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Ajo de oso, seco

El ajo de oso seco da un toque inconfundible a multitud de platos, aunque solo conserva una pequeña parte de su aroma original.

El ajo de oso se utiliza, tanto crudo como cocido, para refinar distintos platos. Sirve como ingrediente para ensalada, aunque también se utiliza mucho para condimentar sopas y salsas. Por otro lado, tiene efecto calmante contra los problemas estomacales e intestinales.

Información general:

Del artículo de Wikipedia en español: «Allium ursinum, comúnmente conocido como ajo de oso, es una especie de planta herbácea perteneciente a la familia Amaryllidaceae».

Ajo de oso seco:

Durante el proceso de secado, el ajo de oso pierde parte de su sabor y su aroma. Para secarlo, se puede utilizar una máquina de desecación, el horno o, simplemente, se pueden dejar las hojas al aire. La primera variante es la más rápida, ya que en el horno se necesita más tiempo y el olor se expande por toda la casa. Al secar las hojas al aire, hay que prestar atención a la ubicación de las mismas y dejarlas en un lugar fresco y seco para evitar la formación de moho. Sin embargo, muchos gourmets afirman que el producto obtenido tras el proceso de secado pierde mucho sabor en comparación con el del ajo de oso fresco. Por otro lado, se puede llevar a cabo un secado en frío, ya que de este modo las características se conservan mejor. Este proceso se utiliza, sobre todo, en la industria alimentaria.

Conservación:

Para conservar el sabor mejor que si se seca, existen distintas posibilidades, entre las que se incluye la utilización del ajo de oso fresco para preparar pesto, puré, mantequilla o incluso aceite. Estos productos se pueden almacenar durante meses sin que pierdan calidad. Para conservar las hojas frescas durante un periodo corto de tiempo, es conveniente almacenarlas justo después de la recogida y limpiarlas con cuidado, ya sea enteras o en trozos pequeños.

Uso culinario:

«El ajo de oso es conocido como verdura, condimento y planta medicinal. Es totalmente comestible, aunque sobre todo se utilizan las hojas (normalmente también el tallo). Se consume fresco como condimento para preparar salsas, mantequillas vegetales o pesto. También se puede tomar como verdura. Mediante fermentación, se puede conservar durante varios meses.

El azufre que contiene se puede eliminar mediante procesos de calentamiento. No obstante, de este modo se pierde gran parte de su sabor característico. Por ello se consume, sobre todo, crudo y picado en trozos pequeños, en ensaladas y otros platos. En primavera puede sustituir al cebollino o las hojas de cebolla *».

Uso medicinal:

«Es indicado para las curas primaverales depuradoras y para mejorar las enfermedades crónicas de la piel. El ajo de oso actúa favorablemente sobre el estómago y los intestinos. Combate tanto las diarreas agudas como las crónicas. De la misma manera ayuda a curar los trastornos cardiacos o el insomnio, causados por el estómago».

Nota: * = Traducción del artículo de Wikipedia en alemán