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20/7/2015 14:45:24
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Reseña del libro "La mentira de la alimentación" de HU Grimm

Los alimentos procesados contienen glutamato y edulcorantes que perjudican al sistema nervioso entérico y al cerebro. Véase Ritalina, Alzheimer, etc.

 
 
 
 

Front cover of the book ""Die Ernährungslüge".

Título

Die Ernährungslüge

(La mentira de la alimentación)

Subtítulo

Cómo la industria de la alimentación confunde nuestros sentidos

Autor

Hans-Ulrich Grimm

Editorial

Droemer, München

Publicación 2003
Páginas 301, tamaño medio
ISBN

3-426-27286-5

Observaciones Existe un libro de bolsillo de enero de 2011 con una portada diferente.

Wolfram Siebeck sobre Hans-Ulrich Grimm: «La importancia que tiene la perseverancia en la persecución de los falsificadores de aromas... todavía es inconmensurable». Existe un libro de bolsillo de enero de 2011 con una portada diferente.

Conclusión

En este libro, el autor nos muestra cómo dañamos nuestro cerebro y nuestros intestinos (sistema nervioso entérico, SNE) con platos preparados o ingredientes procesados como las salsas o las especias artificiales, así como los refrescos con azúcar y los dulces.

Presta atención especial al glutamato, nombre común que recibe el glutamato monosódico, y a los edulcorantes como el aspartamo. También habla sobre el Ritalin (hidrocloruro de metilfenilato) y algunos aditivos alimentarios, y explica las consecuencias que tiene su consumo.

No obstante, es importante saber que el glutamato monosódico es la sal sódica del ácido glutámico, uno de los aminoácidos no esenciales más abundantes en la naturaleza y por tanto está presente en casi todos los alimentos ricos en proteínas. Tan solo un porcentaje muy reducido de las personas que lo consumen sufren los efectos secundarios del glutamato libre, es decir, no ligado. Varios investigadores consideran que las alteraciones de conducta en la mayoría de adultos y jóvenes es consecuencia del consumo del glutamato libre. Básicamente la cocción, el secado o la fermentación provocan grietas en las membranas plasmáticas, lo que hace que se forme glutamato libre.

Las fuentes de las que se nutre HANS ULRICH GRIMM son, sobre todo, periódicos y revistas como por ejemplo, FRANKFURTER ALLGEMEINE ZEITUNG (FAZ), NEUE ZÜRCHER ZEITUNG (NZZ), THE NEW YORK TIMES, DER SPIEGEL, DIE ZEIT y NEW SCIENTIST. Sin embargo, solamente selecciona aquellos artículos con una base científica e indica los nombres de los autores de los estudios científicos. De este modo, su análisis es una especie de metaestudio o metaanálisis que ofrece una visión de conjunto sobre el asunto. Siempre que tiene la posiblidad, la industria muestra una visión totalmente distinta. (Ver también medicina y medicina basada en la evidencia).

El libro «Die Ernährungslüge» (La mentira de la alimentación) pone de relieve lo perjudiciales que pueden llegar a ser los alimentos procesados de manera industrial y que, a pesar de ello, la tendencia siga en esta dirección. El libro se lo deja claro a aquellos consumidores que desean saberlo y escucharlo: es necesario volver al consumo habitual de alimentos naturales.

GRIMM ha escrito una docena de libros además de este, entre los que se encuentran títulos como «Vitaminschock» (Choque de vitaminas) o «Mund auf, Augen auf» (Abre la boca, abre los ojos), donde también menciona los problemas de la leche —ver también esta reseña sobre los problemas del consumo de leche— o incluso mejor: la reseña del libro «Milch besser nicht!» (Leche mejor no) de Maria Rollinger.

Resumen

He intercalado algunas imágenes en el texto con el objetivo de que la lectura sea más ágil y al mismo tiempo dar cabida a los comentarios que puedan tener los lectores. El libro no contiene imágenes y las que se publican en esta reseña son de mi propiedad, provienen de Wikipedia o son de dominio público.

Aquellos lectores que tengan interés especial en un tema concreto podrán obtener más información en los enlaces de Wikipedia, que se muestran en letra cursiva. Los enlaces que no estén en cursiva pertenecen a otros artículos de esta página o le llevarán a otra sección del documento. Dependiendo del tema, Wikipedia puede ser una herramienta extraordinaria, aunque en ocasiones, sobre todo en idiomas distintos del inglés, solamente presenta el punto de vista de los grupos de interés o de la opinión que esté de moda en ese momento.

Si desea más información sobre el tema que trata el libro, puede consultar las reseñas de los libros: «Lügen, Lobbies, Lebensmittel» (Mentiras lobbies alimentos) y «Salt Sugar Fat» (Sal, azúcar y grasas) que tratan el tema de la industria alimentaria.

Este resumen todavía no ha sido finalizado.

Contenido y comentarios

Estragos en el cerebro - ¿Nos estamos alimentando de forma absurda?
Comportamientos inusuales - La química del carácter
El rugido de los dioses - Glutamato: el sabor que puede destruir las neuronas
El club del azúcar - Dinero y poder: la reacción de la industria ante la crítica
Cerca de cero - ¿Qué afecta el cerebro de los niños?
Más que terrorífico - Niños drogados: el experimento con Ritalin
De la lata - El Alzheimer como ejemplo: la destrucción del cerebro mediante la alimentación
Orejas calientes - Comida y pensamiento: el poder de los sentimientos
El órgano del año - El sistema nervioso entérico: el estómago también piensa
Escucha las señales - La dieta gourmet: inteligencia y felicidad
Vocabulario - Qué nos ayuda y qué nos hace daño: el abecedario de la alimentación cerrebral

Cada capítulo comienza tratando un tópico y algunos capítulos tienen varios títulos.

Textos de la cubierta y contracubierta

En la cubierta del libro, el lector encontrará la siguiente cita de Wolfram Siebeck, periodista de la revista Die Zeit: «Hans-Ulrich Grimm, que persigue de forma obstinada a los falsificadores de aromas, ha esclarecido con su publicación una parte de nuestros hábitos de consumo; un escrito cuyo valor sigue siendo difícil de ponderar».

En la contraportada advierte: «El consumo de alimentos de fabricación industrial puede influir en su rendimiento mental y su bienestar emocional».

Texto de presentación: «La actividad cerebral puede verse afectada por una sola comida ya que, ningún otro órgano del cuerpo está tan regulado por la comida como lo está el cerebro. Aquello que comemos afecta en gran medida, no solamente a nuestra inteligencia, sino también a nuestra mente y nuestro comportamiento.

Hasta hace poco se creía que el cerebro funcionaba de forma independiente; sin embargo, en los últimos años, los neurocientíficos han reconocido que los cambios en los hábitos alimenticios modernos tienen un efecto más acusado en las funciones cerebrales.

El procesado industrial de los alimentos elimina muchos nutrientes de los alimentos que son vitales para la materia gris y añade elementos químicos que son perjudiciales para esta sustancia. A medida que ciertas partes del cerebro pierden masa, el nivel de inteligencia se ve afectado; incluso enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson y el Alzheimer también se asocian con la calidad de nuestra nutrición.

A los niños también les afecta. Muchos niños en edad escolar tienen dificultades de aprendizaje, sufren déficit de atención o hiperactividad —desórdenes a menudo desencadenados por las sustancias químicas que contienen los alimentos—.

Ejemplos:

•   El glutamato monosódico es tóxico para las células nerviosas y puede tener efectos nocivos en los enfermos de Parkinson y esclerosis múltiple. Hoy en día se produce casi 6 veces más glutamato monosódico que hace 25 años.

•   Los niños, en especial, abusan de los colorantes que contienen las gominolas, los refrescos y los helados; sustancias que pueden causar problemas de conducta, hiperactividad y trastornos del aprendizaje.

•   Aunque los ácidos grasos omega-3 son esenciales para un funcionamiento correcto del cerebro, los hemos ido dejando de lado en nuestra dieta y los hemos sustituido de manera imparable por comida rápida, como la pizza y las salchichas. Estas grasas tan valiosas son muy sensibles y se estropean con rapidez, por lo que la industria alimentaria las rechaza, ya que su objetivo principal es prolongar la vida de los alimentos en el lineal de los supermercados.

¡Una fatalidad! Hace unos años estas sustancias «mataneuronas» no tenían un papel muy importante. Las autoridades que aprobaron la inclusión de estos aditivos en los alimentos ignoraban el verdadero daño que podían causar a nuestro cerebro. Por este motivo, hoy en día científicos de mucha reputación están cada vez más comprometidos con el objetivo de desentrañar de una vez por todas los riesgos que su consumo implica para nuestro cerebro.

Todo aquel que desee hacer algo bueno por su cerebro debe leer las recomendaciones de Hans-Ulrich Grimm para promover la «inteligencia culinaria»: la cocina tradicional y la cocina gourmet no solo son exquisitas al paladar, sino que también nos ayudan a pensar mejor y a ser más felices porque los ingredientes con los que se cocina son buenos para nuestro cerebro».

Reseñas breves de otras fuentes

Amazon sobre la edición de bolsillo de Stern: «Al terminar el libro solo deseará cocinar alimentos frescos. Y la persona que no reaccione así, es que no está del todo en sus cabales». Farbstoffe, Glutamat & Co. opina: «No siempre sabemos lo que contienen los alimentos que consumimos a diario ni cuáles son los efectos que conlleva la baja calidad de nuestra alimentación para nuestra salud, bienestar o incluso nuestra inteligencia».

Prosigue: «Hans-Ulrich Grimm en su best seller, junto con otros expertos en alimentación, aclara los riesgos y los peligros que oculta el nuevo y atractivo mundo de la alimentación. Además nos advierte de los aspectos a los que tenemos que prestar atención como consumidores. Un libro imprescindible para aquellos que quieran alimentarse de forma consciente».

Sobre el autor

El doctor Hans-Ulrich Grimm nació en 1955, reside en Stuttgart, es periodista, escritor y fue redactor de la revista Der Spiegel desde 1989 hasta 1996, donde realizó investigaciones para Der Spiegel, sobre todo, en relación con los alimentos procesados de forma industrial y escribió varios libros sobre el tema. Completó estudios universitarios en Filología Germánica, Historia y Ciencias de la Educación.

Reseña del libro

El tema del libro se centra sobre todo en el cerebro y el sistema nervioso entérico, una subdivisión del sistema nervioso autónomo que se encarga de controlar el aparato digestivo. Tal como sucedió con el cáncer, la comunidad científica atribuyó la cada vez la mayor incidencia de enfermedades como el Alzheimer y la demencia a una esperanza de vida mayor. En este aspecto, el autor aportará conocimientos nuevos.

Estragos en el cerebro

El libro comienza con una breve descripción del neurocientífico (biólogo molecular) doctor en ciencias naturales y doctor honoris causa Konrad Beyreuther, quien trabajó en la Universidad de Harvard, que cuenta con una reputación internacional en su campo y gran reconocimiento en la Universidad Ruprecht Karl de Heidelberg, donde trabaja en la actualidad. La introducción es como sigue: «Una quinta parte de la energía que necesita nuestro cuerpo es consumida por el cerebro, a pesar de que este solo representa el dos por ciento de nuestro peso corporal».

El profesor aclara que hoy en día la clase política subestima los peligros que supone para el cerebro nuestra forma de alimentarnos. Señala como lamentable la falta de inspecciones sanitarias con respecto a la neurotoxicidad (neurotoxinas) de los aditivos alimentarios. A su juicio, muchas sustancias son tóxicas para el cerebro y cita: «El procesado industrial de los alimentos excluye muchas propiedades nutritivas que son vitales para nuestro cerebro y añade elementos químicos que le deterioran».

El profesor Beyreuther se dio cuenta de que, en comparación con los individuos sanos, la mayoría de los pacientes de Alzheimer tenían otros hábitos a la hora de alimentarse y hacer sus compras. Relata el ejemplo de una mujer que se alimentaba de forma habitual de «fruta enlatada y botes de verduras», que durante toda su vida hizo la compra en el supermercado Aldi y nunca en el mercado (p. 15).

GRIMM se pregunta: «¿Nos estamos alimentando de forma absurda?», y se refiere al supermercado como un «recorrido de riesgo» donde se encuentran una serie de productos que, a la luz de las publicaciones recientes en el campo de la neurociencia, se muestran como los causantes de la atrofia cerebral. El presidente de la Asociación de Alzheimer de EE. UU., Edward Truschke, llegó incluso a afirmar lo siguiente: «Nos encontramos inmersos en una epidemia a nivel internacional» (p. 16).

As-yet intact neurons. Photo Wikipedia/Alzheimer's disease (German version)

Sin embargo, la afirmación de E. Truschke solo se enmarca en un contexto en el que la edad de la población es elevada (julio de 2000 en la publicación lubbockonline.com). En el informe que publicó, pronosticaba que en 2025 más de 22 millones de personas en todo el mundo padecerían Alzheimer. El doctor Robert Katzman de la Universidad de California en San Diego llegó incluso a especular que en 2050 (pensado solo de forma lineal) se llegaría hasta los 45 millones de enfermos.

Imágenes de Wikipedia.

En edades comprendidas entre los 65 y los 85, la probabilidad de que aparezca la enfermedad se duplica cada cinco años. Las familias intentan buscar un diagnóstico precoz, aunque todavía no exista una cura.

El médico y doctor Roland C. Petersen, profesor de neurología del centro de investigación de Alzheimer de la Clínica Mayo, señala que «en aquel momento» (año 2000), esta enfermedad afectaba a 4 millones de americanos y a 8 millones de personas fuera de los EE. UU. Es sorprendente que, a pesar de los datos, no se tenga en cuenta la causa más significativa del problema: la dieta moderna.

Como mucho se reconoce la predisposición genética; sin embargo, a este respecto los investigadores tampoco distinguen entre los genes y los hábitos y el estilo de vida que se aprende en la familia.

En lugar de investigar para averiguar cuáles eran las causas, la empresa Memory Pharmaceuticals empleó su tiempo en fabricar una píldora que Roche consideró interesante, de modo que en noviembre de 2008 firmó su adquisición por 50 millones de dólares.

Existen varios estudios que se centran en la salud del cerebro de los niños de hoy en día. Según Klaus Ring, presidente de la fundación para la lectura de Mainz, «Uno de cada cinco alumnos de primaria manifiesta trastornos del lenguaje, el habla y la voz». Los niños de hoy en día ingieren muchos productos químicos con la comida, algo que hace años no ocurría. La cifra de niños que sufren enfermedades como el autismo o la esclerosis lateral amiotrófica (ELA) es demasiado elevada. Los adultos suelen padecer más a menudo afecciones como la depresión, la esclerosis múltiple (EM), el Párkinson o el Alzheimer.

Observación: sin duda, el estrés es un factor que provoca riesgos, no obstante, el efecto de nuestra alimentación sobre nuestra salud es muy acusado.

El profesor y doctor Michael A. Crawford, Director del Instituto de la nutrición, el cerebro y el comportamiento —ver el enlace en inglés del IFBB— de la antigua Universidad del Norte de Londres (University of North London), que más tarde se fusionó con la Escuela Imperial de Londres (Imperial College of London) afirma tener evidencias científicas que demuestran que la capacidad del cerebro se reduce.

H. U. GRIMM enumera las diferencias que existen entre niños de distintos países. En concreto escribe:

«Según un estudio, en India el 56 % de los escolares presentan dificultades de aprendizaje; en Polonia y la República Checa, el número de estudiantes con necesidades educativas especiales se duplica; en Rusia cada vez hay más casos de alteraciones mentales y en los Estados Unidos la cifra aumenta más que en cualquier otro país». El dato más espectacular lo encontramos en algunas regiones de Brasil, donde se ha observado una disminución del tamaño medio del cerebro en los últimos treinta años» (p. 21).

Un compañero del doctor Crawford, el profesor Christopher Williams, atribuye a la agricultura industrializada la reducción del coeficiente intelectual promedio. Los fertilizantes de alto rendimiento y las toxinas químicas pueden conseguir que los cultivos exploten de productividad, sin embargo, disminuyen la presencia de nutrientes básicos para el cerebro y el resultado son las transformaciones cerebrales.

En especial cuando se sufren situaciones de estrés, el cerebro debe estar bien nutrido. La comunidad científica se está dando cuenta lentamente, de que la alimentación modifica la composición química del cerebro a largo plazo.

El doctor Richard Wurtman, una institución en el ámbito de la investigación psiquiátrica del Instituto Tecnológico de Massachusetts —ver enlace en inglés sobre el MIT— llegó a declarar que la composición química de una sola comida «Puede afectar de manera significativa» la función del cerebro». Según declaraciones del profesor Bruce S. McEwen, neurocientífico de la Universidad Rockefeller en Nueva York, hasta el S.XXI no se sabía que el cerebro cambia, se puede reparar o incluso es capaz de crecer.

El médico y doctor James Fraser Mustard (1927-2011), un científico canadiense muy condecorado, publicó un informe sobre «La evidencia sustancial derivada de estudios con animales y personas, de que la alimentación y las vivencias experimentadas durante los primeros años de la infancia afectan al desarrollo del cerebro» (p. 24).

El neurocientífico y profesor británico Basant K. Puri del Hospital Hammersmith —más tarde Escuela Imperial de Londres (Imperial College of London)— publicó varios libros. En ellos denuncia que hay niños que se alimentan en gran medida de comida basura y que es terrible imaginar los estragos que provoca esta dieta en su cerebro. Este tipo de alimentación es perjudicial para el cerebro.

La Organizacion Mundial de la Salud (OMS) está empezando a advertir —a fecha 2002— que la dieta es un factor de riesgo en los casos de agresividad y criminalidad entre niños y adolescentes (p. 27).

Tanto el profesor Crawford como otros estudiosos del tema atribuyen el problema a un consumo insuficiente de ácidos grasos omega 3: por este motivo, la industria alimentaria y otros lobos de los negocios se han subido al tren comercial de los ácidos omega 3 para promocionar sus productos o complementos alimenticios. La poderosa industria agroalimentaria no tiene ningún interés en que volvamos a alimentarnos de forma sencilla, sino todo lo contrario.

Este libro nos revela que el ácido cítrico, un aditivo que forma parte de la lista de ingredientes de gran cantidad de alimentos, dulces como los ositos de gominola de Haribo y bebidas refrescantes, favorecen la absorción de aluminio en el cerebro, problema muy relacionado con la enfermedad de Alzheimer.
Observación: el aluminio también se puede encontrar en forma de aditivo alimentario con el nombre E173.

Comportamientos inusuales

El autor narra la historia de un niño que sufre autismo, cuya madre —Karyn Seroussi— ha escrito un libro y afirma: «Es evidente que lo que nutre a una persona también juega un papel muy importante, sobre todo cuando el alimento cada vez se aleja más de la naturaleza de donde proviene. Cada vez se incluyen más ingredientes químicos en los alimentos que consumimos a diario, lo que puede ocasionar un desequilibrio químico en nuestro cuerpo» (p. 35).

Wikipedia diagram: Increase in autism in US boys age 6-17, from 1969 to 2007.

Karyn Seroussi ha publicado, entre otros libros, el que lleva por título «Autism. Unraveling the Mystery of Autism and Pervasive Developmental Disorder» (Autismo. Desentrañar el misterio del autismo y el trastorno del desarrollo generalizado).

El siguiente enlace les dirige a su sitio web donde encontrarán un vídeo en inglés en la parte inferior derecha.

Imagen: tabla de la Wikipedia: casos de autismo en Estados Unidos en edades de entre 6 y 17 años. Aumento desde 1996 hasta 2007.

Grimm cita a varios neurocientíficos, como el profesor de medicina John J. Ratey (enlace en inglés), que habla sobre las condiciones de nuestro sistema de control central encargado de la percepción y el procesamiento de los estímulos y los sentimientos. Se trata del hipocampo, que se encuentra en el sistema límbico del cerebelo y se encarga de producir endorfinas, es decir, opiáceos o péptidos opioides que produce el propio cuerpo.

El sistema límbico se encarga de gestionar los sentimientos y el rendimiento intelectual. Ratey describe el comportamiento típico de las personas con autismo, que evitan cualquier tipo de contacto físico. El cerebro de las personas con autismo no funciona de forma selectiva, sino por estímulos.

«Una investigación a gran escala de la Universidad de California publicada en 2002 reveló un aumento del 270 % de los casos de autismo entre 1987 y 1998. Los datos mostraron un incremento real independiente de la mejora de los diagnósticos». El Ministerio de Educación de Estados Unidos observó un aumento del 544 % en la tasa de autismo entre 1992 y 2001.

Lamentablemente, otros trastornos de la personalidad tambien están aumentando de forma espantosa. En 2001, la OMS declaró que había 450 millones de personas con enfermedades mentales y problemas de comportamiento. Ver también el Teorema de Thomas (p. 37).
Nota: en 1911 Eugen Bleuler describió la enfermedad del autismo por primera vez: se propaga rápido sobre todo en edades tempranas.

El psicólogo americano y profesor Paul Pearsall (1942-2007) afirma que hoy en día para muchas personas tan solo existen dos estados: o bien el cansancio y el aburrimiento, o bien el estrés y la fatiga. A este fenómeno lo llama síndrome de la deficiencia de placer. En el caso de los niños, padecen miedos y desarrollan agresividad. Estudios recientes muestran la correlación entre los miedos y la agresividad con la química de los alimentos.

Andrew Stoll, profesor y director del laboratorio de investigación farmacológica del Hospital McLean en Belmont, (Estados Unidos), cree que «Los enormes cambios en nuestra dieta han contribuido al incremento en el número de trastornos psiquiátricos en los países occidentales». El médico y psicoterapeuta Josef Zehentbauer opina que el equilibrio de diversos neurotransmisores determina nuestra personalidad: «La química del cerebro formula sentimientos, hace perceptibles las experiencias vitales, permite que experimentemos amor, odio, aversiones, agresividad, deseos, sueños, celos y envidia. Hace posible el movimiento y la acción, nos permite almacenar las experiencias hermosas y desechar las desagradables».

Existen 10 000 tipos de sustancias químicas en el cerebro, es decir, hormonas y neurotransmisores que forman el «lenguaje de la personalidad». Las drogas los alteran de forma masiva —al menos por un tiempo determinado— (p. 39).

Según el profesor y doctor Michael A. Crawford, hace 2,3 millones de años los ancestros del ser humano aumentaron su masa cerebral de entre 400 y 500 g hasta los 1500 g actuales. Este crecimiento se atribuye al consumo de ácidos grasos omega 3, a través de la ingesta de pescado procedente de los grandes lagos de agua dulce, ríos y zonas costeras de África. No obstante, resulta sencillo refutar este argumento. Ver la nota.

Flax seed or linseed. The 1 cent coin is for comparative (size) purposes.

Si comparamos el pescado o la carne con algunos vegetales, veremos que estos no ofrecen una proporción especialmente elevada de ácidos grasos omega 3, según publicó en 1968 la revista científica The Lancet.

Imagen: 
artículo de Wikipedia sobre ácidos grasos omega 3.

No es necesario tomar productos de origen animal para conseguir un aporte de omega 3, ya que un gran número de granos —como las semillas de lino con un 56-71 %—, las algas y las plantas contienen más ácidos grasos omega 3 que el pescado o la carne.

Los alimentos procesados industrialmente contienen proporciones elevadas de los llamados ácidos grasos trans, derivados de los ácidos grasos insaturados «buenos», que contribuyen a elevar el colesterol LDL en la sangre y elevan el riesgo de padecer enfermedades coronarias. Este tipo de proceso se denomina hidrogenación de las grasas. Wikipedia todavía no menciona la influencia de nuestros hábitos alimentarios en los patrones de comportamiento relacionados con la agresión, aunque prominentes científicos lo hayan formulado en sus estudios.

La industria alimentaria actual considera que el contenido en omega 3 es negativo, ya que las grasas poliinsaturadas son perecederas. Los ácidos grasos omega 3 también se denominan ácidos grasos poliinsaturados. El profesor y médico Andrew L. Stoll de la Escuela de medicina de Harvard en Boston, no cuenta con evidencia científica, sin embargo, ha observado mejoras enormes en la salud con tan solo realizar unos sencillos cambios en la dieta.

El neurocientífico de la Universidad de Wisconsin Richard J. Davidson (enlace en inglés) detectó en los casos de agresividad impulsiva, un fallo en los circuitos del cerebro con los que regulamos nuestros sentimientos: una alteración del sistema serotoninérgico (p. 43).

La escritora que hemos mencionado al principio de este apartado llamada Karyn Seroussi y Verena Karg, cuyos hijos sufren el síndrome de Asperger, fueron capaces de demostrar la influencia de la leche y los productos lácteos en el comportamiento de sus hijos: la leche provocaba hinchazón y un fuerte mal aliento en los niños, síntomas que desaparecieron —junto con el comportamiento inusual— cuando dejaron de tomar este alimento.

A través de un grupo de Internet para el apoyo a los niños autistas, consiguieron ponerse en contacto con el doctor Karl Reichelt de Noruega (cuyo nombre completo es Karl Ludvig Reichelt, pero que se hace llamar Kalle Reichelt), Paul Shattock de Inglaterra y el profesor y médico William Shaw de Estados Unidos. Estos tres científicos demostraron lo que los padres llevaban experimentando durante 20 años: «Los productos lácteos agravan los síntomas de autismo».

El gluten es el segundo problema para las personas con autismo. Sería necesario sustituir el trigo, la avena, el centeno y la cebada por otros alimentos, y sobre todo evitar la comida precocinada (p. 45).

Cover of the book "Biological Treatments for Autism and PDD" by Dr. William Shaw. Source: Amazon.

El investigador noruego, Karl Reichelt encontró en 1991, según Wikipedia, «Residuos de sustancias opioides en la orina de niños autistas cuyo origen podría estar en el gluten y la caseína».

En los años 1960 el doctor Curtis Dohan encontró un nexo de unión entre la esquizofrenia y el consumo de cereales y leche. Al menos hoy en día, la dieta libre de gluten y caseína está comenzando a recibir cierto reconocimiento en los Estados Unidos. 

La información sobre este tema que se puede encontrar en Wikipedia (2013) procede en su mayoría de representantes de la industria. Me refiero al ensayo clínico ciego, en el que se utilizó como placebo otro neurotransmisor (ver más abajo p. 96) ¡Así que no detectaron ninguna diferencia!
El libro ha sido traducido al español como: Tratamientos biológicos del autismo y PDD.
Susanne Strasser, investigadora en materia de educación, ha escrito un libro muy recomendable, que tiene el título: «Die gluten- und kaseinfreie Ernährung für Menschen mit Autismus, ADS/ADHS oder Allergien» (Alimentación libre de gluten y caseína para personas con autismo, TDAH o alergia).

A partir de la página 46, H. U. GRIMM profundiza en la historia de la exploración del alma y el espíritu. Platón (427-347 a.c.) ubica partes significativas del alma en las entrañas (nos referimos al intestino o, en este contexto, al tracto gastrointestinal o aparato digestivo); las más bajas pasiones como el placer y la codicia o avaricia en el hígado; las altas como la soberbia, el coraje, la ira o el miedo en el corazón; y la razón en el cerebro.

Galeno (130-200 d.c.) ve el espíritu de la vida (ver también alma) sobre todo en los nervios y el cerebro. En la Edad Media las cámaras del cerebro eran consideradas lugares y Leonardo da Vinci (1452-1519) dibujó el cerebro con una anatomía realista. René Descartes (1596-1650) afirma que el «spiritus animalis» (véase animalística) es una especie de viento muy sutil, o más bien, una llama muy viva y muy pura.

Isaac Newton (1643-1727) considera que el «spiritus animalis» son vibraciones en los nervios. El neurobiólogo e historiador médico Robert-Benjamin Illing, del Hospital de la Universidad de Friburgo describe en su libro «Vom Loch im Kopf zum Neuron» (Del agujero en la cabeza a la neurona), que a mediados del S. XVIII todavía reinaba el desconcierto sobre este tema. Emil du Bois-Reymond (1818-1896) demostró en 1843 por vez primera, que existe un flujo de corriente a lo largo de las vías nerviosas. Véase la nota a continuación sobre Luigi Galvani.

Antipsychotics can cause motor disorders like those prevalent in Parkinson's. Photo: Sketch_1886

Luigi Galvani (1737-1798) demostró el 6 de noviembre de 1780 que las ranas recién sacrificadas experimentaban contracciones musculares cuando se les rozaba con cobre y hierro en sus extremidades. Posteriormente Galvani también demostró el efecto eléctrico de los rayos de las tormentas con antena y tierra, porque conocía los experimentos de pararrayos de Benjamin Franklin (1706-1790).

Alessandro Volta (1745-1827) realizó en 1792 los experimentos con las ranas, reconoció las interrelaciones e inventó finalmente en 1800 la batería, que presentó en 1801 a Napoleón Bonaparte (1769-1821).

GRIMM ha bautizado a Otto Loewi como «El químico alemán». En 1936 Loewi recibió junto a Henry Dale el Premio Nobel de Fisiología o Medicina, pero en 1938 Loewi, por su condición de judío, tuvo que abandonar Austria a la edad de 65 años (véase anexión de Austria a la Alemania nazi). Antes de abandonar el país, las autoridades le obligaron a transferir el dinero que le habían concedido del premio Nobel a un banco nazi. En 1906 Dale descubrió la hormona oxitocina en la hipófisis.

El farmacólogo Otto Loewi (1873-1961) descubrió que después de la ingesta de medicamentos se segrega una sustancia en particular. El doctor Henry Hallet Dale (1875-1968) aclaró que se trataba de la acetilcolina (ACh).

En el libro «Körpereigene Drogen, die ungenutzten Fähigkeiten unseres Gehirns» (Drogas del propio cuerpo, las capacidades que no utilizamos de nuestro cerebro), el doctor Josef Zehentbauer demuestra cómo «Cada pensamiento y cada emoción deriva de una combinación específica de distintos neurotransmisores». El autor también es conocido por su libro «Die Seele zerstören» (Destruir el alma) con el subtítulo «neurolépticos - el escándalo oculto de la droga», que solo es uno de aproximadamente una docena de libros. Ver también cosquillas.

Los expertos sugieren que el autismo puede ser una forma de intolerancia alimentaria. Los péptidos agitan el cerebro «Y provocan además un deseo adictivo de consumir las sustancias nocivas» (p. 49). La intolerancia alimentaria se debe a la permeabilidad intestinal.

GRIMM considera que los purés de patatas de marcas como Pfanni y Maggi son los causantes del problema. Debemos evitar no solo productos lácteos y productos que contengan gluten, sino también todos los aditivos que ataquen al intestino. El profesor y médico James Robert Cade de la Universidad de Florida afirma que el 81 % de los niños que ha tratado y han cambiado a la dieta libre de gluten y caseína «Consiguen avances notables».

El investigador en nutrición finlandés Teuvo Rantala también lo confirma, a pesar de su escepticismo inicial que expresó en la revista New Scientist. Padres como Martina Siesing de la ciudad alemana de Magdeburg, Verena Karg y Sylvia Gottstein, ambas de la ciudad de Leimen, conocen el resultado (p. 51). Véase también la página web en inglés gfcfdiet.com.

La familia Kalveness, de la ciudad de Moss en Noruega confió el tratamiento de su hijo al doctor Reichelt quien, gracias a la dieta libre de gluten y caseína tuvo un efecto positivo después de solo tres meses. La familia Seroussi consiguió que su hijo volviese a tener un comportamiento completamente normal simplemente dejando de comer platos preparados (p. 53).

El rugido de los dioses: el glutamato

El autor señala que el glutamato, un potenciador del sabor, es especialmente problemático. «El glutamato: el sabor que puede destruir las neuronas». El varias veces galardonado profesor Konrad Beyreuther (1941), a quien hemos mencionado anteriormente, está especializado en la genética y afirma: «El glutamato es un veneno para las células nerviosas y una sobreestimulación de estas con glutamato se considera hoy en día como un punto crítico para todas las enfermedades neurodegenerativas» (p. 28). Se sabe que el edulcorante químico conocido como aspartamo (E 951) tiene un efecto similar. La droga conocida como LSD (dietilamida de ácido lisérgico) demuestra con qué rapidez se puede influir sobre el cerebro. Solo ocho o diez moléculas son suficientes para volver loco al cerebro (p. 30).
Nota: por lo general son suficientes 20 miligramos.

Glutamte produced by the company Ajinomoto. Photo Wikipedia under "Geschmacksverstärker"

El glutamato en realidad se denomina glutamato monosódico (GMS) o en inglés monosodium glutamate (MSG). Andrea Eid publicó en 2009 su tesis: «Glutamat als Zusatzstoff in Lebensmitteln - Nutzen und Risiken» (El glutamato como aditivo en los productos alimenticios - Beneficios y riesgos) en la editorial GRIN. En dicha publicación podrán encontrar mucha información resumida sobre el glutamato, cómo la industria se burla de las declaraciones obligatorias y qué daños (comprobados) causa a ciertas personas. Por ejemplo, el extracto de levadura contiene glutamato, inosinato (ácido inosínico) y guanilato. Por desgracia los alimentos orgánicos también se ven afectados por los casos de fraude.

GRIMM describe cómo afecta a ciertas personas la ingesta de alimentos con glutamato, pudiendo tener efectos tales como las cefaleas en racimo (p. 57). Varias neurotoxinas no se conocían cuando se autorizó el uso de esta sustancia. Wikipedia define como neurotoxinas también el alcohol, la atropina, la toxina botulínica, la cafeína y la nicotina. El glutamato también puede ocasionar sobrepeso y diversas enfermedades. A pesar de ello, en 2003, la industria produjo 1,5 millones de toneladas de esta sustancia y la tendencia es al alza. El glutamato es en realidad un polvo blanco que está disponible en esta forma también. En Japón existe el término umami, que define la quintaesencia de los platos sabrosos por excelencia. Los expertos en el placer llegan al éxtasis del glutamato monosódico con la fórmula molecular C5HNNaO4«Todo aquel que acuda a comedores públicos y restaurantes lo tendrá difícil para esquivar el glutamato» (p. 58).

GRIMM nos relata que «Resultará más perjudicado todo aquel que disfrute con los alimentos preparados y otras delicias que se encuentran en los supermercados». También enumera algunos productos típicos que lo contienen y señala que el glutamato a menudo se esconde detrás de nombres como glutamato monosódico, E621 a E625 o como potenciador del sabor. Sin embargo, la designación «aroma» permite hasta un 30 % de glutamato monosódico. El glutamato también tiene efecto sobre los carragenanos, la maltodextrina, la proteína del trigo (gluten) o los productos lácteos en polvo como la leche en polvo. El gigante de comida ecológica alemán Rapunzel camufla en los cubitos de caldo ecológicos el glutamato como extracto de levadura. El consomé contiene 2,7 % de glutamato y la pastilla de caldo «bajo en sal» hasta un 4,9 %. El caldo de verduras incluye la siguiente advertencia: «¡No contiene potenciadores del sabor añadidos!» (p. 59).

Algunos alimentos incluyen el glutamato de forma natural, como el queso, las alubias, los tomates y la leche materna. Además, nuestro cuerpo tiene a su disposición glutamato forma permanente «El glutamato realiza funciones clave para la transmisión del dolor, el control del crecimiento del cuerpo, la regulación del peso, el control del apetito e incluso la reproducción: el glutamato es uno de los neurotransmisores más importantes del hipotálamo, la región que se encuentra en lo más profundo del cerebro, que sirve de central de control». La ciencia solo tiene conocimiento de ello desde 1990, pero la sustancia fue autorizada en 1959 y se incluyó en la lista GRAS (siglas en inglés para, generalmente reconocidos como seguros) (p. 60).

Wikipedia photo showing the position of the thalamus (thalamus dorsalis) in the brain.

Extracto de Wikipedia:
«Muchos pacientes con el síndrome de las piernas inquietas (SPI) también padecen trastornos del sueño. Un estudio de la Universidad Johns Hopkins en Baltimore realizado a 28 pacientes con SPI proporcionó información sobre la relación existente entre el tratamiento del síndrome de las piernas inquietas con insomnio y el metabolismo cerebral de los neurotransmisores dopamina y glutamato».

Continuación de la leyenda de las fotografías:

«En el tratamiento del SPI con fármacos que aumentan los niveles de dopamina se ha observado que mejoran los síntomas del SPI, sin embargo, los trastornos del sueño que ocurren de forma simultánea no experimentan dicha mejora. Cuando se compararon dichos pacientes con 20 voluntarios sanos, los pacientes con SPI mostraron unos niveles de glutamato en el tálamo inusualmente altos.

Los niveles de glutamato están condicionados por la percepción de la falta de sueño. Los médicos de la JHU consideran que la causa del insomnio es la sobreexcitación del tálamo por el glutamato».

En 1866 Karl Heinrich Leopold Ritthausen consiguió obtener ácido glutamico a partir del gluten, la proteína del trigo. En 1908 el profesor Kikunae Ikeda descubrió en Tokio por qué su tofu sabía mucho mejor con una cuchara de consomé de algas que el insípido tofu solo. Un año más tarde Ajinomoto comenzó a producir glutamato. Durante la guerra, los mandos militares estadounidenses se dieron cuenta de que las raciones que tomaban los japoneses capturados tenían un sabor exquisito.

Después de la guerra, la industria alimentaria estadounidense comenzó a añadir glutamato a los alimentos producidos industrialmente con el fin de aumentar las ventas. Al principio, la industria conseguía el ácido glutámico a partir de la bacteria Corynebacterium glutamicum del alga Laminaria japonica, también llamada Saccharina japonica, o del alga kombu, que contiene la misma bacteria (p. 65).

Hoy en día la biotecnología utiliza mutaciones de la bacteria. En 1976 la producción alcanzó las 262 000 toneladas mundiales, que aumentaron en 2003 hasta el 1,5 millón de toneladas. La salsa de soja contiene 1 090 miligramos de glutamato libre, casi tanto como el queso parmesano (1 200 mg) o el roquefort (1 280 mg). En comparación, los tomates contienen 140 mg y las patatas 100 mg.

Por supuesto, también existen estudios que contrarrestan las críticas al glutamato, ya que los fabricantes tienen mucho que perder. Es importante que la política no considere el glutamato como un factor de riesgo. La mejor estrategia para este caso es financiar a profesores de renombre con influencia, para demostrar la falta de objecciones.

Hans-Ulrich GRIMM informa en su libro, por desgracia distribuido entre las páginas 28, 69, 75, 83 y 91 a 97, cómo se puede desvanecer un asunto y cómo las estadísticas se diseñan según los propios gustos para demostrar algo que no existe. Esto se conoce como ensayo doble ciego, que es mejor que un ensayo a ciegas, es en realidad la mejor forma de demostrar algo desde el punto de vista de la investigación. Véase también prueba controlada aleatorizada.

La multinacional alimentaria Nestlé se remite a una convención de 1996 en la Universidad de Stuttgart-Hohenheim bajo la dirección del profesor Hans Konrad Biesalski (p. 68).

El profesor Biesalski advierte que un aumento drástico de la concentración de glutamato puede «Activar las neuronas mediante los receptores del glutamato y causar la muerte de las células nerviosas» (p. 75).

«El certificado de conformidad más importante que existe en Alemania para el glutamato fue redactado por el profesor Hans Konrad Biesalski, impulsado y financiado por el líder mundial Ajinomoto» (p. 83).

El profesor Biesalski organiza las llamadas charlas de consenso para tratar temas científicos controvertidos cuando una de las partes interesadas lo financia. Los participantes «Redactan y presentan un escrito de consenso, que se acepta como doctrina científica». En la ronda del glutamato en 1996 participaron los siguientes representantes —en su mayoría pagados por el estado— a excepción de él: el profesor Karl-Heinz-Bässler (Mainz), Johannes Friedrich Diehl (antiguo director del Centro de Investigación Alemán sobre Nutrición ubicado en Karlsruhe), el científico de la alimentación Helmut F. ErbersdoblerPeter Fürst y Walter Hammes de la Universidad de HohenheimOliver Kempski (neurocientífico de Mainz) y Hans Steinhart de la Universidad de HamburgoBiesalski aseguró que los expertos participantes no recibieron ningún honorario (p. 92).

La entidad adjudicadora fue el servicio de información del glutamato de Kronberg im Taunus a través de una agencia de relaciones públicas y financiado por el líder del mercado mundial Ajinomoto, empresa con una facturación anual de 10 000 millones de euros procedentes de la venta de glutamato. Dicha cifra se corresponde con el 30 % de la producción mundial de glutamato, que asciende a 1,5 millones de toneladas. A ello hay que añadir el negocio del edulcorante aspartamo, otros aditivos y comidas preparadas (p. 93).

El «síndrome del restaurante chino», también llamado síntoma del glutamato monosódico, dio origen a este estudio.

Umami or bonito sec in the Catalan language. Photo Wikipedia.

Umami (en japonés: うま味, simplificado: 旨味, en chino: 鮮味, simplificado: 鲜味) Tres sustancias químicas causan la sensación umami:

el glutamato monosódico, el inosinato disódico y el guanilato disódico.

El glutamato monosódico es el ingrediente más importante para conseguir el quinto sabor. Solo algunos animales poseen receptores específicos en la boca para sentir el sabor umami. Las algas son los alimentos que mayor cantidad de glutamato monosódico contienen. El glutamato puede ser libre o ligado.

Erbswurst - dried, ground peas compressed into a sausage shape. Photo: Rainer Zenz/Wikipedia

«Cualquier tipo de comida preparada contiene, por lo general, glutamato. Se encuentra, en especial, en los alimentos ultracongelados, los aperitivos salados, las mezclas de especias, los consomés y sopas de sobre, salsas en polvo, salchichas y jamón».
(emsley.pdf de Wikipedia)

A rack of convenience snack foods. Photo Alejandro Linares Garcia, Mexico.

Los efectos del glutamato si este se consume antes o después del arroz no son conocidos. Tradicionalmente, los japoneses y chinos suelen tomar sopas ligeras después del arroz. En la entrada sobre la intolerancia al glutamato de la Wikipedia se ve con claridad la influencia de los grupos de interés.

El grupo Ajinomoto también es propietario —al menos en Japón— de la marca Knorr y de la empresa de bebidas Calpis (Calpico). Ajinomoto vendió la empresa Calpis en 2012.

La empresa Knorr pertenece al grupo Unilever.

 

Imagen del artículo en inglés sobre alimentos preparados de Wikipedia.

En 1997 Biesalski publicó en la revista Aktuelle Ernährungs-Medizin (Medicina nutricional actual) 22 (169-178), el trabajo «Na-Glutamat, eine Standortbestimmung» (Posicionamiento del na-glutamato) y en 1998 en la revista Ernährungs-Umschau (Visión nutricional) en el número 45, cuaderno 7 el artículo «Zur Bedeutung von Glutamat in der Ernährung» (Sobre la importancia del glutamato en la dieta).

El profesor Biesalski escribió el Atlas de nutrición de bolsillo, que considero excelente, publicado por Thieme Medical Publishers y que escribió junto con el profesor Peter Grimm.

El club del azúcar

A partir de la página 79, GRIMM habla sobre «Dinero y poder: la reacción de la industria ante la crítica». Menciona al científico y toxicólogo, el doctor Hermann Kruse, de la Universidad de Kiel. También merece la pena echar un vistazo al siguiente vídeo en YouTube (02.12.2012) que lleva el título «Desinformation als Prinzip» (La desinformación como principio). En el siguiente vídeo de él también, expone otros temas, entre los que se encuentra la acrilamida (04.03.2013).

En el libro tienen importancia posibles trastornos como los dolores de cabeza, los mareos o la amnesia transitoria que puede provocar el edulcorante aspartamo. NutraSweet también comercializa edulcorantes con el nombre «Equal» o «Canderel». El aspartamo tiene un comportamiento similar al del glutamato en el mecanismo de control del cerebro (p. 82).

El médico Hyram J. Roberts, un escritor de West Palm Beach, en Florida, resumió en 1997 los resultados de las investigaciones que realizó durante años de la siguiente manera: «Desde mi punto de vista, nuestra sociedad tendrá que enfrentarse a una catástrofe científica irremediable si el público general no frena de forma inmediata el consumo de productos que contienen aspartamo».

El médico y profesor John W. Olney, de la Universidad de Washington, en San Luis, Missouri, afirma que la autoridad estadounidense de supervisión alimentaria (FDA) clasifica los datos de la industria alimentaria como seguros, sin embargo, «al analizarlos con más detenimiento resultan defectuosos, no fiables o incluso falsos». En el caso del aspartamo, ¡se encontraron incluso datos manipulados! (p. 83). Los científicos indican que el glutamato cuenta con los mismos mecanismos. Ambos son neurotransmisores y tienen el poder de actuar como neurotóxicos. Estas sustancias químicas pueden ser muy problemáticas, en especial para los niños.

GRIMM también informa sobre las pruebas realizadas por el neuropsicólogo Paul A. Spiers, del Hospital Beth Israel, en Boston, donde expone que las personas que consumían cantidades de aspartamo permitidas legalmente mostraban peores resultados en las funciones cerebrales, que aquellos candidatos que no lo tomaban. También podemos leer un informe elaborado por el médico H. J. Roberts, de West Palm Beach (véase arriba) sobre una de sus pacientes. Debido al elevado consumo de aspartamo y Coca Cola Light, sufría episodios de dolor de cabeza, depresión, pérdida de memoria, letargo e irritabilidad. Después de dejar de tomar aspartamo y Coca Cola Light, los síntomas desaparecieron en un solo día.

Este es solo un ejemplo de los 1 300 casos, que recogió Spiers. En ocasiones el aspartamo en los alimentos es denominado con el nombre ininteligible fenilalanina. Las personas que sufren la enfermedad llamada fenilcetonuria, también conocida como PKU que es un desorden metabólico congénito relativamente frecuente, padecen retrasos severos en el desarrollo a nivel físico y mental debido a este tipo de alimentos. Deben seguir una dieta especial (baja en proteínas). Si no se cuida, casos extremos pueden derivar en oligofrenia fenilpirúvica. El profesor Louis J. Elsas de Atlanta, declaró en una audiencia en el Senado de Estados Unidos que «El aspartamo es una neurotoxina» y que «Dosis hasta ahora no identificadas pueden tener efectos perjudiciales para el cerebro» (p. 86).

El médico Russell L. Blaylock cree que niveles muy elevados de aspartamo pueden ocasionar crisis epilépticas e incluso esquizofrenia. Las compañías aéreas advierten a los pilotos de las consecuencias del aspartamo en la cabina; hasta 600 pilotos informaron de síntomas similares. El Grupo NutraSweet intentó —sin éxito— detener la publicación de John W. Olney (p.88). En el lado opuesto, el profesor Friedrich K. Trefz, de la Universidad de Tubinga, afirma que el aspartamo es saludable, ya que es uno de los aditivos alimentarios más estudiados.

Un escrito de consenso elaborado por Biesalski (véase más arriba) es suficiente para frenar las objeciones en contra del glutamato. También fundó el Science Forschungszentrum in Ernährung und Prävention und Therapie GmbH (Centro de investigaciones científicas sobre nutrición, prevención y tratamiento) en la ciudad de Esslingen. La directora del centro es su esposa. El prospecto define el centro como una «Empresa de servicios innovadora que comercializa con la ciencia en términos muy claros». Esta empresa alaba su asociación con la universidad: «La base de nuestra experiencia es la colaboración directa con el Instituto de Química Biológica y Nutrición de la Universidad de Hohenheim». Es preciso mencionar que su director también es el profesor Bisalski. Además existe la empresa asociada Forschungszentrum für Ernährung in Prävention und Therapie Hohenheim GmbH (Centro de investigación sobre nutrición, prevención y tratamiento de Hohenheim) con el señor Biesalski a la dirección. Por supuesto, destaca que la sociedad anónima elaboró un escrito de consenso adecuado para los medios de comunicación, con el argumento de poder integrarlo en las actividades de promoción. Del mismo modo los ensayos a ciegas mencionados antes tienen el mismo carácter «científico» que los realizados con aspartamo (efecto similar), ¡en lugar de placebo real! Si el lector no conoce los detalles del estudio pensará que las conclusiones están, por supuesto, «probadas científicamente» (p. 96).

Otro estudio manipulado que realizó una investigación oficial en Estados Unidos con 3 222 encuestados tan solo menciona un 1,8 % de individuos con efectos secundarios. Mencionan la sensación de ardor, los espasmos musculares o el adormecimiento de algunas partes del cuerpo después de consumir glutamato. Los responsables tan solo valoraron estos tres síntomas. No consideraron que merecía la pena mencionar el 41,2 % restante de personas que interpusieron denuncias relacionadas con el glutamato debido a dolores en el pecho, mareos, dolores de cabeza, palpitaciones, debilidad, vómitos, náuseas, calambres estomacales, escalofríos, diarrea, acidez estomacal, sed inusual, sudoración inusual, sensación de ardor en la cara o el pecho, agitación nerviosa, convulsiones, taquicardia, erupciones en la cara o el cuerpo, o depresión. El estudio mostró tan solo un 1,8 % de personas con afecciones en lugar de casi un 50 %. 

Numerosos estudios aprobados tuvieron lugar con la participación activa de empresas como Ajinomoto, Gerber, Nestlé y el International Glutamate Technical Committee (Comisión técnica internacional del glutamato)«La científica Susan Schiffman, qué también se acogió a la ronda de consenso de Biesalski, recibió financiación periódica de la empresa Monsanto, que por aquel entonces pertenecía al grupo Nutra-Sweet» (p. 97).

El canal de televisión alemán ZDF preguntó al doctor Hermann Kruse, de la Universidad de Kiel, su opinión sobre el aspartamo y el glutamato. Poco después, NutraSweet demandó al toxicólogo. «Los jueces también discutieron sobre dolencias tales como los dolores de cabeza, que según el doctor Schweinsberg aparecían con mucha más regularidad con un consumo de 30 miligramos por kilogramo de peso corporal, mientras que Susan Schiffman de la Escuela de medicina de la Universidad de Duke no podía establecer relación alguna» (p. 101).

El tribunal absolvió a Hermann Kruse. Se tomó la molestia de examinar los resultados de 166 estudios sobre el aspartamo desde el año 1976; 83 de los cuales identificaron el aspartamo como problemático por distintos motivos (p. 101).

Los estudios pagados por las partes interesadas no son malos a priori, sin embargo, el cliente puede simplemente ocultar los resultados negativos. El contrato, por ejemplo, incluye una cláusula de confidencialidad y silencio. El investigador británico Erik Millstone, según apunta GRIMM, llegó a la siguiente conclusión arrolladora tras leer cientos de páginas de actas: «Los ensayos de laboratorio se falsificaron y los peligros se ocultaron». Además «Se enviaron declaraciones falsas y engañosas a la FDA».

También cita al crítico del aspartamo Mark D. Gold«La autorización del aspartamo es una lección que nos enseña cómo empresas químicas y farmacéuticas manipulan a las autoridades gubernamentales, ejercen influencias sobre las organizaciones e inundan el mundo científico con estudios falsos».

Jacqueline Verrett, investigadora de la FDA se atreve a referirse a ello como un «desastre». El director del grupo de trabajo de la FDA en aquel momento era Jerome Bressler; por ello denominaron a los descubrimientos Informe Bressler. GRIMM discute algunas de las chapuzas y falsificaciones de los estudios presentados para la aprobación con éxito del aspartamo. Retrata también, cómo el que también fue actor de cine Ronald Reagan, cuando era presidente de los Estados Unidos despidió al jefe de la FDA y puso en su lugar a Arthur Hull Hayes debido a los retrasos durante años de la autorización del aspartamo.

Una comisión de la FDA constituida por tres miembros expresó su oposición al aspartamo, de modo que Hayes aumentó el número de integrantes a cinco. Pero también este equipo aumentado votó contra la aprobación. El siguiente paso de Hayes fue añadir un defensor más del aspartamo para conseguir el desempate. De este modo, en 1981 la autoridad aprobó el uso del aspartamo en alimentos secos y en 1983 también en las bebidas. Después de conseguir la autorización, Hayes abandonó la FDA y comenzó a trabajar para la empresa de relaciones públicas Burson-Marsteller, que trabajaba para NutraSweet/Monsanto (p. 100).

Cerca de cero

Este capítulo se ocupa de la leche en polvo para lactantes y del estómago vacío de algunos niños antes de ir a la escuela por la mañana. La leche en polvo, según el profesor de medicina Stig Bengmark, disminuye el coeficiente intelectual (CI) de los lactantes un 10 % de media en comparación con la leche materna. El autor aprecia una falta de hierro, grasa y vitaminas en la comida preparada como los potitos de zanahoria, patata y ternera, y aporta comparaciones y argumentos que lo respaldan. La falta de alimento por la mañana es la causa del bajo rendimiento de los niños en edad escolar.

El profesor Antal Bognár, director del instituto de química y biología del Karlsruher Bundesforschungsanstalt für Ernährung (Centro de Investigación de Karlsruhe para la Nutrición) opina que «La comida para bebés de fabricación industrial no es otra cosa que alimento en conserva». Aporta argumentos que explican por qué el contenido de estos preparados no aporta los nutrientes que necesitan los más pequeños.

Michael Nelson, autor y profesor del King's College de Londres publicó un estudio que realizó con 164 adolescentes, quienes tuvieron peores resultados en las pruebas de coeficiente intelectual cuando seguían una dieta de adelgazamiento, puesto que les faltaba el hierro, un elemento fundamental para transportar oxígeno.

También nos muestran las dolencias que padecen tanto niños como adolescentes debido al consumo frecuente de comida rápida. Uno de los motivos es que el alto contenido en fosfatos se fusiona con el zinc. Según un estudio de la Universidad de Harvard publicado en la revista médica The Lancet en 2001, nuestros niños consumen cerca de 50 kg de azúcar al año. Es mucho, ¿verdad? Pues bien, no tanto como en Estados Unidos, donde la cifra asciende hasta los 146 kg (p. 113).

GRIMM también cita al autor estadounidense Kenneth Giuffre, quien se muestra crítico, en especial, con las subidas y bajadas de los niveles de azúcar en sangre que ocasionan alimentos como la Coca-Cola, la Fanta, las barritas energéticas de chocolate o la Nutella. A corto plazo nos hacen estar más atentos, más alerta y tener la mente más clara, sin embargo, a continuación aumentan nuestros niveles de serotonina, lo que provoca somnolencia, letargo y disminución de nuestra capacidad para recordar detalles. Además, el autor presenta a los lectores la gran adicción que pueden provocar estas sustancias, ya que activan en el cerebro las mismas áreas que cuando se consumen drogas.

Coca-cola Christmas truck. Photo by Jonas Rogowski in Wikipedia/Coca-Cola (German version)

Hoy en día está comprobado que el consumo de refrescos con el tiempo conduce a la diabetes.

 

Imagen de Coca-Cola en Wikipedia. Imagen de Jonas Rogowski, licencia CC3.

Los análisis de las estadísticas del ciclo de los altibajos en los niveles de glucosa en sangre (ver texto sobre la imagen) muestran un aumento en el estado de alerta y el rendimiento tras el consumo, por ejemplo, de Coca-Cola —o todo lo contrario en función de los intereses individuales—.

Por lo tanto, resulta sencillo reconocer que una persona que interpreta una estadística sin conocer los antecedentes en los que se basa dicha estadística, como los métodos de evaluación, el tipo de placebo, etc., no puede llegar a ninguna conclusión. Dependiendo del interés, un cliente busca estadísticas favorables para él y presenta solo estas estadísticas. Esa es la práctica habitual —al menos en datos al margen de la ciencia— y lamentablemente también se repite a menudo cuando se trata de ciencia.

Además, el ácido cítrico (E330) desgasta, no solo los dientes, sino también, de forma indirecta, el cerebro. El autor explica que el ácido cítrico permite que el cerebro absorba con mayor facilidad el plomo y el aluminio. La industria alimentaria utiliza el ácido cítrico como conservante y como acidificante para homogeneizar; se añade en cantidades de forma artificial y resulta perjudicial.

Finalmente, el autor vuelve a hablar sobre el aspartamo, menciona la ocurrencia y sus efectos sobre el hipotálamo. Cita de nuevo a Russell L. Blaylock y la detección de desarrollos sexuales y endocrinos defectuosos (véase gónadas), cuyo impacto sucede muchos años después. Como efectos secundarios también menciona la obesidad, trastornos en el crecimiento del esqueleto y trastornos en la reproducción. Tanto el aspartamo como el ácido cítrico inhiben la absorción del combustible del cerebro: la glucosa. El credo es: un desayuno natural y nutritivo antes de ir a la escuela es importante.

Más que terrorífico

El subtítulo reza «Niños drogados: el experimento con Ritalin». Este artículo pone sobre la mesa que la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA) clasifica el Ritalin como un narcótico de clase II: la misma clasificación que la cocaína. Por encima tan solo se encuentra la heroína. A propósito: Ritalin es el nombre comercial del metilfenidato y pertenece al grupo de las anfetaminas. En Alemania, la Bundesopiumstelle (Agencia Federal de control de opiáceos), cuya forma abreviada es BOPST, informó en el año 2000 que el consumo se había multiplicado por 14 en comparación con el consumo en el año 1993. En los EE. UU. se creó una consulta oficial con el funcionario de la DEA Gene R. Haislip puesto que ya el 10 % de los niños lo tomaban y en algunas regiones la cifra ascendía al 20 % (p. 124).

«El autor Richard DeGrandpre describe en su libro «Ritalin Nation» (La sociedad del Ritalin) más de veinte casos conocidos de personas que vieron dañada su salud, incluso llegando a la muerte, así como redes de distribución ilegal de Ritalin». Pese a ello, el profesor Andreas Warnke, director del departamento de psiquiatría infantil y juvenil de la Universidad Julius Maximilian en Würzburg, afirma que se desconocen enfermedades peligrosas derivadas del consumo de Ritalin. El embalaje de la empresa Novartis está dirigido a los niños (p. 125).

El marketing es tan feroz, que los padres que quieren proteger a sus hijos del consumo tienen problemas con las autoridades. El autor dibuja este escenario con dos ejemplos impresionantes, por desgracia sin indicar con exactitud la fuente, sino solamente haciendo referencia al periódico Times Union de Albany, en el estado de Nueva York.

También demuestra las diferentes formas de denominar la misma enfermedad: en Alemania y en Austria se denomina disfunción cerebral mínima (Minimale Cerebrale Dysfunktion); en Suiza síndrome psicoorgánico infantil precoz (Frühkindliches Psychoorganisches Syndrom); y en los EE. UU. y el Reino Unido disfunción cerebral mínima (Minimal Brain Dysfunction). GRIMM hace hincapié en los estados que experimentan los niños con este tipo de trastornos. El libro «Das ADS-Buch (El libro ADS)» de Elisabeth Aust-Noel y Petra-Marina Hammer (1999) también tratan este tema.

La Wikipedia describe la enfermedad como: «El trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), que también se conoce como síndrome de déficit de atención con hiperactividad o síndrome hipercinético es una enfermedad mental que se desarrolla durante la infancia y se caracteriza por problemas de atención, conductas impulsivas e hiperactividad.

Aproximadamente entre el 3 % y el 10 % de los niños muestran síntomas relacionados con el TDAH. Hoy en día, el TDAH es el comportamiento más común de inadaptación social en niños y adolescentes. La enfermedad afecta con mayor frecuencia a los niños que a las niñas. Los estudios progresivos han demostrado que entre el 40 % y el 80 % de los niños diagnosticados siguen padeciendo el trastorno durante la adolescencia y al menos un tercio de estos casos también continúan experimentando los síntomas del TDAH durante la edad adulta (véase trastorno por déficit de atención con hiperactividad en adultos).

También existen términos y abreviaturas que en parte describen cuadros de enfermedades equiparables, y denominan características especiales. La expresión «síndrome o trastorno de atención» está generalizada y se utiliza en el lenguaje coloquial a menudo para denominar el subtipo que no presta atención y que hasta ahora no se ha estudiado científicamente. Sin embargo los nombres como «disfunción cerebral mínima» o síndrome psicoorgánico están obsoletos. A nivel internacional, por lo general, se habla de trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) de trastorno de la atención (TDA).

El trastorno por déficit de atención con hiperactividad se considera —con fecha 2009— un trastorno multifactorial que determina una disposición hereditaria que favorece el desarrollo de la enfermedad. El desarrollo y forma individuales que toma la enfermedad dependen, además, de factores psicológicos y sociales importantes, además de las condiciones del entorno, como la calidad de la educación. Sin embargo, a pesar del gran número de posibles causas biológicas, no existe un modelo convincente que explique el TDAH.

Los pacientes y sus familias a menudo sienten una gran presión. Es frecuente el fracaso en la escuela o el trabajo, así como el desarrollo de otros trastornos psicológicos. El tratamiento depende de la gravedad de la enfermedad, los síntomas y la edad de la persona con el trastorno. Debido a su complejidad, el objetivo es combinar un tratamiento desde distintos puntos de vista, adaptado al paciente y a su entorno social».

GRIMM señala que, al inicio, cuando se toma cualquier tipo de sustancia química en pequeñas dosis, el efecto es positivo. Hace hincapié en el casi inevitable efecto inverso de estos cuando aumenta el consumo. A modo de ejemplo, menciona varios artistas, entre los que incluye al escritor Ernest Hemingway, quien se trasladaba a mundos diferentes a través del consumo de estimulantes como la absenta, que suele presentarse en forma de líquido verdoso y que también se ha denominado «el hada verde» debido a su color. Una serie de asesinatos cometidos en 1905 por un individuo bajo los efectos de la absenta fueron el desencadenante de su prohibición en varios países. Sin embargo, en 1998 la UE volvió a aprobar su consumo y en 2005 Suiza también afirmó la necesidad de asumir la legislación de la UE. Las autoridades son conscientes de que la absenta provoca el deterioro físico y mental, según anotó el periódico Frankfurter Allgemeine Zeitung.

"Absinthe Drinker with the Green Fairy" by Viktor Oliva (1901). Photo: Fruehling.

La absenta tiene una concentración de alcohol de entre el 45 y el 90 %; por ello se suele tomar diluida en agua. La absenta contiene, además de agua y alcohol, sobre todo vermut (Artemisia absinthium), anís, hinojo y otras hierbas. La tujona es un componente del aceite esencial de absenta.

Durante el pico de popularidad de la absenta durante el S. XIX en Francia, surgieron los siguientes problemas: mareos, alucinaciones, delirios, depresiones, espasmos musculares y ceguera, así como el deterioro mental y físico. Los investigadores atribuyeron estos efectos a la tujona, sin embargo, el problema también era su mala calidad y el metanol.

Para finalizar, el libro nos enseña que las drogas como el éxtasis o MDMA, la heroína (DCI) o el cannabis en un principio servían como remedio curativo. En el S. XIX, la farmacéutica Bayer AG comercializaba heroína de forma legal como remedio antitusivo. Fue su potencial para causar adicción o dependencia lo que impulsó a los responsables políticos a prohibir ciertas drogas —o a gravarlas con impuestos elevados—. Los prospectos nos indican con claridad los posibles efectos secundarios, incluida su adicción potencial. Se enumeran los posibles cambios psicológicos, así como el aumento del riesgo de padecer la enfermedad de Parkinson con la edad, según el profesor Gerald Hüther. La siguiente cita justifica la afirmación del autor con ejemplos: «Un niño que ha tomado Ritalin durante años, cuando finalmente deja de tomarlo, debe enfrentarse a los mismos problemas que tenía cuando le recetaron Ritalin. La diferencia es que el individuo ya no es un niño, sino un joven que se quedó en la fase emocional de un niño».

Después, GRIMM manifiesta las experiencias de Vreni Kälin, quien siguió las recomendaciones del Arbeitskreis Ernährung und Verhalten (grupo de trabajo sobre nutrición y comportamiento) retiró los dulces y los productos lácteos de la dieta de su hijo. De este modo consiguió cambios importantes prescindiendo del Ritalin. Numerosos estudios científicos demuestran la gran influencia de la dieta sobre el comportamiento de los niños hiperactivos. El autor describe él éxito de un experimento que realizó Gordon Walker, director de la Escuela de educación primaria Tywardreath en St. Austell, quien, junto con la colaboración de los padres, realizó una modificación en la dieta infantil y retiró de ella, sobre todo, los aditivos E102, E110, E120, E127, E210 y E250. El efecto de este cambio fue entre un 70 y un 90 % mejor que el que conseguían con el Ritalin. El grupo de trabajo AEV indicó una mejora de hasta el 94 %.
Observación: el grupo de trabajo AEV en Zúrich y su página web ya no existen. La asociación de unas 300 familias suizas con niños hiperactivos consiguió su objetivo. Para más información sobre los efectos de la alimentación, véase medicina psicosomática.

De la lata

Este apartado trata la correlación existente entre los cambios en los hábitos alimenticios y el aumento alarmante de enfermedades como el Alzheimer; algo que Edward Trischke, presidente de Asociación americana del Alzheimer (alz.org) clasifica de la siguiente manera: «Nos encontramos inmersos en una epidemia a nivel internacional». El subtítulo siguiente a «De la lata» prosigue: «El Alzheimer como ejemplo: la destrucción del cerebro mediante la alimentación». Algunas enfermedades relacionadas son la Enfermedad de Parkinson (EP), la Esclerosis Múltiple (EM) y la Esclerosis lateral amiotrófica (ELA), enfermedad que padece el conocido físico y astrofísico Stephen Hawking.

La declaración más breve es: «Las placas en el cerebro provienen de la alimentación». Un estudio realizado en 2001 por el investigador estadounidense Hugh Hendrie de la Universidad de Indiana llega a la conclusión de que la misma población con unos hábitos alimenticios diferentes puede tener una incidencia de Alzheimer de más del doble. Otros factores relacionados con el entorno vital también juegan un papel importante. Sin embargo, el estudio hizo una selección adecuada e intentó retratar las formas de vida de poblaciones rurales sin influencia externa de la civilización a fin de minimizar esas diferencias. Distingue un gran número de distintos factores de riesgo, pero considera la dieta moderna como el factor principal. Por fortuna, también es el factor que cada individuo puede elegir con libertad.

La enfermedad no comienza a manifestarse hasta que mueren el 75 % de las neuronas. El daño que una persona joven se está haciendo a sí mismo siguiendo una dieta equivocada es imperceptible. Los científicos destacan la peligrosidad de componentes como el aluminio o colorante E173, que contienen algunos quesos en lonchas, así como los compuestos de aluminio, que se corresponden con las denominaciones E520 a E559. Con el ácido cítrico que utiliza a menudo la industria de la alimentación entra aluminio en el cerebro. La industria fabrica hasta 600 000 toneladas de ácido cítrico gracias a un hongo. Según el profesor Beyreuther (véase más arriba) el aluminio que se introduce en el cerebro no puede eliminarse. El potenciador del sabor glutamato y el edulcorante aspartamo presuntamente también transportan los componentes del aluminio a través de la barrera hematoencefálica (p. 153).

La autora estadounidense Jean Carper afirma que el glutamato es un «Verdadero asesino en serie para las células autorizado por ley». El autor cita al crítico del glutamato Russell L. Blaylock de la siguiente manera: «Es irónico que la industria farmacéutica invierte grandes sumas de dinero en el desarrollo de fármacos que bloquean los receptores de glutamato, mientras que al mismo tiempo la industria alimentaria sigue introduciendo grandes cantidades de glutamato en la cadena alimentaria». Cuando escribe esto, se refiere al medicamento memantina, que actúa con éxito como bloqueador del glutamato en el tratamiento del Alzheimer.

Para finalizar el autor explica que un exceso de azúcar también puede provocar daños cerebrales. Las cantidades naturales no son perjudiciales porque el azúcar, que se convierte en glucosa en nuestro cuerpo, es un combustible vital para el cerebro. La concentración de glucosa en la sangre es la glucemia. GRIMM vuelve a mencionar al profesor Beyreuther que hace hincapié en que los enfermos de Alzheimer muestran una sobrecarga excesiva en su sistema de insulina, algo que también se pudo verificar.

La falta de determinadas vitaminas, supone un riesgo de deterioro mental. Sin embargo, la vitamina E en forma de comprimidos no sirve de ayuda, sino que es preciso ingerirla a través de una dieta natural rica en vitaminas. En la enfermedad de Alzheimer las vitaminas A, C y E son muy importantes, mientras que en pacientes de esclerosis múltiple es más notable la falta de vitamina D. Las vitaminas evitan el deterioro del tejido cerebral, que se compone de un 60 % de grasa. La especialista en nutrición para el cerebro Jean Carper (véase más arriba) no es la única que se ha dado cuenta de que las grasas poliinsaturadas son esenciales para el cerebro. El científico estadounidense Andrew Stroll también ha demostrado que está totalmente de acuerdo con la diferencia entre el consumo de grasas «buenas o malas». Hizo hincapié en la falta de grasas poliinsaturadas como causa de la depresión y otras enfermedades mentales.

Orejas calientes

En este capítulo aprendemos más cosas acerca de la comida, la mente y el poder de las emociones. Podemos leer el fatal destino del especialista en explosiones Phineas Gage, quien sufrió un accidente durante una detonación en en septiembre de 1848, el la que una barra de hierro le atravesó el cráneo. La barra impactó a gran velocidad con su mejilla izquierda, a continuación impactó en la base del cráneo, atravesó la parte frontal de su cerebro y salió por la parte superior del cráneo. Phineas Cage se quedó sin la parte del cerebro que controla los sentimientos. Sin embargo, las emociones son importantes para el éxito en la vida, la existencia social y la propia personalidad. El neurocientífico Antonio R. Damasio piensa que «Los sentimientos son una parte integral de los mecanismos del intelecto» y la base de nuestra conciencia. Phineas Gage es la prueba de que «Las emociones tienen una base material; él se quedó desprovisto de la sustancia de la que provienen las emociones y en su lugar tan solo quedó un agujero» (p. 165).

El caso de Phineas Gage nos demuestra la importancia que tienen las emociones. Investigaciones recientes han comprobado que la mente no puede existir sin sentimientos. Antonio R. Damasio es un neurocientífico que afirma que el cuerpo y el cerebro constituyen un organismo indivisible y que la conciencia también es naturaleza corporal. Se sabe que el estrés crónico daña las células nerviosas de ciertas regiones del cerebro. Un ejemplo de ello es el hipocampo reducido de los veteranos de Vietnam. Asimismo, las víctimas de abusos sufren los mismos cambios. Las drogas, así como ciertos ingredientes de la comida, también dañan regiones del cerebro.

Para el término sentimiento, la Wikipedia muestra las siguientes páginas: el ánimo como un término colectivo para las modalidades de sentimientos; sentimiento (psicología), también los sentimientos desde el punto de vista de la neuropsicología o como una función psicológica básica; emoción como fenómeno psicológico y también como intuición en el sentido de la inspiración; competencia (psicología) como una capacidad sensitiva y sensibilidad (medicina) como una sensación en general.

Un grupo de autores liderados por el neurobiólogo y profesor Gerald Huether afirma que muchas personas son capaces de evaluar los diferentes efectos de cada uno de los alimentos que toman, en especial si estos les provocan mal humor. No solo las drogas tienen efectos psicotrópicos, sino que algunos alimentos también actúan de esa manera.

Si un alimento estimula la actividad de la serotonina, es decir, que termina en el centro de placer (a través del sistema mesolímbico) se convierte en un alimento con un potencial adictivo muy elevado y esto hace posible la dependencia psicológica. El chocolate actúa de esta manera sobre todo en las mujeres. Las personas que toman cocaína muestran un comportamiento similar al de los adictos al chocolate. Una encuesta reveló que el 50 % de las mujeres atribuían mayor importancia al consumo de chocolate que al sexo.

Chocolate in all its forms from plain dark to latte macchiato. Photo: Simon A. Eugster

Por supuesto, la industria se asegura de que solo aparezcan los aspectos positivos del chocolate.

Imagen de una variedad de chocolates en el artículo de Wikipedia sobre chocolate.

El apartado destinado a los efectos negativos del chocolate en Wikipedia solo muestra declaraciones sin importancia y se olvida de los problemas reales. Por lo tanto, el efecto sigue equilibrado para el lector. Las revistas y los periódicos a menudo estilizan las características positivas. Esto es comprensible, ya que la mayoría de los artículos son encargos publicitarios de clientes importantes, quienes relacionan el volumen de publicaciones con condiciones concretas o incluso pagan por la publicidad. Las revistas de consumidores se financian con este tipo de empresas.

GRIMM cuantifica la diferencia existente en los niveles de testosterona entre hombres y mujeres en una relación de uno a diez. Incluso una diferencia mínima en los niveles por mililitro de sangre dan como resultado un comportamiento completamente diferente. El autor menciona los diversos ingredientes activos y neurotransmisores de las emociones básicas como la alegría, la tristeza y la ira, cuyos niveles también pueden variar en función de la alimentación. Por ejemplo: siete gramos de regaliz de palo al día contribuyen —a partir del cuarto día— a reducir a la mitad los niveles de testosterona. GRIMM se basa en el resultado de un estudio británico: las personas obesas tienen una cantidad hasta un 30 % menor de hormonas sexuales en sangre que las personas que se encuentran en su peso normal. Practicar deporte, al contrario, activa los mecanismos del placer. Las caricias, su vez, propician la liberación de la hormona del cariño, la oxitocina, que es importante, sobre todo, en el momento del alumbramiento y el orgasmo (p. 170).

Según Marco Rauland, autor de «Chemie der Gefühle» (La química de las emociones), la información objetiva siempre está «Sazonada con algún sentimiento», que determina la impresión que causa dicha información. La serotonina u hormona de la felicidad desempeña un papel fundamental. El el cuerpo humano contiene solo diez miligramos de ella. Un 1 % está presente en el cerebro y el 90 % restante se encuentra en el intestino. Una concentración demasiado elevada en el cerebro podría matar a un hombre, porque todos los indicadores de felicidad también controlan el pulso y los latidos del corazón (p. 174).

El autor explica que la luz del sol o el café estimulan la producción de serotonina, que el ayuno lo activa y el alcohol inhibe su absorción. Describe cómo los plátanos o los cereales mejoran el estado de ánimo, ya que la digestión de estos carbohidratos es lenta. Según la doctora Françoise Wilhelmi de Toledo, directora de investigación en la Clínica Buchinger en Überlingen, la grasa es la «Caricia por excelencia». «Los ácidos grasos omega 3 envían una sensación de bienestar al cerebro, puesto que aumentan los niveles de neurotransmisores como la dopamina, la noradrenalina y la adrenalina, de modo que la serotonina puede acoplarse mejor a los receptores» (p. 175).

GRIMM se ocupa de los diferentes puntos de vista que ofrece la investigación del cerebro. Uno de ellos es el del periodista científico Rolf Degen, quien descarta el supuesto básico de Sigmund Freud, aunque la neurociencia moderna ha confirmado dicho supuesto. Menciona al psicólogo estadounidense Daniel Goleman con la publicación «Inteligencia emocional» y al neurocientífico Gerhard Roth. El doctor Andrew L. Stoll, director del laboratorio de investigación de farmacología del Hospital McLean en Belmont, muestra, graicias al éxito de sus estudios con el aceite de linaza, la importancia de seguir una dieta saludable. Véase su libro «The Omega-3-Connection» (La conexión omega 3).

El autor hace referencia a la enfermedad denominada neuropatía y destaca un caso cuya causa fue un antibiótico, así como otros casos provocados por el consumo excesivo de vitamina B6. Todavía hoy se subestiman estas alteraciones de la conciencia del cuerpo. Según afirma el neurólogo Oliver Sacks conforma «La base del propio ser» y la base del juicio.

El órgano del año

En este apartado, el autor nos orienta con el subtítulo «El sistema nervioso entérico: el estómago también piensa». ¿Por qué el lenguaje popular habla de tener «mariposas en el estómago» o corazonadas? El biólogo celular Michael D. Gershon, publicó en 1981 sus conclusiones al respecto en su estudio sobre el sistema nervioso entérico.

Fue presidente del Departamento de anatomía y biología celular en la Universidad de Columbia de Nueva York, sin embargo, sufrió en su propio cuerpo la hostilidad de la enfermedad hasta que él mismo confirmó sus hallazgos sobre el «cerebro intestinal». Finalmente publicó el libro «The second brain» (El segundo cerebro) o «The Second Brain – your gut has a mind of its own» (El segundo cerebro - su estómago piensa por sí mismo).

Gershon y otros investigadores han demostrado que el estómago (sistema nervioso entérico o cerebro abdominal) con las mismas neuronas que el cerebro, unas 100 millones de ellas, también tiene poder de decisión. Es sorprendente cómo la ciencia en un principio veía al intestino como un simple «Conducto con reflejos simples», sin embargo, hoy en día ya lo considera un órgano decisivo. En comparación con el intestino, el corazón es una bomba sustituible, ya que el intestino no se puede trasplantar.

El intestino es el órgano más grande del sistema inmunológico, y puesto que que su superficie oscila entre los 250 y los 400 metros cuadrados, es el órgano que más contacto tiene con el mundo exterior. La superficie de contacto es más del doble de la de los pulmones o cien veces mayor que la superficie de nuestra piel. Debido a una dieta y forma de vida inadecuadas, solo en Alemania 30 000 personas pierden la vida cada año víctimas del cáncer colorrectal, que si se detecta a tiempo, tiene muchas posibilidades de curarse.

GRIMM revela numerosos efectos del intestino en nuestra suerte o desgracia. Destaca que en nuestro intestino habitan más de 500 especies de bacterias —realmente en el colon— junto con 100 mil millones de gérmenes. Su peso es de alrededor de un kilo y medio, y son los encargados de procesar los alimentos. Si lo necesita, el intestino hace uso de las células k para destruir a los atacantes.

El autor se centra en la gran cantidad de neurotransmisores (más de 40), como el glutamato, la dopamina, la noradrenalina, los opiáceos endógenos o la benzodiazepina, que ejercen efectos en los seres humanos. Un intestino desequilibrado está indefenso contra los agentes atacantes; un gran número de «sustancias extrañas» tienen la capacidad de conducir al intestino a la autodestrucción. Nuevos hallazgos sugieren que un intestino saturado «sustancias extrañas» —en lugar del cerebro— puede ser el desencadenante de enfermedades como el autismo, el Alzheimer, el Parkinson o la esclerosis múltiple. La mente y el cuerpo cambian entre otras cosas debido al intestino.

Dependiendo del tipo de alimentación que siga el individuo, en el transcurso de una vida el intestino necesita entre 30 y 100 toneladas de alimentos y cerca de 50 toneladas de líquidos. Por fin se ha llegado a conocer los problemas de la permeabilidad intestinal. El término en inglés (Leaky Gut Syndrome) puede traducirse como «intestino perforado». Cuando la permeabilidad intestinal no funciona bien, llegan a la sangre algunas sustancias que —si el individuo está sano— son demasiado grandes y no pueden atravesar el intestino. La neurogastroenterología marcó una nueva dirección a la investigación. El fisiólogo y doctor William Maddock Bayliss, junto con su cuñado también fisiólogo, el profesor Ernest Henry Starling descubrieron que el intestino trabaja de forma independiente. En 1905 Starling introdujo por primera vez el término hormona.

Ritalin, which is prescribed for ADHD (Attention Deficit Hyperactivity Disorder). Photo: editor182

Es sabido que los trastornos del espectro autista se pueden tratar mediante una dieta sin gluten, sin embargo, ¿qué psiquiatra o psicólogo lo sabe y lo aplica en consecuencia?

Imagen de Wikipedia del artículo sobre déficit de atención con hiperactividad.

Es sorprendente el tiempo que tiene que pasar para que el conocimiento cambie los planteamientos. Otro tema importante que debería tener un tratamiento oficial es la automedicación.

El abdomen o los órganos abdominales son los que forman todo el tracto gastrointestinal, que incluyen no solo el esófago y el estómago, sino también el hígado, el páncreas y el bazo, que se encuentran en la cavidad abdominal. Dentro de la cirugía abdominal también se incluyen las operaciones de tiroides, paratiroides y hernias.

GRIMM ofrece una lista de varios profesores de medicina que han fracasado en su intento de hacer sonar la alarma. Seguramente piense que le arrojamos demasiadas sustancias a nuestro intestino. Algunas de ellas están consideradas perjudiciales para los órganos internos como el monolaurato de sorbitano (E493) y el monooleato de sorbitano (E494). «Según el informe de la Comisión Europea sobre los aditivos, la dosis máxima diaria en niños se supera en más de seis veces» (p. 199).

Otros aditivos también muestran «Evidencias de que son perjudiciales para el tracto digestivo: los emulsionantes como el E470 o el E476 pueden hacer permeable el intestino. Los edulcorantes como el E421 (manitol), el E966 (lactitol) y el E953 (isomalt) pueden provocar diarrea y distensión abdominal. La goma de guar (E412) facilita absorción de partículas más grandes a través de la pared del intestino. Los aditivos E466 a E469, sustancias que se utilizan como emulsificantes, estabilizantes o espesantes (carboximetil celulosa) pueden provocar diarrea y dolor abdominal; el carragenano también denominado E407 se probó con animales y dio lugar a inflamación intestinal y úlceras, además de retrasar la respuesta del sistema inmunológico».

GRIMM piensa, sin embargo, que los parásitos intestinales más importantes son los sulfitos (de E220 a E228), cuya ingesta en adultos supera el doble de la dosis recomendada y en niños hasta doce veces. A continuación enumera una serie de fabricantes y productos como ejemplo y un listado de los efectos negativos del glutamato.

Complete neuron cell diagram. Photo LadyofHats in Wikipedia/Nervensystem (German version)

El monolaurato de sorbitano se encuentra como agente emulsionante, sobre todo en productos horneados, helados, postres y alimentos azucarados como las mermeladas y los productos blanqueantes del caféWikipedia«La ingesta diaria admisible se supera con 150 gramos de los correspondientes productos horneados. También pueden desencadenar reacciones alérgicas».

El monooleato de sorbitano, que tiene los mismos efectos, está presente en los mismos productos y también es perjudicial.

Por último, el autor explica que, en enfermedades como el Alzheimer, la enfermedad de Parkinson, EEB (enfermedad de las vacas locas), o en el autismo en los niños, el cerebro y el sistema nervioso entérico sufren los mismos cambios.

Escucha las señales

En este capítulo, a partir de la página 207 el autor discute cómo se desequilibran los mecanismos de control debido al consumo de «comida basura» y cambia el cerebro, tal como sucede con el consumo de tabaco o heroína. Y concluye: «Son importantes aquellos alimentos sencillos, que no modifican el concepto del cerebro». Pero también sabe que la tendencia se orienta hacia la otra dirección. Los nuevos productos deben reducir los daños que les provoca la tecnología. Menciona algunos ejemplos de Roche o BASF, cuyos productos, según la publicación The Lancet no aportan los beneficios que anuncian.

Después de eso, GRIMM explica que el neurocientífico John Ratey advierte de los peligros de una ingesta excesiva de vitamina A y D, porque perturban los procesos neuroquímicos del cerebro. Ratey menciona las indicaciones del fabricante Roche, que indica que las dosis elevadas de ácido fólico dificultan la absorción del cinc y posibemente la vitamina B12. Ello contribuye a que sigan ploriferando suplementos vitamínicos y alimentos enriquecidos con vitaminas.

GRIMM también menciona a Wolfram SIEBECK y al «chef más importante y más influyente en el mundo» según el diario Frankfurter Allgemeine Zeitung: Alain Ducasse, quienes coinciden en una vuelta a la cocina tradicional, con una «Cocción ultralarga a temperaturas concretas» (p. 221, 222).

Vocabulario

En las páginas 229 a 271 Grimm ofrece un listado de «Lo que es bueno y lo que es perjudicial: el ABC de la nutrición del cerebro». En este apartado se encuentra información en orden alfabético acerca de la aetilcarnitina, el ADHD, el ácido alfa lipoico, el ácido alfa-linolénico, el alcohol... y hasta el zinc y el ácido cítrico. Cada uno de los términos recibe una explicación de media página.

Para finalizar le sigue una bibliografía completa a partir de la página 273 y hasta la 301, donde figuran las fuentes de revistas y periódicos.


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Autor
Ernst Erb, Imagen de año 2003
Ernst Erb, Suiza
Mein Lebenslauf hat mich motiviert, die "Stiftung G+E, Gesundheit und Ernährung" zu gründen. Im Beitrag "Schicksalsschläge, tödliche Krankheit, Gesundheit, Leben!" schildere ich etwas davon. Ein ebenso wichtiger Punkt bildet die Erfahrung aus dem Aufbau von Radiomuseum.org: Es bekommen zu viele Männer bereits ab Alter 65 schwerwiegende Krankheiten. Das gilt sicher auch für Frauen - und ganz allgemein altern wir zu rasch. So lange wie möglich zu leben ist nicht das Ziel, sondern so aktiv, positiv und glücklich wie möglich. Der Weg des geringsten Widerstands führt nicht dazu. Ganz im Gegenteil: nur im Leid schafft man grössere persönliche Veränderungen. Im Alter von 41 Jahren brachte mich die Todesangst vor meinem Krebsleiden dazu, über mein Leben zu reflektieren und auch bezüglich Krankheit selbstverantwortlich zu handeln. Heute bin ich froh, dass ich durch sehr schwierige Lebensphasen gehen musste. Dadurch konnte ich meine Lebensführung so verändern, dass ich auch im achtzigsten Lebensjahr (2015) >60 Stunden pro Woche am PC arbeiten und dabei leistungsfähig bleiben kann. Es ist falsch, so viele Stunden sitzend zu verbringen (früher waren es mehr), doch versuche ich das durch Ausdauersportarten (schnelles Wandern, Bergwandern, seit 2014 auch durch Joggen) und leider nicht immer jeden Tag ausgeführte Übungen (7 Min Workout ab iPhone) auszugleichen. Ich darf aber annehmen, dass die langjährige (Pesci-)vegane Ernährung mit ca. 90% Rohkostanteil den Ausschlag für meine Gesundheit gibt. Leider sind es mit Sicherheit nicht meine Gene. Auch als Angestellter sah ich meine Arbeit nie als Job, sondern als Hobby, das mich interessierte. Als ich eigene (kleine) Firmen aufbaute, war mir das Wohlergehen der Mitarbeiter besonders wichtig. Erfolg oder Misserfolg hing zu einem grossen Teil von ihnen ab. Es war nie mein Ziel, reich zu werden, sondern etwas individuell und intelligent aufzubauen, so dass es vielleicht Erfolg haben kann. Trotzdem kann ich es mir nun erlauben, mit meiner Erfahrung und meinen Möglichkeiten etwas aufzubauen, das interessierten Menschen zugut kommen kann. Zum Glück geben mir auch junge Menschen, die an "diet-health.info" mitarbeiten, das Gefühl echter Teamarbeit. Einige arbeiten mit mir persönlich zusammen, wie ein Software-Entwickler neben einem Studium. Doch mit Skype und TeamViewer ist es möglich, mit geographisch weit verstreuten MitarbeiterInnen zu arbeiten, wie z.B. mit professionellen ÜbersetzerInnen. Selbst Professoren oder Ärzte beteiligen sich an diesem etwas speziellen Projekt, indem sie eigene Texte beisteuern. Unsere Themenbereiche erfassen eigentlich alles, was uns Menschen ausmacht: Gesundheit - Prinzipien/Allg. - Heilkunde - Ernährung - Produktion/Handel - Drogen - Aktivität - Lifestyle - Politik - Wellness - Natur - Umwelt - Persönlichkeit - Ethik - Soziales / Religion. Noch weiss ich nicht, ob "diet-health.info" mit diesem Versuch, den Menschen "nur" solide Zusammenhänge zu vermitteln, auch die notwendige Beachtung erhalten kann. Doch meine ich, dass es reflektierende Menschen gibt, die Zusammenhänge verstehen wollen, statt jedem Modetrend lemmingehaft nachzugehen oder sich zu einem leicht begehbaren Weg (ver-)führen zu lassen. Ob die auch die notwendige Aufmerksamkeitsspanne und den Willen zum Lesen mitbringen? Jedenfalls fehlte mir eine solch umfassende Quelle, die mir ungefärbte Antworten auf wichtigste Fragen geben kann. Deshalb versuche ich diesen "vorher vergeblich gesuchten Hafen" aufzubauen. Hoffentlich habe ich auch die Zeit und Kraft dazu.

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Translator
Marta Aguilar Vicario, Imagen de año 2014
Marta Aguilar Vicario, España
Publicación

20/7/15 14:45

Fecha de modificación

21/3/16 18:57

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