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7 El cambio a una alimentación a base de alimentos crudos

Diferentes métodos para limpiar el intestino, el órgano principal en nuestra defensa contra las enfermedades. Importancia de la flora intestinal. Colonoscopia.

Cesta de mimbre con verduras recién cogidas y ensalada.© CC0, congerdesign, Pixabay
En esta serie de artículos es posible acceder a la publicación anterior y a la publicación siguiente mediante los correspondientes enlaces. Se trata de una serie de diez documentos interrelacionados sobre alimentación crudista redactados en el año 2001 y que he revisado en el año 2014. El resto de los textos son de nueva redacción.

Resumen

Antes de adoptar una alimentación crudista, debería usted adecuar previamente su sistema digestivo (aparato digestivo) para poder aprovechar con mayor seguridad todos los esfuerzos que realice.

El intestino absorbe los alimentos, los digiere para extraer energía y nutrientes.© Public Domain, BMK / LadyofHats, Wikipedia
En este sentido existen diferentes opciones, entre las cuales hay una que yo recomiendo especialmente. Según mi opinión, las restantes fórmulas suelen ser en general bastante más molestas. Si bien es cierto que puede adoptarse el crudismo de una forma progresiva y cuidadosa, la limpieza intestinal (enlace en alemán) ha logrado demostrar su eficacia. Véase también la detoxificación (enlace en inglés).

En el caso de que haya comenzado usted la lectura con el primero de los artículos de esta serie sobre alimentación crudista, sabrá por qué razones el intestino es probablemente el “órgano de la salud” más importante debido a sus capacidades de defensa (inmunidad) frente a las enfermedades. Precisamente por esta labor de defensa tan importante, a largo plazo siempre le merecerá la pena realizar el esfuerzo de efectuar una limpieza intestinal y permitir así que el intestino se dote de una composición de microorganismos especialmente beneficiosa.

De una forma básica también habrá aprendido que las enzimas presentes en la boca, estómago e intestinos (duodeno e intestino delgado) degradan las moléculas de los alimentos y que el organismo es capaz de obtener los correspondientes compuestos en todos estos órganos. Usted sabrá reconocer la utilidad, función e importancia de la flora intestinal o biota intestinal del intestino grueso, y en realidad de todo el conjunto de los microorganismos presentes en el intestino.

Ahora también sabe cuáles son las tres fases del cambio a una alimentación a base de alimentos crudos, es decir, la adaptación de la digestión, la adaptación del sentido del gusto y la adaptación del propio cuerpo. Adoptar una alimentación crudista es un acto voluntario que sólo debe emprenderse si uno está completamente convencido de que desea hacerlo.

Mi recomendación para la limpieza intestinal

Si su edad es avanzada y no se ha sometido a una colonoscopia desde hace años, el proceso de limpieza intestinal puede ser la ocasión adecuada. Al fin y al cabo, dicha limpieza es un requisito previo antes de toda colonoscopia. Esta se efectúa, por ejemplo, mediante la ingesta de una solución de "Golyte.." o mezcla salina de la que se beben tres litros en un espacio de tiempo de dos horas. La colonoscopia ambulatoria podrá realizarse tres o cinco horas después de este proceso preparatorio.

En gastroenterología también se refieren al PEG (polietilenglicol, macrogol) o a una disolución más efectiva de PEG-EL, polietilenglicol con electrolitos, de la que son suficientes dos litros. Este proceso se denomina también lavado ortógrado (enlace en alemán).

Las personas que padezcan una enfermedad crónica, así como las mujeres embarazadas o en periodo de lactancia, sólo deberían efectuar una limpieza intestinal o una detoxificación bajo control médico. El método más sencillo consiste en ingerir sal de Glauber o sulfato de magnesio. Si su organismo tiene muchas toxinas o si padece un fuerte sobrepeso debería decantarse por un método más minucioso. Véase más abajo.

En el caso de que no desee someterse a la exploración o a la limpieza intestinal que le aconsejo, puede encontrar al final de este artículo la sugerencia de un libro de “cocina” crudista –o, mejor dicho, de un libro de “recetas” crudistas– que considero altamente recomendable.

Especialmente en los casos con historial familiar de cáncer de colon (cáncer colorrectal), estas actuaciones deberían considerarse imprescindibles para prevenir males mayores. Los pólipos del colon, por ejemplo, deberían extirparse directamente. Se trata de una forma adecuada de conocer el estado de su salud intestinal. Un cáncer de colon en sus fases iniciales puede curarse casi siempre mediante una intervención quirúrgica; sin embargo, en una fase avanzada, supone casi siempre la muerte.

¿Cómo comenzar con el cambio a una alimentación crudista?

Pero ¿cómo comenzar con el cambio a una alimentación crudista? Esta es la verdadera cuestión.

El resultado o la perseverancia (persistencia; enlace en inglés) se logra tan sólo cuando uno está plenamente convencido y es consciente de las consecuencias de la “vía tradicional” e, incluso, las teme. Desafortunadamente, quizás no conozca a crudistas o a auténticos veganos con quienes intercambiar impresiones. De todos modos, sin un intento de cambio correctamente realizado, uno no puede ni imaginarse las transformaciones que realmente se experimentan.

Muchas personas consideran que el crudismo es un tipo de alimentación extremista. Desconocen las ventajas que proporciona a nuestro organismo, así como que se trata de “nuestra” forma de alimentación originaria. Opinan que no es más que una dieta dictada por un pensamiento esotérico y que en la práctica resulta más perjudicial que beneficiosa. Todo esto dificulta la toma de decisiones y nos enseña que el ser humano aprende fundamentalmente después de ocurrida una catástrofe.

Y entonces, con frecuencia, el cambio llega demasiado tarde. Solamente puedo recomendarle que compare la capacidad de rendimiento de los crudistas y de los veganos, que no practican una dieta especial y sectaria, con la de otras personas de una edad similar. Pruebe a establecer conexiones.

1. El cambio es un paso importante

Es posible que conozca ya una serie de buenos motivos para adoptar una alimentación crudista y que haya oído hablar también de los inconvenientes de dicha dieta. ¿Es usted consciente de su estado de salud actual y ha sabido pedir consejo? Si aún tiene dudas, tómese el tiempo necesario para sopesar los pros y los contras desde un punto de vista personal.

Pólipo intestinal sigmoide (íleon) antes de la extirpación.© Public Domain, J. Guntau, Wikipedia
Pólipo intestinal sigmoide (íleon) antes de la extirpación. La detección precoz y la extirpación es una medida eficaz para la profilaxis o prevención del cáncer (enlace en inglés).

Véase en el citado enlace la gran importancia de la alimentación para evitar el cáncer. Este efecto beneficioso de algunos alimentos es lo que se denomina un factor protector contra el cáncer, entre los cuales ¡no se incluye ningún producto de origen animal! Según podemos leer, la carne fomenta incluso la aparición de cáncer de colon y de estómago.

¿Se ha planteado usted acudir a una clínica de alimentación crudista, o a un hotel que ofrezca dicha dieta, en donde poder coincidir con otras personas que hayan acumulado experiencias relacionadas con el crudismo? O, sin ser algo tan personal pero igualmente interesante, pregunte en los foros de internet dedicados al crudismo o sígalos. Necesitará, sin embargo, una clara intuición sobre lo que es verdaderamente esencial y dotarse de sólidos puntos de apoyo para no desviarse del camino seguro.

1.1. El cambio en general

Cuando se realiza el cambio a una alimentación crudista debe tenerse en cuenta que una infección fúngica masiva y previamente existente en el intestino (p. ej. una candidiasis) reaccionará de un modo diferente a como lo hace cuando uno se alimenta con productos cocinados. La razón es que el crudista ingiere en general alimentos muy distintos. Asimismo, en los inicios, es preciso observar los eventuales problemas enzimáticos o de aprovechamiento metabólico. No se trata de trastornos frecuentes, pero sí ocasionales. Igualmente debe detectarse la incidencia de un posible síndrome del intestino irritable.

El propio estado de salud es el que nos permite valorar con frecuencia y de un modo sencillo si una alimentación es adecuada o no. Quizás deba solicitar consejos si observa dificultades. En internet podrá conocer a personas que atraviesan la misma situación y que le ofrecerán gustosamente sus recomendaciones.

Confía, pero mira en quién

Lamentablemente también encontrará muchas ideas absurdas. Usted debería ser capaz de diferenciar entre los hechos y los sinsentidos. Sin embargo, es más fácil decirlo que hacerlo. Es preciso contar con un entendimiento activo, una buena lógica y un cierto conocimiento que nos conduzcan a la razón. El mecanismo de defensa inconsciente, es decir, una parte de nuestro carácter (tipos de carácter (enlace en alemán), personalidad, carácter), también desempeña un papel importante. Paradójicamente, el conocimiento puede ser erróneo y conducirnos a inferencias falsas. Asimismo debe tenerse en cuenta la relevancia (significado) y la significación estadística.

¿Es usted el balón o es usted quien juega con el balón? Rehúya aquellos foros que no sean moderados. Cuando sigue la opinión de las masas o de la opinión pública, usted se convierte en un balón con el que juegan. Si se interesa por alcanzar un conocimiento verdadero, con el tiempo podrá ser usted quien juegue con el balón. Aplicar la máxima “fide sed cui vide” (confía, pero mira en quién) resulta aquí de vital importancia.

En relación con el ámbito de la razón y la lógica, una imagen que a primera vista resulta paradójica.

Animación del rompecabezas cuadrado perdido.© Public Domain, Trekky0623, Wikipedia

El cuadrado vacío tiene su razón de ser, a pesar de que las superficies de cada una de las formas intercambiables sean iguales.

La explicación gráfica de esta ilusión óptica la encontrará al final del artículo.

Por otro lado, con el cambio a la alimentación recomendada, su peso corporal se modificará automáticamente hasta alcanzar el “peso biológico ideal” en el plazo de unos cuatro a seis meses.

Mi propia experiencia

Mi propia experiencia (177 cm), al realizar de nuevo el cambio a una alimentación crudista en el año 2011, consistió en una disminución de peso desde unos 74/75 kg iniciales hasta los 65 kg, es decir, el peso que tenía cuando contaba 18 años. El peso biológico ideal (BMI = 20) es, en mi caso, de unos 62/63 kg. Como soy una persona a la que le gusta comer, mi peso (2001) se mantuvo en general estable, oscilando entre los 65/66 kg.

En el año 2014, mi peso alcanzó los 67/68 kg y después de las vacaciones, cuando consumo a veces alimentos cocinados, se suele incrementar un poco aunque lo hace de forma temporal.

Otras personas nos relatan experiencias diferentes. Se trata de individuos verdaderamente “intoxicados”, como, por ejemplo, grandes fumadores o personas con un elevado consumo de proteínas. En estos casos, el organismo comienza a realizar una especie de desintoxicación que puede incrementar transitoriamente aquellas molestias que ya existían antes u ocasionar nuevos trastornos que desaparecerán con el tiempo.

En mi caso personal, durante varias semanas del verano de 2001, estuve sintiendo pinchazos en la zona del páncreas y de la vesícula biliar, y posteriormente también en la parte izquierda del estómago. Como tenía confianza en mi sistema –me refiero a la alimentación crudista y a los mecanismos de defensa de mi propio organismo– decidí no acudir al médico. Los pinchazos desaparecieron por sí solos al cabo de unas semanas.

A día de hoy (2014), sé que tengo cálculos biliares en la vesícula y dos enormes quistes en el hígado. Sé también que no necesito una intervención médica mientras no surjan verdaderas complicaciones. Una alimentación crudista no puede curar un problema así, pero, sin embargo, sí puede mejorar las funciones de los órganos afectados.

En caso de que observe molestias que surjan con el proceso de cambio, mi consejo es que se ponga en contacto con un médico que tenga experiencia en alimentación crudista. Si esto no le resultase posible, busque un médico comprensivo que pueda acompañarle eventualmente durante el proceso de cambio o que pueda explicarle los motivos de las “extrañas molestias” que padezca. Lamentablemente, hasta la fecha no se ha podido efectuar un listado de este tipo de médicos.

En la era de internet resulta muy sencillo intercambiar experiencias, incluso para un principiante. Comparta con nosotros y con el resto de los lectores sus propias experiencias al final de este artículo, también las relacionadas con el ámbito médico. Nos gustaría poder presentar directamente a médicos interesados en el crudismo, sobre todo porque no creo que ellos mismos deban autorecomendarse.

1.2. El cambio en edades más avanzadas

Cuando el organismo está dañado desde hace décadas, el cambio a una alimentación a base de crudos resulta generalmente más difícil. Sólo cuando surge un grave problema de salud, algunas personas se sienten capaces de abandonar sus antiguas costumbres y volcarse de lleno en una nueva aventura. Por otro lado, muchas personas mayores suelen presentar problemas dentales, dificultades digestivas, debilidades enzimáticas, así como un funcionamiento deficiente del sistema gastrointestinal ocasionado por los largos años de consumo de alimentos cocinados.

Un compromiso

Al principio, el correcto masticado de los alimentos vegetales ricos en fibra resulta complicado. Por este motivo pueden originarse flatulencias, diarreas y calambres en el estómago. Evidentemente, los alimentos crudos pueden prepararse –triturándolos o convirtiéndolos en purés– para que puedan ser consumidos por las personas de edad más avanzada. Con frecuencia, no obstante, muchos ancianos solicitarán platos cocinados, al estar habituados a consumir productos cocinados de forma intensiva y porque además estos se consideraban antes como alimentos ya “medio digeridos”.

Un compromiso –a ser posible temporal– basado en el consumo de verduras, patatas, etc., cocinadas al vapor puede tener sentido [217-8] al iniciarse el proceso de cambio. No obstante, creo que esto puede originar mayores trastornos intestinales. Al fin y al cabo, los alimentos cocinados y los crudos se comportan de un modo diferente en el intestino. Más información en otro apartado (véase p. ej. el concepto clave: tránsito a través del sistema gastrointestinal).

Portada del libro "The Raw Gourmet" de Nomi Shannon (véase igualmente el artículo correspondiente).© CC-by 2.0, Nomi Shannon, Foundation Diet and Health

Existen numerosos libros para la preparación de exquisitos platos con alimentos crudos, también en alemán y castellano.

En los Estados Unidos se asiste a una presión mayor que en Europa en relación con el cambio de los hábitos alimenticios. La razón estriba en que la mayoría de los norteamericanos se alimenta bastante peor que los europeos. Comen menos en función de las necesidades del propio organismo y más para satisfacer el gusto y el paladar.

2. Flora intestinal y alimentación

En general se desconoce la gran importancia de la flora intestinal para el organismo humano. La disbiosis (disbacteriosis) y especialmente las micosis intestinales disminuyen las defensas y generan una absorción deficitaria de nutrientes que son vitales para nuestro cuerpo.

Bacterias - ¿amigas o enemigas de la humanidad?

El doctor Paul-Gerhardt Seeger, biólogo e investigador sobre el cáncer, escribió ya en la década de 1930 una extensa obra denominada “Bakterien – Freunde oder Feinde des Menschen?” (Bacterias - ¿amigas o enemigas de la humanidad?) en la que decía lo siguiente:

Es de crucial importancia para la conservación de la salud del organismo, el mantenimiento de una anaerobiosis (libre de oxígeno) en el intestino grueso que dependerá del tipo de alimentación ingerida. Los alimentos frescos y los alimentos con ácido láctico presentan un potencial de reducción muy elevado (son ricos en hidrógeno o energía) y pasan a un estado de energía más reducido mediante la fijación del oxígeno y la liberación de la energía. Esta capacidad de reducción desaparece cuando los alimentos son cocinados.

La alimentación cocinada (o la alimentación con productos cárnicos u otras dietas de la sociedad actual) perjudica el medio y la flora del intestino al eliminar la necesaria anaerobiosis metabólica de determinadas bacterias (bífidobacterias) mediante la generación de oxígeno en el lumen intestinal. En la coloración de las heces puede reconocerse si las reacciones de reducción-oxidación en los intestinos se realizan con normalidad. Unas heces anaeróbicas y sanas presentan un color claro y amarillento al contener cantidades reducidas de pigmentos biliares. Una alimentación a base de vegetales frescos produce unas heces con el color amarillo claro característico de las heces de los bebés. [224-9]

Desde entonces se ha publicado un gran número de libros centrados en la salud intestinal, pero que describen floras en proporciones diferentes.

Todos coinciden, sin embargo, en que una persona sana presenta, como parte de su microbiota, una flora intestinal muy distinta de la de una persona enferma. Asimismo, entre las personas sanas también se detectan diferencias debidas a diversas causas.

La colonización por parte de las bacterias se produce desde el nacimiento y es diferente según se nazca mediante cesárea o mediante parto natural. Por este motivo, los cuidados que recibe el niño, entre ellos el comportamiento alimenticio, resultan decisivos.

En el intestino se encuentran aproximadamente diez veces más de microorganismos que el total de células que componen un organismo humano

En el intestino de un adulto activo se encuentra un mínimo de 500 a 1.000 tipos distintos de microorganismos.

Este ecosistema se compone principalmente de bacterias anaeróbicas (flora bacteriana) que suman una cifra total de entre 10 y 100 billones. La masa total de la flora microbiana en el tracto intestinal de un adulto pesa entre 1.000 y 2.000 gramos.

Más de un 50 % de los microorganismos observados en pruebas microscópicas realizadas sobre heces no pueden someterse a un posterior cultivo.

En el intestino se encuentran aproximadamente diez veces más de microorganismos que el total de células que componen un organismo humano.

Igualmente, el intestino alberga determinados hongos, que deberían ser los adecuados y en una cantidad que también sea la adecuada.

Una alimentación inadecuada y/o una flora intestinal incorrecta podrían ser la causa de una formación de putrefacciones en el intestino grueso. La generación de este tipo de putrefacción se explica del siguiente modo: el tiempo de tránsito de los alimentos desde la boca hasta el ano en los casos de “dietas occidentales” es de 7 a 60 horas para los hombres y de 10 a 70 horas para las mujeres. Estos datos los corroboran los especialistas en medicina interna. Algún internista cifra como un tiempo normal de tránsito el que se extiende desde medio día hasta cuatro días.

La duración de permanencia en cada una de las secciones es la siguiente

La duración de permanencia en cada una de las secciones es la siguiente:

  • 5 minutos en la boca (lo ideal),
  • entre 1-2 horas en el estómago,
  • entre 1-2 horas en el intestino delgado y
  • entre 8 y 100 horas en el intestino grueso.

A pesar de estos tiempos de tránsito, la defecación puede ser completamente regular, es decir, no sólo una vez cada cuatro días o cien horas de tránsito. Las personas obesas o aquellas que sufren estreñimiento ocasional o crónico presentan unos tiempos de tránsito de los alimentos más largos y con ello se incrementa el riesgo de padecer cáncer de colon. Una posible causa de estas dolencias es la malnutrición.

Nueces con cáscara: nueces, almendras, pacanas, avellanas, nueces de Brasil (Brasil).© CC-by 3.0, Kazvorpal, Wikipedia
Las nueces (núculas) se conservan mucho tiempo si se almacenan adecuadamente, incluso durante años. En esta imagen pueden verse diferentes tipos de nueces con sus cáscaras: nuez, almendra, nuez de pecán, avellana, nuez de Brasil.

Las nueces y otros productos similares, almacenados en un lugar seco, no se pudren y se conservan durante varias semanas o meses. La fruta fresca comienza a estropearse al cabo de pocos días o semanas. En cualquier caso, las diferencias existentes entre las diversas frutas son enormes. La verdura no se conserva fresca tanto tiempo y el proceso de putrefacción se inicia a los pocos días de haber sido recolectada.

Por otro lado, los productos que se deterioran con mayor velocidad son la leche no refrigerada, así como la carne y el pescado. Incluso un huevo, si no contase con su cáscara protectora o su embalaje, se vería atacado rápidamente por los microorganismos. Los alimentos cocinados también se estropean en general con mayor rapidez que los mismos alimentos en estado fresco.

La temperatura dentro del organismo humano es superior a la temperatura ambiente normal lo que contribuye a que estos procesos se realicen a mayor velocidad. Además, los productos de origen animal suelen pasar de un modo más lento a través del sistema digestivo que los alimentos de origen vegetal.

Antes de someterse a una intervención o antes de una colonoscopia, el intestino debe limpiarse de forma agresiva

La objeción que consiste en afirmar que los alimentos se descomponen en el ambiente del estómago y del intestino delgado hasta un punto en que no se pueden producir los procesos de fermentación o putrefacción no es totalmente correcta. Para algunos compuestos sucede incluso lo contrario. El intestino grueso se encuentra repleto de microorganismos que sólo esperan el momento de poder nutrirse de las sustancias que se le ofrecen.

Antes de someterse a una intervención o antes de una colonoscopia, el intestino debe limpiarse de forma agresiva. No se trata tan sólo de efectuar un vaciado intestinal y, si esto se realiza así, es evidentemente por un buen motivo. Desconozco hasta qué punto debemos seguir las recomendaciones de los diferentes autores con sus diferentes opiniones en relación con la limpieza intestinal. Sólo espero que las descripciones que realizan sobre los posibles estados del intestino sean algo exageradas cuando se refieren a las capas de residuos que podemos acumular.

En cualquier caso, quien desee realizar una limpieza de forma correcta necesitará elegir un método que considere apropiado, siendo mi recomendación que no se deje de hacer dicha limpieza intestinal (enlace en inglés). En este sentido cabe recordar que la alimentación vegana evita la putrefacción en un doble aspecto. Por un lado, el tránsito a través del tracto gastrointestinal se realiza en tan sólo unas 24 horas y, por otro lado, los alimentos ingeridos se mantienen mejor y durante más tiempo, también a 38 grados.

Si no se eliminan los sedimentos de los antiguos residuos fecales (estancamiento) en el colon, el olor habitual de los excrementos permanecerá y pueden darse “procesos de intoxicación propia” (autointoxicación; enlace en alemán).

En otro apartado encontrará más información sobre el proceso digestivo completo, lo que le permitirá comprender las diferentes interrelaciones existentes. Se trata de procesos que en su mayor parte también determinan su olor corporal.

Según Gray, la podobromhidrosis (olor de pies) es un buen indicador de la presencia de una putrefacción intestinal [249-31].

Estos olores pueden disimularse mediante una ducha o un baño diarios, pero se trata de una higiene que también perjudica la piel (microbiota cutánea). Sólo la versión en inglés de la Wikipedia (en “skin flora”; octubre 2015) nos ofrece información sobre los perjuicios que los lavados repetidos causan a la piel.

3. Limpieza intestinal

Ahora ya conoce los motivos por los cuales una limpieza intestinal (fundamentalmente del intestino grueso) resulta conveniente antes de realizar el cambio a una alimentación crudista, una limpieza que le permitirá evitar los problemas expuestos.

Gray escribe lo siguiente: Una alimentación inadecuada mantenida durante el tiempo puede haber perjudicado el sistema digestivo hasta tal punto que incluso comer una manzana se convierta en una fuente de problemas. Durante una semana entera, el aparato digestivo tendrá que acostumbrarse a una alimentación a base de crudos con un tiempo de tránsito que es bastante más reducido.

Una razón adicional del beneficio que puede aportarle una colonoscopia

También en los casos en los que no se den trastornos graves, es aconsejable realizar una limpieza intestinal profunda para eliminar los antiguos residuos, por ejemplo, cuando se desea iniciar un proceso de mejora de los hábitos alimenticios. Esta limpieza facilita enormemente el cambio desde una alimentación basada en los productos cárnicos a una dieta vegetariana o vegana.

Una razón adicional del beneficio que puede aportarle una colonoscopia, una vez realizada la limpieza intestinal, nos la explica este extracto que traducimos de la Wikipedia en alemán: El cáncer de colon es el segundo en importancia en Alemania, tanto en hombres como en mujeres. Más de un seis por ciento de la población alemana sufrirá a lo largo de su vida este tipo de cáncer. Los carcinomas colorrectales sólo producen síntomas iniciales en muy pocos casos y en general se desarrollan a partir de pólipos intestinales que son benignos en sus orígenes.

Debe destacarse el hecho de que se trata de un proceso que puede inclinar la balanza radicalmente: los pólipos intestinales son inocuos si se extirpan. Si un cáncer de colon no está extendido, una intervención quirúrgica tiene muchas probabilidades de curar al paciente en lugar de llevarlo hacia una muerte segura. En cambio, si se han producido metástasis –detectadas o no– la predicción médica es muy negativa. Mi consejo es realizar pruebas sobre el estado de su intestino de forma suficientemente temprana.

3.1. Una visión general de los diferentes métodos

Los sedimentos y las incrustaciones desempeñan un papel importante según la tesis de Gray. En su opinión, siempre resultará valioso proceder a una limpieza intestinal antes de realizar un verdadero cambio a una alimentación a base de alimentos crudos. Algunos autores recomiendan la utilización de enemas, ayunos, infusiones de diente de león o tomillo. Gray defiende la idea de que esto no es suficiente para todos los casos.

Enema, hidroterapia de colon y tomar tierra arcillosa

Un enema produce la estimulación del intestino grueso con reflejos saludables para muchas partes del organismo. Proporciona fuertes impulsos que conducen a la propia curación, en cambio no es eficaz para eliminar muchas de las sustancias perjudiciales que se encuentran en el colon.

Una hidroterapia de colon (enlace en inglés) tampoco aportaría mucho más. Tan sólo las hidroterapias repetidas, tal y como explica entre otros el doctor Norman Walker, combinadas con una alimentación basada en frutas y verduras crudas podría conducir a resultados eficaces. El agua utilizada durante el proceso debe calentarse siempre hasta alcanzar la temperatura corporal y nunca debe contener cloro.

Tomar tierra arcillosa, piedra pómez o bentonita también beneficia la acción del lavado. En los países de habla germana es muy conocido el uso de la arcilla o de la tierra arcillosa para la limpieza intestinal. Este tipo de tierra elimina la materia residual depositada en el intestino y puede reforzarse dicho proceso mediante la ingesta de cáscaras de semillas de psyllium (enlace en inglés; plantago ovata).

Fotografía de una pila de cáscaras de la semilla del psyllium.© CC-by-sa 3.0, Bastique (Cary Bass), Wikipedia
No obstante, los minerales de la arcilla no deben utilizarse de un modo intensivo. Por otro lado, las cáscaras de semillas de psyllium diezman las cantidades de lactobacillales por lo que no deben consumirse diariamente durante más de dos meses [249-118]. En los Estados Unidos es muy habitual la utilización de enemas a base de café (terapia de Gerson; enlace en inglés) para la limpieza del intestino grueso.

La ingesta de hierbas medicinales con efectos mucolíticos

La ingesta de hierbas medicinales con efectos mucolíticos como el aloe, berberis (myrica cerifera), lechuga iceberg, raíz de acedera amarilla, goma arábiga, musgo irlandés, fibra de maíz, aceite de oliva, romero, ajo, uvas, calabacín, etc. es más eficaz. Además, el aloe, la lechuga iceberg, la goma arábiga y el musgo irlandés limpian la linfa. Este proceso puede reforzarse realizando un masaje linfático con un cepillo.

Existen unas 24 plantas medicinales conocidas por sus efectos mucolíticos y la mitad de ellas cuentan también con la capacidad de desobstruir, es decir, de eliminar el estreñimiento.

Si no desea “soportar” un enema ni ingerir una numerosa cantidad de sustancias diferentes, el ayuno terapéutico puede ser una solución parcial para usted. Además hay otro método menos laborioso que expondré más adelante después del capítulo sobre el ayuno.

3.2. La limpieza detox sencilla

En general, una limpieza detox (limpieza intestinal mecánica) realizada con sal de Glauber o sulfato de magnesio resulta suficiente. Estos productos pueden adquirirse en una farmacia por ejemplo. La sal de Glauber es la denominación más conocida para el sulfato de sodio decahidratado (hidratos) y es utilizada como un laxante sencillo. Esta sal acelera la evacuación y combate el estreñimiento. El uso de laxantes no debe utilizarse de forma regular salvo recomendación médica.

La limpieza intestinal puede ocasionar problemas en determinados casos, sobre todo entre los niños. Esto puede suceder, por ejemplo, cuando existen dolencias renales (índice de filtrado glomerular, IFG, GFR). Debería descartarse igualmente una limpieza de intestinos cuando se padece íleo, estenosis intestinal, dolores estomacales no diagnosticados, insuficiencia cardíaca, insuficiencia renal o desequilibrios electrolíticos.

Sulfato de magnesio

La utilización del sulfato de magnesio está totalmente contraindicada en los casos de hipermagnesemia. Por otro lado, la sal de Glauber irrita la mucosa intestinal.

Traducimos el siguiente comentario del artículo en alemán sobre los laxantes de la Wikipedia: Los laxantes son los medios elegidos para tratar un estreñimiento real (es decir, una defecación que se produce menos de tres veces a la semana y que se efectúa con esfuerzo) y que no se elimina mediante una modificación del estilo de vida. Un cambio en la alimentación, con una mayor ingesta de fibra y una absorción de líquidos suficiente, reforzado por la práctica de más ejercicio físico, puede contribuir a estimular la actividad intestinal y a mejorar la consistencia de las heces.

El sulfato de magnesio –que una de las empresas comercializadoras denomina sal de tránsito– posee una serie de aditivos que hacen que la ingesta no resulte tan desagradable. 100 gramos de sulfato de magnesio puede durarnos bastante tiempo. Una dosis se prepara con dos o tres cucharadas de té colmadas de sulfato de magnesio que se disuelven en un vaso de agua templada y se remueven bien. Tenga preparado un segundo vaso de agua para beber inmediatamente después de la disolución y eliminar así el efecto desagradable del sulfato. La disolución de sulfato de magnesio debería beberse de un solo trago. La eficacia del preparado se muestra entre una y tres horas después del consumo en forma de una fuerte necesidad de defecar.

La sal de Glauber

La sal de Glauber (reusina, sal mirabilis (de admirable) o mirabilita) es la alternativa al sulfato de magnesio. Disuelva 40 gramos de sal de Glauber en medio litro de agua y añada un poco de zumo de limón. Beba esta preparación poco a poco. Posteriormente beba abundante agua o infusiones de hierbas. También en este caso, los efectos se producen transcurridas entre una y tres horas. Si no se observan los resultados esperados mediante la aplicación de este o del método anterior, debe procederse a una nueva dosis o utilizar uno de los sistemas que se describen más adelante.

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