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La mejor perspectiva para su salud

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La producción de anacardos

Los anacardos nunca se pueden comer crudos. El vídeo muestra la producción de anacardos a partir del fruto maduro y los problemas relacionados.
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4:29 Inglés


Channel: Platform:YouTube
Published on:9 de octubre de 2012 Producer:Peace Corps Ghana
Number of views: 924'593 on 29 de agosto de 2018
Rubric(s): Salud, Principios/General, Alimentación, Producción/Com., Naturaleza
Topterms:Principios, Temas generales, Alimentos funcionales, Alimentación crudista, Dieta vegana Tags:Saludable, Completo, Vegano, Hábitos de alimentación especiales, Salud, Ingredientes

Este vídeo expone perfectamente cómo es realmente la producción de anacardos, un proceso que tanto minoristas como consumidores —sobre todo estos últimos— desconocen. Además, ofrece una interesante perspectiva de las comunidades africanas.

Debido a un componente tóxico, los anacardos no se pueden comer crudos. Para poder comerlos, deben pasar por unas fases de elaboración muy complejas. Dichas fases requieren casi un 100 % de trabajo manual y no son inocuas para la salud: primero, se separa el pseudofruto de la nuez. A continuación, se retira la cáscara exterior de la nuez para poder llegar al anacardo crudo propiamente dicho. Para poder hacerlo es necesario que los anacardos pasen por un proceso de calor, bien por vapor, cocción o tostado, en los recipientes adecuados para ello. Este proceso permite, por un lado, que se elimine el aceite tóxico que contienen y, por el otro, que la cáscara resulte más quebradiza. Antes de él, los anacardos apenas se pueden abrir y son tóxicos. Sin embargo, el humo que resulta de estos procesos es perjudicial para la salud. Asimismo, este proceso es el que, en teoría, debería impedir que el producto lleve el término «crudo» en el empaquetado.

Tras cocerlos al vapor, tostarlos o hervirlos, los anacardos deben secarse durante 24 horas a la sombra. Ese es el trabajo que realiza Matthew Sah Kwadwo en el vídeo.

Retirar la cáscara es un proceso bien manual o en el que se utiliza, tal y como aparece en el vídeo, un instrumento especial similar a un cascanueces que rompe la cáscara. Para ello lo que se hace es colocar cada nuez justo entre las cuchillas de este utensilio manual.

Los anacardos suelen secarse en cajones dentro de estantes preparados específicamente para ello, de forma que el proceso de pelado resulte más sencillo.

En esta etapa, el anacardo todavía está recubierto de una fina capa, algo así como la «piel» de la semilla. Esta sigue conteniendo un aceite tóxico, el cardol. Este químico es similar al urushiol de la hidra venenosa y los alérgenos que contiene son extremadamente peligrosos. Si entra en contacto con la piel o las mucosas, puede ser muy irritante e, incluso, provocar quemaduras graves. Por este motivo, las trabajadoras suelen frotarse las manos con aceite o arcilla o utilizar guantes y durante la limpieza manual del fruto seco con un cuchillo es fundamental no contaminarlo con el aceite tóxico de la cáscara.

El último paso del proceso consiste en separar los anacardos según el tamaño. Solo los anacardos blancos, grandes y enteros alcanzan los más altos niveles de calidad y, por lo tanto, se venden a un mayor precio. Lo más seguro de todo el proceso es el empaquetado manual. Si lo hicieran de otra manera, seguramente terminarían con más frutos rotos.

El proceso en general es bastante lento y requiere muchos pasos manuales. Esto hace que se necesiten numerosos trabajadores que, además, sean cuidadosos. La industria del anacardo favorece la creación de pequeñas empresas regionales en las que los habitantes africanos son capaces de asegurar su existencia con tan solo unas pocas herramientas técnicas. Otro tema ya es si a los trabajadores se les paga un precio justo por su trabajo. Es importante apoyarlo comprando los productos que así lo señalen.

Para aumentar su valor en el mercado, algunos fabricantes ofrecen anacardos con sal, tostados o aromatizados. El término «crudos» en los anacardos es, por desgracia, un engaño y los fabricantes solo lo hacen por ánimo de lucro. En este caso, el término significa únicamente que el anacardo no se ha tostado ni salado.

Esta crítica no solo se refiere al proceso de elaboración de los anacardos, sino también al consumo. Su proporción de ácido linoleico (LA) y ácido alfa-linolénico (ALA), que es 103:1, es especialmente mala. Debido a su sabor dulce y a que son ricos en proteínas y grasas, se trata de un alimento muy popular entre las personas que siguen una dieta vegana. Sin embargo, su consumo regular provoca inflamaciones en el cuerpo y favorece la aparición de muchas enfermedades. Encontrará más información al respecto en el siguiente artículo: La dieta vegana puede no ser saludable. Errores de nutrición.

Este vídeo sobre la producción de los anacardos lo produjo PCV Media y lo dirigió un equipo de producción de Peace Corps Volunteer. Las personas que hablan durante el vídeo son Matthew Sah Kwadwo, que es el director de la fábrica Kabile Cashew Plant, y Terrie Schweitzer, una voluntaria de Peace Corps (Cuerpo de Paz). Lo que la mayoría de los consumidores todavía no saben es que gran parte de los anacardos que consumen provienen de África. En 2016, esta cifra se situaba en el 51,6 %, según Wikipedia. Pero la mayor parte se procesa en Vietnam, que resulta más barato, pero que a la vez contamina el medio ambiente, ya que es necesario transportar el fruto entero. La cosecha mundial en 2016 ascendió a los 4,9 millones de toneladas.


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