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Reseña: «¡Ojo! ¡No te bebas la leche!» de Frank A. Oski

La lista de doctores que han reconocido los problemas de la leche suma uno más, que analiza multitud de estudios científicos y aporta citas de 32 de ellos.
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Book title "Don't Drink Your MILK!" by Dr. med. Frank A. Oski, USA.
Título Don't Drink Your Milk (¡Ojo! ¡No te bebas la leche!)
Subtítulo Nuevos datos escalofriantes sobre el alimento más
sobrevalorado del mundo.
Autor Frank A. Oski, M.D.
Editorial TEACH Services, Inc.
Publicación 1996, 3ª edición, 2013
Páginas 127
ISBN 978-1-796-0165-3
Observaciones El profesor Frank A. Oski fue un científico galardonado con un gran número de distinciones.

Conclusión

Tengo que admitir que el libro «Milch besser nicht!», («Leche mejor no!») de Maria Rollinger plasma de forma más concisa las ideas y está mejor adaptado para los lectores europeos. El enlace a la reseña se encuentra más adelante en este artículo en el recuadro que retrata la imagen de la portada del libro. No obstante, la publicación de la que nos ocupamos en este artículo, del autor FRANK ARAM OSKI (1932-1996) añade otros aspectos importantes. Como pediatra y hematólogo, fue director del servicio de pediatría de la Universidad Estatal de Nueva York y más tarde de la Escuela de Medicina de la Universidad Johns Hopkins.

El doctor OSKI, su obra y experiencia, se convirtieron en referentes de las enfermedades, la nutrición y la higiene de los niños en los Estados Unidos. Pero no solo eso: más tarde también se ocupó de la dieta de los adultos. Publicó este libro poco antes de su prematura muerte debido a un cáncer de próstata. Su análisis de la leche llegó demasiado tarde para él, sin embargo, las investigaciones que realizó y que comparte con nosotros sorprenden por su riqueza. Las denomina «Datos escalofriantes sobre el alimento más sobrevalorado del mundo». En este artículo proporcionamos enlaces de todos los trabajos científicos que dirigió.

Resumen

El libro «¡Ojo! ¡No te bebas la leche!» aporta los argumentos y motivos importantes por los que la leche de vaca no es saludable, así como las causas por las cuales muchas personas lo desconocen. Cualquier leche ajena a la propia está considerada como no saludable; sin embargo, el autor no menciona una cuestión importante: las numerosas hormonas de crecimiento que contiene la leche.

Aunque la leche sea en su origen un producto natural, puede llegar a ser más perjudicial de lo que pensamos. La deficiencia de hierro en los niños que consumen mucha leche fue, con mucha probabilidad, el primer indicio de los problemas que ocasiona la leche de vaca. Por aquel entonces, esta todavía se consumía como alimento complementario. Los mamíferos producen una leche con una composición química muy diferente de la leche materna humana.

Sin embargo, el contenido de hierro de la leche de vaca, con un valor de 60 µg/dl, no es muy distinto del que contiene la leche materna, que se sitúa en 74 µg/dl. Cuando la leche de vaca solo se consumía como complemento alimenticio, en su lugar se tomaban alimentos de mejor calidad, como las verduras. Hoy en día conocemos dietas mucho mejores que no incluyen leche.

La verdura tiene entre el doble y hasta más de treinta veces la cantidad de hierro que contiene la leche; un buen ejemplo de ello son las espinacas y las acelgas. Además, a menudo también aportan más calcio, si se considera la absorción neta.

Tabla del libro «Milch und Milchprodukte in der Ernährung des Menschen», («Leche y productos lácteos en la nutrición humana»), escrito por el profesor Edmund Renner, tercera edición 1977, páginas 152 y 156. En la página Vegan.de figura lo siguiente (31/05/02): «El doctor Renner está considerado el gurú de la leche y ha llevado a cabo varios estudios sobre la supuesta prevención de la osteoporosis mediante el consumo de leche de vaca». A continuación presentamos los resultados tomados del diario International Dairy Journal 1991/1/p. 77-82. Más adelante presentamos una dura crítica de cómo este estudio se llevó a cabo en la Universidad Justus Liebig de Giessen. He convertido los datos de mg/l a mg/dl para que puedan compararse con la forma habitual mg/100g y no lleven a confusión.

Comparación de los minerales que contiene la leche humana y la leche de vaca (mg/dl)

Elemento Humana Vaca
Ca (calcio) 30 120
P (fósforo) 14 94
K (potasio) 51 150
Na (sodio) 15 45
Cl (cloro) 41 106
Mg (magn.) 4 12
S  (azufre) 14 33
Según el profesor Renner la leche humana contiene 2 g/l de minerales, mientras que la leche de vaca llega a los 7,3 g/l, que es la cantidad que necesita un ternero. Todas aquellas sustancias que consumimos en exceso tienen un efecto negativo sobre nuestro organismo.

El profesor OSKI nos informa, como científico de referencia, de por qué la leche y los productos lácteos se han convertido en alimentos imprescindibles de nuestra dieta. Cita ejemplos que reflejan la gran influencia que ejerce la industria láctea y los grupos de presión, y señala el gran negocio y la manipulación política sin olvidarse de aportar hechos y cifras. Poco a poco va surgiendo una postura crítica, debido a que se han descubierto enfermedades que sin duda derivan del consumo de leche. 

Comienza tratando el problema de la intolerancia a la lactosa, que afecta a la mayoría de la población mundial. Tras analizar varios grupos tribales en Nigeria, comprobaron que en dos de ellos, el 99 % de las personas eran intolerantes a la lactosa a partir de los tres años. Por otro lado, en el norte y sur de Europa existen muchos menos casos de intolerancia a la lactosa, así como en algunas regiones de África o la India. No obstante, aquellas personas que no sufren intolerancia a la lactosa y puedan tolerar el consumo de leche, también ser verán afectadas por el resto de inconvenientes que supone su consumo.

En el siguiente apartado, el doctor OSKI profundiza en el tema de las alergias relacionadas con la leche distintas de la intolerancia a la lactosa como pueden ser la congestión nasal, los ataques de asma, las infecciones respiratorias, los eccemas, los vómitos o la diarrea. Estas reacciones pueden ser síntomas de alergia a la leche de vaca, siempre que no se encuentre otra explicación. En dichos casos, se deben sustituir los productos lácteos por productos derivados de la soja. Es importante saber que la soja también puede causar reacciones alérgicas a algunos niños. La mayoría de las madres están convencidas de que la leche de vaca es esencial para su hijo y este puede ser uno de los motivos por los que los médicos no se atreven a ofrecer una alternativa.

Alimentos como la leche, el maíz y el azúcar de caña —sobre todo— pueden ocasionar problemas gastrointestinales, enfermedades respiratorias, erupciones cutáneas, así como fatiga y trastorno por déficit de atención. En primer lugar es importante cerciorarse de que los síntomas mencionados no tienen otras causas. Sin duda alguna, a menudo padecemos alergias alimentarias que no nos han diagnosticado y por ello, ha de considerarse la leche como el primer alérgeno causante de estos síntomas.

Algunas alergias alimentarias —en especial en el caso de la leche— no desencadenan la producción de inmunoglobulina E. La intolerancia al gluten o celiaquía pertenece al grupo de intolerancias alimentarias inmunológicas en las que no interviene la inmunoglobulina E. Los anticuerpos de la sangre por lo general solamente indican que la persona con alergia consume dicho alimento con mayor frecuencia.

En el capítulo «¿Puede ser fatal la grasa?» se menciona que en EE. UU. cada año mueren un millón de personas a causa de enfermedades cardiovasculares, que a su vez representan el 50 % de las causas de muerte en EE. UU. Los niveles de colesterol en sangre disminuirán si se reduce el consumo de alimentos de origen animal como los huevos, los productos lácteos y la carne. Por consiguiente, a fin de reducir el riesgo de sufrir enfermedades como la arteriosclerosis, apoplejías o infartos, es esencial que la ingesta de grasas sea de origen vegetal.

El libro expone cómo la comunidad científica no se dio cuenta hasta los años 50 (después de la guerra de Corea), de que estas enfermedades comienzan a desarrollarse (patogénesis) durante la infancia, cuando el individuo sigue una dieta occidental.

Antes de que se investigara en profundidad el problema de la grasa se afirmó, lamentablemente, que la proporción de grasa de la dieta occidental era demasiado elevada y la comunidad científica se deslizó hacia el análisis de otros problemas de salud, como la diabetes. Hasta mucho más tarde no se dieron cuenta de que la clave no radicaba en reducir el consumo de grasas, sino en asegurarse de la calidad biológica de estas. Por último, reconocieron que el consumo de grasas y —sobre todo— proteínas vegetales contribuía a tener una vida más sana que si se consumían proteínas de origen animal. En concreto, reconocieron la importancia de ciertos ácidos grasos. La reseña del libro  Elstudio de China del profesor Colin T. Campbell le ayudará a dejar de ser el juguete de la industria alimentaria. Michael Moss nos cuenta por qué desarrollamos esa dependencia y nosotros lo explicamos en nuestra reseña Sal, azúcar y grasas.

Más adelante, el doctor FRANK A. OSKI nos explica la relación existente entre el elevado consumo de leche y productos lácteos, y el desarrollo del cáncer —sobre todo el cáncer de colon, el cáncer de mama y el cáncer de próstata— sobre la base de numerosos estudios científicos, de los que aporta documentación en el apéndice de investigación. También menciona libros y sugiere lecturas alternativas en relación con el tema.

Como pediatra escribe sobre las consecuencias que tiene para los bebés no tomar leche materna en exclusiva o durante un período de tiempo reducido. También aclara las posibles consecuencias que esto puede tener en el transcurso de la vida de estos niños. Los bebés que han sido amamantados al menos durante un año estarán protegidos sobre todo contra infecciones gastrointestinales y enfermedades respiratorias. Durante el período de lactancia, así como durante el embarazo, es recomendable que la madre también deje de lado los productos lácteos.

El profesor Edmund Renner, quien suele interceder a favor de la industria alimentaria, reconoce lo siguiente en su obra de referencia (véase más arriba) (p. 157): «En los bebés prematuros se aprecian cambios significativos en la leche, que muestran en su mayoría niveles elevados de cobre, magnesio, silicio y aluminio (Unanyan 1967)». En la página 162 afirma lo siguiente con respecto a la alimentación de los lactantes: «La leche que sirve de alimento a un recién nacido ha de tener una proporción reducida de minerales, ya que la ingesta elevada de sustancias minerales durante el primer mes de vida podría sobrecargar la actividad del riñón (Abe 1969, Droese y Stolley 1972, Kagan et al. 1956, Nichols y Danford 1966, Yamauchi y Tsugo 1970)».

La leche materna se adapta a las necesidades del bebé en todo momento, y no solo el calostro (primera leche) es primordial para el desarrollo sano del lactante.

En el título siguiente, el doctor OSKI nos explica la cuestión del calcio. El calcio (calcium) es importante para nosotros, los seres humanos. La industria láctea afirma que debemos satisfacer nuestras necesidades de calcio mediante la leche y sus derivados. Sin embargo, nosotros ya recibimos los aportes suficientes de calcio a través de las verduras, que contienen un calcio de absorción más fácil. El cuerpo humano tiene más capacidad para asimilar el calcio procedente de las verduras, el pescado o las nueces que el que contiene la leche.

Muchas personas padecen osteoporosis debido al alto contenido de calcio de la leche. 
Los estadounidenses ingieren 807 mg de calcio solamente de los productos lácteos, como por ejemplo el queso. Además, las mujeres de edad avanzada a menudo sufren osteoporosis, mientras que en Taiwan, donde solo consumen 13 mg o en Ghana con 8 mg, existen muchos menos casos de osteoporosis y las personas tienen una dentadura mejor. 

Cuando estas personas adoptan nuestra dieta occidental, empiezan a manifestar —en ocasiones no se manifiesta hasta la segunda generación— la misma susceptibilidad a la osteoporosis que nosotros. El autor enumera algunos alimentos que contienen calcio como los pimientos (229 mg/100g), la col rizada (175 mg/100 g), las espinacas (150 mg/100 g), las almendras (264 mg/100g) o el pescado, que en el caso de las sardinas llega a los 382 mg/100 g. Sin embargo, se trata de excepciones y solo una mejor biodisponibilidad y el elevado pH de las frutas y las verduras marcan la diferencia.

El siguiente texto trata sobre los ingredientes no deseados que contienen los productos elaborados con leche de vaca. Comienza con bacterias indeseadas como la Escherichia coli (E. coli) o el Staphylococcus aureus (estafilococo áureo), que no desaparecen y se reproducen incluso después de haberlos calentado a altas temperaturas, incluso pudiendo llegar a provocar mastitis. También trata el tema de los pesticidas indeseados y la hormona progesterona, presente en las vacas gestantes. La progesterona que contiene la leche puede provocar acné. Una vez el consumo de leche cesa, al cabo de un tiempo desaparecen los sarpullidos.

Se ha demostrado que el esteroide sexual progesterona es un progestágeno que puede provocar acné. Esta afirmación la encontraremos más adelante en la publicación. Si la persona afectada deja de tomar leche, verá cómo desaparecen los síntomas tras un breve período de tiempo. Hoy en día se provoca la gestación prematura de las vacas para asegurar que siga fluyendo la leche. Por este motivo, se encuentra más progesterona en los productos lácteos. Los bebés también pueden presentar acné milliar, también conocido como acné neonatorum o más popularmente como engordaderas o granitos de la leche. En función de la conducta alimentaria de la madre, estos pueden aparecer incluso en el útero.

Hoy en día en acné milliar aparece en el 20 % de los recién nacidos. Imagen de Fragegeist, Wikipedia, PD.

Puede agrandar la imagen haciendo clic sobre ella.

En el capítulo «Ojo con la vaca», el autor profundiza en las enfermedades muy estrechamente relacionadas con el consumo de leche. Sin embargo, los científicos que se muestran a favor de la leche ponen en duda dichas correlaciones por motivos que pueden ser comprensibles. El doctor OSKI es prudente y solamente escribe sobre «teorías muy preocupantes».

En el caso de la esclerosis múltiple (EM), por ejemplo, menciona un gran número de estudios científicos de relevancia que relacionan esta enfermedad con diferentes causas. Todas las investigaciones tienen un punto en común: su relación con el consumo de leche. Si se analizan los estudios de forma individual, no nos percataremos de este detalle, ya que también intervienen otros factores. Teniendo en cuenta el poder que tienen los grupos de presión de la industria láctea, no es suficiente como advertencia oficial. La esclerosis lateral amiotrófica también está relacionada con el consumo de leche.

Está demostrado que consumir leche de vaca provoca leucemia en los simios. La mayoría de las enfermedades que afectan a los chimpancés también se producen en los seres humanos.

El libro también explica la relación existente entre la leche y la artitis juvenil idiopática (AIJ). Wikipedia todavía menciona que la causa de este tipo de enfermedad reumatoide sigue siendo desconocida, a pesar del gran éxito del pediatra Dan J. Baggett y otros especialistas en medicina infantil, que consiguieron curar esta enfermedad tan solo mediante la abstención de consumir productos lácteos.

Algunos casos de adolescentes también muestran una gran correlación entre el comportamiento antisocial y la delincuencia. Resulta sorprendente que estos adolescentes beben hasta diez veces más cantidad de leche que otros jóvenes. Los científicos sospechan que puede ser provocado por una especie de envenenamiento debido a un exceso de proteínas o a una escasez de los nutrientes que aportan los frutos secos al cerebro. De forma breve, el doctor OSKI también muestra cómo la leche también puede deteriorar los dientes de los más pequeños cuando se les da un vaso antes de ir a dormir.

A continuación trata la publicidad sobre la leche de forma específica, que incluso la Comisión Federal de Comercio o FTC, a favor de la industria, tuvo que reconocer como falsa, engañosa y fraudulenta. Esta publicidad culminó en «Todo el mundo necesita leche» y «Las personas que toman leche son los mejores amantes». La FTC llegó hasta el punto de tener que tomar medidas en contra de sus propios clientes. El eslogan publicitario al final quedó de la siguiente manera «La leche tiene algo para cada persona». De este modo, la frase también puede referirse a sustancias perjudiciales.

El libro también incluye temas como el modo en el que los medios de comunicación viven de esta industria y, al mismo tiempo, son observados (Argus).

En el capítulo «La leche y el síndrome de fatiga crónica», el autor menciona las distintas enfermedades que otros médicos describen, como consecuencia del consumo de leche, entre las que se encuentran los trastornos de ansiedad y la depresión. El psiquiatra H. L. Newbold a menudo lo considera el resultado de una alergia a la leche de vaca. La renuncia a productos con trazas de lácteos hizo que desapareciesen las molestias y viceversa. El doctor William G. Crook en sus estudios analizó y descubrió que de cada 45 niños con hiperactividad o problemas de aprendizaje, 41 sufrían una alergia alimentaria que era la causa de su enfermedad.

Pero, ¿qué alternativas tiene una madre que no puede dar el pecho a su bebé? El doctor FRANK A. OSKI menciona que los productos sustitutivos de hoy en día son mucho mejor que hace años, y recomienda a las madres que recurran a la leche de nodriza. A continuación, el autor explica cómo debe proceder una madre con respecto a los alimentos de sustitución y también trata el tema del destete. En el siguiente apartado, este autor y médico profundiza sobre la manera en que los adultos y los ancianos deben comportarse con respecto a la leche y los productos lácteos.

La industria láctea está empezando a reconocer que la leche de vaca no es el producto ideal que nos han intentado vender. Las leches vegetales de imitación a la leche que se pueden encontrar hoy en día son mucho más saludables. La leche materna es fundamental para el desarrollo del cerebro y el desarrollo general del lactante, por este motivo es básico que, durante la lactancia, las madres no tomen productos lácteos. La ingesta temprana de leche de vaca también incrementa el riesgo de padecer diabetes. Es importante que las madres renuncien a aquellos productos que contienen leche de vaca, ya que más tarde pueden aparecer problemas graves, .

Explica los distintos tipos de leche y las ventajas e inconvenientes de su consumo, que incluyen las leches mejoradas y las imitaciones de la leche. Aporta un gran número de ejemplos de métodos de producción, así como detalles sobre la composición de la leche. También informa sobre el espíritu de la época y aporta cifras sobre los hábitos de consumo de líquidos.

Imagen de portada del libro "Milch besser nicht" (Leche mejor no) de Maria Rollinger.

A continuación presentamos el enlace de la reseña del libro «Milch besser nicht» (¡Leche mejor no!) de Maria Rollinger donde también encontrarán la dirección para pedirlo directamente a la editorial. Lo considero el libro que mejor trata el tema de la leche y los peligros que esta puede suponer para nuestra salud. También enumera más de 50 artículos científicos en los que se basó para escribir su libro.

En los EE. UU. sobre todo, hay un gran número de médicos y profesores de medicina que han escrito libros sobre este tema y cada uno de ellos destaca un aspecto ligeramente diferente. También he reseñado algunos libros escritos por médicos, con una base científica o un gran conocimiento práctico. En la conclusión o el resumen encontrarán los argumentos más importantes de cada uno de los autores,

Esto no ocurre en mi Reseña del libro MILK The Deadly Poison (LECHE, el veneno mortal), de Robert Cohen, ya que él destapó el escándalo sobre la aprobación de las hormonas artificiales en los Estados Unidos, por lo tanto, encontrarán mis opiniones sobre el libro en la conclusión. Incluso un quiropráctico ha acumulado una serie de experiencias extraordinarias la piel de sus pacientes consumidores de leche: Reseña del libro «NO MILK!» (¡Leche no!) de Daniel A. Twogood.

Contenido y comentarios

Los capítulos del libro en inglés y su traducción son los siguientes:

  1. «Milk Is a Natural» (La leche es natural) (p. 7)
  2. «Paying Premium for a Quart of Intestinal Gas!» (¡Cincuenta centavos por un litro de gases Intestinales!) (p. 11) 
  3. «Don’t Cry Over Spilled Milk» (No lloren por leche derramada) (p. 21)
  4. «Can Fat Be Fatal?» (¿Puede ser fatal la grasa?) (p. 33)
  5. «The Alternatives –Two Sides to The Story» (Las alternativas: los dos lados de la historia) (p. 43)
  6. «The Calcium Scare» (El pánico por el calcio) (p. 53)
  7. «Do You Really Want a Résumé of the Cow’s Lunch?» (¿Quiere usted realmente un resumen de lo que come una vaca?) (p. 57)
  8. «Beware of the Cow» (Ojo con la vaca) (p. 65)
  9. «Milk Has Something for Everybody» (La leche tiene algo para todos) (p. 73)
  10. «Milk and the Tension-Fatigue Syndrome» (La leche y el síndrome de fatiga crónica) (p. 79)
  11. «What to Do Instead» (¿Qué hacer en su lugar?) (p. 83)

«Research Appendix» (Apéndice de investigación) (p. 95)
«References and Suggested Readings» (Referencias y lecturas sugeridas (p. 118)
«About the Author» (Sobre el autor) (p. 126)

Haga clic en las imágenes para visualizarlas a tamaño completo.

Sobre el autor

Después de completar sus estudios de medicina en 1958, FRANK A. OSKI (1932-1996) se especializó en el ámbito de la pediatría, es decir, la especialidad médica que estudia al niño y sus enfermedades. En 1963 fue nombrado profesor y responsable del Departamento de Pediatría de la Universidad Estatal de Nueva York. En 1985 le asignaron la dirección del servicio de pediatría de la Escuela de Medicina de la Universidad Johns Hopkins y fue elegido al mismo tiempo doctor titular del Hospital infantil de dicha universidad.

El doctor OSKI ha publicado 290 trabajos y escrito 19 libros, entre los que se encuentran obras maestras como «The Whole Pediatrician Catalog» («Catálogo completo sobre pediatría») o «Principles and Practice of Pediatrics» («Principios y práctica de la pediatría»). Fue un científico muy respetado, con mucha experiencia y el fundador de la publicación periódica «Contemporary Pediatrics» («Pediatría contemporánea»). Como coautor trabajó desde 1976 hasta 1991 para el anuario sobre pediatría cuyo título en inglés es «The Year Book of Pediatrics» («Anuario sobre pediatría»). Este libro solamente recoge una parte de su gran obra.

En reconocimiento a sus estudios y trabajos en la materia, el doctor OSKI recibió en 1972 el premio Mead Johnson por su excepcional trabajo en la investigación de las enfermedades infantiles; en 1990 el premio al liderazgo Joseph W. St. Geme por su «liderazgo en pediatría»; el mismo año le fue otorgado el premio Ross de Educación Pediátrica que concede la Academia Americana de Pediatría (AAP), el Premio de Licenciatura Distinguido de la Escuela de Medicina de la Universidad de Pennsylvania y la distinción de Pediatra del año de Maryland. En 1991 fue investido honoris causa por la Universidad Estatal de Nueva York por sus méritos científicos.

Pueden encontrar parte del contenido del libro en el siguiente enlace en inglés: Google Books. En la página procorn.org también pueden encontrar declaraciones de científicos cercanos a la industria láctea y compararlas con las afirmaciones de científicos independientes, quienes llegan a conclusiones muy diferentes sobre las enfermedades y dolencias que provocan los productos lácteos. La decisión solo está en sus manos...

  Portada del libro "MILK The Deadly Poison" de Robert Cohen.
Si comparamos los planteamientos de los distintos libros que muestran una crítica a la leche, encontraremos diferencias muy marcadas que pueden estar determinadas por motivaciones morales, es decir, en relación con el bienestar animal, el respeto al medio ambiente o la destrucción de los bosques para plantar maíz, cereales o soja que sirve de alimento para el ganado. Otros libros se centran en injusticias como «Milking the public» («Ordeñar al pueblo»), que destapa el entramado existente entre la política y la salud pública. A eso hay que añadirle copias baratas de las ideas originales, que tan solo replican aquello que ya se ha dicho con anterioridad.

Reseña del libro

A continuación explicaremos el contenido de cada uno de los capítulos en español.

La leche es natural, p. 7

El doctor FRANK A. OSKI comienza el libro con un relato personal, en el que narra cómo un buen día, su hija volvió del colegio llorando. El motivo de su llanto era que había contestado con un «no» a las siguientes preguntas, sin embargo, el profesor consideró que la respuesta a la tercera pregunta era un «sí»:

  1. ¿Crees que un conejo puede fabricar una manopla?
  2. ¿Puede un pez saltar como un conejo?
  3. ¿Deben todos los niños y niñas beber leche?

Incluso en las preguntas se puede reconocer la mano manipuladora de la industria y con qué sutileza subliminal ejerce influencia sobre las personas.

Oponerse a la leche se considera antiamericano y el maestro estaba convencido de que este padre que además era médico, era un auténtico lunático, palabra que en inglés (lunatic) es sinónimo de enfermo mental, insensato, peligroso e impredecible. ¡Simplemente por retirar la leche de la alimentación de los niños! El doctor OSKI, en un principio, entendió la reacción, ya que las personas no instruidas en este ámbito solo pueden adoptar esta postura debido al marketing intensivo y convincente al que nos vemos expuestos, que a menudo está acompañado por mucha presión política.

La creencia de que la leche es un alimento muy completo y nutritivo procede de lo que nos han inculcado nuestras madres, ya que la publicidad agresiva sobre la leche y los productos lácteos lleva existiendo durante generaciones.

La enciclopedia alemana Meyers en su cuarta edición, 1885-1892 describe incluso la producción natural de la leche (enlace en alemán): en su estado natural, una vaca podía dar hasta 3 litros de leche al día; hoy en día se consiguen obtener hasta 50 litros de un solo animal. También indica que «Las vacas de raza Allgäuer dan mucha leche hasta la edad de 16 años». Hoy en día, estas vacas se podrían considerar afortunadas si llegasen a un tercio de esa edad.

La pintura al óleo «La lechera» (ca. 1660) del pintor Jan Vermeer demuestra que las familias ricas consumían leche durante el apogeo económico de Holanda en el siglo XVII.

La obra se puede visitar en el Rijksmuseum de Amsterdam. 

La publicidad nos sugiere ideas como: «¿Ya se ha tomado su leche?», «La leche es natural», «La leche es el alimento perfecto», «Todo el mundo necesita tomar leche», o incluso «Las personas que toman leche son los mejores amantes». Véase también lo que explicamos a continuación.

Una séptima parte del gasto en alimentos está relacionado con los productos lácteos, lo que representa el porcentaje más alto en la categoría de alimentos. Cada persona consume en Estados Unidos un promedio de 187 kg de productos lácteos al año. Para ello, 18 millones de vacas aseguran este «gran negocio».

Dentro del ámbito de la política, por ejemplo, uno de cada siete congresistas estadounidenses recibe dinero de la industria láctea para financiar las elecciones, de modo que estos diseñan las leyes para garantizar precios elevados y garantías de compra.

Por último, cada vez hay más médicos y personas que han tenido experiencias negativas relacionadas con su salud, que cuestionan la salubridad de la leche de vaca. Pero todavía es más sorprendente que incluso la Comisión Federal De Comercio (FTC) mostrase una postura crítica al respecto. Hasta el presidente Richard Nixon comenzó a darse cuenta de que la leche no era saludable necesariamente. John Connally, quien en 1975 se vio involucrado en un escándalo de sobornos en relación con los precios de la leche en Texas, también compartía esta misma postura.

El consumo de leche comenzó con la deficiencia de hierro en lactantes y niños. Se detectaron casos de espasmos y diarreas en relación con la leche, así como distintos tipos de alergias. Los primeros indicios confirmaron que también la arteriosclerosis y los infartos están relacionados con el consumo de leche.

Los pediatras tenían tanta incertidumbre con respecto a la leche de vaca que el Comité para la alimentación de la Academia Americana de Pediatría (AAP) publicó un artículo que se titulaba: «Should Milk Drinking by Children Be Discouraged?» («¿Debería desaconsejarse que los niños tomen leche?»). La respuesta debía ser a la fuerza un «sí» o un «no».

La leche se compone básicamente de azúcar, grasa y proteína, agua en abundancia, que a su vez contiene minerales, vitaminas y hormonas. Hoy en día, los tres componentes principales de la leche están siendo cuestionados; además, en el mundo científico se han reconocido los problemas que provocan.

Los mamíferos toman la leche de su madre hasta que su peso triplica lo que pesaron al nacer. Un niño humano lo alcanza después de un año aproximadamente.

Los seres humanos todavía no son conscientes de que otros mamíferos como las cabras, los elefantes, las vacas, los camellos, los yak, los lobos o las morsas producen una leche con una composición totalmente diferente. 

¡Cincuenta céntimos por un litro de gases Intestinales!, p. 11

La lactosa o azúcar de la leche es un disacárido, es decir, un azúcar doble que está formado por D-galactosa y D-glucosa. La lactosa solo está presente en la leche. Todos los mamíferos excepto las focas, los leones marinos y las morsas producen leche con lactosa como componente de azúcar. La proporción de lactosa en la leche materna es de 7 g/100 g, y en la leche de vaca es de 4,8 g/100 g.

Las personas no podemos absorber la lactosa. Por ello, el cuerpo de un niño produce la enzima lactasa, que es la encargada de descomponer la lactosa. Cuando esta enzima falta o está presente en muy pequeñas cantidades, la lactosa pasa al colon, donde las bacterias la descomponen. Esto a su vez genera muchos gases.

La mayoría de las personas reducen la producción de lactasa después de la lactancia de forma paulatina hasta que se detiene aproximadamente a la edad de cuatro años. Solo algunos grupos étnicos, como por ejemplo los pueblos del norte de Europa desarrollaron la capacidad de digerir leche y productos lácteos en cierta medida debido a una mutación. Estas personas a su vez se extendieron a otros continentes.

Distribución mundial de la intolerancia a la lactosa. Wikipedia/Verein für Laktoseintoleranz/R. Renz En todo el mundo, la mayoría de los individuos son intolerantes a la lactosa y sufren debido al consumo de leche y determinados productos lácteos. Imagen: distribución mundial de la intolerancia a la lactosa. Asociación de personas con intolerancia a la lactosa, Rainer Renz, Wikipedia.
Wikipedia: «Cuando la actividad de la lactasa es inadecuada, la lactosa sin descomponer llega al colon, donde se absorbe y fermenta debido a la acción de las bacterias intestinales. Los agentes que provocan la fermentación son el lactato —también llamado ácido láctico— y los gases metano (CH4) e hidrógeno  (H2). Esos gases se convierten, entre otras cosas, en flatulencias...»  Además, el ácido láctico tiene una capacidad osmótica y provoca un flujo de agua en el intestino cuyo resultado es la diarrea. «No obstante, la ausencia de la enzima lactasa no siempre está acompañada de estos síntomas. En este caso, se trata de un trastorno denominado hipolactasia, o matizando un poco más, «dificultades para digerir la lactosa». Los productos de la descomposición de las bacterias provocan otros síntomas».

La intolerancia a la lactosa provoca distensión abdominal con calambres intermitentes acompañados de diarrea. Ver cuadro. Los médicos que desconocen la relación de la lactosa con estos síntomas suelen diagnosticar síndrome del intestino irritable o en el caso de los bebés lo consideran eructos normales o liberación de gases. ¡Antes de 1965, la ciencia asumía que la intolerancia a la lactosa era una anormalidad causada por una enfermedad!

Fue en el año 1965, cuando los estudios de la Escuela de Medicina de la Universidad Johns Hopkins demostraron que el 15 % de la población blanca y el 70 % de la población de origen africano no eran capaces de digerir la lactosa correctamente. A partir de ahí se han realizado otras investigaciones que han descubierto que existe un gran número de personas con intolerancia a la lactosa a nivel mundial.

El doctor FRANK A. OSKI muestra una tabla de 17 grupos de personas con datos sobre el porcentaje de personas intolerantes a la lactosa en cada uno de ellos. La intolerancia a la lactosa en Dinamarca es insignificante con un 2 %, seguido por Suiza con un 7 % y de la población blanca de Estados Unidos. En el extremo opuesto se encuentran los bantúes (pueblos del centro y sur del continente africano), los thailandeses y filipinos con un 90 % de intolerancia a la lactosa. Los japoneses y taiwaneses llegan al 85 % de intolerancia a la lactosa y los chinos no figuran en la tabla.

El doctor Norman Kretchmer, exdirector del Instituto de salud infantil y desarrollo humano del Instituto nacional de salud, estudió la intolerancia a la lactosa en Nigeria. Analizó dos grupos étnicos que tomaban mucha leche, en concreto a los hausa y a los fulani, pobladores del norte del país, y descubrió que tan solo el 20 % de las personas estudiadas mostraban intolerancia a la lactosa. Sin embargo, en otros grupos étnicos como los yoruba y los ibo, el 99 % de sus miembros eran intolerantes a la lactosa.

El doctor OSKI describe la frustración que provocó el hecho de que Estados Unidos comenzase a donar leche en polvo a los países en vías de desarrollo como ayuda humanitaria. La industria lechera en los Estados Unidos tenía un problema grave cuya solución consistía en deshacerse de la excesiva cantidad de leche en polvo que tenían, de modo que sugirieron la posibilidad de vender esa leche al estado. En América del Sur a leche en polvo les provocó tantos problemas intestinales y digestivos, que la utilizaron para encalar las fachadas de sus viviendas...

A pesar de las investigaciones que se han realizado sobre la intolerancia a la lactosa, todavía se reparte leche en un gran número de escuelas, incluso en ciudades como Baltimore, con un porcentaje muy elevado de población afroamericana.

Sin duda, las bacterias que contienen el yogur y el queso se encargan de eliminar la mayor parte de la lactosa, de modo que dichos productos en este sentido no suelen ser tan problemáticos.

El 10 % de los niños blancos en los Estados Unidos sufren abdominalgia crónica o recurrente, es decir, dolor abdominal recurrente infantil, que suele desaparecer de inmediato si los niños dejan de tomar leche y productos lácteos.

No lloren por leche derramada, p. 21

El doctor OSKI expone el caso de un niño de seis meses que sufría diarreas, tenía un aspecto pálido y fue diagnosticado de una anemia ferropénica obvia. Tuvieron que pasar dos años para que un centro médico descubriese que el niño padecía una intolerancia absoluta a la proteína de la leche de vaca. Desde el momento en que el niño dejó de comer galletas, natillas y productos elaborados (platos precocinados) como los preparados de carne guisada de ternera, desaparecieron los problemas.

Esto demuestra que estos productos también contienen leche o leche en polvo. Como hemos indicado anteriormente, la intolerancia a la lactosa que padecen determinadas personas depende en gran medida de la cantidad de la ingesta, sin embargo, cuando se trata de alergia a la leche, una porción mínima de lactosa desencadenará la reacción.

Aunque Wikipedia no indique ninguna diferencia en su artículo, la intolerancia a la lactosa no tiene nada que ver con la alergia a la leche de vaca. Las personas que sufren intolerancia a la lactosa carecen de lactasa (LPH, LCT), una enzima imprescindible para la digestión. Por otro lado, el artículo Got milk? de Wikipedia en alemán explica la campaña publicitaria llevada a cabo en Estados Unidos e incluye la imagen anterior, de dominio público.

El doctor Joyce D. Grybowski, que por aquel entonces era director de la Clínica de pediatría especializada en enfermedades gastrointestinales de la La Escuela de Medicina de la Universidad de Yale (enlace en inglés) explica que cada semana veían, al menos, un caso de intolerancia absoluta a la proteína de la leche de vaca. Los casos de alergias a la leche tienen unos efectos muy diferentes. Véase también el libro de Joyce D. Grybowski: «Gastrointestinal Problems in the Infant (Major problems in clinical pediatrics)» [«Problemas gastrointestinales en el niño (Problemas más importantes de la pediatría clínica)»].

La alergia, debido al sangrado en el intestino, puede provocar una carencia de proteína en el suero de la sangre, algo que inhibe el crecimiento y puede ocasionar inflamaciones del abdomen y las extremidades. Los niños que no muestran este tipo de síntomas externos o diarrea también pueden sufrir deficiencia de hierro, ya que pueden perder entre uno y cinco mililitros de sangre a través del intestino (p. 23).

Si se renuncia por completo al consumo de la proteína de la leche, el problema puede desaparecer en tan solo dos días. Después de una abstinencia total, la mayoría de estos niños adquieren entre los dos y los cinco años una tolerancia mínima a las proteínas de la leche.

En los Estados Unidos entre el 15 % y el 20 % de los niños menores de dos años de edad tienen deficiencia de hierro, la mitad de los cuales es debido a la intolerancia a la proteína de la leche. La pérdida de sangre a través del intestino está tan distribuida y es tan pequeña, que es imposible detectarla en las heces a simple vista, sino que para ello es necesario realizar un análisis de sangre oculta en heces.

La leche tiene poco hierro de todos modos, pero este no es el problema principal; incluso aunque la necesidad disminuya cuando el consumo es elevado y se consuman otros alimentos que contienen más hierro, el problema es añadido.

Desde que los biberones se fabrican en plástico, los bebés pueden utilizarlo sin que estos se rompan. Esto puede provocar que los bebés se conviertan en «adictos» al biberón y no puedan dar un paseo sin tenerlo cerca de la mano o la boca. Este tipo de comportamiento en inglés se conoce como «blue bottle syndrome» (síndrome de la botella azul). Estos niños por lo general suelen tener deficiencia de hierro, no solo porque la leche de vaca tiene un contenido muy reducido de este elemento, sino porque su cuerpo solo puede absorber una proporción muy pequeña de dicho hierro. El niño deja de tener hambre, pero se muestra irritable, apático, distraído y llora a menudo. El círculo vicioso comienza cuando se le acerca el biberón para que se tranquilice.

El término «blue bottle syndrome» (síndrome de la botella azul) se acuñó porque, a pesar de que estén disponibles en varios colores, existen muchos biberones azules. Otro término que también hace referencia a este comportamiento es la caries del biberón (enlace en inglés). En este artículo de la Wikipedia se muestra lo que les ocurre a sus pequeños dientes. Imagen del doctor Henning Storbeck, CC-by-sa.

El autor vuelve a retomar el tema que trata la incertidumbre en relación con la alergia a la leche: las cifras que barajan los investigadores oscilan entre el 0,3 % y el 25 % de los niños. Recordemos que no están incluidos los niños con intolerancia a la lactosa.

El doctor J. W. Gerrard y su equipo en Saskatoon, Canadá, realizaron el seguimiento de 787 bebés. El equipo observó personalmente a cada uno de los bebés desde su nacimiento. Las madres no recibieron consejos en referencia a la leche o los sustitutos lácteos para no condicionarlas.

El equipo tomó nota de la fecha en la que los bebés recibían alimento en sustitución de la leche, así como la composición del mismo.

Los criterios que les servían para determinar una alergia a la leche eran la aparición de (1) congestión nasal, ataques de asma, infecciones respiratorias, bronquitis (infecciones del pecho) o (2) eflorescencia (cambio en la epidermis, que puede afectar a su color, apariencia o textura) o (3) vómitos o diarrea, si no había otra explicación para los síntomas.

En esos casos, sustituían los productos lácteos por productos derivados de la soja. Cuando desaparecían los síntomas, volvían a introducir alimentos para bebés con productos lácteos entre sus ingredientes. Cuando volvían a aparecer los síntomas de nuevo, se consideraba que el bebé era alérgico a las proteínas de la leche de vaca (p. 25).

Con este método diagnosticaron a 59 bebés con alergia a la leche de vaca, lo que representaba el 7,5 % del total. La investigación posterior mostró además, que el 25 % de estos bebés manifestaba los síntomas después de tres días desde la toma del alimento. Otro 25 % de los bebés desarrolló los síntomas durante la primera semana y la mitad de los bebés afectados reaccionó más tarde.

El equipo detectó que cuanto antes se suministraba la leche de vaca, más alergias se producían. La cifra ascendía hasta el 25 % de los niños cuando el alimento de sustitución a base de leche se suministraba desde el principio. Las alergias a la leche a menudo se producían también cuando uno de los padres padecía rinitis alérgica o asma (p. 26).

Un grupo de investigadores de la Universidad de Colorado y la Escuela de Medicina de la Universidad de Miami demostraron en una muestra de niños de entre diez y trece años con problemas renales persistentes (nefrosis) que la interrupción en el consumo de productos lácteos evitaba que los riñones tuviesen que excretar la proteína. Esto afectó a los niños que no respondían bien a los tratamientos con cortisona. Sin esta información, estos niños podrían fallecer de forma prematura.

El doctor Dan J. Baggett, un pediatra de Alabama, aclaró que en 1960 había descubierto la relación existente entre el consumo temprano de leche de vaca y los problemas de la piel en lactantes, y que algunos de los niños desarrollaban más tarde asma, si no se les cambiaba la alimentación. Les introdujo una dieta sin productos lácteos, sin trigo, sin huevos y sin limón. También se dio cuenta de que la soja causaba reacciones alérgicas a algunos niños.

Incluso la artritis reumatoide prematura podía curarse si se renunciaba por completo a los productos lácteos (p. 28). La dieta consiste en alimentarse a base de panes especiales, tostadas, bizcochos y galletas que no contengan ingredientes como la caseína, el caseinato (caseína desnaturalizada), el suero o la leche en polvo. Para cocinar se recomienda el aceite de maíz o el aceite de cártamo. Quizá hayan considerado incluir ingredientes sin gluten en esta dieta.

Lo que más sorprendió al doctor Baggett fue lo siguiente: los estreptococos del grupo A (Estreptococos Alfa-hemolíticos, GAS) que provocan la escarlatina ya no fueron capaces de causar infecciones en los niños que se alimentaban así. Por el contrario, los niños con faringitis (inflamación de garganta), en concreto con faringitis estreptocócica o pioderma gangrenoso (dermatitis ulcerosa) tomaron proteína de leche cinco días antes de la aparición de los primeros síntomas (p. 29).

A todo esto hay que añadir que el doctor ingresó en el hospital a una docena de pacientes al año en lugar de tener que ingresar a cien, y el número de días de la estancia se redujo de los cinco a los tres días.

Su lema en inglés era: «Breast fed is best fed and cow's milk is the ideal food for the newly born and rapidly growing calf». El doctor Baggett aconseja a las mujeres embarazadas que tomen huevos (si los toleran), verduras de hoja verde y suplementos de calcio. Recomienda encarecidamente que se abstengan de ingerir cualquier tipo de proteína de la leche y que eviten también el chocolate, los refrescos como la Coca-Cola, los cacahuetes y la cebolla cruda siempre que sea posible.

Si realiza una buena selección de alimentos de origen vegetal no necesitará suplemento de calcio, sin embargo, sí que necesitará la vitamina B12.  La traducción libre de su lema podría ser algo como: «La leche materna es lo mejor para los bebés y la leche de vaca es ideal para los terneros jóvenes que necesitan crecer deprisa». Los terneros son sacrificados antes de cumplir los 8 meses de edad...

Recomendamos el libro «Allergies to Milk» («Las alergias a la leche») escrito por el doctor Sami Bahna (PDF en worldallergy.org) y el doctor Douglas C. Heine, publicado en 1980.

En él los autores escriben que hasta ese momento circulaban las opiniones de varios investigadores, pero que a partir de 1980 quedó claro hasta qué punto la leche podía ser perjudicial. Los pediatras más atentos son los únicos que recomiendan dejar de lado la leche y los productos lácteos cuando detectan problemas digestivos, problemas respiratorios o erupciones cutáneas.

Los padres están tan influenciados por la industria láctea que les resulta descabellado renunciar a «la buena leche», que es probable que un médico no se atreva a ofrecerles una alternativa. Para la mayoría de las madres la leche es lo mejor que pueden darle a un niño de corta edad.

En 1964 el doctor Baggett y el doctor William Deamer de San Francisco, descubrieron que incluso los dolores del crecimiento (dolores musculoesqueléticos) se pueden evitar si se renuncia a la leche.

Sin embargo, ni los médicos ni en Wikipedia hemos encontrado ninguna relación entre las hormonas de crecimiento y los dolores del crecimiento. En realidad es lógico, teniendo en cuenta que un ternero en crecimiento necesita más las hormonas de crecimiento de la leche de vaca, que un bebé humano.

Estas hormonas de crecimiento solamente están pensadas para el momento de la lactancia y pueden ser responsables de la aparición de cáncer con la edad. Existen estudios científicos que lo corroboran. Yo los llamo los aceleradores que utilizan los pacientes, mientras que sus oncólogos pisan el freno, por ejemplo, con medicamentos citostáticos que inhiben la división celular. Es alarmante que este conocimiento no pueda ponerse en práctica.

Sin ternero no hay leche. No se discute en el libro.
Muy pocos lectores son conscientes de que las vacas solo producen leche si están criando a un ternero y que tras pocas semanas estos son enviados al matadero. La industria cárnica y el sector lácteo trabajan codo con codo. Imágenes del artículo sobre la carne de ternera de Wikipedia. (Smooth_O unter CC 2.0, rechts von Myrabella, CC 3.0).

¿Puede ser fatal la grasa?, p. 33 

La Asociación Estadounidense del Corazón (AHA) recomienda encarecidamente y con motivo, limitar el consumo de leche y productos lácteos en cualquier edad. Cada año fallecen un millón de estadounidenses a causa de enfermedades cardiovasculares o del corazón, lo que representa la mitad de las causas de muerte en EE. UU. Entre un 15 % y un 20 % mueren antes de llegar a la edad de jubilación.

US milk substitute: Flax milk made of flax seeds. Own photo. Debería llamar la atención de la opinión pública el hecho de que se puedan evitar o reducir esas cifras de muertos en gran medida simplemente renunciando al consumo de leche y productos lácteos. Sin embargo, Wikipedia cita lo siguiente: «En la medicina humana, la mayoría de las enfermedades congénitas del corazón, los vasos sanguíneos y el aparato circulatorio son consideradas enfermedades cardiovasculares, a diferencia de aquellas que se desarrollan por lesiones. Ha leído bien: «congénitas». Para finalizar, el artículo menciona: «En ocasiones, el término enfermedad cardiovascular solo se emplea para referirse a la arteriosclerosis y los factores de riesgo, la diabetes mellitus, el tabaquismo, el sedentarismo, o la predisposición genética a padecer enfermedades cardiovasculares, según lo observado por la OMS desde la década de 1980 en el Estudio MONICA».  ¿Se le puede llamar a esto medicina basada en la evidencia?
Como mucho podría denominarse «medicina basada en la evidencia de la industria». ¡Los hábitos alimenticios quedan excluidos!

En el año 1900, la esperanza de vida de un recién nacido era de unos 50 años; en 1977, sin embargo era de 72 años. El descenso de la mortalidad infantil se consiguió gracias a la higiene, la nutrición infantil y la lucha contra los virus y bacterias, algo que contribuyó a aumentar la longevidad de la población.

Un individuo que en 1900 llegase a los 45 años podía llegar a vivir hasta los 70. La mayoría olvidamos estos datos. El hecho de que la esperanza de vida de los adultos solo haya aumentado en un par de años se debe al creciente número de casos de arteriosclerosis y diabetes que provoca una alimentación errónea.

El doctor OSKI explica paso a paso los procesos que conducen al desarrollo de la arteriosclerosis y sus efectos. Los órganos que acaban más afectados son el cerebro, los riñones, las piernas y el corazón. Las consecuencias más conocidas son los infartos de miocardio (ataques al corazón) y los accidentes cerebrovasculares (ictus, infarto o derrame cerebral), ambos derivados de la arteriosclerosis.

Hasta la década de 1950 los médicos pensaban que la arteriosclerosis era un síntoma normal del envejecimiento. Las autopsias de los soldados caídos en la Guerra de Corea, cuya edad media era de 20 años, revelaron que alrededor del 80 % de ellos mostraba principios de arteriosclerosis.

Los estudios de seguimiento demostraron que el proceso puede comenzar a los dos o tres años (p. 35).

Las placas, en su mayoría de colesterol, se van formando lentamente, un proceso que puede durar de 20 a 40 años. A la edad de 50 años, la mayoría de los estadounidenses muestra indicios de padecer arteriosclerosis grave.

Entre los factores de riesgo se encontraban los niveles altos de colesterol (incluido el colesterol en sangre) (1), un desequilibrio entre el colesterol HDL (lipoproteína de alta densidad) o colesterol bueno, cuyo nivel debería ser elevado y el colesterol malo o LDL (lipoproteína de baja densidad) en el plasma sanguíneo (2), la hipertensión arterial (3), la diabetes mellitus (4), el tabaquismo (5), el sedentarismo (6), ciertos rasgos de la personalidad (7) y antecedentes familiares de ataques cardíacos o accidentes cerebrovasculares (8). 

Se puede resumir en pocas palabras y se recordará mejor: la lipoproteína de alta densidad o HDL contribuye a la eliminación del colesterol de las células y los niveles deben ser elevados, ya que tiene propiedades antiaterogénicas y no aterogénicas (potencial para obstruir las arterias). Véase el artículo en inglés sobre la proteína de transferencia de ésteres de colesterol. El colesterol LDL, sin embargo, es un factor que contribuye a la aparición de la aterosclerosis. Otro exctracto de Wikipedia: «El término arteriosclerosis (endurecimiento de las arterias) se refiere al proceso de envejecimiento fisiológico de una arteria, mientras que el término aterosclerosis se refiere a la formación de un ateroma patológico, que en determinadas circunstancias puede causar una estenosis».  Las células espumosas son síntomas prematuros de la enfermedad. 

Dichos factores se desprenden del estudio Framingham llevado a cabo por el Instituto Nacional de Salud en Framingham. En el año 1949 estudió a 5 000 hombres y mujeres sanos con edades comprendidas entre los 30 y los 59 años de edad. Eligieron esa región puesto que representaba la forma de vida media en Estados Unidos.

Cada dos años se estudiaba a fondo a las personas objeto de la investigación (enlace en inglés). Después de que muriesen miles de personas pudieron reconocer estos factores de riesgo. Solamente destacaban los niveles de colesterol en sangre por encima de los demás riesgos, sobre todo si existía una predisposición genética en la familia.

El colesterol en sangre se fabrica por un lado en el hígado y los órganos digestivos y por otro lo consumimos en la dieta que elegimos. Se reconoció que los alimentos de origen animal como los huevos, los productos lácteos y la carne aumentaban los valores.

Las grasas saturadas, es decir, aquellas que no se muestran líquidas a temperatura ambiente, son las que más colesterol tienen. Este tipo de grasas se encuentran en la mantequilla, el queso, la nata, la carne, el chocolate y los ingredientes de productos terminados como la pizza, etc. (p. 36).

Por otra parte, los ácidos grasos insaturados que se encuentran en el aceite de maíz, el aceite de algodón (enlace en inglés), el aceite de cártamo y en otros aceites vegetales puede disminuir los niveles de colesterol.

En realidad, en 1920 ya se conocía esta correlación. El científico ruso y doctor Nikolai Anitschov lo descubrió en los experimentos que realizó en conejos. Su nombre verdadero es Anitschkow, para ser precisos: Nikolay Nikolaevich Anichkov (1885-1964) y fue un prominente patólogo. Véase células de Anitschkow (enlace en inglés).

Más tarde se realizaron más pruebas en animales que confirmaron sus resultados y el estudio Framingham al final mostró evidencias claras para el hombre. Se demostró que las personas con 240 mg de colesterol en la sangre tenían un riesgo tres veces mayor de sufrir ataques al corazón que aquellas con 200 mg o menos.

Más tarde, estudios realizados en muchos otros países confirmaron estas observaciones. La leche tiene un porcentaje del 60 % en forma de grasa saturada (LDL), es decir, 35 g de grasa de leche por litro. Un estudio que se realizó en Finlandia entre 1959 y 1965 demostró que si se sustituía la leche entera por leche desnatada mezclada con aceite de soja y la mantequilla por margarina blanda, se reducían los niveles de colesterol en un 20 %.  Gracias a estos descubrimientos la tasa de mortalidad en los hombres debido a enfermedades cardiovasculares se redujo a más de la mitad (p. 38).

El doctor FRANK A. OSKI ofrece más ejemplos de cómo un cambio en la alimentación reduciría hasta en un 29 % la tasa de mortalidad por infarto de miocardio. Cree que aquellos niños con algún familiar directo que haya sufrido un ataque al corazón antes de cumplir los 50 deberían someterse a pruebas y seguimientos médicos. Existen trastornos congénitos en el transporte de lípidos, que provocan una gran vulnerabilidad a sufrir enfermedades coronarias.

Como ejemplo cita la hiperlipidosis primaria (HLP, hiperlipemia), es decir, una enfermedad hereditaria que se desarrolla al menos en la mitad de la población. El estudio de un agente patógeno en más de 1 500 niños que murieron por accidentes, demostró la relación directa entre los niños que fueron alimentados con leche materna y los que fueron alimentados con preparados a base de leche de vaca.

Está claro que en la naturaleza ningún otro mamífero se alimenta de la leche de otra especie ni toma leche después de haber triplicado su peso desde el día en que llegó al mundo. Al mismo tiempo, se ha demostrado que ninguna otra especie de mamíferos sufre arteriosclerosis.

En febrero de 1977, el Comité de selección del senado estadounidense sobre nutrición y necesidades humanas publicó la recomendación «Dietary Goals for the United States» («Objetivos nutricionales para los Estados Unidos»), donde aconsejaba consumir menos grasa y menos productos lácteos. Numerosas organizaciones entre las que se encontraba, por supuesto, el Consejo nacional de productos lácteos, mostraron su oposición a esta conclusión.

En 1982 el Consejo nacional de investigación publicó con el título «Diet, Nutrition and Cancer» («Dieta, Nutrición y Cáncer») un informe que tuvo algo de repercusión. El mensaje que transmitía era que los hábitos alimentarios tienen un impacto significativo en el desarrollo del cáncer.

Sin embargo, el informe no se centraba lo suficiente en recomendar que la ingesta diaria de grasa debe ser del 30 % en lugar del 40 %, que era el promedio que ingerían los estadounidenses (p. 40). Era evidente, sobre todo en relación con el cáncer colorrectal, el cáncer de mama y de próstata, al margen de las enfermedades cardiovasculares que mencionaba en un principio el autor.

El 8 de junio de 1982 se publicó en el periódico The New York Times un artíulo escrito por Jane Brody cuyo título era «Eating Less May Be The Key to Living Beyond 100 Years» («Comer menos puede ser la clave para vivir más de 100 años»). Sin embargo, este hallazgo se basa en estudios con animales. La propuesta consiste en consumir un tercio menos de las calorías que han de ingerirse para conseguir un peso normal y asegurarse de elegir alimentos saludables: «Reduce your fat intake, and reduce your caloric intake – you may find yourself eating for a much longer time than you thought possible».

La traducción de la cita sería: «Reduzca la ingesta de grasas y la cantidad de calorías —es posible que pase más tiempo comiendo del que imaginó posible». Sin embargo, la declaración se queda corta porque la grasa como tal no es la causa de una vida más corta, sino el tipo de grasa que ingerimos y demasiada cantidad de proteínas de origen animal.

Las alternativas: los dos lados de la historia, p. 43

Las alternativas a la leche y los productos lácteos son muy diferentes dependiendo de la edad. El autor escribe en tono humorístico: en el caso de los lactantes, la alternativa ha de ser el pecho izquierdo y derecho de su madre —siempre que ella esté sana—.

Desde mediados de la década de 1960 la industria ha elaborado sustitutos de leche de modo que, en general estos tienen una composición similar a la de la leche materna. Se deberían elegir fórmulas que no contengan ingredientes derivados de la leche de vaca.

US milk substitute: Flax milk made of flax seeds. Own photo. En mi opinión, la mejor opción no deberían ser los derivados de la soja, sino que se debería buscar otro alimento. Además, no creo que este tipo de compuestos pueda sustituir de verdad la leche materna. La leche materna cambia demasiado en función de la edad del niño y la disposición genética de la madre.

Sin embargo, la madre también debe saber que la mayoría de las sustancias que consume aparecerán en la leche materna. Los productos lácteos deben ser un alimento tabú. El doctor OSKI menciona que la leche materna es un factor importante, ya que contiene anticuerpos que protegen al bebé de posibles infecciones. La leche más importante es la de los primeros días y su nombre es calostro. Los anticuerpos (inmunoglobulinas o también gamma globulinas) en la leche materna tienen una correspondencia genética.

Se conoce la importancia de los anticuerpos al menos desde la década de 1930, gracias a un estudio que se realizó en Chicago con más de 20 000 niños. Es preciso puntualizar que en aquella época no se conocían los antibióticos todavía. No obstante, la leche no contiene antibióticos, sino anticuerpos (p. 44).

A continuación, el autor describe al detalle la comparación entre los siguientes tipos de bebés. Había tres grupos: el primero eran aquellos que habían tomado leche materna durante nueve meses o más. El segundo grupo lo formaban los niños que habían sido amamantados durante menos tiempo y habían sido alimentados posteriormente con leche de sustitución. El tercer grupo eran los bebés que solo recibieron leche de vaca hervida reducida con agua y endulzada con azúcar. Los tres grupos recibieron zumo de naranja después de un mes y aceite de hígado de bacalao a partir de las seis semanas. A partir de los cinco meses se incorporaron los cereales a su dieta y a partir de los seis meses también las verduras.

El resultado: la cifra de defunción de los bebés que fueron alimentados de forma exclusiva con de leche materna durante los primeros nueve meses fue tan solo del 1,5 por 1 000. De los bebés que fueron alimentados a base de un preparado de leche de vaca fallecieron 84,7 de cada 1000, es decir, ¡56 veces más que los alimentados con leche materna!

Un dato que llamaba la atención era la tasa de mortalidad por infecciones respiratorias, que en los niños alimentados con preparados de leche de vaca era 120 veces mayor a la tasa de defunciones de niños alimentados con leche materna. También analiza un estudio anterior que se llevó a cabo en ocho localidades distintas en los Estados Unidos, en el que se estudiaba a los bebés solamente durante seis meses. La diferencia entre el número de defunciones era de uno a veinte.

Hoy en día la comparación sería totalmente diferente porque contamos con la eficacia de los antibióticos. Por ejemplo, la diferencia en Chile solo es dos veces mayor en lugar de 56 veces, y a un nivel completamente diferente. Es increíble que los niños que tomaron leche materna combinada con leche de vaca mostraron una respuesta tan negativa como aquellos que solo tomaron leche de vaca.

De modo que, si se alimenta a un bebé con leche materna, no es recomendable darle ningún tipo de suplemento que contenga leche de vaca. En Chile las madres de las familias más acomodadas dejaban de dar leche materna antes, lo que hizo que sus hijos mostraran mayores tasas de mortalidad que los niños de familias más pobres. Un estudio realizado en Guatemala en muestras de heces mostró que los niños que fueron alimentados exclusivamente con leche materna no contenían gérmenes patógenos ni sufrían gastroenteritis (inflamación gastrointestinal), sin embargo, los bebés que habían seguido una dieta alternativa sufrían problemas gastrointestinales constantemente. Solamente se tuvieron en cuenta zonas con condiciones higiénicas y sistemas sanitarios precarios.

Cuando se comienza a incorporar alimentos de forma progresiva a la dieta de un bebé, se modifica su flora intestinal (flora fecal, flora intestinal, o microorganismos intestinales) y aparecien las bacterias coliformes llamadas escherichia coli. Si cambia la resistencia del bebé, estas bacterias pueden propagarse y llegar al sistema nervioso, los pulmones, los riñones y la sangre.

Antes existían brotes de gastroenteritis en las salas de pediatría de los hospitales, que solo se podían combatir a través del consumo de leche materna. En Belgrado se verificó que cuando se hierve la leche materna, esta pierde sus propiedades inmunológicas (p. 46).

Sobre todo en los mercados emergentes y los países en vías de desarrollo, los fabricantes de alimentos intentan engañar a las madres afirmando que la leche industrial es mejor que la leche materna: todo lo contrario de la realidad. En Chile, por ejemplo, el porcentaje de niños que toman leche materna ha descendido en 20 años del 95 % al ​​6 %. Los niños que pueden tomar leche materna durante su primer año de vida tendrán mejores defensas para luchar contra las infecciones durante toda su vida. Tal como ocurre con los demás mamíferos, a esa edad el niño ha conseguido multiplicar por tres los kilos que pesó al nacer.

Leah Marguiles, cuyo nombre real es Leah Margulies, escribió en la edición del 10 de noviembre de 1975 de la publicación Christianity and Crisis (Cristianismo y crisis) el artículo «Baby formula Abroad Exporting Infant Malnutrition» («Fórmula de bebé en el extranjero: exportación de la desnutrición infantil»). En este escrito aclara, cómo la industria alimentaria lucha por conseguir una cuota de mercado en aquellos países que todavía no están saturados. Por ejemplo, infiltran mujeres en hospitales y clínicas de posparto cuyo cometido es aconsejar y convencer a la población de que consuman leche. De este modo, alrededor del 90 % de las madres en Jamaica comenzaron —de buena fe— a alimentar a sus bebés de menos de seis meses con un preparado alimenticio.

El resultado en Chile fue el siguiente: «In 1973 three times as many deaths occurred among infants who were bottle fed before three months of age than among wholly breast-fed infants» (p. 49). Esto significa que en 1973 en Chile, la tasa de defunción de los bebés que fueron alimentados con leche de biberón antes de los tres años de vida superó en tres veces a la de los que se alimentaron de leche materna. Parte del problema era la dificultad para reducir este alimento a polvo, esterilizarlo y administrarlo en la proporción adecuada.

En 1973 una organización no gubernamental publicó el libro Nestlé mata bebés, que pronto fue demandada por Nestlé. En Inglaterra Mike Muller escribió el libro «The Baby Killer» («El Asesino de bebés»), en el que informó sobre estas malas prácticas. La unión de consumidores de EE. UU. describe en la publicación «Hungry for Profits» («Hambrientos de beneficios») con qué alegría la industria alimentaria salió airosa del problema.

Leah Margulies«The International Code of Marketing of Breastmilk Substitutes: A model for assuring children’s nutrition rights under the law» («El código internacional del márketing de los sustitutos de la leche materna: un modelo para asegurar de forma legal los derechos nutricionales de los niños»). Esta publicación apareció en un principio en The International Journal of Children’s Rights (Revista internacional de los derechos de los niños), Vol 5, Nº 4, 1997, editorial Kluwer Law International Publishers, La Haya, Países Bajos, páginas 419-438. Véase también este PDF sobre el boicot a Nestlé 1977-1984. La Wikipedia también menciona el boicot. La versión en inglés (Nestlé boycott) explica el caso con más detalle, aunque se olvida de mencionar la historia anterior ocurrida en Suiza con Moritz Leuenberger, miembro del consejo federal de Suiza, como defensor de la ONG Arbeitsgruppe Dritte Welt Bern (Grupo de trabajo del tercer mundo de Berna). Véase también el artículo escrito en el diario Der Spiegel (enlace en alemán) sobre este tema (27/1976). 

En el caso de Kenia, se calcula que el coste de los sucedáneos de la leche puede llegar a los once millones y medio de dólares al año, lo que en este país acostumbrado a la leche de biberón puede ascender a dos tercios de los gastos sanitarios, o el 20 % de todos los fondos destinados a la ayuda al desarrollo.

En 1981 la OMS (Organizacion Mundial de la Salud) prohibió la publicidad de productos sustitutivos de la leche materna y aconsejó a las madres que dieran el pecho a sus hijos. En 1971 las madres que alimentaban a sus bebés con leche materna solo representaba el 25 %, cifra que llegó al 58 % a mediados de los años 1990.

En 1971 el 68 % de los niños estadounidenses recibía leche de vaca como alimento a la edad de seis meses, mientras que hasta 1981 se redujo al 17 %. El éxito fue conjunto e incluyó a las organizaciones: American Academy of Pediatrics (Academia americana de pediatría)  (1), American Pediatric Society (Sociedad americana de pediatría) (2), Pediatric Research Society (Sociedad de investigación en pediatría) (3) y Pediatric Ambulatory Association (Asociación ambulatoria de pediatría) (4). Llegaron tan lejos que incluso el Consejo nacional de productos lácteos admitió abiertamente que la leche de vaca no era aconsejable para niños menores de seis meses. Encontrarán más cifras al respecto en el capítulo 11.

El doctor OSKI cierra el capítulo con la siguiente afirmación: «Un bebé no debe recibir leche de vaca sin modificar. Después del primer año de vida, el niño ya no necesita ningún tipo de leche. Los niños, al igual que los adultos, pueden prosperar sin que la leche de vaca toque sus labios» (p. 52).

El pánico por el calcio, p. 53

La industria láctea ha conseguido implantar en nuestro cerebro que nuestro cuerpo tiene unas necesidades elevadas de calcio para conseguir que nuestros huesos y dientes estén sanos y que cubrimos estas necesidades consumiendo leche y productos lácteos. De hecho, la leche contiene mucho calcio, casi tanto como algunas verduras. Sin embargo, el cuerpo solamente puede asimilar parte del calcio de la leche —justo lo contrario de lo que ocurre con el de las verduras—.

Contra la osteoporosis: una taza de col cocida (del género Brassica), nabo o 120 g de harina contienen más de 250 mg de calcio. Las judías, el brécol, las almendras o el pescado también son muy buenos ejemplos de alimentos ricos en calcio. El doctor Daniel A. Twogood escribe en el libro «NO MILK» («¡Leche no!») lo siguiente en la página 72: «Drinking milk for calcium makes about as much sense as smoking for weight control». O lo que es lo mismo: «Tomar productos lácteos por el calcio tiene el mismo sentido que fumar para mantener el peso a raya». Ver nuestra Revisión de libro.

Imagen de BruceBlaus, Blausen gallery 2014, CC 3.0.

La OMS recomienda la ingesta de entre 400 y 500 mg de calcio al día. En el Reino Unido y Canadá se llega a los 500 mg y el Consejo nacional de alimentación y nutrición de la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos recomienda hasta 800 mg.

Tales declaraciones no dicen demasiado, ya que existen varios factores que juegan un papel importante como el hecho de saber cuánto calcio puede almacenar nuestro organismo o si está preparado para ello. En concreto es importante el contenido de los alimentos en fosfatosfibra alimentaria y proteínas. Además necesitamos vitamina D3, también llamada colecalciferol y hormonas corporales (p. 54).

A pesar de que la leche de vaca contiene cuatro veces más calcio que la leche materna (véase la tabla en la parte superior), el bebé puede absorber mucho más calcio de la leche materna que de la leche de vaca. El motivo más importante es porque la leche de vaca también contiene demasiado fósforo, que si se junta con el calcio puede desencadenar una unión indigesta que debe eliminar los riñones.

Ingerir poco calcio es perjudicial para nuestro cuerpo, del mismo modo que lo es tomar demasiado. Otros pueblos que consumen menor cantidad de calcio que los caucásicos (europeos, personas de piel clara) y por el contrario se alimentan sobre todo de plantas, tienen huesos fuertes y apenas conocen la osteoporosis.

El doctor Alexander Walker del Instituto sudafricano para la investigación médica llega incluso a afirmar lo siguiente: «No hay ninguna prueba fehaciente de que exista deficiencia de calcio en los seres humanos» (p. 55).

El hecho es que los estadounidenses ingieren una media de 807 mg de calcio solo a través del consumo de leche, sin embargo, existen muchos casos de osteoporosis, mientras que los españoles toman unos 308 mg, los brasileños 250 mg, los taiwaneses 13 mg y los ghaneses tan solo 8 mg. La incidencia de osteoporosis es mucho menor en aquellos países que consumen menos leche, sin embargo, la población también tiene dientes sanos.

¿Quiere usted realmente un resumen de lo que come una vaca?, p. 57

En este capítulo el autor aborda la calidad de la leche como tal. Para ello menciona el artículo publicado en La unión de consumidores (enlace en inglés) en enero de 1974 con el título «Milk: Why Is the Quality So Low?» («Leche: ¿por qué la calidad es tan baja?»). Este fue el resultado de un estudio intensivo en cinco estados de Estados Unidos.

El sabor de la leche depende en gran medida de lo que hayan comido las vacas antes de ser ordeñadas. En ocasiones también tiene un sabor a cocción debido al proceso de transformación descuidado en el que la leche ha de calentarse a distintas temperaturas. Una temperatura demasiado elevada o una duración prolongada del calentamiento es lo que provoca ese sabor que puede incluso llegar a recordarnos el aroma del jabón.

La leche siempre tiene un porcentaje de microorganismos no deseados. La leche templada es el mejor caldo de cultivo para la proliferación de bacterias. Recalentar un biberón es de todo menos inteligente. El calentamiento, como por ejemplo la pasteurización, contribuye a reducir el número de microbacterias y especies de bacterias como la tuberculosis, sin embargo, también hace que se multipliquen con rapidez las bacterias restantes.

Después de la pasteurización, solamente han de quedar 20 000 bacterias por mililitro de leche y nunca más de 10 bacterias coliformes. En el frigorífico este número se duplica cuando transcurren entre 35 y 40 horas. En la práctica, la Unión de consumidores encontró 30 000 bacterias por mililitro de leche y en una muestra se encontraron incluso cerca de 3 millones de bacterias por mililitro.

Tan solo 4 de las 25 muestras estaban libres de pesticidas. En todas las demás muestras se encontraron compuestos organoclorados. Es sabido que los compuestos orgánicos clorados pueden acumularse en el cuerpo y provocar cáncer y malformaciones genéticas. La Administración de Alimentos y Medicamentos norteamericana (FDA) sugiere que tomar una pequeña cantidad de sustancias que causan cáncer no supone un problema...

La aflatoxina y los antibióticos no fueron sensibles a las muestras. A menudo se deben inyectar antibióticos a los animales para tratar la mastitis; en ese caso, el ganadero no puede utilizar la leche que ordeñe a la vaca las 48 horas siguientes, algo que, al menos en los Estados Unidos, sí se respeta. En las personas alérgicas a la penicilina podría aparecer urticaria, asma o erupciones cuyo origen puede ser difícil de explicar (p. 61).

El doctor OSKI, sin embargo, no menciona que aproximadamente una de cada 7 000 personas muestra anafilaxia y puede sufrir choque circulatorio con síndrome de disfunción multiorgánica y parada cardiorrespiratoria.

La hormona progesterona provoca otro problema que proviene de las vacas gestantes. El doctor en medicina Jerome Kearney Fisher señala que hoy en día el 80 % de la leche que se consume, al menos en los Estados Unidos, proviene de vacas que se encuentran en período de gestación y escribe: «Cerca del 80 % de las vacas lecheras están preñadas y sus cuerpos producen hormonas continuamente» (p. 61).

La progesterona de la leche, que desaparece de la leche tiempo después del destete, puede provocar acné en adultos (acne vulgaris). El doctor Fisher se dio cuenta de que los niños con acné por lo general también bebían demasiada leche. Demostró que el acné desaparecía, o al menos mejoraba de forma notable cuando los jóvenes seguían su consejo de renunciar a la leche. A pesar de ello, la mayoría de los dermatólogos no pone en práctica los resultados de su experiencia.

El estudio realizado por el doctor Jerome Fisher estudió 1 088 casos de acne vulgaris donde recogió la totalidad de los diferentes contextos. La muestra se realizó en 721 mujeres y 367 hombres, de lo que se deduce que los hombres acuden con menos frecuencia al médico por estos motivos. Enumera y describe con brevedad más de 50 estudios científicos que profundizan en las causas del problema. En la bibliografía enumera más de 132 libros.
Fisher demostró que el acne vulgaris y el eczema seborreico tienen causas similares. Le pareció sorprendente que la mayoría de los pacientes con acné consumían entre un 50 % y un 300 % más de leche que el promedio de la población. Además señala que este factor secundario no tenía importancia en el 4,5 % de los pacientes de acné, porque estos no tombaban leche con asiduidad (enlace en inglés).
Véase imagen del virus de la viruela bovina en seres humanos. Reserva Federal de Estados Unidos. Gov, PD.

Ojo con la vaca, p. 65

En primer lugar, el doctor Oski compila los puntos importantes: «La diarrea y los espasmos musculares, el sangrado gastrointestinal, la anemia ferropénica, las erupciones cutáneas, la arteriosclerosis y el acné son trastornos, junto con la bronquitis y las infecciones recurrentes de oído, que están relacionados con el consumo de leche de vaca entera. ¿Puede haber más? Sí. Enfermedades como la leucemia, la esclerosis múltiple, la artritis reumatoide y las caries dentales también han sido propuestas como candidatas».

El autor recalca que los problemas descritos hasta el momento están bien consolidados y aceptados y que a continuación solo trata teorías realmente perturbadoras. Al comienzo cita la primera frase de un editorial periodístico en la mejor revista científica británica que existe The Lancet cuyo título es «Beware of the Cow » («Cuidado con la vaca)». «Junto con la evidencia de que comer carne de vacuno puede estar relacionado, en los adultos, con el cáncer de colon, ahora acecha la noticia de que también puede afectar a los jóvenes».

El autor del editorial hace referencia a un experimento en el que se alimentaron a seis cachorros de chimpancé con leche de vaca en lugar de leche materna. El resultado fue que dos de los seis chimpancés desarrollaron leucemia y murieron. Esta enfermedad nunca antes se había desarrollado en los chimpancés. Es importante destacar que se les alimentó con leche de vacas portadoras del virus de las vacas tipo c, que es algo que ocurre de forma natural en estos animales. Las crías de los chimpancés desarrollaron la leucemia en la semana 34 y 35 y fallecieron tras sufrir la enfermedad durante seis semanas.

Se sabe que la mayoría de las enfermedades infecciosas que afectan a los chimpancés pueden contagiarse a las personas. Un informe publicado en la revista científica Science, escrito por el doctor Farrar, el doctor Kenyon y el doctor Gupta de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Pensilvania muestra los resultados de los ensayos y concluye: «Mientras que anteriores estudios epidemiológicos no mostraron ninguna relación entre la leucemia humana y la bovina, un estudio más reciente que incluye un gran número de casos, mostró un aumento significativo desde el punto de vista estadístico de la leucemia linfoblástica aguda en zonas con mucha incidencia de leucemia bovina e infección por el virus de la leucemia bovina».

La esclerosis múltiple (EM) tiene una distribución geográfica muy diversa y ha derivado en teorías muy diversas, sin embargo, no fue hasta 1974 cuando los dos científicos Bernard Agranoff y David Goldberg de la Universidad de Michigan comenzaron a preguntarse si la enfermedad podría estar relacionada con la dieta.

En su estudio recogieron 26 000 fallecimientos por EM en los Estados Unidos. Descubrieron que, en los Estados de Alabama, Georgia y Tennessee el número de casos era de la mitad. Examinaron numerosos factores como la educación, la situación financiera, el número de médicos y hospitales o camas, sin embargo, al final encontraron una clara relación entre la enfermedad y el consumo de leche.

Después decidieron comprobar si las estadísticas eran similares en otros 21 países sin incluir Estados Unidos y encontraron una clara relación con el consumo de leche. Las razones que explicaban por qué podía ser tan dañina la leche no se reconocieron hasta 1996. La única verdad conocida era que los nervios necesitan —sobre todo— grasa y es probable que la grasa de la leche, desconocida para el cuerpo, pudiese ser la causa. Llegan a la conclusión de que «La leche de vaca puede ser un sustituto inapropiado de la leche materna durante la infancia, un alimento peligroso para los adultos, o ambas cosas» (p. 68).

Según el doctor OSKI, no puede ser mera coincidencia, que otro grupo de investigadores atribuya la ocurrencia de otra enfermedad neurológica de origen desconocido como la esclerosis lateral amiotrófica al consumo de leche. En Estados Unidos la ELA lleva el nombre del jugador de béisbol Lou Gehrig, quien murió a causa de esta enfermedad. También se conoce como la enfermedad de Charcot, neurólogo francés y primer científico en describirla. En comparación con el grupo de control, consideraron como una de las causas el mayor consumo de leche, además de los metales pesados como el plomo y el mercurio y más actividad física.

El grupo de la Facultad de Medicina Baylor en Houston, Texas, solo examinó a 25 personas con esta enfermedad rara pero mortal, sin embargo, los comparó con 25 individuos sanos que se encontraban en el mismo lugar y tenían comportamientos similares a los de los enfermos. El texto original en inglés es como sigue:

«The neurologists analyzed many variables in 25 patients with this disease and compared the patients’ histories with 25 healthy individuals of similar sex, age, racial background, economic status, and education. The factors that set apart the patients with amyotrophic lateral sclerosis from their normal counterparts was that the patients reported an increased incidence of exposure to lead and mercury, more participation in sports, and higher ingestion of cow’s milk — this gives us more food for thought».

En lo que respecta a las personas jóvenes, el autor menciona una vez más al pediatra J. Dan Baggett, quien encontró una vinculación entre la artritis juvenil idiopática (AIJ) y el consumo de leche. Tuvo la ocasión de atender a un gran número de pacientes cuyo estado era preocupante y a quienes consiguió sanar mediante la eliminación de todos los productos lácteos de la dieta. Muchos otros pediatras también consiguieron resultados positivos similares. Sin embargo, los médicos de otras especialidades no prestaron demasiada atención.

El científico y doctor Alexander Schauss en Tacoma, Washington, y sus empleados (AIBMR) encontraron una correlación entre el consumo excesivo de leche y el comportamiento antisocial. Un estudio con jóvenes delincuentes mostró que estos tomaban diez veces más leche que una muestra de la población de su mismo segmento. Además comían menos frutos secos, frutas y verduras. El doctor Schauss pensó que se trataba de una especie de envenenamiento proteico, aunque las grasas de la leche también podrían intervenir.

El doctor Frances Castano, investigador de salud dental de la Universidad de Pensilvania, demostró que la leche también puede destruir los dientes, algo que puede ocurrir cuando se da el biberón a los niños para que se duerman. Cuando el niño se duerme y deja de tragar, los restos de leche que permanecen en su boca forman el caldo de cultivo ideal para que se desarrollen bacterias que atacan a los dientes.

Durante el sueño, la producción de saliva es muy reducida; por ello es fundamental limpiarse los dientes —sobre todo— antes de acostarse. La leche comienza a fermentar en la boca de estos niños y produce acidez. Después de los primeros 12 meses el efecto puede ser desastroso y en ese momento los padres se preguntan por qué su hijo tiene los dientes tan mal. El doctor Castano recomienda a los padres que alimenten a sus bebés con leche materna y si quieren darles un biberón, que lo rellenen de agua.

La leche tiene algo para todos ..., p. 73

Los anuncios que publicitan leche sugieren ideas como: «Milk Drinkers Make Better Lovers» («Las personas que toman leche son mejores amantes») o «Everybody Needs Milk» («Todo el mundo necesita leche») o «Milk: Drink It for All It’s Worth» («Toma leche por todo lo que vale») o «There Is a New You Coming Every Day – Drink Milk» («Cada día aflora un nuevo tú – ¡Toma leche!») y «Milk – The Perfect Food» («La leche: el alimento perfecto»).

Si en la cabecera del periódico The New York Times en abril de 1974 se podía leer «La Comisión Federal de Comercio considera engañosa la campaña publicitaria sobre la leche», o bien no lo leemos o no nos lo creemos, —escribe el doctor OSKI—. De hecho, la propia Comisión Federal de comercio (FTC) denunció que ciertas campañas de promoción de la leche eran falsas y engañosas. La FTC no podía permanecer con los ojos tapados después de que apareciesen numerosas evidencias científicas y tuvo que actuar ante el asombro de la industria láctea.

La industria láctea utlizaba la imagen de deportistas y personas influyentes como Mark Spitz, Vida Blue (enlace en inglés), Ray Bolger, Abigail Van Buren —cuyo nombre real es Pauline Esther Phillips (enlace en inglés)— y Florence Henderson, para hacer propaganda de que todo el mundo necesita leche. La industria láctea cambió la campaña con el eslógan «Milk Has Something for Everybody» («La leche tiene algo para cada persona»), afirmación que no se puede negar, incluso aunque ese «algo» sea una sustancia que les hace enfermar (p. 74).

Los ganaderos pagaban alrededor de cinco millones de dólares americanos al año para financiar las campañas. Era habitual que las instituciones del gobierno tuviesen una relación estrecha con la industria láctea y por lo tanto editasen de forma conjunta el material publicitario para promocionar el consumo de leche y productos lácteos, como por ejemplo el anuncio «Milk in Family Meals» («La leche en las comidas familiares»), que publicó el Departamento de Agricultura de Estados Unidos.

El autor menciona además otros esfuerzos que tienen que hacer los contribuyentes para financiar la leche. Este marketing global conllevó a considerar antiamericano que alguien cuestionara o pusiera en duda la leche. Las grandes fábricas lecheras e industrias aimentarias siempre tienen un ojo puesto en todo lo que se publica, ya sean manifestaciones de opinión tanto positivas como negativas en todo tipo de medios públicos.

Este tipo de servicio antes se denominaba servicio de monitorización de prensa y hoy en día estos servicios se han expandido a los medios electrónicos con el nombre servicio de monitorización de medios en línea (enlace en inglés) en el contexto de las relaciones públicas (RRPP). Los proveedores de estos servicios evalúan los artículos que aparecen en todas las revistas, periódicos y demás publicaciones, filtran ciertas palabras clave, copian los artículos y se los envían a sus clientes. El resultado de la monitorización de los medios son, por ejemplo, los resúmenes de prensalas instituciones encargadas de la documentación recogen y exploran todo el texto de los artículos de prensa en función de palabras clave. Sirve como política de gestión de productos de una empresa. Los servicios pueden incluir, entre otros, marcas, productos, notas de prensa o declaraciones políticas.

Como es lógico, el doctor OSKI recibió una carta del Consejo nacional de productos lácteos (NDC) en Chicago, que sentenciaba sus declaraciones. Pero no fue esto lo único; el NDC a menudo publicaba una carta en la que condenaba la publicación por parte de los medios de comunicación e iluminaba la posición de la industria con un texto más largo en el que destacaba los supuestos beneficios de la leche. De este modo, cada publicación que hablaba sobre las desventajas de la leche se transformaba en una victoria de la industria láctea e intimidaba a los medios de comunicación.

Uno de los primeros servicios de recortes u observadores de los medios de comunicación surgió en 1879 en París con el nombre L'Argus de la Presse. Dichos servicios de monitorización de los medios de comunicación afectaban sobre todo a empresas, asociaciones, partidos, administraciones, organizaciones, instituciones culturales, empresas de turismo y organismos similares. Por ejemplo, la empresa ARGUS der Presse AG, fundada en 1896, hoy emplea a 160 personas en Suiza. Entre los servicios que ofrece se encuentra la monitorización de los medios de comunicación, el análisis, la gestión de la información, los recortes y las revistas de prensa. La búsqueda y transmisión de información en sí no son actividades que se puedan condenar. Lo que sucede a partir de la recopilación de esa información es lo que puede suponer un problema real.

La doctora Ellen Mckenzie, pediatra y psiquiatra, continuó con la tarea y publicó el artículo «Psychologic Factors in Milk Anemia» («Factores psicológicos en la anemia por leche»). A continuación su declaración en palabras del doctor OSKI: "Everybody needs milk" carols a current commercial from television and billboards. Cow's milk, a liquid protein food well suited to a calf before its teeth erupt, has been so touted as "nature's most nearly perfect food" that even some doctors consider it an adequate substitute for a varied diet."

"The mystique of whole, homogenized, pasteurized, bottled milk (the most germladen, allergenic, and expensive of available formulas) is enormously powerful. Families will resume giving it despite their own experience or the doctor's warning of allergy, respiratory disease, or anemia. Mammon always indrudes: the director of a local television program was not allowed to mention milk anemia on his program because the dairy companies were big advertisers."

Podríamos traducirlo como sigue:
«Todo el mundo necesita leche» es la letra de un anuncio que sale en televisión y vallas publicitarias. «La leche de vaca, un alimento proteico líquido muy adecuado para un ternero antes de que le salgan los dientes, ha sido promocionado como «el alimento natural casi perfecto» hasta el punto de que algunos médicos lo consideran incluso como un sustituto de una dieta variada». «La leche entera, homogeneizada, pasteurizada, embotellada (la que más carga de gérmenes tiene, alergénica y cara de las fórmulas disponibles) tiene un poder enorme. Las familias siguen tomando leche a pesar de su propia experiencia, la advertencia del doctor de que provoca alergias, enfermedades respiratorias o anemia. La avaricia se entromete hasta el punto de incluso prohibir mencionar la anemia de la leche en un programa porque las empresas de productos lácteos colaboraban con mucha publicidad».

La leche y el síndrome de fatiga crónica, p. 79

El pediatra William G. Crook, miembro de las Clínicas de Pediatría de Norteamérica publicó en febrero de 1975 un artículo con el título «Food Allergy – the Great Masquerader» («La alergia alimentaria – El gran enmascarado»), donde explica que las alergias alimentarias —así como los medicamentos o las drogas— no solo provocan los síntomas clásicos como pueden ser los sarpullidos (erupciones en la piel), los problemas respiratorios o los gastrointestinales, sino que también pueden ser causa de cambios en la personalidad como la fatiga y el trastorno por déficit de atención. Basándose en su experiencia con 4 000 niños, el doctor Crook atribuye las causas —sobre todo— a la leche, el maíz y el azúcar de caña.

Otro libro que escribió el doctor William G. Crook lleva por título «The Yeast Connection: A Medical Breakthrough» («La conexión de la levadura: un avance médico») , y subtítulo: «Si siempre se encuentra enfermo, este libro puede cambiar su vida». Puede ayudar en casos de fatiga crónica si la persona afectada toma levadura o levadura de panadero.

 

El doctor Crook recomienda según palabras de un lector sano: «no sugar, no dairy, no yeast, no wheat», es decir, no tomar ni azúcar, ni productos lácteos, ni levadura ni trigo.

En 1873 el doctor Charles Harrison Blackley describió la alergia al polen, rinitis alérgica o fiebre del heno, tres reacciones que tienen un impacto similar. Es necesario determinar si los síntomas mencionados se deben a otras causas como infecciones, anemia o enfermedades crónicas. Sin embargo, debido al preponderante número de pacientes, se trata de una alergia alimentaria.

Incluso la enuresis o persistencia de micciones nocturnas puede atribuirse —en ocasiones— a una alergia alimentaria. La congestión nasal es un síntoma muy común de la alergia a la leche y también existen casos de fatiga crónica en niños, o todo lo contrario: niños hiperactivos que hacen muecas, dan vueltas, saltan y no paran quietos en ningún momento.

El psiquiatra H. L. Newbold descubrió en adultos que las alergias alimentarias podían derivar en insomnio, trastornos de ansiedad o depresión. Tanto en niños como en adultos la causa era sobre todo la leche de vaca normal.

El doctor William G. Crook demostró en 41 de los 45 niños con hiperactividad o problemas de aprendizaje que analizó, que el origen era una alergia alimentaria. El simple acto de no tomar el alimento que causaba la alergia hacía que desapareciese el problema, al menos en gran parte.

Todos los niños eran alérgicos a tres alimentos diferentes, 28 de estos niños tenían alergia a la leche y el mismo número tenía alergia a la caña de azúcar. Menos niños mostraron síntomas de alergia al huevo, el trigo y el maíz. Si el paciente manifiesta palidez y congestión nasal, se deberá barajar, sin duda, una alergia alimentaria.

Se necesitarán entre una y tres semanas hasta que desaparezcan los síntomas si se trata de una alergia alimentaria. Si se vuelven a introducir estos alimentos en la dieta, volverán a aparecer los síntomas. Solo entonces se puede hablar de alergia alimentaria. El doctor Crook y el autor recomiendan comenzar con la leche cuando se comprueben los alimentos alérgenos.

Los anticuerpos (inmunoglobulinas o también gamma globulinas) de la sangre por lo general solo indican que la persona con alergia consume dicho alimento con mayor frecuencia. La renuncia total a consumir ese alimento durante tres semanas y su reincorporación para contrastar su efecto es la evidencia concluyente que demuestra la existencia de una alergia. Es importante saber que la defensa del organismo contra sustancias extrañas sucede mediante la unión específica de un anticuerpo con un antígeno para inhibir o demorar su toxicidad. Se trata de una función fundamental de nuestra capacidad inmunológica.

¿Qué hacer en su lugar?, p. 83

El doctor OSKI cita al Presidente del Tribunal Supremo Oliver Wendell Homes, Jr. con las palabras: «Un par glándulas mamarias generosas están en ventaja sobre los dos hemisferios del cerebro del profesor más instruido en el arte de componer un fluido nutritivo para los niños». Pero ¿qué alternativas tiene una mujer que no pueda o no quiera alimentar a su bebé con su propia leche materna?, pregunta el doctor OSKI. ¿O qué pueden tomar los jóvenes o adultos en lugar de leche?

El autor opina que hoy en día, la leche de bebé que no contiene leche de vaca o de cualquier otro mamífero es una buena alternativa, aunque la leche de nodriza sería la mejor opción. Por otro lado, la leche para bebés que contiene proteína de leche de vaca (en particular, las fórmulas infantiles hipoalergénicas), pueden servir durante los primeros doce meses. El riesgo de que estos productos provoquen alergias es muy reducido. Menciona las marcas: Similac, Enfamil y SMA.

Los niños que muestran mayor sensibilidad pueden tomar productos en los que las proteínas ya estén separadas en aminoácidos. Los productos más recomendables también contienen la cantidad necesaria de hierro, en contraposición a la leche de vaca. Además, la proporción de vitaminas también suele ser la correcta. La mayoría de los especialistas en nutrición infantil consideran un error alimentar a los niños con leche desnatada, ya que la grasa es muy importante durante la edad de la lactancia.

El doctor OSKI también cita al conocido experto en nutrición infantil, el doctor Samuel J. Fomon como sigue: «Cuando se intenta controlar el peso durante la infancia, se recomienda una reducción moderada —y no drástica— de la ingesta de calorías. La dieta debe estar compuesta de entre un 7 % y un 16 % de calorías procedentes de las proteínas y de entre un 35 % y un 55 % de las calorías de la grasa. Estas estipulaciones dietéticas pueden conseguirse con facilidad cuando la leche materna, la leche de vaca entera (o las fórmulas de alimentación infantiles) son la fuente principal de calorías, sin embargo, es casi imposible de conseguir cuando se alimenta al bebé con leche desnatada» (p. 85).

A continuación, el doctor OSKI, como pediatra, aconseja el procedimiento siguiente para alimentar a los bebés: entre los cinco y los seis meses de edad debe introducirse poco a poco algo de comida sólida. Lo más recomendable es comenzar con fruta y algunos cereales. Las verduras pueden introducirse entre los seis y los nueve meses. A pesar de que también cuenta con la carne, es innecesario si se considera que el niño recibe suficiente vitamina B12, aspecto que sobre todo tienen que tener en cuenta las mujeres embarazadas. Hasta los nueve meses o el año de edad no se recomienda introducir los huevos.

Después del primer año de vida la leche ya no es necesaria, aunque todavía se puede continuar amamantando al bebé. Después de amamantar, o incluso antes de que el lactante lo necesite, esta demanda se puede satisfacer con zumos de frutas, que aportan calorías en forma de carbohidratos. Según el autor, se deben reducir de forma paulatina las tomas de biberón cuando el bebé cumple un año, hasta conseguir eliminar la leche por completo cuando haya cumplido los 18 meses.

A partir de esta edad, el autor escribe sobre las personas adultas. En base a estadísticas del año 1975, muestra las cantidades que beben los estadounidenses. Toman 56,7 galones (1 galón equivale a 4,5 litros aproximadamente) de agua, seguidos por 39,6 galones de refrescos, 27,8 galones de café, 24,8 de cerveza, 21,6 leche, 7,4 de té, 6,1 de zumos de frutas, 2,0 de bebidas alcohólicas (licores) y 1,7 galones de vino.

Según el autor, se debería incrementar el consumo de agua y de zumos de fruta natural. Además, ve el problema, sobre todo, en la llamada «Leche pasteurizada Grado A»; se trata de leche con un contenido de grasa de al menos un 3,25 % y un mínimo del 8,25 % de otros ingredientes sólidos. Esta leche puede venderse más allá de las fronteras de los estados. Otros tipos de leche pasteurizada se establecen por cada país.

Aquellas personas que toleren la leche y deseen continuar consumiéndola deberán elegir leche desnatada con un contenido de grasa inferior al 0,5 %, ya que esta puede causar menos problemas. A continuación, el autor se centra en la leche en polvo, que se toma disuelta en líquido y cuyo precio solo es de un tercio del valor de la leche habitual. Una vez disuelta en agua, debe conservarse en la nevera unas 20 horas a fin de que su sabor mejore.

A continuación describe otros tipos de leche existentes en el mercado estadounidense como la leche condensada o evaporada y explica sus características. También existe leche en la que se han sustituido las grasas animales por grasas vegetales.

El ganadero y fabricante de dicha leche, Charles Hauser de la empresa Milnot Company denunció que esta leche no pudiese alcanzar los mercados de otros estados en EE. UU. y consideró que se trataba de una declaración de inferioridad. Finalmente ganó el caso. Las autoridades nacionales y la industria láctea tuvieron que ceder.

El doctor OSKI también trata el tema del yogur, que, siempre que sea posible, debería fabricarse a partir de leche desnatada. Las bacterias que actúan en la fermentación láctica, contribuyen a dividir casi toda la lactosa en azúcar simple (glucosa) y galactosa. Por eso, las personas que sufren intolerancia a la lactosa sí que pueden comer yogur.

Sin embargo, María Rollinger en su reseña del libro «Milch besser nicht!» («¡Leche mejor no!») tiene una visión distinta, ya que el proceso de fabricación actual dista años luz de la forma de elaboración tradicional del yogur o el kefir. Es probable que el doctor OSKI no conociese estos procesos de fabricación, sin embargo, la señora Rollinger los conoce bien por su profesión.
Imagen de duncanogi de Wikipedia, PD.

El autor también habla sobre las imitaciones de la leche, que en su mayoría contienen caseinato sódico (p. 89) y grasa vegetal (aceites vegetales), así como dextrosa o jarabe de maíz, potenciadores del sabor artificiales y emulsionantes. La digestión del caseinato de sodio es muy distinta de la de la caseína del calcio de la leche, que hace grumos. La crema o el blanqueador de café a menudo son imitaciones de la leche.

El doctor OSKI explica que en 1945 Sir Robert E. Rich, Sr., director de la futura empresa llamada Rich Products Corporation, inventó e introdujo esta leche artificial en el mercado que produce, sobre todo a partir de semillas de soja. Además existen imitaciones de la leche derivadas de un gran número de alimentos principales como la avena, las almendras, el cáñamo o el lino.

La industria láctea comienza a reconocer que la leche de vaca no es precisamente el alimento ideal. La primera opción para solucionar el problema de la grasa fue la leche desnatada. Más tarde intentó modificar la lactosa o mezclarla con enzimas de levadura de panadero... (Véase el libro mencionado en el recuadro superior del doctor William G. Crook).

Un productor de queso de Wyoming llamado Roy Brog desarrolló a la edad de 20 años y tras realizar gran cantidad de experimentos, una bebida de suero, con todo el sabor y, sobre todo, sin grasa de la leche, un 40 % menos de lactosa y que provocaba muchas menos reacciones alérgicas. En Suiza la empresa Rivella produce y distribuye una bebida muy similar.

La leche de los mamíferos está compuesta de dos tipos de proteínas: suero y fracciones de requesón. El suero de leche contiene lactoferrina, también conocida como lactotransferrina, alfa lactoglobulina, beta lactoglobulina, albúmina, lisozima o muramidasa e inmunoglobulinas o anticuerpos como la inmunoglobulina G.  Las fracciones de requesón se pueden eliminar mediante un procedimiento enzimático o de acidificación. Cuando se elimina la caseína de la leche desnatada queda el denominado suero de la leche. Véase proteína del suero.

La leche humana consiste en un 80 % de suero o agua, y un 20 % de requesón o caseína. ¡La proporción de suero y requesón de la leche de vaca es justo la contraria!

Además, las proteínas también son diferentes. No obstante, con esta bebida de suero de leche se evitan numerosas grasas saturadas no deseadas.

En 1971 en los EE. UU. alrededor del 68 % de los niños de cinco a seis meses fueron alimentados o bien con leche de vaca normal o en polvo; sin embargo en 1981 esta cifra cayó hasta el 17 %. La declaración final del doctor OSKI dice lo siguiente: "Cow's milk has no valid claim as the perfect food. As nutrition, it produces allergies in infants, diarrhea and cramps in older children and adults, and may be a factor in the development of heart attacks and strokes."

"Perhaps when the public is educated as to the hazards of milk only calves will be left to drink the real thing. Only the calves should drink the real thing."

Una traducción aproximada podría ser: «No hay ningún argumento que sirva para identificar la leche de vaca como el alimento ideal. Provoca alergias en los bebés, diarrea y convulsiones en niños más mayores y en adultos. Además está relacionada con el desarrollo de ataques cardíacos e infartos». Pero dice también muy idealista: «Si la opinión pública comienza a reconocer los peligros de la leche, al final los únicos que tomarán leche de vaca serán los terneros, ya que esta leche está diseñada para ellos».  

Apéndice de investigación, p. 95

En las siguientes páginas, el profesor FRANK ARAM OSKI presenta 32 trabajos científicos utilizados y describe cada uno de ellos en apenas una página.  Para ello utilizó los documentos de los PaperChase-archivos del Hospital Beth Israel de Boston y menciona que la base de datos MEDLINE está indexada y resumida por los Institutos Nacionales de Salud, Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU.

El Hospital Beth Israel se fusionó en 1996 con el Hospital Deaconess de Nueva Inglaterra y cambió su nombre por el de  Centro Médico Beth Israel Deaconess (BIDMC).

Trabajos científicos:

Beer AEBillingham RE «Immunologic benefits and hazards of milk in maternal-perinatal relationship», [«Beneficios Inmunológicos y riesgos de la leche en la relación materno- perinatal»]Ann Intern Med (diciembre, 1975) 83(6):865-71, Annals of Internal Medicine, [Anales de medicina interna].  Resumen de PubMed.

Burr ML «Does infant feeding affect the risk of allergy?», [«¿La alimentación infantil aumenta el riesgo de padecer alergias?»] Arch Dis Child (julio, 1983) 58(7):561-5, Archives of Disease In Childhood, [Archivos de las enfermedades de la infancia].  Resumen de PubMed.

Minford AMMaCDonaldLittlewood JM «Food intolerance and food allergy in children: a review of 68 cases», [«Intolerancia y alergias aimentarias en niños: revisión de 68 casos»].  Arch Dis Child (octubre, 1982) 57(10):742-7, Archives of Disease In Childhood, [Archivos de las enfermedades de la infancia]. Sobre los 68 niños estudiados con alergias alimentarias. Resumen de PubMed.

Correa P «Epidemiological Correlations Between Diet and Cancer Frequency», [«Correlaciones epidemiológicas entre la dieta y la incidencia del cáncer»]. Cancer Res (1981) 41(9,part2):3685-3689, Cancer Research, [Investigación del cáncer]. Un trabajo muy importante sobre la fuerte y estable relación entre la proteína animal y la grasa, en especial de la carne de vacuno, cerdo, los huevos o la leche, y la mortandad por cáncer de colon y mama. El consumo de productos lácteos también afecta de manera significativa —aunque con menos fuerza— en el cáncer de próstata, cáncer de ovario y el cáncer de endometrio.  Además existen enfermedades coronarias (de las arterias coronarias).  La leche parece ocasionar más enfermedades arteriales como la arteriosclerosis o endurecimiento de las arterias, mientras que la carne de vacuno, sin embargo, provoca más casos de cáncer de colon. Resumen: Investigación del cáncer  en formato PDF.

Wilson NWSelf TWHamburger RN «Severe cow's milk induced colitis in an exclusively breast-fed neonate. Case report and clinical review of cow’s milk allergy», [«Grave colitis provocada por la leche de vaca en un recién nacido alimentado exclusivamente por leche materna. Revisión clínica e informe del caso de la alergia a la leche de vaca»]Clin Pediatr (Fila) (febrero, 1990) 29 (2):77-80, Clinical Pediatrics, [Pediatría clínica]. Esta madre bebía cuatro o cinco vasos de leche de vaca al día. Su bebé de cuatro días de edad solamente recibía como alimento la leche materna. Su consumo de leche afectó a su bebé incluso antes de su nacimiento. El caso de la pérdida de sangre del intestino por colitis eosinofílica o enfermedad de Crohn era inusual, porque perdió más del 30 % de los hematocritos (hierro) durante las ocho horas después de su ingreso en el hospital. A través de varios métodos de detección de alergias (Prick test y RAST) se pudo determinar que la causa que puso en peligro su vida fue una simple alergia a la leche de vaca. Tras solo una semana después del cambio en la alimentación del niño a una dieta sin proteína (preparado lácteo) con un contenido de solo aminoácidos los resultados fueron asombrosos y mejoró mucho su estado.  Resumen de PubMed.

Deamer WCGerrard JWSpeer F «Cow’s milk allergy: a critical review», [«Alergia a la leche de vaca: revisión importante»]. J Fam Pract (agosto, 1979) 9(2):223-32, Journal of Family Practice, [Diario de práctica familiar]. Expone cuatro motivos por los que a menudo no se detecta la alergia a la leche. A esto hay que añadir que, al contrario de lo que se cree, la mayoría de las alergias alimentarias, en especial la alergia a la leche, no presenta una intolerancia alimentaria en la que interviene la inmunoglobulina E. El mero hecho de dejar de tomar leche durante tres semanas puede descubrir una alergia así. Resumen de PubMed.

Brown KH «Dietary management of acute childhood diarrhea: optimal timing of feeding and appropriate use of milks and mixed diets», [«Ordenación de la dieta en la diarrea aguda de la infancia: programa óptimo de alimentación y uso adecuado de leches y dietas mezcladas»]J Pediatr (1991 Apr) 118(4 ( Pt 2)):S92-8, Journal of Pediatrics [Diario de pediatría]. Resumen de PubMed.

Kleinman RE «Cow milk allergy in infancy and hypoallergenic formulas», [«Alergia a la leche de vaca en la infancia y fórmulas hipoalérgicas»].  J Pediatr (noviembre, 1992) 121(5 Pt 2):S116-21, Journal of Pediatrics [Diario de pediatría]. Resumen de PubMed.

Oski FA «Is bovine milk a health hazard?», [«¿Es la leche bovina un riesgo para la salud?»]Pediatrics (enero, 1985) 75(1 Pt 2):182-6, Pediatrics [Pediatría]. Resumen de PubMed.

Foucard T «Development of food allergies with special reference to cow’s milk allergy», [«Desarrollo de las alergias alimentarias con especial referencia a la alergia de la leche de vaca»].  Pediatrics (enero, 1985) 75(1 Pt 2):177-81, Pediatrics [Pediatría]. Resumen de PubMed.

Lembcke JLBrown KH «Effect of milk-containing diets on the severity and duration of childhood diarrhea», [«Efecto de las dietas que contienen leche en la gravedad y duración de la diarrea infantil»]Acta Paediatr Suppl (septiembre, 1992) 381:87-92, Acta Paediatric Supplement [Suplemento a la acta pediátrica]. Resumen de PubMed.

Escribano Subias JSanz Manrique NVilla Elizaga ITormo Carnice R «Influencia de la hipolactasia primaria sobre el consumo de productos lácteos»An Esp Pediatr (febrero, 1993) 38(2):107-12, Anales españoles de pediatría. Los autores examinaron la conducta alimentaria con respecto a la leche y los productos lácteos en 157 adultos y 43 niños con intolerancia a la lactosa. Resumen de PubMed.

Lafuente Mesanza POjembarrena Martinez ESasieta Altuna MPinan Frances MAUrreta Dolora MJLombardero Jimenez JL «Anemia y depleción de depósitos de hierro en lactantes sanos de 12 meses de edad»An Esp Pediatr (julio, 1992) 37(1):24-8, Anales españoles de pediatría del Hospital San Joan de Reus Pamplona. Resumen de PubMed.

Virtanen SMAro A «Dietary factors in the aetiology of diabetes», [«Factores de la dieta en la etiología de la diabetes»]Ann Med (diciembre, 1994) 26(6):469-78, Annals of Medicine, [Anales de medicina]. El trabajo se centró en la investigación de la alimentación de lactantes con diabetes tipo 1 y tipo. 2 Desde el punto de vista epidemiológico se puede demostrar que el alto consumo de nitritos, compuestos nitrosos, la introducción temprana de la leche de vaca y el reducido período de alimentación con leche materna son las causas principales del desarrollo temprano de diabetes. Los estudios incluyeron estudios de caso medioambientales, animales y humanos.  Sin embargo, faltaron estudios de cohorte de prospección y ensayos de intervención en humanos. Resumen de PubMed.

Consecuencias de la diabetes mellitus severa. Wikipedia«La necrosis de los tejidos, por lo general, como resultado de la isquemia o disminución del riego sanguíneo, sufre un proceso de descomposición y autolisis (autodestrucción), se pudre y pierde su color como consecuencia de la degradación de la hemoglobina». Imagen de gangrena y diabetes, del Dr. James Heilman, CC 3.0 y GNU 1.2.

Lee VALorenz K «The nutritional and physiological impact of milk in human nutrition», [«El impacto fisiológico y nutricional de la leche en la
nutrición humana»].
 CRC Crit Rev Food Sci Nutr (1978) 11(1):41-116, CRC Critical Reviews in Food Science and Nutrition, [Exámenes CRC importantes en la ciencia de la alimentación y la nutrición]. Resumen de PubMed.

Jackson LS, Lee K «The effect of dairy products on iron availability», [«El efecto de los productos lácteos en la disponibilidad del hierro»]. Crit Rev Food Sci Nutr (1992) 31(4):259-70, Critical Reviews in Food Science and Nutrition, [Exámenes CRC importantes en la ciencia de la alimentación y la nutrición]. Los estudios en humanos muestran el aumento de la biodisponibilidad del hierro en la leche materna en comparación con la leche de vaca. Resumen de PubMed.

Gerstein HC «Cow's milk exposure and type I diabetes mellitus. A critical overview of the clinical literature», [«La exposición a la leche de vaca y la diabetes mellitus tipo 1. Perspectiva crítica de la literatura clínica»]. Diabetes Care (enero, 1994) 17(1):13-9, Diabetes Care, [Cuidados de la diabetes]. En esta página analiza todos los estudios disponibles relacionados con la diabetes tipo 1 y el alimento líquido que se suministra a los niños a una edad temprana. Resultado: la ingesta temprana de leche de vaca aumenta el riesgo de padecer diabetes tipo 1 de forma significativa. Resumen de PubMed.

Couet CJan PDebry G «Lactose and cataract in humans: a review», [«La lactosa y las cataratas en los humanos: examen»]J Am Coll Nutr (febrero, 1991) 10(1):79-86, Journal of The American College of Nutrition, [Diario del colegio americano de nutrición]. Ciertas poblaciones humanas solo pueden desarrollar cataratas en los ojos si toman lactosa y galactosa. Resumen de PubMed.

Deeth HC «Homogenized milk and atherosclerotic disease: a review», [«Leche homogeneizada y la enfermedad aterosclerótica: revisión»]. J Dairy Sci (julio, 1983) 66(7):1419-35, Journal of Dairy Science, [Diario de la ciencia láctea]. Afirman que la xantina oxidasa, disponible de forma biológica en el intestino delgado, puede pasar a la sangre, sin embargo, este trabajo «a favor de la leche» no reconoce (véase el título del folleto) los efectos patológicos que podrían causar enfermedades cardíacas ateroscleróticas.  Resumen de PubMed.

Die Kurzbeschreibung des Problems XO-Faktor für Xanthinoxidase finden sie in der Buchbesprechung "MILK the Deadly Poison", indem Sie nach Benutzung dieses Links mit Ctrl/F und der Eingabe von Kurt A. Oster auf den Text stossen. Dazu können Sie auch die Suche (ganz oben auf der Site) verwenden. 

Garza C «Appropriateness of milk use in international supplementary feeding programs», [«Grado de adecuación del uso de la leche en los programas de suplementos alimentarios»]J Dairy Sci (octubre, 1979) 62(10):1673-84, Journal of Dairy Science, [Diario de la ciencia láctea]. Garza se centra en los programas de alimentación y donaciones de leche en el tercer mundo o países emergentes, y el trabajo a favor de la leche (véase título del folleto) llega a la conclusión de que existen problemas, sin embargo, después del primer año de vida solo aparecen discapacidades menores... Resumen en PubMed.

Brown KHLake A «Appropriate use of human and nonhuman milk for the dietary management of children with diarrhoea», [«Uso adecuado de la leche humana y no humana en la programación de la dieta de niños con diarrea»]J Diarrhoeal Dis Res (septiembre, 1991) 9(3):168-85, Journal of Diarrhoeal Diseases Research, [Diario de investigación de enfermedades diarreicas]. El trabajo de investigación examina los resultados de estudios publicados sobre nutrición a base de leche y su relación con la diarrea. Más adelante pueden aparecer problemas más serios, por ello, se debería renunciar a aquellos productos que contengan leche de vaca o al menos reducirlos y optar por productos lácteos fermentados. Resumen de PubMed.

Harms HK «Die kuhmilcheiweissabhängige Darmkrankheit des jungen Säuglings, eine Form der Kuhmilchproteinintoleranz», [«Enteropatía por sensibilidad a la proteína de la leche de vaca»]. Klin Padiatr (1982 Nov-Dec) 194(6):375-80, Klinische Pädiatrie [Pediatría clínica]. La enteropatía derivada de la sensibilidad a la proteína de la leche de vaca o enteropatía pierdeproteínas puede evitarse consumiendo leche materna en lugar de leche de vaca siempre que la madre no tome leche. Sin embargo, existen cuatro factores que pueden provocar enteropatía, como la trisomía 21 (el síndrome de Down) o la cirugía abdominal en bebés recién nacidos prematuros. Si no se observa un cambio de dieta, la enfermedad puede empeorar y convertirse en una diarrea crónica o síndrome diarreico intratable.  Resumen de PubMed

Ramabadran KBansinath M «Opioid peptides from milk as a possible cause of sudden infant death syndrome», [«Los péptidos opiodes de la leche como posible causa del síndrome de muerte súbita del lactante»]Med Hypotheses (noviembre, 1988) 27(3):181-7, Medical Hypotheses [Hipótesis médica]. Los péptidos opioides de cadena corta están presentes en la leche y pueden pasar a la sangre través del sistema digestivo.  Los niños con predisposición a sufrir apnea pueden padecer el síndrome de muerte súbita del lactante.  También se han encontrado este tipo de opioides en en la leche materna, aunque no queda claro si se trata de mujeres que hayan consumido leche o productos lácteos. Resumen de PubMed

Rank P «Milk and arteriosclerosis», [«La leche y la arteriosclerosis»]Med Hypotheses (julio, 1986) 20(3):317-38, Medical Hypotheses, [Hipótesis médica]. El consumo de leche aumenta la incidencia de aterosclerosis. Tras este trabajo, otros estudios también destacan esta afirmación. Existe una teoría que lo considera una infección de las llamadas «algas verde azuladas» o cianobacterias en la leche.  Rank examinó este y otros aspectos relacionados con los procesos de pasteurización mejorados. Resumen de PubMed

Strand FT «Primary prevention of insulin-dependent diabetes mellitus: simple approaches using thermal modification of milk», [«Prevención primaria de la diabetes mellitus dependiente de la insulina: enfoque simple empleando la modificación termal de la leche»]Med Hypotheses (febrero, 1994) 42(2):110-4, Medical Hypotheses, [Hipótesis médica]. Este trabajo muestra que una temperatura de pasteurización mayor de 85 grados en lugar de 72 grados centígrados podría reducir la tasa de diabetes mellitus tipo 1 (DM1). Esta temperatura es suficiente para desnaturalizar la albúmina de suero bovino en la leche (ASB). De este modo ya no actuaría como elemento desencadenante. Es probable que de este modo pudiesen mejorar otras enfermedades autoinmunes. Resumen de PubMed

Stern M «Kuhmilchproteinintoleranz – Klinik und Pathogenese», [«La intolerancia a la proteína de la leche de vaca: aspectos clínicos y patogénicos»]. Monatsschr Kinderheilkd (enero, 1981) 129 (1): 18-26, Monatsschrift Für Kinderheilkunde, [Diario mensual de pediatría]. El trabajo diferencia tres tipos: la anafilaxia aguda, la diarrea crónica pero suave, otra grave pero crónica, y una grave y crónica en lactantes.  El estudio concluye que la leche materna es la prevención más eficaz. Resumen de PubMed

Heiner DCWilson JF «Delayed immunologic food reactions», [«Reacciones inmunológicas retardadas a la comida»]N Engl Reg Allergy Proc (noviembre - diciembre, 1986) 7(6):520-6, New England and Regional Allergy Proceedings, [Procedimientos alérgicos regionales y de Nueva Inglaterra]. El trabajo muestra lo difícil que puede ser el pronóstico exacto de la intolerancia a los alimentos debido a que a veces los síntomas aparecen mucho más tarde y dependen de la disposición genética, comienzan en épocas totalmente diferentes y muestran reacciones y manifestaciones clínicas muy diferentes. Además, todos los alimentos sin excepción contienen un gran número de antígenos de diferentes tipos. Resumen de PubMed

Walker M «Breastfeeding the premature infant», [«Alimentar al bebé prematuro con leche materna»]NAACOGS Clin Issu Perinat Womens Health Nurs (1992) 3(4):620-33, Naacogs Clinical Issues In Perinatal and Women’s Health Nursing [Aspectos clínicos prenatales y salud de las mujeres de la NAACOGS]. El artículo muestra por qué la leche materna es tan importante para el desarrollo del cerebro, el desarrollo general de un lactante y la prevención de las enfermedades. Esto también tiene un impacto más adelante. Resumen de PubMed ,

Yamada TNakanishi TUyama OIida TSugita M «A case of the milk-alkali syndrome with a small amount of milk and magnesium oxide ingestion-the contribution of sustained metabolic alkalosis induced by hypertonic dehydration», [«Caso del síndrome alcalino de la leche con una pequeña cantidad de ingestión de leche y óxido de magnesio – contribución a la alkalosis metabólica sostenida inducida por la deshidratación hipertónica»] Nippon Jinzo Gakkai Shi (junio, 1991) 33(6):581-6, Nippon JinzoGakkai Shi. [Diario japonés de nefrología]. El trabajo analiza las causas y los efectos de la leche y los productos en la enfermedad rara llamada síndrome de leche y alcalinos o síndrome de Burnett, incluso en pequeñas cantidades. Resumen de PubMed

Ortega RMRequejo AMAndrés PGaspar MJOrtega A «La leche y productos lacteos en la prevencion y control de las enfermedades cardiovasculares». Nutr Hosp (septiembre - octubre, 1993) 8(7):395-404, Nutricion Hospitalaria. Afirma que la leche no aumenta el nivel de colesterol total, sino solo la cantidad deseada de colesterol HDL. Los autores hacen hincapié en la importancia de la leche, muy al contrario de todos los demás estudios ... ¡No especifican cómo surgió el estudio! Resumen de PubMed

Tamm A «Management of lactose intolerance», [«Gestión de la intolerancia a la lactosa»]Scand J Gastroenterol Suppl (1994) 202:55-63, Scandinavian Journal of Gastroenterology Supplement, [Diario escandinavo, suplemento de gastroenterología]. Trata los principios básicos para el tratamiento de las personas con intolerancia a la lactosa y las precauciones para evitar la lactosa como sea posible. Resumen de PubMed

Villako KMaaroos H «Clinical picture of hypolactasia and lactose intolerance». [«“Cuadro clínico de la hipolactasia e intolerancia a la lactosa»]Scand J Gastroenterol Suppl (1994) 202:36-54, Scandinavian Journal of Gastroenterology Supplement, [Diario escandinavo, suplement de gastroenterología]. Resumen de PubMed.

Referencias y lecturas sugeridas, p. 118

En cada capítulo el doctor OSKI recomienda una serie de artículos científicos. Y también recomienda cuatro libros. En total suman unas 40 publicaciones que no se solapan con los 32 trabajos presentados antes:

En el capítulo 1

Committee on Nutrition «American Academy of Pediatrics: Should milk drinking by children be discouraged?», («¿Debería desaconsejarse que los niños tomen leche?»)Pediatrics (1974) 53:576, resumen: Pediatrics 1974; 53:4 576-582

FlochM.H. «Whither bovine milk?», («¿A dónde vamos con la leche bovina?») Amer. J. Clin., Nutr. (1969) 22:214; título encontrado en MEDLINE pero sin resumen; «The weaning of America», («El destete de América»)Eastwest Journal (junio, 1980) p. 27; no encontrado; «Theres a fly in the milk bottle», («Hay una mosca en la botella de leche»). Medical World News (17 de mayo, 1975) p. 30; nada encontrado.

En el capítulo 2

Bart RGLevine MDWatkins JB «Recurrent abdominal pain of childhood due to lactose intolerance», («Dolor abdominal recurrente durante la infancia debido a la intolerancia a la lactosa»)N Engl J Med (1979) 300:1449, resumen: (1979) 300:1449-1452

Bayless TMHuang S «Recurrent abdominal pain due to milk and lactose intolerance in school aged children»,  («Dolor abdominal recurrente debido a la leche e intorelancia a la lactosa en niños en edad escolar»)Pediatrics (1971) 47:1029, resumen: Theodore M. Bayless, Shi-Shung Huang, Pediatrics 1971; 47:6 1029-1032

Bayless TM et al «Lactose and milk intolerance: clinical implications», («Lactosa e intolerancia a la leche: implicaciones clínicas»). N Engl J Med (1975) 292:1156, resumen: (1975) 292:1156-1159

Graham GG «Protein Advisory Group’s recommendation deplored», («Recomendación del grupo consultivo sobre proteínas»). Pediatrics (1975) 55:295, resumen: Pediatrics Vol. 55 No. 2 February 1, 1975 pp. 295 -296 (pediatrics.aappublications.org/content/55/2/295.2.abstract?sid=b5630b79-c32d-475e-bd6f-cb6bc2ed1953)

Liebman WM «Recurrent abdominal pain in children: lactose and sucrose intolerance, a prospective study», («Dolor abdominal recurrente en niños: intolerancia a la lactosa y la sacarosa, estudio prospectivo»)Pediatrics (1979) 64:43, resumen: William M. Liebman Pediatrics 1979; 64:1 43-45

Paige DM et al «Lactose malabsorption and milk rejection in Negro children», («Malabsorción de la lactosa y rechazo de la leche por parte de los niños de raza negra»)John Hopkins Med J (1971) 129:163; título encontrado en PubMed, pero sin resumen

Simoons FJJohnson JDKretchmer N «Perspective on milkdrinking and malabsorption of lactose», («Perspectiva sobre el hábito de tomar leche y la malabsorción de la lactosa»)Pediatrics (1977) 59:98, resumen: Frederick J. Simoons, John D. Johnson, Norman Kretchmer, Pediatrics 1977; 59:1 98-108

En el capítulo 3

Baggett D., Jr «Personal communication» («Comunicación personal»), nada encontrado.

Bahna SLHeiner DC «Allergies to milk», («Las alergias a la leche»)New York, Grune and Stratton (1980); PubMed (otro de Bahna SL) - resumen: 2002 Dec;89(6 Suppl 1):56-60

Deling B et al «Hypersensitivity to foods in steroid-dependent nephrosis», («Hipersensibilidad a los alimentos en nefrosis dependiente de esteroides»)Clin Res (1975) 74A; nada encontrado.

Gerrard JWMackenzie JWAGoluboff N et al «Cow’s milk allergy: prevalence and manifestations in an unselected series of newborns», («Alergia a la leche de vaca: prevalencia y manifestaciones en una serie de recién nacidos elegidos al azar»). Acta Paediatr Scand, Supplement (1973) 234; resumen: http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/j.1651-2227.1973.tb08290.x/abstract

Gryboski JD «Gastrointestinal milk allergy in infants», («Alergia gastrointestinal a la leche en lactantes»). Pediatrics (1967) 40:354; resumen: Joyce D. Gryboski, Pediatrics 1967; 40:3 354-362

En el capítulo 4

Brody JE «Eating less may be the key to living beyond 100 years», («Comer menos puede ser la clave para vivir más de 100 años»)New York Times; texto completo: (1982 Jun 8 Tues) Cl

Blumenthal S et al «Risk factors for coronary artery disease in children of affected families», («Factores de riesgo de la enfermedad arterial coronaria en los niños de familias afectadas»)J Pediatr (1975) 87:1187; resumen: PubMed: 1975 Dec;87(6 Pt 2):1187-92 o ResearchGate Journal of Pediatrics(Impact Factor: 3.74). 01/1976; 87(6 Pt 2):1187-92.

El libro parece ser bien un anuario o haber sido testigo de numerosas ediciones. Estos son algunos ejemplos de las portadas (cubiertas) del libro.

Committee on Diet, Nutrition, and Cancer Assembly of Life Sciences «Diet Nutrition and Cancer», («Nutrición dietética y cáncer»). National Academy Press (1982), libro de 496 páginas, formato 8.5 x 11", versión de bolsillo, ISBN: 978-0-309-03280-3, disponible en el archivo de Internet o en nap.edu, donde también está disponible para su descarga gratuita en PDF.

Gilmore CP «The real villain in heart disease», («El verdadero villano en las enfermedades del corazón»)New York Times Magazine; resumen: (1973 Mar 25) p. 31

Miettinen M et al «Effect of cholesterol lowering diet on mortality from coronary heart disease and other causes», («El efecto de una dieta baja en colesterol sobre las tasas de mortalidad por cardiopatías coronarias y otras causas»)Lancet (1972) 2:835; resumen: 1979 Jan;59(1):1-7

Osborn GR «Atherosclerosis and infant feeding practices», («La aterosclerosis y la alimentación de los bebés»). Coli Int Centre Nat Scient (1968) 169:93; nada encontrado.

Tsang RCGlueck CJ «Atherosclerosis: a pediatric perspective», («Aterosclerosis: una perspectiva pediátrica»)Curr Prob in Pediatr (1979) 9: nº 3; título encontrado en PubMed pero sin resumen.

En el capítulo 5

Barness L «Developmental nutrition: fat. Children are different», («Nutrición para el desarrollo: la grasa. Los niños son diferentes»)Ross Laboratories nº 5; nada encontrado.

Committee on Nutrition «American Academy of Pediatrics: Breast feeding», («Academia americana de pediatría: leche materna»). Pediatrics (1978) 62:591; resumen: Pediatrics 1978; 62:4 591-601

Cunningham AS «Morbidity in breast-fed and artificially-fed infants», («Morbidez en los bebés alimentados con leche materna y de forma artificial»). J Pediatr (1977) 90:726; resumen: Cunningham AS, J Pediatr. 1977 May;90(5):726-9

Fomon SJ «Infant Nutrition», («La nutrición del niño»). Philadelphia, WB Saunders Company (1975); resumen: Pediatrics Vol. 41 No. 5 May 1, 1968 pp. 1017 -1019

Doctor Samuel J. Fromon (1923-2007): «Infant Feeding in the 20th Century: Formula and Beikost», («Alimentación infantil en el S.XX: fórmula y alimentos») se puede leer en inglés en el enlace: JN, The Journal of Nutrition.
«Infant Nutrition», («Nutrición infantil») es su trabajo principal que se editó por primera vez en 1967, la segunda edición fue en 1974 y en 1993 apareció como «Nutrition of Normal Infants» («Nutrición de niños normales»). En este enlace al artículo ofrece una visión general del desarrollo de la nutrición infantil.

Gerard JW «Breast-feeding - second thoughts», («La alimentación con leche materna - segundos pensamientos»). Pediatrics (1974) 54:757; resumen: John W. Gerrard, Pediatrics 1974; 54:6 757-764

Jelliffe DBJelliffe EFP «Human milk, nutrition, and the world resource crisis», («Leche humana, nutrición y la crisis de recursos mundial»). Science (1975) 188:557; título disponible (imprescindible estar registrado para leer)

Lepage PMunyazaki CHennart P «Breastfeeding and hospital mortality in children in Ruanda», («La alimentación con leche materna y la mortalidad infantil en los hospitales de Ruanda»)Lancet (1981) 2:409; resumen: 1981 Aug 22;2(8243):409-11

Margulies L «Baby formula abroad: exporting infant malnutrition», («La fórmula del alimento para bebés en el extranjero: exportación de la desnutrición infantil»)Christianity and Crisis (10 de noviembre, 1975) p. 264; título encontrado en gesis sowiport, es necesario estar registrado para acceder a los documentos.

Martinez GADodd DA «1981 Milk feeding patterns in the United States during the first twelve months of life», («1981 patrones de alimentación con leche en los Estados Unidos durante los primeros doce meses de vida»)Pediatrics (1982) en prensa; resumen: Gilbert A. Martinez, David A. Dodd, Jo Ann Samartgedes, Pediatrics 1982; 69:4 471

Ross CADawes EA «Resistance of the breast-fed infant to gastroenteritis», («Resistencia a la gastroenteritis de los bebés alimentados con leche materna»)Lancet (1954) 1:994; título encontrado en PMC, pero no de los mismos autores.

En el capítulo 6

Walker ARP «The human requirement of calcium: should low intakes be supplemented?», («Las necesidades de calcio del ser humano: ¿deberían tomarse suplementos si las tomas son reducidas?») Amer J Clin Nutr (1972) 25:518; resumen: Am J Clin Nutr May 1972 vol. 25 no. 5 518-530

En el capítulo 7

«Milk: could it taste better? could it cost less?», («Leche: ¿podría tener mejor sabor?, ¿podría costar menos?»)Consumer Reports (junio, 1982); nada encontrado.

«Milk: why is the quality so low?», («Leche: ¿por qué la calidad es tan baja?») Consumer Reports (enero, 1974) p. 70; nada encontrado.

En el capítulo 8

Agranoff BWGoldberg D «Diet and the geographical distribution of multiple sclerosis», («La dieta y la distribución geográfica de la esclerosis múltiple»)Lancet (1974) 2:1061; resumen: p1061–1066, 2 November 1974

Ferrer JFKenyon SJGupta P «Milk of dairy cows frequently contains a leukomogenic virus», («La leche de las vacas lecheras a menudo contiene un virus leucomogénico»)Science (1981) 213:1014; resumen: 1981 Aug 28;213(4511):1014-6

Schauss AGSimonson CE «A critical analysis of the diets of chronic juvenile offenders», («Análisis crítico de las dietas de los infractores juveniles crónicos»). J Ortho Psych 8:149, 179; resumen

En el capítulo 9

Mackenzie E «Psychologic factors in milk anemia», («Factores psicológicos en la anemia por leche»)Amer Familiy Physician (1973) 7:80; nada encontrado.

En el capítulo 10

Crook WG «Food allergy. The great masquerader», («La alergia alimentaria. El gran enmascarado»). Pediatr Clin No Amer (1975) 22:277; título encontrado en PubMed pero sin resumen.

Speer F «The allergic tension-fatigue syndrome», («La leche y el síndrome de fatiga crónica»)Pediatr Clin No Amer (1954) 1:1029,m; resumen: Int Arch Allergy 1958;12:207–214

En el capítulo 11

«Utilization of milk components by the food industry», («Utilización de los componentes de la leche por la industria alimentaria»). Dairy Council Digest (1977) 48:nº 5; nada encontrado.

Acerca del autor, p. 126

Antes del comienzo de la reseña, he mencionado los datos más importantes sobre el OSKI y algunos de los reconocimientos que recibió.


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Autor
Ernst Erb, Imagen de año 2003
Ernst Erb, Suiza
Mein Lebenslauf hat mich motiviert, die "Stiftung G+E, Gesundheit und Ernährung" zu gründen. Im Beitrag "Schicksalsschläge, tödliche Krankheit, Gesundheit, Leben!" schildere ich etwas davon. Ein ebenso wichtiger Punkt bildet die Erfahrung aus dem Aufbau von Radiomuseum.org: Es bekommen zu viele Männer bereits ab Alter 65 schwerwiegende Krankheiten. Das gilt sicher auch für Frauen - und ganz allgemein altern wir zu rasch. So lange wie möglich zu leben ist nicht das Ziel, sondern so aktiv, positiv und glücklich wie möglich. Der Weg des geringsten Widerstands führt nicht dazu. Ganz im Gegenteil: nur im Leid schafft man grössere persönliche Veränderungen. Im Alter von 41 Jahren brachte mich die Todesangst vor meinem Krebsleiden dazu, über mein Leben zu reflektieren und auch bezüglich Krankheit selbstverantwortlich zu handeln. Heute bin ich froh, dass ich durch sehr schwierige Lebensphasen gehen musste. Dadurch konnte ich meine Lebensführung so verändern, dass ich auch im achtzigsten Lebensjahr (2015) >60 Stunden pro Woche am PC arbeiten und dabei leistungsfähig bleiben kann. Es ist falsch, so viele Stunden sitzend zu verbringen (früher waren es mehr), doch versuche ich das durch Ausdauersportarten (schnelles Wandern, Bergwandern, seit 2014 auch durch Joggen) und leider nicht immer jeden Tag ausgeführte Übungen (7 Min Workout ab iPhone) auszugleichen. Ich darf aber annehmen, dass die langjährige (Pesci-)vegane Ernährung mit ca. 90% Rohkostanteil den Ausschlag für meine Gesundheit gibt. Leider sind es mit Sicherheit nicht meine Gene. Auch als Angestellter sah ich meine Arbeit nie als Job, sondern als Hobby, das mich interessierte. Als ich eigene (kleine) Firmen aufbaute, war mir das Wohlergehen der Mitarbeiter besonders wichtig. Erfolg oder Misserfolg hing zu einem grossen Teil von ihnen ab. Es war nie mein Ziel, reich zu werden, sondern etwas individuell und intelligent aufzubauen, so dass es vielleicht Erfolg haben kann. Trotzdem kann ich es mir nun erlauben, mit meiner Erfahrung und meinen Möglichkeiten etwas aufzubauen, das interessierten Menschen zugut kommen kann. Zum Glück geben mir auch junge Menschen, die an "diet-health.info" mitarbeiten, das Gefühl echter Teamarbeit. Einige arbeiten mit mir persönlich zusammen, wie ein Software-Entwickler neben einem Studium. Doch mit Skype und TeamViewer ist es möglich, mit geographisch weit verstreuten MitarbeiterInnen zu arbeiten, wie z.B. mit professionellen ÜbersetzerInnen. Selbst Professoren oder Ärzte beteiligen sich an diesem etwas speziellen Projekt, indem sie eigene Texte beisteuern. Unsere Themenbereiche erfassen eigentlich alles, was uns Menschen ausmacht: Gesundheit - Prinzipien/Allg. - Heilkunde - Ernährung - Produktion/Handel - Drogen - Aktivität - Lifestyle - Politik - Wellness - Natur - Umwelt - Persönlichkeit - Ethik - Soziales / Religion. Noch weiss ich nicht, ob "diet-health.info" mit diesem Versuch, den Menschen "nur" solide Zusammenhänge zu vermitteln, auch die notwendige Beachtung erhalten kann. Doch meine ich, dass es reflektierende Menschen gibt, die Zusammenhänge verstehen wollen, statt jedem Modetrend lemmingehaft nachzugehen oder sich zu einem leicht begehbaren Weg (ver-)führen zu lassen. Ob die auch die notwendige Aufmerksamkeitsspanne und den Willen zum Lesen mitbringen? Jedenfalls fehlte mir eine solch umfassende Quelle, die mir ungefärbte Antworten auf wichtigste Fragen geben kann. Deshalb versuche ich diesen "vorher vergeblich gesuchten Hafen" aufzubauen. Hoffentlich habe ich auch die Zeit und Kraft dazu.

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Marta Aguilar Vicario, Imagen de año 2014
Marta Aguilar Vicario, España
Publicación

28/8/15 11:11

Fecha de modificación

22/10/15 12:27

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