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Reseña del libro «Leche, dinero y locura» de N. Baumslag

La doctora Baumslag explica la importancia de la lactancia y los problemas derivados de la alimentación con biberón que toda futura madre debería conocer.
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Título Milk, Money, and Madness (Leche, dinero y locura)
Subtítulo La cultura y la política de la lactancia materna
Autores Naomi Baumslag, M.D., M.P.H. & Dia L. Michels
Editorial

Bergin & Garvey, USA & GB

Publicación 1995
Páginas 256 (véase la ed. de 2008 con 290 pág.)
ISBN 0-89789-407-3 & 978-0-313-36060-2
Observaciones El libro trata, sobre todo, la alimentación de los lactantes.

Conclusión

La obra se basa en estudios científicos para documentar la importancia que tiene la lactancia materna para los recién nacidos. El tiempo de lactancia recomendado es mucho mayor del que suelen dedicarle las madres a esta época de la vida. El período óptimo debería llegar a un año, aunque se pueden añadir alimentos complementarios pasados algunos meses.

El libro no trata el tema de los cambios que experimentan las embarazadas después del parto (puerperio), sino que reescribe la importancia del calostro y de la leche de la madre, que se adapta al hijo. Además, los alimentos complementarios no deben incluir leche de ningún otro animal y no está recomendado que las madres lactantes tomen leche o productos lácteos. El libro también desvela otros muchos aspectos clave y de gran utilidad sobre la lactancia. La profesora BAUMSLAG subraya lo siguiente: «La leche de vaca solo sirve para alimentar a los terneros».

Para obtener información completa acerca de los problemas de salud que causan la leche y los productos lácteos, tanto en niños como en adultos, recomiendo leer el libro Milch besser nicht! (¡Leche mejor no!) de Maria Rollinger o al menos esta reseña del mismo.

Los dos significados de la mama de la mujer. A la izquierda, desnudo de Olive Thomas por Alberto Vargas, 1920. A la derecha, Maternidad, pintura a pastel por Mary Cassatt, EE. UU., 1890. Fotografías de Wikipedia.

Resumen

Las autoras centran su investigación en 190 obras que van presentando en cada capítulo. La doctora NAOMI BAUMSLAG es pediatra y compagina su tarea como docente universitaria con su misión en organizaciones internacionales como la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo InternacionalUNICEF o la OMS. Durante años ha sido presidenta de la organización WPHN, la red internacional de apoyo a las mujeres con mayor éxito a nivel mundial. Además cuenta con la experiencia práctica que ha acumulado en diferentes países.

El libro observa la lactancia materna y la alimentación a base de biberón de los recién nacidos prácticamente desde todos los puntos de vista incluido el aspecto más práctico. Muestra los motivos de los distintos comportamientos con respecto al pecho de la mujer, la lactancia materna y la nutrición infantil en conjunto. Otro tema que trata es el comportamiento sexual durante el embarazo y la lactancia en distintas áreas culturales, distintos pueblos y en diferentes épocas (filosofía del espacio y el tiempoflecha del tiempo). El comportamiento social por lo general no suele coincidir con las necesidades naturales. En función del espíritu de la época y la religión hay comportamientos totalmente diferentes. Los comportamientos que no son naturales se asocian a menudo con una innecesaria elevada tasa de mortalidad infantil. Las páginas del libro le descubrirán las equivocaciones que se cometen en los cuidados del bebé y las graves consecuencias derivadas de ello. Asimismo destaca la importancia de que la lactancia se adapte a un horario flexible.

A continuación argumentan la importancia de prolongar la lactancia y las razones por las que este hábito, así como el colecho o cama familiar genera un vínculo afectivo con el bebé. Se crea una sincronización de las intensidades del sueño (estado de concienciasueñofases del sueño) de madre e hijo. El bebé no tiene ningún motivo para llorar y la madre y el bebé duermen profundamente y no molestarán al resto de la familia.

Tampoco se olvida de describir los mejores trucos para estimular la producción de leche. Estas y otras prácticas todavía son difíciles de comprender en occidente. Figuras como la de las amas de crianza o nodrizas, así como otros aspectos, nos invitan a profundizar en la historia y a conocer comportamientos distintos a los que conocemos en la actualidad. El libro relata cuidados de lactancia que todavía se practican hoy en día y que no creeríamos posibles.

Tanto esta reseña como el propio libro muestran el gran éxito que ha tenido la leche de fórmula a pesar de que —por su calidad— nunca puede sustituir por completo la leche materna. Hay razones muy lógicas y motivos con fundamento científico. A todo esto hay que añadirle la historia de los boicots contra los fabricantes de alimentos para bebés, con alusión especial a las tasas de enfermedad y mortalidad que provienen de esos alimentos. Por último también destacan la importancia de que las empresas concedan permisos de maternidad remunerados, algo que en EE. UU. no sucedió hasta mediados de los años 90.

Índice de contenidos

Sobre las escritoras

La doctora NAOMI BAUMSLAG es pediatra y docente en la Facultad de Medicina de la Georgetown University en Washington DC, y presidenta (a fecha 2015) de la Women’s International Public Health Network (WIPHN) en Bethesda, Maryland, EE. UU. Trabajó como asesora en la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo InternacionalUNICEF, la OMS, el Ministerio de Recursos Humanos de Georgia, la fundación PAHO (antigua PAHEF), en organismos gubernamentales de varios países en vías de desarrollo, así como en el consejo de salud de La Liga de la Leche Internacional (LLL) y la World Alliance for Breastfeeding Action (WABA). La doctora BAUMSLAG ha escrito más de 100 artículos y es autora de ocho libros. Además, participa en conferencias a nivel internacional. Su sitio web es: baumslag.com.

DIA L. MICHELS es una publicista científica que colabora con publicaciones periódicas y revistas de todo el mundo. Su compromiso con la lactancia materna se basa tanto en sus investigaciones, como en su experiencia en el cuidado de sus hijos enfermos durante seis años. Este es el segundo libro que escribió con la doctora BAUMSLAG. En 1992 ambas publicaron el libro «A Woman’s Guide to Yeast Infections» (Guía para el tratamiento de las infecciones por hongos)Pocket Books (288 páginas).

Reseña del libro

En líneas generales se considera que la lactancia materna es un acto natural controlado por las hormonas. Sin embargo, las autoras del libro aclaran que, en realidad, en el caso de los humanos y de otros primates, se trata de una costumbre aprendida. Para nosotros son importantes los distintos puntos de vista. Además, dependiendo del clima intelectual y cultural, así como de la sociedad, el pecho femenino ha terminado convirtiéndose en un símbolo sexual

Capítulo 1: La lactancia materna, creencias y práctica

El capítulo 1 consta de las siguientes secciones y epígrafes:

Sección 1:
Costumbres relacionadas con la la lactancia materna en todo el mundo; los pechos como símbolo sexual; tabúes sexuales; nutrición durante el embarazo y después del parto; los antojos durante el embarazo; los temores sobre el embarazo y el parto; asistencia al parto; asistencia materna; la galactogoga (sustancia que estimula la producción de leche); el calostro o primera leche; el parto pretérmino (nacimiento prematuro) y los bebés neonatos bajos de peso (neonatología); ¿Es la leche materna lo suficientemente completa?; formas de lactancia materna; formas de llevar al bebé; duración de la lactancia materna;

Sección 2:
La figura de la nodriza o ama de cría, el alimento de sustitución y las propiedades curativas de la leche materna; selección de las nodrizas; esclavas como lactantes complementarias y su papel como nodrizas; ¿es necesario dar a luz a un niño para poder producir leche?; sustitutos de la leche; sacaleches; bancos de leche materna; lactancia entre especies; lactancia de niños mayores; propiedades curativas de la leche materna. 

La lactancia materna, opiniones y práctica

El nacimiento y la maternidad son algo universal, si bien la experiencia individual del embarazo, del parto y de la maternidad, así como la lactancia, se aplican y experimentan de manera completamente diferente.
Imagen de Wikipedia, José Reynaldo da Fonseca, GNU 1.2.
¡Puede hacer clic en todas las imágenes y aumentarlas a su tamaño original!

Las autoras destacan que el nacimiento y la maternidad están estrechamente relacionados con la religión y las costumbres. Este es el caso de los judíos que respetan las leyes y enseñanzas del Talmud y la Torá, según los cuales se debe amamantar a los hijos durante al menos dos años (p. 5). Las familias más acomodadas, sin embargo, suelen hacer lo contrario.

Está comprobado que los bebés que son alimentados con leche materna tienen mayor esperanza de vida, sin embargo, la lactancia y la duración de la misma sigue siendo una moda pasajera. En ocasiones la lactancia ha llegado a considerarse una actividad repugnante, poco femenina o incluso insalubre. Por lo general, a las personas no les cuesta imitar los hábitos que adoptan las clases sociales con mayor prosperidad o riqueza. Un ejemplo de ello sucedía en China, donde las mujeres pertenecientes a las clases más altas no podían amamantar, dado que sus vestidos debían ir ceñidos completamente al cuerpo, inclusive en la zona del pecho.

En algunos estados de EE. UU. no estaba permitido que las mujeres diesen el pecho a sus bebés y estas eran amonestadas por la policía —sin opción a protestar— incluso aunque lo hiciesen en un coche privado estacionado. El pecho de la mujer se convirtió en objeto sexual y la Administración de Alimentos y Medicamentos estadounidense (FDA) recibió la siguiente información de la Sociedad Americana de Cirujanos Plásticos (ASPS, por sus siglas en inglés):

«There is a substantial and enlarging body of medical information and opinion to the effect that these deformities (small breasts) are really a disease (that left uncorrected, results in a) total lack of well being».[«Cada vez son más los informes médicos y opiniones que señalan que estas deformidades (pechos pequeños) son en realidad una enfermedad que, de no ser tratada adecuadamente, podría desencadenar una indisposición en la afectada»] (p. 7) En otras palabras, ¡venían a decir que los pechos pequeños son una enfermedad que hay que erradicar!

Solo en el año 1990 lograron que, únicamente en los Estados Unidos, ciento treinta mil mujeres se sometiesen a una operación de cirugía estética para aumentar el tamaño de sus senos. A pesar de las consecuencias negativas para la salud y casos de muertes, la FDA no llegó a intervenir en el asunto.

Las escritoras abordan el tema de los tabúes de las relaciones sexuales durante la lactancia con motivos de peso, ya que aquellos bebés que nacen en un período demasiado corto de tiempo tras el primer parto muestran, en las culturas más primitivas, un desarrollo más lento e incluso tasas de mortalidad mucho mayores. Lo mismo ocurre a los bebés que no han sido amamantados con leche materna o durante un breve período. En el libro encontramos algunas cifras que respaldan estos argumentos. También aparecen ejemplos concretos de diferentes culturas.

Especialmente en Africa, las madres lactantes de algunas tribus no pueden tener relaciones sexuales con sus maridos. Por ejemplo, según la tradición zulú, si cae una gota de leche materna sobre la piel de un hombre, este se quedará impotente (p. 8).

Por este motivo, los hombres instan a sus mujeres —desde hace cientos de años— a interrumpir la lactancia cuanto antes y a sustituir la leche materna por la leche de fórmula, una costumbre que agradecen nuestras multinacionales lecheras occidentales. A ello hay que añadir que los estrógenos de las píldoras anticonceptivas no dejan que fluya tanta cantidad de leche. Durante el nacimiento, alumbramiento o parto en el hospital ningún tabú sexual puede ser válido. Se trata de un período muy corto hasta que llega el siguiente bebé —con todos los inconvenientes que trae consigo—.

La hormona oxitocina se produce durante el proceso del parto y durante la lactancia y ayuda a la madre lactante a estar tranquila y ser cariñosa, sin embargo, disminuye la lubricación de la vagina de manera que las relaciones sexuales pueden llegar a ser desagradables. La naturaleza ha previsto que un bebé se puede desarrollar mejor sin que exista un nacimiento posterior inmediato, aunque los seres humanos insistimos en cambiar el proceso natural (p. 10).

Las prescripciones relativas a la nutrición para mujeres embarazadas y lactantes es completamente diferente dependiendo de la zona y el clima intelectual y cultural. En ciertas regiones de Túnez las mujeres no comen huevos, sin embargo, en otros países la costumbre es todo lo contrario y las mujeres lactantes comen entre seis y ocho huevos diarios.

Las autoras explican desde comportamientos del todo absurdos o perjudiciales, hasta posturas saludables. Hace no demasiado que se conocen las consecuencias perjudiciales que tiene para el feto el hecho de que una embarazada o —en menor medida— una mujer lactante consuma alcohol. En Sierra Leona, por ejemplo, está prohibido que las mujeres embarazadas consuman alcohol. En Sri Lanka está prohibido que las madres lactantes tomen leche de vaca y algunas de ellas lo extienden también a la leche de coco. Ambos alimentos pueden causar reacciones alérgicas (p. 13).

En el siguiente texto, las escritoras se centran en los antojos de las mujeres embarazadas. Algunos son poco razonables, mientras que otros están más que justificados. El filósofo Platón describió hace 400 años a.C. los costes que representa la mujer embarazada para la tierra. Podemos imaginar que cuando hablaba de la «tierra», Platón se refería al suministro de la vitamina B12 y de ciertos minerales.

Incluso comer arcilla era una costumbre conocida que todavía practican algunas mujeres en África y en los Estados Unidos. La arcilla contiene una gran cantidad de hierro y elementos químicos (micronutrientes) como el sodio (Na), el manganeso (Mn), el arsénico (As), la plata (Ag), el molibdeno (Mo) o el uranio (U), y presenta propiedades antibacterianas debido a su elevado pH. Estudios actuales demuestran que las arcillas ricas en hierro que se encuentran en algunos yacimientos tienen un efecto antibacteriano.

El sodio es un nutriente esencial para todos los organismos vivos. El manganeso es un elemento esencial para todas las criaturas y una parte integral de varias enzimas. El arsénico se considera un oligoelemento presente en los seres humanos, sin embargo, la importancia biológica del arsénico para los humanos todavía no está del todo clara. Para muchos animales el arsénico es un elemento esencial para la vida. La plata está disponible como colorante alimentario E 174 incluso en el ámbito alimentario, por ejemplo para revestimientos para chocolates de confitería y para los licores. El molibdeno es otro oligoelemento esencial para casi todos los organismos vivos, ya que es parte integrante del centro activo de un gran número de enzimas como la nitrogenasa , la nitrato reductasa o la sulfito oxidasa

En el cuento infantil Rapunzel de los Hermanos Grimm, la madre embarazada se encuentra pálida y debilitada. Por ese motivo, el futuro padre roba hojas de campanillas (rapónchigo o ruiponce, rapunzel en alemán) (en inglés Rapunculus Campanula) del jardín vecino. Hoy en día sabemos que las campanillas o rapónchigos, así como otras verduras de hoja verde son ricos en ácido fólico, también conocido como vitamina B9 o folato. Los antojos especiales durante el embarazo hoy en día se consideran síntomas de deficiencia de ciertos nutrientes.

Wikipedia: campanillas, campanillas de todo el año, campanita, campanitas, nabillo redondo silvestre, nabiza, nabo montesino, rapillo abotonado, rapillo piramidal, rapincho, rapinchos, raponce, raponces, rapónchico, rapónchigo, raponcio, rapóndigo, rapóntico, rapuncio, respionzo, respionzos, ruiponce, ruipóntico, ruipóntigo, vara de San José del campo. La raíz es carnosa, y se puede preparar como el apio o la remolacha, hortalizas de potente sabor, cortando su raíz en rodajas o haciendo una ensalada con sus hojas. En la Edad Media se cultivaban en los jardines de las casas y en Alsacia y Suiza se siguió cultivando esta especie entre 1906 y 1929. Del mismo modo que ocurría con la hierba de canónigo o Valerianella locusta, en invierno se recolectaban sus flores.

En el libro las autoras emplean la palabra Rampunion en alemán, que es el equivalente de rapónchigo. Imágen de Wikipedia, Fornax (CC BY-SA 3.0).

Las autoras abordan con brevedad los métodos del médico alemán Prochownik, quien sometía a períodos de hambruna a aquellas mujeres con caderas demasiado estrechas o deformadas. Su objetivo se centraba en reducir el peso de los bebés recién nacidos para lograr un parto más fácil. Este tipo de medidas tuvo consecuencias fatales para los niños. Las deformidades de la pelvis a menudo tienen su origen en enfermedades como el ratiquismo o más bien osteomalacia, es decir, deficiencia de vitamina D, debido a una falta de exposición a la luz solar, falta de calcio o potasio (p. 14, 15).

Otro tema importante que trata el libro es el servicio de las comadronas y el apoyo posterior a las madres jóvenes por parte de la familia, costumbres que contrastan con las de la sociedad industrial actual.

Cada vez se reconoce más la importancia que tiene para los bebés el calostro o leche de los primeros días. Durante años se creía que esa leche con un color algo más amarillento y de mayor densidad era perjudicial para el bebé y por este motivo en algunas épocas y culturas se ha privado a los bebés del calostro. Esta medida provocaba muchas muertes prematuras y una mayor propensión de esos bebés a padecer enfermedades.

Un ejemplo de ello es la medicina ayurveda originaria de la India, que en el S. II antes de Cristo permitía que se derramase el calostro. La tradición ayurveda recomendaba en su lugar, alimentar al bebé los primeros cuatro días con miel y mantequilla clarificada: «As far back as the second century BC, Indian Ayurvedic medicine recommended honey and clarified butter for the newborn's first four days, during which the birth mother's colostrum was expressed and discarded» (p. 24).

Esta costumbre llegó hasta los tiempos bíblicos. El libro describe graves errores similares al descrito que cometen algunas culturas de Guatemala, Afganistán, Sierra Leona o Lesotho. Pero eso no es todo: los médicos de la antigua Grecia y Roma y más tarde en países como Francia o Inglaterra recomendaban desechar el calostro sin adoptar ningún tipo de postura crítica o reflexiva.

El doctor Ettmueller fue un médico británico que se enfrentó con la comunidad médica del momento en 1699 porque recomendaba que los recién nacidos comenzasen la lactancia con el calostro. A pesar de sus esfuerzos, tuvieron que pasar cincuenta años más hasta que en 1748 el doctor William Cadogan (enlace en inglés) hiciera una afirmación con mayor impacto: «La primera leche de la madre es purificadora y ayuda al bebé a eliminar el excremento acumulado durante largo tiempo; ningún niño puede ser privado de esta leche sin que esto le provoque un daño» (p. 24).

Wikipedia afirma que William Cadogan (1711-1797) fue el primer médico que se pronunció de forma radical en contra de las fajas para bebés (enlace en inglés) en su ensayo de 1748: An Essay upon Nursing and the Management of Children, from their Birth to Three Years of Age [Ensayo sobre la lactancia y el cuidado de los niños desde su nacimiento hasta los tres años de edad]. Antes de dicha publicación, lo habitual era envolver a los bebés en apretadas fajas.

Anteriormente la mortalidad infantil prematura era muy elevada. Más tarde, Fildes demostró en 1980 que esta medida por sí sola ayudó a reducir la mortalidad infantil en un 16 %. A pesar de las evidencias, algunas madres —con el apoyo de la industria— sobre todo en EE. UU. siguen llevando a cabo algunas prácticas como alimentar a sus bebés con agua azucarada durante sus primeros días de vida. La industria les proporciona biberones especiales para ello y el cuidado en la planta de lactancia de los hospitales es mucho más sencillo, aunque sea a costa de la salud de los recién nacidos, que se acostumbran al biberón en lugar de acostumbrarse al pecho de su madre...

En casos excepcionales puede pasar tiempo hasta que que fluye la leche materna. Incluso en las zonas donde el clima es más cálido, los recién nacidos no tienen más necesidades nutricionales que la leche de su propia madre, aunque la leche no fluya en abundancia desde el primer momento. A continuación se trata el tema de los bebés prematuros y los niños bajos de peso (p. 25). Las autoras critican, sobre todo, que los pediatras solamente se centran en el aumento de peso y si no están satisfechos con el crecimiento del bebé recomiendan una leche de fórmula adicional en lugar de comprobar el estado en el que se encuentra la madre, sus hábitos alimenticios y proceder a corregir los malos hábitos. El médico Sorano de Éfeso ya lo aconsejó hace 1 800 años.

Lamentablemente, a principios del S. XX el doctor Truby King introdujo la moda procedente de Nueva Zelanda, de amamantar a los bebés una vez cada cuatro horas en lugar de prolongar cada toma. Por si esto fuera poco, se analizó el contenido de grasa y se decidió alimentar a los bebés con alimentación adicional a base de biberón en lugar de optar por el asesoramiento nutricional de la madre y recabar información sobre su entorno. El programa también se desarrolló en Inglaterra (p. 28 + 125).

Las autoras tratan los distintos cambios y diferencias existentes en lo referente a la lactancia materna y la alimentación de los lactantes y echan de menos la tradición de que los bebés duerman con sus progenitores. La molestia de la lactancia nocturna se hace más liviana, ya que el bebé puede acceder a la leche de forma instantánea en el momento en que la necesite.

Algunos estudios sugieren que madre e hijo tienen una misteriosa relación debido al efecto de la prolactina (PRL), que les hace reconocer, como en un sueño, cuándo es necesaria una toma de leche. Los ciclos del sueño de la madre y el hijo se sincronizan de modo que las fases profundas y más importantes del sueño (fases del sueño, hipnograma, polisomnografía) en ambos se mantienen estables. (p. 31).

Un mecanismo interno asegura un ritmo estable de 24 horas, como el ciclo de sueño-vigila, así como muchos otros procesos endocrinos como la producción de cortisol y melatonina. Las funciones del sistema nervioso central marcan un ritmo que se controla de forma endógena con fases muy diferenciadas que se denominan relojes circadianos (ritmo circadiano). Véase también el apartado interrupción de ritmos circadianos y la neurobiología del apego entre la madre y el bebé. Véase el artículo sobre el colecho. Personalmente creo que los métodos para enseñar a dormirse a los bebés es una postura errónea y antinatural, incluso aunque todavía no existan estudios que lo corroboren...

El marcapasos circadiano central se ubica en el núcleo supraquiasmático (NSQ) del hipotálamo medial. Las neuronas del NSQ exprimen los genes reloj rítmicos. Incluso en los órganos periféricos tales como el hígado, el páncreas, los riñones, las glándulas suprarrenales, el corazón y los pulmones se encuentran ritmos circadianos moleculares. El hipotálamo controla estos relojes periféricos. Hoy en día sabemos que una persona que come durante la fase inactiva de la noche, desacopla el marcapasos circadiano central en el núcleo supraquiasmático (NSQ) del resto de los relojes. La interrupción crónica de los ritmos circadianos puede incrementar la incidencia de trastornos cardiovasculares, obesidad, diabetes tipo 2 y cáncer. El «gen reloj» se investigó por primera vez en la mosca de la fruta.

Sobre la simbiosis entre la madre y el hijo. Artículo de Wikipedia: La psicóloga Margaret Mahler define el inicio de la fase simbiótica en el segundo mes de vida aproximadamente, dentro de la fase oral. El bebé es física y emocionalmente dependiente de la madre. «El bebé todavía no puede diferenciar los conceptos “dentro” y “fuera”, distinguir entre él y los objetos, entre él y su madre. Todavía siente que su madre es parte de su persona y considera que es inseparable, una unidad simbiótica con ella.

La madre debe tratar de comprender las necesidades del bebé con el fin de poder satisfacerlas, ya que el niño no es consciente de ellas. Si la madre está disponible para su hijo durante la etapa simbiótica, el niño desarrollará un sentimiento de seguridad fundamental y confianza básica. Esta relación entre la madre y el bebé es la base de la capacidad del niño para establecer relaciones sociales en el futuro».
Véase también la Teoría psicosocial del psicoanalista Erik H. Erikson (1902 - 1994).

Las autoras afirman que por suerte y tras siglos de utilización, la sociedad ha dejado de emplear definitivamente las fajas para bebés y describen los motivos por los que se introdujeron en algunas sociedades. Este tipo de fajas pueden provocar problemas en el desarrollo muscular y la capacidad de coordinación. En algunos casos también pueden ser causa de problemas pulmonares, en las arterias o las venas. La conocida antropóloga Ruth Fulton Benedict (1887-1948) afirmó que las mujeres incluso competían para ver quién empaquetaba mejor a su bebé. Enumera algunos ejemplos en Rusia y Rumanía. En el año 1740, el doctor William Cadogan del Hospital Foundling de Londres advirtió que los bebés deben recibir necesariamente leche materna y deben poder moverse con libertad.

Un estudio realizado en Turquía demostró que la faja de bebés provocaba más neumonías. A pesar de ello, hoy en día esta práctica se sigue llevando a cabo en regiones del este de Europa, Asia, Oriente Medio, Mongolia, Afganistán y en países como Turquía y Grecia.

La pregunta «¿Cuánto tiempo se debe dar el pecho a un bebé» se repite una y otra vez. La cirujana estadounidense Antonia Novello nos dio la siguiente respuesta en el año 1990: «La Academia Estadounidense de Pediatría afirma que los bebés deberían ser amamantados hasta que cumpliesen su primer año... El bebé que continúe hasta los dos años será un afortunado» (p. 35).

Las costumbres pueden ser tan diversas hasta el punto de que, las mujeres de la región de East Lincolnshire daban el pecho a sus hijos hasta la edad de siete y ocho años. En las Islas Salomón las mujeres amamantan a sus hijos hasta los 15 años.

Estos casos confirman que la lactancia es diferente en cada sociedad. Según las escritoras del libro, justifican que se debe amamantar a los lactantes hasta los seis meses para poder ir añadiendo alimentos adicionales progresivamente. Una madre sana con leche suficiente puede dar el pecho durante más tiempo, sin embargo, tras los nueve meses, alimentar al bebé solamente a base de leche materna es una práctica cuestionable. La lactancia como alimento suplementario sigue siendo el mejor método, a pesar de que en 1991 en Siracusa, Nueva York (EE. UU.), una madre fue juzgada por querer amamantar a su bebé durante más de dos años, la declararon culpable y le retiraron la custodia de su bebé temporalmente.

Cuando una mujer tiene hijos mellizos, el islamismo aconseja alimentar al varón con leche materna y a la hija con leche de fórmula, algo que conduce a una desigualdad alarmante, como muestra UNICEF en el Hospital Infantil de Islamabad en Pakistan. La mujer siguió el consejo del doctor, lo que provocó la muerte por desnutrición (marasmo) de su hija. En la página 37 las autoras muestran la imagen que cedió a UNICEF la madre para que fuese publicada como ejemplo disuasorio (p. 37).

De las nodrizas hasta las cualidades curativas de la leche materna

La figura de la nodriza o ama de crianza nació de la necesidad de salvar de la muerte a aquellos niños cuya madre había fallecido o no podía dar leche. Más adelante, para las familias más acomodadas esto se convirtió en la norma. La costumbre se remonta a la época de los faraones de Egipto. Hoy en día, en occidente se sabe muy poco acerca de la lactancia de los hijos por parte de una «madre de alquiler» y la mera idea desencadena sentimientos enfrentados. Tendemos a pensar así debido a que tenemos alimentos suplementarios que intentan y consiguen evitar la mortalidad infantil cuando se da la ausencia de la leche materna.

La mayoría de los pueblos egipcios, babilonios y hebreos amamantaban a sus hijos durante tres años, sin embargo, en Grecia y Roma las familias más ricas preferían utilizar a sus esclavas. Las autoras profundizan al detalle en el tema de las nodrizas en diferentes épocas y culturas.

Nodriza del que más tarde fue el rey Luis XIV (el Rey Sol), quien era considerada una dama. Las nodrizas podían alcanzar un elevado estatus social.

Imagen del artículo Ama de crianza de Wikipedia.

Entre otros relatos, destaca la historia de la ama de cría Judith Waterford, quien en 1831 a la edad de 81 afirmaba orgullosa que su cuerpo todavía podía dar leche de similar calidad a la de las mujeres más jóvenes. A la edad de 75 años se lamentaba porque tan solo podía alimentar a un bebé en lugar de dos.

La mayoría de las personas piensan que solo puede producir leche una mujer que ha dado a luz, sin embargo, es posible inducir la lactancia en un período de entre dos y tres meses siguiendo diariamente las pautas adecuadas y empleando un sacaleches. Ver también el artículo sobre lactancia inducida o relactancia y lactancia erótica. En ocasiones la leche no aparece desde el principio, sin embargo, en cuanto el bebé comienza a tomarla, esta empieza a fluir (p. 52).

Las escritoras muestran ejemplos de apoyo a la lactancia entre madres con el título Surrogate feeding (Lactancia de sustitución). Este procedimiento consiste en que una mujer se encarga de amamantar al hijo de otra cuando esta está ausente por motivos de trabajo, y al contrario. Por otro lado está el concepto wet nursing, que consiste en actuar como ama de cría tradicional: wet nurse (artículo en inglés). En ocasiones también pueden ser de gran ayuda las abuelas. En los países occidentales a día de hoy no se puede concebir esta idea, pero sí que encontramos en la Biblia pasajes donde la figura de Noemí amamanta al bebé de su nuera Ruth.

En algunas zonas de África este método todavía sigue estando extendido. Incluso Margaret Mead tuvo dificultades para comprenderlo, como muestra el libro con una cita de la antropóloga. Algunos artículos publicados en periódicos como el Charleston Medical Journal and Review se pueden leer noticias como la del año 1874, que relata el caso de una mujer de 60 años que a modo de prueba amamantó a un bebé durante tres semanas y comprobó con asombro que después de este período de tiempo, siguió dando leche, incluso en cantidades mayores que la propia madre del bebé.

Las autoras también describen cuál es el procedimiento correcto para estimular la producción de leche que incluye la descripción de las características de los distintos sacaleches. Para finalizar el libro aclara cuáles son los bancos de leche que se encargan de conservar la leche materna en los hospitales. Este tipo de leche se puede refrigerar pero no se puede calentar. En algunos países como Suecia y Dinamarca, la leche materna controlada durante los tres o cuatro primeros meses de lactancia puede venderse a un precio razonable.

En los países del este de Europa, esta tradición sigue incluso más viva. Por ejemplo, en la antigua RDA (República Democrática Alemana) en el año 1989 se obtuvieron 200 000 litros de leche materna. Sin embargo, en Canadá existen tres bancos a día de hoy y en EE. UU. hasta hace muy poco solo había ocho. Es importante destacar que esta leche se pasteuriza para anular el riesgo de que las mujeres donantes puedan transmitir el virus VIH y la hepatitis. 

Según la siguiente lista, a día de hoy en EE. UU. existen tres bancos de leche y 3 en Canadá. Véase hmbana.org/locations.

Sin embargo, otro estudio en Finlandia ha comprobado que las tasas de infección de bebés son mayores que con la leche materna no pasteurizada. Los bebés en Canadá sufrieron peor suerte, ya que en este país se cerró el banco de leche en lugar de introducir la pasteurización (p. 57).

Los bebés que se criaban en horfanatos o instituciones de acogida tenían mayor esperanza de vida.

Imagen escaneada de un grabado del año 1895 publicada en Wikipedia. Retrata la alimentación infantil por medios artificiales: un tratado científico y práctico de la dieta infantil de S.H. Sadler, 3. Edición de 1909. Dominio público.

A continuación las autoras profundizan en la toma directa de leche de otras especies y tratan la declaración del historiador griego Herodoto de Halicarnaso (Herodoto) en el siglo V antes de Cristo, sobre los masagetas del Cáucaso, también denominados bárbaros o galaktopotes (literalmente bebedores de leche), quienes tomaban leche directamente de los animales: «They sow no crops but live on livestock and fish, which they get in abundance from the river Araxes; moreover, they are drinkers of milk!» («No siembran cultivos, sino que viven de la ganadería y la pesca que obtienen en abundancia del río Araxes y además ¡toman leche!»). (p. 57).

Más adelante el hombre ha utilizado a los animales —sobre todo a las cabras— para alimentar a los bebés directamente. Estos animales consideran al bebé como suyo e incluso lo buscan para amamantarlo. En 1775 Alphonse Le Roy institucionalizó la práctica de tomar la leche directamente de la ubre de las cabras en su hospital de niños huérfanos. Los niños rara vez tomaban la leche directamente de la ubre de las burras. Sin embargo, pronto se dio cuenta de que la esperanza de vida de los bebés que eran alimentados de este modo era mucho menor y que este procedimiento a menudo les conducía a la muerte. La información se ha extraído de la obra de G. J. Witkowski, Histoire des Accouchements chez Tous les Peoples, Paris: Steinheil 1887, [Historia del parto en las diferentes culturas]. 

Sin embargo, hoy en día todavía existen beduinos, que en esos casos amamantan a sus bebés directamente de la cabra o la oveja.

Más información acerca de la lactancia humana mediante animales (enlace en inglés). Este tipo de alimentación de humanos por animales y viceversa existe desde hace miles de años.

Imagen escaneada de una postal del año 1903 que refleja una fotografía del artista Curt Teich, Wikipedia, dominio público.

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Las mujeres también han amamantado a animales directamente con su pecho. Los motivos son diversos, como salvar de la muerte a un animal, aliviar los senos llenos de leche, evitar la gestación, estimular el flujo de leche o conseguir buenos pezones. Las escritoras ilustran la teoría con ejemplos de distintos países en los que las mujeres amamantan a perros y a lechones.

Además existen numerosos ejemplos de la donación de la leche materna para la curación de enfermos, nutrición de personas de edad avanzada o que se encuentran en prisión. Las autoras aportan ejemplos de la literatura también. Más adelante, el libro menciona algunos ejemplos que demuestran las propiedades curativas de la leche materna, sobre todo para las infecciones oculares. Basan sus afirmaciones en el Papiro Ebers que data del año 1 500 antes de Cristo y es uno de los más antiguos tratados médicos conocidos.

El oftalmólogo más importante de la Edad Media, Ali ibn Isa (enlace en inglés), describió hacia el año 1 000 las propiedades curativas de la leche materna y mencionó también la oftalmia neonatal, también llamada conjuntivitis del neonato. Se trata de una conjuntivitis infecciosa en los ojos. El trabajo de Ali ibn Isa se llama Kitab Tadkirat al-Kahhalin y describe 130 enfermedades oculares.

Las escritoras mencionan otros casos exitosos de curación de diferentes países. Incluso en Samoa, donde hubo un brote epidémico vírico de conjuntivitis hemorrágica. Los centros de enfermedades publicaron en 1982 el tratamiento acertado con esta antigua medicina tradicional. También se refieren a graves deficiencias de inmunoglobulina A que sufren los pacientes con transplante de hígado y que pueden solucionarse con la ingesta de leche materna (Merhav H.J., Wright H., Mieles L.A. y Van Thiel D.H. 1995). La leche materna es rica en inmunoglobulina A, un anticuerpo que puede evitar infecciones intestinales (gastroenteritis) y translocaciones microbianas.

Capítulo 2: La leche materna: el alimento y medicina milagrosa

En este capítulo también se distinguen dos partes. Cada sección trata una serie de temas:

Sección 3: 
La leche de vaca es para las vacas; la leche materna de un animal solo es adecuada para dicho animal; los senos y la producción de leche; la leche materna está viva; componentes de la leche materna y confusión con las tetinas de los biberones; la leche materna y el parto prematuro; la lucha contra las infecciones; los beneficios de la lactancia materna para la madre; ¿es la leche de fórmula un problema —no solo— en países en desarrollo?; la lactancia materna como método anticonceptivo; ¿es segura la leche materna?; ¿es segura la leche de vaca?; ¿es segura la leche de fórmula?; ¿es segura el agua embotellada?; medicamentos ocultos en la leche; análisis de los hábitos durante las últimas décadas.

Sección 4:
Nutrición infantil alternativa; los niños caen como moscas; leche limpia; la educación y la publicidad; el mercado en crecimiento de la nutrición infantil; recipientes de bebida para el lactante; los biberones y el medio ambiente. 

¿Por qué leche materna y no leche de fórmula?

La doctora NAOMI BAUMSLAG comienza con la siguiente afirmación: «La leche materna es inimitable». Desde un punto de vista biológico, la leche materna tiene mucha complejidad y se adapta de forma individual a cada lactante. Solo en la década de 1980 se publicaron más de mil estudios científicos sobre las propiedades bioquímicas de la leche materna. A pesar de ello, décadas más tarde se han encontrado entre sus componentes sustancias nuevas como ciertos polisacáridosaminoácidostaurina. En el momento de la publicación del libro y quizá todavía hoy no llegamos a comprender del todo la mejor absorción del hierro y el zinc a través de la leche materna (p. 67).

La leche materna de cada especie biológica tiene una composición básica diferente y aporta distintos nutrientes para conseguir objetivos de crecimiento específicos. La tabla de clasificación del libro muestra los días necesarios para que la cría duplique su peso y el porcentaje de los nutrientes:

Especie Días Grasa Proteína Lactosa
Ser humano 90-180 3,8 0,9 7,0
Caballo 60 1,9 2,5 6,2
Vaca 47 3,7 3,4 4,6
Reno 30 16,9 11,5 2,8
Cabra doméstica 19 4,5 2,9 4,1
Oveja 10 7,4 5,5 4,8
Fuente: L. Hambreus, Pediatric Clinics of North America [Medicina pediátrica de Norteamérica] (Philadelphia: W. B. Saunders Co., 1977) 24:17. En lugar de 180 días he considerado que el bebé puede duplicar su peso más rápidamente en solo 90 días ya que toma leche o productos lácteos a menudo durante la lactancia. De este modo, las hormonas ajenas pueden acelerar el crecimiento del niño de forma poco natural. La Wikipedia en su versión en alemán indica lo siguiente sobre el «bebé»: «Entre los tres y cinco meses de vida un bebé sano duplica su peso al nacer y llega a crecer unos 15 centímetros». En otras palabras: nos hemos acostumbrado a un crecimiento rápido poco natural y nos parece que no es normal que el bebé crezca en el plazo previsto por la naturaleza.

En 1799 el médico Michael Underwood (enlace en inglés) (1736-1820) en su obra Treatise on Diseases of Children [Tratado sobre las enfermedades infantiles] (tratado) extraía estas diferencias y demostraba que la leche de caballo era un mejor alimento sustitutivo de la leche materna que la leche de vaca. Existían enormes diferencias en lo referente a las hormonas de crecimiento y a otras sustancias todavía desconocidas. A ello había que añadirle el hecho de que la leche se adapta a la edad del bebé y probablemente también a sus necesidades genéticas.

En la página 69 del libro nos encontramos con una tabla de F. Savage King, Helping Mothers to Breastfeed [Lactancia para las madres], African Medical and Research Foundation (Fundación Africana para la Medicina y la Investigación), (Nairobi, Kenia: 1993). En dicha tabla vemos una serie de motivos por los que la administración de leche de vaca al bebé en lugar de leche materna puede tener efectos devastadores para el bebé.

La tabla comienza con las bacterias que solamente se desarrollan cuando un bebé no puede succionar la leche del pecho directamente. Todas las especies toman la leche de los pezones o mamas de la ubre y además reciben de la madre los anticuerpos y leucocitos necesarios que —por el contrario— no les puede aportar la leche de fórmula o la leche de otra especie. La leche materna también aporta lactoferrina y el factor bífido (artículo en inglés).

En primer lugar se aisló la N-Acetilglucosamina de una fracción libre de proteínas de la leche materna. Hoy en día se sabe que el efecto bifidogénico de la leche de las mujeres no se basa en un solo factor, sino en la compleja interacción de los numerosos ingredientes. Se trata de oligosacáridos de un alto contenido en lactosa, un menor nivel de proteínas, proteínas con efecto antibiótico como la lisozima, la lactoferrina y los secretores de anticuerpos IgA específicos contra la flora ajena al propio organismo.

El bebé necesita aminoácidos especiales como la cistina, la taurina o los ácidos linoleicos de la leche materna para el crecimiento saludable de su cerebro. La leche materna también incluye muchos más ácidos grasos insaturados de gran importancia, mientras que la leche de vaca contiene más ácidos grasos saturados, es decir, «perjudiciales». Además, la leche de vaca carece de lipasas para la digestión de las grasas.

La leche de vaca tiene demasiado sodio, compuestos de cloro (cloruros) y potasio, en ocasiones entre el doble y el triple. En el caso del calcio, ¡la leche de vaca aporta al bebé hasta cuatro veces más de lo que su organismo necesita y hasta seis veces más de fosfatos!

La biodisponibilidad también juega un papel fundamental. Por ejemplo, la leche de vaca contiene más hierro que la leche materna, sin embargo, la biodisponibilidad de esta es solo del 10 % y en el caso de la leche materna asciende hasta un 49 %. BAUMSLAG«Si cada bebé recién nacido en los Estados Unidos fuese amamantado durante tan solo doce semanas, el estado ahorraría entre 2 000 y 4 000 millones de dólares en costes sanitarios al evitar la incidencia de enfermedades crónicas en el primer año de vida del bebé» (p. 70).

El bebé, cuando toma la leche de su madre, recibe las vitaminas adecuadas en la cantidad adecuada, así como el agua que necesita su cuerpo. Las autoras calculan que las enfermedades derivadas de la administración de leche de fórmula a los bebés representan —a nivel mundial— un coste de 333 000 millones de dólares.

También aclaran que los pechos pequeños no afectan al apetito del bebé ni suponen una preocupación para él. El tamaño de los senos depende de las células de grasa que acumula el cuerpo en mayor o menor cantidad. Las glándulas mamarias no se ven afectadas por la grasa, sin embargo, los depósitos de grasa pueden servir de ayuda —en casos de desnutrición— para producir más leche.

Más adelante explican cuáles son los distintos órganos que intervienen en la producción y descarga de leche, así como el mecanismo que permite o impide que la leche fluya.

En los países anglosajones, la primera leche de cada toma se denomina foremilk o leche inicial y la última hindmilk o leche final y hace hincapié en que la leche materna cambia incluso durante la misma toma. Lo mejor es que el bebé tome tanto la leche inicial como la leche final. La leche inicial tiene un color mucho más claro y menos amarillento que el último flujo de leche. El miedo, el dolor, una distracción o el estrés puede impedir que fluya la leche. Algunos fármacos como la hormona oxitocina (nombre comercial: Pitocina) utilizada durante el parto y los derivados del hongo cornezuelo de centeno (nombre comercial: Methergin de la farmacéutica Novartis), que tradicionalmente se prescribía para evitar el sangrado uterino, pueden llegar a impedir el flujo de leche.

La madre lactante no debe limpiarse los pezones con alcohol, ya que impide que el bebé pueda saborear la leche (olfato). Por el mismo motivo —al contrario de lo que practican en algunos hospitales o recomiendan algunas publicaciones— las madres deben abstenerse de frotar sus pezones con un paño o untarlos con lanolina (grasa de cordero) o cualquier otro tipo de aceite.

Durante la lactancia se emplea la lanolina para el cuidado de los pezones agrietados y la higiene del pecho. Por el contrario, durante la limpieza deben evitarse los pezones y las areolas y para la higiene solamente deben utilizarse las manos frotadas en un javón suave.
Gemäss Wikipedia sollte die Stillende nach dem Stillen die letzte Milch auf der Brustwarze belassen, um Austrocknung zu verhindern. Das wirkt zudem antibakteriell und trägt so zur Vermeidung rissiger Brustwarzen bei.

La doctora BAUMSLAG describe el proceso completo de la producción de leche y los estímulos necesarios para conseguir dicha producción. También menciona los distintos órganos que participan en ello, algo que no consideramos de importancia para el tema que estamos tratando y por lo tanto no nos pararemos a analizarlo.

El aroma del pecho de su madre es importante para el bebé. Un recién nacido, por ejemplo, es capaz de encontrar el pecho de su madre sin haber desarrollado la vista debido a que sus senos segregan un líquido sebáceo con efecto protector.

El problema de los biberones es que el bebé no tiene que luchar para conseguir el alimento y los bebés están sobrealimentados antes de satisfacer sus necesidades orales y sensoriales. Otro dato importante, dicho sea de paso, es que el cuerpo de una mujer puede producir leche aunque nunca haya estado embarazada. Para conseguirlo es necesario que siga los pasos preparatorios descritos anteriormente. Un organismo sano es capaz de producir leche durante décadas e incluso después de la menopausia si se estimulan los senos de forma adecuada.

Los niños que han sido alimentados a base de biberón con frecuencia se chupan más el dedo (enlace en inglés) que los bebés que han recibido leche materna (p. 73). Según la Wikipedia, el acto de chuparse el dedo es una especie de consuelo.

«La leche materna está llena de vida» es el título que da la doctora BAUMSLAG al apartado que versa sobre la composición de la leche materna. La primera leche, es decir, el calostro, también es conocido como «el oro líquido» debido a su color y a la importancia que tiene para el bebé. El calostro es una sustancia pegajosa amarillenta que contiene gran cantidad de anticuerpos importantes para el bebé, es rico en proteínas, glóbulos blancos, caroteno, vitaminas del grupo A, B12, D, E, zinc y muchas otras sustancias. Durante los primeros días esta leche va cambiando su composición de forma gradual, se convierte en leche de transición y finalmente en leche madura que a su vez se adapta al bebé en todo momento.

El calostro tiene un valor nutritivo menor que la leche madura, puesto que el objetivo es que el bebé cree anticuerpos primero y pueda realizar su primer movimiento intestinal para expulsar el meconio una sustancia que, por lo general, suele ser de color negro verdoso. Expulsar el meconio hace que el bebé pierda, de forma natural, sobre un 10 % de su peso. Al contrario que las heces o excrementos, el meconio no procede del alimento.

El recién nacido expulsa el meconio, por lo general, durante las primeras 24 a 48 horas. El meconio no es un producto de la digestión, sino una masa viscosa y oscura que procede del todavía no funcional intestino, compuesto por el tejido epitelial desprendido de las mucosas, bilis, lanugo y piel tragada junto con el líquido amniótico.

Imagen de Wikipedia, Jürgen Schaub, CC2.

El síndrome de aspiración de meconio (SAM) puede hacer peligrar la vida del recién nacido. Rara vez sucede la aspiración de meconio, a pesar de que en alrededor del 13 % de los nacimientos el líquido amniótico contiene meconio y tan solo entre el 5 % y el 12 % de estos recién nacidos desarrollan el síndrome de aspiración de meconio (SAM). Solo se opta por la oxigenación por membrana extracorpórea, conocida como ECMO (sus siglas en inglés), en casos muy complicados.

La doctora BAUMSLAG destaca el hecho de que algunos estudios tratan el tema del calostro y la alimentación adicional poco natural de forma contradictoria. Esto sucede, en parte, porque un bebé que esté siendo alimentado una vez al día con leche materna y el resto de las tomas sean de leche de fórmula sigue siendo considerado —para las estadísticas— como un bebé que únicamente toma leche de su madre, lo que es un grave error. Algunos estudios son precisos en su análisis, mientras que otros no lo son. La autora define, a continuación, en qué consiste la lactancia materna exclusiva.

Más adelante encontramos una tabla que muestra —incluso en el año 1987 y a pesar de los avances de la medicina moderna— un incremento masivo de la mortalidad infantil en los países emergentes cuando la alimentación de los bebés se aleja de la leche materna pura. Algunos datos más específicos indican que, cuando se alimenta a un bebé con leche materna combinada con leche de fórmula, la probabilidad de muerte infantil es de 2,6 veces más probable, que si se alimenta al bebé solamente con leche materna. y hasta 18,3 veces si solo se alimenta al bebé con leche de vaca (p. 76).

La composición de la leche materna es diferente cuando se trata de nacimientos prematuros o de una gestación de entre 37 y 40 semanas. El listado de ventajas para el bebé (15), la madre (12) y los inconvenientes para los bebés que han recibido una alimentación diferente (7) son convincentes.

Los bebés que se han alimentado a base de leche materna no suelen enfermar y superan las enfermedades con mayor facilidad. No necesitan visitar tanto el hospital y tienen una tasa de mortalidad menor. Sobre todo sufren menos diarreas, enfermedades gastrointestinales y enfermedades del tracto urinario. Sucede lo mismo con las enfermedades respiratorias, las infecciones de oído, las alergias y el síndrome de muerte súbita del lactante.

Según las estadísticas, los bebés que han recibido el alimento del pecho de su madre tienen menos dificultades de aprendizaje y de conducta y muestran un mejor desarrollo mental. Desarrollan un sistema nervioso más eficiente desde el punto de vista energético, que funciona a un mejor ritmo y a lo largo de su vida tienen menos problemas cardiovasculares o cáncer.

Los siguientes puntos de la enumeración son los riesgos de los que previene la leche materna al recién nacido, entre los que se encuentran, el vínculo afectivo que se establece entre la madre y el bebé, el refuerzo de la inmunidad pasiva, mayor protección contra el sarampión y otras enfermedades contagiosas; un crecimiento óptimo, mejor desarrollo neurobiológico (cerebro y neuronas), mejor disposición de la dentadura y la mandíbula, calidad de los dientes; los linfomas infantiles son prácticamente inexistentes, se reducen las sepsis neonatales.

El listado de inconvenientes para los bebés que han recibido una alimentación mixta o que no haya sido exclusivamente a base de leche materna incluye, por ejemplo, muchos riesgos de sufrir diarrea, infecciones, diabetes juvenil (diabetes tipo 1) reacciones inmunológicas erróneas en vacunas, bradicardia (frecuencia cardiaca lenta), enfermedades inflamatorias, celiaquía, Enfermedad de Crohncolitis ulcerosa, cólera, tetania hipocalcémica y hoy con más relevancia que nunca: obesidad. La susceptibilidad de que el niño sea un adulto obeso se triplica en el caso de los bebés que han sido alimentados a base de biberón a diferencia de los que han sido amamantados solo con leche materna (p. 78).

Un bebé que se alimenta de leche materna también recibe el líquido que necesita, algo que puede comprobarse observando sus pañales húmedos y heces blanquecinas. En India y Honduras se llevaron a cabo estudios que verificaron que incluso en países más cálidos la leche materna proporcionaba suficiente líquido al bebé. El motivo es que pueden tomar leche de forma espontánea, mientras que los bebés «de biberón» deben esperar tres horas para hacer la costosa digestión.

Los biberones, debido a la confusión entre pezones, representan un problema de tal magnitud que el doctor Michael Latham lo denominó «el síndrome del tercer pezón». Todo ello puede derivar en un círculo vicioso en el que el bebé ya no hace uso del pecho correctamente, pierde el apetito y hace que disminuya la leche de la madre lactante (lactancia) (p. 81).

En varias páginas se aclaran las justificaciones de las declaraciones en relación con los inconvenientes de la alimentación con biberón en contraste con la leche materna. A ello le siguen los motivos por los que la leche materna es el alimento perfecto e información sobre los ingredientes que contiene. Algunas sustancias también están presentes en la leche de vaca, sin embargo, la cantidad y la calidad no están adaptadas a nuestras necesidades nutricionales, sino a las de los terneros.

Las sustancias que previenen infecciones son, por ejemplo, factores antiinfecciosos: bifidobacterium, forma secretora (dímero) de la inmunoglobulina A (IgA) y la inmunoglobulina G (léase también el artículo sobre la superfamilia de las inmunoglobulinas); factor contra los estafilococoslactoferrina; enzima lactoperoxidasa; componentes C3 y C4 (sistema del complemento); interferónlisozima (muramidasa); proteína de enlace B12 (ver transcolabamina, haptocorrina); linfocitos y macrófagos (fagocitos).

La doctora BAUMSLAG explica por qué, sobre todo en niños prematuros, es tan importante que tomen leche materna, que se adapta a sus necesidades y protege, sobre todo su estómago. El profesor australiano y biólogo celular Roger Valentine Short, especializado en la reproducción escribe por qué las heces de un bebé alimentado solamente con leche materna puede resultar «agradable» para su madre. También señala que los primates desarrollan anticuerpos específicos (IgA) por el mero hecho de ingerir mínimas cantidades de las heces de sus crías. La inmunoglobulina A que aporta la leche materna también protege al bebé (p. 90).

La lactancia materna también tiene efectos muy positivos para la madre. Contribuye a la regeneración del útero (matriz), a perder el peso ganado con mayor rapidez y conseguir la forma que permita a la madre estar más relajada y feliz. La lactancia materna requiere entre 500 y 1 000 kcal al día. Según las estadísticas, las madres que han dado el pecho a sus hijos son menos propensas a padecer cáncer de mama, cáncer de ovarios, cáncer de útero, infecciones del tracto urinario u osteoporosis.

Algunos círculos de influencia están tratando de transmitir la idea de que las consecuencias negativas de la leche de fórmula en comparación con la leche materna solo son aplicables a los países en desarrollo. Por supuesto, la leche de fórmula y los productos lácteos para bebés diluidos tienen en estos países consecuencias más negativas que en occidente. Pero en los países desarrollados también se han comprobado las diferencias que existen a día de hoy y, como es lógico, están disponibles a la fuerza.

La doctora BAUMSLAG también ilustra este tema con estadísticas de los años 1981, 1989 y 1992. En este período los niños alimentados a base de biberón enfermaron cinco veces más por enfermedades gastrointestinales que los niños alimentados con leche materna.

Para las personas lógicas el libro muestra sin duda la superioridad de la lactancia materna frente a cualquier otro tipo de nutrición debido a la capacidad de la leche para adaptarse de forma natural al bebé. Intentar cambiar la situación con un par de libros y artículos se acerca, sin embargo, a una lucha prácticamente inútil. ¿Cómo sería posible desafiar a los grandes presupuestos de estas multinacionales y a su influencia sobre la política y los medios de comunicación? Es una lucha similar a la que se enfrenta Don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes.

En lo referente a los métodos anticonceptivos, las autoras hacen referencia a Aristóteles, quien en el año 350 a. C. afirmó que la menstruación no ocurre durante la lactancia y después de la concepción la leche deja de fluir. Esta afirmación es en parte cierta, pero no del todo (p. 93).

Otra de las afirmaciones que incluye el libro es que la leche materna puede ser perjudicial si la madre consume alcohol, tabaco o drogas. Otras sustancias que pueden influir en la calidad de la leche materna son los productos químicos o los suelos contaminados con plomo. Algunos círculos utilizan estos argumentos para disuadir a las madres, a pesar de que estos factores perjudican al bebé, sobre todo, durante el embarazo.

Por ejemplo, las curas radicales son perjudiciales durante el embarazo y la lactancia. Si debido a ese tipo de dietas o a el ayuno se disuelve la grasa, las toxinas solubles que esta almacena pasan al torrente sanguíneo y posteriormente a la leche materna. Esto sucede con sustancias como los bifenilos policlorados o PCB, el heptacloro o la dioxina. El furano, que es un potenciador del sabor presente en el café también puede acumularse en el tejido graso.

Un estudio que se realizó en Suecia demostró que después del accidente nuclear de Chernobyl, la leche de vaca en Italia y en Austria contenía hasta 300 veces más cantidad de yodo y cesio radioactivo que la leche materna.

Las sustancias como la nicotina, la cafeína, el alcohol y las drogas aparecen en la leche materna a los 30 minutos de haberlas consumido. La oxitocina que se forma durante la lactancia hace que la madre sienta menor necesidad de tomar este tipo de sustancias adicitivas y se preocupe más por su bebé que por la alimentación artificial.

Especialmente cuando una madre lactante sufre una infección no debe renunciar a la lactancia materna debido a que sus anticuerpos protegen al bebé y el contagio sería más probable si el bebé no tomase leche materna. El contagio de una enfermedad infecciosa sucede a través del contacto con la piel, así como por vía nasal y oral, pero no a través de la leche (p. 98).

Existen pocas razones por las que interrumpir la lactancia; algunas de ellas son la quimioterapia, la manipulación de sustancias radiactivas, el síndrome del choque tóxico o una intoxicación alimentaria. En un estudio con yodo radiactivo debería suspenderse la lactancia durante 24 horas.

En caso de sufrir herpes (herpes simple) en el pezón o en las areolas, es recomendable dar solo el otro pecho. Un contagio a una edad temprana puede tener consecuencias graves para el lactante.

El herpes simple neonatal, es decir, una infección por el virus del herpes simple en los recién nacidos, es una enfermedad poco frecuente. Esta enfermedad puede aparecer tras el parto debido a un herpes genital de la madre y es muy peligrosa, si bien no tendría nada que ver con los herpes en el pecho. En caso de tener un herpes labial en la boca no debe besarse al bebé mientras queden costras en los labios (ya sea la madre, el padre o simplemente parientes). Es importante lavarse las manos minuciosamente antes de tocar al bebé. También es vital inspeccionar el pecho antes de la lactancia. La práctica del colecho en estos casos sería peligrosa.

Según los expertos de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDD, por sus siglas en inglés), la OMS y UNICEF , la tasa de mortalidad entre los bebés es mucho más alta si no se les alimenta con leche materna, incluso en el caso de que estos sean VIH positivos. Sin embargo, esto no se refiere a las situaciones y territorios en los que la tasa de mortalidad infantil es muy baja. Se sabe que los niños infectados por el VIH a los que se les da el pecho enferman más tarde de sida, que los niños alimentados con leche de fórmula (p. 100).

En las siguientes páginas podemos leer por qué la leche de vaca es mucho menos segura en lo que a contaminación se refiere. Esto lo demostró el periódico estadounidense The Wall Street Journal en el año 1989, cuando publicó que se había descubierto que el 38 % de las 50 pruebas realizadas en muestras de leche de diez ciudades diferentes contenían antibióticos y sulfamida.

Pero los aditivos lácteos también pueden ser el origen de múltiples problemas. En el año 1990, varios médicos de Harvard dieron la voz de alarma cuando un niño de 15 meses y una mujer de 72 años acudieron a sus consultas por una intoxicación de vitamina D o colecalciferol. Más tarde se descubrió que otras ocho personas de Massachusetts también habían enfermado por un exceso de esta vitamina. Finalmente, se realizó una inspección en las industrias lácteas de la zona y se encontró hasta un 914 % más de vitamina D en la leche de la que se suponía que tenía que tener. Se descubrieron variaciones en las cantidades de vitamina D desde prácticamente cero hasta dosis 500 veces superiores a las indicadas.

También la leche de fórmula mostraba hasta 4,5 veces más de vitamina D de lo indicado.

El colecalciferol o vitamina D3es una sustancia presente, desde el punto de vista fisiológico, en seres humanos y organismos con núcleos celulares (eucariotas). El organismo sintetiza el colecalciferol con la ayuda de la radiación ultravioleta (radiación Dorno) a través de la piel a través del 7-dehidrocolesterol, se trata en realidad de una prohormona y no de una vitamina. La escasez de vitamina D puede provocar, a medio plazo, raquitismo en los niños y osteomalacia en los adultos. Wikipedia: «Actualmente el enriquecimiento de los alimentos de primera necesidad con vitamina D está prohibido en Alemania debido a su toxicidad. Dado que la mantequilla de forma natural tiene un alto contenido de esta vitamina, la única excepción se hace con la margarina a fin de igualar su valor al de la primera».

Imagen del PDF de la organización war on want con el título: The baby killer (El asesino de bebés).

Dicho sea de paso, un exceso de vitamina D puede llevar a la aparición de esquizofrenia, convulsiones o problemas renales. El nivel de toxicidad se alcanza mucho más rápido en los niños que en los adultos La exposición al sol es, según en qué condiciones se realice, la mejor manera de obtener vitamina D. 

A este respecto, la doctora BAUMSLAG explica el problema del uso constante de hormonas de crecimiento producidas sintéticamente en las vacas. El resultado es un aumento en la producción de leche de entre un 10 y un 30 %. Sin embargo, las vacas sufren más casos de mastitis que deben recibir tratamiento con antibióticos para aliviarlos, lo cual acarrea más problemas. Monsanto desarrolló la hormona de crecimiento rBGH o somatropina bovina, que en los países donde se utiliza también se encuentra presente en la leche de vaca. En Europa, ¿de momento?, está prohibida. Si quiere saber más sobre la hormona rBGH (BST) o el factor IGF-1, puede encontrar información en la siguiente reseña en español del libro Milk The Deadly Poison (LECHE, el veneno mortal).

La leche de vaca genera en el cuerpo humano más factores de crecimiento insulínico IGF-1, que favorecen la progresión, la ferocidad del cáncer de mama y, con ello, la invasión de otros tejidos (metástasis). La revista de actualidad Newsweek lo denominó como un «desastre médico» (p. 102). Nota: lo denomino el catalizador del cáncer; mientras los médicos pisan el freno, el paciente sigue consumiendo productos lácteos que contienen hormonas de crecimiento.

La leche de fórmula moderna sin ningún tipo de ingrediente lácteo es peor que la leche materna, sin embargo, en caso de urgencia sería la mejor opción si no se tiene la posibilidad de contar con un ama de cría. Entre los años 1982 y 1994, la industria tuvo que retirar, al menos en 22 ocasiones, productos del mercado debido a que no seguían la normativa. Gran parte de los casos detectados habrían tenido resultados mortales o consecuencias serias y a largo plazo para los lactantes.

En el apéndice C, entre las páginas 223 y 226, se enumeran los casos y se explican los problemas. Finalmente, solo en seis de esos 22 casos pudo suponerse que no era probable que fuesen perjudiciales para los lactantes. La información procedía de la FDA y solo se refería a casos de EE. UU..

A continuación enumeraré algunos de los problemas: contaminación por klebsiella, bacteria que provoca infecciones tanto en las vías respiratorias como en las urinarias. Contaminación por salmonela, que puede desembocar en otras infecciones. Astillas de vidrio (en dos ocasiones). Contaminación por bacterias no especificadas. Dosis tóxicas de vitamina A. Cantidad insuficiente de ciertas sustancias como la vitamina D, el ácido fólico (vitamina B9), zinc, cobre, ácido linoleicovitamina B6tiamina (vitamina B1, aneurina).

A continuación, las autoras describen lo sucedido con la leche de fórmula en los países emergentes, aunque, en aquel momento, en EE. UU., también hubo que cerrar fábricas enteras, debido a las graves deficiencias.

Wikipedia explica el caso ocurrido en el año 2013 en Nueva Zelanda, conocido como el 2013 Fonterra recall (enlace en inglés, caso Fonterra 2013). Fonterra vendió alrededor de mil toneladas de derivados del suero contaminados con bacterias a empresas que producían alimentos para bebés y bebidas energéticas. Los productos se distribuyeron en otros siete países. El Ministerio de Industrias Primarias (enlace en inglés) es el que inició la investigación del caso. La contaminación se detectó muy tarde, sin embargo la empresa tuvo suerte, ya que se probó que las bacterias de tipo clostridium, eran inofensivas. Este caso es solo un ejemplo de que no podemos afirmar categóricamente que situaciones como las que se describen en el libro no puedan producirse hoy en día. En este artículo sobre la leche de fórmula que aparece en Wikipedia en su versión en inglés, se puede leer sobre los problemas que supone este tipo de leche. También es interesante el artículo Babyfood, disponible únicamente en inglés, que muestra los riesgos de alergia que existen en la alimentación infantil y los peligros relacionados. Buenas noticias: la clasificación de la nutrición se explica de manera neutral, hasta cierto punto, a excepción de las reflexiones que surgen a partir de los seis meses de lactancia. Encontrarán muchos aspectos que confirman la información que contiene el libro.

En la alimentación infantil pueden producirse numerosos fallos, tanto en su preparación como en su conservación. También entran en juego factores como la escasa calidad del agua, por ejemplo, si esta contiene plomo, algo bastante habitual en EE. UU.. También puede haber malas prácticas como, por ejemplo, añadir demasiada cantidad de producto al agua, aunque se haga con buena intención y con el objetivo de que sea mejor para el niño. Este caso suele darse, sobre todo, entre las niñeras y los abuelos que cuidan de los bebés, y puede desencadenar la muerte del niño (p. 104).

Las autoras advierten de los riesgos de utilizar agua mineral (agua embotellada) para preparar la leche de fórmula. Los lactantes no necesitan agua y para los bebés criados con biberón es mucho más beneficioso que, para su preparación, se utilice agua del grifo en lugar de agua embotellada. La palabra clave en estos casos es hiperidratación, una alteración del equilibrio hidroelectrolítico del cuerpo con un aumento del porcentaje de agua sobre la masa corporal normal.

¿Utilizar medicamentos para reducir la producción de leche?

En Wikipedia puede leerse un artículo en inglés que lleva por título lactation suppression, donde podemos leer los problemas a los que las madres deben enfrentarse cuando quieren destetar al bebé desde el principio. El artículo no se encuentra traducido al castellano. La doctora BAUMSLAG explica que las mujeres pueden sufrir grandes dolores si la leche se encuentra dispuesta en el pecho pero no llega a consumirse. Hoy, por suerte, no se recomienda ningún tipo de medicamento para impedir la producción de leche.

Los efectos secundarios de este tipo de medicamentos están bien documentados. En caso de que se produzca el fallecimiento del recién nacido o de que deba entregarse a otra persona, la mujer se enfrenta a un gran problema. Según varios estudios realizados por la FDA, sin embargo, el 90 % de las mujeres no padecían un dolor lo suficientemente intenso como para tener que administrarles medicamentos. Cuando sufrían dolores de gran intensidad, se recomendaba tomar analgésicos después de doce horas tras las que el dolor debería ir remitiendo hasta desaparecer completamente pasados diez días.

Desde el año 1989, en EE. UU. solo está permitido el uso de bromocriptina (Parlodel de Sandoz y posiblemente también Pravidel, Kirim, Umprel) debido a que otros medicamentos acarreaban numerosas complicaciones e, incluso, se llegaron a dar casos de fallecimiento. También está disponible el medicamento de venta con receta Promocriptin, un agonista de la dopamina, si bien en EE. UU. están reconocidos doce casos de muerte relacionados con su uso y numerosas complicaciones de salud (p. 106).

En 1994, la FDA se vio obligada a permitir su uso únicamente para tratar la enfermedad de Párkinson, aunque los médicos tienen derecho a recetar cualquier medicamento que esté aprobado.

Las autoras escriben a este respecto bastante desanimadas: «It would be easy to blame the women for being so selfish that they would endanger their health rather than let their own child suckle from their breast. But the FDA, the medical profession, and the drug makers are the real culprits. What kind of society have we created that will direct so many resources at stopping lactation - and so few at encouraging it?» (p. 108).

Que traducido al español sería: «Sería muy sencillo culpar a las mujeres por ser tan egoístas como para poner en peligro su salud en lugar de amamantar a su propio hijo. Pero la FDA, la profesión médica y los farmacéuticos son los verdaderos culpables. ¿Qué tipo de sociedad hemos creado que destina tantísimos recursos a la interrupción de la lactancia y tan pocos a apoyarla?».

Tras la Segunda Guerra Mundial fueron muchas las mujeres estadounidenses que dieron el paso y comenzaron a alimentar a sus recién nacidos con biberón. Entre los años 1946 y 1956 el porcentaje de lactancia materna, elevado hasta la fecha, descendió hasta situarse en un cuarto de los lactantes aproximadamente, mientras que otro cuarto recibió leche de fórmula y la mitad de ellos, incluso, «leche evaporada». Nota: La empresa Borden (enlace en inglés) introdujo en el año 1885 la leche en botellas de vidrio y, en 1892, la «leche evaporada».

Can of Borden's evaporated milk with label in Spanish from second half of 20th century. MODO México

La leche evaporada (enlace en inglés) es leche deshidratada a la que se le ha extraído el 60 % del agua. Este tipo de leche puede conservarse a temperatura ambiente durante meses o incluso años y ocupa tan solo la mitad de espacio que la leche normal. La venta de este tipo de leche homogeneizada y esterilizada se realizaba en botes de hojalata. Una leche así no puede compararse con la leche en polvo o la leche condensada, que, por lo general, se endulza para incrementar su durabilidad.

Imagen del Museo del Objeto del Objeto (MODO), México, extraída de Wikimedia.

En los años noventa, más del 50 % de las mujeres estadounidenses no privaba a sus hijos de su leche materna. A día de hoy, solo uno de cada cinco niños deja de tomar leche materna tras los primeros cinco meses de vida. Aunque las cifras hayan mejorado, fueron las mujeres formadas o adineradas quienes lideraron este cambio de tendencia.

Sin embargo, se consiguió que muchos países en vías de desarrollo siguieran en la senda de la leche de fórmula. En Nigeria tan solo se amamantaba exclusivamente con leche materna a un uno por ciento de los lactantes durante sus primeros cuatro meses de vida, seguido de Ghana (2 %), Brasil (3 %), Tailandia (4 %), Senegal (6 %), Mali y Togo (8 %) y, por último, Zimbabue (9 %).

La doctora en medicina Natividad Relucio-Clavano introdujo en Filipinas en el año 1989 la lactancia materna en los hospitales y, gracias a ello, consiguió un retroceso significativo de la mortalidad infantil. También se redujeron considerablemente los costes hospitalarios, ya que los lactantes padecían menos enfermedades. Esto alejó a Filipinas definitivamente de la moda de la leche de fórmula.

La doctora Natividad Relucio-Clavano (aprox. 1932-2007) comenzó su programa en el año 1973, sin embargo, no publicó sus sorprendentes resultados hasta 1977. En los siguientes enlaces puede leerse en inglés y aquí su última lucha. Según esta despedida en inglés de UNICEF, las medidas que adoptó hicieron que la mortalidad infantil se redujera hasta en un 95 % en el Hospital General de Baguio. El profesor David Morley (enlace en inglés), un pediatra británico, decía de ella que fue la única «estudiante notable» que tuvo.

En el año 1986, un hospital en Quito, Ecuador, que cuenta con unos 14 mil nacimientos al año, prohibió completamente el uso de leche de fórmula y, con ello, redujo de manera drástica las infecciones en los recién nacidos y la tasa de mortalidad infantil (tasa de mortalidad en recién nacidos).

Los problemas de la leche de fórmula

Este capítulo, comparable con una novela policíaca, comienza con el epígrafe «Los niños caen como moscas». Lo sucedido es incluso peor que lo que consiguió el profesor y doctor en medicina Ignaz Semmelweis, quien a partir de 1847 intentó en vano que los médicos se lavasen las manos antes de cada operación y nacimiento. Hay que tener en cuenta que dichos médicos solían hacer disecciones a cadáveres antes de atender un parto.

Según el médico y cirujano Michael Underwood (enlace en inglés)(1736-1820), siete de cada ocho niños fallecían si no se les daba o el pecho total o parcialmente. Se les solía alimentar con alimentos artificiales; sobre todo, leche de vaca. Sin embargo, los bebés alimentados con leche materna también fallecían a menudo. Durante la década de 1760 en Londres, se llevó a cabo un estudio que mostró que, de cada 16 283 nacimientos por año, 7 987 niños menores de dos años fallecían. Y un 26 % moría antes de cumplir los cinco.

El empresario británico y filántropoThomas Coram (1668-1751) luchó durante veinte años para que existiese una institución que acogiese a bebés abandonados en lugar de dejarlos pudrirse literalmente en los orfanatos. Finalmente, en 1745, pudo ver su sueño cumplido y abrió el primer hospital en el mundo que acogía a niños expósitos, el Hospital de los niños expósitosThomas Coram murió poco tiempo después.

Dado que a muchos de los lactantes no se les podía alimentar con leche materna, este hogar, que acogía a unos 15 000 niños, tenía una tasa de mortalidad de dos tercios, es decir, unos 10 000 niños. También es cierto que, en ciertos barrios de Londres, la tasa de mortalidad de lactantes ascendía hasta situarse entre el 80 y el 90 %. Uno de los motivos era que las amas de crianza podían ganar mucho dinero trabajando para familias adineradas, pero, a cambio, no les estaba permitido amamantar a sus propios hijos y, simplemente, les dejaban morir.

En el hospital de expósitos de Dublín se dieron un total de 10 227 casos de fallecimientos de lactantes en el período comprendido entre 1775 y 1796, lo que significa que un 99,6 % de los niños de dicho hospital, perecían. Esta inconcebible tasa de mortalidad aparece mencionada en Breastfeeding, Fertility and Population Growth (Amamantamiento, fertilidad y crecimiento de la población), de Roger Short, un informe sobre el simposio del Subcomité de Nutrición del Comité Administrativo de Coordinación de las Naciones Unidas, publicado por UNICEF en agosto de 1993.

Un siglo antes, es decir, en el siglo XIX, la tasa se elevó todavía más, hasta el 40 % entre los lactantes. Además, el señor Morel, alcalde de la Villiers-le-Duc, localidad ubicada en el sur de Francia, consiguió una reducción de entre el 30 % y el 20 % de la moralidad entre bebés menores de un año. Esto lo consiguió prometiendo una generosa cantidad a los padres tras el primer cumpleaños del niño.

Además, el hijo de Morel se encargó, a partir de 1893, de trasladar a los bebés cada dos semanas a un médico para que los pesara y se cerciorase de que solo tomaban leche materna. El programa tuvo tanto éxito que, entre 1893 y 1903, no murió un solo lactante. Por la misma época, el obstetra Pierre-Constant Budin (enlace en inglés) (1846-1907), también comenzó a pesar a los bebés y creó una serie de puntos de entrega de leche esterilizada a buen precio. Igualmente, también fue un firme defensor de la leche materna.

En 1880 comenzó a clorarse el agua potable y se mejoraron los métodos de eliminación de las aguas residuales. También se promulgó una nueva ley, cuyo objetivo era conseguir que los animales destinados al consumo humano tuviesen unas mejores condiciones sanitarias. Las autoras describen las angustiosas circunstancias en las que las vacas vivían atadas en oscuros establos, padecían fiebre tifoideatuberculosis, y enfermedades de la piel, entre otras muchas. Podían llegar a estar tan débiles que había que sostenerlas por el vientre para poder ordeñarlas. (Harper's Weekly, 15 de mayo de 1858).

También mejoraron los métodos de almacenamiento, transporte y tratamiento de la leche. Louis Pasteur (1822-1895) desarrolló el proceso de pasteurización. Todas estas mejoras contribuyeron a que, con el paso de los años, aumentase la esperanza de vida de los niños a los que se alimentaba artificialmente (p. 117).

Sin embargo, un estudio realizado en el sur rural de Brasil en el año 1985 reflejó que los niños alimentados con leche de fórmula tienen una probabilidad 14 veces mayor de morir por diarrea aguda que los niños a los que se amamanta (p. 114).

Mientras que en el año 1991 en los países industrializados fallecían ocho lactantes de cada mil, en los países emergentes la cifra se elevaba hasta situarse entre el uno y el dos por ciento. En su mayor parte, la culpable de estas muertes y, a pesar de todos los avances médicos y de higiene, no era más que una diarrea aguda mal curada.

Tras el parto o un aborto espontáneo, el útero no es sino una gran herida y el cuello uterino sigue encontrándose abierto durante los días posteriores. Por lo tanto, existe una conexión directa entre el útero y la vagina que requiere una higiene muy estricta. En aquel momento no existían los antibióticos y, especialmente en los recién aparecidos hospitales maternos, hasta dos tercios de las madres fallecían durante el parto. Los loquios y, previamente, los leucocitos (macrófagos) ayudan, de manera natural, a evitar la aparición de infecciones. Durante la lactancia , la madre produce la hormona oxitocina, que la protege durante el proceso.

En el año 1843, Oliver Wendell Holmes defendió una teoría por la cual los médicos también podían ser los causantes de la transmisión de enfermedades. A raíz de ello, el doctor Semmelweis introdujo la higiene en su departamento. Gracias a ello evitó la sepsis puerperal (que no es lo mismo que la fiebre puerperal) en las mujeres y sus respectivos fallecimientos. Durante más de 20 años,trató de convencer a otros médicos de que adoptasen las mismas medidas, pero esto solo le sirvió a Semmelweis (no Semmelweiss) para convertirse en blanco de las burlas de sus compañeros. El doctor Semmelweis murió con 47 años en un manicomio, donde uno de los cuidadores le golpeó hasta matarlo.

 En el año 1987 el médico Joseph Lister introdujo por primera vez, en el año 1987 la higiene en los hospitales a raíz de las teorías sobre bacterias de Louis Pasteur (y Casimir Davaine, 1863), consiguiendo, además, que se instaurase. Cinco años más tarde, los médicos alemanes también siguieron sus pasos.

Por desgracia, el conocido como reflejo Semmelweis (enlace en inglés), prevalece allí donde la industria domina la medicina, la política y los medios de comunicación. Este es el caso, al menos, en alimentos para bebés, leche y productos lácteos.

En el año 1867 Justus von Liebig (1803-1873) desarrolló la primera leche de fórmula y la bautizó como «el alimento perfecto». Este alimento estaba compuesto por leche de vaca, harina, (bicarbonato potásico) y malta. Dado que los médicos no querían recomendar este tipo de leche artificial para los lactantes, un muy enfadado von Liebig siguió creando distintas fórmulas, entre las que se encuentra una a base de leche condensada.

El médico ruso Osip Krichevsky inventó en el año 1802 la leche en polvo. William Newton desarrolló y patentó en el año 1835 (1837) la leche condensada azucarada, después de que François-Nicolas Appert (1749–1841) consiguiese espesar la leche en el año 1822. Las latas de conserva podemos agradecérselas a Peter Durand (enlace en inglés) y a Bryan Donkin John Hall quienes las empezaron a fabricar para la venta a partir de 1813. Appert fundó en el año 1804 una fábrica de conservas y, desde 1812, comenzó a usar envases de hojalataGail Borden patentó en el año 1856 la producción industrial de la leche condensada y Nestlé empezó a comercializarla a partir de 1866 en latas.
La leche deshidratada sin azúcares añadidos fue desarrollada por John B. Meyenberg (enlace en inglés), que usó dicho proceso a partir de 1885 en la Helvetia Milk Condensing Company (enlace en inglés).

Hasta después de la Segunda Guerra Mundial no aparecieron los frigoríficos. Aunque en 1937 hubiese uno en cada dos hogares estadounidenses, la introducción generalizada en el mercado europeo solo se produjo tras la guerra. Los frigoríficos permitieron a los hogares, por primera vez, conservar leche desde unas pocas horas hasta algunos días.

Para más información sobre los frigoríficos (anteriormente nevera o armario helado): En 1748 William Cullen mostró al mundo el primer sistema de enfriamiento artificial. A partir del año 1834 se produjo una comercialización a través de Alexander Twinning, y, en el año 1859 Ferdinand Carré introdujo el amoniaco para su mejor funcionamiento.

Es fácil darse cuenta de que, a partir del siglo XX, se reconoció, por fin, que la mejor manera de alimentar a un bebé era amamantándolo. También habían mejorado las condiciones higiénicas, por lo que la leche, la leche deshidratada y la condensada causaban menos problemas que los que habían provocado hasta la fecha.

La gente que vivía en las ciudades también tenían en esos momentos puntos de entrega de leche en caso de que existiese una carencia de leche materna, programas de aumento de peso para lactantes, buenas instrucciones en los productos de alimentación infantil y especialistas en la materia. En gran parte, en estos puntos de entrega de leche se regalaban, también, muestras gratuitas de leche de fórmula a los necesitados. Un ejemplo es el de Nathan Straus (1848-1931, no Strauss como se le conoce en los libros) en Nueva York (p. 122).

Estos puntos de entrega acabaron convirtiéndose en clínicas que, al mismo tiempo, recomendaban la leche materna. Las visitas a domicilio que comenzaron a realizar los médicos especializados en ello mejoraron la salud de los niños, tal y como expuso en 1908 la doctora Sara Josephine Baker (1873-1945). Fue ella quien comenzó con «the little mothers' league» (Liga de las pequeñas madres), que informaba a las niñas pequeñas y les explicaban todo lo que necesitaban saber sobre el parto y la lactancia para que continuasen transmitiendo esos mismos conocimientos. Precisamente, en el caso de las familias pobres, estas niñas hacían de sustitutas de la madre en las tareas diarias del hogar.

En Inglaterra existía el programa Truby King de Sir Frederic Truby King (enlace en inglés) (1858-1938), en el que las enfermeras aconsejaban a las familias con bebés en materia de cuidados infantiles. Él hacía hincapié en la importancia de la leche materna, pese a que introdujo la afirmación errónea de que los bebés debían ser amamantados una vez cada cuatro horas en lugar de en función de la necesidad del lactante. La mayoría de las mujeres no tenían un reloj o no sabían como utilizarlo (informe de 1925) (p. 28 + 125).

Se pensaba que la lactancia materna irregular era el motivo de que en América, principalmente en las grandes ciudades hubiese incidencia de diarrea (no shigella). La enfermedad afectaba principalmente a niños en edades comprendidas entre los 4 y los 20 meses y con frecuencia terminaba con la muerte. Así que se prefería dejar llorar a los bebés en lugar de amamantarlos si tenían hambre.

Hasta la década de los 1940 no se reconoció que lo que ocasionaba esta enfermedad eran las bacterias que se desarrollaban por la mala conservación de la leche de fórmula. A partir de ese momento se pudo luchar contra la opinión de que un niño sería más llorón si se intentaba reaccionar para apaciguar su llanto.

El equipo de trabajo del doctor y pediatra Preston Alexander McLendon (1893-1980) y de la psicóloga, madre y doctora Frances Parsons Simsarian (1912-2005) se merece nuestro agradecimiento por conseguir que los bebés pudieran tomar la leche de su madre sin restricciones horarias. En 1942 la doctora Simsarian comenzó a amamantar a su bebé cuando este tenía necesidad y no cuando lo dictaba el reloj. El profesor y médico Benjamin McLane Spock (1903-1998), pediatra y psiquiatra además, recogió esta práctica en su libro Baby and Child Care (El cuidado de los bebés y los niños) en 1946. El libro consiguió vender 50 millones de ejemplares hasta la fecha de su muerte.

El profesor G. J. Ebrahim (1932-2012) del Instituto de salud infantil (UCL) de Londres demostró que los hospitales infantiles se estaban convirtiendo, cada vez más, en los mejores clientes y prescriptores de la leche de fórmula. Sin embargo, ya estaban allí antes. De este modo, la empresa American Cendensed Milk Company engatusó a las madres en 1865 con su lema: «Safest milk for infants and children» (La leche más segura para los bebés y los niños).

Esta «leche tan segura para los bebés y los niños» condujo, de nuevo, a elevadas tasas de mortalidad infantil. Solía ser habitual hacer publicidad a través de los médicos. A ello le siguieron declaraciones de Nestlé del tipo: «indispensable en la dieta de los bebés». O lo que es lo mismo: «indispensable como alimento para los niños pequeños». En 1873 Nestlé vendió medio millón de cajas de un compuesto llamado «farine lactée».

Por supuesto, los fabricantes de leche maternizada eran conscientes de que esta leche no cumplía ni de lejos con las necesidades de los bebés. Así que llevan cambiando la fórmula una y otra vez desde hace más de un siglo. Por supuesto, cada vez es mejor y cada vez más barata.

La escritora Kathleen G. Auerbach escribió lo siguiente en la publicación Journal of Tropical Pediatrics (Revista de pediatría tropical) en 1992: «The formulations for artificial baby milk are changed frequently and represent one of the largest uncontrolled experiments in altered nutrition for humankind ever conducted». Esto significa que las fórmulas para conseguir leche infantil artificial representan uno de los mayores experimentos alimentarios realizados sin control alguno sobre seres humanos.

Kathleen Auerbach también fue una figura importante en La Liga de la Leche (LLL) en 1956 en EE. UU.. La LLL hoy en día forma parte de la LLLI, es decir LLL Internacional.

Las consejeras de la LLL son madres con experiencia en lactancia y formación como especialistas de la LLL. Acompañan a los padres durante la lactancia y les ofrecen apoyo para los problemas e inseguridades que pueden surgir. El apoyo puede ser telefónico, por correo electrónico o mediante el intercambio personal en grupos de lactancia. El asesoramiento es gratuito y las personas que lo proporcionan son voluntarios. Las donaciones y los socios sostienen la organización.

La LLL defiende el proyecto que apoya William Sears basado en la crianza con apegoLLL es la organización más importante que contribuye a la propagación de esta corriente. Contacte con nosotros aquí. Primero, seleccione un país.

Imagen: Maternidad, 1905, pintura a pastel de Stanisław Wyspiański (1869-1907), Polonia.

Las autoras relatan sobre las excesivas campañas de marketing, lucrativas para los médicos que colaboraban con empresas que, incluso en parte fundaban ellos mismos. La compañía dijo que «los hombres prudentes» asumirían la supervisión cautelar de aquellas «mujeres ignorantes e insensatas». De hecho, la industria ha logrado introducir a gran escala incluso en los países en desarrollo la leche maternizada provocando la muerte de muchos niños.

El libro explica algunos de los diferentes ingredientes de los que están compuestos los productos lácteos para bebés. A mediados de los años noventa, esta industria llegó a facturar ocho mil millones de dólares al año.

Las páginas siguientes nos ilustran con los distintos tipos de biberones que hubo desde 1777 hasta 1990. En un principio solo eran recipientes metálicos de varias formas. Dado que solo son datos de interés histórico, he preferido no dar más detalles sobre este apartado. Interesante o grotesca es la patente solicitada en 1910 para un «Nursing Attachment» (Complemento alimentario), que cubre ambos senos, incluida la manguera que proporciona la leche al bebé, para poder amamantar en público (S. 139).

Por último, las autoras también explican los costes adicionales cuando se renuncia a alimentar al bebé con la propia leche materna y los residuos que genera. En la página 142 podemos leer de forma concentrada cómo ayudaría la lactancia a reducir la población de la tierra. Esto suena algo paradójico, sin embargo, evitar que las madres tengan hijos demasiado seguido y otros factores equilibran la mortalidad actual mediante leche de fórmula artificial.

Debería trabajar en este enlace. Si fuese posible incluyendo una de las fotos de la galería. Consultas a los 20 minutos de ... ¿Solo a través del blog? Enlace de Nora.
http://www.20min.ch/schweiz/news/story/Fitnessfreaks-schwoeren-auf-Muttermilch-14242898

Capítulo 3: Economía en torno a la leche materna: empresas y políticas gubernamentales

El último capítulo también consta de dos secciones con los siguientes subtítulos:

Sección 5:
El sondeo global de nuevos mercados para la leche de fórmula; la búsqueda de nuevos consumidores; el beneficio privado frente a la salud pública; cambios de tendencias: la era del activismo; desarrollo del Codex Alimentarius de la OMS; el Codex; el boicot termina... y vuelve a empezar; ¿funciona el Codex?; EE. UU. adopta el Codex; relación con la medicina; el debate sobre el abandono de la leche de fórmula; introducción del concepto «beneficioso para los bebés»; el programa de nutrición Woman, Infants and Children (Mujeres, bebés y niños) o WIC; el WIC y su lucha contra la cuota de mercado de la leche de formula;¿Cómo debería venderse la leche de fórmula?; ¿En qué punto nos encontramos ahora?

Sección 6:
Las mujeres y el trabajo; los trabajos realizados por mujeres; historia del permiso de maternidad; el permiso de maternidad en EE. UU.; la lactancia materna en la práctica.

Historia de la leche de fórmula y política

Las autoras nos explican cómo la utilización de sustitutos de la leche materna, a menudo relacionados con una mayor tasa de mortalidad, depende de las tendencias y modas del momento. Esto beneficia a la industria, ya que la facturación de la leche para lactantes asciende a unos ocho mil millones de dólares. En concreto las mujeres adoptaron estas modas en detrimento de sus propios hijos.

La doctora en medicina Cicely D. Williams (enlace en inglés, 1893-1992) dio una charla en 1939 en el Singapore Rotary Club (Club de Rotarios de Singapur) que llevaba por título Milk and Murder (Leche y asesinato):
«If your lives were embittered as mine is, by seeing day after day this massacre of the innocents by unsuitable feeding, then I believe you would feel as I do that misguided propaganda on infant feeding should be punished as the most criminal form of sedition, and that these deaths should be regarded as murder... Anyone who, ignorantly or lightly, causes a baby to be fed on unsuitable milk, may be guilty of that child's death».

La traducción podría ser: «Si su vida fuese tan amarga como la mía por tener que ser testigo de la masacre de bebés inocentes debido a una alimentación inadecuada, creo que pensarían, al igual que yo, que esa propaganda engañosa sobre la alimentación infantil debería castigarse con todas las de la ley, y que dichas muertes deberían considerarse asesinatos. Cualquiera que, bien sea por ignorancia o por dejadez, promueva o permita que se alimente a un bebé con leche inadecuada, debería ser considerado culpable de la muerte de ese niño».

La pediatra Cicely D. Williams descubrió la enfermedad de Kwashiorkor y describió correctamente los motivos por los que se manifiesta. Hasta el momento, siempre se había pensado que se trataba de pelagra, una enfermedad que se produce cuando se da una carencia de vitamina B3, también conocida como vitamina PP. Por el contrario, la enfermedad de Kwashiorkorr se debe a una falta de proteínas. Pese a la correcta descripción y delimitación de la pelagra que publicó The Lancet en el año 1935, sus compañeros y superiores en Costa de Oro (actual Ghana) la rebatieron durante años e, incluso, finalizaron su colaboración con ella en 1936. 
La doctora Williams fue trasladada a Malasia para que diese clases en la Universidad Nacional de Singapur. Allí se dio cuenta inmediatamente de que tenía ante ella un problema completamente diferente: las ayudantes de Nestlé y de otros fabricantes se vestían de enfermeras y recomendaban su leche condensada en lugar de la leche materna, lo que estaba provocando altas tasas de mortalidad infantil.
Tras duros años en una prisión japonesa que casi le cuesta la vida, la doctora Williams fue nombrada en el año 1948 directora del Departamento de Maternidad e Infancia de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en Ginebra. Wikipedia describe su historia al detalle, si bien dicha información se encuentra disponible únicamente en inglés. Véase el enlace más arriba que lleva a su página.

Para llegar hasta los grandes volúmenes de ventas y ganancias actuales hizo falta que en el siglo XIX se investigase la posibilidad de crear una leche artificial capaz de reemplazar la leche materna y, más tarde, en el siglo XX, nos hiciesen creer que había que reemplazarla a toda costa. 

Gracias a una hábil comercialización, a una promoción activa a través de descuentos y a la ayuda de los médicos, por ejemplo, por medio de exuberantes congresos, la alimentación artificial para lactantes se granjeó la legitimidad social y médica.

Por último, los fabricantes también se encargaron de «educar» a los países en vías de desarrollo para que la sustitución de una leche por la otra se diese ya en los paritorios.
 Las muestras gratuitas que se repartieron a principios de los años sesenta a través de, por ejemplo, el FONDO DE LAS NACIONES UNIDAS PARA LA INFANCIA, también conocido como UNICEF, estaban destinadas, en realidad, a niños con problemas de desnutrición. UNICEF repartió casi mil toneladas de leche

que permitieron que productos de alimentación artificial como, por ejemplo, la leche de fórmula, tuviesen la oportunidad de entrar en el mercado de los países en vías de desarrollo. Los intereses de la industria de los productos lácteos se oponían directamente a los de los lactantes, ya que con ellos aumentó la tasa de mortalidad infantil.

En una tabla de la página 149, las autoras muestran los diferentes canales de distribución, márketing, y su influencia sobre la población. Para los médicos, las enfermeras y las comadronas se destinaron ayudas, dietas, equipamiento, libros, regalos, asesoramiento, recetas, muestras gratuitas (pruebas de productos), prospectos y un largo etcétera.

Más tarde, en los hospitales se recibirían regalos e, incluso, servicios complementarios de estudios de arquitectura para mejorar los paritorios. La industria engatusó a las organizaciones profesionales con inversiones directas, influencia en congresos, inversiones para investigaciones, comidas gratuitas, conferencias, viajes pagados y un gran número de servicios.

Las autoras exponen lo intensiva que fue la promoción de la alimentación infantil y hasta qué punto funcionó e influyó para generar tal cantidad de dinero en países en vías de desarrollo. Por ejemplo, las enfermeras recibían comisiones si conseguían que las madres utilizasen leche de fórmula y, al mismo tiempo, la industria se servía de ellas para promocionarse en los medios de comunicación.

Un estudio realizado en Nigeria mostró que el 87 % de las mujeres alimentaban a sus hijos con productos artificiales en lugar de darles el pecho, ya que es el consejo que habían recibido en el hospital. Hasta el momento, nunca se había puesto en duda la calidad de la leche materna. Una de sus frases más repetidas era: «Si la leche materna le falla, dele Lactogen». También surgió la creencia de que la leche materna era de escasa calidad y que la de fórmula era algo similar a la medicina.

Solo en agosto de 1974 hubo en Sierra Leona 135 anuncios de 30 segundos de duración que publicitaban Lactogen, la leche de fórmula de Nestlé, 66 anuncios de Similac, de Abbot Labways y 45 de la marca británica Cow & Gate, de Unigate. El mensaje que se transmitía era que esta estaba esterilizada, científicamente testada y, en definitiva, que era de una calidad superior.

No cabía duda alguna de que debido a esta evolución de los acontecimientos, la tasa de mortalidad ascendió de manera drástica, así como el número de lactantes que tuvieron que ser llevados a los hospitales por casos de diarrea aguda o alimentación deficiente. Uno se puede imaginar en qué condiciones sanitarias había que disolver la leche de fórmula para que pudiese ser ingerida. Con ello apareció el concepto de «la enfermedad del biberón».

Tras el discurso pronunciado por la doctora Cicely D. Williams en el año 1939, tuvieron que pasar aproximadamente 25 años para que el pediatra, profesor universitario y doctor en medicina Derrick B. Jelliffe (enlace en inglés, 1921-1992) y su esposa, la doctora Eleanore Florence Patrice Jelliffe (1920-2007), acuñasen en los años sesenta el concepto "Malnutrición comerciogénica" en numerosos estudios. También en los años sesenta, la pediatra y doctora en medicina Catherine Wennen describió la terrible situación en la que se encontraba Nigeria

En 1968 también se publicó el ensayo Infant nutrition in the subtropics and tropics (Nutrición infantil en los Trópicos y los Subtrópicos) de Derrick B. Jelliffe, , que se hizo público a través de la WHO y más tarde, trabajos y libros de ambos.

Imagen: tasa de mortalidad infantil mundial del año 2008.

La era del activismo

Trabajadores del sector sanitario, así como muchos otros activistas llevaron a cabo diversas acciones que fueron lo suficientemente visibles como para que el problema llegase hasta el Grupo asesor sobre proteínas de las Naciones Unidas en el año 1969.

Esto llevó a una reunión en el año 1970 en la Organización Panamericana de la salud (PAHO por sus siglas en inglés). Los resultados en la materia fueron tan abrumadores que el parlamento de Jamaica prohibió inmediatamente a las empresas que comercializaban leche de fórmula anunciarse en sus medios de comunicación.

También los doctores Puffer Serrano en América del Sur y los doctores Plank Milanesi en Chile mostraron en 1973 la evidente relación existente entre el incremento del consumo de leche de fórmula y el aumento de la tasa de mortalidad infantil.

Para más información sobre Plank y Milanesi, véase también el libro Breastfeeding and HIV/AIDS: The Research, the Politics, the Women's Responses [Lactancia materna, VIH y sida: investigación, políticas y respuesta de las mujeres] de Edith White. En este libro puede leerse la opinión de Stephen J Plank y Milanesi ML sobre la lactancia mixta. Sus conclusiones muestran unos resultados ligeramente peores entre aquellos lactantes con una alimentación mixta que los alimentados solo con leche de fórmula, con 84,5 fallecidos por cada 1000 lactantes. También puede resultar interesante su publicación Fertility in rural Chile [La fertilidad en el Chile rural] del año 1973. Además sus trabajos también muestran [p.22 de Nutrition and an Active Life: From Knowledge to Action (Nutrición y vida activa: conocimiento y puesta en práctica) de Wilma Freire, publicado en 2005 por la OPS], que los lactantes a los que se ha alimentado con leche de fórmula antes de cumplir los tres meses de edad tienen tres veces más probabilidades de morir en los primeros tres años de vida que aquellos a los que se ha alimentado con leche materna.

Puffer RR y Serrano CV publicaron, por ejemplo, Patterns of Mortality in Childhood [Patrones de mortalidad durante la infancia] en el año 1973 a través de la OPS, así como Birthweight, maternal age, and birth order: three important determinants in infant mortality (Peso al nacer, edad de la madre y orden de nacimiento: tres factores importantes en la mortalidad infantil), entre otros trabajos.

Las autoras enumeran distintas publicaciones que en la época también llegaron al público como, por ejemplo, la entrevista que se hizo en el año 1973 en New Internationalist con David Morley y Ralph Hendrikse, dos pediatras residentes en África. A este le siguió el libro The Baby Killer (enlace en inglés) de Mike Muller, publicado en Londres en 1974 gracias a la organización no gubernamental War on Want (enlace en inglés) que pone sobre la mesa las sorprendentes prácticas de los fabricantes de alimentación infantil.

También surgen otras publicaciones como, por ejemplo, la de Robert Ledogar en la Consumer's Union el libro The Nutrition Factor (El factor nutrición) de Alan Berg, que instó a la OMS en 1974 a tomar cartas en el asunto de las prácticas comerciales de las multinacionales. El documental rodado en Kenia en el año 1975, Bottle Babies (Bebés de biberón) de Peter Krieg (seudónimo), fue el que acercó el debate a la sociedad.

El Arbeitsgruppe Dritte Welt (AgDW) (Grupo de trabajo del tercer mundo) tradujo The Baby Killer (El asesino de bebés) al alemán. Sin embargo, el AgDW lo renombró Nestlé Kills Babies (Nestlé mata bebés). Esto condujo a un juicio del que Nestlé pudo sacar poco provecho y tuvo mucho de lo que avergonzarse. Poco antes de finalizar el proceso, los fabricantes de alimentación infantil fundaron el Consejo Internacional de Fabricantes de Leche de Fórmula (ICIFI, por sus siglas en inglés), para poder influenciar al público de forma más sencilla y neutral, prometiendo mejores prácticas.

Esto provocó una reacción en cadena en EE. UU., pues las instituciones religiosas implicadas en la erradicación del hambre y la pobreza comenzaron a pedir explicaciones a las empresas con las que colaboraban sobre sus prácticas de venta. Esto ocasionó que la compañía farmacéutica Bristol Myers retirase a sus colaboradoras, las «enfermeras de la leche» de Jamaica. Abbott por su parte, accedió a ordenar que sus colaboradoras no vistiesen más el uniforme de enfermera. En Minnesota surgió la Infant Formula Action Coalition (INFACT), (Coalición contra la Leche de Fórmula para Infantes), que en el año 1977 puso en marcha un boicot contra Nestlé. Véase el recuadro.

El senador Edward Moore Kennedy (Teddy, Ted Kennedy) era el presidente del Subcomité de Salud e Investigación del Congreso de EE. UU. en el año 1978. Ese mismo año realizó unas declaraciones sobre la alimentación infantil en los países en vías de desarrollo. Estas declaraciones recibieron mucha difusión, gracias a los medios de comunicación y a los políticos. Su pregunta principal fue: «¿Debería utilizarse un producto para el que se necesita agua potable, unas buenas condiciones sanitarias, unos ingresos suficientes y unos padres que sepan leer para que puedan entender las instrucciones e interpretarlas, en una región en la que el agua está contaminada, hay aguas residuales por las calles y la población es pobre y en su mayoría ni siquiera sabe leer?» (p. 159).

En esa comparecencia, el doctor Derrick B. Jelliffe (enlace en inglés) (1921-1992) explicó que incluso los botecitos de productos lácteos para cachorrosllevaban instrucciones que explicaban que los jóvenes perritos debían mamar de la madre necesariamente durante los primeros días para poder tomar el calostro. Con ello hacía hincapié en que esta indicación no aparecía en los envases de leche de fórmula para bebés.

Todavía más dramáticas fueron las declaraciones de la profesora universitaria y doctora en medicina Natividad N. Relucio Clavano (enlace en inglés) (1932-2007) directora del Departamento de Pediatría del Hospital General de Baguio de Filipinas. Prohibió los anuncios y las «enfermeras de la leche» de los fabricantes de alimentación infantil de las clínicas pediátricas y puso en primera línea la leche materna. Cuatro años después, la tasa de bebés a los que se alimentaba con leche materna ascendió del 26 % hasta el 87 %, la tasa de mortalidad descendió en un 47 % y las enfermedades relacionadas con los lactantes en un 58 %. La diarrea aguda del lactante se redujo un 79 %.

Las declaraciones de Kennedy fueron un punto de inflexión para el aumento de la lactancia materna y motivaron a la OMS y a UNICEF a organizar más congresos como, por ejemplo, el que llevó por título Infant and Young Child Feeding (Alimentación de bebés y niños) en octubre del año 1979 en Ginebra, así como a realizar una serie de recomendaciones.

En el año 1979, la OMS introdujo 50 marcas y 200 variantes como sustitutos de la leche materna. UNICEF calculó que morían 1,5 millones de bebés al año por no recibir ningún tipo de leche materna.

Véase también el libro The One Best Way?: Breastfeeding History, Politics, and Policy in Canada (¿Es la mejor manera?: historia de la la lactancia, políticas y política en Canadá) de Tasnim Nathoo y Aleck Ostry del año 2009, que ofrecía información muy parecida a la dada por el doctor en medicina David C. Morley (1923-2009) y Ralph Hendrikse.Wikipedia muestra en Ethics in pharmaceutical sales (Ética en las ventas farmacéuticas) ciertos aspectos en inglés que faltan en la ética empresarial de las multinacionales. En el siguiente enlace pueden verse explicadas en español las prácticas anticompetitivasWikipedia describe bajo el título Nestlé mata bebés el boicot a Nestlé. Las autoras citan varios párrafos del libro The International Code of Marketing of Breast-Milk Substitutes de Sami ShubberJean-Claude Buffle escribió el libro Dossier N. comme Nestlé (Expediente N de Nestlé) que se publicó en 1986. 

Inmediatamente, Nestlé Coca Cola, promovieron una serie de acciones, como el International Nutrition Congress, celebrado en Río de Janeiro. En él, la participante Media Benjamina quiso extender una petición polémica, pero rápidamente fue detenida y encarcelada. Su liberación se produjo gracias a la intervención de los organismos gubernamentales estadounidenses y pudo viajar, aunque tuvo que hacerlo vestida de hombre. Este, por tanto, es un claro ejemplo del poder del que gozan estas empresas.

En lo sucesivo, las autoras muestran las estratagemas que la industria de la leche de fórmula utilizó para mantener su cuota de mercado. Este libro puede leerse como si de una novela negra se tratara, en la que el gobierno del presidente Carter (presidencia de Carter) desarrolló un código de conducta en el año 1981 contra el que el gobierno de Reagan (presidencia de Reagan) trabajó arduamente. De esta manera, uno puede darse cuenta de la inmensa influencia que tienen los lobbies empresariales sobre el poder legislativo. La RED MUNDIAL DE GRUPOS PRO ALIMENTACIÓN INFANTIL documentó que, solo en el año 1980, se dieron 682 violaciones del código, como si este ni siquiera existiese.

La profesora y doctora en medicina NAOMI BAUMSLAG y DIA L. MICHELS presentan por escrito los objetivos del código, que fue de aceptación voluntaria y que, en realidad, no supuso un gran cambio, por lo que poco después hubo un segundo boicot a Nestlé, con el que finalmente terminaron en 1984. La periodista y escritora suiza Jean-Claude Buffle estima los costes que este boicot le supuso a Nestlé en más de mil millones de dólares.

En el año 1988 fue necesario un segundo boicot y, a día de hoy, el Comité Internacional de Boicot a Nestlé (INBC) sigue existiendo. Nueve países integraron el código en su legislación nacional y 130 tomaron otro tipo de acciones. Cuando se escribió el libro, tanto en Finlandia como en Suecia, al 95 % de los lactantes se les alimentaba con leche materna desde el momento del parto, mientras que en Alemania, solo se alimentaba con leche materna a un 70 % de los bebés menores de dos meses de edad.

Incluso hoy en día, la RED INTERNACIONAL DE GRUPOS PRO ALIMENTACIÓN INFANTIL trata todavía de hacer públicas las infracciones contra el Código (enlace en inglés). En su momento, expuso las espantosa situación en la que se encontraban Arabia Saudí y algunos países africanos donde la industria había afirmado que los componentes de la leche de fórmula eran los mismos que los de la leche materna. La industria envió gran cantidad de muestras gratuitas a, por lo menos, 25 países en vías de desarrollo. En los hospitales Point-a-Pierre de San Fernando, en Trinidad y Tobago, cada recién nacido recibía de manera gratuita el producto S-26 de la marca Wyeth y a ningún niño se le alimentaba con leche materna. Nestlé también repartió productos de similares características en —aproximadamente— 45 países en vías de desarrollo y 10 países desarrollados.

El ejemplo de los Países Bajos muestra cómo la industria de la leche de fórmula también se infiltró en el Codex Alimentarius en el mercado europeo. El Codex prohibía la distribución de muestras gratuitas de leche de fórmula a las unidades de pediatría, por lo que el Hospital Catharina en Eindhoven compró leche de fórmula Almirón M2 de la marca Nutricia. Al finalizar el año, Nutricia pagaba los «gastos de colaboración» al hospital. Un pago anual que, curiosamente, sucedía en la misma época que la compra de Almirón. Que cada cual saque sus propias conclusiones (p. 167).

En Suiza, por su parte, Milupa (enlace en alemán) actuaba de la siguiente manera: a cada madre que acababa de tener un hijo, Milupa le enviaba una carta en la que le ofrecía Milactina, un té que, en teoría, favorecía la producción de leche durante la lactancia. En dicha carta, Milupa explicaba a las madres por qué el té era beneficioso y les ofrecía muestras gratuitas. Si una madre llegaba a solicitarla, recibía, al mismo tiempo, muestras gratuitas de productos para bebés de marca Milupa.

Quién haya oído hablar del problema del «tercer pezón», sabe cuáles son los efectos: tras ser alimentado varias veces durante los primeros días con biberón, el bebé olvida cómo mamar correctamente del pezón y prácticamente pierde el apetito. Por esta razón, la producción de leche de la madre también disminuye.

Imagen: Imagen: Símbolo de la lactancia materna creado por Matt Daigle para www breastfeedingsymbol.org, PD

Este círculo vicioso es precisamente lo que busca crear Milupa que con toda seguridad debe de ser consciente de lo que el profesor y doctor en medicina Michael C. Latham (1928-2011, con un máster en salud pública por la Universidad de Harvard y diplomado en medicina tropical por la Universidad de Londres) de la Universidad Cornell había descubierto décadas atrás (Latham y otros, 1986) como «el síndrome del tercer pezón» o el «síndrome de confusión del pezón». Véase arriba o en la página 81 del libro. Diane WiessingerDiana West y Teresa Pitman describen en el libro The Womanly Art of Breastfeeding (El arte femenino de amamantar) (8.ª edición) cómo se puede evitar esta situación, en caso de que no quede más remedio que utilizar leche de fórmula. Esta información también puede encontrarse en el siguiente PDF de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional en inglés (la búsqueda en la página está habilitada) y lleva por título: Infant Feeding Petterns, Practices and Trends (Patrones de alimentación infantil, práctica y tendencias). Se puede leer información relacionada con el síndrome de confusión del pezón en la página de La Leche League Internacional. El dato principal que se extrae de toda esta información es que los biberones y los chupetes son la causa fundamental de este síndrome.

El doctor en medicina Edward Tlholwe Maganu, del Ministerio de Sanidad de Botsuana pronunció en la Asamblea Mundial de la Salud de la OMS«These milk donations harm our babies by discouraging breastfeeding, the best, safest way to feed infants», que en español vendría a ser «Estas donaciones de leche de fórmula perjudican a nuestros bebés, ya que disuaden a las madres de dar el pecho a los niños, que es la manera más adecuada y saludable de alimentar a un bebé» (p. 168).

El lobby de los fabricantes de alimentación infantil tiene tanto poder en EE. UU que, durante 13 años, este fue el único país que no adoptó el Codex. No fue hasta la llegada a la presidencia de Bill Clinton cuando, en la reunión celebrada en Ginebra, se aceptó el Códex de la OMS en lo que se conoce como la Resolución 74.5 de la Asamblea Mundial de la Salud. Gran parte de este trabajo debe atribuirse a su predecesor Jimmy Carter, a los profesores y doctores en medicina Benjamin Spock, Charles Everett Koop (1916-2013), al senador Edward Moore Kennedy, al director de UNICEF James P. Grant (1922-1995) (enlace en inglés) y al defensor de los derechos de los consumidores Ralph Nader.

Para explicar por qué dichos esfuerzos no dieron los frutos que deberían, las autoras dirigen la atención del lector a las enormes ganancias que suponía la alimentación infantil: «Florida's Attorney General calculated that for every dollar the formula company charges for wholesale baby milk, only 16 cents is spent on production and delivery», que en español sería, «El Fiscal General de Florida calculó que, de cada dólar que cobra por la venta de leche de fórmula, solo 16 centavos se dedican a su producción y distribución». En otras palabras: los gastos de producción y distribución ascendían tan solo a un 16 % del precio de su venta al por mayor, por consiguiente, no es una sorpresa para nadie leer en el periódico estadounidense The Washington Post que el director general de Bristol Myers, la empresa fabricante de Enfamil, tuviera un salario anual de 12 788 000 de dólares.

Tampoco supone ninguna sorpresa que la Academia Americana de Pediatría (AAP), reciba anualmente un millón de dólares de la industria de alimentación infantil. Además, los fabricantes también habrían donado tres millones de dólares para la construcción de la sede principal de la AAP en Illinois. Sin embargo, las cifras desembolsadas en fiestas, recepciones y congresos son mucho más exageradas.

En el libro aparecen mencionadas esta y otras prácticas. Por ejemplo, la revista Pediatrics habría calculado que la industria de la alimentación infantil reparte directamente regalos en forma de promociones por valor de entre 6 000 y 8 000 dólares, aproximadamente, por pediatra y año. Esta práctica se multiplicó por catorce entre los años 1975 y 1988. Los doctores Chren y Ladefeld analizaron en 1994 esta influencia que apareció publicada en la Revista de la Asociación Médica Estadounidense.

Para saber más sobre Chren y Landefeld, véase su trabajo Doctors, drug companies, and gifts (Médicos, compañías farmacéuticas y regalos), publicado en la Revista de la Asociación Médica Estadounidense en el año 1989 Dec 22-29,;262(24):3448-51. Este estudio científico muestra el problema que suponen los regalos y la repercusión de los mismos. Se trata de la profesora y doctora en medicina Mary-Margaret (Landefeld) ChrenUSSF School of Medicine, el profesor y doctor en medicina Charles Seth Landefeld, de la Universitdad de California en San Francisco, y el profesory doctor en medicina Thomas H. Murray, de The Hastings Center. A este último no hay que confundirlo con el doctor Michael T. Murray, autor de 23 libros, entre los cuales se encuentra What the Drug Companies Won't Tell You and Your Doctor Doesn't Know (Lo que las compañías farmacéuticas no te cuentan y tu doctor no sabe).

Un estudio mostró que el 93 % de las mujeres que recibían una muestra gratuita justo después del parto seguían consumiendo dicho producto, por lo que esta práctica es, o más bien, era muy apreciada en las consultas pediátricas. En 1989 los Laboratorios Abbott ofrecieron al Hospital Grace de Vancouver medio millón de dólares para obtener dicho privilegio allí durante tres años. En lugar de dejar que la madre lo alimentase, el niño recibía azúcar, leche de fórmula o agua azucarada durante su segundo día de vida, lo que provocaba a una menor producción de leche por parte de la madre.

Las autoras demuestran que algunos hospitales reciben donaciones millonarias a cambio de distribuir muestras gratuitas. En los casos en los que los fabricantes de leche de fórmula han ayudado a la planificación del módulo de pediatría, uno no debe sorprenderse si, en dichos hospitales, bebés recién nacidos y madres se encuentran en diferentes plantas (p 175). Finalmente, UNICEF y la OMS pusieron en marcha en 1991 la Baby Friendly Hospital Initiative (Iniciativa hospitalaria por los niños) o BFHI por sus siglas en inglés, que constaba de un programa de diez puntos.

En Estados Unidos, el Departmento de salud y servicios sociales financió una investigación al respecto. En junio del año 1994, la Coalición de madres y bebés sanos llevó a cabo un estudio, si bien con el paso del tiempo se fue excluyendo a los defensores de la leche materna y, al final, acabaron siendo los fabricantes de alimentación infantil los que llevaban la voz cantante. Después de todo, el estado recondujo numerosos hospitales, aunque la mayor parte de los hospitales privados se desentendieron del tema. Los intereses financieros priman sobre el resto.

Así es como conocemos el programa de nutrición Woman, Infants and Children (Mujeres, bebés y niños) o WIC. En 1974 el gobierno de EE. UU comenzó a reducir la enorme tasa de mortalidad entre los lactantes. Las autoras exponen por qué falló el proyecto y por qué el estado ya estaba financiando a los fabricantes de alimentación infantil con más de quinientos millones de dólares. Todo esto condujo a que los niños que se estaban beneficiando del programa WIC se viesen en cierta manera discriminados al carecer de las defensas que proporciona la leche materna (p. 179).

Las autoras comparan esta industria con la del tabaco y dan una serie de razones al respecto (p.183). La doctora en medicina Cicely D. Williams ya expuso en 1939 durante su presentación Milk and Murder (Leche y asesinato), que las muertes de bebés debido a una publicidad engañosa deberían considerarse asesinato (p. 186).

Las mujeres, el permiso de maternidad y la lactancia materna en la práctica

En la sección seis y segunda parte del tercer capítulo, entre las páginas 189 y 212, las autoras tratan la situación de la mujer en nuestra sociedad. El foco se sitúa en los EE. UU, aunque estos cambios llegarían al resto del mundo occidental tan solo un par de años más tarde.

Los cambios conciernen, sobre todo, a la emancipación y el creciente aumento de la ocupación entre las mujeres. Por diversos motivos, las mujeres dan el pecho únicamente hasta que tienen que reincorporarse al trabajo. Por el contrario, las mujeres que no tienen que retomar un trabajo fuera de casa, mantienen, en general, la lactancia durante al menos un año. En las sociedades en las que la madre lactante solo recibe un permiso de maternidad de seis semanas, el bebé acaba recibiendo leche de fórmula. En el año 1995, en Estados Unidos, solo el 13 % de las madres trabajadoras pudieron prolongar la lactancia durante al menos seis meses.

Las autoras realizan una relación de las ventajas que supone la lactancia materna para el estado, los empleadores, las trabajadoras y los niños. En total, cuentan con 27 argumentos más que convincentes. Sin embargo, también apuntan que muchas madres lactantes hoy en día tienen la dificultad añadida de estar viviendo en situaciones complicadas, tales como una separación o un segundo matrimonio en el que hay otros hijos de parejas anteriores. Muchas veces las familias también están a cargo de los abuelos o suegros.

Los cambios sociales no solo han ayudado a las mujeres en cuestiones de igualdad, sino que también han añadido una serie de cargas considerables a sus vidas. Esto se hizo evidente en el año 1995, en el que solo un 11 % de las mujeres tenían un rol tradicional. Se calcula que, en EE. UU., 8,7 millones de mujeres son madres solteras y se ocupan de 16 millones de niños. Las autoras comparan también la situación en otros países como, por ejemplo, en Pakistán, donde las mujeres dedican de media 63 horas semanales a las tareas del hogar, una cifra que no difiere mucho de la de Estados Unidos.

Pese a que la Organización Internacional del Trabajo o ILO, por sus siglas en inglés, ya exigió en el año 1919 que las mujeres recibiesen unos días pagados de descanso tras ser madres, es algo que en EE. UU. todavía no existe. La ILO es, desde el año 1946, un organismo especializado de la ONU que cuenta con 185 estados miembros. Las autoras hablan del único país que no garantiza ningún tipo de permiso por maternidad pagado, lo cual es, sin duda, exagerado. También comparan cuánto dura el permiso por maternidad remunerado en siete países europeos.

Para finalizar, realizan una comparativa y muestran los comportamientos que se observan en EE. UU. y los motivos por los cuales se da esta situación. Después, discuten los problemas y posibilidades de la lactancia materna en el lugar de trabajo. La solución pasa, en parte, por la introducción de un sacaleches para la extracción de leche materna, aunque esto también puede acabar provocando el síndrome de confusión del pezón.

Nos quedan claras las condiciones que deben darse para el amamantamiento en el lugar de trabajo y aprendemos cómo llevarlo a la práctica a través de ejemplos. En el anexo del libro aparece el nombre de unas 20 organizaciones que promueven la alimentación de los niños con leche materna. A esto le sigue un apéndice con una docena de libros recomendables si se quiere saber más acerca del tema. También se exponen 22 casos importantes en los que se produjo la retirada de leche de fórmula entre los años 1982 y 1994 con datos de los motivos y dificultades de los casos.

El apéndice D ofrece más información acerca de los boicots a los fabricantes, en los que los consumidores no solo han influido con éxito en las prácticas de los fabricantes de alimentación infantil, sino que también han contribuido a la mejora de otros productos alimenticios, cosméticos, pienso para mascotas, medicamentos y productos de limpieza. A continuación, se muestra una lista con los nombres de cuatro sociedades matrices, sus filiales, así como los sustitutos de la leche materna que fabrican.

Para finalizar, añaden un llamamiento de los pediatras a UNICEF, para que aboguen por la lactancia materna y un resumen y fecha de aprobación de los decretos y leyes relacionadas con la lactancia materna que se han promulgado en los distintos estados de EE. UU. Estos datos se publicaron en marzo de 1996.

También encontramos nueve páginas con referencias, divididas por capítulos. Se nombran un total de 190 trabajos, libros especializados, ensayos aparecidos en publicaciones médicas, trabajos científicos e informes. Solo el índice ocupa ya diez páginas.

La profesora y doctora en medicina Naomi Baumslag es, según aparece en Open Library autora de los siguientes libros: Murderous medicine (Medicina asesina), del año 2005, Primary Health Care Pioneer (Una pionera de la atención primaria), de 1986; A woman's guide to yeast infections (Guía para mujeres sobre las infecciones fúngicas), de 1992 y Family care (Cuidado familiar), del año 1973.

 


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Autor
Ernst Erb, Imagen de año 2003
Ernst Erb, Suiza
Mein Lebenslauf hat mich motiviert, die "Stiftung G+E, Gesundheit und Ernährung" zu gründen. Im Beitrag "Schicksalsschläge, tödliche Krankheit, Gesundheit, Leben!" schildere ich etwas davon. Ein ebenso wichtiger Punkt bildet die Erfahrung aus dem Aufbau von Radiomuseum.org: Es bekommen zu viele Männer bereits ab Alter 65 schwerwiegende Krankheiten. Das gilt sicher auch für Frauen - und ganz allgemein altern wir zu rasch. So lange wie möglich zu leben ist nicht das Ziel, sondern so aktiv, positiv und glücklich wie möglich. Der Weg des geringsten Widerstands führt nicht dazu. Ganz im Gegenteil: nur im Leid schafft man grössere persönliche Veränderungen. Im Alter von 41 Jahren brachte mich die Todesangst vor meinem Krebsleiden dazu, über mein Leben zu reflektieren und auch bezüglich Krankheit selbstverantwortlich zu handeln. Heute bin ich froh, dass ich durch sehr schwierige Lebensphasen gehen musste. Dadurch konnte ich meine Lebensführung so verändern, dass ich auch im achtzigsten Lebensjahr (2015) >60 Stunden pro Woche am PC arbeiten und dabei leistungsfähig bleiben kann. Es ist falsch, so viele Stunden sitzend zu verbringen (früher waren es mehr), doch versuche ich das durch Ausdauersportarten (schnelles Wandern, Bergwandern, seit 2014 auch durch Joggen) und leider nicht immer jeden Tag ausgeführte Übungen (7 Min Workout ab iPhone) auszugleichen. Ich darf aber annehmen, dass die langjährige (Pesci-)vegane Ernährung mit ca. 90% Rohkostanteil den Ausschlag für meine Gesundheit gibt. Leider sind es mit Sicherheit nicht meine Gene. Auch als Angestellter sah ich meine Arbeit nie als Job, sondern als Hobby, das mich interessierte. Als ich eigene (kleine) Firmen aufbaute, war mir das Wohlergehen der Mitarbeiter besonders wichtig. Erfolg oder Misserfolg hing zu einem grossen Teil von ihnen ab. Es war nie mein Ziel, reich zu werden, sondern etwas individuell und intelligent aufzubauen, so dass es vielleicht Erfolg haben kann. Trotzdem kann ich es mir nun erlauben, mit meiner Erfahrung und meinen Möglichkeiten etwas aufzubauen, das interessierten Menschen zugut kommen kann. Zum Glück geben mir auch junge Menschen, die an "diet-health.info" mitarbeiten, das Gefühl echter Teamarbeit. Einige arbeiten mit mir persönlich zusammen, wie ein Software-Entwickler neben einem Studium. Doch mit Skype und TeamViewer ist es möglich, mit geographisch weit verstreuten MitarbeiterInnen zu arbeiten, wie z.B. mit professionellen ÜbersetzerInnen. Selbst Professoren oder Ärzte beteiligen sich an diesem etwas speziellen Projekt, indem sie eigene Texte beisteuern. Unsere Themenbereiche erfassen eigentlich alles, was uns Menschen ausmacht: Gesundheit - Prinzipien/Allg. - Heilkunde - Ernährung - Produktion/Handel - Drogen - Aktivität - Lifestyle - Politik - Wellness - Natur - Umwelt - Persönlichkeit - Ethik - Soziales / Religion. Noch weiss ich nicht, ob "diet-health.info" mit diesem Versuch, den Menschen "nur" solide Zusammenhänge zu vermitteln, auch die notwendige Beachtung erhalten kann. Doch meine ich, dass es reflektierende Menschen gibt, die Zusammenhänge verstehen wollen, statt jedem Modetrend lemmingehaft nachzugehen oder sich zu einem leicht begehbaren Weg (ver-)führen zu lassen. Ob die auch die notwendige Aufmerksamkeitsspanne und den Willen zum Lesen mitbringen? Jedenfalls fehlte mir eine solch umfassende Quelle, die mir ungefärbte Antworten auf wichtigste Fragen geben kann. Deshalb versuche ich diesen "vorher vergeblich gesuchten Hafen" aufzubauen. Hoffentlich habe ich auch die Zeit und Kraft dazu.

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Translator
Marta Aguilar Vicario, Imagen de año 2014
Marta Aguilar Vicario, España
Publicación

18/12/15 15:44

Fecha de modificación

4/1/16 9:21

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