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El futuro, nosotros - visto 1968 - y el espíritu de la época

El futuro es asunto de todos. Deberíamos poder reflexionar sobre él desde la juventud y sin dejarnos llevar por el espíritu de la época. Visto desde 1968.

Reloj de alarma destrozado como símbolo de una sociedad que se está desmoronando en su mejor momento© Bought from Manfred, fotolia

En realidad, resulta toda una paradoja que los jóvenes en general no piensen mucho o piensen poco en un futuro más allá de sus oportunidades de empleo, planificación familiar, etcétera.

Los jóvenes se preocupan menos por el futuro y por la salud, pues los dan por sentado. Por su parte, los mayores, a los que casi no les queda mañana, se preocupan mucho por el futuro de la sociedad, lo que les puede provocar sufrimiento.

Esto probablemente se deba a que las personas mayores han convivido con espíritus de época cambiantes y con el movimiento continuo de la sociedad, lo que determina en gran medida nuestro estilo de vida. Para cada generación se abre una amenaza, se acabe cumpliendo o no.

En lo que respecta a Europa y al mundo occidental, me gustaría que, por ejemplo, fueran más las personas que leyeran libros de Peter Scholl-Latour y reflexionasen sobre ellos. A mí, su libro «Der Weg in den neuen Kalten Krieg» (El camino hacia la nueva guerra fría, de Ullstein), que además estuvo en la lista de superventas del periódico alemán Der Spiegel, me impresionó. Me sorprendo una y otra vez al ver cómo la política no parece aprender nada de la historia.

Con la intención de probar que para mí el futuro siempre ha sido un tema importante y no solo en la madurez, comparto aquí un discurso que pronuncié en una asociación en 1969. En aquel momento (enero de 1970) me pidieron que hiciera copias para después repartirlas. He encontrado una de ellas por casualidad entre mis documentos y me ha sorprendido ver que mi yo de aquel momento estaba sujeto al espíritu de la época (Zeitgeist).

La predisposición genética determina cómo responde un niño a su entorno

Esto sucede especialmente en la formación de opinión, en la que la genética normalmente no desempeña ningún papel en la forja del carácter, sino que esto depende casi prácticamente y en exclusiva de la educación y del entorno.

¡Desde este punto de vista, el péndulo no vuelve al medio, sino que se coloca en el extremo de la sinrazón! Antes había percibido todo lo contrario.

Hoy en día, al menos las personas «maduras» lo reconocen: la disposición genética determina cómo responde un niño al medio en el que se encuentra. Además, el entorno (amistades, grupos, medios de comunicación) tiene en la actualidad un mayor peso en el niño, y desde mucho antes. El hogar familiar ha perdido una enorme influencia.

Pintura "Le Printemps" de Pierre Auguste Cot (1837-1883), 1873 con dos amantes en el columpio.© Public Domain, artrenewal.org, Appleton Museum of Art

La expresión del carácter es situacional. Por supuesto, se pueden observar los valores fundamentales que siguen a alguien. Estos se dan a conocer, por así decirlo, en la vida diaria.

Uno puede ver, por ejemplo, el nivel de autocontrol y empatía en situaciones normales. Véase también contención (enlace en alemán), meticulosidad, (enlace en inglés), automotivación y resistencia.

En este caso no hablamos de resistencia física, sino de «resistencia sensata» a las circunstancias de la vida.

El verdadero carácter de una persona se descubre cuando aparece un conflicto mayor o grave, ya sea por cómo la persona se desenvuelve o por cómo trata a los demás.

¡Y durante la infatuación es imposible conocer a las personas! Por suerte, se trata de un fenómeno pasajero que, en el mejor de los casos, termina en amor. Véase también agápe o altruismo.

El fragmento situado bajo «Conocimientos de la psicología profunda»: trastero fatalista en la mitología antigua, las creencias mágicas, los fatalismos, etcétera, está lleno de excesos: muestra gran parcialidad.

En las mismas condiciones, un niño se desarrolla de manera diferente debido a su disposición genética. Sin embargo, esto solo lo pueden reconocer las personas que tienen mucha experiencia práctica con las familias y que son capaces de interpretar los resultados sin dejarse llevar por su propia ideología.

Hoy en día, en un texto así me hubiese alejado más de los libros y hubiese incluido citas, pero era un simple discurso.

Del siguiente texto de 1969 no he cambiado ni una coma. Los aspectos que en aquel momento me preocupaban siguen estando de actualidad.

Las únicas excepciones son las palabras subrayadas para facilitar su búsqueda en Wikipedia, así como las casillas y las imágenes. En 1969 todavía no había Internet ni ordenadores.

1. Introducción

En lo que respecta al futuro, podría pegarme horas hablando sobre el desarrollo técnico o sobre la explosión demográfica que se espera utilizando, por ejemplo, el bien fundamentado informe de RAND Corporation para el año 1984, que afirma:

La población mundial habrá aumentado desde su nivel actual en un 40 %, hasta los 4,3 mil millones, siempre y cuando, no tenga lugar una tercera guerra mundial. Hay una probabilidad de entre el 80 y el 85 por ciento de que esto no suceda, suponiendo que el desarrollo actual continúe. Unas políticas adecuadas podrían aumentar esta posibilidad hasta el 95 %. Para que puedan producirse las cantidades necesarias de alimentos, la agricultura se apoyará en la automatización y en la desalinización. Se llevará a cabo un control efectivo de la natalidad, por lo que la tasa de natalidad estará en detrimento.

En medicina, se practicarán trasplantes naturales y la implantación de órganos artificiales (plástico y electrónica). El uso de medicamentos para el control de la personalidad será habitual. Las máquinas de aprendizaje complejas serán de uso generalizado. Las bibliotecas automatizadas, que ponen a disposición de manera efectiva la documentación necesaria y la reproducen, promoverán la investigación científica. El intercambio de información mundial se mejorará a través de un sistema de transmisión por satélite y la traducción automática del idioma. La automatización tendrá lugar en todos los sectores, desde los servicios hasta la toma de decisiones en gestión.

Se establecerá una base lunar permanente. Se realizarán vuelos tripulados a Marte y Venus. Habrá laboratorios espaciales en funcionamiento. Los motores por energía nuclear y los motores de iones estarán disponibles.

Vista futurista del viaje aéreo sobre París cuando la gente abandona la Ópera por Albert Robida.© Public Domain, Library of Congress (LOC), USA, Wikipedia
El futuro y el espíritu de la época no se entremezclan. Esto lo ilustra el cuadro de 1902 en el que el autor se imagina cómo será salir de la ópera en el futuro. Para quien conozca la historia de la tecnología, verá que todos estos medios de transporte ya existían en 1902, aunque solo en fase experimental.

¿Pero qué tiene de bueno ese progreso si nosotros no cambiamos? En cualquier caso, tenemos que movernos al mismo tiempo, lo que significa que nuestra manera de comportarnos tiene aún más consecuencias. Cuando conocemos las causas y los efectos del comportamiento de los demás podemos ayudarles y, de esta manera, mejorar nuestra propia existencia de forma considerable. Este conocimiento hay que difundirlo tanto como se pueda.

2. El futuro y nosotros

Pasaremos el resto de nuestras vidas en el futuro. Pero ¿por qué la mayoría de las personas se interesa tan poco en lo que está por venir? ¿No hay nada que podamos cambiar del futuro? ¿O será que hasta con los mejores análisis no sabemos lo que nos depara?

Distinguir entre el supuesto destino de cada uno y el futuro de la humanidad

Para empezar, deberemos distinguir entre el supuesto destino de cada uno y el futuro de la humanidad.

Resulta increíble ver lo poco que las personas se preocupan por su propio futuro y el de su familia y la dejadez a la hora de establecer planes concretos. Sobre todo en época de bonanza económica (crecimiento) se consume el placer y se deja a un lado la formación profesional y la ética (véase también ética de los negocios). A menudo, la creciente demanda financiera deja de poder satisfacerse y esto da lugar a comportamientos sociales y éticos críticos.

Sin embargo, aun peor es la falta de interés casi general sobre el futuro en nuestra sociedad. A menudo, tal indiferencia se debe a la sensación de que un grano de arena en el mar no puede ni cambiar ni influir en el curso de los acontecimientos.

Cada uno de nosotros puede hacer algo por nuestro futuro común, sobre todo si conoce las causas y efectos de nuestro desarrollo y de nuestra convivencia.

Si, por ejemplo, nos encontramos ante un comité conformado por personas que solo han completado la secundaria), sin ningún miembro que tenga estudios científicos y que tiene que decidir sobre el destino de la universidad, probablemente una queja individual o conjunta puede cambiar dicha situación. En las siguientes secciones veremos lo importante que son para nosotros los buenos colegios y universidades. También veremos que el futuro de cada uno comienza desde que se es pequeño. La sociedad la componen aquellos a los que ya hemos educado y los que están por educar. Ellos y nosotros somos quienes determinamos el futuro.

A todos aquellos que estén interesados en el tiempo en el que pasarán el resto de sus vidas les propongo que estudien los siguientes tres libros, que fueron los que más influyeron en mi intervención:

  • «Menschsein als Auftrag» (La humanidad como mandato) de Arthur Jores (enlace en alemán)
  • «Tiefenpsychologie und Humanismus» (Psicología profunda y humanismo) de Josef Rattner y
  • «Mal programado» de Karl Steinbuch

Aquellos que quieren participar de forma activa en la configuración del futuro difunden todo lo que saben sobre las causas y las consecuencias de los diferentes comportamientos del ser humano.

Ciclo de negocios por Bernard Ladenthin: gráfico con expansión, auge, recesión, depresión.© Public Domain, Bernard Ladenthin, Wikipedia
El ciclo económico se repite una y otra vez, pero nunca es igual: sus intervalos de tiempo y la duración de los mismos no son los mismos. Es bueno saber en qué punto nos encontramos en cada momento.

3. Desarrollo y evolución del ser humano

Desde los descubrimientos de los biólogos Lamarck y Darwin en siglos pasados, se considera demostrado que las mutaciones genéticas y el desarrollo biológico del hombre primitivo fueron quienes lo alejaron del resto de los animales.

La especie humana tuvo que aprender a comportarse y a transmitir ese comportamiento a través de la tradición

El ser humano se caracterizaba por un desarrollo intenso del cerebro, el bipedismo, el músculo oponente del pulgar y el desvalimiento durante una infancia relativamente larga. La especie humana apenas tenía instintos naturales, por lo que tuvo que aprender a comportarse y a transmitir ese comportamiento a través de la tradición.

El ser humano aprende de la generación anterior. El desarrollo del espíritu es muy superior al desarrollo por mutación genética. La lucha por la existencia como principio de selección existe tanto en el desarrollo físico como en el de la personalidad y afecta a los seres humanos como si fuera un sujeto consciente, en forma de angustia y sufrimiento.

La guerra también está al servicio de esta selección.

El principio que se encuentra en la naturaleza de que los miembros de una especie no luchan entre sí no se aplica al género humano, ya que en este sí que se produce un desarrollo dentro de la especie.

El impulso interno por mejorar se convierte en un factor favorable que se observa sobre todo en los individuos. El último gran paso —porque ha tenido lugar en tiempos históricos— evidente del progreso de la humanidad tiene que ver con el desarrollo de la fuerza del entendimiento, con la separación de objeto y sujeto (véase clivaje, de Karl Jaspers). El mundo griego (antes del período helenístico) y del cristianismo ya había dado este paso en Occidente.

La reforma protestante despertó las posibilidades, hasta entonces dormidas, de la ciencia y de la técnica y las hizo posibles. Por eso, la civilización occidental (Kulturkreis enlace en inglés) en su propio desarrollo se ha colocado por delante de la parte de la humanidad que todavía permanece en el nivel mágico y mítico de la conciencia.

La masacre del día de San Bartolomé. Pintura al óleo de François Dubois, ca. 1572-84.© Public Domain, Musée Cantonal des Beaux-Arts, Lausanne., Wikipedia

Estos diferentes niveles o etapas del desarrollo los podemos relacionar de manera relativamente sencilla con diferentes niveles de la conciencia. Todo aquello de lo que se puede ser consciente o se es consciente es, en definitiva, el motivo por el que el ser humano está en este mundo. El ritmo de la conciencia (aprehensión) ha acelerado enormemente en los seres humanos; hoy en día parece que es capaz incluso de asumir proporciones mayores.

El ser humano occidental ha desarrollado en exceso su mente (entendimiento) y ha descuidado en gran medida, incluso habiéndolo desvalorizado, el desarrollo de sus fuerzas emocionales (sentimientos), de forma que ha creado una antítesis de ambas. Por su parte, las personas de Extremo Oriente han caído en el error opuesto. Así pues, lo importante ahora sería desarrollar mejor el área psicológica del alma, sin descuidar la formación del espíritu.

La introducción del resto de la humanidad en un nivel similar de desarrollo de la conciencia es otra inmensa tarea que nos depara el futuro. No depende solo de la ayuda económica, sino que también es necesaria la formación. Para los pueblos que todavía se encuentran en el nivel mágico-mítico y que se aferran a los puntos de vista tradicionales, esta formación es un problema bastante delicado.

Nuestras tareas aquí son asegurarnos de desarrollar lo mejor posible nuestras propias posibilidades y preocuparnos porque el de al lado también lo haga. Después, garantizar que el resto de seres humanos también tengan estas posibilidades de desarrollo. Así pues, tenemos que ponernos al servicio de este desarrollo ya mismo, de forma consciente y positiva.

Religiosidad sin religión, Willy Obrist

Cita del libro «Religiosität ohne Religion» (1988, 2009), de Willy Obrist (profesor y doctor en Medicina, 1918-2013, enlace en alemán), pág. 18:

Los pasos para el desarrollo de una mayor conciencia, en el sentido de la visión inicial filogenética, siempre tienen lugar en determinados individuos de una población. Estos individuos suelen estar más adelantados a su tiempo —al nivel de desarrollo de la conciencia colectiva de su tiempo. Ya han experimentado el sufrimiento del anciano, recorrido el camino de la falta de hogar y llegado al punto en el que la gran masa, incluso la de los «competentes», todavía se sienten seguros en esas moradas que el desarrollo ya ha superado. Visto desde el punto de vista de la evolución de la conciencia, a estos individuos se les puede describir como la punta del iceberg de la conciencia de su sociedad.

Debajo se encuentra una capa de personas que siguen en un nivel de desarrollo de la conciencia algo pasado de moda y en la base se encuentran aquellos cuyos pensamientos se encuentran en tiempos muy pasados.

El profesor y doctor en medicina Willy Obrist escribió el libro «Die Mutation des Bewusstseins» (La mutación de la conciencia, 1980) y «Die Natur - Quelle von Ethik und Sinn» (La naturaleza, fuente de ética y de sentido, 1999). Él también empleo el concepto de fulguración de Konrad Lorenz (1903-1989) para la emergencia. Sin hogar significa (p. ej. en Fausto de Goethe) desarraigado, desprotegido, descentrado.

Por desgracia, no encontré ningún término específico para los tres tipos de personas recién descritas. Así, en conversaciones privadas hable del punto de vista de la rana, del de la mosca y del águila, más raro.

Para mí, por ejemplo, Peter Scholl-Latour tenía el punto de vista del águila. Uno de sus últimos libros fue «Der Weg in den neuen Kalten Krieg» (El camino hacia la nueva guerra fría). Estamos volviendo a crear dos polos opuestos, en lugar de tres, que serían EE. UU., Europa y China. Con las tres en hegemonía no tendría lugar ninguna otra guerra...

4. Nuestra era tecnológica

Según la clasificación de J. Gebser los occidentales nos encontramos en la época mental, que junto con el Renacimiento dio lugar a lo racional. El ser humano se separó cada vez más del mundo los objetos e investigó las leyes imperantes con su intelecto. De esta manera, convirtió las ciencias naturales en la ciencia dominante. El descubrimiento de las leyes naturales llevó a superar el pensamiento mágico-mítico (véase también mythos) y encontró su punto álgido y confirmación en el desarrollo tecnológico.

Expertos en lugar de sensatos.

Esto hizo que la vida de la gente fuese mucho más cómoda, pero también mucho más pobre. A partir de ese momento, el ser humano encontró la satisfacción en el cumplimiento de su trabajo.

En nuestra época, el desarrollo tecnológico permite realizar un gran número de tareas sin que estas nos exijan ningún esfuerzo ni nos ayuden a desarrollar capacidades mentales ni espirituales.

La vida profesional suele ser más bien monótona y agotadora; tan solo requiere pequeños momentos de atención. Y ya está.

Después de un trabajo que requiere nuestra fuerza corporal nos sentimos cansados, pero tras un trabajo monótono que nos requiere atención quedamos agotados (apatía sería un término más adecuado, pero no exacto). Muchos trabajadores no son más que un pequeño engranaje que realiza su actividad como parte de una máquina.

También en los empleos «superiores» reina el individualismo, pues se necesitan especialistas que, como es bien sabido, saben mucho sobre muy poco. Un gran peligro de esta situación es la prevalencia de las personas que solo tienen conocimientos sobre un aspecto, es decir, los expertos, en lugar de los sensatos (con experiencia).

Aquí vemos tendencias de desarrollo que restringen en gran medida las posibilidades del ser humano y que están preparadas para infundirle ciertos sentimientos de inferioridad (complejo de inferioridad), aunque sepa que ha sido el mismo ser humano el que ha conseguido crear dichas máquinas. Pero este, para conseguirlo, ha requerido un alto grado de conocimientos y habilidades.

Así pues, hay un pequeño número de personas con grandes conocimientos y una gran responsabilidad a los que su profesión mantiene muy ocupados, pero también les hace sentirse realizados.
Las relaciones básicas expresan responsabilidad como una vista gráfica de Lutz Hartmann.© CC-by 3.0, Lutz Hartmann, Wikipedia
Del artículo de Wikipedia en alemán: «Aunque la definición básica del concepto —alguien que debe responder por algo o por alguien— apenas resulta controvertida, sobre el diseño de sus dimensiones individuales hay multitud de opiniones».

En contraposición, hay un grupo grande de personas con habilidades relativamente bajas, poca responsabilidad y un tiempo de trabajo reglado por horas. Se ha formulado de la siguiente manera: pocos deben trabajar mucho para que muchos puedan trabajar poco.

Esta frase, formulada de manera más que deliberada, recoge la situación profesional actual. Pero no todos los pequeños grupos están satisfechos, pues consideran que se les exige demasiado. Su vida se caracteriza por una larga jornada de trabajo, inquietud y agitación, así como por el constante temor y la ansiedad a no terminar a tiempo.

Son muy pocas las personas que llegan a desarrollar sus capacidades en su puesto de trabajo. El resto probablemente consigan relajarse gracias a la industria del entretenimiento y puede que, a veces, se recuperen, pero nunca consiguen verdadera alegría ni felicidad. El tiempo pasa sin que lo aprovechemos; nos hacen creer en la alegría de vivir, pero al final esta siempre se queda en nada.

Como el ser humano no encuentra la verdadera razón de vivir, se centra en la búsqueda permanente de poseer más cosas. Cree que tener las cosas que otros ya tienen le satisfará y le hará feliz.

Los jóvenes lo tienen más difícil

La juventud lo tiene más difícil, pues se trata del periodo de la vida en el que la necesidad de desarrollarse es, por supuesto, más fuerte. Los jóvenes anhelan aprovechar todas las posibilidades que ofrece la gran aventura de la vida.

La industria del entretenimiento despierta ilusiones que el día a día no es capaz de satisfacer, por lo que este se convierte en anodino y aburrido.

Los jóvenes que en la víspera de Año Nuevo rociaron gasolina sobre unos automóviles aparcados a los que después prendieron fuego respondieron con los siguientes motivos: todo era muy aburrido. Puede que el deseo natural de riesgo y libertad también sea el responsable del comienzo de las dos guerras mundiales.

Tablas: Matriz morfológica de los tipos de responsabilidad de Günter Ropohl, extraída de «Ethik und Sozialwissenschaften» (Ética y ciencias sociales, 1994):

QUIÉN (Sujeto de la acción) Individuo Empresa Sociedad
responsable
QUÉ Acción Producto Incumplimiento
PARA QUÉ (consecuencias de la acción) Consecuencias predecibles Consecuencias impredecibles Consecuencias a largo plazo
POR QUÉ (Normas y valores) Normas morales Valores para la sociedad Leyes estatales
DE QUÉ (Responsabilidades) Conocimientos Opiniones de los demás Justicia
CUÁNDO Anterior: prospectiva En el momento Posterior: retrospectiva
CÓMO Activo Virtual Pasivo

Nadie es capaz de cambiar las ocupaciones de las personas de hoy en día, a menudo individualizadas y poco satisfactorias. Sin embargo, el trabajo se tolerará mejor si hay un buen ambiente.

El ser humano tiene que ser capaz de establecer contactos

El ser humano tiene que encontrar contacto en su círculo de compañeros y superiores.

Hasta ahora, las relaciones entre las personas se han regido por el principio de autoridad, es decir, la subordinación. El futuro requiere una asociación que se base en el pleno reconocimiento de la personalidad del otro, aunque tenga menos edad, capacidad o conocimientos.

Hasta el momento, la vida humana ha estado llena de superación (revolución industrial). Hace siglos, el trabajo era feudal, arduo y poco satisfactorio.

Ahora tiene tiempo de ocio y, a menudo, no sabe qué hacer con él. Aun así, no advierte que, por primera vez, es verdaderamente libre y que puede desplegar todas las capacidades y posibilidades a su disposición. Solo aquellos a los que se ha «alimentado» desde la infancia se dan cuenta de todas las capacidades que poseen.

Para muchos, el descanso significa vagancia, pasividad. Para aquellos que se pasan las vacaciones de una cama hecha a otra y de una mesa puesta a la siguiente, a poder ser en un bus que les lleve por un país extranjero, el valor del descanso es menor.

El tiempo que se pasa así también desaparece rápidamente de la memoria. Pero si realmente te interesas por el idioma, las costumbres y las tradiciones extranjeras y estudias la cultura, aunque haya que poner un poco de esfuerzo, con las vacaciones se obtiene un verdadero descanso.

La montaña que se escala con esfuerzo supone una experiencia. Educar en la creatividad, en las aficiones y en la actividad deportiva hoy en día es indispensable y debería fomentarse más.

5. Conocimientos de la psicología profunda

Los psicólogos dinámicos descartan la teoría de transmisión hereditaria psicológica, según la cual las principales características de las personas — inteligencia (crítica al concepto de inteligencia, enlace en alemán), el talento o los trastornos del estado de ánimo (véase también enfermedad mental), entre otros— son principalmente rasgos innatos. Según las antiguas pseudociencias, también lo son la propensión a la delincuencia, la depravación, o las características étnicas (carácter).

Matrix Earth Global International Space Silhouette en azul oscuro.© CC-0 1.0, geralt, Pixabay

La teoría de la herencia

La teoría de la herencia tuvo especial relevancia durante el siglo pasado (hoy en día, el penúltimo), el XVIII. Hoy en día ha caído en desuso debido a la comprensión de la psicología profunda. Si la interpretación de que el carácter del ser humano es la herencia biológica fuese correcta, la psicología, la psicoterapia y la pedagogía no valdrían de nada.

La teoría de la herencia genética siempre ha tenido un efecto paralizante en las actividades culturales y educativas. Aun hoy en día sigue siendo un lastre terrible que confunde las cabezas y oscurece las ideas para hijos de criminales, enfermos mentales y en las migraciones de los pueblos y las naciones.

Procede del fatalista cuarto trastero (almacén lleno de cachivaches, enlace en alemán) de las antiguas mitologías, creencias mágicas, fe en el destino (fatalismo), etcétera. La psicología profunda rechaza la creencia de que las propiedades mentales (psique, alma) sean hereditarias. En este sentido, es dinámica. En general, no cree que sean fijos, sino que se desarrollan sobre todo durante la infancia (véase también psicología individual de Alfred Adler / Fritz Künkel).

Pintura al óleo "The Boy Mozart", de Pietro Antonio Lorenzoni, 1763, ahora en el Mozarteum Salzburg.© Public Domain, Mozarteum, Salzburg, Wikipedia

En Mozart, el prodigio musical, se puede comprobar que las líneas anteriores son tan erróneas como las del siglo XVIII. La educación y el entorno no lo fueron todo, sino que hubo un porcentaje genético que tuvo una influencia mucho mayor.

Sin embargo, esta predisposición se puede echar a perder si la educación no es correcta. Cuando uno es joven, se es muy sensible al espíritu de la época y no se reconoce el péndulo del tiempo...

Eso es lo que a mí me paso: como autores, las capacidades nos pueden llegar a seducir.

Los rasgos del carácter son (para la psicología actual) la respuesta de los niños a las situaciones familiares que se encuentran en la primera infancia. El comportamiento de los padres, la influencia de los hermanos y el clima psicológico del entorno, entre otros, determinan el desarrollo del carácter del niño (psicología del desarrollo).

Inteligencia: una capacidad adquirida cuyo valor depende del sentimiento de pertenencia del niño, de su valor, de su formación y del estilo de vida de la familia

Por otra parte, el carácter hace que el estilo de vida de una persona se haga transparente. En este sentido, la inteligencia es una capacidad adquirida cuyo valor depende del sentimiento de pertenencia del niño, de su valor, de su formación y del estilo de vida de la familia. El educador tiene en su mano que su hijo sea inteligente o no, a excepción de los defectos de nacimiento.

La investigación sobre la psicología profunda revela que detrás de cada niño poco inteligente hay un abatimiento profundo que ha surgido de una educación incorrecta desde el punto de vista psicológico.

Sería erróneo separar la inteligencia del niño de su lugar en el entorno. Para ser inteligente, el niño tiene que hacer frente a un millón de procesos de aprendizaje.

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