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Rabanito, crudo

Los rabanitos se consumen crudos en ensalada. Su color, que varía desde el rojo hasta el burdeos, y el sabor picante son características de esta hortaliza.

El rabanito se lleva consumiendo en Europa desde el siglo XVI, sin embargo, su origen exacto es desconocido. Originalmente era especialmente apreciado, sobre todo, en la cocina francesa. Con el tiempo fue ganando popularidad en toda Europa y, a día de hoy, es conocido en todas partes debido a su sabor picante.

Información general:

Del artículo de Wikipedia en español: «Raphanus sativus, el rábano, es una planta de la familia Brassicaceae que se cultiva por sus raíces comestibles. Hay ciertas subespecies que reciben nombres vulgares diferentes, por ejemplo, R. sativus var. sativus es el rábano o rabanito y R. sativus var. longipinnatus se conoce, entre otros nombres, como rábano blanco, rábano japonés o daikon».

Usos culinarios:

«Las raíces comestibles o los brotes del rábano se pueden consumir crudos rallados o cortados en rodajas o tiras. Se pueden utilizar como ingrediente en ensalada o para acompañar con pan. El sabor picante del rábano se puede suavizar añadiendo sal. Las hojas del rábano también se pueden consumir (aunque su consumo es menos popular) crudas en ensalada o cocidas como las espinacas *».

Composición:

«Los rábanos están compuestos por más de un 90 % de agua, un 2 % de hidratos de carbono y algo menos de un 2 % de fibra y proteínas. La cantidad de grasa es de apenas un 0,1 %, mientras que el porcentaje de calcio oscila entre el 34 y el 35 %. Además, el rábano también incluye vitaminas (A, C, B1, B2 y B6), potasio, fósforo, sodio, flúor, magnesio hierro, niacina y ácido salicílico *».

Datos de interés:

«Se recomienda consumir los rábanos cuando están frescos. Si en el tubérculo han nacido raíces o las hojas están lacias, significa que los rábanos ya no están frescos. Se pueden preservar en la nevera durante varios días, siempre y cuando se les retiren las hojas y se conserven en un poco de agua o envueltos con un trapo húmedo. En cualquier caso, no es recomendable, por norma general, conservarlos en recipientes herméticos. Los rábanos sin hojas aguantan aún más en la nevera si se guardan en una bolsa adecuada para alimentos que sea totalmente impermeable y hermética (por ejemplo una bolsa para congelados) *».

Nota: * = Traducción del artículo de Wikipedia en alemán