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Jengibre confitado

El jengibre confitado es un manjar dulce y picante que se puede preparar en casa. El jengibre alivia el malestar y los resfriados.

Pictograma tablas de nutrientes

El jengibre confitado, con su delicioso sabor picante, se puede preparar en casa. Para ello basta con trocear el jengibre fresco y añadirle azúcar.

Usos culinarios:

El jengibre se muy aromático y tiene un sabor picante y sabroso.

El jengibre confitado es perfecto para picar entre horas o cuando tenemos antojo de comer algo dulce. Como es bastante picante, no suele comerse mucho de una sola vez.

El jengibre confitado también se usa para dar un toque especial a recetas asiáticas. Asimismo, se puede incluir en galletas, pasteles o panes de frutas.

Adquisición:

El jengibre confitado se puede adquirir en comercios asiáticos y en supermercados grandes. Preste atención a que la superficie del jengibre no tenga azúcar o, si lo hace, que sea muy poco.

Preparación casera:

Sin embargo, la mejor opción siempre es confitarlo uno mismo. No es muy difícil, pero requiere un poco de paciencia y un jengibre fresco. Para empezar, cortar el jengibre en trozos de tamaño similar. Después, cocer el jengibre en una olla con agua a fuego lento hasta que los trozos queden blandos. El agua de la cocción se puede consumir como té, así que no la deseche.

Escurrir los trozos de jengibre cocidos y volver a ponerlo en la olla con la cantidad de azúcar que se indica. Añadir una o dos cucharadas de agua y cocer el jengibre a fuego lento sin parar de remover, hasta que el agua se haya evaporado del todo y los trozos de jengibre estén secos.

El proceso resulta un poco más laborioso si el primer día realizamos este paso con la mitad de azúcar, después dejamos que el jengibre repose durante toda la noche con el sirope resultante y, al día siguiente, volvemos a cocerlo con el resto de azúcar. El resultado merece la pena.

Dejar que el jengibre confitado se enfríe y agregarle un poco de azúcar al gusto.

Preparación casera sin azúcar:

Nosotros recomendamos seguir una alimentación lo más natural posible, algo que también es posible con el jengibre confitado. Hay más de un método para confitar el jengibre sin necesidad de azúcar. El más fiable contiene entre un 50 y un 70 % de sirope de arroz. La superficie no se cristaliza, por lo que el jengibre adquiere un color marrón.

Después de pelar y cortar el tubérculo, este se cuece durante 45 minutos hasta que esté blando. A continuación, se añade el sirope de arroz y se cuece durante 20 minutos más. Terminada la cocción, se deja descansar durante algunas horas para que se produzca la ósmosis: hidratados de carbono dentro y agua fuera.

El líquido se puede recoger para diluirlo después con agua y tomarlo como té dulce o bien emplearlo como edulcorante. Los trozos de jengibre se dejan secar sobre una superficie protegida, por ejemplo, con papel de horno y después se conservan en un recipiente hermético.

Confitar significa retirar el agua para que la fruta se conserve durante más tiempo. El secado o deshidratado es otro método distinto en el que no se añaden azúcar ni hidratos de carbono.

Conservación:

Guardar el jengibre troceado y confitado en un recipiente hermético. Si el jengibre se deja al aire libre, los trozos enseguida empiezan a quedarse pegados entre sí.

Composición:

El jengibre contiene aceites esenciales y una sustancia picante que se compone de gingeroles y shogaoles.

Además, el jengibre también contiene zingibereno, zingiberol, curcumina, beta eudesmol y diarilheptanoide. El borneol y el cineol favorecen la digestión, fortalecen el estómago y mejoran la circulación y el apetito, al igual que los compuestos mencionados anteriormente.

El jengibre confitado contiene mucho azúcar y, por lo tanto, no es todo lo saludable que cabría esperar. Sin embargo, si se consume con moderación, siempre es mejor que cualquier chuchería. Aun así, lo mejor es consumir el jengibre fresco y crudo.

Peligros / Intolerancias:

Algunos de los componentes del jengibre tienen efectos sobre la salud. El jengibre aumenta el riesgo de sufrir hemorragias y, por lo tanto, las personas que tienden a sangrar o que toman anticoagulantes deben consultar con su médico antes de consumirlo. Además, el jengibre también puede afectar a otro tipo de tratamientos.

Usos medicinales:

El jengibre verde se utiliza en el sur y en el este de Asia desde hace siglos como remedio natural.

El jengibre es antibacteriano, antiviral, antiemético (evita los vómitos), antiinflamatorio, favorece la circulación y aumenta la producción de bilis.

El té de jengibre fresco, que se obtiene rociando el tubérculo con agua caliente y al que se le añade un chorrito de jugo de limón, es un remedio muy eficaz para tratar los catarros si el té se consume justo después de haber empezado a mostrar los primeros signos del enfriamiento. Una taza de té templado de jengibre por las mañanas nos despierta, ayuda a entrar en calor y activa nuestro sistema digestivo, sobre todo en las épocas frías del año.

Origen:

El jengibre se cultiva en zonas tropicales y subtropicales. En términos de extensión, la India tiene la mayor superficie de cultivo, aunque el mayor exportador es China. Otras áreas de cultivo del jengibre importantes se encuentran en América del Sur, Australia, Francia o en las islas de los mares del sur.

Información general:

Wikipedia: El jengibre (Zingiber officinale) es una planta de la familia de las zingiberáceas, cuyo tallo subterráneo es un rizoma horizontal muy apreciado por su aroma y sabor picante. La planta llega a tener 90 cm de altura, con largas hojas de 20 cm. El jengibre se originó en los bosques lluviosos tropicales del subcontinente indio al sur de Asia, donde las plantas de jengibre muestran una variación genética considerable.1

Fuentes:

  1. Wikipedia. Ingwer, es.wikipedia.org/wiki/ Zingiber_officinale