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Semillas, chía, secas

La chía mexicana solo está disponible seca y, como las semillas de lino, tiene un alto porcentaje de ácidos grasos Omega-3 y antioxidantes.

La chía (Salvia hispanica L.) es una planta herbácea de la familia de las lamiáceas. Es una planta herbácea anual; tiene de hasta 1 m de altura que presenta hojas opuestas de 4 a 8 cm de largo y 3 a 5 cm de ancho. Junto con el lino (Linum usitatissimum), es una de las especies vegetales con la mayor concentración de ácido graso alfa-linolénico omega 3. No necesitan molienda para ser consumidas, pudiéndose añadir a batidos, espolvorearlos sobre ensaladas, sopas, cereales, avena, o yogurt, y mezclarlos en prácticamente cualquier receta de cocción. Las semillas también pueden secarse y molerse para preparar una harina fina y de sabor intenso. Los brotes tiernos se consumen como verdura cruda o cocida y pueden ser usados en ensaladas.

Información general:

Del artículo de Wikipedia«Las propiedades hidrofílicas de la fibra soluble de la semilla de chía, que posibilitan que la semilla absorba agua hasta doce veces su propio peso, permiten que, una vez consumida, el organismo prolongue su estado de hidratación, retenga humedad y se regulen más eficientemente los fluidos corporales, la absorción de nutrientes y, consecuentemente, el balance electrolítico.

Antes de la conquista de América, la chía era un alimento básico para las civilizaciones de México; su cultivo era probablemente el tercero en importancia económica, superado sólo por el maíz (Zea mays) y el frijol (Phaseolus vulgaris). En un medio acuoso, la semilla queda envuelta en un copioso polisacárido mucilaginoso».

Ingredientes:

«La composición nutricional de la semilla de chía es: un 38 % de aceite de chía, entre un 18 y un 23 % de proteína, cerca del un 40 % de carbohidratos y las vitaminas A, cianina, tiamina, riboflavina y ácido fólico. Además incluye calcio, boro (mineral que ayuda a fijar el calcio de los huesos), potasio, hierro, ácidos grasos como omega 3, antioxidantes y también oligoelementos tales como el magnesio, manganeso, cobre y zinc. Las semillas de chía contienen muy poco sodio. El resto es fibra soluble que forma un gel sólido al contacto con el agua. Las semillas blancas y negras no difieren en su contenido de nutrientes *».

«De acuerdo con su composición, el aceite de la semilla de chía tiene un predominio de ácidos grasos insaturados (alrededor del 75 % del total), siendo los más abundantes los ácidos oleico (18:1, 6.9 %) linoleico (18:2, 18.8 %) y linolénico (18:3, 58.7 %), este último de la serie omega-3».

Información adicional:

«Desplazada por los cereales aportados por los españoles, el cultivo de chía desapareció durante las colonias; sobrevivió solo en áreas montañosas aisladas de México –donde se cultiva comercialmente desde hace siglos y hasta la fecha– y Guatemala. Un proyecto comercial desarrollado conjuntamente por varios países de América Latina comenzó en la década de 1990 a replantar experimentalmente la chía en el norte de Argentina, para proporcionar a los agricultores cultivos alternativos, con resultados excelentes».

Nota: * = Traducción del artículo de Wikipedia en alemán.