing our conclusions.
To address whether microbiota depletion influences fecal uric acid levels, we re-analyzed metabolomics data from the Food and Resulting Microbial Metabolites (FARMM) study exploring the role of diet in microbiome metabolite recovery after disruption with antibiotics and polyethylene glycol. We found that microbiota depletion resulted in dramatically elevated fecal levels of uric acid (Figure S7A). Fecal uric acid levels rapidly returned to baseline in subjects fed a vegan or omnivore diet, but those fed a fiber-free synthetic diet (exclusive enteral nutrition; EEN) showed a protracted recovery, with persistent elevations of fecal uric acid throughout the recovery phase (Figure S7A).
These results suggest that a lack of dietary fiber following microbiome perturbation imparts a sustained dysregulation of uric acid metabolism in the gut. DOI: 10.1016/j.cell.2023.06.010 Study: weak evidence | Liu Y, Jarman JB, et al. A widely distributed gene cluster compensates for uricase loss in hominids. Cell. 2023;186:3400–3413.e20. |
| 49. | * Narratives Review Gout, a prevalent and painful metabolic disease often associated with obesity and aging, is caused by the deposition of urate crystals in joints, bones, or soft tissues1. Urate is an intermediate metabolite within the purine degradation pathway, predominantly derived from uric acid under physiological pH levels.
Hyperuricemia occurs due to excessive uric acid production or insufficient excretion, which is associated with various chronic diseases, including type 2 diabetes, chronic kidney disease, cardiovascular disorders, and metabolic syndrome. DOI: 10.1016/j.apsb.2023.11.013 Study: weak evidence | Wang L, Ye J. Commentary: Gut microbiota reduce the risk of hyperuricemia and gout in the human body. Acta Pharm Sin B. 2024;14(1):433-435. |
| 50. | * Primärstudie: Tierstudie Probiotics, especially the LAB, have been widely used in the manufacture of dairy products such as yogurt, cheese, and pickled vegetables. Increasing evidence underscores the beneficial effects of the lactic acid bacteria on human physiology and pathology. Among the most distinctive benefits of Lactobacillus is protection against chronic disease hyperuricemia.
Collectively, our work provides substantial evidence identifying the specific role of L. plantarum in improvement of urate circulation. We highlight the importance of the enzymes RihA–C existing in L. plantarum for the urate metabolism in hyperuricemia mice induced by a high-nucleoside diet. Although the direct connection between nucleobase transport and host urate levels has not been identified, the lack of nucleobase transporter in intestinal epithelial cells might be important to decrease its absorption and metabolization for urate production, leading to the decrease of serum urate in host. These findings provide important insights into urate metabolism regulation. DOI: 10.1186/s40168-023-01605-y Study: weak evidence | Li M, Wu X, et al. Lactiplantibacillus plantarum enables blood urate control in mice through degradation of nucleosides in gastrointestinal tract. Microbiome. 2023;11(1):153. |
| 51. | * Beobachtungsstudie mit kontrollierter Intervention (kontrollierte Fütterungsstudie, experimentell-analytisch) Thirty-one healthy volunteers between the ages of 18 and 60 were included in the study, however one withdrew before completing the protocol. As a result, 30 are included in the analysis, 10 in each group. Since gut microbiota metabolites are influenced by diet, we performed a longitudinal analysis of the impact of three divergent diets, vegan, omnivore, and a synthetic enteral nutrition (EEN) diet lacking fiber, on the human gut microbiome and its metabolome, including after a microbiota depletion intervention. Omnivore and vegan, but not EEN, diets altered fecal amino acid levels by supporting the growth of Firmicutes capable of amino acid metabolism. This correlated with relative abundance of a sizable number of fecal amino acid metabolites, some not previously associated with the gut microbiota. The effect on the plasma metabolome, in contrast, were modest. The impact of diet, particularly fiber, on the human microbiome influences broad classes of metabolites that may modify health.
DOI: 10.1016/j.chom.2020.12.012 Study: moderate evidence | Tanes C, Bittiner K, et al. Role of dietary fiber in the recovery of the human gut microbiome and its metabolome. Cell Host & Microbe. 2021;29(3):P394-P407.E5. |
| 52. | * Narratives Review In addition to its role as a byproduct of purine metabolism, uric acid is recognized for its multifaceted effects, which include antioxidant, pro-oxidant, pro-inflammatory, nitric oxide regulation, immune system interactions, and anti-aging properties.
In recent years, studies have revealed that UA activates the TLR4-NLRP3 inflammatory complex, which is a multi-protein complex that plays a pivotal role in initiating the innate immune response to various danger signals, including MSU crystals. Upon recognition of MSU crystals, the NLRP3 inflammasome is activated, leading to the cleavage of pro-inflammatory cytokines, specifically interleukin-1β (IL-1β) and interleukin-18 (IL-18).
Hyperuricemia, by inducing oxidative stress and inflammation, diminishes the expression of eNOS and the synthesis of NO, while elevating levels of inflammatory cytokines such as IL-6 and TNF-α, ultimately impairing endothelial function. In addition, NO is involved in inhibiting platelet aggregation, leukocyte adhesion, and inflammation. It also contributes to various signaling pathways that affect cardiac function, nerve conduction, and the immune response. The interaction between uric acid and NO is bidirectional. When concentrations are low, uric acid acts as a natural antioxidant that scavenges free radicals and prevents oxidative damage.
Dietary selections abundant in purine, particularly nucleic acids, notably contribute to the production of uric acid.
Consumption of purine-rich meats such as beef, pork, lamb, and seafood like oysters, shrimp, and tuna, as well as dietary fructose, are known to elevate uric acid (UA) production. Additionally, alcohol metabolism from beer and distilled spirits, along with certain medical conditions such as tumor lysis syndrome and obesity, pose increased risks for hyperuricemia.
Conversely, protein intake from either animal or plant sources demonstrated a contrasting impact on the prevalence of hyperuricemia.
Increased levels of uric acid result in inflammation and oxidative stress, which serve as potential risk factors for cellular senescence, apoptosis, and disruptions in the cell cycle. Conversely, physiological concentrations of uric acid (5 mg/dl) exhibit anti-aging effects by enhancing growth factor activity in aging cells. However, at higher concentrations (10 mg/dl), uric acid promotes cellular senescence and downregulates EGF/EGFR signaling. DOI: 10.1038/s41392-024-01916-y Study: weak evidence | Du L, Zong Y, et al. Hyperuricemia and its related diseases: mechanisms and advances in therapy. Signal Transduct Target Ther. 2024;9(1):212. |
| 53. | * Primärstudie, experimentell: Laborstudie Fadenwurm (Tiermodell) The process of aging has fascinated humankind for thousands of years. Aging has been defined as a synchronous global decline in physiological and psychological function, accompanied by many diseases, including type 2 diabetes, cancer and hypertension. One of the main mechanisms underlying aging and age-associated disease is a chronic elevation of reactive oxygen species (ROS). Reactive oxygen species (ROS) are generated as a byproduct of normal metabolism and are thought to be produced mainly in mitochondria. ROS have been increasingly recognized as a pivotal mediator of several oxidative stress responses, and an imbalance between ROS production and elimination has been considered a risk factor for aging and a number of age-related diseases. In this work, we investigated the impact of uric acid as an antioxidant on the health span and life span of nematode C. elegans. Our results from this study indicated that uric acid significantly extended the life span, delayed age-related physiological functions, and enhanced oxidative stress resistance in C. elegans by activating the stress-related transcription factors DAF-16/FOXO and SKN-1/NRF2 and by regulating the insulin/IGF-1 signaling (IIS) and reproductive signaling pathways. These results reveal that purine metabolic intermediates play an important role in the regulation of aging and that endogenous purine metabolites may be developed into potential strategies for the prevention and treatment of aging and age-related diseases. These studies of uric acid suggest that, due to the antioxidative activity of uric acid, higher concentrations of uric acid are generally beneficial compared with lower concentrations, but higher levels that result in crystal formation are detrimental. Therefore, in future research, our goal is to further clarify the molecular mechanism of uric acid regulation of life span and to determine the appropriate concentration that is beneficial to the health of the body. In addition, we find that mitochondrial function plays an important role in uric acid-mediated life span extension. DOI: 10.18632/aging.102781 Study: weak evidence | Wan QL, Fu X, et al. Uric acid induces stress resistance and extends the life span through activating the stress response factor DAF-16/FOXO and SKN-1/NRF2. Aging (Albany NY). 2020;12(3):2840-2856. |
| 54. | * Narratives Review Purines are essential organic compounds widely present in biological organisms in various forms, including free purines, nucleosides, and nucleotides. They enter the human body mainly through dietary intake, with foods classified into high, moderately high, moderately low, and low-purine categories based on purine content. While purines play vital physiological roles in genetic information storage, energy transfer, and signal transduction, excessive accumulation of uric acid (UA), the final metabolite of purine degradation, can lead to health issues such as gout and kidney stones. Thus, managing dietary purine intake is critical for preventing related diseases.
In recent years, with shifting dietary patterns and lifestyle changes, health issues related to high-purine diets have become increasingly prominent, emerging as a critical public health concern worldwide.
The purine content in foods varies significantly—organ meats, seafood, and meat are particularly rich in purines, whereas vegetables, fruits, and dairy products contain relatively lower levels.
To effectively mitigate the health risks associated with high-purine diets, regulating dietary purine intake has become a key preventive strategy. Studies have shown that adopting a well-balanced diet, reducing the consumption of purine-rich foods, and implementing lifestyle modifications—such as increasing water intake, maintaining a healthy weight, and limiting alcohol consumption—can significantly lower UA levels and reduce the risk of gout and other purine-related diseases. DOI: 10.1016/j.tifs.2025.105191 Study: weak evidence | Song Y, Li Q, et al. Dietary purines and health: Metabolism, impact, and regulation. Trends in Food Science & Technology. 2025;163:105191. |
| 55. | * Primärstudie mit Daten von zwei Kohortenstudien Serum uric acid (SUA), a byproduct of purine metabolism, exerts both antioxidant and pro-inflammatory effects, making its role in aging and chronic diseases a subject of ongoing debate. Despite this, the mechanisms by which SUA influences the aging process remain poorly understood. Serum uric acid (SUA), the end product of purine metabolism, has emerged as a particularly contentious factor in aging research. On one hand, SUA functions as an evolutionarily conserved antioxidant capable of scavenging reactive oxygen species (ROS) (6). On the other, elevated SUA levels can activate the NLRP3 inflammasome (7), impair endothelial function, and are linked to hypertension (8), chronic kidney disease (CKD) (9), and cardiovascular events. This biological paradox has been reflected in epidemiologic studies, many of which describe a U-shaped association between SUA levels and mortality risk (10, 11). Nevertheless, the mechanisms driving this nonlinear relationship remain unclear. Additionally, prior research has predominantly focused on single aging biomarkers or ethnically homogeneous populations, limiting both mechanistic insight and generalizability. To address these gaps, we conducted a comparative analysis leveraging data from two nationally representative cohorts: the National Health and Nutrition Examination Survey (NHANES, 1999–2010) in the United States and the China Health and Retirement Longitudinal Study (CHARLS, 2011–2015). We applied three complementary biological aging measures—Klemera–Doubal Method Biological Age (KDM-BA), Phenotypic Age (PhenoAge), and Allostatic Load (AL)—to evaluate the associations between SUA, biological aging, and mortality outcomes. Based on data from the NHANES and CHARLS cohorts, we found that elevated SUA levels were significantly associated with accelerated biological aging in both populations. In the NHANES cohort, higher SUA levels were also linked to an increased risk of all-cause and premature mortality, with a U-shaped nonlinear relationship. However, this association was not observed in the CHARLS cohort, suggesting potential population-specific differences. These findings underscore the role of SUA as a potential contributor to aging and mortality risk, highlighting the need for further research to clarify the causal relationship and evaluate the long-term benefits and risks of uric acid-lowering strategies. Elevated SUA is associated with accelerated biological aging in both U.S. and Chinese populations, but its link to mortality was evident only in the NHANES cohort. These findings highlight SUA as a potential aging marker and call for further population-specific investigation.
DOI: 10.3389/fnut.2025.1569798 Study: moderate evidence | Zhao C, Zhao L, et al. The impact of serum uric acid on biological aging and mortality risk: insights from the NHANES and CHARLS cohorts. Front Nutr. 2025;12:1569798. |
| 56. | * Narratives Review As one of the four major macromolecules (percentage weight in mammalian cell: DNA, ∼7 pg, 0.3%; RNA, ∼20 pg, 1%; protein, ∼500 pg, 20%; and polysaccharide, ∼2 μg, 78.7%. DOI: 10.1016/j.gpb.2014.04.002 Study: weak evidence | Wu J, Xiao J, et al. Ribogenomics: the science and knowledge of RNA. Genomics Proteomics Bioinformatics. 2014;12(2):57-63. |
| 57. | * Pathogenese der Gicht und diätetische Einflüsse Hauptverantwortlich für die Gicht ist die akkumulierte Harnsäuremenge im Körper. Diese ergibt sich aus dem Gleichgewicht von diätetischer Zufuhr, körpereigener Synthese und renaler Ausscheidung. Eine Hyperurikämie resultiert aus einer Überproduktion von Harnsäure, einer verminderten renalen Ausscheidung der Harnsäure oder häufig aus einer Kombination von beidem (12, 13). Früher wurde angenommen, dass man hauptsächlich den exogenen Harnsäureanteil diätetisch beeinflussen kann. Inzwischen weiss man aber, dass sich diätetisch mehr erreichen lässt durch Beeinflussung der endogenen Harnsäuresynthese und der renalen Harnsäureausscheidung (14). Diätetische Massnahmen bei Gicht haben drei Ziele 1. Zur Schubprophylaxe sollen diäte tische Auslöser vermieden werden (Abbildung 3). Dazu gehören üppige Fleischmahl - zeiten, Innereien, Meeresfrüchte, Alkohol und fruktosehaltige Nahrung/Getränke. Diese erhöhen akut den Serumharnsäurespiegel, was Arthritisschübe provoziert (15, 16). Zudem können zur Schubprophylaxe entzündungshemmende Nahrungsbestand teile eingenommen werden wie beispielsweise Milchextrakte oder Kirschen (17, 18). 2. Die Diät soll längerfristig die Harnsäurekonzentration im Blut beziehungsweise die Harnsäuremenge im Körper reduzieren, was das Risiko für Gichtmanifesta - tionen senkt. Gicht: Die traditionelle purinarme Diät ist out Die Gichtdiät darf sich nicht darauf beschränken, nur die Serumharnsäure und die Schubhäufigkeit zu senken, sondern sie muss auch das häufig assoziierte metabolische Syndrom und das erhöhte kardiovaskuläre Risiko angehen. Die traditionelle purinarme Diät kann nicht mehr empfohlen werden. Insbesondere ist eine proteinreiche pflanzliche Kost trotz ihres hohen Puringehalts sogar günstig. In erster Linie ist eine Normalisierung des Körpergewichts durch eine langsame Gewichtsreduktion mittels Kalorienrestriktion und vermehrter körperlicher Aktivität anzustreben. Die Zufuhr von Fleisch, Innereien und Meeresfrüchten sollte eingeschränkt werden. Bier ist strikt zu meiden, und auch auf Spirituosen sollte möglichst verzichtet werden. Regelmässiges Trinken von wenig Wein ist hingegen akzeptabel und hinsichtlich des kardiovaskulären Risikos günstig. Der Konsum von Milchprodukten reduziert das Gichtrisiko. Auch Kaffeekonsum und Vitamin-C-Supplemente wirken präventiv. Adrian Forster ADRIAN FORSTER1, ANDREAS KREBS2 1Klinik St. Katharinental, Diessenhofen 2Praxis für Rheumatologie, Kloten, und Rheumaklinik, Universitätsspital Zürich Andreas Krebs ENTZÜNDLICHE RHEUMATISCHE ERKRANKUNGEN UND ERNÄHRUNG 21 1/13 3. Die Gicht geht häufig mit Adipositas, arterieller Hypertonie, verminderter Glukosetoleranz und Hyperlipidämie als Komorbiditäten einher. Gichtpatienten haben ein stark erhöhtes kardiovaskuläres Risiko und dadurch eine erhöhte Sterblichkeit (19, 20). Die Diät soll deswegen diesen Komorbiditäten (metabolisches Syndrom) und dem kardiovaskulären Risiko entgegenwirken (21, 22). Gewisse diätetische Massnahmen zur Harnsäuresenkung (z.B. Verzicht auf Früchte und fetthaltige Fische) sollten Gichtpatienten nur in Ausnahmefällen empfohlen werden, weil sie hinsichtlich des kardiovaskulären Risikos ungünstig sind (1) Probleme der traditionellen purinarmen Diät Die herkömmliche Diätempfehlung bei Gicht war, auf Nahrungsmittel und Getränke zu verzichten, die Gichtattacken provozieren können, wie zum Beispiel üppige fleischhaltige Mahlzeiten mit viel Bier. Vor allem aber wurde eine konsequente purinarme Kost empfohlen. Diese hat sich jedoch als wenig wirksam erwiesen (nur selten Harnsäuresenkungen um über 60 µmol/l erzielbar) und wird ausserdem von den meisten Patienten nur schlecht akzeptiert (23). Zudem enthält eine purinarme Ernährung oft viele raffinierte Kohlenhydrate (einschliesslich Fruktose) und gesättigte Fette. Diese verstärken die Insulinresistenz und erhöhen das Risiko für ein metabolisches Syndrom und seine Komplikationen (23). Umgekehrt kann eine Diät, die eine Verminderung der Insulinresistenz anstrebt, nicht nur einem metabolischen Syndrom entgegenwirken und das kardiovaskuläre Risiko reduzieren, sondern auch den Serumharnsäurespiegel senken; ein Beispiel dafür ist die mediterrane Diät (24). Entsprechend gehören heute eine Gewichtsabnahme, ein vermehrter Konsum von Milchprodukten und eine eingeschränkte Fruktosezufuhr zu den wichtigsten Diätempfehlungen bei Gicht (1, 14, 21, 22). Die Annahme, dass eine proteinund purinreiche pflanzliche Ernährung ungünstig ist, hat sich als falsch erwiesen (2, 3). Die klassische purinarme Diät kann deswegen heute nicht mehr empfohlen werden (1). Langsame Gewichtsreduktion Bei Übergewicht und Adipositas ist eine langsame Gewichtsreduktion anzustreben, weil erhöhte Serumharnsäurespiegel und ein erhöhtes Gichtrisiko damit assoziiert sind (1, 4, 5, 21, 22). Für Gichtpatienten eignen sich Fastenkuren nicht, weil diese aufgrund der Ketoazidose Anfälle provozieren können. Selbstverständlich ist auch vermehrte körperliche Aktivität zur Gewichtsreduktion zu empfehlen (1). Narratives Review DOI: - Study: weak evidence | Forster A, Krebs A. Gicht – die traditionelle purinarme Diät ist out. Schweizerische Zeitschrift für Ernährungsmedizin. 2013;1:20-24. |
| 58. | * Erhöhte Harnsäurewerte im Blut spielen pathophysiologisch sowohl bei der Inzidenz als auch Rekurrenz von Gichtanfällen eine wichtige und kausale Rolle. Des Weiteren bestehen bei Patienten mit Gicht häufig Komorbidiäten wie z.B. Diabetes mellitus, arterielle Hypertonie oder koronare Herzkrankheit. Interessanterweise konnte gezeigt werden, dass unter einer harnsäuresenkenden Therapie mit Allopurinol eine akute Zufuhr von purinreichen Lebensmitteln einen unabhängigen Risikofaktor für einen Gichtanfall darstellt (10). Es sollte jedoch nicht unerwähnt bleiben, dass lediglich 25 Prozent der Personen mit einer Hyperurikämie bis 595 umol/l (=10 mg/dl) innerhalb von 10 Jahren einen Gichtanfall entwickeln (13). Schlussfolgerung
Narratives Review DOI: - Study: weak evidence | Mohebbi N. Einfluss von Ernährung auf die Harnsäure– Wahrheit oder Mythos in Fakten. Schweizer Zeitschrift für Ernährungsmedizin. 2020;2:14-17. |
| 59. | * The clinical symptoms of gout develop in several stages, including asymptomatic hyperuricemia, MSU crystal formation, intermittent gout and chronic gout. While current clinical principles based on medicinal management for gout have been well implemented, dietary modification and lifestyle changes have also been recommended for gout patients, since a suboptimal diet and obesity/diabetes-diseases of affluence contribute significantly to the risk of developing gout, increasing the burden of medical expenses. Purine source analyses show that nearly two-thirds of purines in the body are endogenous, and the remaining purines that enter the body via foods are known as exogenous purines. Thus, overindulgent intake of a high-purine diet, including seafoods and animal offal, can trigger the excessive accumulation of purine metabolites, giving rise to the excessive accumulation of uric acid in the body. In addition, some purine-free drinks can accelerate the promotion of purine degradation; for example, alcohol intake consumes large amounts of ATP to produce AMP in the liver, leading to the rapid occurrence of increased SUA levels. The consumption of yeast-rich foods, such as bread and yeast drinks, can lead to a high colonization of Saccharomyces cerevisiae in the gut, which can gradually elevate the secretion of uric acid in the host. The associations between diet-induced gut microbiota reconstruction and the progression of hyperuricemia/gout have been highlighted in recent research, as evidenced by the fact that long-term adherence to the typical Western diet caused an obvious reduction in the diversity of the gut microbiota, particularly those that degrade uric acid and produce metabolites known to benefit uric acid excretion. It has been shown that the beneficial dietary patterns against hyperuricemia usually contain a higher intake of vitamins, fiber, and unsaturated fatty acids and are often supplemented with appropriate amounts of minerals and high-quality protein, promoting a health state in which systemic metabolism is prone to disease improvement. It has been reported that overweight/obesity was connected with 60% of hyperuricemia cases in a clinical trial of 14,624 adults, possibly due to lipid metabolic disorder promoting purine metabolism by elevating XO activity. In addition, high dietary protein intake can also affect uric acid homeostasis, since protein digestion can generate several amino acids, such as glutamine, glycine and threonine, to induce purine synthesis, promoting the development of hyperuricemia. Narratives Review DOI: 10.3390/nu14173525 Study: weak evidence | Zhang Y, Chen S, et al. Gout and diet: a comprehensive review of mechanisms and management. Nutrients. 2022;14(17):3525. |
| 60. | * RCT DOI: 10.3389/fnut.2025.1634215 Study: strong evidence | Kahleova H, Maracine C, et al. Dietary acid load on the Mediterranean and a vegan diet: a secondary analysis of a randomized, cross-over trial. Front Nutr. 2025;12:1634215. |
| 61. | * Querschnittstudie DOI: 10.1053/j.jrn.2008.04.007 External Link Study: moderate evidence | Ausman LM, Oliver LM, et al. Estimated Net Acid Excretion Inversely Correlates With Urine pH in Vegans, Lacto-Ovo Vegetarians, and Omnivores. Journal of Renal Nutrition. 2008;18(5):456–465 |
| 62. | * Narratives Review DOI: 10.3390/nu11081736 Study: weak evidence | Jakše B, Jakše B, et al. Uric Acid and Plant-Based Nutrition. Nutrients. 2019;11(8):1736. |
| 63. | * Querschnittstudie DOI: 10.1093/jn/nxx003 Study: moderate evidence | Esche J, Krupp D, Mensink GBM, Remer T. Dietary Potential Renal Acid Load Is Positively Associated with Serum Uric Acid and Odds of Hyperuricemia in the German Adult Population. J Nutr. 2018;148(1):49-55. |
| 64. | * Editorial DOI: 10.1053/j.ajkd.2017.05.004 Study: weak evidence | Ferraro PM, Curhan GC. Serum Uric Acid and Risk of Kidney Stones. Am J Kidney Dis. 2017;70(2):158-159. |
| 65. | * Kohortenstudie DOI: 10.1093/rheumatology/keaf091 Study: moderate evidence | Wang C, Guo K, et al. Impact of adding urine alkalization therapy to xanthine oxidase inhibitor in gout management: a prospective cohort study. Rheumatology (Oxford). 2025;64(6):3509-3517. |
| 66. | * Cross-Over-Studie DOI: 10.1186/1475-2891-11-39 Study: moderate evidence | Kanbara A, Miura Y, Hyogo H, Chayama K, Seyama I. Effect of urine pH changed by dietary intervention on uric acid clearance mechanism of pH-dependent excretion of urinary uric acid. Nutr J. 2012;11:39. |
| 67. | * Narratives Review DOI: 10.1007/s00424-024-02910-7 Study: weak evidence | Wieërs MLAJ, Beynon-Cobb B, et al. Dietary acid load in health and disease. Pflugers Arch. 2024;476(4):427-443. |
| 68. | * A higher level of PRAL was found to be associated with odds of hyperuricemia. There was a positive association between elevated NEAP and hyperuricemia. According to previously studies [21], PRAL and NEAP were calculated by the following formulas, respectively:
According to previous reports, high dietary acid load is characterized by both a high consumption of acid precursors and a low intake of base precursors [21]. Acid precursors are mainly from phosphorus and proteins, which have rich sulfur-containing amino acids, while base precursors are largely derived from potassium, magnesium, calcium etc. [23] The aforementioned reveals that high dietary acid load may attribute to a diet pattern with rich in animal-derived food but low in plant-derived food. Taking the diet pattern with high acid load in a long term might change the acid–base balance to acidosis [28]. Even though the potential mechanisms involved in dietary acid load and the risk of hyperuricemia is indeterminate, a previous study indicated that an alkaline urine pH would help excrete uric acid excretion, but not an acidic urine pH [29]. Other studies also exhibited a positive relationship between higher dietary acid load and risk of hyperuricemia. Dayeon et al. [29], found a 21% higher risk for hyperuricemia in middle-aged and older Korean adults with the highest quartile of PRAL, and a 17% higher risk in NEAP according to the Korean Genome and Epidemiology Study [29]. Another cross-sectional study conducted in German and with 6894 adults also identified a significant association between higher dietary acid load and risk of hyperuricemia [30, 31]. The German adults with lower PRAL were found to have a lower odd for hyperuricemia (OR: 0.60; 95% CI: 0.43, 0.83). Our study was in accord with these findings [30, 31]. Even though these studies were observational design, the effect of the higher dietary acid load on chronic diseases cannot be ignored. Fall-Kontroll-Studie DOI: 10.1186/s12902-022-01192-3 Study: moderate evidence | Shao SS, Lin CZ, et al. Higher dietary acid load is associated with hyperuricemia in Chinese adults: a case-control study. BMC Endocrine Disorders. 2022;22:286. |
| 69. | * This study showed a significant positive association between two indicators of dietary acid load (PRAL, and DAL) and odds of hyperuricemia among Iranian adults. This study showed a significant positive association between two indicators of dietary acid load (PRAL, and DAL) and odds of hyperuricemia among Iranian adults. This study showed a significant positive association between two indicators of dietary acid load (PRAL, and DAL) and odds of hyperuricemia among Iranian adults. Querschnittstudie DOI: 10.1007/s11255-023-03876-8 Study: moderate evidence | Seifi N, Bahari H, et al. Higher dietary acid load is associated with the risk of hyperuricemia. Int Urol Nephrol. 2023;56(5):1743–1749. |
| 70. | * Nutrient content and estimated potential renal acid load (PRAL) of 114 frequently consumed foods and beverages (related to 100-g edible portion) Plus eine Tabelle, organisiert nach Food Groups methodische / analytische Modellvalidierungsstudie DOI: 10.1016/S0002-8223(95)00219-7 Study: weak evidence | Remer T, Manz F. Potential renal acid load of foods and its influence on urine pH. J Am Diet Assoc. 1995;95(7):791–797. |
| 71. | * Background: In 1995, Remer and Manz reported potential renal acid load (PRAL) values of various foods, quantifying their estimated impact on acid–base balance. Their estimation considered ionic dissociation, sulphur metabolism and intestinal absorption rates for several micronutrients and proteins. Notably, PRAL values are based on food content data from the early 1990s and may nowadays no longer adequately reflect accurate estimates. Some foods’ macronutrient and mineral content has declined over the past three decades due to changes in soil mineral health. Aim: We hypothesize that the 1995 PRAL values no longer adequately reflect reliable estimates of the current acid–base impact of some foods. Methods: Based on specific examples, we argue that these values overestimate the alkalizing effects of various fruits and vegetables. Conclusion: Discussing evidence in favour of (and against) our hypothesis, we conclude that the 1995 PRAL estimates should nowadays rather be used as a relative guidance and reviewed carefully. The PRAL formula estimates the acid load from food items and considers ionic dissociation, sulphur metabolism and intestinal absorption rates for potassium, phosphate, magnesium, calcium and protein: PRAL (mEq / day) = (0.49 × total protein (g / day)) + (0.037 × phosphorus (mg / day)) − (0.021 × potassium (mg / day)) − (0.026 × magnesium (mg / day)) − (0.013 × calcium (mg / day)) One of the main reasons is that over the past three decades, there has been a substantial decline in the content of essential minerals in some fruits and vegetables. All elements – except phosphorus – declined in their concentrations between the 1940s and 2019 (Mayer et al., 2022). A common example is magnesium content, which declined by approximately 10% in many fruits and vegetables (Mayer et al., 2022). When glancing at the PRAL formula, we encounter that magnesium has a relatively high weighting factor (in comparison to the other minerals): −0.026 (Figure 2). Although of minimal impact in comparison to protein intake, it is noteworthy that when regarded as a whole (e.g. over a period of 24 h), this may have a substantial impact on the total PRAL sum. Going back to PRAL estimations, our hypothesis would have relevant consequences. Based on our hypothesis, the PRAL tables in their current form overestimate the alkalizing effect of some fruits, vegetables and grains. As a corollary, a much higher intake of plant foods would be necessary to compensate for the acidifying properties of meat, dairy and eggs. From a nutrition therapy perspective, a more suitable approach however (particularly in light of the increasing prices for plant foods) would be to reduce the amount of acid-inducing animal foods. Based on our hypothesis, the impact of this measure to reduce PRAL values should be even more valued (also with regard to the fact that protein has the highest weighting factor in PRAL calculations). Another crucial implication of our research is that the 1995 PRAL table should be used with caution when estimating total PRAL values (e.g. for scientific reasons or to guide therapies to a certain desired range). The existing lists should rather be used as a relative guidance (e.g. to indicate whether a certain food has alkalizing or acidifying properties) but not for precise calculations. Hypothesenpapier DOI: 10.1177/0260106023116466 Study: weak evidence | Storz MA, Ronco AL. The 1995 potential renal acid load (PRAL) values may no longer adequately reflect the actual acid–base impact of certain foods: A hypothesis. Nutr Health. 2023;29(3):363–368. |
| 72. | * Table 1. Average potential renal acid loads (PRAL) of certain food groups (related to 100 g edible portion), zitiert als Quelle: 27.Remer T. Influence of diet on acid-base balance. Semin. Dial. 2000;13:221–226. doi: 10.1046/j.1525-139x.2000.00062.x. Jedoch genauso in unserer Quelle 70 vorhanden. Narratives Review DOI: 10.3390/nu10040512 Study: weak evidence | Siener R. Dietary Treatment of Metabolic Acidosis in Chronic Kidney Disease. Nutrients. 2018;10(4):512. |
| 73. | ● Estimated acid load* of frequently consumed foods and drinks (based on 100g). Modified according to Remer and Manz, Journal of the American Dietetic Association 1995; 95:791–797. *PRAL = potential renal acid load based on 100g of the foods, specified in mEq = physical-chemical unit of material. Blue = Alkalinizing Yellow = Acidifying Estimated potential renal acid load (PRAL in mEq/100g) of frequently consumed foods and drinks (based on 100g). Modified according to Remer and Manz. Website | Pascoe ca: Food Table - PRAL Values. |
| 74. | ● Geschätzte Säurebelastung von häufig verzehrten Nahrungsmitteln und Getränken (bezogen auf 100 g). PRAL = potential renal acid load = potentielle, die Nieren betreffende Säurelast, bezogen auf 100 g des Nahrungsmittels, angegeben in mEq = physikalisch-chemische Stoffmengeneinheit. Die alte Klassifizierung von Nahrungsmitteln nach ihrem PH-Wert wird heute, nach neuesten wissenschaftlichen Erkenntnissen, durch den sogenannten PRAL-Wert ersetzt. PRAL steht für die „Potential renal acid load" und wird in Milliäquivalent pro 100 g Lebensmittel (mEq/100 g) angegeben. Der Wert gibt also genauen Aufschluss darüber, wie hoch die Säureausscheidung über die Niere beim Verzehr von 100 g eines Lebensmittels ist. Werte mit einem negativen Vorzeichen (Farbe grün) stehen für eine „basische“ Verstoffwechselung, Werte mit positiven Vorzeichen (Farbe rot) für eine saure Verstoffwechselung. Ein optimaler Säure-Basen-Haushalt besteht aus 70-80% basenbildenden und 20-30% säurebildenden Nahrungsmitteln. PRAL-Werte geben den Grad der Säurebelastung an: hoher negativer Wert = sehr basisch, hoher positiver Wert = stark säuernd Blau = basisch verstoffwechselte Nahrungsmittel Gelb = sauer verstoffwechselte Nahrungsmittel Quellenangabe bei Burgerstein: Der PRAL-Wert wurde von Dr. Thomas Remer und Dr. Friedrich Manz entwickelt. 1995 veröffentlichten die beiden Professoren die PRAL-Tabellenwerte für eine Vielzahl von Lebensmitteln. Website | Burgerstein at: Nahrungsmitteltabelle – PRAL-Werte. |
| 75. | * Querschnittstudie DOI: 10.1080/07315724.1992.10718238 Study: moderate evidence | Brulé D, Sarwar G, Savoie L. Changes in serum and urinary uric acid levels in normal human subjects fed purine-rich foods containing different amounts of adenine and hypoxanthine. Journal of the American College of Nutrition. 1992;11(3):353–358. |
| Hemos categorizado estudios y libros sobre nutrición y salud de acuerdo con las siguientes 3 categorías de evidencia: verde = evidencia sólida, amarillo = evidencia media, morado = evidencia débil. El resto de las fuentes están marcadas en gris. Puede encontrar una explicación detallada en nuestro artículo: ¿Ciencia o creencia? Cómo evaluar publicaciones. | ||
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