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Calabacín, con piel, crudo

En lo que a utilización se refiere, el calabacín es muy versátil (también se puede comer crudo). Además, es digestivo, bajo en calorías y rico en vitaminas.

El calabacín proviene originalmente de un cultivo de calabaza de jardín y su origen se encuentra en Europa, donde a finales del siglo XVII aparecieron los calabacines originales, concretamente en Italia, que fue el primer país en comercializar los calabacines.

Información general:

«Los calabacines son una subespecie de la calabaza de jardín y pertenecen a la familia de las cucurbitáceas. Son monoicos, es decir, poseen órganos sexuales tanto masculinos como femeninos en la misma planta, aunque en flores separadas *».

Uso culinario:

«Los calabacines se pueden comer crudos, cocidos o fritos. Del mismo modo, la flor amarilla del calabacín también es apta para el consumo y es considerada una delicia muy especial; si se utilizan solo las flores masculinas no disminuye el desarrollo de los frutos *».

Composición:

«Los calabacines, igual que otros tipos de calabaza, contienen mucha agua, son bajos en calorías, ricos en vitaminas y muy digestivos. 100 g de calabacín contienen de media 80 kJ, 93 g de agua, 2,2 g de hidratos de carbono aprovechables, 1,6 g de proteínas, 1,1 g de fibra, 152 g de potasio, 30 mg de calcio, 25 mg de fósforo, 3 mg de sodio, 1,5 mg de hierro, vitamina A y vitamina C *».

Toxicidad de los calabacines amargos:

«Hay que tener precaución con los calabacines amargos y no consumirlos. Las responsables del sabor amargo son las sustancias tóxicas cucurbitacinas, que no se eliminan mediante el cocinado y que atacan a la mucosa estomacal e intestinal. Mediante retrocruzamiento o cruzamiento con otras especies de calabaza puede surgir una cantidad más alta de cucurbitacinas. En el año 2015 se documentó la muerte de un hombre a causa de un envenenamiento tras consumir un plato a base de calabacín amargo *».

Cultivo y almacenamiento:

«Por lo general, los calabacines se cosechan aún verdes, cuando los frutos miden entre 15 y 30 cm y pesan entre 100 y 300 g. Aguantan hasta 12 días, aunque no se deben conservar a menos de 8º C. Del mismo modo, no es conveniente almacenarlos cerca de tomates, manzanas y otros frutos climatéricos, ya que el etileno que estos desprenden hace que los calabacines maduren rápido y se echen a perder. Los ejemplares maduros presentan un tejido similar a la madera bajo la piel y pueden pesar hasta 5 kg. Además, se conservan durante varios meses y son adecuados como verdura de invierno. Del mismo modo, se pueden asar, siempre y cuando estén pelados y desprovistos de los tejidos duros del núcleo (igual que las calabazas grandes) *».

Nota: * = Traducción del artículo de Wikipedia en alemán.