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Reseña: «¡Ojo! ¡No te bebas la leche!» de Frank A. Oski

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La lista de doctores que han reconocido los problemas de la leche suma uno más, que analiza multitud de estudios científicos y aporta citas de 32 de ellos.

© CC0, Stiftung Gesundheit und Ernahrung, Stiftung Gesundheit und ErnahrungConclusión

Tengo que admitir que el libro "Milch besser nicht!", ("Leche mejor no!") de Maria Rollinger plasma de forma más concisa las ideas y está mejor adaptado para los lectores europeos. El enlace a la reseña se encuentra más adelante en este artículo en el recuadro que retrata la imagen de la portada del libro. No obstante, la publicación de la que nos ocupamos en este artículo, del autor Frank Aram Oski (1932-1996) añade otros aspectos importantes. Como pediatra y hematólogo, fue director del servicio de pediatría de la Universidad Estatal de Nueva York y más tarde de la Escuela de Medicina de la Universidad Johns Hopkins.

El doctor Oski, su obra y experiencia, se convirtieron en referentes de las enfermedades, la nutrición y la higiene de los niños en los Estados Unidos. Pero no solo eso: más tarde también se ocupó de la dieta de los adultos. Publicó este libro poco antes de su prematura muerte debido a un cáncer de próstata. Su análisis de la leche llegó demasiado tarde para él, sin embargo, las investigaciones que realizó y que comparte con nosotros sorprenden por su riqueza. Las denomina Datos escalofriantes sobre el alimento más sobrevalorado del mundo. En este artículo proporcionamos enlaces de todos los trabajos científicos que dirigió.

1. Resumen

El libro "¡Ojo! ¡No te bebas la leche!" aporta los argumentos y motivos importantes por los que la leche de vaca no es saludable, así como las causas por las cuales muchas personas lo desconocen. Cualquier leche ajena a la propia está considerada como no saludable; sin embargo, el autor no menciona una cuestión importante: las numerosas hormonas de crecimiento que contiene la leche.

Aunque la leche sea en su origen un producto natural, puede llegar a ser más perjudicial de lo que pensamos. Los mamíferos producen una leche con una composición química muy diferente de la leche materna humana.

La deficiencia de hierro en los niños que consumen mucha leche fue, con mucha probabilidad, el primer indicio de los problemas que ocasiona la leche de vaca. Por aquel entonces, esta todavía se consumía como alimento complementario.

CLICK FOR: Comparación de los minerales que contiene la leche humana y la leche de vaca

Sin embargo, el contenido de hierro de la leche de vaca, con un valor de 60 µg/dl, no es muy distinto del que contiene la leche materna, que se sitúa en 74 µg/dl.

Cuando la leche de vaca solo se consumía como complemento alimenticio, en su lugar se tomaban alimentos de mejor calidad, como las verduras. Hoy en día conocemos dietas mucho mejores que no incluyen leche.

La verdura tiene entre el doble y hasta más de treinta veces la cantidad de hierro que contiene la leche; un buen ejemplo de ello son las espinacas y las acelgas. Además, a menudo también aportan más calcio, si se considera la absorción neta.

Comparación de los minerales que contiene la leche humana y la leche de vaca (mg/dl)
Elemento Humana Vaca
Ca (calcio) 30 120
P (fósforo) 14 94
K (potasio) 51 150
Na (sodio) 15 45
Cl (cloro) 41 106
Mg (magn.) 4 12
S (azufre) 14 33
Tabla del libro «Milch und Milchprodukte in der Ernährung des Menschen», («Leche y productos lácteos en la nutrición humana»), escrito por el profesor Edmund Renner, tercera edición 1977, páginas 152 y 156.

En la página Vegan.de figura lo siguiente (31/05/02): El doctor Renner está considerado el gurú de la leche y ha llevado a cabo varios estudios sobre la supuesta prevención de la osteoporosis mediante el consumo de leche de vaca.

A continuación presentamos los resultados tomados del diario International Dairy Journal 1991/1/p. 77-82. Más adelante presentamos una dura crítica de cómo este estudio se llevó a cabo en la Universidad Justus Liebig de Giessen. He convertido los datos de mg/l a mg/dl para que puedan compararse con la forma habitual mg/100g y no lleven a confusión.

Según el profesor Renner la leche humana contiene 2 g/l de minerales, mientras que la leche de vaca llega a los 7,3 g/l, que es la cantidad que necesita un ternero. Todas aquellas sustancias que consumimos en exceso tienen un efecto negativo sobre nuestro organismo.

El profesor Oski nos informa, como científico de referencia, de por qué la leche y los productos lácteos se han convertido en alimentos imprescindibles de nuestra dieta. Cita ejemplos que reflejan la gran influencia que ejerce la industria láctea y los grupos de presión, y señala el gran negocio y la manipulación política sin olvidarse de aportar hechos y cifras. Poco a poco va surgiendo una postura crítica, debido a que se han descubierto enfermedades que sin duda derivan del consumo de leche.

CLICK FOR: Intolerancia a la lactosa

Comienza tratando el problema de la intolerancia a la lactosa, que afecta a la mayoría de la población mundial. Tras analizar varios grupos tribales en Nigeria, comprobaron que en dos de ellos, el 99 % de las personas eran intolerantes a la lactosa a partir de los tres años. Por otro lado, en el norte y sur de Europa existen muchos menos casos de intolerancia a la lactosa, así como en algunas regiones de África o la India. No obstante, aquellas personas que no sufren intolerancia a la lactosa y puedan tolerar el consumo de leche, también ser verán afectadas por el resto de inconvenientes que supone su consumo.

CLICK FOR: Alergias relacionadas con la leche

En el siguiente apartado, el doctor Oski profundiza en el tema de las alergias relacionadas con la leche distintas de la intolerancia a la lactosa como pueden ser la congestión nasal, los ataques de asma, las infecciones respiratorias, los eccemas, los vómitos o la diarrea. Estas reacciones pueden ser síntomas de alergia a la leche de vaca, siempre que no se encuentre otra explicación.

En dichos casos, se deben sustituir los productos lácteos por productos derivados de la soja. Es importante saber que la soja también puede causar reacciones alérgicas a algunos niños. La mayoría de las madres están convencidas de que la leche de vaca es esencial para su hijo y este puede ser uno de los motivos por los que los médicos no se atreven a ofrecer una alternativa.

Alimentos como la leche, el maíz y el azúcar de caña —sobre todo— pueden ocasionar problemas gastrointestinales, enfermedades respiratorias, erupciones cutáneas, así como fatiga y trastorno por déficit de atención.

En primer lugar es importante cerciorarse de que los síntomas mencionados no tienen otras causas. Sin duda alguna, a menudo padecemos alergias alimentarias que no nos han diagnosticado y por ello, ha de considerarse la leche como el primer alérgeno causante de estos síntomas.

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Algunas alergias alimentarias —en especial en el caso de la leche— no desencadenan la producción de inmunoglobulina E. La intolerancia al gluten o celiaquía pertenece al grupo de intolerancias alimentarias inmunológicas en las que no interviene la inmunoglobulina E. Los anticuerpos de la sangre por lo general solamente indican que la persona con alergia consume dicho alimento con mayor frecuencia.

CLICK FOR: Enfermedades cardiovasculares

En el capítulo "¿Puede ser fatal la grasa?" se menciona que en EE. UU. cada año mueren un millón de personas a causa de enfermedades cardiovasculares, que a su vez representan el 50 % de las causas de muerte en EE. UU.

Los niveles de colesterol en sangre disminuirán si se reduce el consumo de alimentos de origen animal como los huevos, los productos lácteos y la carne.

Por consiguiente, a fin de reducir el riesgo de sufrir enfermedades como la arteriosclerosis, apoplejías o infartos, es esencial que la ingesta de grasas sea de origen vegetal.

El libro expone cómo la comunidad científica no se dio cuenta hasta los años 50 (después de la guerra de Corea), de que estas enfermedades comienzan a desarrollarse (patogénesis) durante la infancia, cuando el individuo sigue una dieta occidental.

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Antes de que se investigara en profundidad el problema de la grasa se afirmó, lamentablemente, que la proporción de grasa de la dieta occidental era demasiado elevada y la comunidad científica se deslizó hacia el análisis de otros problemas de salud, como la diabetes.

Hasta mucho más tarde no se dieron cuenta de que la clave no radicaba en reducir el consumo de grasas, sino en asegurarse de la calidad biológica de estas. Por último, reconocieron que el consumo de grasas y —sobre todo— proteínas vegetales contribuía a tener una vida más sana que si se consumían proteínas de origen animal.

En concreto, reconocieron la importancia de ciertos ácidos grasos. La reseña del libro "Elstudio de China" del profesor Colin T. Campbell le ayudará a dejar de ser el juguete de la industria alimentaria. Michael Moss nos cuenta por qué desarrollamos esa dependencia y nosotros lo explicamos en nuestra reseña Sal, azúcar y grasas.

CLICK FOR: Cáncer de colon, cáncer de mama y cáncer de próstata

Más adelante, el doctor Frank A. Oski nos explica la relación existente entre el elevado consumo de leche y productos lácteos, y el desarrollo del cáncer —sobre todo el cáncer de colon, el cáncer de mama y el cáncer de próstata— sobre la base de numerosos estudios científicos, de los que aporta documentación en el apéndice de investigación. También menciona libros y sugiere lecturas alternativas en relación con el tema.

CLICK FOR: Las consecuencias que tiene para los bebés no tomar leche materna en exclusiva o durante un período de tiempo reducido

Como pediatra escribe sobre las consecuencias que tiene para los bebés no tomar leche materna en exclusiva o durante un período de tiempo reducido. También aclara las posibles consecuencias que esto puede tener en el transcurso de la vida de estos niños.

Los bebés que han sido amamantados al menos durante un año estarán protegidos sobre todo contra infecciones gastrointestinales y enfermedades respiratorias. Durante el período de lactancia, así como durante el embarazo, es recomendable que la madre también deje de lado los productos lácteos.

El profesor Edmund Renner, quien suele interceder a favor de la industria alimentaria, reconoce lo siguiente en su obra de referencia (véase más arriba) (p. 157):

En los bebés prematuros se aprecian cambios significativos en la leche, que muestran en su mayoría niveles elevados de cobre, magnesio, silicio y aluminio (Unanyan 1967).

En la página 162 afirma lo siguiente con respecto a la alimentación de los lactantes: La leche que sirve de alimento a un recién nacido ha de tener una proporción reducida de minerales, ya que la ingesta elevada de sustancias minerales durante el primer mes de vida podría sobrecargar la actividad del riñón (Abe 1969, Droese y Stolley 1972, Kagan et al. 1956, Nichols y Danford 1966, Yamauchi y Tsugo 1970).

La leche materna se adapta a las necesidades del bebé en todo momento, y no solo el calostro (primera leche) es primordial para el desarrollo sano del lactante.

Pero, ¿qué alternativas tiene una madre que no puede dar el pecho a su bebé?

El doctor Frank A. Oski menciona que los productos sustitutivos de hoy en día son mucho mejor que hace años, y recomienda a las madres que recurran a la leche de nodriza. A continuación, el autor explica cómo debe proceder una madre con respecto a los alimentos de sustitución y también trata el tema del destete. En el siguiente apartado, este autor y médico profundiza sobre la manera en que los adultos y los ancianos deben comportarse con respecto a la leche y los productos lácteos.

CLICK FOR: Osteoporosis

En el título siguiente, el doctor Oski nos explica la cuestión del calcio. El calcio (calcium) es importante para nosotros, los seres humanos. La industria láctea afirma que debemos satisfacer nuestras necesidades de calcio mediante la leche y sus derivados. Sin embargo, nosotros ya recibimos los aportes suficientes de calcio a través de las verduras, que contienen un calcio de absorción más fácil.

El cuerpo humano tiene más capacidad para asimilar el calcio procedente de las verduras, el pescado o las nueces que el que contiene la leche.

Muchas personas padecen osteoporosis debido al alto contenido de calcio de la leche.

Los estadounidenses ingieren 807 mg de calcio solamente de los productos lácteos, como por ejemplo el queso. Además, las mujeres de edad avanzada a menudo sufren osteoporosis, mientras que en Taiwan, donde solo consumen 13 mg o en Ghana con 8 mg, existen muchos menos casos de osteoporosis y las personas tienen una dentadura mejor.

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Cuando estas personas adoptan nuestra dieta occidental, empiezan a manifestar —en ocasiones no se manifiesta hasta la segunda generación— la misma susceptibilidad a la osteoporosis que nosotros. El autor enumera algunos alimentos que contienen calcio como los pimientos (229 mg/100g), la col rizada (175 mg/100 g), las espinacas (150 mg/100 g), las almendras (264 mg/100g) o el pescado, que en el caso de las sardinas llega a los 382 mg/100 g.

Sin embargo, se trata de excepciones y solo una mejor biodisponibilidad y el elevado pH de las frutas y las verduras marcan la diferencia.

CLICK FOR: Acné

El siguiente texto trata sobre los ingredientes no deseados que contienen los productos elaborados con leche de vaca. Comienza con bacterias indeseadas como la Escherichia coli (E. coli) o el Staphylococcus aureus (estafilococo áureo), que no desaparecen y se reproducen incluso después de haberlos calentado a altas temperaturas, incluso pudiendo llegar a provocar mastitis. También trata el tema de los pesticidas indeseados y la hormona progesterona, presente en las vacas gestantes.

La progesterona que contiene la leche puede provocar acné. Una vez el consumo de leche cesa, al cabo de un tiempo desaparecen los sarpullidos.

Se ha demostrado que el esteroide sexual progesterona es un progestágeno que puede provocar acné. Esta afirmación la encontraremos más adelante en la publicación. Si la persona afectada deja de tomar leche, verá cómo desaparecen los síntomas tras un breve período de tiempo.

Hoy en día se provoca la gestación prematura de las vacas para asegurar que siga fluyendo la leche. Por este motivo, se encuentra más progesterona en los productos lácteos.

Los bebés también pueden presentar acné milliar, también conocido como acné neonatorum o más popularmente como engordaderas o granitos de la leche. En función de la conducta alimentaria de la madre, estos pueden aparecer incluso en el útero. Hoy en día en acné milliar aparece en el 20 % de los recién nacidos.

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