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9/6/2015 17:10:00
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Reseña del libro "Mentiras lobbies alimentos“ de I.Reinecke

Mentiras, lobbies, alimentos retrata la situación en la UE. El libro está plagado de hechos críticos y ejemplos que muestran la envergadura de la miseria.

Imagen de portada del libro "Lügen Lobbies Lebensmittel" (Mentiras, grupos de presión y alimentos).
Título

Mentiras, lobbies, alimentos

Subtítulo Wer bestimmt, was Sie essen müssen (Quién decide lo que usted debe comer)
Autor (es) Ingrid Reinecke, Petra Thorbrietz
Editorial Rowohlt Taschenbuchverlag GmbH als rororo Sachbuch 60596, Reinbeck
Publicación 1998
Páginas 254 (edición de bolsillo)
ISBN 3-499-60596-1
Observaciones Titulo original: Lügen Lobbies Lebensmittel
Ingrid Reinecke fue activista de Greenpeace y ahora colabora con una fundación. Petra Thorbrietz obtuvo el Premio Austríaco al Periodismo Científico y  el Premio de la Fundación Schader de la ciudad de Darmstad.

Conclusión

Este libro de bolsillo del año 1998 aborda la enorme problemática de una industria alimentaria extremadamente fuerte. Las ganancias millonarias permiten a las empresas que operan a nivel internacional no solo controlar el comportamiento de los consumidores sino también las decisiones políticas de acuerdo con su propia agenda. Fue publicado algunos años antes que la obra más profunda Salt Sugar Fat (Sal Azúcar Grasa) de Michael Moss, que hasta ahora solo existe en lengua inglesa.

Lügen Lobbies Lebensmittel (Mentiras, lobbies, alimentos) se concentra sobre todo en la descripción de la situación en la Unión Europea. El texto, justificado con hechos, resulta banstante crítico. Numerosos ejemplos son prueba de las dimensiones de la situación. El mensaje es claro y está bien justificado: «Debemos alejarnos de los alimentos preparados y volver a cocinar nuestra propia comida». «Además, en la medida de lo posible, debemos escoger alimentos orgánicos de producción local». No es una apelación ni una imposición por parte de las autoras. Ellas simplemente presentan los hechos; nuestra labor es sacar conclusiones.

En el capítulo «Was tun?» (¿Qué hacer?) nos brindan ideas y consejos para una acción individual. En primer lugar se presentan los graves daños que ha ocasionado la política de la Unión Europa y, al final del capítulo, encontramos seis ideas para la acción política e individual. Las autoras, INGRID REINECKE y PETRA THORBRIETZ, describen situaciones que hoy, 15 años más tarde, no han cambiado demasiado.

Resumen

Las imágenes que he incomporado están destinadas a descomprimir la lectura y a permitir la inserción de comentarios propios. El libro no contiene imágenes. Se trata de imágenes de Wikipedia, tomadas por mí mismo o de dominio público.

Índice y comentarios

Sacrificio de agricultores y ganaderos - La desaparición de la economía agropecuaria
Moralidad europea - Cada uno a su gusto
Argumentos falaces - Del campo al vertedero
Cuestión de gustos - De las sopas deshidratadas a los platos preparados
El poder de la política - La dictadura del estándar
Fraude en el etiquetado - La cochinada internacional
Reacciones en cadena - El comercio y sus consumidores
Las bacterias de la cadena de producción - Si no te hace enfermar, es que está fresco
El código de la alimentación - La ley de protección al consumidor como barrera para la acción
¿Qué hacer? - El poder del consumidor
Parte informativa

El título de cada capítulo está acompañado por una especie de subtítulo que siempre empieza con la palabra «o». A su vez, cada capítulo está dividido en varios temas. He enlazado numerosos términos con Wikipedia (itálica), actualizados a octubre de 2013. Las entradas de Wikipedia no suelen ser objetivas. Hay personas que escriben en nombre de las partes interesadas y muchas veces no es posible encontrar un punto de vista diferente. También faltan los comentarios críticos, por ejemplo, un texto sobre la somatotropina bovina recombinante (rBST, por sus siglas en inglés) o el escándalo de las hormonas. Falta una entrada sobre la Anbauverband der Arbeitsgemeinschaft Ökologischer Landbau (asociación de empresas de agricultura biológica o AGÖL, por sus siglas en alemán), pero su sucesora (desde 2002), la Bund Ökologische Lebensmittelwirtschaft o BÖLW (asociación de industrias de alimentos ecológicos) aparece descrita brevemente. Otras entradas están influenciadas por el «establishment» o grupo dominante descrito en el libro. En la parte en inglés aparece una especie de perspectiva general. Los enlaces que no está en itálica abren entradas propias o funcionan como anclajes.

¿Desea más información sobre este tema? En la revista Greenpeace encontrará una breve presentación. Además, al final de esta reseña encontrará otros títulos de publicaciones sobre la industria alimentaria.

Texto de presentación

«Aquellos que no se defienden se alimentan de forma errónea. Con este lema, el libro ofrece información sobre la relación que existe entre la comida y la política —y qué podemos hacer para responder a las mentiras de los viejos grupos de presión—. Lo que comemos, cómo nos alimentamos y qué tipo de alimento termina en nuestros platos no depende tanto de nuestros gustos, sino de los intereses políticos o económicos. La alimentación de los ciudadanos alemanes, austriacos, franceses, italianos o españoles ya no está determinada por sus autoridades nacionales, sino por la Unión Europea, que a su vez debe ajustarse a las leyes del mercado global. En la era de la globalización y la concentración empresarial, esto quiere decir que un pequeño número de grandes empresas deciden en última instancia, con qué vestimos nuestra mesa los consumidores».

Breve reseña del libro (no es mía)

Amazon no incluye reseña, pero en la página Vegetarismus.ch/heft/99-2/lobbies.htm encontramos lo siguiente: «Después de leer este libro entenderá por qué la UE concede subvenciones para el transporte de animales vivos por toda Europa, por qué los pepinos ya no están torcidos (en cumplimiento de la legislación de calidad CEE-ONU FFV-07) o por qué los espárragos griegos solo cuestan la mitad.
Lo que "debemos" comer es una cuestión vinculada a intereses políticos o económicos.
El libro muestra las estructuras de poder y la falta de mecanismos de control en la UE
y pone de manifiesto que la estructura actual de la UE es incapaz de velar por la seguridad de sus ciudadanos (y mucho menos por la de los animales). Los grupos de presión o "lobbies" y las comisiones opacas determinan el camino. Por ejemplo, cuando ocurrió el problema de las vacas locas (EEB), la prensa filtró una nota de un miembro de la Comisión que incluía las siguientes declaraciones: "¡Debemos dejar de informar a la gente para poder restar importancia a este asunto!" Irónicamente, este funcionario de la UE también era el responsable de la protección de los consumidores...
Además de la producción hidropónica sin tierra y la irradiación de los alimentos, también hay que lidiar con "mares de leche" y "montañas de carne".  Sobre los huevos afirma, entre otras cosas, lo siguiente: En la UE se venden 300 millones de huevos al año, sin embargo, solamente se producen 50 millones. Haciendo una estimación generosa, se puede afirmar que como mínimo un tercio no se declara correctamente.
Un libro que merece la pena leer, que incluye un anexo con direcciones de contacto importantes y más consejos útiles para los consumidores».

Sobre las escritoras

Página 255: la doctora en ciencias económicas y sociales PETRA THORBRIETZ nació en 1957, estudió periodismo y se doctoró en pensamiento integrado. Ha colaborado en las redacciones de las revistas alemanas naturWochenpost Die Woche y ha trabajado como guionista de radio y televisión. Fue galardonada con el premio nacional de periodismo científico concedido en Austria y el premio de la Darmstädter Schader-Stiftung (Fundación Schader de Darmstadt) «Por la aplicación práctica de los resultados científicos sobre la sociedad»Petra Thorbrietz y sus reconocimientos también se encuentran en Wikipedia.

«INGRID REINECKE nació en 1954 y trabajó como fotógrafa, secretaria y activista de Greenpeace. Realizó la exposición itinerante "Comida del laboratorio genético" y es redactora del periódico alemán Süd-Nord-Report» En el siguiente enlace Anstiftung-Ertomis.de/die-stiftung/team encontrarán su imagen e información de contacto.

Reseña del libro

Las dos escritoras alemanas informan al lector, sin rodeos, sobre el lado oscuro de la política agrícola que impone la UE. Explican por qué los alimentos terminan en nuestro plato, no tanto debido a nuestros propios gustos, sino por una cuestión de intereses económicos y políticos (p. 10).

«Cada vez son menos empresas las que determinan lo que se sirve en la mesa de alrededor de 370 millones de ciudadanos de la UE. En casi ningún otro sector se concentran tanto los procesos como en el sector alimentario». Este libro, tal como lo hace la publicación Salt Sugar fat (Sal, azúcar grasa) sobre la situación en los EE. UU., también describe en detalle la gestión que realizan las empresas multinacionales de recursos que incluyen desde las materias primas hasta la venta de los productos terminados. Estas empresas también deciden los pesticidas, las semillas y si es posible, también la ingeniería genética que se va a emplear. En lugar de la calidad y la salud, se concede la máxima importancia a los productos terminados refinados como los alimentos preparados, la alimentación funcional o los alimentos nuevos. Una declaración importante del año 1998 (página 12): «En Alemania, solamente el cuatro por ciento de los productos agrícolas llega en su estado natural al mercado; el resto desaparece en la maquinaria alimentaria industrial. Según los expertos en alimentación, el futuro de los alimentos no va a estar relacionado con la naturaleza. Los alimentos se arrancan del suelo para formar una masa irregular de materias primas compuestas de proteínas, grasas e hidratos de carbono con un diseño variable».

Sacrificio de agricultores y ganaderos

Las escritoras también abordan los problemas que provocan los países industrializados en los países en vías de desarrollo. Un ejemplo de ello es cómo la UE y los EE. UU. destruyen las formas de vida de los pequeños agricultores mediante los envíos de mercancías subvencionadas.

Es interesante observar en qué medida los productos se comercializan mediante publicidad engañosa. El número de este tipo de delitos es elevado, pero, ¿cuáles son los datos reales? Se trata de algo mucho peor que la simple imagen bucólica de una granja impresa en un cartón de huevos de gallinas en batería. Al menos, esto último se puede impugnar hoy en día.

Sin embargo, Martin Wille, jefe director de la Behördliche Lebensmittelüberwachung (Agencia alemana de Información y Control Alimentarios) en Renania del Norte-Westfalia, en 1994 recibió una notificación relacionada con publicidad engañosa: las pruebas que se realizaron en establecimientos y mercados de Düsseldorf revelaron que 24 de los 26 mayoristas sometidos a examen declaraban más de la mitad de sus mercancías de forma errónea (p. 17).

Con el título «Das subventionierte Schlaraffenland» (El paraíso de las subvenciones) nos relatan cómo, gracias a las subvenciones, la UE consigue que las grandes empresas sobre todo, fabriquen alimentos con independencia de la demanda existente. En 1957 la entonces CEE se propuso aumentar los ingresos per cápita de los agricultores y al mismo tiempo conseguir alimentos más económicos. En aquel momento, los representantes de Alemania, Francia, Italia y los países del Benelux acordaron una Política Agrícola Común (PAC).

Los ejemplos prácticos sirven para comprender por qué la PAC trajo consigo grandes aumentos de las cantidades de producción unidas a precios más bajos. Al mismo tiempo, las escritoras nos explican los efectos innecesarios y perjudiciales, que en los últimos años incluso han aumentado, y que en parte se deben a absurdos errores políticos. El libro hace hincapié en los efectos sobre la salud humana y el medio ambiente.

En 1950 estaban activos 18 millones de agricultores en los seis países fundadores de la UE, mientras que en 1994 la cifra era solamente de 4 millones. Hace 40 años una gallina ponía 140 huevos al año, sin embargo, hoy en día una gallina pone unos 300 huevos en sus 15 meses de vida.

Se producían y se siguen produciendo grandes excedentes que entran en el mercado mundial gracias a las subvenciones. La consecuencia es que en otros países muchas explotaciones agrícolas y ganaderas terminan empobreciéndose o incluso desapareciendo. En la página 24 podemos leer lo siguiente:

«En África, por ejemplo, se arrojó al mercado carne de vacuno ultracongelada que había recibido muchas subvenciones, lo que presionó a la industria ganadera regional, que al mismo tiempo estaba recibiendo ayuda para el desarrollo por parte de Europa. En 1991 todavía, la CE pagó casi 2 000 millones de marcos alemanes en ayudas para la exportación con el fin de vender carne en África Occidental por un valor de tan solo 50 millones de marcos».
Por favor, hagan una pausa para comprender el significado de esta declaración.

Fotografía de Wikipedia, Live Aid. Fotografía de propiedad propia, todos los derechos reservados.

La cooperación para el desarrollo es una cuestión importante. El economista Hans Wolfgang Singer demostró el deterioro de las balanzas comerciales de los países periféricos. Aclara que la política de subsidios de los EE. UU. y la UE destruyeron las empresas de los países en vías de desarrollo y cuando los africanos intentaron entrar en Europa por todos los medios, el tema se desplazó a un lado.
La estampida hacia Europa sucedió porque, con la política de subsidios, les privamos de sus medios de vida. La política y las grandes empresas (explotadoras y exportadoras) abusan de su poder. Por otro lado, como contrapartida, nuestra sociedad acumula ayuda para el desarrollo.
Las personas críticas con las situaciones que hemos provocado en África por lo general mencionan el expolio de las materias primas.

Ampliación de horizontes:
es interesante leer una vez más cómo la alimentación en el mundo está llena de tabúes alimentarios. En otras palabras, demuestran lo mucho que estamos influenciados por la familia, la religión y el entorno. Lo que vemos a nuestro alrededor nos parece natural y consideramos descabellado cualquier comportamiento diferente.

Incluso en Europa, el 80 % de las subvenciones solamente llegaron al 20 % de las explotaciones agropecuarias. El siguiente tema se llama «Grossbauern gegen Kleinbauern» (Grandes agricultores contra pequeños agricultores), donde se refieren al plan del comisario de agricultura Mansholt, cuyo objetivo consistía en liquidar las granjas improductivas. Una granja de huevos con 10 000 gallinas ponedoras estaba considerada demasiado pequeña y por lo tanto poco rentable.

Podría decirse que las instituciones políticas finalmente rechazaron el intento de reforma radical incluido en el Plan de Mansholt... pero solamente de forma oficial. Mientras que la organización política únicamente promovía aquellos negocios mayores de un tamaño concreto, el Ministro de Agricultura Josef Ertl expresaba el siguiente lema: «Crecer o tomar la puerta». Sin embargo, la política también detuvo finalmente el programa del ministro Ertl. A pesar de ello, la UE multiplicó por cinco autorización del uso de fertilizantes hasta los 128 kg por hectárea, que más tarde redujo a 100 kg. Pero las nuevas variedades, como los cereales forrajeros, exigían un uso cada vez mayor de fungicidas y otros productos químicos.

REINECKE y THORBRIETZ ilustran con ejemplos cómo los falsos incentivos tuvieron como consecuencia grandes excedentes de producción en Europa. Algunos años antes, el mismo comportamiento tuvo resultados negativos similares en EE. UU. Sin embargo, durante años, se fue formando «Un sistema de zig zag entre el proteccionismo y el libre comercio»... «Los costes de las políticas agrícolas de la Comunidad se multiplicaron por seis entre 1970 y 1986» (p. 31).

Las negociaciones del GATT (Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio) entraron en vigor en 1995 y la organización sucesora, la Organización Mundial del Comercio (OMC), no pudo o no quiso evitar que, por ejemplo, Nelson Mandela no pudiera exportar vino a la UE.

La UE inundó el mercado ruso de productos agrícolas mediante la práctica del dumping, es decir, ofreciendo productos a un precio menor que su propio coste de fabricación.

En 1996, gracias a las subvenciones de la UE, Europa exportó 42 500 de carne tan barata, que hizo sufrir mucho a toda la región del África Meridional, de modo que los mataderos de ganado disminuyeron en la zona casi en un 40 %. De forma simultánea, la UE había promocionado la comercialización de carne de vacuno como programa para el desarrollo. Con estas medidas, la UE optimizaba la facturación de la carne de intervención europea mientras aniquilaba una gran parte de la producción local en África. Sin embargo, esto no solo ocurrió en el continente africano, sino que otros países con economías debilitadas también se vieron afectados por estas medidas.

Moralidad europea

Este capítulo se ocupa de la falsificación de la documentación de origen. A mediados de los noventa Bernhard Friedmann, presidente del Tribunal de Cuentas Europeo, estimó que más del 10 % del presupuesto de la UE termina cada año en manos de estafadores. El fraude de las subvenciones es muy popular, ya que el 90 % del presupuesto de la UE está destinado a los subsidios, de los cuales la mitad aproximadamente fluye hacia el sector agrícola (p. 39).

«Los sellos aduaneros se robaban y falsificaban, los documentos de envío y las facturas se malipulaban, se presentaban certificados sanitarios falsos de animales, se sobornaba a funcionarios y se declaraban mercancías de forma incorrecta o se despachaban por la noche. Mientras que los sureños se decantaban por mover vino, aceite de oliva y frutas, los norteños preferían comerciar ilegalmente con animales» (p. 39).

Sabemos que la Unión paga ocho mil millones de euros al año en subsidios con el fin de volver a comercializar alimentos que se produjeron gracias a una financiación. Una declaración interesante:
«El presidente del Tribunal de Cuentas Europeo, Bernhard Friedmann, informó que en una ocasión viajaron a África 1 000 camiones con carne procedente de Polonia. Durante semanas, una aduana del sur de España confirmó que el transporte había abandonado la UE correctamente, hasta que se descubrió que dicha oficina de aduanas no existía desde hacía años» (p. 42).

Tampoco sería de extrañar, que dicho envío hubiese retornado a Polonia con certificados de origen falsificados para volver a cobrar las subvenciones. Aunque la versión más interesante de este tipo de fraude no requiere transportes, sino solamente la documentación adecuada. El siguiente ejemplo retrata la historia de un envío irlandés:
«Según la versión oficial, se debían enviar a Italia 10 000 toneladas de carne de vacuno de la UE —dotada de subvenciones especialmente elevadas— para su procesamiento y posterior envío a los países de la antigua Unión Soviética. Sin embargo, al menos 200 toneladas de carne aparecieron —en crudo— en el mercado británico» (p. 43).

La falta de fronteras interiores dio lugar a la formación de nuevos «circuitos transnacionales de fraude». No existe una legislación penal común de amplio alcance; algo que las redes de delincuencia organizada explotan con habilidad. Las páginas 46 y 47 revelan cómo los países se engañan mutuamente con extorsiones. Solamente durante el año 1994 se detectaron un total de 1 597 irregularidades. La cifra de casos con irregularidades se extrae del apartado «Schlupflöcher und Datennetze» (Lagunas y redes de datos). En este contexto, la UE crea la UCLAF (Unidad de Coordinación de la Lucha contra el Fraude), el sistema IRENE y PRE-IRENE (que recoge todos casos de fraude comunicados por los Estados miembros) y buzones anónimos (véase EUR-Lex) para luchar contra el fraude de la UE. Su objetivo es sancionar, no solamente a los individuos, sino también a las empresas infractoras.

En la página 54 hay un ejemplo especialmente interesante sobre el ganado vivo procedente del este de Europa. Una empresa exportaba estos animales a Italia para que fuesen sacrificados allí y enviaba la carne de nuevo al este haciendo escala en Malta. Sin embargo, lo que ocurría en realidad era algo muy diferente: vendía carne de poca calidad y sin declarar, que había recibido subvenciones a la exportación a Gabón. Las subvenciones para la exportación no autorizadas en relación con Gabón ascendieron a 24 millones de euros, sin embargo, lo que no quedó claro es dónde acabó la carne real. 

Argumentos falaces

El apartado «Überschuss im Überfluss» (Excedentes en abundancia) pone de manifiesto, entre otras cosas, los casos de censura de la información crítica con respecto a la industria química. La película Vergiftet oder arbeitslos (Envenenado o desempleado) del director y estudioso de las ciencias de la información Bernward Wember tuvo que permanecer dos años en los archivos de la cadena hasta que en 1982 la película llegó a emitirse (p. 56).

Millones de toneladas de frutas y verduras se entierran como excedentes imposibles de vender que, debido a su proceso de descomposición masivo y a los componentes químicos, contaminan el suelo y las aguas subterráneas. Se trata de alimentos que están intactos.

«En 1995, el Tribunal de Cuentas Europeo elaboró un balance económico de los desechos: en el ejercicio 1992/1993 se retiraron del mercado un total de 4,3 millones de toneladas de frutas y verduras. El 2 % se destinó a la caridad en hospitales y escuelas, el 14 % se transformó en pienso para animales, el 24 % terminó como fermento para la fabricación de alcohol industrial y el 60 % se desechó».

Destruir parece ser más barato que organizar la distribución de los alimentos; además, da pie a que todavía puedan conseguirse un par de millones de euros. Con el título «Matschtomaten und Dosenkohl» (Tomate triturado y coles enlatadas) nos enteramos, entre otras cosas, de cómo las materias primas subvencionadas por la UE salen por la puerta trasera de una fábrica de zumos sin procesar para, al día siguiente, ubicadas en el muelle de carga, volver a recibir la bendición europea (p. 63).

Cuestión de gustos

Este capítulo explica las consecuencias negativas que tiene para nuestra salud «el alejamiento de nuestros propios fogones».

Comida basura (junk food). Fuente: Wikipedia danesa. Fotografía de Magnus Manske.

Imagen del artículo en danés sobre
comida rápida de Wikipedia.

Es evidente que faltan datos estadísticos sobre el efecto del cambio hacia los productos acabados. Solamente podrán valorar las consecuencias de esta transición aquellos que profundicen de manera crítica en la evolución del sector sanitario.
Nos gusta poner el énfasis en que la esperanza de vida hoy en día es mayor, sin embargo, esto solo se debe a los grandes avances de la medicina. Ha compensado más que suficiente los cada vez peores hábitos con respecto a nuestra alimentación, el ejercicio físico o el estrés.

Ahora mismo nos encontramos en un punto de inflexión. En los EE. UU., la generación más joven ya tiene una esperanza de vida menor que la generación anterior.

El comentario de la persona que subió la imagen muestra hasta qué punto llega el nivel de satisfacción:

Magnus Manske«Hace años paré a comer en el restaurante de comida rápida Pinks Hot Dogs y decidí que tenía que volver. Como es natural, Megz y yo pedimos dos perritos calientes "super especial". Todo lo que puedo decir es que estaban tan buenos que es probable que mi corazón nunca me perdone; además, es un reto comerlos sin mancharse. Sigo pensando que los mejores perritos calientes de los Angeles son los de los vendedores ambulantes, que venden un tipo de perrito caliente envuelto en bacon. Por lo visto, el ayuntamiento de la ciudad se está poniendo duro con esos vendedores... 
argumentan que puede ser por problemas de salud, permisos o alguna bobada similar... vamos, que no dejaría de pedirme uno si me topase con un vendedor...»

Hoy en día cocinar en casa es una excepción y tan solo el 4 % de los productos agrícolas llegan a nuestras cocinas sin procesar. Las conservas, los ultracongelados o las sopas de sobre suponen un problema, no solo porque reducen las vitaminas y nutrientes orgánicos, sino principalmente por los aditivos que contienen.

«Los elementos químicos de las materias primas de los alimentos se separan en alambiques y después pasan a una cadena de producción donde serán combinados para crear nuevos productos fantásticos. En este proceso, los alimentos no solo pierden su valor nutritivo natural, sino que incorporan muchos aditivos cuya función es facilitar la transformación: «espesantes, fermentos, anticoagulantes, antioxidantes, enzimas, aromas, conservantes, álcalis, ácidos, sales y colorantes», escriben REINECKE y THORBRIETZ (p. 73).

Observación: quizá la expresión alambique sea errónea o muy simplista, pero en su conjunto, la afirmación es cierta.

Más adelante explican el problema de los sabores (aromas) y afirman que existen hasta 12 000 aromas artificiales en el mercado europeo. Estos y otros «agentes técnicos», como por ejemplo las resinas (plásticos) no han de declararse en el etiquetado en la UE.

Observación: el plástico perjudica de forma masiva a a los seres vivos en la naturaleza.

Las descripciones que ofrecen REINECKE y THORBRIETZ sobre algunos procesos de fabricación son claras y comprensibles. El título «Wozu kochen?» (¿Para qué cocinar?) desvela que incluso los cocineros de los mejores restaurantes y cadenas hoteleras en parte también se decantan por alimentos precocinados y envasados para preparar un refinado «Piatto di Pesce».

Parece ser que un elegante restaurante a orillas del río Alster en Hamburgo ofrece el menú «Filete de rape y langostinos a la parrilla sobre una salsa de tomate ligera con salvia fresca», cocinado con ingredientes que ofrece Eugen Block, fundador de una cadena de restaurantes asadores de carne en Alemania. La única labor del cocinero es recalentar y decorar el plato. La industria denomina esta práctica: «Alimentos con servicio integrado» (p. 77).

La industria alimentaria busca sistemáticamente nuevas tendencias o las crea, por ejemplo, mediante la introducción de «comida étnica» o «comida para ponerse en forma». Por supuesto, también intenta explotar el término «comida sana» de forma paralela al término «alimentos funcionales», ya naturalizado. Con los alimentos preparados para enfermos, bebés, niños pequeños y atletas consigue controlar segmentos objetivos muy interesantes.

Los aditivos baratos como las vitaminas, los minerales, los saborizantes o los conservantes son un problema, así como la gran cantidad de vitamina E que no es saludable y «Que la población tiene en proporciones más que suficientes». También mencionan que, por ejemplo, tomar  demasiado calcio bloquea la absorción del hierro y tomar demasiado hierro bloquea la absorción del zinc (p. 83).

Observación: esto nos recuerda que es más importante la calidad que la cantidad, ya que, incluso los alimentos buenos o importantes pueden hacernos daño si los tomamos en cantidades excesivas.

Solamente en Alemania, la industria alimentaria destina 2 mil millones de euros al año a alimentos nutracéuticos, que se respaldan en productos farmacéuticos o medicamentos.

«El Instituto Federal de Berlín para la protección de la salud de los consumidores y la medicina veterinaria (BgVV por sus siglas en alemán) observa en ello incluso una táctica especial: los fabricantes intentan, cada vez más, introducir en el mercado sus fármacos activos como suplementos dietéticos con el fin de evitar solicitar tediosos permisos farmacológicos» (p. 84).

Observación: en 2002 el gobierno disolvió la BgVV. La mayor parte de las tareas de la BgVV fueron asumidas por el Instituto Federal de Evaluación de Riesgos (BfR) y en menor parte por la Oficina Federal de protección al consumidor y seguridad alimentaria (BVL).

El título «Rot und rund» (Rojo y redondo) muestra la discusión actual con respecto a los avances de la agricultura. La UE no exige que se indique sobre el etiquetado de los alimentos ninguna indicación con respecto al origen y la forma de producción de los alimentos. Al menos hoy en día es necesario indicar algunos datos, como muestra la información que presenta la UE en el siguiente enlace sobre salud y consumidores. El biofísico y experto en alimentos Fritz A. Popp ha comprobado mediante la medida de biofotones, que el contenido de energía de las plantas cambia cuando estas han crecido en invernaderos. Además, según una afirmación del político Günter Rexrodt en 1997 y que las autoras incluyen en el libro, «Hoy en día, cerca del 40 % de todos los alimentos que se encuentran en el mercado contienen enzimas, almidones, vitaminas y aditivos modificados genéticamente». También mencionan aditivos como los aminoácidos, las vitaminas, los edulcorantes, las enzimas y los sustitutos del azúcar como el jarabe de glucosa o la fructosa, que también se encuentran en los caramelos, regalices, mermeladas o cremas en polvo (p. 95).

En este contexto cabe señalar que, por ejemplo, el xilitol o azúcar de abedul funciona muy bien contra la caries. El xilitol o azúcar de abedul son los nombres comunes de un estereoisómero (isomería) de pentanpentol, un azúcar alcohol, que también se encuentra como sustituto del azúcar o E967. El xilitol tiene un sabor y dulzura similar a la sacarosa. En 1890, el laureado Premio Nobel (1902) Hermann Emil Fischer (1852-1919) descubrió el xilitol como edulcorante. El xilitol es un sustituto del azúcar algo más caro que este, pero que tiene un efecto anticaries y también previene la acumulación de bacterias en la placa de los dientes. Para algunas especies, como los perros, las vacas, las cabras, o los conejos, el xilitol es venenoso en una dosis de 0,1 gramo por kg de masa corporal, que puede llegar a ser mortal si la dosis es de entre 3 y 4 gramos.

El azúcar de abedul o xilitol, junto con el sorbitol, aparece como azúcar alcohol natural en varios tipos de verduras (como la coliflor) y frutas (como las ciruelas, las fresas o las frambuesas), pero generalmente con una proporción de materia seca menor al 1 %. Véase también las valoraciones positivas de los edulcorantes de stevia.

La planta de soja modificada genéticamente existe desde noviembre de 1996 y sus granos están incluidos en más de 30 000 alimentos. Los gobiernos crearon leyes para la regulación de los alimentos nuevos modificados genéticamente con el fin de conseguir un potencial económico mayor. El etiquetado solamente es obligatorio a partir de una cantidad mínima y no supone obligación de ningún tipo cuando se trata de aditivos como los aromas y las enzimas. «Tan solo entre el 5 % y el 10 % de los alimentos fabricados gracias a la ingeniería genética están sujetos a una regulación en virtud de la cual están obligados a tener una documentación específica» (p. 100).

Con el título «Laborrezepte» (Recetas de laboratorio) encontramos información sobre el surimi, que en principio denominaba un sucedáneo de la carne de cangrejo elaborada a partir de pescado picado, cocido con azúcar y transformado en gelatina. «La materia prima para su elaboración incluye varios tipos de pescado, que se transforman en harina, aceite y esta imitación de cangrejo en enormes buques factoría». Sin embargo, en el 70 % de los casos, el surimi se fabrica a partir de imitaciones en lugar de pescado, según un muestreo aleatorio que se realizó en 1994.

La masa se camufla con aromas, potenciadores del sabor y otros aditivos. Esta mezcla también la comemos cuando compramos costosas gambas, calamares, camarones o carne de cangrejo. «Esta masa de proteínas estabilizada a través de la ultracongelación es muy duradera y sirve, si se le añaden sabores, aditivos y aromas, para fabricar salchichas, queso, pizza, sopas, comida para bebés, patatas fritas o alimentos para mascotas» (p. 102).

Existe una materia prima similar derivada de un hongo, que se llama Quorn.

Lo que explicamos a continuación no tiene nada que ver con el Quorn: varios químicos japoneses desarrollaron —sobre todo para demostrar que era posible— un producto rico en proteínas a partir de heces (es decir, excrementos) que por su textura, olor y sabor ni siquiera un carnicero podía diferenciar de la carne de ternera.

Observación: un mayorista suizo distribuye Quorn con el nombre Cornatur para tener exclusividad en el producto.

El poder de la política

En este capítulo leemos cómo la industria aprovecha el hecho de que la mayoría de las personas que viven en los países occidentales están saciados o incluso saturados. Hace tiempo que ya no comemos para alimentarnos, sino para saciar nuestros deseos. El papel de los sentidos es mucho más importante que el del contenido. Existe una competición por conseguir clientes; para ello, la industria intenta introducir en el mercado las creaciones más atractivas. Detrás de la mayoría de las marcas del mercado tan solo se esconden un puñado de grupos empresariales, es decir, oligopolios.

En el año 1997, diez marcas consiguieron facturar en un año entre 3 y 9,3 mil millones de los antiguos marcos alemanes y el proceso de concentración industrial ha continuado desde entonces (p. 107).

Primer pasillo de una sucursal de ALDI-Norte en Dortmund. Fuente: Wikipedia, Aldi. Kira Nerys.

Wikipedia: en el artículo en alemán sobre distribución alimentaria encontramos, entre otras cosas, los datos sobre la productividad y la estructura de las diez cadenas alimentarias más importantes, cuya facturación suma 140 mil millones de euros, de los cuales el grupo EDEKA fue el más fuerte con una facturación de 40 mil millones de euros en 2010 y 42,7 mil millones en 2011. Aldi, el supermercado de descuento más importante, vendió productos alimentarios por valor de 24,5 mil millones de euros en 2008.

Los segundos de la lista son el grupo Rewe con 25 mil millones de euros y Lidl (grupo Schwarz), cuyas ventas ascendieron a los 14,7 mil millones de euros.
Imagen de Wikipedia: zona comercial de un supermercado Aldi

REINECKE y THORBRIETZ mencionan que las personas en el sur de Europa comen más frutas y verduras que en el norte y centro de Europa. En el norte de Europa, productos como la carne, la mantequilla, el chocolate, las galletas y las bebidas azucaradas tienen más demanda. Esto va acompañado del gran valor añadido que aporta la industria alimentaria, lo que permite que se puedan realizar campañas de marketing perfectamente.

Observación: con el cuento de hadas de la cocina mediterránea, algunas empresas incluso dan la vuelta a hechos evidentes. ¡Deténgase a comparar y comprobar la esperanza de vida de cada país! En Suiza, por ejemplo, es significativamente superior a la de los países mediterráneos del sur de Europa, por no hablar de la costa mediterránea africana.

Describen el principio del Cassis de Dijon, caso en el que la cadena alimentaria REWE luchó en los tribunales europeos por su derecho a vender esta crema de grosella negra. La Crème de Cassis es un licor que no llega al contenido mínimo de graduación alcohólica del 32 %. El gobierno alemán presentó una demanda con el objetivo de evitar las importaciones. Según el fallo, existirá el «principio de reconocimiento mutuo» de las mercancías cuando dicho producto se encuentre a la venta en un país de la UE. Esto significa que las diferentes disposiciones de los países convergieron en una normalización. Tan solo para aditivos existían 13 000 disposiciones legales distintas que tuvieron que armonizarse (p.113).

Por ello también, la cerveza holandesa puede contener el agente espesante y gelificante llamado alginato de propilenglicol (ácido algínico, E 405). Mencionan numerosos ejemplos relacionados con este tipo de problema. Uno de ellos es el vinculado a la bebida energética Red Bull fabricada en Austria, cuya venta está autorizada. Sin embargo, otras bebidas similares producidas en Alemania no cuentan con la autorización de venta. Básicamente, deberían ocuparse de analizar si ingredientes como la taurina (ácido 2-aminoetanosulfónico), la glucuronolactona, la niacina (ácido nicotínico) son beneficiosos o no para la salud (p. 116).

Observación: es importante mencionar que el vino, por ejemplo, contiene aproximadamente 20 mg/l de glucuronolactona, sin embargo, las bebidas energéticas solamente pueden incluir un máximo de 2,4 mg/l.

De este libro extraemos, que en muchos casos el consumidor es el que debe decidir qué riesgos quiere correr. Aprendemos también, que el poder judicial en Alemania protege el comportamiento «Del llamado consumidor esporádico que se caracteriza por su superficialidad, escasa inteligencia, incapacidad y falta de voluntad para informarse. El Tribunal de Justicia de la Unión Europea considera que ese tipo de consumidores solamente merecen protección si se convierten en ciudadanos responsables, conscientes y sobre todo, muestran capacidad e interés por la información de las fuentes que se les ofrecen, como por ejemplo, el etiquetado de un producto (...), si presta atención y (...) toma su decisión de compra». Esto es válido todavía hoy en día (p. 117).

Varios ejemplos nos recuerdan que ciertas sustancias se consideran agentes cancerígenos en un país, mientras que en otros países están permitidas por cualquier motivo. ¡El principio de reconocimiento mutuo en el año 1993 provocó, por ejemplo, que las nectarinas y melocotones procedentes de Francia pudieran contener 150 veces más residuos de la sustancia iprodiona que lo permitido en Alemania! Después de todo, se trata de una sustancia fungicida y nematicida (p. 118).

REINECKE y THORBRIETZ nos presentan, bajo el título «Lobbies und Lügen» (Grupos de presión y mentiras), algunos temas como los lobbies o grupos de interés, que consiguen sus intereses particulares sin considerar el bien común. Finalmente, explican los acontecimientos que rodearon la encefalopatía espongiforme bovina o enfermedad de las vacas locas (EEB) bajo el título «Wahnsinn Europäisch: BSE» (Locura europea: la EEB).

Es impresionante cómo las escritoras describen el transcurso completo de la EEB durante el transcurso de los años. El tema está plagado de errores de cálculo de funcionarios, falsas promesas y artimañas de los actores. El microbiólogo Richard Lacey procedente de la ciudad inglesa de Leeds advirtió en 1990 de la mortal enfermedad cerebral y e instó a la matanza urgente de todas las vacas del Reino Unido. El único éxito: los críticos lo calificaron como un loco, apóstol de la destrucción y activista de extrema izquierda.

Mucho más tarde o quizá demasiado tarde, el gobierno puso en práctica las medidas que él sugirió. Las consecuencias para algunas personas fueron mortales. Lacey pertenecía a la corriente del científico Colin Blakemore, profesor de neurofisiología, quien acusó al gobierno inglés de consultar a expertos, cuyas respuestas eran «lo que ellos querían oír». El experto en nutrición Tim Lang, de la Thames Valley University habló de errores fatales en relación con la EEB (p. 132).

Fraude en el etiquetado

Ni siquiera podemos imaginarnos los ingresos que genera el fraude del etiquetado en las exportación, movimiento, transformación e importación. Esto ocurre también porque es más barato «trasladar a los animales vivos hasta Italia para sacrificarlos o deshuesarlos que de enviarlos al matadero más cercano» (p. 141).

Observación: en la cita anterior, la conjunción «o» debería sustituirse por la «y». Al fin y al cabo, para el deshuesado los animales no pueden estar vivos.

Aprendemos las diferencias entre la «denominación de origen protegida» (DOP) —protección a nivel regional—, la «indicación geográfica protegida» (IGP) —es suficiente indicar el estado de la producción— y la «especialidad tradicional garantizada» —para características especiales—, así como el trasfondo de cada una de las denominaciones. A continuación nos presentan ejemplos como el del queso Gouda.

El queso griego feta, que se fabrica en Dinamarca a partir de leche de vacas locales y el agente blanqueador E 131 y cuya producción es muy barata, también llega a Grecia. El producto procedente de Dinamarca destruye la economía local del queso feta auténtico. El queso feta verdadero es de leche de oveja y se cura en salmuera.

Observación: la sustancia E 131 también se llama azul patentado V.

En un principio, los griegos no recibieron ningún tipo de protección... sin embargo, más adelante, las denominaciones jamón de Parma, queso feta y queso parmesano recibieron protección, mientras que el queso Emmental, el Gouda y el queso Tilsit solamente recibieron denominaciones generales desprotegidas. Véase el artículo Denominación de origen (p. 146).

Una vez más, la carne entra en juego: en 1998 el consumo de carne de vacuno por persona en Alemania era de 15,8 kg al año. En 1995 la tendencia era a la baja, así que el consumo disminuyó hasta los 7,9 kg al año. Por ello, ese mismo año las fuerzas políticas y económicas planearon desarrollar productos terminados con contenido de carne y elaboraron un nuevo reglamento para la carne: por primera vez existió también una ley que regulaba el transporte de ganado. A pesar de la nueva legislación, entraron al mercado miles de toneladas de carne contaminada con el ingrediente activo cancerígeno llamado cloranfenicol. Se trata de un antibiótico de amplio espectro.

«Se transportan 250 millones de animales al año por toda Europa. Los animales importados de otro país de la UE, pueden volver a venderse como ganado alemán con tan solo pasar 30 días estabulados en Alemania» (p. 150).

Es concluyente que, por diversos motivos, sea casi imposible llevar a cabo controles efectivos. Ejemplo: «Un fabricante de salchichas no adquiere animales por mitades, sino carne cortada en dados».

Para finalizar, abordan el problema de los alimentos ecológicos. La industria sigue manteniendo su posición a este respecto gracias a la producción integrada (PI) (p. 156).

Observación: REINECKE y THORBRIETZ lo denominan «agricultura integrada».

La PI no renuncia a los agroquímicos, sino que los aplica de manera más económica. La confusión ha merecido la pena desde el punto de vista económico. Por otro lado, la política además, ha enaguachado la agricultura ecológica ya que solamente se requiere que el 70 % de los componentes sean orgánicos para que un producto sea considerado ecológico.

Las organizaciones de agricultura ecológica introdujeron finalmente sus propias medidas y garantías de calidad que están sujetas a unas normas de calidad más exigentes. Fue muy conocida, por ejemplo, la asociación de empresas de agricultura biológica (en alemán Anbauverband der Arbeitsgemeinschaft Ökologischer Landbau o AGÖL), que también incluía la Demeter, Bioland, Naturland y ECO VIN.

Intenté buscar en Wikipedia la asociación de empresas de agricultura biológica (en alemán Anbauverband der Arbeitsgemeinschaft Ökologischer Landbau o AGÖL) sin éxito; sin embargo, la organización sucesora; la asociación de industrias de alimentos ecológicos (Bund Ökologische Lebensmittelwirtschaft o BÖLW) sí que cuenta con una pequeña descripción.
Larva de Chrysoperla carnea depredando un pulgón. Fuente: Wikipedia, Crisopa. Autor: Eric Steinert

La «producción integrada» está descrita de forma muy hábil como: «una agricultura que respeta la naturaleza y a los animales». Después de todo, en el apartado de crítica aparece lo siguiente:
«Sin embargo, la asociación para la protección de la naturaleza NABU señala que la producción integrada, por ejemplo, no tiene un enfoque sostenible con respecto al medio ambiente cuando se trata de la producción de fruta. A pesar de la creciente proliferación de las etiquetas de PI desde el uso de los productos fitosanitarios en muchas áreas frutícolas».

Imagen de un artículo de PI.

La larva de la crisopa común (Chrysoperla carnea) se alimenta de organismos dañinos o parásitos (sobre todo de homópteros) como el pulgón y las larvas de los ácaros. Algunos parásitos se conocen por su nombre común como la araña roja o la mosca blanca. Este insecto se utiliza en la PI para el control natural de plagas, sin embargo, el insecto es típico de la agricultura ecológica y no tanto de la PI, que suele utilizar los tratamientos químicos pero en dosis más reducidas.

Lamentablemente, algunas cadenas de supermercados como SparTengelmann o EDEKA desarrollaron sus propias marcas de productos ecológicos como «Öko», que no cumplen las directrices de la legislación de los alimentos ecológicos. También mencionan la cadena suiza Migros, con marcas como «M-Bio» y «M-Sano». Este último, sin embargo, se corresponde con alimentos de producción integrada (IP). En la página 159 encontramos una tabla con la comparación de la tierra y las granjas en 15 países distintos entre los años 1989 y 1995. La declaración siguiente es alarmante: «Si prevalece la voluntad de la Comisión, las palabras "ecológico" y "transgénico" no se diferenciarán entre sí en el futuro».

Reacciones en cadena

En este capítulo nos presentan las concentraciones de poder en el sector minorista. Las grandes cadenas de supermercados suponen un peligro para las multinacionales internacionales, puesto que estas fabrican sus marcas propias que son más baratas y desplazan así los productos de marca de las multinacionales. Mencionan, por ejemplo, cadenas como Metro, Edeka/AV, REWE, Aldi y Tengelmann.

Observación: paradójicamente los proveedores que ofrecen los precios más agresivos, son los que consiguen mayores ganancias.

Describen el proceso completo de despliegue, además de la política de lineales. Las dos citas a continuación lo subrayan: «La industria alimentaria se siente presionada por el poder que tiene la demanda en el comercio. Mientras que Unilever y Nestlé, los dos fabricantes más grandes, facturan cada uno en Alemania cerca de siete mil millones de marcos alemanes, las cadenas de distribución superan los treinta mil millones. Estos emplean su fortaleza para negociar condiciones favorecedoras y de este modo conseguir más cuotas de un mercado que está estancado»...

«Es muy caro conseguir un buen lugar en el lineal de una gran superficie comercial. El Grupo CPC Alemania que comercializa productos con la marca Pfanni, Knorr y Maizena entre otros, ha pagado, según informes de prensa de un grupo comercial, diez millones de marcos alemanes para que su mayonesa estuviese incluida en el listado de productos a la venta».

Las autoras también señalan el peligro de la posición dominante denominada oligopolio. Peter Trautmann, presidente de la Bundesverbandes der Ernährungsindustrie (Asociación federal de industrias alimentarias) advierte lo siguiente: «En el medio plazo el consumidor percibirá las consecuencias negativas como son la reducción de la variedad de la oferta, el aumento de los precios y la eliminación de puestos de trabajo» (p. 166).

También describen el conflicto entre grandes y pequeños en las calles de Francia. En noviembre de 1995 hubo un saldo de 30 heridos, dos casas en llamas y varios coches destruidos.

«El investigador del tiempo libre Horst W. Opaschowski observó que el consumidor tiene una "doble personalidad" y se comporta de manera irracional. Se recorre kilómetros para no dejar pasar ninguna oferta especial, sin embargo, cuando se trata de nuevos lanzamientos, está dispuesto a pagar por ellos mucho más de su valor real sin ningún tipo de problema. Hablamos de productos nuevos como por ejemplo, el capuccino con aroma de vainilla, cuyo precio es cinco veces el del café tostado de siempre» (p. 168).

Con el título «Ei, Ei, Ei» (Huevo, huevo, huevo),  REINECKE y THORBRIETZ nos presentan los trucos que utiliza este sector. Uno de ellos es decorar los cartones de huevos que van a salir a la venta con paja, con el objetivo de despertar la ilusión de los consumidores. La gran mayoría de los 44 millones de gallinas ponedoras alemanas que en sus escasos 15 meses de vida tienen que poner 300 huevos, sufren en jaulas realmente estrechas.

La cría de aves de corral a campo abierto se sitúa por debajo del 1 %. En las granjas de cría en el suelo, el 4,5 % escarban en recintos cerrados sobre sus propios excrementos y su espacio vital no supera el tamaño de una página DIN A4.

Observación: las autoras se equivocan al calcular 1 430 centímetros cuadrados. Una página DIN A4 tiene 623,7 centímetros cuadrados. Por lo tanto, la comparación se refiere a las jaulas, que tienen entre 450 y 550 centímetros cuadrados.

El resto de comparaciones son correctas e impresionantes, tales como los productos que se comercializan con la imagen de una granja ecológica en el cartón. Debido a las denuncias judiciales recibidas, esta estratagema terminó prohibiéndose. La lucha de los consumidores merece la pena si estos están bien organizados. Sin embargo: «Se compran unos 300 millones de huevos "ecológicos" al año, mientras que solamente se producen 50 millones» (p. 172).

REINECKE y THORBRIETZ demuestran hasta qué punto es lucrativo el fraude en el etiquetado y ponen como ejemplo al magnate de las granjas avícolas Anton Pohlmann, quien tuvo que renunciar a su negocio debido a varios escándalos.

Mencionan los problemas derivados del desinfectante que se utiliza, así como el truco del pigmento beta-caroteno sintético como alimento para las aves, que confiere a la yema de un color más atractivo. A esto hay que añadir los residuos que dejan los medicamentos y antiparasitarios, así como el proceso de concentración de animales, con empresas de más de 200 000 aves (p. 175).

A continuación y con el título «Die Kilometerfresser» (El devorador de kilómetros), nos presentan el tema de las largas rutas de transporte en tren. Se refieren a los gases empleados para la conservación de la carne como el argón, el helio, el dióxido de carbono, el nitrógeno y el oxígeno. La UE prohibió que se declarasen como gas de empaquetado en las etiquetas y en su lugar sugirió la expresión «gas de protección»; sin embargo se consolidó la expresión «envasado en atmósfera protectora».

El libro proporciona información sobre la forma nauseabunda de transportar animales (transporte de ganado). Ejemplo: en un transporte de 27 toros desde Mecklemburgo hasta Trieste llegan cuatro animales muertos y otros tres tuvieron que ser sacrificados.

La economía de subvenciones sin sentido permite que esto ocurra. «Alrededor del 10 % de los animales mueren durante el transporte, sobre todo los cerdos». A pesar de que a menudo se suministran sedantes o beta bloqueadores a los animales, se detectan cantidades extraordinarias de hormonas de estrés en la carne de animales sacrificados. Detrás de todo esto se esconde un poderoso grupo de presión formado por criadores, ganaderos, exportadores y propietarios de mataderos. Aunque esté permitido transportar los animales durante 28 horas sin interrupción (con ventiladores y abrevaderos), existen numerosas evidencias de que las condiciones de bienestar animal se incumplen (p. 181).

Código de la alimentación

En este capítulo reconocemos nuestra dependencia de la Comisión del Codex Alimentarius. «En esta comisión que se fundó a partir de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organizacion Mundial de la Salud (OMS), se sientan representantes gubernamentales de 152 países, que desarrollan normas internacionales para los alimentos. Dichas directivas sirven de base para la resolución de controversias comerciales ante la Organización Mundial del Comercio (OMC), una especie de tribunal de arbitraje internacional».

Más adelante se adentran en temas como los escándalos relacionados con las hormonas en Europa y la subsiguiente «guerra de los fideos». La regulación relacionada con las normas para la protección del medio ambiente y los consumidores se equilibran con un denominador común mínimo. La normativa medioambiental también se considera una barrera comercial según los dictados del comercio internacional.

El libro presenta ejemplos concretos como muestra de la falta de coherencia entre la industria y las asociaciones de consumidores. Las organizaciones de consumidores hablan de una situación insoportable: la comisión no debería ser un «organismo de normalización científica».

La Comisión del Codex Alimentarius es el envoltorio que oculta una clara representación de los intereses de la industria. Nos enteramos también de la existencia del voto secreto, «Para permitir ciertas hormonas para el engorde animal», en parte sin restricciones de cantidad (p. 205).

Los miembros de la Comisión del Codex Alimentarius simplemente afirman que estas hormonas no son perjudiciales para la salud si el consumo de carne es moderado y que esta afirmación está «comprobada científicamente».

Más adelante nos encontramos con un ejemplo de los Estados Unidos sobre ingeniería genética relacionada con la rBST (somatotropina bovina recombinante). Debido a las críticas masivas de los consumidores, algunos productores de leche y cadenas de supermercados quisieron etiquetar sus productos como «libres de rBST». Sin embargo, el fabricante Monsanto consiguió de inmediato, una prohibición judicial de dichas identificaciones argumentando que esta identificación sugeriría que los productos que no la lleven son peores (p. 208).

A continuación analizamos un ejemplo del contenido de productos fitosanitarios en la comida para bebés: Alemania permite solo 0,01 mg/kg y España 0,4 mg/kg; sin embargo, a pesar de ello España puede exportar estos alimentos para bebés a Alemania. Explican el problema que presentan las regulaciones con funciones tanto legislativas como ejecutivas que, en primer lugar, no derivan de un discurso científico, sino del consenso de una comisión formada por una mayoría de representantes de la industria. ¡En segundo lugar, el objetivo del Código es subordinar el factor de seguridad habitual a una «valoración de la relación entre el coste y el beneficio»! (p. 210).

REINECKE y THORBRIETZ explican mediante ejemplos, que las asociaciones de consumidores sobre todo, carecen del dinero suficiente para demostrar y representar sus propias preocupaciones. Además,

«Donde el Estado se retira, la industria se adentra y crea una nueva generación de abogados de los consumidores como por ejemplo, la asociación Consumers for Health Choice (Elección saludable de los consumidores). Esta concentración de empresas del negocio de la salud compuesta de representantes de la salud medioambiental, naturópatas, fabricantes de productos alimenticios y celebridades se fundó en 1995 y está activa en cinco países europeos, pero no en Alemania. Su objetivo es promover el comercio de los suplementos alimenticios como las vitaminas, micronutrientes o ingredientes activos como la hormona melatonina dentro de la UE y defenderse contra las restricciones» (p. 212).

¿Qué hacer?

En el último capítulo REINECKE y THORBRIETZ demuestran que los consumidores son los que realmente tienen la última palabra mediante la sensibilización de los demás consumidores y la renuncia a determinadas compras. Otra alternativa es limitar el consumo de carne. Esto es lo que ocurrió exactamente en Alemania durante la década de 1990, ya que solo se consiguió un 40 % del importe de las ventas de 1988. El peso para la economía y la política fue enorme. Por ello se empezaron a elaborar hamburguesas a base de cereales y verduras, ya que más de la mitad de los clientes encuestados preferían una hamburguesa sin carne

Carne lista para pasar una inspección. Departamento de Agricultura de EE.UU. (USDA).

En el sitio web Fleischhandwerk.de, encontrarán el documento PDF «Fleischverzehr» (Consumo de carne) seguido de la siguiente introducción: «La producción de carne en Alemania supera cada año el récord del anterior. Con 7 508 millones de toneladas de carne de todo tipo, expresado en peso en canal, en 2007 se alcanzó el nivel más alto desde la reunificación alemana. El récord del año anterior fue superado por otras 292 000 toneladas o, lo que es lo mismo, más del 4 %».

Imagen del Departamento de Agricultura de EE.UU. (dominio público).

Las autoras hacen hincapié de lo siguiente en la página 216: «Nunca se volverá a alcanzar un consumo tan elevado de carne de vacuno —de ello son conscientes la industria cárnica, las asociaciones de ganaderos y los políticos—».

El consumo de carne de cerdo fue el que más aumentó. La carne de ave, que perdió credibilidad debido a la gripe aviar o aviaria, volvió a coger un fuerte impulso. La importación y la exportación se equilibraron. Alemania producía algo más de carne que la que consumía. En el año 2007, el consumo aumentó en 2,1 kg per cápita hasta los 61,6 kg con respecto al año 2006: 40,1 kg fueron carne de cerdo y 8,5 kg de vacuno. Esta última, en teoría sería más saludable que la carne de cerdo. El consumo de carne en 2007 en la Europa de los 27 alcanzó una media de 65,4 kg per cápita. Comparación: el consumo de pescado en Alemania llegó a los 16,4 kg, y se incrementó en más de 900 gramos. Véase el contraste con la cocina japonesa.

Observación: a lo largo de los años las estadísticas muestran, sin embargo, que las afirmaciones que figuran en el libro, hasta la fecha son ciertas.
La carne de vacuno siguió la siguiente evolución: 9,0 kg en 1950, 15,3 kg en 1975, 15,1 kg en 1985 (1988 pico), 11,4 kg en 1995, 9,6 kg en 2000, 8,2 kg en 2006 y 8,5 kg en 2007. La asociación del periódico FleiFood (véase fleifood.de) explica que esto se debe a la diferencia de precios... y no a los nuevos patrones de consumo por diversas razones.

En 2011 el peso de carne sacrificada en canal en Alemania ascendió a los 8,2 millones de toneladas, es decir, más que en el año 2007, sin embargo, en 2012, el peso de carne sacrificada en canal volvió a descender hasta los 8 millones de toneladas.

 

Las autoras desarrollan «Seis ideas para la acción política»:

  1. Un acuerdo internacional para la protección de los consumidores
  2. La UE como un defensor de los consumidores
  3. Mejora del derecho de la competencia
  4. Democratización de la UE
  5. Reducción de las subvenciones
  6. Fortalecimiento de la información al consumidor

Además aportan justificaciones, notas y ejemplos.

A continuación, aportan «Seis consejos para la acción individual»:

  1. ¡Confíe en su propio gusto!
  2. ¡Compre alimentos frescos siempre que pueda y reduzca la compra de alimentos preparados!
  3. ¡No se deje engañar!
  4. ¡Descubra alimentos vitales!
  5. ¡Compre productos que garanticen el bienestar de los animales!
  6. ¡Haga uso de su poder como consumidor crítico!

El argumento de INGRID REINECKE y PETRA THORBRIETZ no sería malo: «Las decisiones políticas comienzan en la tienda de la esquina y llegan hasta Bruselas». Las escritoras también describen el aumento alarmante del número de enfermedades, que se atribuye claramente a una dieta inadecuada.

En la parte de «Info-Teil» (Información), a partir de la página 225 encontramos los puntos más importantes en relación con la pérdida de vitaminas y nutrientes esenciales de los alimentos irradiados. La radiación también permite a la industria volver a introducir en los canales de venta alimentos que ya se han estropeado. La irradiación mata los microorganismos y modifica los ácidos grasos y las proteínas incluso con dosis bajas. Los riesgos para la salud son controvertidos.

Las tablas recogen la fecha de autorización de la radiación. La primera entrada data de 1969 y se aplicó para eliminar los brotes de las patatas en España. Más adelante, en la tabla se encuentra información sobre aditivos alimentarios y «Alimentos con permisos especiales» seguidos de «crónicas de la EEB» (p. 238).

Se explican e ilustran los sellos «eco» y los códigos de barras. Al final, las escritoras elaboran un «Calendario estacional de frutas y hortalizas» y proporcionan información y varias direcciones de instituciones, principalmente políticas, así como de asociaciones a las que podemos dirigirnos.

 

Otros libros que tratan este tema

Eric SchlosserFast Food Gesellschaft. Die dunkle Seite von McFood & Co. (La sociedad de la comida rápida: el lado osccuro de Mcfood & Co).                                                                                                                        Editorial Riemann, 2002, 447 páginas, 23,90 euros:
«El extraordinario reportaje del periodista estadounidense Eric Schlosser aclara las condiciones de producción de la comida rápida».

Marc Lappe, Britt BaileyMachtkampf Biotechnologie. Wem gehören unsere Lebensmittel? (Lucha por el poder de la biotecnología. ¿A quién pertenecen nuestros alimentos?).
Editorial Gerling Akademie, 2000, 206 páginas, 25 euros:
«Las empresas químicas multinacionales diseñan un futuro, para abastecer a la creciente población mundial a base de semillas de soja, maíz y algodón modificados genéticamente. «Machtkampf Biotechnologie» desenmascara dichos escenarios como propaganda de las corporaciones».

Ilse Mara BerzinsBiokost oder Hightech-Food?  Moderne Lebensmittel und gesunde Ernährung. (Alimentos ecológicos o tecnológicos? Alimentos modernos y alimentación saludable).
Die Verbraucherzentrale, 2000, 125 páginas, 7,16 euros:
«Ofrece datos precisos, comprensibles y bien estructurados sobre hechos relacionados con los alimentos funcionales diseñados con enzimas, aromas y colorantes».

Ingrid Reinecke y Petra Thorbrietz: Lügen, Lobbies, Lebensmittel. Wer bestimmt, was Sie essen müssen. (Mentiras, grupos de presión y alimentos. Quién determina lo que usted necesita para comer). 
Rowohlt, 1998, 254 páginas, 8,50 euros:
«El libro explica de forma clara y competente la relación de la comida con la política».

Volker Angres, Claus-Peter Hutter y Lutz RibbeFutter fürs Volk. Was die Lebensmittelindustrie uns auftischt. (Alimentos para la población. Lo que nos presenta la industria alimentaria).
Droemer 2001, 397 páginas, 8,90 euros:
«Brutal informe sobre la industria alimentaria, la política agrícola y la agricultura intensiva».

Udo Pollmer, Cornelia Hoicke y Hans-Ulrich Grimm: Vorsicht Geschmack. Was ist drin in Lebensmitteln? (Atención al gusto. ¿Qué contienen los alimentos?)
rororo, 2001, 344 páginas, 10,50 euros:
«El experto en alimentos explica de forma comprensible y clara el cáos de ingredientes que presentan los embalajes de los productos. Un extenso glosario aclara de forma pormenorizada el uso, origen y tolerabilidad de los aditivos alimentarios».

También existen ejemplos que muestran lo contrario bajo el epígrafe Cambio agrario:

Renate KünastKlasse statt Masse. Die Erde schätzen, den Verbraucher schützen. (Calidad en lugar de cantidad. Apreciar la tierra, proteger al consumidor).
Editorial Econ, 2002, 254 páginas, 20 euros:
«La ministra retrata de forma interesante, personal y anecdótica los acontecimientos sucedidos después de su nombramiento y el espinoso camino hacia el cambio agrario».

Franz AltAgrarwende jetzt. Gesunde Lebensmittel für alle. (El cambio agrario hoy. Alimentos sanos para todos).
Editorial Goldmann, 2001, 186 páginas, 8 euros:
«El conocido presentador de televisión Franz Alt aboga para que la agricultura se oriente en el futuro hacia la agricultura ecológica. Según Alt, sobre todo es necesario que los consumidores se involucren más».

Karl Ludwig SchweisfurthWenn’s um die Wurst geht. Gedanken über die Würde von Mensch und Tier. (Cuestión de salchichas. Reflexiones sobre la dignidad de los seres humanos y los animales).
Editorial Goldmann, 2001, 313 páginas, 9 euros:
«Desde la industria cárnica Herta hasta los agricultores orgánicos convencidos —la autobiografía de Karl Ludwig Schweisfurths describe los motivos de su cambio de opinión. Se trata de un libro instructivo que merece la pena leer».

Hans-Ulrich GrimmAlles bio oder was? Der schöne Traum vom natürlichen Essen. (¿Tomar todo ecológico? El hermoso sueño de alimentos naturales).
Editorial Hirzel, 2002, 200 páginas, 22 euros:
«La meticulosa investigación de Hans-Ulrich Grimm sobre agricultura e industria revela las prácticas engañosas de las personas involucradas en aquellos negocios que quieren beneficiarse del auge de los alimentos orgánicos. También muestra en qué sellos se puede confiar».

José Lutzenberger y Franz-Theo Gottwald (Hg.): Wege aus der Ernährungskrise. (Maneras de salir de la crisis alimentaria). Editorial Campus, 1999, 258 páginas, 19,90 euros:
«Pensamiento global, comida global» es el lema de este informe que aboga por una producción de alimentos sostenible. En el libro, los autores aclaran cómo la producción local de alimentos puede aliviar al medio ambiente y luchar contra el hambre».

Mentiras, lobbies, alimentos retrata la situación en la UE. El libro está plagado de hechos críticos y ejemplos que muestran la envergadura de la miseria.


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Autor
Ernst Erb, Imagen de año 2003
Ernst Erb, Suiza
Mein Lebenslauf hat mich motiviert, die "Stiftung G+E, Gesundheit und Ernährung" zu gründen. Im Beitrag "Schicksalsschläge, tödliche Krankheit, Gesundheit, Leben!" schildere ich etwas davon. Ein ebenso wichtiger Punkt bildet die Erfahrung aus dem Aufbau von Radiomuseum.org: Es bekommen zu viele Männer bereits ab Alter 65 schwerwiegende Krankheiten. Das gilt sicher auch für Frauen - und ganz allgemein altern wir zu rasch. So lange wie möglich zu leben ist nicht das Ziel, sondern so aktiv, positiv und glücklich wie möglich. Der Weg des geringsten Widerstands führt nicht dazu. Ganz im Gegenteil: nur im Leid schafft man grössere persönliche Veränderungen. Im Alter von 41 Jahren brachte mich die Todesangst vor meinem Krebsleiden dazu, über mein Leben zu reflektieren und auch bezüglich Krankheit selbstverantwortlich zu handeln. Heute bin ich froh, dass ich durch sehr schwierige Lebensphasen gehen musste. Dadurch konnte ich meine Lebensführung so verändern, dass ich auch im achtzigsten Lebensjahr (2015) >60 Stunden pro Woche am PC arbeiten und dabei leistungsfähig bleiben kann. Es ist falsch, so viele Stunden sitzend zu verbringen (früher waren es mehr), doch versuche ich das durch Ausdauersportarten (schnelles Wandern, Bergwandern, seit 2014 auch durch Joggen) und leider nicht immer jeden Tag ausgeführte Übungen (7 Min Workout ab iPhone) auszugleichen. Ich darf aber annehmen, dass die langjährige (Pesci-)vegane Ernährung mit ca. 90% Rohkostanteil den Ausschlag für meine Gesundheit gibt. Leider sind es mit Sicherheit nicht meine Gene. Auch als Angestellter sah ich meine Arbeit nie als Job, sondern als Hobby, das mich interessierte. Als ich eigene (kleine) Firmen aufbaute, war mir das Wohlergehen der Mitarbeiter besonders wichtig. Erfolg oder Misserfolg hing zu einem grossen Teil von ihnen ab. Es war nie mein Ziel, reich zu werden, sondern etwas individuell und intelligent aufzubauen, so dass es vielleicht Erfolg haben kann. Trotzdem kann ich es mir nun erlauben, mit meiner Erfahrung und meinen Möglichkeiten etwas aufzubauen, das interessierten Menschen zugut kommen kann. Zum Glück geben mir auch junge Menschen, die an "diet-health.info" mitarbeiten, das Gefühl echter Teamarbeit. Einige arbeiten mit mir persönlich zusammen, wie ein Software-Entwickler neben einem Studium. Doch mit Skype und TeamViewer ist es möglich, mit geographisch weit verstreuten MitarbeiterInnen zu arbeiten, wie z.B. mit professionellen ÜbersetzerInnen. Selbst Professoren oder Ärzte beteiligen sich an diesem etwas speziellen Projekt, indem sie eigene Texte beisteuern. Unsere Themenbereiche erfassen eigentlich alles, was uns Menschen ausmacht: Gesundheit - Prinzipien/Allg. - Heilkunde - Ernährung - Produktion/Handel - Drogen - Aktivität - Lifestyle - Politik - Wellness - Natur - Umwelt - Persönlichkeit - Ethik - Soziales / Religion. Noch weiss ich nicht, ob "diet-health.info" mit diesem Versuch, den Menschen "nur" solide Zusammenhänge zu vermitteln, auch die notwendige Beachtung erhalten kann. Doch meine ich, dass es reflektierende Menschen gibt, die Zusammenhänge verstehen wollen, statt jedem Modetrend lemmingehaft nachzugehen oder sich zu einem leicht begehbaren Weg (ver-)führen zu lassen. Ob die auch die notwendige Aufmerksamkeitsspanne und den Willen zum Lesen mitbringen? Jedenfalls fehlte mir eine solch umfassende Quelle, die mir ungefärbte Antworten auf wichtigste Fragen geben kann. Deshalb versuche ich diesen "vorher vergeblich gesuchten Hafen" aufzubauen. Hoffentlich habe ich auch die Zeit und Kraft dazu.

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Marta Aguilar Vicario, Imagen de año 2014
Marta Aguilar Vicario, España
Publicación

9/6/15 17:10

Fecha de modificación

10/6/15 15:04

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