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Clementina, cruda (eco?)

Las clementinas (eco?) son increíblemente dulces y aromáticas. Contienen numerosos minerales y vitaminas.
Agua 86,6%  92/07/01  LA : ALA
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Las clementinas (Citrus × aurantium) son un cítrico dulce y, por lo general, no contienen semillas.

Usos culinarios:

En comparación con otros miembros del género Citrus, las sabrosas clementinas son muy fáciles de pelar y de separar con las manos. Esto hace que, a veces, se comercialicen con la coletilla inglesa «easy peeler» (que también se utiliza para mandarinas, satsumas y tangerinas). Se trata de una fruta muy fácil de comer y de digerir, por lo que es perfecta tanto para niños como para personas mayores. Gracias a ellas, estos grupos de edad consiguen los nutrientes que necesitan sin mayor esfuerzo.

Si no proceden de cultivos ecológicos, es recomendable lavarlas y secarlas antes de consumirlas. De otra manera, pueden quedar restos de pesticidas en la cáscara que terminen por contaminar la pulpa. Cuando las pelamos, las clementinas desprenden su característico aroma, pues contienen aceites esenciales en la cáscara. Dicho olor es tan intenso que puede llegar a aromatizar una habitación entera.

La mejor manera de disfrutar de su sabor es comerlas crudas y frescas, pero pueden ser un ingrediente delicioso de múltiples dulces. Por ejemplo, podemos incorporar los gajos enteros o picados a refrescantes ensaladas de frutas o a cualquier otro tipo de ensalada. También se trituran en un fino puré que después se agrega a muchos postres. Si cocemos la pulpa triturada con azúcar gelificante y limones, obtendremos una exquisita confitura.1

En principio, no es aconsejable consumir la cáscara. En las frutas sin procesar, podemos rallar la cáscara fresca o utilizarla deshidratada para decorar o como ingrediente de alguna receta, por ejemplo, en pasteles o panes de frutas.

El zumo recién exprimido de la clementina se utiliza para refinar salsas. Las clementinas aportan un toque refrescante a zumos de frutas, batidos y cócteles.

Adquisición. ¿Dónde comprarlas?

Las clementinas son una fruta típica del invierno. Cuando están de temporada, es habitual que grandes superficies como Mercadona, Simply, Hipercor, Lidl, Alcampo o Carrefour en España las vendan en mallas. No son tan conocidas en Latinoamérica, donde no las hemos podido encontrar en el catálogo en línea de supermercados como Chedraui, Wong, Plaza Vea, Éxito, HEB o Pomona. En la medida de lo posible, escoja clementinas ecológicas, que suelen venderse en establecimientos especializados en este tipo de productos.

Hace unos años, las clementinas no llegaban a los mercados hasta noviembre. Hoy en día, hay variedades tempranas que ya están disponibles a mediados de septiembre y variedades tardías que lo están hasta marzo. Por lo general, suelen colocarse en los expositores de fruta junto a sus parientes más oscuras, las mandarinas. Tenga en cuenta que, en ocasiones, las clementinas se comercializan como mandarinas sin hacer distinción entre ellas, aunque cada vez es más raro.

Las clementinas son bastante más pequeñas que las naranjas y pesan 80-120 gramos. Son redondeadas, pero más chatas. Alrededor del pedúnculo encontraremos un pliegue que puede estar más o menos marcado. La piel anaranjada y encerada de la clementina es suave y muy delgada. Desprende su tentador aroma a través de las pequeñas hendiduras que tiene en la piel y que en realidad son glándulas oleosas.

La piel o cáscara de la clementina está unida directamente a la pulpa, sin que haya espacio de separación entre ambas. Esto hace que la fruta se conserve mucho mejor. En el momento de adquirirlas, es importante tener en cuenta que la piel anaranjada debe estar tersa y brillante. Cuando las frutas llevan demasiado tiempo en el lineal, se forma aire debajo de la piel, lo que podrá sentir al hacer una ligera presión. Si es el caso, la fruta tiene un sabor seco e incluso amaderado. Por el contrario, si lo que vemos son zonas verdes, esto significa que la fruta todavía no ha madurado y que ha sufrido distintas condiciones climáticas durante el crecimiento. Si en la región de producción las noches han sido demasiado suaves durante el período de maduración, los puntos verdes se mantienen en la piel. Sin embargo, esto no influye en el sabor de la pulpa.2 Si se recogen demasiado pronto, las clementinas pueden resultar ácidas.3

Algunas tiendas dejan la fruta con el tallo y un par de hojitas verdes. Se hace para simular que la fruta es fresca y a veces, se llegan incluso a incrementar los precios por esta misma razón.4

Hay numerosas variedades de clementinas que difieren en las propiedades de la fruta y en los tiempos de maduración, a veces de manera significativa. Junto a las clementinas también se comercializan mandarinas, satsumas, tangerinas y tangelos. Encontrará más información al respecto en el apartado «Información general».

Si las condiciones de almacenamiento son las correctas, estas frutas tan ricas en vitaminas tienen una muy buena vida útil, por lo que se puede hacer acopio de ellas. A veces también se pueden adquirir en conserva, peladas y azucaradas, aunque es raro encontrarlas en los supermercados más habituales. Además, las clementinas en conserva suelen ser en realidad satsumas.12 Algunos refrescos contienen extracto de clementina.

Conservación:

Las clementinas no son frutos climatéricos, lo que significa que no continúan madurando después de recogidas como sucede con los plátanos, por ejemplo, ya que son pobres en almidón. Además, son sensibles al frío, por lo que se vuelven amargas si se conservan por debajo de los 2 °C. La temperatura ideal son 7 °C. En una habitación fresca, las clementinas se mantienen en perfectas condiciones hasta seis semanas sin perder su jugo. En comparación, las mandarinas apenas aguantan un par de semanas en las mismas condiciones. En los cítricos sin procesar es mucho más importante que las condiciones de almacenamiento sean las adecuadas, ya que es más fácil que les salga moho o que se echen a perder.3,13

Antes de consumirlas, las clementinas deben ponerse a temperatura ambiente, de forma que desprendan todo su aroma y no sepan a frío o resulten insípidas.

Composición. Valor nutricional. Calorías:

La composición de las clementinas es muy similar a la de las mandarinas y esta, a su vez, a la de las naranjas. Por lo general, las clementinas aportan vitamina C, minerales, ácidos orgánicos y la mayoría de los nutrientes que podemos encontrar en las naranjas, aunque en menor cantidad.14 La relación de azúcares y ácidos es muy equilibrada.

Las clementinas están compuestas del 86,5 % de agua y el 0,1 % de grasas. Con 61 %, el porcentaje de vitamina C duplica el de sus parientes, las mandarinas. También contiene distintas vitaminas del grupo B, siendo el 12 % folato. Asimismo, aporta minerales como potasio (9 %), calcio (4 %) y magnesio (3 %). El cobre, un oligoelemento, supone el 4 %. Encontrará información detallada en las tablas nutricionales situadas al final del texto.15

El intenso aroma de las clementinas se debe sobre todo a los esteres, aldehídos y terpenos.31

Aspectos relacionados con la salud. Efectos:

Los efectos medicinales de las clementinas son parecidos a los de las naranjas, aunque no tan intensos. Las clementinas evitan las infecciones y resultan tonificantes. Son eficaces para tratar enfriamientos, gripes e infecciones de garganta. Además, la vitamina C previene la aparición de alergias. Las fibras en forma de pectina reducen los niveles de colesterol, actúan como anticoagulante en la sangre y reducen la presión arterial. También favorecen la digestión. Como todas las frutas, las clementinas contienen flavonoides, que son antioxidantes e, incluso, anticancerígenos.

Los antioxidantes de las clementinas retrasan el envejecimiento celular y, con ello, reducen los síntomas de la diabetes mellitus, la arteriosclerosis y el alzhéimer. La nobiletina, uno de esos flavonoides, se encuentra en la cáscara de los cítricos. La nobiletina aislada puede llegar a evitar la degradación del cartílago.16 También se dice que estimula la quema de grasas. Este mecanismo de acción no se ha probado científicamente hasta el momento.17 A pesar del dulzor de la clementina, la fruta aporta apenas 47 kilocalorías por cada 100 gramos, por lo que se trata de un gran complemento en dietas.

Desde el momento en que pelamos la fruta, los aceites esenciales de la piel o cáscara de la clementina tienen efectos calmantes y relajantes. Es bien sabido que los aceites esenciales de los cítricos estimulan los neurotransmisores del cerebro, lo que produce energía renovada y relaja.32

Peligros, intolerancias y efectos secundarios:

No deberíamos comer demasiadas clementinas durante un periodo de tiempo prolongado, ya que pueden provocar inflamaciones en el tracto urinario. Las naranjas y mandarinas no causan este tipo de problemas.18

Al igual que otros cítricos, las clementinas suelen tener restos de pesticidas tóxicos en la piel cerosa cuando no provienen de cultivos ecológicos. Si no se lavan bien antes de consumirlas, también ingerimos dichas toxinas, que en algunos casos no son inocuas.19,33

Medicina popular. Naturopatía:

No conocemos usos como planta medicinal, si bien se afirma que absorben la energía del sol y que, por ello, mejoran el estado de ánimo.20

Origen:

El clementino o clementinero es un árbol perenne que puede llegar a medir entre cuatro y seis metros de alto.21 En comparación con otros árboles cítricos, resiste bastante bien el frío. Los frutos tampoco necesitan altas temperaturas para madurar. Aun así, el árbol aprecia los climas cálidos y necesita mucho sol y un lugar protegido de las rachas de viento.

Los cítricos provienen en su mayoría de Asia. Sin embargo, en el caso de las clementinas se cree que son nativas del Mediterráneo. Se dice que son el resultado de un cruce accidental entre la naranja amarga (Citrus aurantium L.) y la mandarina (Citrus reticulata).22 El descubrimiento del nuevo fruto se atribuye a un monje radicado en Argelia en el año 1912. El Padre Clément (Vincent Rodier, 1829-1904) no solo fue el descubridor, sino que también le dio el nombre por el que la conocemos.23 A pesar de ello, algunos estudios recientes sostienen que el fruto es más bien el resultado de un cruce con la naranja.34,35 También hay fuentes que afirman que la clementina ya existía tiempo atrás en algunas zonas de China, antes de que el monje francés Clément la descubriera en su jardín.25

En Europa, los principales productores con fines comerciales son España y Francia. Los clementinos se cultivan en el denominado cinturón de cítricos (cinturón citrícola), entre los paralelos 20 y 40 tanto al norte como al sur del ecuador. Italia, Córcega, Grecia y Turquía son productores más modestos. Al otro lado del Atlántico, se cultivan en Argentina, Uruguay y Chile. También en Australia.13

La clementina, la satsuma (Citrus × aurantium, Citrus unshiu) y el ovalado kumquat (Fortunella margarita), también conocido naranjo chino o naranjo enano, son cítricos resistentes al frío. Esta misma tolerancia al frío es la que hizo que el cultivo de clementinas creciese tanto en Florida, después de que distintas heladas hubiesen perjudicado enormemente los cultivos típicos de naranja. Este es también el motivo por el que Francia solo cultiva clementinas. En este país, el cultivo de naranjas dulces y amargas apenas es relevante a nivel económico.23

Cultivo en jardín o en maceta:

En viveros grandes, los clementinos o clementineros se ofertan como planta de maceta. Aunque los coloquemos en un lugar ideal, a los dos años deberemos sustituir el macetero por uno más grande. Necesitan una ubicación soleada o parcialmente soleada. Los clementinos no son resistentes al invierno y solo pueden soportar temperaturas bajo cero durante un corto periodo de tiempo, pero esta estación no debería suponer ningún problema si las temperaturas superan los cinco grados. Si colocamos el clementinero en un jardín de invierno, este debe ser luminoso, pues de otra manera la planta perderá sus hojas. Las clementinas no tienen prácticamente espinas y son capaces de autopolinizarse.

Los clementineros son fáciles de cuidar en invernadero (orangerie). Antes de regarla, la parte superficial de la tierra debe estar seca. Por ejemplo, podemos hacerlo una vez a la semana en buena cantidad. Las plantas del género Citrus también necesitan periodos de sequía. Entre los meses de mayo y agosto es recomendable añadir fertilizantes nitrogenados para cítricos al agua del riego. En invierno, solo se podan las ramas muertas o que sobresalgan. En el vivero le sabrán aconsejar.

Cultivo y recolección:

Dado que las especies de mandarina son muy fáciles de cruzar, es fácil que se produzcan nuevos híbridos. El número de semillas dependerá de las plantas polinizadoras que se encuentren próximas al árbol durante la floración.26 Los frutos aprecian los cambios de frío a calor y humedad y sequía, y sufren cuando el calor es constante o hay mucha humedad. Las temperaturas frías durante la maduración mejoran la calidad del fruto.27

A menudo, las clementinas se recolectan cuando todavía están verdes. Para conseguir un mejor aspecto, se colorean en salas climatizadas en las que el aire natural se mezcla con el etileno que muchas frutas producen al madurar. El gas acelera la transformación de verde a naranja. Se trata de un procedimiento habitual en España.28

Cuando en una superficie solo se cultivan cítricos durante mucho tiempo, es inevitable que nos enfrentemos a problemas de replantación. En parte, esto se debe al aumento del número de hongos nocivos en el suelo. Algunos frutales como el naranjo amargo, aunque hay muchos otros, segregan sustancias que inhiben el crecimiento de otras plantas (alelopatía).29

Peligro de confusión:

Tal y como hemos comentado un poco más arriba, las clementinas y las mandarinas tienen una apariencia similar, por lo que podemos llegar a confundirlas. La clementina es de color naranja amarillento y algo más pequeña que su compañera la mandarina, que es de un naranja intenso. Además, la piel o cáscara de la clementina es algo más fina. Por lo general, esta fruta no contiene semillas ni tampoco presenta bolsa de aire entre la cáscara y la pulpa, como sí sucede en las mandarinas. Asimismo, las clementinas son más dulces que las mandarinas, que por su parte son más aromáticas. Para terminar, las mandarinas se dividen en nueve gajos, mientras que las clementinas poseen entre ocho y doce.

Información general:

Las clementinas (Citrus × aurantium) son rutáceas (Rutaceae) y pertenecen al género Citrus. Científicamente, suelen utilizarse las nomenclaturas latinas Citrus clementina o Citrus reticulata para designarla. Sin embargo, dado que se trata de un híbrido que en última instancia deriva de la mandarina (a través de la naranja) y de la la pamplemusa o pomelo, la denominación Citrus × aurantium tiene más sentido.24

La clasificación sistemática del género es muy complicada, pues consta de unas 162 especies. Tras diversos estudios genéticos, se ha concluido que todas las especies del género se remontan a tres especies principales: la pamplemusa (Citrus maxima), la cidra (Citrus medica) y la mandarina (Citrus reticulata, de la que derivan las clementinas). En consecuencia, cualquier otra especie es el híbrido de dos o más de estas especies principales, a veces también con la participación de otras especies del género Citrus.12

Los cítricos son un tipo de baya especial conocida como hesperidio.12 En botánica, los hesperidios son frutos carnosos con una cubierta (piel) más o menos endurecida denominada pericarpio.30

Parientes de las clementinas:

En Europa, las primeras en llegar a los mercados son las satsumas, que lo hacen durante el otoño. Este cruce de la mandarina y la naranja es nativo de Japón. En Europa, suelen conocerse como «mandarinas sin semillas», aunque no son idénticas genéticamente. La pulpa de la satsuma es naranja y las escasas semillas, de color verde claro por dentro. Los árboles se conocen popularmente como «mikan» y, de entre los cítricos comerciales, son los que mejor resisten las bajas temperaturas, además de madurar relativamente pronto sin necesitar demasiado calor.5,6 Hoy en día, la satsuma se cultiva en Japón, España, el centro de China, Corea, Turquía, en las proximidades del mar Negro en Rusia, Sicilia, al sur de Sudáfrica y en Sudamérica. En Japón, el mikan es el árbol frutal más cultivado. Ocupa 45 500 hectáreas y supone el 62,5 por ciento del área de cultivo dedicado a los cítricos (datos de 2014). También se cultiva en menor medida en California y el norte de Florida, donde algunas pequeñas poblaciones reciben el nombre de la fruta.7

Las tangerinas comenzaron a cultivarse en América del Norte a mediados del siglo XIX. El nombre hace referencia a la ciudad marroquí de Tánger,8 donde un tal Major Atway tuvo plantaciones. Él fue quien importó los árboles a Palatka, en el estado de Florida. Por ello, se le considera el primer horticultor de esta fruta en Estados Unidos.9 En 1843, Atway se las vendió a N. H. Moragne, quien más tarde comercializó el fruto como «Moragne tangerine».10 Por su aspecto, las tangerinas guardan una gran similitud con las mandarinas europeas, aunque son notablemente más pequeñas. En los países productores de tangerinas, la venta del jugo fresco o concentrado es una importante fuente de negocio.8

La Minneola es un tangelo que resulta del cruce entre la mandarina y el pomelo. Tiene un tamaño intermedio entre ambas frutas. El fruto es naranja y tiene forma de pera o de campana. El dulzor de la mandarina y el sabor acerbo, amargo y refrescante del pomelo le dan un aroma afrutado maravilloso. Esta especie se produjo en la Estación Experimental del Departamento de Agricultura de Estados Unidos en Orlando, Florida, y de ahí llegó a los comercios. Dado que los árboles crecen bastante extendidos, necesitan mucho espacio. Tienen un rendimiento muy bajo, pues necesitan también muchos polinizadores. A veces, ni siquiera en condiciones óptimas se consiguen cosechas importantes. Los agricultores que los cultivan con fines comerciales suelen recurrir al ácido giberélico (AG), una potente fitohormona que regula el crecimiento mejorando la fructificación y, con ello, el rendimiento. Además, los tangelos Minneola son más propensos a padecer enfermedades.11

Bibliografía:

CLICK FOR: 35 fuentes

En el mundo científico, usar Wikipedia como fuente es controvertido, pues a menudo sus artículos carecen de información bibliográfica (autoría) o esta no es del todo fiable. Nuestros pictogramas nutricionales incluyen las kcal.

  1. Kranz B. Das grosse Buch der Früchte. Exotische und einheimische Arten. Editorial Südwest. Múnich, 1981.
  2. Zitrus-Presse.de Clementine.
  3. Waldemar Ternes, Alfred Täufel, Lieselotte Tunger, Martin Zobel. Lebensmittel-Lexikon. 4ª edición revisada. Behr, Hamburgo, 2005: 2111.
  4. Focus.de Die besten Mandarinen.
  5. Wikipedia en alemán: satsuma.
  6. R. W. Hodgson: Horticultural Varieties of Citrus. In: Reuther, Webber, Batchelor (1967)
  7. A b c Hiroshi Fujii, Satoshi Ohta et al.: Parental diagnosis of satsuma mandarin (Citrus unshiu Marc.) revealed by nuclear and cytoplasmic markers. Breeding Science. 2016; 66(5): 683-691.
  8. Wikipedia en alemán: Citrus tangerina.
  9. H. Harold Hume: Citrus Fruits and Their Culture. O. Judd Company. 1913, p. 101.
  10. Citrusvariety.ucr.edu Citrus Dancy.
  11. Jackson L. K. Tangerine, Mandarin and Tangelo Varieties. Horticultural Sciences. 2003. https://edis.ifas.ufl.edu /ch072
  12. Aid Infodienst Ernährung, Landwirtschaft, Verbraucherschutz e.V. Jackfrucht. BMEL. 4ª edición, 2014: 118.
  13. Oekoleo.de Winterobst Orangen Mandarinen.
  14. Pamplona-Roger J. Heilkräfte der Nahrung. Editorial Advent. Zúrich, 2006.
  15. Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA).
  16. Henrotin, Y . et al. Nutrazeutika: Stellen sie eine neue Ära in der Behandlung von Arthrose dar? Eine narrative Übersicht aus den Lektionen, die mit fünf Produkten gemacht wurden. Arthrose und Knorpel. 2011. ncbi.nlm.nih.gov /pubmed /21035558
  17. Medizin-transparent.at Das Märchen von der Schlankmacher-Mandarine.
  18. Vitamine.com Lebensmittel Clementine.
  19. pesticideinfo.org Tangerine. W
  20. Weleda.ch Mandarinenoel.
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  22. Zitrus-presse.de Clementine gesund.
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  27. Rehm, Sigmund, und Gustav Espig. Die Kulturpflanzen der Tropen und Subtropen: Anbau, wirtschaftliche Bedeutung, Verwertung. 3ª edición, revisada. Ulmer, 1996: 170ff.
  28. Scinexx.de Ethylen.
  29. A. D. Huchche: Allelopathy in Citrus. S. Singh, S. A. M. H. Naqvi. Citrus. 2001: 314-324.
  30. Theodor C. H. Cole: Wörterbuch der Biologie. 4ª edición, Springer, 2015: 91.
  31. Wissenschaft im Dialog.de Inhaltsstoffe in Orangen und Mandarinen.
  32. Aroma Forum International.de Gehirn und Aromatherapie.
  33. Bayerisches Landesamt für Gesundheit und Lebensmittelsicherheit lgl.bayern.de /lebensmittel /warengruppen /wc_29_frischobst/ue_2010 _zitrusfruechte.htm
  34. Wu G. A. et al. Genomics of the origin and evolution of Citrus. In: Nature. Publicación anticipada del 7 de febrero de 2018, doi: 10.1038/nature25447.
  35. Wu G. A. et al. Sequencing of diverse mandarin, pummelo and orange genomes reveals complex history of admixture during citrus domestication In: Nature Biotechnology. 2014;32:656–662. nature.com /articles/nbt.2906
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