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Salsa de soja (shoyu)

A diferencia de la salsa de soja tamari, la salsa shoyu contiene trigo o arroz además de soja, agua y sal marina. Por eso tiene un sabor más suave.

Existe salsa de soja tanto oscura como clara. La clara se obtiene de la primera fermentación, sabe ligeramente salada y es la salsa de soja que se utiliza con más frecuencia. La oscura fermenta durante más tiempo y normalmente se mezcla con caramelo o melaza. Es menos salada, más espesa y tiene un ligero sabor dulce.

Información general:

Del artículo de Wikipedia en español: «La salsa de soya o salsa de soja, también conocida como sillao y como shōyu en japonés, es un condimento producido al fermentar semillas de soya con los hongos Aspergillus oryzae o Aspergillus sojae».

Composición:

«Según el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, 100 ml de salsa de soja tienen la siguiente composición:

60 calorías (kcal), 0,1 g de grasas, 5,57 g de hidratos de carbono, 0,8 g de fibra, 10,51 g de proteínas: y 6 g de sodio  *».

Usos:

«Es ideal para acompañar comidas tanto orientales como occidentales, ya sean verduras fritas, arroz, empanizados, al igual que sopas, incluso algunas gotas agregadas a aderezos de ensaladas, además también puede ser incluida con las carnes ya que su sabor es ideal para marinarlas o freírlas como pescado, pollo, res, cerdo etc. Es un condimento salado, pero con un toque dulce».

Historia:

«La salsa de soya es uno de los condimentos más antiguos del mundo y tiene su origen en China, hacia el final de la dinastía Chou. Desde mucho tiempo antes, se acostumbraba conservar las carnes por salazón. El subproducto líquido que se obtenía se aprovechaba como condimento. Cuando el budismo se propagó por el Lejano Oriente, el vegetarianismo se extendió con él, lo que llevó a que se buscaran sustitutos vegetales para los antiguos condimentos que contenían carne. Uno de estos sustitutos era una pasta salada y fermentada de granos de soja, precursora de la salsa de soja moderna. Con el tiempo su uso se propagó a otros países asiáticos, como Japón, Filipinas, Malasia, Indonesia, etc., siendo un condimento central en las cocinas de estos países. Con el proceso de globalización, la salsa de soja puede ser encontrada en los comercios, hogares y cocinas de todo el mundo, tanto en Oriente como en Occidente (como en Perú en sus tradicionales Chifa)».

Producción tradicional:

«Se elabora tradicionalmente mediante la fermentación de granos de soja con trigo tostado partido, que se acomodan en bloques y se sumergen y sacan varias veces en un caldo frío de agua y sal, el proceso dura cerca de un año en ollas de barro, en ocasiones se le agregan hongos secos como champiñones. En Japón, es ilegal producir o importar salsa de soja artificial y por tanto todas las salsas de soja japonesas se elaboran al modo tradicional. En Europa, España, desde el año 1962 se fabrica la salsa de soja utilizando harina de arroz, en vez de trigo (que lo hace apto para las personas con hipersensibilidad al gluten)».

Producción industrial:

«Se llama salsa de soja química en chino. Es una invención moderna, es generalmente la salsa de soja que se consigue en supermercados comunes y se elabora en un proceso más rápido y barato que el tradicional, obteniéndose un producto de sabor no tan intenso y más salado. Es un condimento relativamente barato, rico en proteínas y nutritivo. Con la mejora de los métodos, equipos de manufactura e investigaciones continuas se ha incrementado rápidamente su producción en muchos países del mundo.

Se produce mediante hidrólisis química partiendo de harina de soja desgrasada, colorante de caramelo, jarabe de maíz u otros endulzantes, extracto de malta y en ocasiones glutamato monosódico sin ningún proceso de fermentación».

Nota: * = Traducción del artículo de Wikipedia en inglés.